América despierta

Otro punto de vista sobre estas latitudes

Abr 23 2013

Producción de sentido

Por Frei Betto

Muchos padres se quejan del desinterés de sus hijos hacia las causas altruistas, solidarias, sustentables. Tienen la impresión de que una parte considerable de la juventud sólo busca riqueza, belleza y poder. Y que ya no se mira en líderes volcados hacia las causas sociales, al ideal de un mundo mejor, como Gandhi, Luther King, Che Guevara y Mandela.

¿Qué le hace falta a la nueva generación? Le faltan instituciones productoras de sentido. Hay que imprimirle sentido a la vida. Mi generación, la que cumplió los veinte años en la década de 1960, tenía como productores de sentido a las iglesias, a los movimientos sociales y a las organizaciones políticas.

La Iglesia Católica, renovada por el concilio Vaticano 2°, suscitaba militantes imbuidos de fe e idealismo, por medio de la Acción Católica y de la pastoral de la Juventud. Queríamos ser hombres y mujeres nuevos. Y crear una nueva sociedad, fundada en la ética personal y en la justicia social.

Los movimientos sociales, como la alfabetización por el método Paulo Freire, nos desacomodaban, nos lanzaban al encuentro de los estratos más pobres de la población, educaban nuestra sensibilidad hacia el dolor ajeno causado por estructuras injustas.

Las organizaciones políticas, casi todas clandestinas en tiempo de la dictadura, nos inyectaban conciencia crítica y un cierto espíritu heroico que nos fortalecía ante los riesgos del combate al régimen militar y a la injerencia del imperialismo usamericano en América Latina.

¿Cuáles son hoy las instituciones productoras de sentido? ¿Dónde se puede adquirir una visión del mundo que desentone de la multividencia neoliberal centrada en el monoteísmo del mercado? ¿Por qué el arte es considerado como mera mercancía, tanto en su producción como en su consumo, y no como creación capaz de suscitar en nuestra subjetividad valores éticos, perspectiva crítica y apetito estético?

Las nuevas tecnologías de comunicación provocan el surgimiento de redes sociales que, de hecho, son virtuales. Y ahogan a las redes verdaderamente sociales, tales como sindicatos, gremios, asociaciones, grupos políticos, que aproximaban físicamente a las personas, les infundían complicidad y las reunían en diferentes modalidades de militancia.

Ahora el intercambio de informaciones y opiniones supera el intercambio de formación y las propuestas de movilización. Los megarrelatos están en crisis y se muestra poco interés por las fuentes de pensamiento crítico, como el marxismo y la teología de la liberación.

Sin embargo, como se decía antes, nunca las condiciones objetivas han sido tan favorables para operar cambios estructurales. El capitalismo está en crisis, la desigualdad social en el mundo es alarmante, los pueblos árabes se rebelan, Europa se incomoda con 25 millones de desempleados, mientras que en América Latina crece el número de gobiernos progresistas, emancipados de las garras del Tío Sam y suficientemente independientes, hasta el punto de haber elegido a Cuba para presidir la Celac (Conferencia de Estados Latino-Americanos y Caribeños).

Actualmente va adquiriendo fuerza un desorden entre lo que se ve y lo que se quiere. Hay multitud de jóvenes que sólo apetece un lugar al sol, sin darse cuenta de las espesas sombras que les tapan el horizonte.

Cuando no se desea cambiar el mundo, se privatiza el sueño modificando el pelo, la ropa, la apariencia. Cuando no se intenta derribar muros, se hace un tatuaje para marcar en el cuerpo su escala de valores. Cuando no se inyecta utopía en las venas, se corre el peligro de inyectarse drogas.

No fuimos creados para ser ovejas en un inmenso rebaño retenido en el corral del mercado. Fuimos creados para ser protagonistas, inventores, creadores y revolucionarios.

¿Cuándo Hércules podrá reventar las cadenas de Prometeo y evitar que el consumismo prosiga comiéndole el hígado? “Prometo lograr que esperanzas ciegas vivan en el corazón de los hombres”, escribió Esquilo. ¿Dónde beber esperanzas lúcidas si las fuentes de sentido parecen estar resecas? Parecen, pero no desaparecen. Las fuentes siguen ahí, a ojos vistas: la espiritualidad, los movimientos sociales, la lucha por la preservación ambiental, la defensa de los derechos humanos, la búsqueda de otros mundos posibles.

Tomado de Adital

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Abr 01 2013

Mística, ética y ecosofía

 

Por Frei Betto

Entre religión y ecología se da un estrecho vínculo. Los calendarios litúrgicos reflejan los ciclos de la naturaleza. Toda religión expresa el contexto ambiental que le dio origen. Los hebreos, y en general los pueblos semitas, vivían en regiones inhóspitas, desérticas, lo que los llevó a desarrollar el sentido de lo sagrado centrado en la trascendencia. Donde la naturaleza es exuberante, como en los trópicos, se acentuó la inmanencia de lo sagrado. Todo el entorno geográfico y climático influye en la relación religiosa que se tiene con la naturaleza.

El cristianismo tuvo su origen en áreas urbanas. Veía la naturaleza a distancia, como algo extraño y adverso. La palabra ‘pagano’, que englobaba a todos los no cristianos, significa etimológicamente ‘habitante del campo’. Todas las tradiciones religiosas indígenas mantienen un vínculo muy estrecho con la naturaleza. Son teocósmicas: lo divino se manifiesta en el cosmos y en sus componentes, como la montaña (pachamama).

El hinduismo y el taoismo dan culto a la naturaleza; mientras que el confucionismo y el budismo son tradiciones más antropocéntricas, volcadas hacia la conciencia y a las virtudes humanas. El islamismo mantiene una relación singular con la naturaleza. Es una religión semítica, que da culto a la trascendencia de Alá, pero conserva, como el judaísmo, un vínculo estrecho con el entorno ambiental, que se refleja en la distinción entre alimentos puros e impuros, el ayuno, el cuidado con la higiene personal, etc.

Las religiones aborígenes (aborigen = que están en el origen de todas las demás) no separan lo humano de la naturaleza. Hay un fuerte sentido de equilibrio y reciprocidad entre el ser humano y la Tierra. Lo que de ella se saca debe ser devuelto a ella.

Entre las grandes tradiciones religiosas es el hinduismo quien mejor cultiva esa armonía. Toda la India respira veneración sagrada por ríos, animales, árboles y montañas. La veneración por las vacas refleja ese sentido de equilibrio, pues se trata de un animal del que se obtienen muchos productos, desde leche y sus derivados hasta estiércol como fertilizante, y eso es más importante que comerlas.

Tres grandes desafíos, según el místico catalán Javier Melloni, están inter-relacionados: la interioridad, la solidaridad y la sobriedad. La interioridad nos impele a la vía mística; la solidaridad a  la ética, y la sobriedad a la preservación ambiental.

Nuestra civilización estará condenada a la barbarie si las personas perdieran la capacidad de interiorización, de hacer silencio, de meditar, de modo que sepamos escuchar las necesidades del prójimo (solidaridad) y el grito agónico de la Tierra (sobriedad). Urge someter la ecología a la ecosofía, a la sabiduría de la Tierra, en expresión de Raimon Panikkar. No se trata de imponer la razón humana sobre la naturaleza (eco-logos), sino de poner oídos a la sabiduría de la Tierra, para captar lo que ella tiene que decirnos con sus ciclos, sus cambios climáticos e incluso con sus catástrofes.

A pesar de que ha habido avances en nuestro comportamiento, gracias al crecimiento de la conciencia ecológica (reciclaje, uso del agua, productos ecológicamente correctos, etc.), todavía estamos apegados a un modelo civilizatorio altamente nocivo para la salud de Gaya y de los seres humanos.

Continuamos consumiendo combustibles escasos y contaminantes y, a contrapelo de todo el movimiento ecológico, nos sumergimos en la ola  consumista que produce cada día pérdidas significativas de la biodiversidad y toneladas de basura derivada de nuestro lujo.

