América despierta

Otro punto de vista sobre estas latitudes

Jun 12 2013

Nicolás Maduro, el hombre de las circunstancias

El presidente Maduro demostró lealtad y compromiso para continuar al Revolución Bolivariana)

Por PSUV

Demos su oportunidad al camarada Nicolás Maduro quien, en menos de los 100 días de gracia que se le conceden usualmente a los presidentes para juzgar su gestión ha demostrado, como dice la conseja popular, ser flexible como el junco y sólido como el roble.

El Presidente Comandante Hugo Chávez nunca dio puntada sin dedal. Su intelecto privilegiado y su inmensa capacidad para presentir el curso que tomarían los eventos históricos en el futuro lo llevó a proponer al PSUV la candidatura de Nicolás Maduro a la Presidencia de la República… “Si algo me llegara a suceder…”

El Comandante sabía que su destino estaba sellado y presentía igualmente la cascada incontenible de amenazas contra el proceso bolivariano que desencadenaría su muerte prematura, no solo las promovidas por el imperio sino también las promovidas por la inmadurez ideológica y política de muchos camaradas que dicen defender la Revolución.

Pretender que el socialismo se puede construir en un solo país, particularmente en un país como el nuestro, que conserva una fuerte impronta neocolonial, es ilusión; si bien el 52 por ciento de los venezolanos y venezolanas apoya conscientemente el proceso revolucionario, un 48 por ciento conserva una mentalidad muy neocolonizada por los antivalores del capitalismo; consideran estos que es mejor vivir sometidos a la dictadura de la burguesía con tal de conservar la esperanza de, algún día, ser también millonarios como en el concurso de televisión.

De nada les vale conocer la horrible desgracia social, la miseria que ha impuesto el capitalismo neoliberal a los pueblos de Europa, o sin ir más lejos al pueblo colombiano, al chileno, al hondureño, al mexicano y al mismo pueblo de Estados Unidos, entre otros. Cada una de esas individualidades espera incorporarse a ese 1 por ciento de la población que disfruta, se enriquece y prospera a costa de la miseria del 99 por ciento restante.

La ausencia de verdaderas políticas de Estado en el campo de la Cultura, la Educación y la Comunicación, es decir conscientemente diseñadas y ejecutadas para descolonizar la mente de los ciudadanos y ciudadanas, y no solo no para ganar unas elecciones, favorece el aumento de la votación contrarevolucionaria. La ausencia de una definición clara de la praxis socialista que debemos ejecutar, del método de lucha para lograr ese objetivo, ha impedido que hasta ahora se logre una gestión orgánica de gobierno.

El Programa de la Patria plasma la propuesta socialista que nos planteó el Comandante Chávez, pero carecemos todavía de una propuesta sobre las prácticas que definan el modo y las maneras de lograr la transición al socialismo. Hay ministros que diseñan sus planes de gobierno pensando más en su pequeño conuco burocrático que en la totalidad de la Revolución. Es necesario a este respecto reconocer la organicidad de la misión para el combate de la delincuencia emprendida por el Ministro Ramírez Torres con el apoyo de la Fuerza Armada Bolivariana. La violencia es un problema social, cultural y económico cuya expresión fenoménica es el delito público. Una misión de misiones debería ser organizada para darle coherencia social y cultural a esa política pública.

La oposición, tanto la golpista como la derecha llamada democrática, adolece de una grave falla conceptual que es producto de su origen histórico. Desde el siglo XVIII hasta el presente la burguesía venezolana, en sus diversas encarnaciones, se ha contentado con ser un simple apéndice del sistema capitalista mundial. Su objetivo ha sido y es hacer dinero para beneficio personal sin pensar en el bienestar colectivo del pueblo al cual consideran como su siervo o su esclavo. La burguesía mantuana concibió la Independencia, como un negocio. Una vez lograda esta, los idealistas como Simón Bolívar que la concibieron e hicieron realidad esa Primera Independencia, estorbaban. Por eso triunfa Santander en Colombia e impone un régimen colonial interno, de opresión y dictadura de clase, que solo ha sido refutado con éxito por la acción de las FARC-EP y el ELN. Por eso también triunfan Páez y la camarilla de generales latifundistas e imponen su República Liberal Burguesa que fue y es refutada por el pueblo revolucionario, comenzando con la gesta del General de Hombres Libres, Ezequiel Zamora, y culminando, por ahora, con el Comandante de Hombres y Mujeres Libres, Hugo Chávez Frías.

Quisiéramos llamar a la reflexión, si ello es posible, a los camaradas que de manera oportunista o inconsciente, organizan de buena fe en sus microcosmos revolucionarios pequeñas guerrillas mediáticas y/o burocráticas. En este momento el proceso revolucionario bolivariano se ha debilitado con la muerte de su líder supremo, hay que actuar con solidez revolucionaria El Comandante Chávez, no obstante su estilo de gestión personalista ejercido durante largos años, al final de su vida reconoció la necesidad de organizar un liderazgo colectivo, plural, un repliegue táctico para conservar posiciones estratégicas donde el accionar de las primadonnas en lugar de aclarar, oscurece el horizonte.

Demos su oportunidad al camarada Nicolás Maduro quien, en menos de los 100 días de gracia que se le conceden usualmente a los presidentes para juzgar su gestión ha demostrado, como dice la conseja popular, ser flexible como el junco y sólido como el roble, condiciones necesarias para enfrentar esta arremetida mundial del imperio que está dispuesto a jugarse el todo por el todo para detener su declinación.

Las directivas del liderazgo colegiado político militar han logrado desactivar la fase de insurgencia delictiva aupada por la ultraderecha fascista de Primero Justicia y su impresentable dirigente Capriles Radonsky, quien cuenta también con el apoyo público de la ultra derecha fascista colombiana capitaneada por el sátrapa Uribe Vélez. No debemos olvidar que este siniestro e irresponsable personaje, Capriles, cuenta con apoyo electoral tanto de buena parte de los venezolanos de origen colombiano, cuyo voto se manifestó abrumadoramente a favor de Capriles en los comicios del 14 de Abril pasado, así como también de los colombianos ilegales -muchos de ellos paramilitares y reservistas del ejército colombiano que podrían constituirse en ejército mercenario cuando llegase el Imperio decidiese montar un plan de intervención tipo Libia o Siria. Dicho ejercito paramilitar–eventualmente- seria cínicamente bautizado entonces por los medios de la ultraderecha imperial como “combatientes de la libertad”. Pero serian derrotados por nuestra unidad cívico-militar.

Por el bien de nuestra revolución es necesario hacer análisis descarnados de la realidad sociopolítica que estamos viviendo, reconociendo lo bueno, tratando de reformar lo que pueda ser reformado, rechazando lo inútil y pernicioso y actuando en función de un solo objetivo: la Revolución Social.

Fuente: http://bit.ly/138FYmy

Sin comentarios

Jun 10 2013

Venezuela y Maduro hoy: El corazón de las tinieblas

Andrés Figueroa Cornejo entrevista a Modesto Emilio Guerrero: “Maduro aún no es un líder nacional. Es un líder relativo y, a la vez, un presidente legitimado por el pueblo chavista”

“Decir la verdad y llegar juntos a la verdad”
Antonio Gramsci

“El chavismo sin Chávez” se titula el último libro lanzado apenas en
abril de 2013 por el periodista, escritor, poeta, y militante político
y social venezolano residente en Argentina, Modesto Emilio Guerrero.
Su condición de revolucionario y franco analista del devenir de los
conflictos del pueblo de Venezuela, vuelven a Modesto Guerrero una
fuente obligada de consulta para quienes hacen y piensan a
Latinoamérica como nave y humanidad que con su movimiento despeña al
capitalismo.

El programa Canto Libre emitido por la independiente Radio Sur (
www.radiosur.org.ar ) se entrevistó con Guerrero.

-Primero lo urgente. ¿De qué se trata la reciente solicitud del
presidente colombiano Juan Manuel Santos para integrar la OTAN
(Organización del Tratado del Atlántico Norte)?

“El anuncio que hizo Santos fue un juego de artificio para probar
relaciones de fuerzas y reacciones en América Latina. Santos pudo
haber dicho desde el principio ‘no podemos ir a la OTAN por razones
estatutarias, pero queremos tener relaciones de distinto tipo con
ella’, como el rango de Estado Asociado de la OTAN que se le concedió
a Argentina en 1991.

Si no hubiera existido la reacción latinoamericana observada, la
prueba habría pasado y su ingreso a la OTAN, con estatuto o sin él,
sería una realidad. El vicepresidente colombiano -el ex comunista
Angelino Garzón- dio una explicación aun más anodina que la de Santos
porque trato de legitimar el movimiento, diciendo que ‘eso tiene que
ver con el interés nacional’. Luego apareció el ministro de Defensa,
Juan Carlos Pinzón, el cual declaró más o menos lo mismo, afirmando
que ‘se está creando una tormenta en un vaso de agua’. Para ellos
puede ser un vaso de agua, pero para nosotros se trata de aguas muy
revueltas.”

-¿Qué significa que Colombia se convierta en un Estado Asociado de la
OTAN cuando se apruebe su nuevo estatus?

“La condición de Estado Asociado corresponde a un estatuto especial
aprobado en 1989 para países extra OTAN. Argentina fue la primera
nación extra OTAN asociada, y aún no se ha retirado. Chile, por su
parte, fue asociada de facto a comienzo de los 80’, durante la guerra
de Malvinas. Todavía no existía el estatuto especial, pero fue usada
de Estado-nación para los despliegues satelitales y no satelitales en
el sur.”

-Lo de Argentina y Chile pasó hace más de dos y tres décadas…

“En el caso de Colombia estamos frente a una situación más grave que
lo ocurrido con Chile y, por supuesto, cien veces más grave que lo de
Argentina, porque se inserta al interior de un contexto de otro
continente que el de entonces, en otro momento histórico y bajo otras
relaciones de poder locales e internacionales. Ese es el secreto. Uno
de los elementos geopolíticos que se remueve con esta nueva relación
es el proceso de acuerdos por la paz, patrocinado por Noruega y
Venezuela, y realizado mediante la gestión de Cuba, con una de las
tres guerrillas colombianas. Lo primero que se puede concluir es que
el vínculo fresco de Colombia con la OTAN explota en UNASUR (Unión de
Naciones Suramericanas).”

-¿Por qué?

