América despierta

Otro punto de vista sobre estas latitudes

Sep 02 2012

Entrevista a la dirigente comunista chilena Camila Vallejo

El Partido Comunista de Chile, de histórica y heroica trayectoria, vive en estos momentos una victoria de la mano del poderoso y pujante movimiento estudiantil que dio el poder a sectores de la izquierda radical, y que en estos momentos están convocando a un boicot activo a las próximas elecciones municipales como medida de lucha. Otra victoria le ha llegado del sector sindical, puesto que en la CUT (Central Única de Trabajadores) la más votada de entre cuatro listas posibles para elegir su dirección, fue la del PC, hecho que no se producía desde la época de Allende.

De estos acontecimientos se hace eco la carismática líder estudiantil e integrante de las Juventudes Comunistas de Chile, de 24 años, entrevistada por la agencia IPS. Aseguró Camila que no es partidaria de replicar modelos o estrategias en la región, aunque sí cree que “otro mundo es posible”. En esa línea, asegura que América Latina va por un buen camino, pavimentado por los gobiernos progresistas de varios países.

IPS: Los jóvenes marcaron la agenda política en Chile en 2011, ¿cree que es importante que asuman un rol desde la representación popular?

CAMILA VALLEJO: Es fundamental. De ahí que miro con muy buenos ojos la candidatura (por el Partido Comunista) de Camilo Ballesteros (25 años) para alcalde de la comuna de Estación Central. Fue un excelente líder y será un excelente gobernante.

Además, la Universidad Santiago de Chile, en la que Camilo fue presidente de la Federación de Estudiantes, queda en el corazón de la comuna, y estoy segura que tendrá una gran capacidad de traspasar todo el valor agregado que significa tener en su espacio un centro educativo tan importante, algo que las gestiones de derecha hasta la fecha nunca han logrado.

IPS: ¿Está dispuesta a asumir un rol de esa naturaleza, por ejemplo, en el parlamento?

CV: Yo ya he dicho en medios de comunicación nacionales que sí, estoy dispuesta, pero que eso está muy lejos de ser en sí mismo un objetivo. La meta es que el país se democratice, que acabemos con la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet y que una asamblea constituyente funde una nueva carta magna.

Que terminemos con el sistema electoral binominal (dos legisladores más votados por distrito), que nacionalicemos nuestros recursos naturales, que tengamos educación pública gratuita y de calidad y derechos sociales. Esos son los objetivos y yo quiero contribuir en ello en el lugar que sea necesario.

IPS: Algunos estudiantes llaman a boicotear las elecciones municipales, ¿qué opina al respecto?

CV: Es un error. La Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, al proponer esto, señala una profecía autocumplida de una derrota, pues las elecciones se realizarán de todas maneras. Solo quizás logren que algunos jóvenes no voten, lo cual a su vez constituye en un retroceso para la influencia que tiene que ir tomando el movimiento estudiantil en la esfera institucional.

IPS: ¿Coincide con quienes dicen que el movimiento estudiantil se ha desgastado o que hay cansancio porque no se cumplen los objetivos?

CV: El movimiento estudiantil tuvo el primer semestre (de este año) un actuar errático que lo terminó aislando de otros actores sociales. Se hicieron los procesos de discusión, crítica y autocrítica, y el martes 28 tuvimos una gran convocatoria, que demostró fuerza, fue masivo. La familia chilena volvió a salir a las calles.

Respecto a qué hacer para evitar un desgaste, hay que resguardar la unidad con amplios sectores sociales.

IPS: ¿Qué es ser comunista hoy en medio de un movimiento social que parece sentirse ajeno a los partidos y a la acción política tradicional?

CV: No comparto esa visión sobre el movimiento social chileno. Además, yo no soy una comunista inserta en un movimiento social ajeno a mí. Yo soy parte de él, así como también todos mis compañeros de las Juventudes Comunistas y del Partido Comunista. Integramos este movimiento desde todas partes.

A su vez, en cada fábrica, empresa, sindicato, junta de vecino o incluso en el parlamento de Chile, en cada lugar donde hay un comunista se está luchando para que este movimiento social triunfe.

IPS: ¿Cree que hoy existe un modelo político distinto en otros países? Para muchos el lema es “otro mundo es posible”, pero ¿cómo se configura ese postulado?

CV: La experiencia de cada país es particular, y no es bueno andar replicando modelos. Los neoliberales llevan años tratando de replicar “el sueño americano (por Estados Unidos)” en América Latina, lo cual ha traído pobreza, desigualdad, falta de educación, miseria. Sin embargo, de todas las experiencias hay algo que aprender.

Otro mundo es posible en la medida que cada sociedad logre su camino propio hacia una mayor democracia y conquista de derechos sociales, como educación y salud gratuita, vivienda digna y una vida armoniosa con el ambiente.

IPS: En función del liderazgo estudiantil, su figura trascendió las fronteras de Chile y, por ello, pudo constatar la situación en América Latina. ¿Cómo ve los distintos procesos de cambio?

CV: Creo que la situación general en la región es bastante positiva. Gobiernos progresistas han logrado avanzar en mayor integración económica, social y política a través de espacios como la Unión de Naciones Suramericanas, el Mercado Común del Sur (Mercosur) o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Chile, si bien se ha sumado a estos espacios, va a contrapelo de la mayoría de los países de América del Sur, con un gobierno populista de derecha

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Jun 20 2012

CHILE, lo que va de ayer a hoy

Por MAGGIE MARÍN

Camila Vallejo escribió recién que hace 100 años, cuando se fundó el Partido Comunista, Chile era distinto, porque en un siglo lo marcaron las grandes transformaciones políticas y sociales que tuvieron lugar. Y el de hoy es distinto también al de hace un año, añade la líder juvenil, y recuerda que justo ahora se cumple un año del inicio de las grandes movilizaciones estudiantiles.

Marchas, huelgas, que son por sobre todo –y en su calificativo acierta plenamente–, fruto de la fuerza acumulada, de los caminos que fue preciso recorrer, de la gran experiencia acopiada por el movimiento social en procura no solo de educación buena y gratuita, sino también de una Constituyente, de una reforma tributaria y del sistema electoral, de soberanía sobre los recursos naturales, junto a otras exigencias que eleva a planos mucho más altos el reclamo original contra el lucro en los sistemas educativo y de salud.

El hecho de que la lucha estudiantil se masificara y ampliara el listín de aspiraciones y propuestas concretas habla sin duda de una situación que no por gusto muchos calificaron de revolucionaria, y que luego de unos meses ociosos solo en apariencia –porque mejor deben considerarse de acumulación de fuerzas–, por estos días vuelve a mostrar pujanza, cuando los jóvenes y sus padres reinician la toma de las calles y las marchas, para dejar claro que no aceptan la inacción ni las propuestas gubernamentales a sus aspiraciones.

Claro que se aprecian marcas. Claro que Chile cambió. Que lo digan quienes atestiguaron los enfrentamientos ocurridos cuando exmilitares, ultraderechistas y sectores que reivindican las atrocidades de la dictadura, pretendieron homenajear al ya fallecido dictador Augusto Pinochet. Fueron varios miles los temerarios santiaguinos que recibieron con francas muestras de repudio a los representantes de sectores que buscan justificar aquella barbarie.

“Con dolor y sorpresa vemos que tu gobierno consiente un acto en homenaje a Augusto Pinochet y al golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, ese hecho que inauguró momentos de oscurantismo y dolor con un alto costo en vidas humanas, escribió el Premio Nóbel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel en carta pública al presidente Sebastián Piñera. “Un acto de traición y violencia para derrocar un gobierno democrático elegido por y para el pueblo chileno, e implantar un Estado de terror”.

Varios cientos de carabineros reprimieron a los manifestantes que expresaban su repudio por el déspota que aún difunto lleva en sus espaldas al menos 3 mil muertos y desaparecidos. Una auténtica paradoja en medio de la tan cacareada democracia chilena. “El legado de Pinochet son sus crímenes, su antidemocrática Constitución aún vigente y el más injusto de los modelos económicos: el neoliberalismo”, denunció Féliz Madariaga, dirigente de la Corporación de Defensa de los Derechos del Pueblo.