Tres grandes mentiras necesitan ser eliminadas de nuestra cultura para que el futuro sea ecológicamente viable y económicamente sustentable: 1ª) los recursos de la Tierra no son suficientes para todos; 2ª) debo asegurar mis recursos, aunque otros carezcan de ellos; 3ª) el sistema económico que predomina en el mundo, centrado en la lógica del mercado, y el actual modelo civilizatorio, de acumulación de bienes, son inmutables.

Nuestro planeta produce hoy alimentos suficientes para 12 mil millones de personas, y está habitado por 7 mil millones. Por tanto no hay exceso de bocas sino falta de justicia. No habrá futuro digno para la humanidad sin una economía de compartimiento y sin una ética de la solidaridad.

Durante milenios los pueblos indígenas y las tribus desarrollaron formas de convivencia basada en la sustentabilidad, en la armonía con la naturaleza y con los semejantes. ¿Cómo se va a considerar ideal un modelo civilizatorio que, de los 7 mil millones de habitantes del planeta, condena a  4 mil millones a vivir en la pobreza o en función de sus necesidades animales, como alimentarse, abrigarse de la intemperie o educar a sus crías?

Tomado de Adital

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Mar 30 2013

Guía para saber si uno es de izquierda

Frei Betto a menudo reflexiona lo que significa ser de izquierda hoy, contrariando a muchos que dicen que la dicotomía izquierda – derecha no tiene sentido en el día de hoy. Esta concepción, errónea hasta la médula, es una simple coartada para justificar la capitulación de quienes se pasaron de bando. A continuación, algunos párrafos seleccionados de una reciente nota de Betto:

“Muchos exizquierdistas proclaman que superaron el maniqueísmo izquierda-derecha, inadecuado para este mundo globalizado. Mera retórica para justificar el aburguesamiento de quien, en nombre de la izquierda, adoptó un estilo de vida a imagen y semejanza de los poderosos de la derecha …
Ser de izquierda hoy es defender los derechos de los más pobres, condenar la superioridad del capital sobre los derechos humanos, abogar por una sociedad en que haya, estructuralmente, reparto de los bienes de la tierra y de los frutos del trabajo humano.
El hecho de que alguien se autonombre marxista no le convierte en una persona de izquierda, así como el hecho de tener fe y frecuentar la iglesia no hace de ningún fiel un verdadero discípulo de Jesús. La teoría se conoce por la práctica, dice el marxismo. El árbol por sus frutos, dice el Evangelio.
Si la práctica es el criterio de la verdad, es muy fácil no confundir a un militante de izquierda con un oportunista demagogo: basta con observar cómo es su relación con los movimientos populares, su apoyo al MST, su solidaridad con la Revolución Cubana y la Bolivariana, la defensa de las banderas progresistas, la preservación ambiental, la unión civil de los homosexuales, el combate al sionismo y a toda forma de discriminación.”

 

Fuente: Adital.

Tomado del blog de Atilio Borón

Si el tema anteriormente tratado es de su interés, posiblemente le interese conocer estos

————-Diez consejos para los militantes de izquierda ————————-

Escrito por Frei Betto

Mantenga viva la indignación.
Verifique periódicamente si usted es realmente de izquierda. Adopte el criterio de Norberto Bobbio: la derecha considera la desigualdad social tan natural como la diferencia entre el día y la noche. La izquierda lo enfrenta como una aberración que debe ser erradicada.
Cuidado: usted puede estar contaminado por el virus social-demócrata, cuyos principales síntomas son usar métodos de derecha para obtener conquistas de izquierda y, en caso de conflicto, desagradar a los pequeños para no quedar mal con los grandes.
La cabeza piensa donde los pies pisan.
No se puede ser de izquierda sin “ensuciar” los zapatos allá donde el pueblo vive, lucha, sufre. Alégrate y comparte sus creencias y victorias. Teoría sin práctica es hacer el juego a la derecha.
No se avergüence de creer en el socialismo.
El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este europeo no debe inducirlo a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana. El capitalismo, vigente hace 200 años, fracasó para la mayoría de la población mundial.
Hoy somos 6.000 millones de habitantes. Según el Banco Mundial, 2,8 mil millones sobreviven con menos de US$ 2.00 por día. Y 1,2 mil millones, con menos de US$ 1.00 por día. La globalización de la miseria no es mayor gracias al socialismo chino que, a pesar de sus errores, asegura alimentación, salud y educación a 1,2 mil millones de personas.
Sea crítico sin perder la autocrítica.
Muchos militantes de izquierda cambian de lado cuando comienzan a buscar piojo en cabeza de alfiler. Apartados del poder, se tornan amargos y acusan a sus compañeros(as) de errores y vacilaciones. Como dice Jesús, vemos el polvo en el ojo del otro, pero no la viga en el propio ojo. Tampoco se enganchan para mejorar las cosas. Quedan como simples espectadores y jueces y, algunos, son captados por el sistema. La autocrítica no es sólo admitir los propios errores. Es admitir ser criticado por los compañeros y las compañeras.
Sepa la diferencia entre militante y “militonto”.
“Militonto” es aquel que se jacta de estar en todo, participar en todos los eventos y movimientos, actuar en todos los frentes. Su lenguaje está lleno de explicaciones y los efectos de sus acciones son superficiales. El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, reflexiona, medita; valora de forma determinada su área de actuación y actividades, valoriza los vínculos orgánicos y los proyectos comunitarios.
Sea riguroso en la ética de la militancia.
La izquierda actúa por principios. La derecha, por intereses. Un militante de izquierda puede perder todo, la libertad, el empleo, la vida. Menos la moral. Al desmoralizarse, desmoraliza la causa que defiende y representa. Le presta un inestimable servicio
a la derecha. Hay arribistas disfrazados de militante de izquierda. Es el sujeto que se engancha apuntando, en primer lugar, a su ascenso al poder. En nombre de una causa colectiva, busca primero sus intereses personales. El verdadero militante -como Jesús, Gandhi, Che Guevara- es un servidor, dispuesto a dar la propia vida para que otros tengan vida. No se siente humillado por no estar en el poder, u orgulloso al estar. Él no se confunde con la función que ocupa.
Aliméntese en la tradición de la izquierda.
Es preciso la oración para cultivar la fe, el cariño para nutrir el amor de la pareja, “volver a las fuentes” para mantener encendida la mística de la militancia. Conozca la historia de la izquierda, lea (auto)biografías, como el Diario del Che en Bolivia, y novelas como La madre, de Gorki, o Las uvas de la ira, de Steinbeck.
Prefiera el riesgo de errar con los pobres a tener la pretensión de acertar sin ellos.
Convivir con los pobres no es fácil. Primero, hay la tendencia de idealizarlos. Después, se descubre que entre ellos existen los mismos vicios encontrados en las demás clases sociales. Ellos no son mejores ni peores que los demás seres humanos. La diferencia es que son pobres, o sea, personas privadas injusta e involuntariamente de los bienes esenciales de la vida digna. Por eso estamos al lado de ellos. Por una cuestión de justicia. Un militante de izquierda jamás negocia los derechos de los pobres y sabe aprender con ellos.
Defienda siempre al oprimido, aunque aparentemente ellos no tengan razón.
Son tantos los sufrimientos de los pobres del mundo que no se puede esperar de ellos actitudes que tampoco aparecen en la vida de aquellos que tuvieron una educación refinada. En todos los sectores de la sociedad hay corruptos y bandidos. La diferencia es que, en la élite, la corrupción se hace con la protección de la ley y los bandidos son defendidos por mecanismos económicos sofisticados, que permiten que un especulador lleve una nación entera a la penuria. La vida es el don mayor de Dios. La existencia de la pobreza clama a los cielos.
No espere jamás ser comprendido por quien favorece la opresión de los pobres.
Haga de la oración un antídoto contra la alienación Orar es dejarse cuestionar por el Espíritu de Dios. Muchas veces dejamos de rezar para no oír el llamado divino que nos exige nuestra conversión, esto es, el cambio del rumbo en la vida.
Hablamos como militantes y vivimos como burgueses, acomodados en una cómoda posición de jueces de quien lucha. Orar es permitir que Dios subvierta nuestra existencia, enseñándonos a amar así como Jesús amaba libremente.