“Colombia no puede pertenecer al mismo tiempo al Consejo de Defensa
Suramericano de UNASUR y a la OTAN, que es otro consejo de defensa. El
de UNASUR es autónomo política y militarmente, y opuesto por el
vértice con la OTAN. En lógica política debería haber una presión de
Brasil y de Argentina sobre Colombia, además de la ya valiente
respuesta de Venezuela, Ecuador y Bolivia. De hecho, Bolivia exigió
una reunión urgente de UNASUR para poner en consideración crítica al
Estado colombiano por lo de la OTAN. Ahora bien, Brasil, que mantiene
la hegemonía subregional, y Argentina, que es el segundo país en ese
articulado de poderes, sostienen una vinculación muy estrecha con
Colombia. Brasil le vende los aviones y buena parte del pertrecho
militar a Colombia. Todo eso está en juego. Lula, Dilma o su emisario,
debe haberle preguntado al gobierno colombiano hasta dónde quiere
llegar, porque si se asocia a la OTAN tendrían que salir de UNASUR al
igual que Paraguay y Honduras.”

-No han pasado dos meses desde que Nicolás Maduro fue investido
Presidente de Venezuela. A riesgo de hacer evaluaciones apresuradas,
¿cuáles consideras sus fortalezas y debilidades?

“Estamos hablando de un gobierno y un presidente a prueba. Maduro aún
no es un líder nacional. Es un líder relativo y, a la vez, un
presidente legitimado por el pueblo chavista. La poca votación que
obtuvo no significa que no esté legitimado entre la población
chavista. Lo que le faltó se tradujo en abstención, y no en gente que
está por echarlo. Más bien se trata de un voto castigo. Entonces nos
referimos a un presidente a prueba con muy baja gobernabilidad. En
ciencias políticas se estima que 10 puntos de diferencia respecto del
candidato que le sigue es el número óptimo para definir una
sustentable gobernabilidad. En este caso, Maduro tiene sólo el 20 % de
esos 10 puntos. Es decir, estamos frente a una muy baja tasa en
términos electorales. Ello comporta un elemento altamente sensible en
una transición.”

-Pero los desgastes político-electorales son pan de cada día…

“Si esa cifra la hubiera sacado Chávez o el propio Maduro en un
segundo mandato, después de haber ganado una primera elección con 10
puntos de distancia de su siguiente contendor, no significaría el
mismo riesgo. Pero un gobierno que viene de la pérdida de su líder más
importante, el que ofrecía la unidad nacional y frenaba con su
presencia, con iniciativas políticas y con la potencia de su
personalidad muchos de los embates que hubo contra Venezuela, queda
medio desguarnecido.”

-¿A qué te refieres con un gobierno de transición?

“Maduro está gobernando un proceso de transición de un régimen a otro.
El régimen que existió con Hugo Chávez, murió con él. Se trataba de un
régimen profundamente progresivo, pero exageradamente personalista.
Ahora, y desde hace unos meses, se está construyendo un gobierno
colegiado entre el PSUV (Partido Socialista Unificado de Venezuela) y
las Fuerzas Armadas, más algunos lobbies menores que son parte de la
estructura del poder. Ese es el nuevo gobierno. Su característica
fundamental es que no contiene burgueses, como el de Chávez desde 2002
hasta que murió. He aquí el factor de continuidad. ¿Cuál es el riesgo?
Que el nuevo régimen que está armándose pueda sostener una relación
con la burguesía que no existía antes, e incluso contener a algún
representante indirecto de la burguesía en el gobierno. Si eso
ocurriera, estaríamos en presencia de un retroceso, de una regresión
institucional.”

-El imperialismo y sus extensiones nativas en Venezuela atacan
permanentemente al gobierno por los problemas económicos existentes. ¿Todos son causados por los enemigos del pueblo?

“Es una combinación. Los enemigos poseen las palancas principales de
la economía y son los ‘facturadores’ de la mayor parte del Producto
Interno Bruto (PIB) o de buena parte de él en los últimos 7 años.
Entre los dos sectores de la economía –estatal y privada- el que más
creció fue el privado. Esa contradicción y absurdo en términos
políticos, tiene expresiones económicas porque ellos controlan una
importante fracción del mercado importador, de los contratos de
inversión, de la banca y del comercio minorista.”

-¿La banca?

“El gobierno bolivariano compró y estatizó poderosos bancos, como el
Vizcaya y otros. Pero la burguesía sigue ostentando un poder
financiero relevante y que compite. Y competir significa que tiene
importancia.”

-¿Y cuál es el núcleo de la formación histórica y estado económico
actual del país?

“La burguesía tiene capacidad de competencia en una economía débil
como la venezolana. Y no débil porque le falte dinero, ¡le sobra! El
barril de petróleo está en USD102; se producen 3.200.000 barriles por
día y hay reservas probadas por 140 años más. Pero ese dinero no es
riqueza, no es fortaleza económica estructural. El asunto cardinal es
cómo se ha usado durante 85 años el dinero proveniente del petróleo y
cómo no se pudo cambiar durante los 13 años del gobierno de Chávez el
patrón primario exportador y rentista. La no superación de ese patrón
impide el desarrollo orgánico de Venezuela.”

-¿Por ejemplo?

“El total de las empresas bajo control obrero, agregándole las de
producción social, hacen poco más de mil. Entre esas empresas están
las más grandes metalúrgicas y cementeras, además de la industria
eléctrica (no PDVESA –Petróleos de Venezuela S.A.), pero no alcanzan a
superar el 4.8 % del PIB. Estas debilidades se transforman en grietas
que aprovechan los enemigos para crear inflación, porque ellos son los
que construyen los precios abajo. Y esa inflación permanente es la que
conduce a la devaluación en tanto debilita la moneda en relación al
mercado internacional. En eso se basa la fractura estructural a la que
se refieren un gran economista chavista, Víctor Álvarez, y otro no
chavista, pero de izquierda, llamado Manuel Sutherland. Si esto no se
resuelve, simplemente no hablemos del proyecto de un socialismo del
siglo XXI, porque no habría sustentabilidad para el gobierno de
Nicolás Maduro. Rusia es el principal exportador de petróleo del
mundo, pero se sostiene sobre la industria que dejó la Unión Soviética
que ofrece valor agregado a su producción. Esa es la contradicción de
la economía y de la política, que es la economía concentrada, por lo
demás.”

-¿A qué velocidad corre el reloj de Maduro?

“Los tiempos en política son tan valiosos como los programas o los
ministerios. El tiempo que tiene el gobierno de Maduro para superar
una economía rentista, al menos parcialmente, y remontar su baja
gobernabilidad, es muy breve. Son 6 años. En medio período, al tercer
año, de continuar la baja gobernabilidad, la derecha, con fuerte apoyo
internacional, nos puede hacer un referéndum revocatorio. Porque de
seguir así las cosas, en tres años más nos enfrentaremos a un
escenario de mayor descontento social, de más presiones huelguísticas,
de más demanda laboral y de más reclamos de los sectores que van
quedando rezagados del reparto.”

-¿Qué papel cumple Henrique Capriles en medio de la complejidad de la realidad venezolana, considerándolo como el ex candidato del
imperialismo?

“Fue el candidato del imperialismo, pero en términos bien relativos.
Los verdaderos candidatos del imperialismo son otros. Capriles fue el
candidato que pudo llegar a ser, es decir, ‘el más feo de la fiesta’.
Lo escogieron porque no tuvieron manera de ponerse de acuerdo para
llevar otro. Capriles tiene una política de ganar por elecciones. De
aprovechar la violencia y asesinato de chavistas para debilitar a un
gobierno al que quiere vencer electoralmente. Esa es su estrategia; no
un golpe de Estado ni una guerra. Si llegara a haber algo así, él
podría aprovecharlo, pero los eventuales golpistas no lo tomarían a él
como líder.

Capriles hasta hoy sigue alegando la legitimidad del gobierno de
Maduro, exactamente como lo está haciendo EEUU. Sin embargo, los tres
grandes grupos de la economía venezolana sí legalizaron y legitimaron
a Maduro como presidente hace dos semanas cuando se reunieron con él.
Esto es, descalificaron con su conducta a EEUU y a Capriles. Otras
contradicciones que tiene Capriles se manifiestan, por ejemplo, con el
Partido Acción Democrática, que pese a ser pequeño, cuenta con muchos
cuadros políticos experimentados, pero que, al mismo tiempo, es
opositor a Maduro y anti-caprilista. Luego tiene la competencia de
María Corina Machado (política ultraliberal) que quiere ser la jefa de
la oposición. Entonces, los enemigos del gobierno están juntos sólo
porque el chavismo es fuerte. El odio los mantiene unidos
transitoriamente.”

-¿Qué pasa con los sectores que, apoyando al gobierno, sostienen
posiciones críticas y de aceleración del proceso revolucionario, por
lo que no son bien vistos por zonas del gobierno?

“Eso ocurrió el 2001, el 2003, 2005, y desde el 2007. Siempre existió
esa diferencia de opiniones y conductas entre una izquierda muy fuerte
que hay en Venezuela, antes y propia del chavismo, y una capa
burocrática que se instaló en el aparato de Estado y lo tiene
secuestrado. Como toda franja privilegiada, huye de cualquier
cuestionamiento y, por tanto, huye de la democracia política, de la
libertad, del debate de ideas. Porque esa capa burocrática carece de
los argumentos para discutir y sólo cuenta con el poder de la fuerza.”

-¿Cómo se ha expresado?

“En enero de 2011 metieron preso al colombiano Julián Conrado (
http://www.lahaine.org/index.php?p=28341 ) y luego expulsaron del país
y fueron entregados a Santos 11 o 12 insurgentes. Entonces el gobierno
se manifestó contra la izquierda que se negó a aceptar todos los
términos del Pacto de Santa Marta (
http://www.telesurtv.net/articulos/2013/05/30/presidente-nicolas-maduro-exige-a-colombia-respeto-para-venezuela-4223.html
) y que implicó entregar guerrilleros al gobierno reaccionario de
Colombia. Algunos medios comunitarios fueron vetados, a la página
Aporrea se le quitó publicidad por orden del Ministerio de
Comunicaciones de aquel momento. Esas rispideces existían con Chávez y
después de él. Lo que hay ahora es una intensificación cualitativa de
ese modo de convivir –no en contradicción, siempre en
complementación-, donde se aprecian distintas metodologías y algunas
diferencias programáticas. Es cierto, todos confesamos en el Programa
de la Patria, en el Golpe de Timón y otros documentos. Pero no
confesamos en la maquinaria política del PSUV y menos en una parte de
la maquinaria burocrática que funciona al servicio de la corrupción.”