“Se defendió a los apologistas del genocidio, del terrorismo; y se atacó a la población civil que iba a luchar por construir un país que tenga en el centro los Derechos Humano” acentuó la presidenta de la agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Lorena Pizarro, quien encabezó las protestas en rechazo al exdictador. “Lo que aquí está en juego es el genocidio, el terrorismo, o la defensa y la decisión de verdad de empezar a cambiar esta democracia trucha”(aparente, fingida), manifestó. El tributo a Pinochet, insistió, debió ser detenido por el gobierno.

Decenas de heridos y de detenidos fue el saldo del desafío, exponente de una crisis institucional profunda, donde junto al descrédito de autoridades e instituciones, crece la desconfianza y la indignación en vastos sectores que van desde aquellos que sufren la profundización de las desigualdades, hasta una clase media que va desapareciendo en beneficio de los más ricos y afortunados.

Este es, pues, un Chile en el que estudiantes y trabajadores están jugando un papel protagónico que recuerda a la oleada transformadora que llevó a la Unidad Popular al gobierno en la década del 70. Un país cuyos ciudadanos parecen empeñados en una lucha más frontal y definitiva. Una nación donde se configura una nueva situación política, una recomposición de fuerzas, un momento en el que avanza un nuevo proyecto democrático que incorpora a las mayorías. “La conquista de un nuevo gobierno por parte de los trabajadores, dar los primeros pasos de la revolución chilena hacia el socialismo, son parte de nuestro horizonte. Pero el camino es largo, y sin esa fuerza asombrosa que estimula a luchar con alegría sería aun más duro. Por eso la utopía es gran compañera, por eso existimos después de 100 años”, escribió también la Vallejo.

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Jun 18 2012

Camila Vallejo en México: “La juventud tiene que apostar a construir un movimiento social amplio”

Publicado por Maggie Marín en General

– La líder estudiantil Camila Vallejo viajó a México desde donde afirmó que la juventud debe apostar “por un movimiento social amplio”, al mismo tiempo que apoyó a la agrupación “Yo soy 132″ que ha provocado mucho ruido en las calles previo a las elecciones presidenciales.

Para Vallejo, el viaje está dentro del objetivo del movimiento estudiantil chileno de dar conocer en el exterior lo que sucedió en 2011, cuando se movilizó durante ocho meses en demanda de una educación pública gratuita y de calidad.

Salimos a las calles para decir que la juventud no era esa juventud apática, apolítica, despolitizada, individualista, consumista, que solamente se preocupaba de su éxito personal, como lo trataban de señalar los medios de comunicación”, apuntó.

“La juventud tiene que apostar a construir un movimiento social amplio, transversal y diverso, donde estén los trabajadores, los pobladores, porque ahí se encuentra el basamento de la sociedad y que permite, a partir de su movilización, hacer transformaciones radicales a la estructura social, política y económica de un país”, explicó.

Vallejo manifestó que “valoramos el movimiento Yo soy 132. Me hace sentido que los jóvenes asuman de manera responsable el rol que juega la política en los medios de comunicación y los distintos poderes fácticos de los países”.

“Nosotros no venimos a intervenir en este proceso ni en las decisiones políticas que vaya a tomar el movimiento, respetamos su autonomía y su organización. Buscamos conocer cómo se ha llevado a cabo este proceso”.

La dirigenta está en México para participar en un foro titulado “Las universidades públicas en América Latina, el debate necesario”, donde el viernes será ponente de una de las mesas de discusión.

Acompañada por Natalia Cuevas Guerrero, del Comité Central de las Juventudes Comunistas de Chile y por José Manuel Esquer, como representante de la comunidad de la UAM, Vallejo aconsejó “hacer un trabajo sistemático, responsable, por hacer confluir organizaciones y generar mecanismos de concientización de cara a la población para que participen mucho más en este proceso” de dignificar a la política a través de la movilización ciudadana.

Tomado de Contrainjerencia.com

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Jun 18 2012

CAMILA VALLEJO: A 100 años de la fundación del Partido Comunista de Chile las ideas prevalecen

Por Camila Vallejo

Hace 100 años Chile era distinto. Este fue un siglo atravesado por grandes transformaciones políticas y sociales, donde el papel protagónico de los trabajadores alcanzó su máxima expresión con el triunfo de la Unidad Popular. Y en el centro de esa efervescencia nació el Partido de Recabarren, como un cactus en plena pampa nortina. “Lo fundaron obreros chilenos y siempre han militado en él los mejores hijos de la clase obrera. Nuestras ideas germinaron en Chile, en la conciencia de los trabajadores, a medida que fue surgiendo el proletariado, y el hecho de que el comunismo sea una ideología universal no le resta carácter nacional a nuestro Partido. Al contrario, lo hace fiel a la tradición de todos los hombres preclaros de nuestra tierra, los que en beneficio de Chile recogieron siempre el pensamiento avanzado que a su hora surgía en toda la Humanidad”, nos recuerda Ricardo Fonseca, sobre nuestro lugar y camino genuino.

Y hoy también nos atrevemos a decir que nuestro país es distinto al de hace un año. Chile cambió. Decimos esto no solo porque recordamos, también, un año desde la primera gran movilización convocada por los estudiantes el 2011, sino porque esta gran movilización es fruto de toda la fuerza acumulada, de un camino recorrido y una gran experiencia, que concertó al movimiento social en su conjunto con gran transversalidad, instalando una mesa social por la democracia, en la búsqueda de conformar una Asamblea Constituyente, de una reforma tributaria y al sistema electoral binominal, soberanía sobre nuestros recursos naturales, educación y salud gratuitas, de calidad y sin fines de lucro.

Las demandas del movimiento estudiantil, contra la mercantilización de la vida y de nuestros derechos, por un estado que se haga responsable de educar a los suyos, van acompañadas de propuestas concretas desde el mundo estudiantil y social, y ninguna de estas aspiraciones podría ser un fin en sí mismo pues no tenemos propósitos tan mezquinos. La conquista de un nuevo gobierno por parte de los trabajadores, dar los primeros pasos de la revolución chilena hacia el socialismo, son parte de nuestro horizonte. Pero el camino es largo, y sin esa fuerza asombrosa que estimula a luchar con alegría sería aun más duro. Por eso la utopía es gran compañera, por eso existimos después de 100 años.

Hoy en las calles vuelven a concentrarse jóvenes y viejos jóvenes, llenos de alegre rebeldía. Y volvemos a marchar, volvemos a mirar a los ojos a la gente y decirles que levanten su mirada, que no es imposible alcanzar el futuro porque les pertenece, que podemos cambiar el mundo. Y ahí, obstinadamente, entre la gran masa, están los comunistas. A lo largo de su vida, este Partido Comunista de Chile ha sufrido persecución, encarcelamiento y las más atroces flagelaciones. Pero no hemos venido a estas páginas para acumular llanto, pues diremos como Voltaire que “las ideas no se matan”.

Nuestra historia no es otra que la historia de la clase trabajadora, por eso le duele a la derecha cuando Chile despierta, toma conciencia y se pone de pie. Sabemos cuáles son sus maniobras y oscuros métodos para traicionar y engañar al pueblo. Pero hemos demostrado que ya no somos ese pueblo adolorido que algunos creyeron domesticado. Nunca más.

Nuestra historia no es solo pasado, sino también presente y futuro. Y con estos 100 años de juventud acumulada, hoy más jóvenes que nunca, invitamos a todos los chilenos y chilenas, a los trabajadores y estudiantes a construir un nuevo Chile. Con democracia plena, soberanía y justicia social. Invitamos a realizar una tarea que ninguno de nosotros por separado sería capaz de lograr. Solo en la amplitud y transversalidad el pueblo de Chile podrá darse la tarea de forjar su propio destino.

A cien años del nacimiento del Partido Comunista de Chile, el comunismo chileno rebosa en ideas jóvenes y se incorpora con fuerza al benévolo fantasma que vuelve a recorrer el mundo. “La estrella de la esperanza seguirá siendo nuestra”.

¡Al Partido, salud!