Tomado de La Isla Desconocida

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Mar 21 2013

El Hijo de Franciscos

Por Frei Betto

Tenemos un nuevo papa con el nombre de dos Franciscos: el de Asís (1182-1226) y el de Javier (1506-1552), éste jesuita como él. Un papa que al presentarse al mundo, desde el balcón del Vaticano, no llevaba los tradicionales distintivos pontificios y pidió a los fieles que oraran por él.

Es significativo que el cardenal brasileño dom Claudio Hummes haya aparecido a su lado en el momento de la presentación. Ahora sabemos que fue una invitación del mismo elegido. Dom Claudio se había sentado al lado del cardenal Bergoglio durante el cónclave; y fue el principal sostenedor de su elección. No me sorprendió saber que el nombre de Francisco le fue sugerido por el exobispo del ABC de São Paulo, pues dom Claudio es franciscano y a comienzos de la década de 1980 defendió a los obreros metalúrgicos en una huelga liderada por Lula.

El nombre de un papa revela todo un programa. En el caso de Francisco hay varios factores relevantes. San Francisco de Asís es el santo que, siendo hijo de Bernardone, pionero del capitalismo, criticó el nuevo sistema productivo que generaba miseria. Hasta entonces la pobreza en Europa occidental era una secuela de guerras y pestes; pero todos tenían al menos una parcela de tierra para obtener sus alimentos y criar unos pocos animales que garantizasen su sustento.

Gracias a su manufactura Bernardone llevó a la escasez a muchos artesanos productores de tejidos. Los tintes eran importados de Francia. Tanta era su admiración por la nación que ejercía hegemonía sobre Europa occidental, que bautizó a su hijo con el nombre de Francisco (que significa el que viene de Francia).

Al despedirse en la plaza de Asís, Francisco rechazó el proceso productivo inaugurado por su padre e hizo opción por las víctimas, los pobres. San Francisco es también el patrón de la ecología, amigo de los animales y enamorado del sol y de la luna, a los que dedicó varios cantos.

Al entrar en la capillita de San Damián, en Asís, el joven Francisco escuchó a Jesús que le pedía reconstruyese la Iglesia. Con sus amigos Francisco se dispuso a restaurar la iglesia de la Porciúncula (que ahora está dentro de la catedral de Asís), que estaba en ruinas. Hasta que se dio cuenta de que la voz divina le hacía un llamado más importante: se trataba de reformar la Iglesia Católica, lo que le llevó a fundar la Orden de los Frailes Menores, hoy conocidos como Franciscanos.

Bergoglio es jesuita. Y en los comienzos de dicha orden religiosa se destaca san Francisco Javier, que evangelizó en la India y en el Japón. Con toda seguridad el nuevo papa, al adoptar el nombre de Francisco pensó en lo que significan para la Iglesia los ejemplos de ambos Franciscos.

La noticia de que Bergoglio, cuando era presbítero y obispo, había sido cómplice de la dictadura argentina (1976-1983) no es cierta, según afirma Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, en el cual confío. Afinando más se podría decir que Bergoglio no tuvo una actuación profética como la tuvieron, en la dictadura del Brasil, dom Paulo Arns, dom Helder Camara y dom Pedro Casaldáliga. Fue más parecido en su actuación a dom Eugenio Sales, quien prefirió actuar tras bastidores en defensa de los perseguidos.

Merece atención especial un detalle: el cardenal polaco Karol Woityla fue elegido papa en el momento en que la Guerra Fría se calentaba y Reagan emprendía una fuerte ofensiva contra el socialismo en el Este europeo. El pontificado de Juan Pablo 2° fue marcado por la caída del muro de Berlín.

En la coyuntura actual, en la cual gobiernos populares y progresistas se extienden por América del Sur -Kichner, Maduro, Dilma, Mujica, Morales, Correa- y Raúl Castro, de Cuba, preside el CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), ¿verá la Casa Blanca en el nuevo papa un aliado para recuperar su hegemonía sobre el Sur de nuestro continente?

Tomado de Adital

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Mar 17 2013

Habemus Papam: Francisco

Por Frei Betto

El papa Francisco -nombre adoptado por el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio al ser elegido nuevo jefe de la Iglesia Católica- tendrá que hacerle frente a difíciles retos. Los mayores serán el imprimir colegialidad al gobierno de la Iglesia y reformar la Curia Romana.

Para moverse en ese nido de cobras tendrá que remover a presidentes de congregaciones (que en el Vaticano equivalen a ministerios) y nombrar para dirigirlas a prelados que por ahora viven fuera de Roma y son, por tanto, virtualmente inmunes a la influencia de la “familia curial”, que es quien de hecho ejerce el poder en la Iglesia.

Para modificar la estructura monárquica de la Iglesia Francisco tendrá que repensar el estatuto de las nunciaturas, valorar más a las conferencias episcopales y al sínodo de los obispos y, quién sabe, crear nuevas instituciones, tales como un colegio de laicos capaz de representar a la Iglesia como Pueblo de Dios y no como una sociedad clericalizada pretendidamente perfecta.

No sería raro que dentro de poco el nuevo papa convocara su primer consistorio, elevando al cardenalato a obispos y arzobispos de los cinco continentes, y quizás incluyendo a sacerdotes y laicos, los llamados “cardenales in pectore”, que no son de conocimiento público.

Tal iniciativa debiera incluir al actual arzobispo de Rio de Janeiro, dom Orani Tempesta, pues parece haber incongruencia en el hecho de que la arquidiócesis carioca no tenga desde hace años un cardenal titular, como lo tiene São Paulo. Sobre todo considerando que Rio acogerá en julio próximo la Jornada Mundial de la Juventud, en la que estará presente el nuevo pontífice.

La imagen de la Iglesia Católica está manchada hoy día por escándalos sexuales y fraudes financieros. No esperemos del nuevo papa actitudes demasiado valientes mientras Benedicto 16 le haga sombra en el área del Vaticano. Pero sería una irresponsabilidad que el papa Francisco no abriera, al interior de la Iglesia, un debate sobre la moral sexual.

En este tema son muchas las cuestiones que necesitan ser profundizadas, comenzando por la selección de los candidatos al sacerdocio. Ya hay una instrucción de Roma a los obispos para que no sean aceptados jóvenes notoriamente afeminados, lo cual me parece una discriminación incompatible con los valores evangélicos. Equivale a impedir el ingreso a la carrera sacerdotal de candidatos heterosexuales dotados de una masculinidad digna de Don Juan.

El problema no es cuestión de apariencia sino de vocación. Si la Iglesia pretende ampliar el número de sacerdotes necesariamente tendrá que retomar el ejemplo de sus dos primeros siglos y distinguir vocación al sacerdocio y vocación al celibato.

Quienes se sientan en condición de abstenerse de la vida sexual (puesto que sólo a los ángeles les es dado prescindir de la sexualidad) deben abrazar la vida monástica, religiosa, mientras que algunos de ellos se conviertan en sacerdotes para el servicio comunitario. Y al clero diocesano le sería permitido escoger la vida matrimonial, como sucede en las iglesias ortodoxa y anglicana y entre los pastores de las iglesias protestantes.

El camino más corto y más sabio sería que el papa admitiera la reinserción de los sacerdotes casados en el ministerio sacerdotal. Son miles; se calcula en unos cien mil en todo el mundo. Muchos quisieran volver al servicio pastoral con derecho a administrar los sacramentos, incluyendo la  eucaristía.

La medida más innovadora sería permitir el acceso de las mujeres al sacerdocio. No hay precedentes en la historia de la Iglesia, excepto en los países socialistas en que, clandestinamente, algunos obispos no muy preparados ordenaron mujeres, cuyo sacerdocio, al hacerse público, no fue reconocido por Roma.

En los evangelios se citan mujeres notoriamente apóstolas, aunque no figuren en la lista canónica de los doce apóstoles. En Lucas 8,1 constan los nombres de mujeres pertenecientes a la comunidad apostólica de Jesús: María Magdalena, Juana, Susana “y otras varias”.

