Dic 20 2011
¡Aquí no será igual!
¿Se atreverán a aplicar el guión libio? La situación regional es muy distinta, pero el ansia de las potencias por conjurar la crisis y su atávica avaricia puede impelerlos. América quiere gobernar el mundo, pero a nuestra América no le dará órdenes el jefe del Comando Sur
Por MAGGIE MARÍN
Mientras en Venezuela se ultiman los preparativos de una maniobra inédita que debe concluir en las arcas de su Banco Central, en medios financieros de Occidente se propagan el pánico y la zozobra. En los bancos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Suiza y Panamá donde el país andino depositó desde 1980 el 63 por ciento de sus reservas en divisas, 211 mil 35 toneladas de oro que equivalen a 11 mil 58 millones de dólares, algunos trinan y otros temen que ello signifique hasta la quiebra de sus entidades.
Cuando el oro alcanza precios históricos –mil 800 dólares la onza troy– el propio gobernador del principal ente bancario venezolano, Nelson Merentes, no oculta que su gobierno planea reinvertir las reservas en los mercados de países emergentes. Y se habla de Brasil, India y Sudáfrica, por ejemplo, donde hay más confianza que en las inseguras economías europea y estadounidense.
Atinado, un colega comentó que repatriar ese oro será una empresa digna de verse, pues por el Océano Atlántico se transportarán más de 17 mil lingotes estándar de 400 onzas de puro oro cada uno, la mayor movilización de ese metal precioso en muchos años.
¿Será un disparate? Alí Rodríguez Araque, ministro del Poder Popular para la Energía y que pronto encabezará la Unión de Naciones Sudamericanas, Unasur, confiesa que es muy racional, porque el imperio trata de aislar internacionalmente y crear el desorden interno en Venezuela; desprestigiar al país y a su líder. Fue lo que buscaron con el golpe de estado de 2002, con el golpe petrolero, con sus maniobras actuales, de modo que es lícito poner esas reservas bajo seguro de peligros de muy diversa naturaleza.
O sea, a resguardo no solo del atraco vulgar y grosero de las potencias, añadió Araque en entrevista para Correo del Orinoco, sino de acuerdos que imponen el FMI y el BM y de los que parte de América Latina se ha ido librando. Y trajo a colación que Libia fue despojada de sus reservas, nada menos que 200 mil millones de dólares depositados en instituciones del occidente civilizado y cristiano que las potencias se apropiaron con la coartada de que eran cuentas personales de Muammar al Gadafi, una actitud “escandalosamente delictiva” que acompañó a los bombardeos, las muertes de civiles, la violencia sin nombre, el magnicidio brutal.
Si le impusieran sanciones a Venezuela ¿dudarían EE UU y Europa en congelar sus fondos? No. De hecho, en agosto un editorial del Financial Times admitió que la nación sudamericana actúa así ante la eventualidad de que sus reservas custodiadas en bancos que controlan gobiernos capitalistas puedan ser inmovilizadas.
Otra medida de Venezuela que lleva de los pelos a la oligarquía financiera es la nacionalización de la explotación del oro, para incorporar la producción a las reservas. ¡Y de que calibre! Hoy Venezuela ocupa el 13 puesto en razón de esos recursos, y el presidente Hugo Chávez asegura que en la zona sur del rió Orinoco existe uno de los yacimientos de oro más grandes del mundo.
Estos laudos soberanos incomodan a las potencias. Lógico. Pero el líder de la revolución bolivariana tiene poderosas razones. “Aquí que nadie se atreva a venir a aplicar la fórmula libia o la que sea”, dijo poco después del atroz linchamiento y asesinato del Ghadaffi. Según Barack Obama el formato puede aplicarse en cualquier parte. “Una amenaza directa contra el mundo, y nosotros estamos en la lista” punteó Chávez. Pero: “Si se atreven les saldría muy caro”.