Tomado de Rebelión

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May 09 2012

Ultima entrevista a Camila Vallejo: Educación y Cambio

Oscar Castelnovo

Miles de chilenos se movilizaron, el año pasado, por las calles de Santiago y otras ciudades, construyeron barricadas y ocuparon establecimientos educativos en reclamo de un acceso democrático a la educación. Luego, la profundización de esa lucha -que aún continúa- se convirtió en uno de los más importantes cuestionamientos al neoliberalismo desde el retorno al sistema constitucional que -según afirma Camila Vallejo, dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y de la Juventud Comunista- aún conducen los Chicago boys. La demanda de educación democrática, gratuita y de calidad es una bandera en todo el país, donde el Estado sólo financia el 25% del área. A pesar de que el movimiento social fue conocido en el mundo por su componente de jóvenes estudiantes, Vallejo se opone a caracterizarlo como «estudiantil», ya que del mismo participaron pobladores, trabajares, «doñas de casa», ambientalistas, mineros y el pueblo mapuche, entre muchos otros, afirmó Vallejo en su paso por nuestro país.

Se trató de un espacio social enorme que demandó cambios sustanciales al modelo económico y político, por caso, la injusta distribución del ingreso establecida durante la dictadura militar que gobernó Chile entre 1973 y 1990 y que por más de 20 años se mantiene sin cambios esenciales. Esta movilización puso en jaque al gobierno de Sebastián Piñera, quien debió cambiar tres ministros de Educación y convocar a los carabineros para reprimir paros nacionales y reclamos generalizados. En ese contexto fue asesinado Manuel Eliseo Gutiérrez Reinoso, un estudiante de 16 años, en la comuna santiaguina de Macul. Gutiérrez fue impactado mientras caminaba sobre una pasarela peatonal junto a su hermano discapacitado y un amigo.

Vallejo no cree en «los movimientos espontáneos» sino en las construcciones a largo plazo, que avanzan cuando las estructuras opresivas se profundizan al tiempo que se creen inmutables. De ese modo, «aunque no de manera lineal» se tomaron elementos, por ejemplo, de la Unidad Popular -gobierno encabezado por Salvador Allende, al que derrocó Pinochet-, para adecuarlos a los nuevos tiempos aunque los enemigos sean los mismos. «La educación en Chile durante la Unidad Popular estaba vinculada con los cambios de estructura, afirma Vallejo. Y los personeros de la dictadura, los Chicago boys, hoy se empeñan justamente en mantener estructuras que sostengan desde la educación castas sociales, educación para ricos y para pobres, para mujeres que sólo sean “doñas de casa” y una educación para la elite, para los intelectuales funcionales a la clase dominante».

-¿Cuál fue el contexto político que posibilitó estas grandes movilizaciones?

-En nuestro país hay un modelo neoliberal impuesto durante la dictadura de Pinochet que luego se fue profundizando con la Concertación. Este modelo tiene impacto a nivel social y fue ahondando la desigualdad, además de tener la absoluta concentración del poder político, económico, mediático y cultural. Existe un descontento muy extendido en la población porque las grandes riquezas no se ven reflejadas en las condiciones de vida del pueblo. Hay cuestiones materiales concretas, entre ellas, alta concentración de los mercados, el problema de la educación y la salud. Son problemas concretos que determinan un gran descontento y malestar en la ciudadanía chilena. Ahora, ¿por qué se manifestó con tanta fuerza? La verdad es que hace tiempo que se venía manifestando, pero encontramos en este nuevo momento donde se canaliza, a partir del movimiento por la educación, todo el malestar de los trabajadores públicos, del pueblo mapuche, del movimiento ambientalista contra las hidroeléctricas y las termoeléctricas, entre otros.

-¿Por qué se canalizó a través de los estudiantes principalmente?

-Bueno, porque la demanda de la educación abarca a toda lo sociedad, no sólo a los estudiantes y porque es uno de los principales problemas que tiene nuestro país. En Chile hay una educación diseñada para la segmentación, para la reproducción de castas sociales.

-¿Cuáles son las reivindicaciones básicas en los tres niveles educativos?

-Educación como derecho universal, gratuito para todos los niveles, democrático, tanto en su acceso como en su gestión y la construcción del sujeto educativo. Una educación pluralista, laica y pluricultural donde se reconozca al pueblo mapuche. Y particularmente, respecto de la básica y media, la desmunicipalización de la enseñanza, que el Estado se haga cargo de través del ministerio de Educación de la administración y financiamiento. Eso ha sido respondido por el gobierno con una forma de municipalización más concentrada. En la educación superior estamos señalando un acceso igualitario, que no esté determinado por la situación socioeconómica, la democratización del cogobierno y el financiamiento que permita tanto el desarrollo cuantitativo como cualitativo de los establecimientos. No hemos logrado las reivindicaciones, hay dos proyectos que están durmiendo en el Parlamento, en tanto el Ejecutivo lo único que ha propuesto es reafirmar un régimen de endeudamiento de la educación, una supuesta «desmunicipalización» que no es y un mecanismo de desregulación, pero si uno ve la letra chica no tiende a terminar con el mercado. Es decir que no abordan el problema estructural de la educación gratuita, democrática y de calidad. Cada iniciativa que toman nos señala el camino de la lucha.

-¿Qué métodos de lucha emplearon?

-Tuvimos muchas actividades de carácter cultural, creemos que hay que hacer una contracultura a los medios de comunicación. Es muy difícil difundir una demanda de nuestro movimiento a través de los grandes medios porque hay un duopolio. Necesitamos generar mecanismos en las redes sociales. Por otro lado las grandes movilizaciones y marchas apuntaron a ser pacíficas, transversales, a llamar la atención de la gente. Y otros mecanismos de apropiación del espacio público para devolver la política a las calles, a la escuela, a la universidad, que se dio a través de ocupaciones y tomas. Hubo momentos pico de represión donde toda la gente, no sólo estudiantes, pobladores y pobladoras de distintas comunas salieron a hacer barricadas en repudio a la represión y a favor de las demandas del movimiento. Eso fue absolutamente legítimo, en la medida que enfrentaba tanta represión que se nos venía.

-¿Qué sucedió con los responsables del asesinato del estudiante Manuel Gutiérrez?

-Era un compañero que ni siquiera estaba participando de la movilización. Un carabinero le disparó. Hay un juicio, pero está en la justicia militar. Eso no corresponde y estamos pidiendo el traspaso a la justicia civil por el debido proceso. Existen muchos casos de torturas y allanamientos que no van a la justicia civil.

-La intensidad de las movilizaciones produjo cambios en el gabinete…

-Sí, hubo un período de alta crisis de gobernabilidad y eso motivó cambios en el gabinete, en el Ministerio de Educación ya hemos tenido tres distintos ministros y ninguno ha sido capaz de responder a este conflicto de manera efectiva. La inestabilidad sigue. Y nuestra lucha no se detendrá, nos cansamos de escuchar que los jóvenes somos el futuro, pero resulta que si seguimos así el futuro está en manos del mercado. Entonces se trata de crear una nueva educación para una nueva democracia y saber que sólo desde la educación no se pueden hacer todos los cambios, necesitamos la unidad con otros sectores.

-¿Cuáles fueron los principales obstáculos que debieron enfrentar?

-Internamente tuvimos que superar las diferencias, que las teníamos, porque si no, no hubiésemos logrado nada. La represión del gobierno fue otro, aunque no estemos en dictadura hay mecanismos y subterfugios que permiten que nos sigan reprimiendo: coacción física y psicológica, detenciones ilegales. Y además de esa mordaza tuvimos que combatir a los medios de comunicación. Tuvimos que apropiarnos de los espacios públicos, centros territoriales, haciendo asambleas creativas para un contacto distinto, por ejemplo, las redes sociales.

-¿De cuántos modos sigue vivo Pinochet en Chile?

-Sigue vivo el modelo, la dictadura no fue pensada sólo por Pinochet. Fue pergeñada por Estados Unidos, especialmente los Chicago boys. Y los tenemos presentes en el gobierno, en los ministerios, en cargos públicos. Son los principales ideólogos de la dictadura y del gobierno de la Concertación, hoy vienen a inspeccionar los mismos que lo idearon. Tenemos presente a la dictadura en la Constitución de la década del 80 que fue firmada entre cuatro paredes. Funcionamos con esa Constitución política, y ante eso no se ha hecho nada.