La samaritana (Juan 4) fue apóstola en el sentido riguroso del término, o sea la primera persona que anunció a Jesús como Mesías. Y María Magdalena la primera testiga de la resurrección de Jesús.

Facilitar a las mujeres el acceso al sacerdocio implicaría modificar uno de los puntos más anacrónicos de la ortodoxia católica, que todavía considera a la mujer ontológicamente inferior al varón. Es la famosa pregunta en una clase de teología: ¿Puede un esclavo ser sacerdote? Sí, cuando sea libre, pues en cuanto hombre goza de la plenitud humana. Pero la mujer, al ser inferior al varón, está excluida de ese derecho, pues no tiene la plenitud humana.

Al nuevo papa se le  presentan otros desafíos, como el diálogo interreligioso. En los últimos pontificados Roma ha dado pasos significativos para mejorar las relaciones del catolicismo con el judaísmo, yendo el papa a visitar el muro de las lamentaciones en Jerusalén y eliminando la tacha de que los judíos fueron los asesinos de Jesús.

Pero ha retrocedido en relación con los musulmanes. En su visita a la universidad de Regensburg, en Alemania, en el 2006, Benedicto 16 cometió la torpeza de citar una historia del siglo 14, según la cual el emperador bizantino le pide a un persa que le muestre “lo que Mahoma trajo de nuevo, y usted encontrará sólo cosas inhumanas, como su orden de extender por la espada la fe que predicaba”. Aunque la intención del papa fuera condenar el uso de la violencia por medio de la religión -en lo que la Iglesia fue maestra por medio de la Inquisición-, la comunidad islámica, con razón, se sintió ofendida.

Al visitar los Estados Unidos en el 2008 Benedicto 16 estuvo en una sinagoga de Nueva York, pero no visitó ninguna mezquita, lo que habría demostrado su imparcialidad y su apertura a la diversidad  religiosa, además de darle un mentís al prejuicio estadounidense de que musulmán rima con terrorista.

Hay que profundizar también el diálogo con las religiones  de Oriente, como el budismo y las tradiciones espirituales de la India. Y buscar un mayor acercamiento a los cultos animistas de África y a los ritos indígenas de América Latina.

Ha llegado la hora de que la Iglesia Católica admita la pertinencia de  las razones que provocaron la ruptura con las Iglesias Ortodoxas y la de Lutero. Y, en un gesto ecuménico, buscar la unidad en la diversidad, de modo que se pueda dar testimonio de una sola Iglesia de Cristo.

Habría que reconocer, tal como propone el concilio Vaticano 2°, que las semillas del Evangelio fructifican también en las denominaciones religiosas no cristianas, o sea que fuera de la Iglesia Católica sí hay salvación.

El papa Francisco tendrá que optar entre los tres dones del Espíritu Santo ofrecidos a los discípulos de Jesús: sacerdote, doctor o profeta. Siendo un sacerdote como Juan Pablo 2°, tendremos una Iglesia orientada hacia sus propios intereses como institución clerical, con laicos tratados como ovejas sumisas y con desconfianza frente a los desafíos de la posmodernidad.

Al ser un doctor como Benedicto 16,  el nuevo pontífice reforzaría una Iglesia más maestra que madre, en la cual la preservación de la doctrina tradicional importaría más que insertar a la Iglesia en los nuevos tiempos en que vivimos, incapaz de ser, como san Pablo, “griego con los griegos y judío con los judíos”.

Asumiendo su munus (rol) profético, como Juan 23, el papa Francisco se empeñará en una profunda reforma de la Iglesia, para que a través de  ella resplandezca la palabra y el testimonio de Jesús, en el cual Dios se hizo uno de nosotros.

Habemus papam!” Ya sabemos quién es: Francisco. Primera vez  en la historia que un papa adopta el nombre de aquel que soñó que la Iglesia se derrumbaba y le tocaba a él reconstruirla. El tiempo dirá en qué quedó todo.

Tomado de Alainet

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Mar 06 2013

FREI BETTO SOBRE EL CONCILIO CARDENALICIO

Publicado por Maggie Marín en En el mundo

Un cónclave especial

Por Frei Betto

Al renunciar al trono de Pedro, el papa Benedicto 16 dio luz verde a la convocatoria del nuevo cónclave, que en marzo reunirá al colegio de cardenales para elegir a su sucesor.

Serán los 115 cardenales menores de 80 años los que participen en la elección, en Roma, aunque tengan alguna censura e incluso excomunión. Durante el tiempo que dure la reunión permanecerán aislados del mundo, recogidos en aposentos especiales, cercanos a la famosa Capilla Sixtina, que será el lugar de la elección.

El cónclave se inaugurará con una misa solemne celebrada en la basílica de San Pedro. Cada cardenal hará el voto de mantener en secreto la elección, y todos rezarán para que el Espíritu Santo inspire sus votaciones. A continuación se encerrarán.

El verdadero motivo del aislamiento de los cardenales, realizado por primera vez en 1268, con ocasión de la muerte de Clemente IV, es el acelerar la votación. Aquel cónclave estuvo reunido durante casi cuatro años sin que las divergencias políticas dieran paso a las luces del Espíritu Santo. Entonces, para apresurar a los cardenales a votar, fue necesario quitarle el tejado a la sala donde se reunían. Sus eminencias temieron más a los rigores del frío que a la claustrofobia. De ese modo se logró que en 1271 el cónclave eligiera a Teobaldo Visconti, que además era monje no sacerdote, y que adoptó el nombre de Gregorio 10.

Antes de que los cardenales se encierren, las salas y los apartamentos serán revisados para detectar posibles micrófonos, las puertas serán selladas, las ventanas cerradas y las cortinas extendidas.

En la Capilla Sixtina se pondrán seis candelas en el altar, donde estará colocado un cáliz sagrado, en el cual serán depositados los votos. Los cardenales entrarán a dicho lugar sin solideo. Las cabezas descubiertas y los baldaquinos simbolizan que la autoridad suprema se originará en dicha reunión y no pertenece a ninguno de ellos individualmente.

El voto es secreto. Habrá dos sesiones cada día, una por la mañana y otra por la tarde.

Cada cardenal depositará su voto en el cáliz sobre el altar. Después de cada sesión las papeletas serán quemadas. Si la votación no fue definitiva, se añadirá a las papeletas una substancia química para que al quemarlas origine un humo negro. El humo que sale por la chimenea del tejado del palacio del Vaticano es la señal para la multitud que espera en la plaza de San Pedro. Cuando la humareda es negra significa que la Iglesia permanece sin su figura principal.

Una vez elegido el nuevo pontífice, por dos tercios de los votos, el decano o el mayor de los cardenales le preguntará al elegido si acepta la elección y por qué nombre desea ser conocido. Esa costumbre procede del siglo 10 y es un recuerdo de que Jesús le cambió el nombre a aquel que iba a ser el primer jefe de la Iglesia, de Simón a Pedro.

En ese momento todos los baldaquinos color púrpura serán doblados, menos el que cubre el asiento del escogido. Los papeles de la votación se quemarán y el humo blanco avisará al pueblo que está en la plaza y al mundo que ha sido elegido un nuevo papa.

El elegido es llevado a una habitación cercana para vestirse con las ropas de papa (que los sastres ya tienen preparadas en tres tallas). Los cardenales le ofrecen su primer homenaje. El decano se asoma al balcón y grita: “Habemus papam!” (Ya tenemos papa). Entonces aparece el nuevo pontífice para bendecir a la multitud.

Como el cónclave que se acerca es especial, pues se hará teniendo vivo al papa anterior y además residiendo en el Vaticano, no se sabe en qué momento se saludarán el papa anterior y el nuevo. El ceremonial de la Santa Sede ha pensado minuciosamente en las rúbricas para responder a las innumerables situaciones que se pueden plantear: ¿será el papa renunciante quien deberá ir al encuentro del recién elegido o al contrario?, ¿ambos permanecerán dotados de infalibilidad en cuestiones de fe y de moral o sólo el nuevo pontífice?, etc. Pero se sabe ya, por ejemplo, que Benedicto 16 pierde su “anillo del pescador” y los zapatos rojos, aunque seguirá con derecho a vestir de blanco, costumbre adoptada por Pío V (1566-1572), el cual siguió vistiendo el hábito blanco de los frailes dominicos, congregación religiosa a la que pertenecía antes de ser ordenado obispo.

