América despierta

Otro punto de vista sobre estas latitudes

Ene 11 2010

Ya están Los 5 en el Aconcagua

Published by Maggie under En Nuestra América, General

atilio-boron-y-santiago-con-bandera-300x2251El andinista Santiago Vega y el politólogo argentino Atilio Borón, con la bandera que ya ondea en la cúspide de la montaña. Ostenta el logo creado por Gerardo Hernández, uno de los antiterroristas cubanos

Por Maggie Marín

Tras desafiar temperaturas extremas y grandes riesgos, y tal como estaba previsto, ayer domingo llegaron la cima del Aconcagua, una de las siete cumbres más altas del planeta, los tres jóvenes alpinistas argentinos cuya misión fue hincar allí un estandarte que es un grito por la libertad de Los Cinco proyectado hacia la infinitud del firmamento, ya que se encuentra nada menos que a 6 mil 962 metros sobre el nivel del mar.

Naturales de la provincia de Neuquén, el colega Santiago Vega, el empleado bancario Aldo Bonavitta, y el activista social Alcides Bonavitta lograron finalmente culminar con éxito la hazaña. PL informa que llegaron pues, eufóricos el domingo al campamento Penitentes, primera escala del descenso, de acuerdo con el comunicador neuquino Pablo Javier Fernández, quien a su vez recibió la confirmación de Alejandro Miranda, el andinista de la provincia de Mendoza que durante estos días mantuvo el contacto con los intrépidos escaladores, desde las mismas estribaciones del Aconcagua.

Los tres jóvenes unieron sus esfuerzos al clamor mundial por la liberación de Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, y facilitar así una singular divulgación a la injusticia de que son víctimas y que los falsimedios callan o manipulan a su antojo.


Alejandro Miranda prometió pormenores y hasta fotos para hoy lunes, cuando se espera que mejoren las condiciones de comunicación. Los expedicionarios deben estar en Neuquén (a más de mil 100 kilómetros al suroeste de Buenos Aires) el lunes 18. Entonces, a sus espaldas y en las alturas quedará una experiencia de vida inolvidable y un gesto altruista que le agradecen las mujeres y los hombres dignos y justos del mundo.

Una respuesta hasta ahora

Ene 04 2010

LOS CHICOS DEL ACONCAGUA

Published by Maggie under En Nuestra América, General

1_santiago-aldo-y-alcides1

2-aldo___en___el___lanin2

3_alcides_lanin2

Por Maggie Marín

A la extrema izquierda de la primera foto vemos al colega Santiago Vega, conductor de programas radiales y televisivos y que ya ascendió el Aconcagua con anterioridad; en el centro está Aldo Bonavitta, que labura como empleado en un banco, y en el extremo derecho aparece Alcides Bonavitta, militante social. La instantánea fue tomada poco antes del ascenso de los neuquinos a la cúspide del volcán Lanin, de 3 mil 776 metros sobre el nivel del mar, enclavado en Neuquén, que presta su nombre al Parque Nacional que lo rodea, y se halla a poco más de 100 Km. de la ciudad de San Martín de los Andes, en el suroeste de la provincia argentina de Neuquén.

En las otras imágenes aparece primero Aldo, colmado por los triquimiquis propios de los alpinistas, y en la última, Alcides (con la pica y barba). Según el plan de ascenso ayer estuvieron en fase de descanso y aclimatación en el campamento 1. Hoy, lunes 4, deben estar transportando sus chécheres al campamento 2 (que se encuentra a 5 mil 800 msnm).Luego retornarán al 1 para de nuevo dedicar el día de mañana a descansar y aclimatarse, porque el miércoles 6 deben estar listos para subir y pernoctar en el 2, camino a la cumbre del coloso americano, de 6 mil 962 msnm.