-¿Cómo armonizás tus tareas en la Federación estudiantil y en la Juventud Comunista?

-Con absoluta compatibilidad. En la Juventud Comunista tenemos trabajo en distintas áreas: universitaria, territorial, sindical, medioambientalista, cultural. El trabajar en un área temática o particular no implica abandonar nuestra militancia. Nosotros consideramos que la organización es una herramienta partidaria tiene que estar a total disposición de la lucha de la cual somos parte. La juventud comunista ha sido una escuela como también lo han sido las movilizaciones en el movimiento social.

-¿Cuáles son los principales contenidos de tu libro Podemos cambiar el mundo?

-Es una recopilación de columnas y textos que escribí durante 2010 y 2011. Son reflexiones y opiniones en torno a las discusiones que hemos dado sobre el movimiento y el diagnóstico sobre la crisis de la educación en Chile. Y también las propuestas o ciertas vías para superar esa crisis, en términos de la democratización de la educación. Y aborda problemas de nuestra crisis energética, de nuestros recursos naturales, el rol de los jóvenes. Y plantea ciertas proyecciones a partir de la experiencia vivida en 2011. Todos esos textos no son construcciones individuales, son colectivas a partir de los debates que se han dado desde hace mucho tiempo.

-Cuando decís «podemos cambiar el mundo», ¿qué mundo proponés?

-Nosotros hemos señalado varios caminos en función de un horizonte común, y creemos que ese horizonte, hoy día, a lo mejor no tiene nombre ni apellido: no es socialdemocracia, no es socialismo, no es comunismo. El movimiento lo que está proponiendo es la radicalización de la democracia, creemos que ese mundo tiene que garantizar la democratización de los poderes: del poder político, económico, cultural, intelectual. Ese mundo tiene que garantizar la emancipación material y moral de todos los seres humanos, en una sociedad justa, libertaria, democrática que nos garantice la felicidad y el respeto a la vida.

-Estás en el final de tu carrera universitaria, ¿pensás articular tu profesión con la militancia política?

-Estoy terminando la tesis y luego haré un magíster o un posgrado. Quiero trabajar en el área, me gusta geografía, creo que los geógrafos tenemos mucho que decir en este proceso en cuanto a la descentralización, a la desigualdad, a la generación de identidad territorial, a los mecanismos de participación. Y eso no implica abandonar la política, sino que la política también se hace desde la profesión. Yo voy a encontrar el espacio para contribuir a ese proceso de transformación que ya se inició en nuestro país.

-¿Cuáles fueron los logros de las visitas realizadas a diversos países?

-En estas visitas fortalecimos lazos de solidaridad con los pueblos, estuvimos en Europa, Canadá, Uruguay, Paraguay, Cuba. Es importante destacar que en Chile hay una crisis del modelo neoliberal, y en el mundo el capitalismo está en crisis. Pero los pueblos se están levantando y en ese escenario es necesario fortalecer los lazos. En cuanto a la Argentina, haber venido el 24 de marzo tiene un significado especial porque tenemos una historia común de las dictaduras. El pueblo argentino tiene una gran lucha, pero también le quedan todavía muchos desafíos pendientes a causa de la herencia que dejó la dictadura. Estamos para solidarizarnos con esta causa y fortalecer esos lazos en proyectos educativos para Latinoamérica.

Revista Acción

Tomado de Adital

 

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Abr 04 2012

CAMILA QUIERE CAMBIAR EL MUNDO

Publicado por Maggie Marín en En la Isla

En la foto, a la izquierda Karol Cariola, secretaria general de las Juventudes Comunistas (JJCC) de Chile y Camila Vallejo, miembro del Ejecutivo, en la sede del Secretariado Nacional de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). La joven chilena que tomó las calles en reclamo de una educación gratuita y de calidad, visita Cuba con motivo del 50 Aniversario de la UJC…

Lídice Valenzuela

Cuando se observan las fotos de Camila Vallejo poco permite presumir la fortaleza de cuerpo y espíritu de esta muchacha chilena que mantuvo en jaque durante más de un año al gobierno conservador de Sebastián Piñera, una tarea que no abandona mientras haya un solo punto de reivindicación a favor de los de menos recursos de su país.

Vallejo, egresada de geografía, imagen internacional de la lucha de la juventud chilena en reclamo de sus derechos contra el sistema neoliberal, llega este lunes a Cuba invitada por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) para participar en los festejos por el 50 aniversario de la fundación de esa organización política, el próximo jueves.

Actual vicepresidenta de la Federación Estudiantil de Chile, ella demostró un carisma y una responsabilidad tal que al reclamo del sector estudiantil y sus profesores — en lo que ha sido llamado un renacer del espíritu rebelde del pueblo chileno aplastado por la dictadura de Augusto Pinochet —, sumó a las protestas a decenas de organizaciones políticas, sociales, sindicales, en las que priman generaciones de mayor edad.

Esta unidad que se expresó en Chile produjo una conmoción nacional que dura hasta hoy, si se consideran los recientes sucesos en la región austral de Aysén, en reclamo de exigencias para mejorar su calidad de vida — a las cuales el gobierno de Piñera tuvo que acceder- las posibles manifestaciones en la zona de Magallanes por exigencias similares, y nuevas movilizaciones estudiantiles a partir de este mes.

GÉNESIS DE LAS NUEVAS PROTESTAS

Estos nuevos brotes de protestas populares tienen sus génesis en las manifestaciones de los jóvenes de nivel secundario y universitario, quienes durante casi ocho meses consecutivos exigieron la eliminación del pago de matrícula —subvencionada y luego de la graduación pagada al Estado por los nuevos profesionales — y clases de mayor calidad en los centros públicos.

Incluso en días pasados, cuando la situación en la lejana Aysén estaba en su punto más caliente, la juventud volvió a manifestarse en solidaridad con quienes, aislados en la Patagonia, reclamaban, entre otras medidas, la reducción de los precios de los combustibles, y servicios de salud y educación.

En ese panorama fue que se conoció y destacó la figura de Camila Vallejo, nacida en Santiago el 28 de abril de 1988, hija de dos miembros del Partido Comunista, militante ella de las Juventudes Comunistas de Chile. Resultó, en su paso como presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) entre 2010 y 2011 -la segunda mujer en ocupar tal cargo.

PODEMOS CAMBIAR EL MUNDO

La actual vicepresidenta de la Federación refirió en la presentación de su libro “Podemos cambiar el mundo” que la lucha en Chile no se restringe sólo al sector estudiantil, ya que de manera equivocada, dijo, las generaciones previas consideran que ahora el peso recae sobre ellos, lo cual es un error de concepto político.

De ahí que su libro — que recoge artículos y discursos de la joven dirigente — tenga ese título, pues de lo que se trata es de involucrar a todos los sectores sociales y políticos en la lucha contra la derecha, una lucha que, precisó, es colectiva y supera cualquier liderazgo personal.

La lucha estudiantil, de la cual es figura paradigmática, tanto en su país como en el exterior, será retomada este año bajo nuevas formas, este mes, tras un proceso de reflexión en el que definiremos nuestros objetivos políticos y formas de movilización, según afirmó Vallejo en fecha reciente.

En realidad, aunque el Ejecutivo aumentó el presupuesto para la educación este año, con su consecuente alza en ayudas y becas para el 40 por ciento de los estudiantes más pobres, ni el movimiento estudiantil ni los partidos de centro izquierda estuvieron de acuerdo y prometieron retomar la batalla para que todos los necesitados sean incluidos en la medida.

En los últimos meses, los jóvenes exigen una reforma tributaria, que incida sobre las personas adineradas para poder sufragar los gastos de la Educación, mientras el gobierno se muestra cauteloso al temer la pérdida de apoyo de la oligarquía interna.

Camila Vallejo ha ido más lejos en sus últimas declaraciones. La ex vocera de la Confederación de Estudiantes de Chile precisó que el movimiento estudiantil debe poseer lo que calificó de vocación de poder para lograr que se cumplan sus reclamos transformaciones económicas y políticas de fondo. O lo que es igual: sacar a la derecha y su sistema neoliberal del poder.