En fin, con dos papas vivos la Iglesia Católica será ahora el foco de atención por bastante tiempo. Ojalá sepa aprovechar la situación para hacer más transparente el mensaje de Jesús.

El escritor y teólogo escribió otros dos comentarios sobre el tema y que de hecho se complementan con el anterior, escrito hoy. Antes no pude, por asuntos propios, ahora se los dejo a continuación:

 

Hacia el cónclave

Frei Betto

A partir del 28 de febrero se inició, tras la renuncia de Benedicto 16, el período de ‘sede vacante’. Hasta la elección del nuevo papa el gobierno de la Iglesia Católica quedó en manos del colegio de cardenales. De hecho, bajo el mando de Tarcisio Bertone, el cardenal camarlengo (del latín medieval camarlingus, adjunto a la cámara, que administra la Santa Sede).

Durante la sede vacante los cardenales se reunirán diariamente en Congregación General, en la cual participan todos, incluso los que por su edad (mayores de 80 años) no podrán participar en el cónclave. Ahí las decisiones más importantes para el gobierno de la Iglesia se votarán por mayoría simple. Entretanto prevalece el principio tradicional que rige la sede vacante: ‘nihil innovetur’ (no cambiar nada).

En la Congregación Particular, a la cual le conciernen los asuntos de menor importancia y la preparación del cónclave, participan el camarlengo y otros tres cardenales escogidos por sorteo.

Para el Vaticano el cónclave no es considerado como un colegio electoral, aunque de hecho lo es, sino como un retiro espiritual en el cual los cardenales invocan a quien, en la óptica de la fe católica, es el único y verdadero elector: el Espíritu Santo.

La legislación actual de la Iglesia prevé que el cónclave se reúna dentro de la Ciudad del Vaticano. Pero ya no será tan cerrado o “bajo llaves” (de ahí la palabra cónclave) como antes, pues diariamente los cardenales electores se desplazarán en autobús desde la Casa Santa Marta, la confortable hospedería construida por orden de Juan Pablo II, hasta la Capilla Sixtina. Aunque ninguno de los cardenales se pondrá al mando del volante del vehículo, se supone que al menos tendrán contacto con el chofer.

En el siglo 19 los cónclaves se tuvieron en el palacio del Quirinal, en Roma, hoy día residencia oficial del Presidente de Italia. El último cónclave fuera de Roma se tuvo en Venecia en el año 1800, después de la muerte en la cárcel del papa Pío VI, encarcelado en Francia por Napoleón Bonaparte, cuyas tropas ocuparon Roma. Desde la cárcel Pío VI instruyó a los cardenales para que hicieran el cónclave “en cualquier lugar de cualquier príncipe católico”. En aquella época Venecia estaba bajo la soberanía de Austria y allí fue elegido Pío VII.

Por la tarde del primer día del cónclave se realiza un primer escrutinio. Se trata de un gesto de bienvenida, en el que los votos son una especie de homenaje a determinados cardenales, en general los más mayores, sin posibilidad de que sean elegidos papa.

En el cónclave tras la muerte de Juan Pablo I, en 1978, un anciano cardenal norteamericano, que había participado en las elecciones de Juan XXIII y Pablo VI, visitó a cada uno de sus colegas para pedirles un voto de homenaje, pues aquélla sería su última oportunidad de elegir a un papa y su nombre nunca había sido pronunciado en la Capilla Sixtina, pues nunca había recibido ningún voto. Al final del primer escrutinio por poco sale elegido…

A partir del segundo día del cónclave se realizan dos votaciones, una por la mañana y otra por la tarde. Después de 21 escrutinios quedan en la competencia sólo los dos más votados.

Durante el cónclave las miradas del mundo permanecen fijas en la chimenea de la Capilla Sixtina. Si la humareda es negra es señal de que terminó otro escrutinio y ningún candidato obtuvo 2/3 de los votos. Si es blanca es que hay un nuevo papa.

En octubre de 1978, en uno de los ocho escrutinios en la elección de Juan Pablo II, la humareda salió híbrida, con un color que confundió a la multitud expectante entre el negro y el blanco. Un portavoz del Vaticano aclaró en la sala de prensa que era negra; el agradecimiento de los periodistas fue roto por la impertinencia de un reportero estadounidense que dijo: “Si usted no puede tener contacto con los cardenales encerrados en la Capilla Sixtina, ¿cómo afirma con seguridad que la humarada era negra?”

Elecciones de papas. Tradiciones del Cónclave

Frei Betto

En el próximo cónclave los cardenales electores serán 61 europeos, 19 latinoamericanos, 14 norteamericanos, 11 africanos, 10 asiáticos y 1 de Oceanía. El candidato electo debe tener al menos 2/3 de los votos. Italia es el país con mayor número de electores, con 21 cardenales. Y 5 son brasileños. Pero dichos números pueden variar, dependiendo de la fecha de apertura del cónclave. El cardenal alemán Walter Kasper, por ejemplo, cumple los 80 años el 5 de marzo.

La fecha de inicio del cónclave es importante, porque la Semana Santa de este año comienza el 24 de marzo, que es el Domingo de Ramos, seguido por la fiesta de Pascua el 31 de marzo. Para tener un nuevo papa antes del período litúrgico más solemne del calendario de la Iglesia tendría que ser elegido antes del 17 de marzo, dado que debiera de celebrar la misa de entronización en un domingo. Dado lo apretado del plazo, las especulaciones hacen pensar que las votaciones tendrían que iniciarse hacia el 10 de marzo.

Una vez elegido, el nuevo papa deberá escoger un nuevo nombre. Esa tradición viene del año 533, cuando un sacerdote llamado Mercurio fue elegido obispo de Roma. Considerando que Mercurio era un nombre pagano, inadecuado para un papa, él adoptó el nombre de Juan II. Hasta entonces los papas eran llamados sencillamente por su nombre de bautismo.

Benedicto 16 fue elegido, en el 2005, tras una elección rapidísima, apenas 24 horas después de iniciado el cónclave, tras cuatro escrutinios.

En el siglo 20 el cónclave más breve fue el que eligió a Pío 12, el 2 de marzo de 1939. También duró 24 horas y tres escrutinios. El más largo fue el que eligió a Pío 11, el 6 de febrero de 1922, que duró cuatro días y 14 escrutinios.

Juan Pablo II, que dirigió la Iglesia Católica durante 26 años y cinco meses, fue elegido en 48 horas y ocho escrutinios, el 16 de octubre de 1978. Le precedió Juan Pablo I, elegido en 24 horas y cuatro escrutinios.

El pontificado más largo de la historia de la Iglesia, a excepción del apóstol Pedro, fue el del papa Pío 9°, que gobernó la Iglesia de 1846 a 1878 -31 años, 7 meses y 17 días.

El primer cónclave del siglo 20 eligió a Pío 10, hoy canonizado, en agosto de 1903, tras cuatro días de votaciones. Considerado también papable, el cardenal Mariano Rampolla, que había sido secretario de Estado del papa León 13, vio vetada su elección por el emperador de Austria, Francisco José I, que como monarca católico tenía derecho a intervenir en el cónclave. Rampolla fue castigado por su política de respaldo a las aspiraciones eslavas que fermentaban en los Balcanes. Fue la última intromisión explícita del poder civil en una elección papal.

A Pío 10 le sucedió Benedicto 15, elegido el 3 de setiembre de 1914, después de tres días y diez escrutinios. Ratzinger adoptó el nombre de Benedicto 16 en homenaje al pastor dispuesto a buscar la paz durante el período en que Europa se ensangrentaba en la Primera Guerra Mundial. Y le sucedió Pío 11 en 1922.

Juan 23, elegido a los 77 años, el 28 de octubre de 1958, después de tres días de cónclave y diez escrutinios, ocupó el papado apenas cinco años pero promovió una verdadera revolución en la Iglesia Católica al convocar por sorpresa el concilio Vaticano II.