-Por ejemplo…

“¿Qué justificación tiene que un personaje como Temir Porras, un
burócrata corrupto en la gestión externa del gobierno desde hace 7
años, esté ahora como asesor fundamental del aparato de poder externo?
¿Cómo se puede permitir que Berruecos –miembro de la llamada
‘burguesía bolivariana’ y que no es parte del gobierno- comience a
tener peso? Entonces, la burguesía como clase tiene su representación
indirecta a través de la burocracia enriquecida. Y eso incluye a algunos militares y a muchos civiles.”

-Otra vez la que llamas ‘capa burocrática’…

“Esa capa burocrática tiene intereses propios. Hasta que ‘los Termir
Porras’ del gobierno venezolano no salgan del aparato de poder, habrá
una contradicción permanente entre los sectores que quieren, dentro y
fuera del gobierno, profundizar la transición bolivariana hacia el
camino socialista, versus aquellos que quieren conservar lo
conquistado como plataforma de enriquecimiento, privilegio y seguridad
personal. En este marco han surgido nuevas críticas.”

Tomado de La Haine

Sin comentarios

Jun 06 2013

La paz latinoamericana está en juego

Colombia y Venezuela. Hay que hablar de la paz

Por Tony López Rodríguez,

En las últimas horas los mandatarios de Venezuela y Colombia se refirieron al incidente diplomático entre ambos países, ocasionado por el recibimiento que hizo el presidente Juan Manuel Santos al terrorista venezolano Henrique Capriles Radonski, en la Casa de Nariño. Ambas declaraciones, analizadas atentamente, expresan el interés de los mandatarios de buscar la superación de este incidente que nunca debió de acontecer.

Las declaraciones del presidente Nicolás Maduro reflejó un alto sentimiento de responsabilidad sensatez y absoluta madurez como corresponde a un Jefe de Estado, al declarar que su gobierno está en disposición de tratar la controversia en el plano diplomático y político, siempre que haya un absoluto respeto al gobierno democráticamente electo por los venezolanos, la soberanía y la independencia de su país. Expresó que su canciller Elías Jaua está instruido por su Gobierno para reunirse con la parte colombiana y entregar las pruebas que demuestran que desde Bogotá se están desarrollando acciones conspirativas contra la República Bolivariana de Venezuela.

Por su parte el presidente Santos, también expresó el interés de superar el incidente que él calificó como un “mal entendido”. Con está declaración, de hecho y de derecho el presidente admite que él y su Gobierno cometieron un grave error al recibir a un sujeto cuya trayectoria política en los últimos años lo señalan, no ya como un representante de la extrema derecha política venezolana, sino como un activo líder incitador a la violencia que el pasado 15 de abril provocó la muerte de 11 ciudadanos venezolanos opositores a Capriles o simples ciudadanos inocentes, incluyendo un niño, un centenar de heridos y cuantiosos daños materiales. Acciones realizadas de manera consciente y con toda la intencionalidad de provocar el caos y la desestabilización en Venezuela, de ahí el carácter terrorista del señor Capriles Radonski.

No es una manipulación política ni mediática calificar de terrorista al señor Capriles, su accionar y sus antecedentes así lo confirman, está documentado que fue un activo participante en el Golpe de Estado del 2002 y cumpliendo, entre otros, con ese objetivo golpista encabezó una horda de facinerosos en el ataque artero que realizaran contra la embajada cubana en Caracas. En este nuevo escenario político venezolano Capriles fue más lejos, ordenó atacar y asesinar no sólo a sus compatriotas chavistas, sino también a los centros médicos atendidos por profesionales cubanos a quienes sus peones en las redes sociales acusaban de estar escondiendo urnas y apañando un supuesto fraude electoral. ¡Que vergüenza!

Precisó el mandatario colombiano que deseaba solucionar la controversia por la vía diplomática, como se había acordado con el desaparecido líder bolivariano Hugo Chávez Frías en San Pedro de Alejandrino, vía que siempre utilizarían para conversar sobre las relaciones bilaterales en privado y no públicamente. Precisamente allí está el grave error del mandatario neogranadino. Si ese fue el acuerdo, ¿por qué el Presidente a través de su canciller o directamente no conversó previamente con la parte venezolana y les anunció que por H o B razón recibiría a Capriles Radonski?

El presidente es un hombre de mucho talento, inteligente, graduado en Harvard, varias veces ministro y conoce muy bien las normas y las practicas diplomáticas, más aún, cuando no se trata de recibir a un simple opositor de un gobierno con el cual se mantienen cordiales relaciones diplomáticas, se trata de un personaje que está acusado y bajo sospechas de ser responsables de graves crímenes y violaciones al derecho y a la Constitución de su país. Por otro lado, no es cierto que fue una visita privada al recibirlo en la Casa de Nariño, ese fue un reconocimiento político a un sujeto cuyas acciones perjudican hasta el propio interés del mandatario colombiano no sólo en su empeño de Paz, incluso en sus intenciones reeleccionista. Resulta muy extraña esta conducta presidencial, salvo que ello obedezca a un interés de un poder foráneo superior.

Analicemos: el recibimiento de Capriles Radosnki se realiza a cuarenta y ocho horas de la visita del Vicepresidente Joe Biden, a Bogotá. A una escasa semana de la celebración de la cumbre de los países latinoamericanos de la costa pacifica en Cali, Colombia, con la asistencia de Perú, Chile y Méjico. Costa Rica y España como observadores. La visita de Biden a Brasil y a Trinidad Tobago, donde además se encontró con los líderes de los países caribeños. Apenas a un mes de la visita del presidente Barak Obama a Méjico y Costa Rica y al encuentro de este con los mandatarios centroamericanos. Obviamente que las visitas de los máximos dirigentes estadounidense a estos países tienen un objetivo e interés político y económico determinado.

En Colombia, darle respaldo al presidente Santos para que fortalezca el trabajo en el esfuerzo de consolidar la llamada Alianza del Pacifico todo dirigido contra el MERCOSUR y UNASUR. A Brasil para convencerlo de que como país rico y emergente puede integrarse en una alianza económica con Estados Unidos para beneficios mutuos. A los caribeños y centroamericanos prometerles una mejor relación económica mediante la supuesta integración de mercados con Estados Unidos y obviamente con la lógica intención de dividir y deslegitimar las posibilidades seguras de Petrocaribe dada la supuesta fragilidad y critica situación económica de Venezuela que los enemigos de la Revolución Bolivariana vienen pregonando en una gran campaña mediática muy especialmente desde Colombia, Perú, Chile y algunos medios de prensa Argentinos. Obviamente también apuntan contra el ALBA y la CELAC.

En este escenario, la oligarquía bogotana teniendo en el presidente Santos su más alto exponente maniobra políticamente y se cuida de no desobedecer los lineamientos de Washington, hay que cumplir con los deberes del norte aún a riesgo de poner en peligro sus aspiraciones tanto reeleccionista como de convertirse en el Presidente que lograría la Paz para su pueblo que tanto lo merece y que le reservaría un sitio de honor en la historia de Colombia. Santos sabe perfectamente que Capriles Radonski es un viejo aliado de su más peligroso adversario político el ex presidente Uribe Vélez y comparte con él no sólo su ideología fascista, sino que fue favorecido en todos estos años por Uribe para realizar acciones desestabilizadoras contra el gobierno bolivariano con el respaldo del narcoparamilitarismo.

El presidente Santos Calderón conoce a cabalidad que una retirada de Venezuela de las conversaciones de Paz en La Habana coloca a la Mesa de Negociación en una seria encrucijada, la presencia venezolana como acompañante no es sólo importante para las FARC-EP hoy por hoy para el gobierno colombiano y especialmente para el presidente Juan Manuel Santos, este proceso es estratégico para sus aspiraciones continuista, la correlación de fuerza internamente favorece más a los sectores que la apoyan nacional e internacionalmente, incluido el gobierno estadounidense que durante la visita de su vicepresidente lo respaldó. Estoy convencido que la prudencia y lucidez del presidente Maduro y su equipo gubernamental, por lo que representa para el pueblo colombiano y la integración latinoamericana, preservaran los diálogos de Paz. Hay que advertir que en el breve periodo de tiempo que ha gobernado Venezuela siempre ha respetado a sus vecinos y especialmente al gobierno de Santos y esa conducta hay que reciprocarla.

En el plano económico a pesar de lo que dicen algunas publicaciones colombianas en su desaforada campaña contra el gobierno del presidente Maduro, no es Venezuela quien se afecta comercial y económicamente, es el empresariado agroindustrial colombiano el que sufriría un severo golpe y por ende la economía neogranadina, ya esa historia la vivieron cuando Uribe Vélez en su cruzada contra el presidente Chávez, provocó la crisis diplomática y comercial que llevó a un decrecimiento en el intercambio comercial de 5000 mil millones de dólares anuales a casi 300 millones, afectando a casi un millón de trabajadores colombianos que perdieron sus empleos, una crisis en la industria de montaje automovilística y severo golpe a sectores agroindustriales entre ellos a Colanta y entre otros sectores a los integrantes del Sindicato Antioqueño. ¿Estará el presidente Santos dispuesto a perder el terreno avanzado, que beneficia a su país, en el intercambio comercial y económico con Venezuela?

Por último, las declaraciones del Presidente Santos anunciando que gestionaría el ingreso de Colombia en el tratado de Atlántico Norte (OTAN) es un anuncio muy serio y peligroso para la región, no sólo para Venezuela que es para Estados Unidos y sus aliados el enemigo inmediato, también entra en contradicción con los acuerdos de UNASUR y lo refrendado por los ministros de Defensa de esta instancia suramericana.

Acaso Estados Unidos estará planeando usar el esquema europeo de intervención militar como lo hizo en Libia utilizando a Francia y la Gran Bretaña como fuerza de ataque y ocupación. ¿A Colombia para intervenir en algún país vecino?. No cabe duda, de dar un paso como este, se demostraría que la conspiración contra Venezuela está en marcha.

(*) Tony López Rodríguez es Periodista y analista internacional cubano.

Tomado de Rebelión

Sin comentarios

May 10 2013

Boston y Venezuela: el terrorismo de aquí y el de allí

El gobierno estadounidense declaró prácticamente la ley marcial en Boston para matar o capturar a dos terroristas que habían atacado a ciudadanos estadounidenses en una sola localidad. En el caso de Venezuela, sin embargo, el régimen de Obama ha proporcionado apoyo político y material a los terroristas con el fin de subvertir el orden constitucional y el régimen electoral.