Aclamada en las naciones adonde llevó su palabra para explicar las nuevas condiciones políticas de Chile y las batallas libradas por la nueva generación de esa nación que no vivieron bajo el régimen de Pinochet, la dirigente fue designada entre las 100 personas más influentes del año 2011 por el periódico español El país, y el 78 por ciento de los lectores de The Guardían, del Reino Unido la escogieron como “la persona del año” en la misma fecha.

CAMILA EN LA HABANA

La población cubana conocerá de primera mano a esta joven política chilena que durante casi un año ocupó amplios espacios en la prensa nacional, que la vio al frente de las manifestaciones, azotada por la lluvia y las bajas temperaturas.

Ella viaja acompañada por la secretaria general de las Juventudes Comunistas de Chile, Karol Cariola y el dirigente Luis Lobos quienes, declararon, enfocarán su visita, en lo esencial, sostener encuentros con estudiantes cubanos.

Según el programa oficial, la líder juvenil chilena expondrá en seis presentaciones en la Universidad de La Habana acerca de la situación política en su austral nación, las movilizaciones del período 2010-2011, y el renacer y fortalecimiento de las agrupaciones sociales.

Se prevé que en sus intervenciones públicas también explique el contenido de los títulos “Podemos cambiar el mundo” —presentada en enero último en Santiago – y “Ser joven comunista, cinco textos para la juventud chilena”, en el cual se presenta el pensamiento político de figuras esenciales en la historia de Chile, como el ex presidente Salvador Allende, la dirigente comunista Gladys Marín y el poeta Pablo Neruda.

La visita de Camila Vallejo será un momento importante de las celebraciones por las cinco décadas de funcionamiento de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba, organización cuyos miembros han trabajado durante ese tiempo, junto a la generación histórica de la Revolución, en la construcción de la sociedad que, justamente, reclaman los jóvenes latinoamericanos, entre ellos los chilenos.

Tomado de Cubahora

PERFIL DE CAMILA

Camila Vallejo, hoy con 23 años, y que lucha por una causa: una educación pública y de calidad, se ha convertido en un símbolo de la lucha por la resistencia estudiantil.

Esta mujer lleva en sí todo el reto de liderar el movimiento de los estudiantes que mantiene en jaque al gobierno de Sebastián Piñera, capaz de movilizar a miles de personas en multitudinarias marchas por el centro de Santiago de Chile.

Egresada de Geografía y presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile, combina belleza e inteligencia, rompiendo mitos y ganando adeptos, al punto de perfilarse desde ya como una importante figura política.

Ganar la elección de la Federación de Estudiantes de Chile, la convirtió en la segunda mujer en ocupar la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad más importante de Chile en sus 105 años de historia.

Sobre ella ha caído la ira de los más retrógrados y conservadores, desde el instante en que plantó cara al Gobierno Chileno por la justa causa de sus colegas. Ha puesto el dedo en la llaga, no solo en las inquietudes que plantea el modelo educativo de su país, sino en las que afectan a toda la sociedad, convirtiéndose por eso en objeto incluso de amenazas de muerte.

“Se mata la perra y se acaba la leva”

Con esta frase llena de odio una funcionaria del Ministerio de Cultura y secretaria ejecutiva del Fondo del Libro, se refirió a Camila Vallejo. Esto condujo a que Tatiana Acuña Selles, la autora de tal agravio fuera destituida del cargo, luego de que decenas de artistas se manifestaran públicamente en contra de sus comentarios.

Fueron también jóvenes funcionarios quienes circularon la dirección particular y el teléfono de Camila Vallejo, en clara promoción de intimidaciones a su integridad física. Este es solo un ejemplo de tantas amenazas que, fundamentalmente por las redes sociales en Internet, recibe a menudo la líder estudiantil.

Extractado de ECURED

 

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Dic 22 2011

Camila y Ana Diego

Esta semana han sido exaltadas y reconocidas dos jóvenes mujeres, estudiantes ambas, hermosas las dos, una de 22 años y otra de 23. Ambas militantes de las juventudes comunistas de sus respetivos países, Argentina y Chile.

La de 23 años se llama Camila Vallejo y fue la voz y el rostro de las multitudinarias marchas del estudiantado chileno en defensa de la educación pública, de su gratuidad y su calidad. Llamó la atención su belleza pero ante todo su claridad política, la firmeza del discurso y la profundidad de sus argumentos. La revista “Time” la ha ubicado dentro de los personajes más influyentes del año 2011. Y ha ganado la encuesta realizada por “The guardian” de Londres para designar al personaje del año. Camila es integrante del Comité Central de las Juventudes Comunistas de Chile.

La otra joven estudiante se llama Ana Teresa Diego. 22 años. Estudiante de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad de La Plata, Argentina. Militante de la Federación Juvenil Comunista Argentina. Inteligente, alegre y solidaria. Pero esto fue hace 35 años. Cuando salía de la Facultad fue secuestrada por encapuchados que después se supo eran militares de la dictadura. Nunca se encontró su cuerpo. Desde este mes de diciembre un asteroide descubierto por un astrónomo argentino llevará su nombre. Se llamará Anadiego por decisión unánime de la Unión Astronómica Internacional.

El profesor uruguayo Julio Ángel Fernández, miembro del Comité de Denominación de Astros Menores de la UAI, expresó:

“Es la primera vez que el nombre de un desaparecido por una de las dictaduras del Cono Sur se asigna a un cuerpo del sistema solar. Hoy, de las entrañas de la tierra, Ana Teresa renace para ocupar para siempre un lugar en el cielo, como símbolo y recuerdo de la barbarie de ayer y advertencia de que no se vuelva a repetir en el mañana.”

“Uno de los astros que ella soñó algún día comprender llevará de ahora y para siempre el nombre Anadiego para que quien mire el cielo nocturno encuentre el recuerdo de su amor y de su lucha -dijo Adrian Brunini, Decano de la Facultad donde estudiara Ana Teresa.

“El oprobioso genocidio cometido por las bestias infames sólo recibirá de la historia la más absoluta oscuridad.”

Parodiando a Rubén Blades quien en su canción “Los desaparecidos” se pregunta “Y cuando vuelven los desaparecidos?” responde: “Cada vez que los trae el pensamiento”.

Ahora cuando nos preguntemos que cuando volverán los desaparecidos y desaparecidas de todos nuestros pueblos podremos sonreír y decir:

Cada vez… que miremos ¡el firmamento!

Tomado de Rebelión

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Sep 12 2011

CAMILA VALLEJO, ESTE 11 DE SEPTIEMBRE, EN CHILE: “Tenemos una de las sociedades más desiguales”

Por Christian Palma, desde Santiago de Chile

Sin quererlo, Camila Vallejo, la presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (FECH), atrapa las miradas y los flashes de las cámaras. Desde que apareció en la marcha convocada por organizaciones de derechos humanos, en conmemoración del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, estuvo rodeada de prensa. Mucha prensa.

En medio del acto que se desarrolló en el cementerio general aceptó hablar con Página/12. Ahí, la joven sostuvo que en este último tiempo ha habido torturas de estudiantes, la muerte de un menor y apremios ilegítimos, detenciones ilegales que responden a políticas represivas del gobierno que son responsabilidad del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter. “Reafirmamos este 11 de septiembre la petición desde el movimiento estudiantil para que Hinzpeter renuncie, dada su responsabilidad política en estos hechos”, sostuvo.

–¿Qué es para ti el 11 de septiembre?

–Sin duda es una fecha de luto para el pueblo chileno, no sólo marca el comienzo de una de las peores dictaduras en la que se violaron sistemáticamente los derechos humanos sino que también significa el término de un proyecto revolucionario en el que la sociedad por primera vez se convertía en sujeto primordial de transformación para la construcción de una sociedad justa y digna para todos. Producto de este proceso es que hoy nos encontramos en una de las sociedades más desiguales del mundo y con tales niveles de precarización de nuestra educación, salud, vivienda, trabajo y, en definitiva, de desarrollo.

–En Chile, la Argentina y muchos otros países, Allende es un héroe. ¿Qué significa en tu opinión?