El período más largo con el trono de Pedro vacío duró tres años, siete meses y un día, entre el 26 de octubre del 304 (muerte del papa Marcelino) y el 27 de mayo del 308 (elección del papa Marcelo I).

La costumbre de encerrar con llave (de donde procede la palabra cónclave) a los cardenales electores comenzó en la ciudad italiana de Viterbo en 1271. El papa Clemente IV había muerto en 1268, y pasados casi tres años aun no habían elegido sucesor los 17 cardenales. El pueblo de Viterbo, para apresurar la decisión, quitó el tejado del local en donde los prelados se reunían y los obligó a alimentarse sólo con pan y agua. Pronto fue elegido Gregorio 10, que dio la norma de enclaustramiento del colegio cardenalicio.

Hoy día el aislamiento de los cardenales trata de evitar la intromisión del poder civil y la eternización de los debates que preceden a los escrutinios. Sin embargo, dadas las tecnologías actuales de captación del sonido a distancia, no es improbable una escucha remota del cónclave.

Tomados de Adital

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Feb 22 2013

LOS PAPAS TAMBIÉN RENUNCIAN

Publicado por Maggie Marín en En el mundo

Benedicto IX, el primero en renunciar

Por Frei Betto

“El papa no se enferma hasta que muere”, dice un proverbio romano. Juan Pablo II, que era un hombre mediático, no temió exponerse enfermo ante los ojos del mundo. Ahora Benedicto XVI da un testimonio de humildad y, admitiendo las limitaciones de su precario estado de salud, anuncia que renunciará el último día de febrero.

En la historia de la Iglesia son cuatro los papas que renunciaron al ministerio petrino: Benedicto IX (el 1 de mayo de 1045), Gregorio VI (el 20 de diciembre de 1046), Celestino V (el 13 de diciembre de 1294) y Gregorio XII (el 4 de julio de 1415). Benedicto XVI será el quinto, a partir del 28 de febrero.

Consagrado papa a los 20 años, en 1032, Benedicto IX no tenía como prioridad la ética y mucho menos la moral. Su conducta era un escándalo para la Iglesia. El pueblo romano lo expulsó de la ciudad el año 1044, pero al año siguiente volvió a ocupar el trono de Pedro y meses después renunció. Regresó de nuevo al papado en 1047, del cual fue definitivamente depuesto ese mismo año.

Juan Graciano, padrino de Benedicto IX, pagó una considerable suma de dinero para que su ahijado le cediese el puesto. Elegido papa en mayo de 1045, adoptó el nombre de Gregorio VI y gobernó la Iglesia hasta diciembre de 1046, en que el ahijado le expulsó bajo la acusación de simonía.

Muerto Nicolás IV, en 1292, los cardenales franceses e italianos convirtieron el consistorio en la arena de lucha por el poder, movidos más por intereses políticos que por las luces del Espíritu Santo. Después de dos años y tres meses de incertidumbre en la elección del nuevo papa, Pedro Morrone, ermitaño italiano, envió desde su cueva en la montaña una carta al consistorio, alentándole a no abusar de la paciencia divina. Los cardenales vieron en la carta una señal de Dios y decidieron hacer a dicho monje el nuevo jefe de la Iglesia. Pedro Morrone lo rechazó, pues no deseaba abandonar su vida de pobreza y de silencio, pero los obispos le convencieron de que el consenso en torno a él sacaría a la Iglesia de la incertidumbre.

Con el nombre de Celestino V se convirtió en papa en agosto de 1294. Menos de cuatro meses después la politiquería vaticana lo llevó hasta el límite de su resistencia y les hizo una consulta a sus electores, en base a una pregunta tabú: ¿Puede renunciar el papa? El colegio cardenalicio no se opuso y en una bula histórica Morrone se justificó, alegando dejar el trono de Pedro para salvaguardar su salud física y espiritual. El 13 de diciembre del mismo año regresó a su soledad contemplativa en la montaña. Veinte años después fue canonizado, exaltado como ejemplo de santidad. La Iglesia celebra la fiesta de san Pedro Celestino el 19 de mayo.

También renunció el papa Gregorio XII, a comienzos del siglo XV -período en el que tres papas reivindicaban su legitimidad-, para evitar que se profundizase el cisma en la Iglesia.

Joseph Ratzinger, actual Benedicto XVI, es ante todo un teólogo. Aun siendo papa no dejó de escribir, hasta el punto de que sacó una trilogía sobre Jesús. Son raros los casos de papas autores, sin tener en cuenta los documentos pontificios, como encíclicas, bulas y alocuciónes, casi siempre redactados por sus asesores.

En general los intelectuales no se llevan bien con las funciones de poder. Las cuestiones administrativas les resultan enojosas en comparación con tantos libros como hay que leer y escribir. El político quiere administrar; el intelectual crear. Ratzinger quizás ha decidido reservar lo que le quede de vida para recogerse en oración y escribir sobre teología.

Ahora comienza la más sutil campaña electoral: la de elegir al sucesor de Benedicto XVI. Entre los actuales 209 cardenales de la Iglesia Católica, 118 tienen derecho a voto por no haber cumplido los 80 años.

Entre dichos electores figuran cinco brasileños: Geraldo Magella, arzobispo emérito de Salvador (79 años); Claudio Hummes, arzobispo emérito de São Paulo (78); Raymundo Damasceno, cardenal-arzobispo de Aparecida (de 76 años); João Braz Avis, exarzobispo de Brasilia, residente en Roma como Prefecto de la Congregación para la Vida Consagrada (64 años); y Odilio Scherer, cardenal-arzobispo de São Paulo (63 años).

Casi con toda seguridad el nuevo papa hará su primer viaje pontificio a Rio de Janeiro, en julio, para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud

Tomado de Alainet

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Feb 18 2013

DOMINIO DEL MIEDO

Por Frei Betto

São Paulo, la capital paulista, está sometida a la violencia y al miedo. Asesinatos y masacres se repiten cada día. Y lo peor: la población se siente insegura ante la policía. Un ciudadano, aunque sea un delincuente, puede ser detenido con vida y al poco tiempo aparecer muerto, como se comprobó recientemente con la foto de un sospechoso baleado por la PM después de haber sido dominado.
El número de homicidios en la ciudad de São Paulo creció un 34% en el 2012. Por cada 100 mil habitantes la media de asesinatos fue de 12.02. En supuestos enfrentamientos con la Policía Militar murieron 547 personas. Los casos de estupros subieron un 24%; el robo de vehículos un 10%; los robos el 8%. Los asaltos a bancos, sin embargo, bajaron un 12%. Estos datos son provenientes de la Secretaría de Seguridad Pública, publicados el 25 de enero.

São Paulo se divide en 96 distritos, la mayoría de los cuales tiene más de cien mil habitantes, lo que significa que cada uno supera en población al 95% de los municipios brasileños.

¿Por qué tanta violencia en la gran ciudad? Ponga diez ratones en una caja y verá que al poco tiempo se estarán agrediendo unos a otros. Lo mismo ocurre con el ser humano cuando está confinado en espacios urbanos opresivos, donde los niños no disponen de plazas y parques, donde los jóvenes no cuentan con centros deportivos y culturales, y los adultos no tienen dónde reunirse si no es en el bar de la esquina.

Según Nuestra Red São Paulo, de los 96 distritos, 60 no tienen ningún centro cultural (teatro, cine, sala de eventos…); 56 no poseen ninguna instalación deportiva pública; 44 no disponen de biblioteca pública; en 38 no hay ni un parque; y en 20 no hay delegación de policía.

La ciudad más rica del país tiene 11 millones de habitantes; 1.3 millones de los cuales viven en favelas; y 250 mil jóvenes de entre 15 y 19 años no van a la escuela; 181 mil jóvenes de 15 a 24 años están desempleados, y 98 mil niños esperan un puesto en guarderías públicas.