Introducción

Recientemente se han producido dos importantes ataques terroristas casi simultáneos. En Boston, dos chechenos hicieron estallar bombas durante el maratón anual de la ciudad, matando a 3 personas e hiriendo a 170. En Venezuela, partidarios del candidato presidencial derrotado, Henrique Capriles, asesinaron a 8 y causaron heridas a 70 seguidores del candidato victorioso del Partido Socialista, Nicolás Maduro, durante el lanzamiento de bombas incendiarias a 8 establecimientos sanitarios y a varias oficinas y residencias del partido. En el caso de Boston, la orgía terrorista provocó otra muerte posterior, la de uno de los autores; en Venezuela, algunos de los terroristas están detenidos pero sus mentores políticos siguen activos en la calle (y ahora los medios de comunicación estadounidenses les presentan como “víctimas de la represión”).

Si examinamos el contexto, las políticas, las respuestas gubernamentales y el tratamiento que reciben en los medios estos actos podemos llegar a un mayor conocimiento del significado general del terrorismo y de cómo refleja no solo la hipocresía del gobierno y los medios estadounidenses, sino las políticas implícitas que lo estimulan.

El contexto del terrorismo: un juego peligroso de Chechenia a Boston

Chechenia ha sido durante más de veinte años un campo de batalla entre el Estado ruso laico y los separatistas musulmanes fundamentalistas. Cuando Washington acababa de armar y financiar a los yihadistas musulmanes en su guerra triunfante contra el régimen laico afgano apoyado por los soviéticos en la década de los ochenta, amplió su programa de apoyo a las regiones musulmanas del Cáucaso y Asia Central de la antigua URSS. Probablemente, el ejército ruso derrotó a los señores de la guerra chechenos, pero muchos de sus seguidores armados huyeron a otros países para unirse a grupos extremistas de combate en Iraq, Pakistán, Afganistán , posteriormente en Egipto, Libia y ahora en Siria. A pesar de que aceptaran las armas occidentales, especialmente estadounidenses, para luchar contra adversarios laicos del imperio norteamericano, el objetivo final de los yihadistas siempre ha sido implantar un régimen clerical (islámico). Washington y los europeos han practicado un juego peligroso al utilizar a los fundamentalistas islámicos como tropas de asalto contra nacionalistas laicos, mientras pretendían posteriormente apoyar a neoliberales “moderados” o regímenes clientelares.

Esta política cínica ha fracasado en todas partes, incluyendo los Estados Unidos. Cuando los soviéticos abandonaron Afganistán, los fundamentalistas afganos se apoderaron del Estado. Se enfrentaron a EE.UU., que invadió el país tras los atentados del 11-S de 2001, y han logrado mantener una guerra de desgaste contra Washington y la OTAN durante doce años, engendrando poderosos aliados en Pakistán y muchos otros lugares. Las áreas de Afganistán controladas por los talibanes sirven como base de entrenamiento y como “punto focal” para terroristas de todo el mundo.

La invasión estadounidense de Iraq y el derrocamiento del presidente Saddam Hussein dio paso a diez años de terrorismo de Al-Qaeda y otros grupos religiosos en Iraq, barriendo por completo a toda una sociedad secular. En el caso de Libia y Siria, la OTAN y las armas proporcionadas por los estados del Golfo han aumentado enormemente el arsenal del terrorismo fundamentalista en el norte de África, África subsahariana y Oriente Próximo. Los terroristas fundamentalistas apoyados por Occidente estuvieron detrás de los atentados de Nueva York y Washington el 11-S y apenas cabe duda de que los últimos atentados chechenos de Boston son producto de esta nueva ola de avances de fundamentalistas apoyados por la OTAN en el norte de África y Oriente Próximo.

Sin embargo, contra toda evidencia, los terroristas chechenos son considerados por la Casa Blanca “luchadores por la libertad” que desean liberar a su país de los rusos laicos… Tal vez tras el atentado de Boston cambie esta valoración.

Venezuela: el terrorismo como “disensión pacífica”

El candidato de la oposición apoyada y financiada por EE:UU, Henrique Capriles, ha cumplido con su reputación de violencia política. Durante la campaña electoral de su fracasada candidatura a la presidencia venezolana del 15 de abril, sus seguidores sabotearon líneas eléctricas provocando apagones frecuentes. Sus simpatizantes dentro de la élite acapararon artículos básicos de consumo creando desabastecimiento y amenazaron repetidamente con la violencia si perdían las elecciones. En presencia de más de cien observadores internacionales pertenecientes a la ONU, la Comisión Europea y el Centro Jimmy Carter, que habían acudido a certificar las elecciones venezolanas, Capriles y su círculo más próximo dieron rienda suelta a sus bandas, que se echaron a la calle atacando a votantes socialistas, trabajadores de la campaña chavista, centros de salud, viviendas protegidas de baja renta recién construidas y médicos y enfermeros cubanos.

El “terror blanco” provocó 8 muertos y 70 heridos. Se detuvo a más de 135 matones derechistas y 90 de ellos fueron acusados de delitos mayores, conspiración para asesinar y destrucción de la propiedad pública. Las credenciales políticas violentas de Capriles se remontan al menos a la década anterior, cuando desempeñó un importante papel en el golpe de Estado sangriento que derrocó al presidente Hugo Chávez en 2002. Al frente de una horda de malhechores armados, asaltó la embajada cubana, “deteniendo” a ministros del gobierno legítimo que habían buscado allí refugio. Después de que la reacción de parte del ejército y de las masas populares restableciera al presidente, Capriles fue detenido, acusado de violencia y traición. El valiente fiscal general del Estado, Danilo Anderson, era el encargado de su proceso y del de cientos de sus seguidores terroristas cuando fue asesinado con un coche-bomba detonado por partidarios del fallido golpe.

Aunque la propaganda electoral le dio un lavado de cara (él mismo se definía como el candidato del “centro-izquierda” y decía apoyar algunas de las “misiones sociales” de Chávez) su llamamiento a la acción violenta tan pronto como conoció su derrota ha desvelado sus estrechos vínculos con operativos terroristas. Solo cuando el gobierno ordenó a la Guardia Nacional y a las Fuerzas Armadas permanecen en máxima alerta, dio marcha atrás a su descarada amenaza de organizar una “marcha masiva” para tomar las sedes de las oficinas electorales. Es evidente que las tácticas de terror de Capriles solo se desmontaron ante una fuerza mayor. Cuando el orden legal decidió defender la democracia y no rendirse ante el chantaje terrorista, Capriles suspendió temporalmente su actividad violenta y reagrupó a sus fuerzas, permitiendo actuar a la cara legal-electoral de su movimiento.

Respuestas ante el terror: Boston y Venezuela

Como respuesta al incidente terrorista de Boston, se movilizó a la policía local, estatal y federal, que literalmente cerraron toda la ciudad y sus redes de transporte y se dedicaron a un “caza del hombre” global y absoluta: los medios de comunicación y la población al completo se transformaron en instrumentos de la investigación policial. Se registraron bloques y barrios de arriba abajo, con miles de policías y fuerzas de seguridad fuertemente armados entrando casa por casa, habitación por habitación, hurgando en cada contenedor de basuras, a la busca de un estudiante de 19 años herido. Se declaro el estado de alerta terrorista en todo el país y las redes de policía y los servicios de inteligencia de países extranjeros participaron en la búsqueda de los asesinos. Los medios de comunicación y el gobierno mostraban continuamente fotos de las víctimas, haciendo hincapié en las horribles heridas y la brutalidad del acto, hasta el punto de hacer impensable la discusión de cualquier dimensión política del mismo: se presentaba, pura y llanamente, como un acto de terror político destinado a “acobardar al pueblo americano y a su gobierno electo”. Cada representante del gobierno exigió que cualquiera que pudiera estar incluso remotamente ligado al crimen o a los criminales se enfrentara a todo el peso de la ley.

Sin embargo, coincidiendo con el atentado de Boston, los opositores terroristas venezolanos que lanzaron sus ataques violentos contra ciudadanos e instituciones públicas recibieron apoyo incondicional del régimen de Obama, que afirmó que los asesinos eran en realidad “demócratas que reclamaban la celebración de elecciones libres”. El secretario de Estado John Kerry se negó a reconocer la victoria electoral de Maduro. A pesar de la carnicería, el gobierno de Venezuela no decretó la ley marcial; la Guardia Nacional y la policía leal al régimen hicieron respetar las leyes y detuvieron a algunas docenas de manifestantes y terroristas. Muchos de los primeros, los que no estaban directamente relacionados con la violencia, pronto fueron liberados. A pesar de todo ello y a pesar de que la limpieza de elección fue certificada por más de cien observadores internacionales, el gobierno de Maduro aceptó la principal demanda de los terroristas y accedió a un recuento, con la esperanza de detener más derramamiento de sangre.

Reacciones en los medios de comunicación estadounidenses

Todas las principales agencias de noticias occidentales y la prensa escrita (en principio)”respetable” –Finantial Times, New York Times y Washington Post- convirtieron a los asesinos políticos venezolanos en “manifestantes pacíficos” que solo pretendían exteriorizar su disconformidad. Es decir, Washington y los medios de comunicación apoyaron con todas sus fuerzas el terror político perpetrado contra un gobierno democrático considerado enemigo al tiempo que recurrían a una situación de casi ley marcial ante un atentado terrorista en Estados Unidos, brutal, pero limitado. Según parece, Washington no es capaz de hacer las conexiones entre su apoyo al terrorismo en el exterior y su difusión en EE.UU.

Los medios de comunicación estadounidenses han bloqueado el debate sobre los vínculos entre grupos terroristas chechenos con sede en EE.UU. y Reino Unido y neoconservadores y sionistas estadounidenses, entre los que se encuentran Rudolph Giuliani, Richard Perle, Kenneth Adleman, Elliott Abrams, Midge Dector, Frank Gaffney y R. James Woolsey (todos ellos miembros destacados del singular “Comité Estadounidense para la Paz en Chechenia”, cuyo nombre cambió al de Comité para la Paz en el Cáucaso tras la terrible matanza en la escuela de Beslan). Todas estas eminencias de Washington son partidarias acérrimas de la “guerra contra el terror”, aunque quizás deberíamos decir partidarios del “terror y la guerra” 1. El cuartel general y centro neurálgico de muchos dirigentes chechenos “exiliados”, reclamados desde hace tiempo por las autoridades rusas en relación con actividades terroristas, es Boston, Massachusetts. Sin embargo, hasta ahora el FBI y el Departamento de Justicia han ignorado este importante dato, quizá para conservar las antiguas y aún vigentes relaciones de trabajo que tienen como objetivo organizar incidentes terroristas para desestabilizar Rusia.