–Allende fue un hombre de futuro, fue un presidente que supo poner las prioridades para que Chile fuese un país digno e igualitario para todos los chilenos. Fue un héroe capaz de morir por sus ideales y por la causa de la clase obrera. Hoy su legado se refleja en todos quienes luchamos por una nueva educación y, más general, por una nueva sociedad.

Antes de seguir marchando con la caravana, Vallejo dijo que están convocando a una marcha junto con la Confederación Nacional de Funcionarios de Salud Municipalizada, porque “la situación es muy parecida a la de la educación y hay que defender la salud del avance de las privatizaciones”.

Dijo también que hasta el momento no han tenido más contactos con el ministro de Educación, Felipe Bulnes, y que hoy le harán entrega de un documento con las garantías que solicitan los estudiantes para iniciar un diálogo sin condiciones, restricciones y temas tabúes.

Allende, más vivo que nunca entre los movilizados

EN CHILE, AGRUPACIONES DE DERECHOS HUMANOS, ESTUDIANTES Y DIRIGENTES POLITICOS RECORDARON EL 11 DE SEPTIEMBRE

Entre fotos de Salvador Allende, banderas de todos los colores, tambores y gritos, la caravana avanzó sin pausa hacia el memorial de Santiago en la conmemoración de los 38 años del golpe que en 1973 cambió la historia del país.

Christian Palma

Desde Santiago

A las 11 partió desde Plaza Los Héroes, cerquita de La Moneda, la marcha convocada por las agrupaciones de derechos humanos, estudiantes y dirigentes políticos. Eran unos cientos, que se fueron haciendo miles a medida que el mar humano caminaba hasta el memorial levantado en honor de los caídos en la dictadura en el Cementerio General de Santiago. Ahí estaban, en primera fila, los más viejos, que ya tienen muchas de estas marchas en el cuerpo. Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos; Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista, y el renombrado escritor Pedro Lemebel, portaban un gran cartel con la leyenda: “La movilización social es un derecho”. Pasito a pasito avanzaban bajo el inclemente sol que se dejó sentir ayer en Santiago. Entre fotos de Salvador Allende, banderas de todos los colores, tambores y gritos, la caravana avanzaba sin pausa. Más atrás caminaba el recambio. Camila Vallejo, la carismática líder estudiantil que, si bien no vivió directamente los horrores de la dictadura, también estuvo presente en la conmemoración de los 38 años del golpe militar que en 1973 cambió para siempre la historia de este país, junto a muchos otros de su generación que entienden y comparten los ideales del presidente que prefirió quitarse la vida a caer en manos de los militares que bombardearon La Moneda.

Viejos y jóvenes, unos 15 mil, se dieron otra vez la mano como ha sido recurrente desde que llegó la derecha al poder hace un año y medio y salieron a las calles. “Y va a caer y va caer, la educación de Pinochet.” “Compañero presidente Salvador Allende, presente”, se sentía con fuerza. Las consignas gritadas a todo pulmón buscaban recordar la memoria del “compañero presidente” y criticar el modelo económico que rige en Chile, en especial la educación. Más tarde, mientras los vendedores ambulantes no daban abasto para atender las necesidades de agua y cerveza de la gran cantidad de gente, la marcha llegó al frontis del cementerio. Un acto musical y algunos discursos oficiales dieron paso a una caminata hasta el Memorial de los Detenidos Desaparecidos.

–¿Qué te parecen estos nuevos líderes que han surgido con el movimiento estudiantil y que se hacen presente en este día tan significativo? –preguntó Página/12 a Lorena Pizarro.

–Me parece fantástico. Esto es la semilla de una generación que luchó contra la dictadura y que se agotó de los 20 años de la transición política chilena que fue una basura, pues con la Concertación se profundizó el modelo político-económico. Esta generación es víctima de eso y el movimiento no es sólo de los estudiantes sino que tiene que ver con una ciudadanía que dice basta, incluso en demostraciones culturales en las poblaciones. Si uno escucha a los raperos, todas sus letras tienen una conciencia social abrumadora. Estamos en una situación más potente que otras que se han visto en estos últimos años: hoy hay madurez, conciencia de lo que hacen y saben que no sólo es por ellos. Camila Vallejo tiene mucho que ver con el ejemplo de Allende, porque ellos no están peleando para ellos sino que apuntan a cambiar Chile para terminar con los abusos, directamente contra de la herencia de Pinochet.

Dijo además que con la llegada a la presidencia de Sebastián Piñera se ha registrado un retroceso en las investigaciones sobre violaciones a los derechos humanos: “Se han puesto una serie de trabas y en los últimos años no ha habido más avances”.

Por su parte, Guillermo Teillier sostuvo que “hoy en día los estudiantes, los profesores y los profesores en general son portadores de las ideas de Allende. Son los jóvenes quienes nos llenan de esperanza”. Agregó que “también apuntamos a una nueva fuerza social que pueda instalar un gobierno que asuma las demandas que se ven en las calles, mediante la participación popular. Es el momento para hacerlo, no lo harán los partidos políticos sino que el pueblo”.

Mientras tanto, el homenaje se detenía en las tumbas de algunos ilustres como Violeta Parra o Víctor Jara, donde con cantos y poesía se recordó su legado cultural. Otros, los amigos y familiares de los asesinados por la represión militar hacían pequeños homenajes más íntimos.

En uno de las calles del cementerio, Hugo Gutiérrez, uno de los tres diputados comunistas chilenos, sostuvo a este diario que “el pueblo ha recobrado la memoria. Estamos reconstruyendo un movimiento contundente que quiere arrebatarle al poder económico y político a quienes han usufructuado en la dictadura y la concertación. La izquierda hoy está tomando confianza en su propia fuerza, por muchos años depositamos nuestra confianza en la Concertación para el cambio que el país necesitaba, pero lamentablemente se dedicó a gobernar con las políticas públicas heredadas por Pinochet y no alteró en nada eso”.

La calma reinante cambió pasadas las 2 de la tarde, cuando jóvenes a rostro cubierto atacaron con piedras y otros objetos contundentes a carabineros y a la prensa, los que fueron dispersos por tanques hidrantes y bombas lacrimógenas para evitar destrozos. En las escaramuzas, un policía montado a caballo resultó lesionado tras recibir una pedrada en su rostro.

Al final de esta jornada hubo más de 20 detenidos. Cifra que de seguro aumentó anoche, pues se esperan protestas en diversos lugares de Santiago y otras regiones.

Tomados de p12

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Sep 04 2011

ENTREVISTA A CAMILA VALLEJO DE PÁGINA/12

Camila entrando a La Moneda junto a otros dirigentes estudiantiles, ayer sábado, para las pláticas con el presidente que concluyeron sin llegar a acuerdos y tendrán una nueva ronda

A tres meses de tomar las calles, el movimiento estudiantil tiene el 80 por ciento de apoyo y una “transversalidad” pocas veces vista. Su líder explica sus objetivos y razones.

Christian Palma, desde Santiago de Chile

No es fácil conseguir una entrevista con Camila Vallejo. Literalmente, hay que ponerse en la fila entre varios periodistas chilenos y extranjeros para robarle un pedacito de su agenda. No es amiga de la prensa chilena, mayoritariamente de derecha. Y se nota. Aun así, la joven de 23 años responde con esa claridad que la ha llevado a convertirse en el rostro más visible del movimiento estudiantil que tiene en jaque al gobierno de Sebastián Piñera y que ve cómo el modelo neoliberal que defiende tambalea a causa del descontento social liderado por la fuerza de los estudiantes y secundado por los profesores, los trabajadores y miles de rostros anónimos que se aburrieron de los abusos a todo nivel. Pues bien, la egresada de geografía de la Universidad de Chile y presidente de los alumnos de ese establecimiento encabeza una nueva camada de líderes que no sufrieron los horrores de la dictadura, se enfrentan con desfachatez a autoridades que hasta les triplican la edad y se lucen en el escenario donde les toque defender sus ideas, como ha quedado demostrado en el Congreso chileno, canales de TV y las redes sociales. La solidez de sus argumentos, tildados muchas veces de intransigentes, no son obstáculos para que Camila, nieta de un ex integrante del Movimiento Izquierdista Revolucionario (MIR) e hija de militantes comunistas, logre convocar a miles de chilenos en las calles, consiga el 80 por ciento de adhesión ciudadana a las demandas estudiantiles y cientos de chicas –sin ella quererlo– imiten su look de jeans gastados, pañuelo artesanal al cuello y piercing en la nariz.