¿Qué se puede esperar del futuro de jóvenes que ni estudian ni trabajan? ¿De qué viven? ¿Cómo obtienen dinero? ¿Cómo sacian sus ansias de consumo? No es necesario tener una bola de cristal para saber que, de esos jóvenes, muchos recurren al crimen como medio de sobrevivencia.

São Paulo es una ciudad congestionada. Para trasladarse, el paulista emplea, como media, 2 horas y 23 minutos al día en el transporte, lo que equivale a un mes por año; y el transporte público es deficiente. En las horas pico los autobuses y el metro no dan abasto con la cantidad de pasajeros, hasta el punto de tener que intervenir la policía para controlar el acceso a los mismos.

¿Y qué sucede cuando se enferma uno en una megápolis como ésta? La media de espera para ser atendido en un puesto de salud es de 52 días; hacerse exámenes de laboratorio 65 días; y para cirugías y procedimientos más complejos 146 días. Eso cuando el enfermo logra sobrevivir…

Ante este panorama, ¿cómo evitar la impaciencia, el estrés, la sublevación, el crimen? Como indica Nuestra Red São Paulo, “éste es un escenario perfecto para que prospere la criminalidad y la violencia: extrema carencia, desigualdad enorme que engendra frustración y rebelión ante la injusticia, ausencia del poder público y falta de oportunidades de trabajo, educación, cultura y entretenimiento para jóvenes de escasos recursos, además de servicios públicos de educación, salud y transporte de baja calidad (las gentes de mayor poder adquisitivo y hasta los responsables de las políticas públicas pagan servicios privados)”.

El combate a la violencia exige cambios profundos en nuestras instituciones. Requiere una policía bien preparada y bien pagada, dotada de recursos de alta tecnología para las investigaciones, más orientada a la prevención que a la represión. Nuestro sistema penitenciario necesita dejar de ser depósito de escoria humana para transformarse en centros de recuperación mediante estudio, deporte, artes y calificación profesional.

Nuestros gobernantes debieran de trazar metas para atacar las causas de la criminalidad y la violencia, como reducir sustancialmente la desigualdad social y económica; y dotar a cada distrito de la ciudad de todos los equipamientos y servicios públicos necesarios para ofrecer calidad de vida digna a sus habitantes.

Es necesario priorizar la rendición de cuentas de los agentes públicos acusados de practicar actos de violencia y de violar los derechos humanos; fortalecer la autonomía de la Defensoría Pública; estimular la creación de espacios comunitarios que favorezcan los vínculos de solidaridad entre los miembros de la comunidad.

Le corresponde al poder público el desmontar las redes de corrupción y criminalidad, identificar a los dirigentes de esas redes y combatirlos, así como desarticular los grupos de exterminio dentro de las fuerzas policiales. Son medidas de corto plazo que deben ser tomadas, habida cuenta de la situación de guerra civil que se vive en São Paulo, lo que recae principalmente sobre la población más pobre y vulnerable de las periferias

Tomado de ALAINET

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Feb 14 2013

Frei Betto, sobre el papa

El gran pensador brasileño se ciñe la gorra de los Trabajadores Sin Tierra

RÍO DE JANEIRO, feb (IPS)  - La única consecuencia que tendrá en
Brasil la renuncia de Benedicto XVI  como jefe de la Iglesia Católica
será el cambio de los afiches que  anunciaban su presencia en julio en
esta ciudad para participar de la Jornada Mundial de la Juventud,
ironizó Frei Betto.

El prelado alemán Joseph Ratzinger, quien se retirará el 28 de este
mes tras casi ocho años de papado como Benedicto XVI, imprimirá su
sello en la elección de su sucesor, analizó el religioso brasileño en
diálogo con IPS.

Frei Betto, seudónimo de Carlos Alberto Libânio Christo, y otros
destacados pensadores, sacerdotes y obispos exponentes de la Teología
de la Liberación, una línea progresista del catolicismo originada en
los años 60 en América Latina, fueron blancos preferidos de críticas
y hasta censuras del Papa saliente.

Ratzinger fue el más férreo opositor de esta corriente, que enfatiza
la necesidad de enfrentar las injusticias sociales a partir del
compromiso cristiano de opción por los pobres, incluso desde su
anterior función como prefecto de la Congregación para la Doctrina de
la Fe, sucesora de la Inquisición, desde donde prohibió enseñar
teología a personalidades como el suizo Hans Küng y el brasileño
Leonardo Boff.

“Soy muy pesimista” respecto de que el nuevo Papa cambie el rumbo
conservador de la Iglesia Católica y la modernice, sostuvo Betto,
autor entre otros libros de Fidel y la religión, amigo y ex asesor
especial en el comienzo del gobierno del izquierdista Luiz Inácio
Lula da Silva (2003-2011) en programas como “Hambre Cero”.

IPS: ¿Qué repercusiones tendrá para la Iglesia Católica, en especial
para Brasil y el resto de América Latina, la renuncia anunciada este
lunes 11 por el papa Benedicto XVI?

FREI BETTO: Creo que para Brasil en especial la única consecuencia
será rehacer toda la propaganda de la Jornada Mundial de la Juventud,
que se realizará del 23 al 28 de julio en Río de Janeiro, cambiando
la imagen de Benedicto XVI por la de su sucesor, que será elegido en
marzo.

La renuncia en sí misma no tiene mayores efectos. La elección de un
nuevo pontífice sí, dependiendo de la orientación que imprima a la
Iglesia Católica.

IPS: ¿En ese sentido podemos anticipar una modernización de la  Iglesia?

FB: No soy optimista por las siguientes razones: Benedicto XVI
cumplirá un rol principal en la elección del nuevo Papa. Y decidió
continuar viviendo en el Vaticano. Es así que la Iglesia corre el
riesgo de tener por un tiempo un doble poder.

El nuevo Papa jamás hará algo que desagrade a su antecesor. Por lo
tanto mantendrá la prohibición de que se debatan en la Iglesia temas
como el aborto, el fin del celibato sacerdotal, el derecho de las
mujeres al sacerdocio, el uso de preservativos, la aplicación de
células madre, la unión de homosexuales, etcétera.

Después de la muerte de Benedicto XVI entonces sí sabremos qué piensa
y qué quiere el nuevo pontífice.

IPS: ¿De qué manera imprimió su conservadurismo Joseph Ratzinger en América Latina y Brasil?

FB: No afirmo que Benedicto XVI dio continuidad a Juan Pablo II
(1978-2005) porque, de hecho, era el inspirador y teórico de las
medidas conservadoras tomadas por el polaco Karol Wojtyla.

Los dos se negaron a implementar las decisiones del Concilio Vaticano
II (1962-1965), ¡un encuentro realizado hace 50 años! Los dos
descartaron obispos progresistas y nombraron conservadores, dieron
más importancia a movimientos como el (ultraconservador) Opus Dei que
a la Pastoral Popular o a las Comunidades Eclesiales de Base. Y los
dos eran eurocéntricos.

La diferencia es que Juan Pablo II tenía la cabeza de derecha y el
corazón de izquierda, o sea conservador en la doctrina y progresista
en las cuestiones sociales, tanto como ser crítico del neoliberalismo
y elogiar la Revolución Cubana. Benedicto XVI, en cambio, nunca tuvo
sensibilidad por las cuestiones sociales.

IPS: ¿Qué rumbo pueden tomar a partir de su renuncia las líneas
progresistas dentro de la Iglesia, como la Teología de la Liberación,
que supieron tener un gran peso en América Latina?

FB: La línea progresista perdura en las bases de la Iglesia Católica,
a través de las Comunidades Eclesiales de Base y de las pastorales
populares (operaria, indígena, ancianos y otras), en la producción de
los teólogos de la liberación. No obstante, esta estructura perdió en
las últimas décadas el apoyo de obispos y cardenales.

IPS: El último censo de Brasil indica que la Iglesia Católica perdió
1,7 millones de fieles entre 2000 y 2010. De este modo, 64,6 por
ciento de los 192 millones de habitantes del país se declaran
seguidores de esta fe, cuando en 1970 llegaban al 90 por ciento.
¿Cómo explica usted este franco debilitamiento, que también se
aprecia en el resto de América Latina?