El antiguo candidato presidencial y alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, declaró tras el atentado que los chechenos “solo actuaban en Rusia” (sic) y no en EE.UU. (sus chechenos tal vez). Tanto la Interpol como los organismos de inteligencia estadounidenses son conscientes de que algunos militantes chechenos han formado parte de diversos grupos terroristas relacionados con Al-Qaeda en el sur y centro de Asia así como en Oriente Próximo. Las investigaciones específicas del gobierno ruso en relación con cierto número de terroristas o células chechenas sospechosas –que aparentemente incluían las actividades del recientemente fallecido Tamerlan Tsarnaev- han sido desechadas de plano.

(Como detalle al margen –aunque quizá relacionado- diremos que la sección del FBI con sede en Boston fue conocida desde los setenta hasta los noventa por proteger como informante privilegiado a un brutal asesino a sueldo llamado James “Whitey” Bulger, que cometió docenas de asesinatos en el área de New England).

El verdadero significado de la Guerra contra el Terror

El apoyo de Estados Unidos a los terroristas venezolanos y su líder político, Henrique Capriles, forma parte de una política diversificada que combina el uso de procesos electorales y la financiación clandestina de “grupos de base” que promuevan la agitación por problemas locales, con un apoyo a la “acción directa”, que incluye “ensayos” de violencia política contra los símbolos y las instituciones de la democracia social. El versátil Capriles es el candidato idóneo para concurrir a las elecciones mientras organiza el terror. Anteriores experiencias estadounidenses con el terror político en América Latina tuvieron un efecto boomerang, como se puede comprobar en la participación del terrorismo cubano con base en Miami en numerosos atentados con bombas y en tráfico de armas y de drogas dentro de Estados Unidos, y especialmente en el asesinato con coche bomba en Washington, en 1976, del ministro chileno en el exilio Orlando Letelier y su ayudante estadounidense. Dicho acto nunca fue calificado como “terrorismo” a causa de los lazos oficiales del gobierno con sus autores.

A pesar de los vínculos financieros, políticos y militares entre Washington y el terrorismo, especialmente el fundamentalista, éste último mantiene su autonomía organizativa y sigue su propia agenda político-cultural, en muchos casos hostil a Estados Unidos. Para los chechenos, los afganos y los sirios de Al-Qaeda, Estados Unidos es un aliado táctico del que habrá que deshacerse en el proceso de establecimiento de estados fundamentalistas independientes. Las víctimas de Boston deberían añadirse a los otros miles de estadounidenses asesinados o heridos en Nueva York, Washington, Libia, Afganistán y otros lugares por fundamentalistas antiguos aliados de Estados Unidos.

Al situarse del lado de los terroristas y sus portavoces y rechazar el reconocimiento de la validez de las elecciones en Venezuela, el gobierno Obama se ha ganado la antipatía de todo Sudamérica y el Caribe. Al apoyar los ataques violentos contra instituciones democráticas en Venezuela, la Casa Blanca está indicando a sus clientes de la oposición a los gobiernos de Argentina, Bolivia y Ecuador que los ataques violentos contra gobiernos democráticos independientes son una manera aceptable de restaurar el orden neoliberal y la “integración regional” centrada en Estados Unidos.

Conclusión

Washington ha demostrado la falta de consistencia de su oposición al terrorismo, que depende de los objetivos políticos de los terroristas y de los blancos de ataque. En uno de estos dos casos recientes, el gobierno estadounidense declaró prácticamente la ley marcial en Boston para matar o capturar a dos terroristas que habían atacado a ciudadanos estadounidenses en una sola localidad. En el caso de Venezuela, sin embargo, el régimen de Obama ha proporcionado apoyo político y material a los terroristas con el fin de subvertir el orden constitucional y el régimen electoral.

Como consecuencia de los prolongados y profundos vínculos del Departamento de Estado, prominentes líderes neocon y notables sionistas con terroristas chechenos, no podemos esperar una investigación exhaustiva que pondría en aprietos o amenazaría las carreras políticas de importantes autoridades estadounidenses que mantienen desde hace tiempo relaciones de trabajo con esos criminales.

La Casa Blanca aumentará y ampliará su apoyo a los mismos terroristas venezolanos que han saboteado la red eléctrica, el suministro de alimentos y el proceso electoral constitucional de ese país. En dicho contexto, el Terror sirve como plataforma de lanzamiento de un asalto a gran escala contra los avances sociales del último decenio bajo el fallecido presidente Chávez.

Mientras tanto y con el fin de preservar la alianza de trabajo Washington-Chechenia, el atentado del maratón de Boston se considerará como el acto aislado de dos jóvenes desorientados, pervertidos por un sitio web fundamentalista anónimo, y sus acciones serán etiquetadas como “fundamentalismo religioso”. Y a pesar de la crisis económica, se destinarán decenas de miles de millones de dólares más para ampliar el estado policial interno, aludiendo a su eficacia y eficiencia en el desenlace del atentado, mientras se continúan enviando en secreto más millones para provocar el terror “democrático” en Venezuela.

Tomado de TeleSUR

Sin comentarios

May 10 2013

Lo que busca la oposición en Venezuela

Por Homar Garcés

Es indudable que los sectores de la oposición buscan generar las condiciones que propicien el intervencionismo de poderes extranjeros en los asuntos internos de Venezuela, aduciendo que el gobierno presidido por Nicolás Maduro es ilegítimo y que en nuestro país se estarían cercenando las libertades públicas. Con estas intenciones, sus representantes iniciaron una gira por algunos países con la finalidad de obtener apoyo internacional y así acusar al gobierno nacional de estar transgrediendo la carta democrática interamericana de la Organización de Estados Americanos (OEA), con lo cual se abrirían las puertas para que el imperialismo yanqui, el cual no reconoce al Presidente Nicolás Maduro, despliegue sus tropas y someta a nuestro país a un control directo, del mismo modo que el logrado en varias naciones del Medio Oriente, luego de haber desarrollado una permanente campaña mediática que condicionó la opinión pública internacional.

Frente a este hecho que atenta abiertamente contra la soberanía nacional y pretende imponer el total desconocimiento de todos los poderes públicos por parte de los gobiernos de otras naciones, el pueblo venezolano y los sectores revolucionarios estamos obligados a activar de inmediato un plan de contingencia conjunto que minimice y neutralice de manera efectiva el plan desestabilizador montado por la oposición desde el año pasado, el cual se ha manifestado a través del desabastecimiento de varios productos, sobre todo alimenticios, y el desencadenamiento de acciones violentas que, hasta la fecha, han causado once muertes de ciudadanos a manos de los opositores, instigados por Henrique Capriles Radonski, manteniéndose impunes. Este plan incluiría, de ser posible, la activación de un boicot en contra de aquellas empresas que estarían propiciando dicho desabastecimiento, así como el control, seguimiento y decomiso de los productos de consumo masivo que estarían siendo acaparados por comerciantes inescrupulosos, incorporados al plan desestabilizador de la oposición, incluyendo a los minoristas que incurran en este tipo de delito.

Esta situación, por otra parte, nos obliga a revisar también la gestión cumplida en algunas instituciones del Estado venezolano, puesto que la negligencia y la falta de compromiso revolucionario de quienes se hallan al frente de las mismas los convierte en cómplices de los planes de la oposición, como se ha evidenciado en el caso del servicio eléctrico, lo cual debe poner en práctica la contraloría social de parte de toda la ciudadanía, de los consejos comunales y otras formas organizativas revolucionarias del poder popular. A ello deben sumarse la militancia de todas las organizaciones partidistas que respaldan el proceso revolucionario bolivariano socialista, conformando un Estado Mayor revolucionario que sea capaz de advertir la naturaleza de la presente coyuntura política y de orientar adecuadamente a los sectores populares en la defensa de la constitucionalidad y de la seguridad alimentaria, actualmente vulneradas por los grupos políticos y empresariales de la oposición que con esto reeditan la estrategia aplicada en 2002 que culminó en el derrocamiento del Presidente Hugo Chávez, contando para ello con la complicidad de los mismos poderes extranjeros que ahora invocan para legitimar su malsana ambición de poder, sin importarles en modo alguno los intereses ni la voluntad soberana del pueblo venezolano.
tomado de Argenpress

Sin comentarios

May 06 2013

¿POR QUÉ NO RECONOCEN LA VICTORIA DEL PRESIDENTE MADURO?

Por Abel González Santamaría, abogado cubano y Máster en Relaciones Internacionales. Investigador de las Relaciones Interamericanas y Seguridad Nacional.

Para comprender mejor la posición asumida por la Casa Blanca al desconocer los resultados oficiales emitidos por el Consejo Nacional Electoral venezolano que proclamó como presidente a Nicolás Maduro, es imprescindible analizar el origen y evolución de la Gran Estrategia imperial sobre la patria del Libertador.

Su origen hacia Latinoamérica y en particular hacia el territorio que hoy ocupa la República Bolivariana de Venezuela, se remonta prácticamente a la proclamación de la independencia por los representantes de las Trece Colonias Unidas de Norteamérica en 1776, cuando promovido por sus Padres Fundadores comenzaron a experimentar un proceso de expansión territorial y económica.

A partir de 1823, los Estados Unidos desplegaron una ofensiva “diplomática” con las naciones vecinas para sentar las bases de la futura dominación económica. Por eso diseñaron la llamada doctrina Monroe que les permitió justificar sus intervenciones en la región formulada bajo la frase “América para los americanos”, que no significaba otra cosa que “América para los estadounidenses”.

En este período se produjo el golpe definitivo a la dominación española en Suramérica. El 9 de diciembre de 1824, en la batalla de Ayacucho, en el Perú, los españoles fueron derrotados por los patriotas de la América hispana encabezados por Simón Bolívar y Antonio José de Sucre. Como respuesta Estados Unidos incrementó sus actividades conspirativas para neutralizar las contiendas libertarias. En 1829, su ministro en Bogotá, general William Henry Harrison, fue descubierto y expulsado por el gobierno de la Gran Colombia por organizar un complot dirigido a derrocar a las autoridades de ese país. Bolívar no tenía ninguna duda de los verdaderos intereses norteamericanos: “los Estados Unidos que parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad”.