Hoy Vallejo y los demás líderes secundarios y universitarios se sentarán a la mesa junto a Piñera y varios de sus ministros a intentar destrabar un conflicto que se extiende ya por más de tres meses. La Moneda será el marco para una jornada que puede marcar el inicio del fin. O tal vez no, dado que el presidente ya descartó la gratuidad de la educación, uno de los puntos centrales del petitorio de los universitarios y secundarios.

–Muchos chilenos se van a Argentina a estudiar porque les sale más barato pagar una pensión allá que una carrera en Chile. Según la Asamblea de Estudiantes Chilenos Exiliados por la Educación, son entre 4500 y 5000, repartidos en la UBA, La Plata y el IUNA.

–Es un hecho claro que ejemplifica el porqué hoy nos encontramos en medio de una lucha tan masiva y transversal. Vivimos en un país donde la educación, junto a otros servicios básicos, como la salud y la vivienda, son tremendamente caros y, por ende, su provisión de calidad está restringida sólo a quienes pueden pagar. De este modo, una de nuestras principales consignas es la defensa de una Educación digna gratuita y de calidad para todos y todas.

–¿Cuán consistente es este movimiento para resistir al espectro político, no sólo en la derecha y el gobierno?

–El movimiento cuenta con una serie de fortalezas tales como la amplitud que sobrepasa lo meramente estudiantil y lo transforma en un movimiento social; la unidad de los diferentes actores ligados al mundo educacional, quienes tras un largo proceso han podido aunar esfuerzos en pos de generar petitorios unificados; la representatividad del sentir de la ciudadanía, en tanto ha habido procesos democráticos a través de los cuales las discusiones definen las mejores estrategias a utilizar; y, finalmente, cuenta con la experiencia histórica de los diferentes movimientos que nos han precedido, como lo fue el movimiento pingüino del 2006 (la cuna del moviendo actual que tuvo en las cuerdas a Michelle Bachelet, pero que no dio los frutos prometidos). De todas estas herramientas el movimiento se vale para hacer frente a las diferentes artimañas que pueden surgir de la misma articulación de la derecha como del gobierno, de las que, hasta el momento, nos hemos sabido defender.

–¿Qué le parece la actuación del gobierno en el tema? No ha dado respuesta a sus demandas, hace declaraciones desafortunadas e intenta darles un perfil violento a las marchas.

–El gobierno no está escuchando a la ciudadanía, lo que evidencia que está tan dispuesto a seguir defendiendo intransigentemente su modelo educativo que incluso asume el costo de omitir lo que el pueblo ha demandado masivamente durante más de tres meses. Han explotado al máximo las herramientas con las que cuenta junto a la derecha chilena –medios de comunicación, fuerza policial y militar, respaldo de los grandes grupos económicos– para deslegitimar el movimiento, basándose en la mentira tras estrategias populistas. La presión social que este movimiento ha logrado acumular ha obligado a Piñera a mostrar de qué está hecho este gobierno, cuáles son los límites democráticos que está dispuesto a cruzar y a quiénes representa realmente, lo que constituye un enorme desprestigio y desaprobación de su gestión, lo que ya se manifestó en las últimas encuestas, que históricamente ellos mismos han validado. El cuestionamiento a la incapacidad de manejar la demanda social por una educación pública gratuita y de calidad para todos alcanza nuevos niveles en tanto el grado de represión ha sobrepasado cualquier límite de tolerancia de un Estado de Derecho. Durante estos meses de protesta, hemos sido testigos de aberrantes abusos por parte del cuerpo policial, bajo órdenes del Ejecutivo, a través del ministro del Interior y Seguridad Pública, Rodrigo Hinzpeter, lo que llega a su punto más crítico con la muerte de un estudiante la semana pasada.

–¿A qué atribuye el apoyo de la gente?

–Este movimiento ha alcanzado una masividad y transversalidad que nunca antes se había visto desde el retorno a la democracia (1990). Un enorme porcentaje de quienes en su momento apoyaron a Piñera hoy se dan cuenta de que éste no es un ataque directo a su posición sino a un modelo de educación que concibe a la educación como un bien de mercado y no como un derecho, y a un sistema democrático que hoy se reconoce que no da el ancho. El cuestionamiento de la conducta del gobierno por parte de ciudadanos que incluso pertenecen a sectores que en su momento apoyaron al actual presidente deja de manifiesto que sí existe el entendimiento de que la lucha que hoy tenemos es por un derecho a la Educación y un cambio de sistema que va en beneficio de toda la sociedad y el desarrollo de Chile, y no se limita al beneficio de un sector político particular.

–¿Se polarizó el movimiento?

–Para entender este conflicto hay que analizarlo desde dos aristas, por un lado tenemos que en la población la problemática educacional se ha transversalizado, lo que ha generado un apoyo masivo al movimiento desde diversos sectores y actores ligados a la educación. Sin embargo, por otro tenemos a un sector mucho más minoritario e ideológico representado en las clases dominantes, a quienes no les conviene un cambio en la educación, tanto porque el actual sistema beneficia directamente sus bolsillos como porque los mantiene en su posición de privilegiados frente a una población mal educada. Es producto de la intransigente postura de este último sector que las dos grandes alternativas educativas hoy se hayan polarizado. Es decir que la polarización no se encuentra al interior del movimiento estudiantil –el que ha sabido priorizar la unidad actuando en forma conjunta–, sino que representa una enorme contradicción entre los cambios que hoy la ciudadanía está exigiendo frente a una minoría conservadora cuyos intereses el Ejecutivo representa.

–Ha sufrido críticas y ataques. ¿Qué siente cuando dicen que está manejada por el PC?

–Efectivamente, yo soy militante de las Juventudes Comunistas de Chile y eso es algo que nunca he ocultado. Muy por el contrario, algo de lo que me siento totalmente orgullosa, pues es una gran escuela que me ha permitido crecer y de-sarrollarme políticamente. Por lo demás, es de esperar que en la actual situación quienes no estén a la altura del conflicto busquen argumentos como éstos para atacar, no sólo a mi persona, sino también al resto de los dirigentes. Pero lo cierto es que hoy yo represento no sólo a los estudiantes de la Universidad de Chile, sino que también me toca ser la voz de todos los estudiantes del país, en tanto vocera de la Confederación Nacional de Estudiantes de Chile (Confech), y la legitimidad que tanto los estudiantes como la ciudadanía ha efectuado a mi desempeño creo que deja de manifiesto que esas acusaciones no son más que sucias estrategias desesperadas de quienes, como dije anteriormente, no han sido capaces de ganar el debate de las ideas.

–¿Se plantea seguir siendo dirigente a futuro, más en un país carente de líderes jóvenes?

–En países como Chile, donde los medios de comunicación están dirigidos principalmente por los poderosos, ocurre que los medios fomentan un desprestigio de los movimientos sociales y a sus mismos dirigentes, como ocurrió en México. Sin embargo, el movimiento por la educación (en Chile) ha sido tan transversal que, independiente de los desprestigios de la prensa, la ciudadanía sigue apoyando la causa y cada vez con más intensidad. Respecto de mi futuro, he planteado en diversos medios que tengo una proyección personal de carácter académico, es decir, me gustaría terminar mi carrera y continuar esa senda. Sin embargo, concibo los cargos de representación como una responsabilidad y en ningún caso un privilegio, por lo que a priori no puedo decir que no continuaré teniendo cargos de representación popular.

–¿Cómo toma esa responsabilidad?

–Creo que la esperanza en que los logros de este movimiento no se pierdan, así como la responsabilidad tras ella, es compartida por la totalidad de los involucrados. Si bien a veces suele iconizarse el movimiento en mi persona, tenemos muy claro que los logros, como la construcción de éstos, nos pertenecen a todos. Confío, sin embargo, en que hemos hecho las cosas bien, lo que se demuestra por el increíble apoyo ciudadano que, a más de tres meses de iniciada esta movilización, aún tenemos. Bajo estas condiciones de juego, si el movimiento no logra ver satisfechas sus demandas, será responsabilidad de la intransigencia del gobierno y de la traición de la ciudadanía por parte de la derecha chilena, lo que no estaremos dispuestos a tolerar.