Eludiendo presiones, Venezuela ha adquirido aviones, helicópteros de combate y armas en China y Rusia. Sabia decisión. En agosto llegaron 25 tanques, morteros, misiles y cientos de equipos de alta tecnología, como sistemas de defensa antiaérea y de artillería de costa y montaña. Otra partida acaba de arribar. “Nos hace falta para la defensa del país”, dijo el gobernante.
¿Se atreverán a aplicarnos el guión libio? Busco antecedentes, datos, posibles escenarios. Cientos de documentos aportan innumerables consideraciones, todas de rigor. Falta espacio para glosar, porque sobran infamias, atropellos, invasiones y magnicidios.
El imperio, afirma Luís Britto García, no maneja otra política que la carnicería. El escritor, profesor e historiador venezolano recuerda los asesinatos de Benjamín Zeledón, Francisco Madero, Emiliano Zapata, Pancho Villa, César Augusto Sandino, Fabricio Ojeda, Alberto Lovera, Che Guevara, Salvador Allende, Oswaldo Letellier, monseñor Oscar Romero, Francisco Caamaño, y los inexplicables accidentes aéreos que costaron la vida del presidente de Ecuador, Jaime Roldós, y el de Panamá, Omar Torrijos.
Luís Gutiérrez Esparza, experto del Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI), ve en peligro la estabilidad de los procesos de democratización en la región. “La guerra de la OTAN contra Libia aparentemente también es preparada logísticamente en América Latina”. A la sombra del poder militar gringo, añade, la OTAN tiene una estructura cada vez más amplia y complicada.
Según CLAEI, el organismo global y supranacional supedita los intereses políticos a las grandes decisiones geoestratégicas tomadas en los círculos superiores de la Casa Blanca y el Pentágono. En América Latina, pues, actúa directamente con asociaciones, maniobras militares y estatus especiales, o a través de la potencia. “Las bases de EE UU en América Latina son bases de la OTAN”.
Vale pues consignar que la Alianza mantiene 29 bases militares entre Ciudad Juárez y Tierra del Fuego, 10 de ellas secretas: Como sabemos, existen otras 16 bases gringas así como tres británicas (en las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur) y 10 en México, producto de una discreta negociación bilateral con EEUU.
¿Justificación para tamaño despliegue?: La recurrente lucha contra las drogas y el terrorismo, y en defensa de la democracia. De modo que esta visión que impulsa Washington se proyecta sobre nuestra América con el objetivo de cercar militarmente a los gobiernos insumisos. Y no olvidar, entre las proyecciones del ente figuran los recursos naturales de la región más allá del petróleo y los minerales estratégicos: el agua y la biodiversidad
Igualmente para Reiner Braun, director para Europa de Abogados Internacionales Contra las Armas Nucleares, la presencia de la Alianza amenaza a los gobiernos que mantienen una postura crítica frente al imperio. “Existe el riesgo –aduce el jurista– de que los caminos de desarrollo independientes sean bloqueados”.
Otros condimentos picantes de este ajiaco son los cinco comandos operativos antidrogas que realizan misiones secretas en Centro, Sudamérica y el Caribe, y la IV Flota, que patrulla aguas latinoamericanas con armas nucleares pese al Tratado de Tlatelolco, que desde 1967 declaró a la región zona desnuclearizada.
En cualquier caso, sobre nuestros países y justo encima de los gobiernos que desarrollan políticas progresistas y soberanas aumenta la inminencia del daño, porque el método que empleó la OTAN en Libia es aplicable en otros países y para Gringolandia y el complejo militar industrial que tutela su destino, la Venezuela de inmensos recursos que como recién dijo Fidel se apresta a derrotar a la oligarquía que quiere reasumir el gobierno, es un mal ejemplo. Lo son Ecuador y Bolivia, Nicaragua, y lógicamente Cuba. ¿Cómo conjurar el peligro? Primero, aquilatando que Estados Unidos ataca a rivales que considera débiles e inermes. Segundo: denunciando, desnudando y enfrentando las contingencias. Y lo más importante: reforzando al máximo la unidad real entre nosotros. Porque en nuestra América, carajo, no cabe una solución “Libia”.