TÁCTICAS PARA DOMINAR A VENEZUELA

Durante la segunda mitad del siglo XIX, Estados Unidos desplazó a Gran Bretaña en el plano político como potencia hegemónica en América Latina, lo que haría con posterioridad también en el plano económico. El lugar preeminente de Washington en las políticas exteriores latinoamericanas se reveló con nitidez en 1895, cuando envió una nota enérgica a Gran Bretaña, que tenía una disputa de límites con Venezuela por su colonia de Guayana, advirtiéndole que “Hoy día, los Estados Unidos son prácticamente soberanos en este continente, y su mandato es ley para los sujetos a quienes limita su interposición”.

A finales de 1902, las costas de Venezuela fueron bombardeadas por unidades navales de Gran Bretaña, Alemania e Italia, que exigían el cobro de las deudas del gobierno venezolano pendientes con particulares europeos. Aunque dicha intervención supuso un desafío a los contenidos de la Doctrina Monroe, el gobierno estadounidense la justificó con lo que más tarde se conocería como el llamado “Corolario Roosevelt”, que limitaba la aplicación de la doctrina a los casos de adquisición de territorio en América por parte de una potencia no americana, y respaldaba la intervención de potencias extra regionales.

El presidente venezolano Cipriano Castro entabló demanda contra las empresas financistas de la invasión y el bloqueo, y expropió la estadounidense Orinoco Steamship Company. El Departamento de Estado amenazó con una intervención. Mientras que el mandatario venezolano fue a operarse a Europa, el secretario del Departamento de Estado, Philander Knox, tramó la conjura, que el 19 de diciembre de 1908 culminó con el golpe de su vicepresidente Juan Vicente Gómez. Los acorazados North Carolina, Maine y Des Moines anclaron en La Guaira. El alto comisionado de la Casa Blanca, William Buchanan, desembarcó para apoyar al nuevo régimen a cambio de políticas favorables para los inversionistas extranjeros. Comenzó así una dictadura de 27 años.

LA BATALLA POR EL CONTROL DEL PETRÓLEO

Desde la segunda mitad del siglo XIX las compañías transnacionales crearon las “concesiones petroleras” como instrumento de dominación para lograr que los estados le permitieran explotar la riqueza de los yacimientos descubiertos en sus territorios. Ya para los primeros años del siglo XX la explotación del recurso petrolero en territorio venezolano quedó fundamentalmente bajo el dominio de dos compañías extranjeras: la angloholandesa Royal Dutch Shell y la estadounidense Standard Oil.

Los intereses sobre Venezuela se incrementaron a partir de 1914, cuando fue descubierto el primer campo petrolífero venezolano de importancia mundial en la costa oriental del Lago de Maracaibo. Pero no fue hasta 1922 cuando el potencial petrolero del país resultó plenamente confirmado y ya en 1928 se ubicó como el segundo productor mundial de petróleo y el primer exportador, indicador este último que mantuvo hasta el año 1970.

La batalla por el petróleo venezolano se convirtió en el principal interés geoestratégico de los grupos de poder estadounidenses. De ahí que tuvieron un activo papel en la organización y complicidad de importantes hechos que marcaron la vida política y social de Venezuela durante todo el siglo XX e inicios del XXI, como el derrocamiento del presidente Cipriano Castro (1899-1908), la dictadura de Juan Vicente Gómez (1908-1935), el golpe contra el mandatario Isaías Medina Angarita (1941-1945), la llegada de los gobiernos puntofijistas (1958-1999) y el acoso a la revolución bolivariana.

El 23 de enero de 1958 las fuerzas populares derrocaron al dictador Pérez Jiménez, pero fueron traicionadas pocos meses después, el 31 de octubre de 1958, cuando los partidos políticos venezolanos Acción Democrática (AD), Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) y Unión Republicana Democrática (URD), firmaron el pacto de Punto Fijo para conseguir la sostenibilidad de la recién instaurada “democracia”, mediante la participación equitativa de todos los partidos en el gabinete ejecutivo del partido triunfador.

Durante estas cuatro décadas Estados Unidos brindó apoyo a las presidencias de los dos partidos políticos que se alternaron en el poder: el socialdemócrata Acción Democrática y el socialcristiano COPEI. Ambas organizaciones políticas se enmascararon en la supuesta defensa de la democracia, pero en la práctica se caracterizaron por la corrupción, la entrega de recursos minero-petroleros del país y una brutal represión a los movimientos populares.

Casi la mitad de la población venezolana (49 %) vivía en la pobreza. Los 12 hombres que pasaron por la Presidencia en este período, casi todos asumieron posiciones sumisas a las petroleras transnacionales y a los grupos de poder estadounidenses.

PÉRDIDA DE LA HEGEMONÍA

Cuando supuestamente el período de Guerra Fría había concluido con el derrumbe del campo socialista, el neoliberalismo estaba en pleno apogeo y la bandera del socialismo, en América Latina, solo era defendida por la Revolución Cubana, llegó a la presidencia el Comandante Hugo Chávez Frías, con la victoria electoral el 6 de diciembre de 1998, al frente de un movimiento revolucionario de inspiración bolivariana. Con un sorprendente respaldo de masas, comenzó un proceso de profundas transformaciones sociales y políticas.

Este acontecimiento marcó una nueva etapa de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina y el Caribe, al existir una ruptura en la política de dominación en la región, similar al impacto que generó la Revolución Cubana, pero esta vez empleando el proceso electoral como mecanismo de lucha. En su agenda de gobierno, el Presidente Chávez hizo valer la soberanía política y económica de la nación, retomó el control sobre la empresa petrolera nacional PDVSA, abrió el espacio al pueblo en la decisión de los asuntos públicos, ofreció respuestas alternativas a la hegemonía estadounidense y contribuyó decisivamente a los procesos de integración de la Patria Grande.

Ante esta realidad, Estados Unidos desató una intensa guerra económica, diplomática y mediática dirigida a destruir la Revolución Bolivariana. En abril del 2002 apoyó y dirigió el golpe de Estado, e inmediatamente reconoció como legítimo al gobierno golpista, pero el pueblo venezolano reaccionó valientemente y retornó a su Comandante Presidente. Ante tanta impotencia organizaron en diciembre del 2002 el golpe petrolero, que también fracasó.

Existen evidencias concretas del apoyo y dirección de los grupos de poder norteamericanos en estos hechos. El diario The New York Times reveló que altos funcionarios de la CIA, del Pentágono, y del Departamento de Estado reconocieron que, en los últimos meses, se habían reunido varias veces con los organizadores del golpe de Estado. En tales reuniones —según la misma fuente— “los representantes de la administración de George W. Bush coincidieron con ellos en que el gobierno venezolano debía ser despojado del poder”.

Lo que no quieren aceptar son los logros sociales alcanzados durante la Revolución Bolivariana, que ha sacado de la pobreza extrema a cerca de dos millones y medio de personas, y disminuido las desigualdades entre la población, alcanzando el índice más bajo de América Latina. También ha dado muestra de una verdadera democracia participativa: 18 procesos electorales en 14 años.

El presidente Chávez, ganador de todas las batallas que libró contra la Gran Estrategia imperial, no pudo superar el único obstáculo en su joven y fecunda vida. El 5 de marzo del 2013 entró en la Historia como Prócer de la Patria Grande. Como líder y comandante supremo que reencarnó a Bolívar, dejó su legado para las presentes y futuras generaciones. De ahí que Nicolás Maduro, primer Presidente obrero y chavista en la historia venezolana, recibió el 14 de abril del 2013 el respaldo mayoritario de su pueblo que optó nuevamente por mantener el rumbo del socialismo.

Ese mismo día el candidato de la oligarquía Henrique Capriles, cuando al parecer intuía su derrota y aún no se habían ofrecido oficialmente los resultados, le propuso a Maduro hacer un pacto, inspirado en el realizado 44 años atrás en Punto Fijo. Pero esta vez el pueblo no fue traicionado y su candidato mantuvo el honor como verdadero hijo del gigante Chávez.

Es precisamente esta realidad la que Estados Unidos no quiere reconocer, luego de haber gastado en los últimos diez años más de cien millones de dólares en el financiamiento de los grupos de oposición y haber contribuido a la confusión del pueblo venezolano para que sabotearan en las urnas el proyecto bolivariano.

Esta vez la táctica jeffersoniana de “espera paciente” colmó la copa de las élites norteamericanas y estimularon a la oligarquía nacional a repetir la misma fórmula golpista empleada en el 2002: violencia y más violencia.

La propia reacción del presidente estadounidense Barack Obama ante el fallecimiento del presidente Chávez es muestra de la continuidad de la Gran Estrategia y su posición omnipotente. A través de un comunicado de prensa Obama señaló el 5 de marzo del 2013: “Mientras Venezuela comienza un nuevo capítulo en su historia, Estados Unidos sigue comprometido con políticas que promuevan los principios democráticos, el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos”.

Para nada resulta difícil descifrar estas frías palabras que demuestran la hipocresía y soberbia de los grupos de poder estadounidenses ante líderes que desafían su hegemonía global y regional. ¿Habrá leído el premio Nobel Obama Las venas abiertas de América Latina que le obsequió el Comandante Chávez en Puerto España en el 2009? ¡Gloria al Bravo Pueblo!

Sin comentarios

Abr 28 2013

La “estrategia guerrillera” de la derecha en Venezuela

Por Atilio Borón

Estrategia global que será tanto más exitosa cuanto más el gobierno
persista en el error de recoger el guante astutamente arrojado por los
sectores contrarrevolucionarios

Envalentonada por los resultados de las recientes elecciones, la
derecha en Venezuela –tanto sus representantes autóctonos como los
agentes del imperialismo que operan en ese país- ha profundizado una
estrategia de lucha política que, en los hechos, colocó al gobierno
chavista a la defensiva o, cuando menos, en un estado de alerta ante
las amenazas que se ciernen sobre el futuro de la Revolución
Bolivariana. Duele decirlo, pero más dolería contemplar el inesperado
y dramático final de un proceso revolucionario tan significativo como
el lanzado por el Comandante Hugo Chávez por no haberse adoptado a
tiempo las medidas correctivas imprescindibles para preservarlo.

La irreversibilidad es un atributo que poseen muy pocos procesos
revolucionarios, y eso después de haber sobrepasado las muy duras
pruebas de la historia. No es el caso, todavía, de la Revolución
Bolivariana, aunque la existencia de un amplio entramado de
organizaciones populares nacidas durante el gobierno del Presidente
Chávez bien podrían ser los bastiones fundamentales que aseguren la
continuidad del proceso revolucionario.