–¿Qué opina del rol de la Concertación en todo esto?

–La Concertación ha jugado un rol bastante oportunista tratando de obtener réditos políticos respecto de lo que ocurre hoy en el país. En ese sentido vemos cómo hoy personeros de dicha colectividad salen a criticar el modelo educacional, como por ejemplo el ex presidente Ricardo Lagos, quien hoy señala “que el modelo ya no aguanta más”, y pareciera que olvidan que ellos mismos fueron quienes administraron y profundizaron la mercantilización de la educación y que, por otro lado, un importante sector de dicha colectividad hoy son sostenedores de colegios e invierten en el negocio de la Educación Superior. A pesar de esto, dado el nivel de participación que tiene la Concertación en el Parlamento, le corresponde responder a la altura de lo que sus declaraciones a favor del movimiento han indicado. Es decir, deben asegurar que los proyectos de ley que han surgido de estas movilizaciones representen íntegramente lo que la demanda social ha establecido, y por ningún motivo vuelvan a negociar a espaldas del movimiento, como terminó ocurriendo con el proceso cúlmine de la Revolución Pingüina del 2006.

La experiencia mexicana

Uno de los argumentos para defender la extensión de las movilizaciones en Chile son los nueve meses de huelga de la Unam en 1999-2000, que finalmente mantuvieron la gratuidad en esa universidad mexicana. Pero los dirigentes mexicanos coinciden en que hubo errores y cosas no previstas, como la radicalización de los ultras, que querían todo o nada, y el desgaste de tantos meses. Quedó el recuerdo de que se ganó, pero que también la policía ingresó al campus y, por ende, fracasó. “Si bien hay ejemplos como el de México –explica Vallejos– que nos han inspirado a seguir luchando por un objetivo final en tanto a su extensión como movimiento somos capaces de identificar que la situación en cada país tiene sus propias particularidades. Sin embargo, me parece que este movimiento no ha caído en ningún momento en un estado de intransigencia, como en múltiples ocasiones el gobierno ha tratado de clasificarnos. El actual sistema de educación chileno, a diferencia del de México, se encuentra en tal nivel de precarización, que la lucha apela mucho más al sentido común de la ciudadanía entera que a una radicalización particular de un sector minoritario ultraizquierdista. Por otro lado, luego de la dictadura militar, el debate político chileno fue particularmente vapuleado por un sinfín de elementos entre los que destacan el miedo, la propaganda del terror, el desencanto y el conformismo, producto de lo que previo a esta movilización la política chilena se había enviciado a tal punto de no representar ni fomentar las demandas ciudadanas sino las de los partidos políticos tras el Ejecutivo y Parlamento –Derecha y Concertación–. Es dado este contexto que este movimiento social, iniciado por la defensa de la educación pública, significa un real despertar de la actividad política ciudadana en nuestro país, por lo que lejos de correr el riesgo de despolitizar a los actores involucrados, vemos a este proceso como el inicio de la construcción democrática de un nuevo Chile.

–¿Qué le parece que los trabajadores apoyen las movilizaciones estudiantiles y llamen a otra movilización masiva para el 8 de septiembre?

–El hecho de que los trabajadores apoyen las movilizaciones es algo fundamental para cada proceso histórico revolucionario, pues como sujeto histórico el trabajador es quien hoy se encuentra directamente explotado por el proceso productivo sobre el que se sustenta nuestra sociedad capitalista neoliberal. Si bien los estudiantes como jóvenes estamos llamados a generar y fomentar los cambios, tenemos que tener claro que éstos deben realizarse junto a los trabajadores, pues son ellos, finalmente, el real motor de la historia.

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Ago 20 2011

Coraje, radicalismo y política

MAGGIE MARÍN

El movimiento estudiantil que exige educación gratis y eficaz, el retorno de la gestión escolar de los municipios al Estado y que finalice el lucro en universidades, cumplió tres meses de luchas con una salud de hierro. Otra gran noticia es que, más curtido, maduro y radical, demanda la nacionalización del cobre y la necesidad de emprender una reforma tributaria. Así que mientras escribo, más de 30 alumnos persisten en la huelga de hambre iniciada en julio y se mantienen las tomas de centros, el paro y las movilizaciones, tras la negativa a dialogar con parlamentarios y emisarios oficiales.

No les sirve aceptar una mesa tripartita cuando el Ejecutivo no respalda las demandas esenciales del movimiento, adujo, certera, Camila Vallejo, la combativa, carismática y agraciada presidenta de la Confederación de Estudiantes de Chile. Que la educación debe dejar de ser un producto de mercado y retomar su carácter social fue otro aserto cardinal de la joven, que vive entre vituperios y amenazas porque no le perdonan su recia madera de dirigente, ni una lindura que los turba y los pone doblemente entre las cuerdas.

No caen en celadas estos indignados que nacidos después de la dictadura pinochetista (hijos y nietos de quienes sin quererlo cargan el miedo a la tortura, la desaparición y la muerte) rechazan genética y febrilmente la armadura neoliberal estrenada en Chile en los 70, y lo que dura de la armazón político dictatorial.

La herencia y la praxis los impele a enfocar también en exigencias que cuestionan fórmulas del capitalismo ultraliberal. Una entre las miles de fotos que documentan las batallas reivindicativas de estos jóvenes lo revela con ingenio: una muchacha alza una bandera donde se lee: 5 años de estudio, 15 años pagando. Ninguna sociedad justa y equitativa, genuinamente democrática, coloca a su juventud en un trance que la ahoga y hunde a sus familias, en el país con la enseñanza superior más cara del planeta

Nada en la vida es gratis, dijo recién el derechista Sebastián Piñera, uno de los grandes millonarios y de los presidentes más malmirados de la región. Justo por eso, respondieron los muchachos. Porque permitir que se lucre con fondos públicos creados con los impuestos que salda la ciudadanía, y privilegiar la libertad de empresa sobre el derecho a la educación parecen asuntos económicos, pero no. En medio de las pulseadas de ayer y de hoy y de mañana entre indignados e indignos, aflora como tema de base que la educación en Chile es sobre todo una cuestión política.

Cincuenta años atrás el país percibía ingresos siete veces inferiores a los actuales y en la educación pública no había que pagar colegiaturas. El estado financiaba el sistema, como en mayor o menor medida ocurre en casi todas las naciones latinoamericanas, a pesar de que no obtienen cifras macroeconómicas tan asombrosas que precipitan la tendencia oficial de negar y ocultar a pobres y ninguneados, hoy más numerosos y más pobres que hace medio siglo.

¿Por qué no sufraga sistema tan vital un país cuyas exportaciones mineras alcanzan los 44 mil millones de dólares anuales, 80 veces más que cuando había educación pública para todos? Pues porque en su lugar las multinacionales del cobre exportan en idéntico periodo 30 mil millones de dólares. La cuestión educativa no es, entonces, estrictamente económica sino genuinamente política.

Los expertos ofrecen abundancia de otros datos que igual develan que el problema no es de peculio escaso, como pretende el régimen, sino de preferencias “políticamente establecidas”, porque los intereses del capital y los beneficios de las multinacionales son más importantes. Bastaría preguntarle a los mineros chilenos.

¿Cómo terminará esta crisis? ¿Citando a pláticas sincronizadas a proyectos de leyes como el que busca refinanciar los créditos de unos 100 mil universitarios, o ese otro que ¡generosamente! propone reducir de 5,3 a 4 por ciento los intereses de la banca privada en los créditos estudiantiles? No. Tampoco prohibiendo a los jóvenes las capuchas, regulando movilizaciones, ampliando sanciones.

Hasta podrá decretarse el plebiscito que piden los jóvenes. Mañana, pasado o después, estallará otro polvorín. Quizá, ¡ojalá! esté en fase germinativa un proyecto político más acorde con la realidad de un país donde el 20 por ciento de sus ciudadanos más ricos se quedan con el 56 por ciento de lo que se genera; en tanto los más pobres deben conformarse con el 4,3 por ciento. El mal es de fondo, político, y las sinrazones vividas hasta hoy, bastan y sobran.

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