Dic 26 2009
¡TREPANDO AL TECHO DE AMÉRICA!


Arriba, Mathias Zurbriggen. Abajo, ruta normal del ascenso a la cúspide del Aconcagua
Por Maggie Marín
A Mathias Zurbriggen lo surcaban emociones encontradas. Dañado por el mal de alturas que le comprimía los pulmones y le desordenaba el juicio, ojeaba en derredor y, aunque feliz, apenas podía dar crédito a lo que veían sus ojos. Pero no había dudas, estaba a 6 mil 962 metros y 60 centímetros sobre el nivel del mar, en la cima del cerro Aconcagua.
A sus pies se extendían los incomparables paisajes de la cordillera de los Andes: altísimas cúpulas, serranías desgastadas, conos volcánicos, mesetas, coladas de lava, valles, planicies, depresiones y desiertos. Transcurría el 14 de enero de 1897 y era el primero en erguirse en la cúspide del coloso, al menos desde que se comenzaron a registrar estas historias. Porque es difícil que de entre los araucanos y aymaras que por allí vivieron en la antigüedad ninguno se trazase una meta que no por aventurera y peligrosa, deja de ser parte de la inquieta condición humana. Ni tampoco entre los incas, que arribaron más tarde desde el distante Cuzco.
Puede uno preguntarse si el gusanillo del reto y la intriga no picó ni a uno de los cinco mil 300 hombres del ejército de José de San Martín, cuando en 1817 el general rioplatense atravesó los altos pasos fronterizos entre Argentina y Chile para liberar a este último del señorío español. Hablamos, aclaro, de cerros de más de 4 mil metros de altura. De rutas entre el Aconcagua y otros colosos como el Tupungato y el Mercedario.
Fue precisamente San Martín, el primero en recopilar datos sobre la montaña. Otros estudios y datos científicos aportarían más tarde Charles Darwin -cuando en 1835 su barco recaló en Valparaíso-, y el francés Pierre Joseph Pissis. Luego vendrían los nombres con los que también es conocido: el techo de América, el centinela de piedra.
Pero volvamos al suizo Zurbriggen. Había logrado someter una montaña que 14 años antes se cerró en banda ante el alemán Paul Gussfeldt, quien la descubriera y trazara la ruta hasta los 6 mil 560 metros. En aquel entonces una cadena de circunstancias lo obligó a volver atrás, despedazados sus sueños, cuando le faltaban 407 metros. Los últimos. Los más difíciles e inciertos.
Corría el 1883 y el explorador teutón carecía de equipamiento adecuado y algunos datos que portaba eran erróneos. Lo peor, no obstante, fue la terrible ventisca que se enseñoreaba en las alturas. De cualquier modo, él abrió el camino a los miles de alpinistas que desde entonces han convertido la ascensión al Aconcagua en una de las metas principales de sus vidas.
Entre los primeros, el inglés Edward Fitz Gerald, líder de un equipo de nueve hombres que emprendió la aventura a comienzos de 1897. Sin embargo, tampoco él coronó tan linda historia de andinismo, sino el jefe de guías de su partida, Mathias Zurbriggen. Solo unos días después otros dos de sus expedicionarios alcanzaron la cúspide.
Asimismo, está confirmado que el primer argentino en “hacer cumbre” fue el militar Nicolás Plantamura, el 8 de marzo de 1934, y que entre las féminas el honor correspondió a la francesa Adriana Bance, el 7 de marzo de 1940.
Pues ayer, 25 de diciembre de 2009, tres jóvenes de la provincia argentina de Neuquén iniciaron el ascenso a la cima del Aconcagua para desde el techo de América reclamar la libertad de cinco luchadores antiterroristas cubanos encarcelados desde 1998 en Estados Unidos: Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González y René González.
Los alpinistas, Santiago Vega, conductor radial y televisivo; Aldo Bonavitta, empleado bancario, y Alcides Bonavitta, militante social, llevarán una bandera con el logotipo creado por Gerardo para dejarla en el pico de la montaña. La expedición de estos compatriotas del Che Guevara, una proeza, un reto, y todo un poema, debe concluir al 18 de enero, tras desafiar el largo pedestal de sedimentos marinos que es este famoso pico, y los garrotazos de los fuertes vientos y las temperaturas extremas.
(Mañana postearé sobre otros interesantes detalles del Aconcagua)