Todos los clásicos del marxismo -comenzando en este tema puntual por
Engels y siguiendo después por Marx, Lenin, Trotsky, Gramsci, Mao y Ho
Chi Minh y, más recientemente, Fidel y el Che- comprendieron muy bien
el notable paralelismo existente entre el arte de la guerra y la lucha
política. No se les escapaban las diferencias, pero tampoco pasaban
desapercibidas sus semejanzas; por eso, tomaban nota de las enseñanzas
que aportaba la historia militar. Observaron, por ejemplo, que cuando
una fuerza social y numéricamente inferior quiere atacar a un ejército
poderoso y bien organizado debe apelar a formas no convencionales de
lucha.

Las tácticas de la guerrilla son precisamente eso: ataques
inesperados, sorpresivos, puntuales, seguidos de una rápida retirada,
dejando en el campo de batalla a un enemigo lastimado y, sobre todo,
desmoralizado. Eso es precisamente lo que con mucha astucia (y
absoluta inescrupulosidad) ha venido haciendo la derecha en Venezuela
al lanzar un torrente de ataques –desde denuncias y agresiones
verbales hasta sabotajes económicos, asaltos a recintos asociados al
PSUV o a los centros de salud de la “Misión Barrio Adentro” y
“asesinatos ejemplarizadores”- que lograron debilitar el entusiasmo y
la moral revolucionaria de las fuerzas chavistas, lo cual se vio
reflejado en el voto del 14 de Abril.

La efectividad de esas tácticas se comprueba al constatar que ellas
hicieron posible que la derecha lograra lo que hasta hacía poco tiempo
sonaba como imposible: fijar la agenda política nacional y obligar al
gobierno bolivariano a tener que responder a los ataques de sus
adversarios y sin poder impulsar iniciativas propias y concretas. Hace
ya unos años que los intelectuales orgánicos del imperio y los
estrategas del Pentágono vienen diciendo que, en la actualidad, “la
lucha antisubversiva se libra en los medios.” La estrategia de la
derecha en Venezuela es tributaria de esta nueva concepción adoptada
por Washington y da testimonio de su eficacia.

¿Qué pretende la derecha con estas tácticas? Estas, como es sabido, no
existen en el vacío sino que siempre se articulan en una estrategia de
más largo alcance. En este caso, encaminada a socavar el respaldo de
los sectores populares al gobierno aislándolo de su base tradicional
de apoyo y facilitando sus planes desestabilizadores, en cualquiera de
sus dos variantes: (a) “calentamiento de la calle”, tumultos, saqueos
y golpe de estado para “restaurar el orden” que supuestamente el
gobierno bolivariano ya no puede garantizar; o, (b) desgaste
prolongado y destitución del gobierno vía referendo revocatorio.
Estrategia global que será tanto más exitosa cuanto más el gobierno
persista en el error de recoger el guante astutamente arrojado por los
sectores contrarrevolucionarios y acuda a librar combate en el terreno
mediático que le proponen sus enemigos.

En estos días hemos visto al propio presidente Nicolás Maduro
involucrarse en esas batallas verbales –en la campaña y después- en
respuesta a las insolentes provocaciones de Henrique Capriles y sus
compinches de adentro y de afuera. No debería ser así, porque la
delicada correlación de fuerzas que hoy existe en Venezuela no se
modificará en una dirección favorable al chavismo en virtud de la
eficacia discursiva del presidente, sus ministros o los líderes del
PSUV sino por la capacidad que demuestre el gobierno para reorganizar
y reanimar a un pesado e ineficiente aparato estatal,
hiperburocratizado y con inocultables focos de corrupción. Sin ello,
mal se podrán atacar los principales problemas que abruman a la
población venezolana y que provocaron la deserción de una parte del
electorado chavista: la carestía y demás aspectos concernientes a la
economía, como el desabastecimiento de productos esenciales, por
ejemplo; los cortes de energía eléctrica y la inseguridad ciudadana,
entre otros.

Consciente de ello, la derecha descarga un fárrago de ataques que,
como en la guerra de guerrillas, distraen sin pausa al ejército
regular –en este caso el gobierno- y le dificulta concentrarse en las
tareas cruciales exigidas por la actual coyuntura. Lo que la derecha
desea es que éste se empantane en el estéril terreno de la polémica y
la discusión, impidiéndole de este modo destinar personal y tiempo a
diseñar e implementar eficaces políticas para resolver los problemas
que aquejan a la ciudadanía.

De lo anterior se desprende que el gobierno del presidente Nicolás
Maduro tiene que lanzar una contra-ofensiva política, con centro en el
terreno de las políticas públicas, ignorando las provocaciones y los
insultos que profieren los personeros de la derecha y neutralizando de
ese modo sus tácticas agresivas que, conviene aclararlo, buscan
ocultar el carácter reaccionario de su agenda con demagógicas y
engañosas declaraciones en las cuales manifiestan su voluntad de
apropiarse de los “aspectos positivos” del legado de Chávez. Debe por
eso mismo concentrar todos sus recursos humanos e institucionales en
la batalla contra los problemas arriba mencionados, sin perder un
minuto en yermos enfrentamientos verbales que en ningún caso servirán
para consolidar -y mucho menos ampliar- su base de sustentación en la
sociedad y en el electorado.

Y tiene también que ser consciente el gobierno bolivariano que, en
esta coyuntura post-electoral, el tiempo juega en su contra. Que la
derecha intenta construir un clima de opinión que le abra un espacio
para ensayar su carta golpista, hipótesis de máxima, o que la faculte
para exigir un referendo revocatorio que podría tener lugar en unos
tres años. Sabedor también que si la gestión gubernamental no logra
resolver, al menos parcialmente, los problemas arriba mencionados la
Revolución Bolivariana podría re-editar el infortunio que le cupo al
Sandinismo, que diez años después de su épica victoria contra la
tiranía de Anastasio Somoza (h) fue derrotado inapelablemente en las
urnas por una coalición restauradora promovida, organizada y
financiada –como hoy lo hace en la patria de Bolívar y Chávez- por el
imperialismo norteamericano.

Todavía se está a tiempo para impedir en Venezuela tan infeliz
desenlace, pero hay que poner manos a la obra ya mismo y diseñar una
nueva estrategia de reconstrucción política que le permita al chavismo
recuperar la iniciativa y pasar a la ofensiva. Esto quiere decir,
librar el combate contra la derecha en el terreno que elija el
gobierno y no en el preferido por la oposición: el malicioso pantano
de los medios. En relación a esto no podemos sino celebrar la reciente
creación de la “Misión Eficiencia o Nada”, concebida para velar por la
correcta administración de la cosa pública y luchar contra los focos
de corrupción y burocratización que carcomen desde dentro la vitalidad
de la revolución.

Además, será necesario que el presidente continúe con su acertada
política de recuperar nuevamente la calle, hoy disputada por la
movilización de la derecha. Esto es, acercarse más al pueblo, mejorar
la comunicación con él, escuchar sus reclamos y atender a sus
demandas, actitudes indispensables para desbaratar la estrategia de la
“guerrilla mediática” seguida por la derecha. Siendo consciente,
además, de que lo que Chávez podía resolver gracias a su carismático
liderazgo hoy debe ser resuelto mediante una gestión estatal eficiente
y socialmente incluyente, alejada de toda desviación tecnocrática y
capaz de producir resultados inmediatos. Una gestión, además, que
estreche los vínculos con los gobiernos locales y que cuente con un
elenco de idóneos servidores públicos capacitados para dar respuesta
inmediata a los reclamos de la sociedad.

En Ecuador, por ejemplo, el Sistema Quipux es un servicio vía Internet
que el Presidente Rafael Correa instaló en todas las agencias
gubernamentales para facilitar un enlace directo con su oficina y la
del vicepresidente, y que permite a su vez que estos puedan monitorear
en tiempo real la marcha de los diversos proyectos del gobierno,
conociendo su grado de avance y sus obstáculos de suerte tal de poder
tomar sin demora las medidas correctivas que sean pertinentes. Esto no
es una panacea pero, sin duda, va a facilitar el necesario,
impostergable, salto de calidad que tiene que producirse en la
administración pública de la Revolución Bolivariana para hacer frente
a los inéditos desafíos del momento actual.

Tomado de La Haine

Sin comentarios

Abr 27 2013

En Cuba el presidente Nicolás Maduro

Aquí lo vemos al ser recibido en la terminal área por el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parilla, en la noche de ayer viernes

El compañero Nicolás Maduro Moros, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, llegó a nuestro país, en la noche de este viernes 26 de abril, para cumplimentar una visita oficial, la primera que cursa a la isla desde que fue elegido en los comicios del 14 de abril.

Desde ayer sesiona en La Habana la XIII Reunión de la Comisión Intergubernamental Cuba-Venezuela, presidida por el Vicepresidente del Consejo de Ministros para el Desarrollo Territorial y Ministro de Petróleo y Minería de Venezuela, Rafael Ramírez, y por el Ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba, Rodrigo Malmierca Díaz

Al anunciar su visita el propio maduro declaró: Vamos a hacer la comisión mixta con el Gobierno de Cuba para firmar los acuerdos de la nueva etapa de cooperación en salud, educación, deportes, para ratificar la alianza estratégica”, dijo el viernes el presidente de Venezuela antes de partir hacia la isla.

“Vamos a revisar todos los proyectos de colaboración para fortalecer la salud, la colaboración en cultura, en educación, la colaboración en proyectos económicos en conjunto”, señaló el mandatario.

Para ratificar la alianza estratégica entre ambos países, que data de más de una década, también está en la Isla el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Elías Jaua

Bajo la presidencia de Hugo Chávez, fallecido como sabemos el pasado 5 de marzo, Venezuela se convirtió en el principal aliado político y económico de Cuba. Ambos gobiernos tienen un Convenio Integral de Colaboración y otros que abarcan muy diversos acuerdos, incluido el energético, por el que gracias además a Petrocaribe, este país recibe 100.000 barriles diarios de petróleo, a precios diferenciados.

El probable que el presidente Maduro retorne a su país esta misma tarde.

Fuente de la nota: agencias cablegráficas y Juventud Rebelde

Sin comentarios

Abr 26 2013

“El desafío de Venezuela es consolidar la democracia”

Fabíola Ortiz, de IPS, entrevista en Río de Janeiro a MARCELO SERPA, experto en campañas electorales de América Latina y quien ha trabajado en varias campañas en Venezuela

El reto de Venezuela es profundizar la democracia y el de su flamante presidente, Nicolás Maduro, sortear un potencial referendo revocatorio y responder a los intereses de su fuerza política, dijo a IPS el brasileño Marcelo Serpa, de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de Campañas Electorales.