FB: Estamos en un cambio de época, en el pasaje de la modernidad a la
posmodernidad. Sin embargo, la Iglesia Católica todavía arrastra en
sí resquicios medievales, como la división territorial en parroquias,
y apenas dialoga con la modernidad.

De ahí su dificultad para entender e insertarse dentro de la
modernidad. La Iglesia Católica ni siquiera sabe lidiar con las
nuevas tecnologías electrónicas esenciales para el trabajo de
evangelización. Es en ese punto que las iglesias neopentecostales son
maestras, aunque su contenido sea alienante.

IPS: ¿En ese contexto, qué posibilidad de revertir esa merma de
creyentes en Brasil tiene la Iglesia Católica con un nuevo Papa?

FB: La Iglesia Católica en Brasil se ha vaticanizado cada vez más. La
Conferencia Nacional de Obispos, que tuvo un papel profético bajo la
dictadura militar (1964-1985) * y hasta los años 90, ahora se recoge
en la sacristía, dejando de ser la voz de los que no tienen voz.

 

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Nov 18 2012

La reelección de Obama y el Brasil

Por Frei Betto

La reelección de Obama, que contó con el apoyo discreto de la presidenta Dilma, es un alivio para el Brasil y para América Latina. Mitt Romney (al que en mi intimidad llamo Mitt ‘Money’) representaría el regreso de las políticas elitistas e intervencionistas de Reagan y de George W. Bush. Y, con toda seguridad, una fuerte política económica proteccionista, que afectaría las exportaciones brasileñas a los Estados Unidos.

Obama tuvo el apoyo del 70% de los electores de origen hispánico. Es verdad que en su primer mandato dejó de cumplir muchas promesas que hiciera en la campaña anterior, como el cierre de la cárcel de supuestos terroristas en la base naval de Guantánamo, en Cuba.

Pero adoptó una política migratoria menos hostil para con los extranjeros indocumentados que se encuentran en territorio norteamericano. Aunque es verdad que muchos de ellos regresan a sus países de origen debido a la crisis financiera iniciada en el 2008 y a la caída de la oferta de puestos de trabajo en los Estados Unidos. Hoy día el 7.9% de la población laboral de los EE.UU. se encuentra desempleada. Los EE.UU. necesitan mano de obra barata en el sector servicios, y ¿dónde encontrarla fuera de América Latina?

El demócrata Obama, al contrario que el republicano George W. Bush, nunca estuvo muy cercano al presidente Lula, a pesar de considerarlo ‘colega’. Es más, desde el fin del mandato de Reagan, la Casa Blanca no se muestra muy preocupada por América Latina. El país que le da algún dolor de cabeza es la Venezuela de Chávez.

Lula tuvo que calmar los arrestos bélicos de George W. Bush para evitar una intervención en el país vecino. Aunque muchos no simpaticen con Chávez, el hecho es que el resultado del juego democrático y la mayoría pobre de Venezuela le apoya. Los EE.UU. están obligados a soportarlo también por razones geoeconómicas: Venezuela es el segundo mayor exportador de petróleo a la patria del Tío Sam. Debido a la proximidad geográfica, el producto llega allí más barato que los barriles comprados a la lejana Arabia Saudita.

En lo tocante a los EE.UU. lo que le interesa al Brasil son las relaciones comerciales. De enero a septiembre de este año las exportaciones de nuestro país a los EE.UU. sumaron US $ 20.6 mil millones; y las importaciones de productos norteamericanos al Brasil US $ 24 mil millones.

La elección no cambió la composición del Congreso norteamericano: los republicanos continuarán teniendo mayoría en la Cámara y los demócratas en el Senado. Y es al Congreso a quien le incumben las relaciones del comercio exterior.

Hay muchos intereses brasileños en juego cuando se trata de los EE.UU. La Fuerza Aérea de aquel país canceló recientemente la compra de 20 aviones Super Tucano, fabricados por Embraer, debido a las presiones de la compañía norteamericana Hawker Beechraft. Aunque está prevista una nueva licitación y puede ser renovado el pedido. La Boeing, por su parte, está interesada en vender al Brasil aviones cazas. Casi un 10% de las exportaciones brasileñas a los EE.UU. son beneficiadas por el Sistema General de Preferencias (SGP), que establece tarifa cero a nuestros productos que llegan a aquel país. Se prevé una revisión del SGP y el Brasil está amenazado con la exclusión.

El próximo año debe votarse la “Farm Bill”, que incluye subsidios al algodón producido en los EE.UU. El Brasil es contrario a ello y, en un reciente intento de los norteamericanos, se quejó ante la OMC (Organización Mundial de Comercio) y ganó la causa. Hoy los EE.UU. pagan una compensación al Brasil y quieren terminar con ese pago cuanto antes.

Ya expiró la sobretasa de nuestro etanol exportado a los EE.UU., encarecido aun más por los subsidios al etanol producido en aquel país. Debido a la crisis económica, nada indica que la sobretasa volverá a imponerse. Sin embargo la bancada agrícola en el Congreso estadounidense presiona en favor de medidas proteccionistas. Obama hasta ahora se ha mostrado abierto en lo concerniente a cooperación bilateral en materia de energía.

Tanto el empresariado norteamericano como el brasileño reivindican el fin de la bitributación. Impuestos pagados en un país no debieran ser cobrados nuevamente en el otro. Pero el aprobar tal medida depende de la creación de un sistema eficiente de intercambio de informaciones tributarias. Tal proyecto sigue paralizado en el Senado brasileño.

Hasta el 31 de diciembre de este año, 1.8 millones de turistas brasileños han viajado a los EE.UU. Obama ya aceptó la posibilidad de suprimir la exigencia de visa para entrar, aunque todavía depende de ciertas modificaciones en la legislación vigente. Hay seis proyectos en el Congreso norteamericano proponiendo el fin de la visa o la facilitación del intercambio turístico.

Dilma y Obama coinciden en posiciones importantes en el escenario internacional. Ambos criticaron a los gobiernos de la Unión Europea, dispuestos a enfrentar la crisis económica con el amargo e impopular purgante de la austeridad fiscal y del desempleo. Dilma y Obama acudieron a Alemania para que adoptara medidas de estímulo al crecimiento de la economía mundial.

Un punto de divergencia entre Dilma y Obama es el de las relaciones con Cuba. Brasil defiende el fin del bloqueo impuesto por la Casa Blanca y la autodeterminación de la isla del Caribe. Obama mantiene el bloqueo, aunque adopta una postura menos agresiva que sus antecesores en relación a Cuba.

Ahora, con las nuevas leyes migratorias que permiten a los cubanos viajar al exterior, los EE.UU. se encuentran con una papa caliente en las manos: un flujo significativo de migrantes cubanos que, gracias a la ley de Reagan, serán considerados ciudadanos norteamericanos por el simple hecho de poner los pies en aquel país.

El Brasil mantiene plenas relaciones con Cuba y con los Estados Unidos. Sin embargo, el presupuesto de los EE.UU. para el 2013, que ha de ser votado, propone endurecer el trato a empresas que se relacionen con países considerados enemigos del Tío Sam, tal como son los casos de Cuba y de Irán. Una ley semejante ya aplicada en la Florida perjudicó a Odebrecht, empeñada en la construcción de un nuevo puerto en Cuba, en Mariel, cercano a La Habana.

Hace ya tiempo que el Brasil lucha por tener un puesto en el Consejo de Seguridad y por la ampliación de las plazas permanentes. Para alcanzar tal objetivo nuestro país necesita el apoyo de al menos cinco países miembros (son 15 países miembros: EE.UU., Inglaterra, Francia, Rusia y China). Brasil cuenta con el apoyo de la Casa Blanca, pero hasta ahora Obama no le pone mayor atención.

Ante la crisis económica que afecta al hemisferio norte, el Brasil se muestra cauteloso pues sabe que podría ser duramente afectado en el caso de que los EE.UU. y China redujeran las importaciones de nuestros productos. Lo mejor, por el momento, es hacer votos para que Obama pueda, efectivamente, mejorar las relaciones con nuestro país y con América Latina.

Tomado de Alainet

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