El chavismo, “movimiento político que despertó a Venezuela”, seguirá vigente por muchos años, aunque “no gobernará eternamente”, advirtió Serpa, economista y doctor en comunicación por la Universidad Federal de Río de Janeiro. “Pero no será posible otro tipo de gobierno que no preste atención a los sectores más pobres”, opinó.

Maduro fue elegido el 14 de este mes como candidato del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), fundado por Hugo Chávez (1954-2013), quien gobernó desde 1999 y falleció el 5 de marzo.

El mandatario tiene el desafío de consolidarse como gobernante y afrontar riesgos como la aparición de una disidencia del chavismo dentro de la izquierda bolivariana, dijo Serpa, que ha trabajado en varios procesos electorales en ese país y acaba de publicar en Brasil el libro “Eleições Espetaculares – Como Hugo Chávez conquistou a Venezuela” (Elecciones espectaculares – Cómo Hugo Chávez conquistó a Venezuela).

IPS. ¿Cómo consiguió Chávez conquistar a Venezuela y el cariño que tantas personas le profesan incluso después de muerto? MARCELO SERPA: Lo intentó por dos vías: por el viejo estilo latinoamericano del golpe de Estado (en 1992) y, después de ir preso, fue amnistiado y convirtió su Movimiento Bolivariano Revolucionario – 200 en un partido para llegar al poder por el camino democrático y casi como un salvador de la patria.

IPS: ¿Cuál era el contexto venezolano cuando Chávez emergió en el escenario político?

MS: Además del de Chávez, hubo varios intentos de golpe. Lo que marca la historia reciente de Venezuela es la inestabilidad política.

El perfil sociodemográfico cuando Chávez llegó al gobierno se conformaba así: las clases A, B y C juntas constituían cuatro por ciento de la población, y el resto pertenecían a las clases D y E, en una economía que vivía solo del petróleo.

IPS: ¿Por qué fue capaz de atraer a tantos seguidores?

MS: En los dos años en que estuvo preso redactó un plan de gobierno y varias propuestas, entre ellas una reforma del sistema que diera cuenta de los privilegios rentistas.

El modelo económico del país se centraba entonces en el petróleo en manos de una pequeña elite. Chávez quiso acabar con la economía rentista y sostuvo que todo el lucro de las operaciones de PDVSA (la empresa estatal petrolera) debía destinarse a inversiones en el propio país para terminar con la pobreza.

Con la Constitución de 1999, Chávez se apropió de esos recursos para los programas sociales y consiguió, por ejemplo, erradicar el analfabetismo.

IPS: Se especuló mucho sobre la poca transparencia con que se manejó la información de la enfermedad y la muerte del líder. ¿Cómo analiza usted ese proceso de comunicación?

MS: Yo estuve varias veces en Venezuela, actué en sus elecciones como profesional de la comunicación, y en mi opinión el flujo de información siempre llegó muy bien.

Chávez tenía un problema con los medios internacionales, en especial, y luego con el cierre de la televisora RCTV, la principal emisora venezolana.

Eso fue polémico, pero nunca vi más libertad de prensa que en Venezuela. Decir que allí no hay libertad de prensa no es verdad. Chávez recibía a todos los periodistas y daba conferencias de prensa todos los domingos. Fue muy incomprendido por los medios internacionales.

IPS: ¿Qué legado le dejó a su sucesor político?

MS: Antes de Chávez, Venezuela estaba empobrecida, prosperaba el rentismo del petróleo, pero nada se dirigía a las clases necesitadas. Hoy Venezuela continúa con muchos problemas, pero estas clases están de algún modo atendidas. Reciben una enorme asistencia del Estado en función de los recursos petroleros.

La iniciativa privada retrocedió, lo que obligó al Estado a asumir determinadas funciones y compromisos, más allá de sus posibilidades.

IPS: ¿Cómo valoró las elecciones presidenciales del 14 de abril?

MS: El triunfo chavista se dio montado en un discurso espectacularizado, de franco predominio de la emoción sobre la razón. Cuando Chávez comunicó que debía ausentarse por una nueva cirugía y que, en caso de verse impedido de gobernar, el pueblo debía elegir a Maduro, las encuestas indicaban que 35 por ciento de los venezolanos no sabían quién era Maduro.

En octubre de 2012, Chávez venció (al candidato opositor Henrique) Capriles con una diferencia de 10 por ciento. Pero en esta elección, difícilmente todo el prestigio de Chávez se iba a transferir a Maduro. Yo ya apostaba a una diferencia de dos por ciento entre los dos postulantes.

IPS: ¿Cómo ve el papel de la oposición en este proceso?

MS: La oposición cometió el mismo error que Chávez: intentó llegar al poder primero por la fuerza y después en forma democrática.

La política venezolana es agresiva. La oposición nunca estuvo silenciada. El propio Capriles fue preso y amnistiado por Chávez. Pero la oposición estuvo ausente por mucho tiempo y ahora intenta reconstruirse y está pagando un alto precio por ello, que posibilitó la victoria de Maduro.

IPS: ¿Qué prevé para el futuro?

MS: Empieza una nueva era, la del chavismo sin Chávez. El camino de Venezuela es fortalecer la democracia. El chavismo no permanecerá eternamente en el gobierno. Con tantos años de gestión, hay un problema de desgaste de imagen.

Pero no será posible otro tipo de gobierno que no preste atención a los sectores más pobres. Hay una serie de programas instalados que han de mantenerse. El chavismo dejó su marca y seguirá presente por muchos años. En definitiva fue el chavismo el que despertó a Venezuela.

El período presidencial es de seis años, y hay un dispositivo constitucional que permite plantear un referendo revocatorio a partir de la mitad del mandato, si se dan ciertas condiciones. Es probable que la oposición intente el referendo contra Maduro.

Lo que está en juego es si Maduro será capaz de sustentarse, tanto para mantener su mandato como para responder a los intereses de su partido. Podría haber inclusive una disidencia del chavismo dentro del pensamiento de izquierda del socialismo bolivariano.

Sin comentarios

Abr 25 2013

Contraofensiva estratégica chavista

Por Ángel Guerra Cabrera

El chavismo ha mostrado otra vez su potente músculo revolucionario con el fulminante izquierdazo propinado al plan golpista activado por Washington después de la elección presidencial. Así lo evidencia el parón dado por el presidente Nicolás Maduro al intento de Capriles Radonsky de realizar una marcha opositora al centro de Caracas, con la que –denunció- pretendía repetir el sangriento expediente golpista del 11 de abril de 2002, a la vez que lo responsabilizó por los muertos y heridos causados con el llamado a sus partidarios a “descargar la arrechera” en la calles. De igual modo, la rápida actuación de la fiscalía que ha abierto 161 investigaciones a los grupos de choque fascistas protagonistas de esos crímenes y del asalto o quema de instalaciones emblemáticas de los programas sociales bolivarianos. Ha sido atronador el silencio de los medios de derecha sobre la violencia fascista.

En todo caso, la contrarrevolución tuvo que meter la cola entre las patas muy pocos días después de su pretensión de incendiar el país con apoyo de una feroz campaña internacional de esos mismos medios. En una Caracas en calma, Maduro, con pleno respaldo de Unasur a su transparente victoria electoral y arropado en un mar de pueblo, tomó posesión como presidente constitucional con la presencia de 17 jefes de Estado y gobierno y delegaciones de 61 países.

Antes y después de ese acto el presidente ha adoptado importantes medidas para solucionar problemas que afectan a la población, como la declaración de emergencia eléctrica y la entrega a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de la seguridad del sistema eléctrico. Se acabó la impunidad de los sabotajes al vital servicio, causantes de los molestos y costosos apagones. Los órganos competentes ya han detenido a algunos empleados de la estatal Corpoelec y varios gerentes han sido destituidos. Además, se pondrá en marcha la Gran Misión Eléctrica Venezuela, una iniciativa del comandante Hugo Chávez para articular a largo plazo la plena integración de esta industria en la construcción del socialismo bolivariano.

Esa decisión, junto a otras recientes de Maduro ponen de relieve el vigoroso contraataque chavista para liquidar el conato opositor poselectoral sin disparar un tiro ni aplicar a los inconformes la brutal represión habitual en muchos otros países. Pero más importante aún ha sido la trasformación evidente del contraataque en contraofensiva estratégica pues para gobernar hay que poner a la contrarrevolución a la defensiva. Maduro ha mostrado la voluntad de profundizar la revolución con audacia y energía pero con la serenidad de quien se sabe asistido de la razón y apoyado sólidamente por una masa combativa y disciplinada.

“El odio y el desprecio al pueblo generó violencia y muerte. Hace una semana derrotamos el golpe de Estado con firmeza y el amor al pueblo”, escribió el sucesor de Chávez en su cuenta de Twitter. El presidente renovó una parte del consejo de ministros en el que inyectó sangre de hombre y mujeres jóvenes probados ya en anteriores responsabilidades. Anunció que practicará un “gobierno de calle” y en una reunión con los 20 gobernadores revolucionarios expresó una clara voluntad de atacar errores y problemas: “Vamos a una rectificación a fondo, retomar las tres R con fuerza: revisión, rectificación y reimpulso. Tres R históricas lanzadas por el comandante Chávez en el año 2007. Y las otras tres R lanzadas en el 2009, que son la repolitización, la repolarización y la reunificación, que significan repolitizar”.

Capriles exigió el conteo voto a voto -que no se le concedió- con el propósito de engañar a sus seguidores y a las audiencias mediáticas y crear desestabilización pues su equipo de campaña posee las actas igual que el chavista. Probablemente no aceptará el resultado de la auditoría adicional de 46 por ciento de las mesas electorales dispuesta por el Consejo Nacional Electoral(CNE) para contribuir a la paz social ya que de antemano sabe que es imposible que cambien los datos oficiales. Pero no podrá arrebatar la iniciativa al chavismo aunque Estados Unidos lo apoye en solitario. Hasta Insulza se vio forzado a dar marcha atrás a la solicitud de reconteo cuando la aplastante mayoría de miembros de la OEA reconoció la victoria de Maduro. Este ha dado una lección de refinada diplomacia al imperio al designar un encargado de negocios en Washington mientras con pericia indudable lidera la contraofensiva.

Tomado de La Jornada

Sin comentarios

Next »