Por cierto, fundada en 1898 a orillas del lago Lácar, San Martín de los Andes es precisamente la ciudad capital del departamento de Lácar, y está a mil 575 Km. de Buenos Aires. Se alza a 640 metros de altitud en medio de un valle de los Andes Patagónicos, entre bosques y lagos, lo que unido a una arquitectura cuyos principales elementos son la madera y la piedra, le imprime una gran belleza y un talante muy especial. De hecho, es un centro turístico. Cuenta con la estación de esquí Chapelco, muy demandada por esquiadores

Para la ascensión al Aconcagua, Aldo es el responsable de la logística, mientras que la misión de Alcides y Santiago es la de colocar en la cúspide del Centinela de América una bandera en reclamo de la liberación de los cinco luchadores antiterroristas cubanos encarcelados desde 1998 en Estados Unidos: Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González y René González.

Recapitulemos: Este valeroso trío de jóvenes argentinos, bien entrenados y con experiencia en el montañismo, iniciaron el pasado 25 de diciembre la ascensión a la montaña más alta de América, y deben asaltar la cumbre entre el viernes y domingo próximo.

Aún no hay comentarios.

Nov 18 2009

Los bárbaros a la conquista

Published by Maggie under En Nuestra América, General

bolivia11

Gringolandia está devorando a Colombia con la facilidad con que un lagarto captura una mosca

Por MAGGIE MARÍN

El gobernante del país más amenazado por las siete bases estadounidenses que Colombia instalará en su territorio tuvo que salir al paso a cínicas acusaciones en su contra, de Bogotá y de la contrarrevolución interna. El llamado a los militares y al pueblo para que estén preparados ante el peligro que representan esas instalaciones, dijo Hugo Chávez Frías recién, es una medida de precaución. “No hemos llamado a la guerra sino a defender la soberanía de Venezuela”.

La situación es tan grave que al repudio de los gobernantes de Bolivia, Evo Morales; de Ecuador, Rafael Correa; de Nicaragua, Daniel Ortega y de Paraguay, Fernando Lugo; se suma el rechazo de los de Argentina, Cristina Fernández, y de Brasil, y Luiz Inacio Lula da Silva, así como del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas), el Parlamento Andino, la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, los movimientos y organizaciones adscriptas al Foro Social Mundial, asociaciones de profesionales y los Premios Nóbel por la Paz Adolfo Pérez Esquivel y Rigoberta Munchú, entre otras entidades y personalidades de prestigio.

Con todo, en la cumbre del ALBA de diciembre próximo en La Habana, por los cinco años del ente integrador, el asunto de las bases volverá a ser tema principal.

La beligerancia es inherente y consustancial en las relaciones de poder y dominación de los imperios. De manera que tal como los que le antecedieron, para el que hoy se asienta en la América del Norte, guerra y militarización son vías que sustentan sus ejes de dominación. En Oriente Medio, en nuestra región y en el resto del mundo. Para él, dominar es controlar gobiernos, mercados, recursos y gentes. Dominar es tomar providencias para que nada ponga en peligro su tan cacareada y sacrosanta seguridad nacional, que la mayoría de las veces huele a petróleo.

Y dominar es además intervenir directamente y torcer los acontecimientos que no se ajusten a sus intereses, o entrometerse con los peores modos para mantener a raya a sus adversarios. Conque urdir una maniobra tras otra para sojuzgar y afirmarse está en el código genético de las esferas de poder de EE.UU.

Así, a inicios de este siglo las diversas modalidades del militarismo gringo marchaban “a buen paso” en Latinoamérica. En la fragua, por ejemplo, de instituciones militares dependientes; en la “lucha conjunta” contra el crimen internacional (terrorismo, narcotráfico, corrupción, inmigración ilegal y tráfico de armas, entre otras) y en los ejercicios militares de entrenamiento de las fuerzas armadas, por supuesto bajo la tutela del Comando Sur.

Según cifras del propio Comando, en 2006 se ejecutaron 60 “ejercicios conjuntos” en 22 países. Dos años más tarde, en 2008, superaron los 120 en más de 26 naciones. Y no es todo, porque a las usuales se sumaron modalidades injerencistas más sofisticadas: trabajos de inteligencia, control de fronteras, creación de bancos de información de datos personales, introducción de nuevas funciones y estilos en las fuerzas que se ocupan de la seguridad interna. E incluso, modificación del estatuto de la seguridad en el conjunto de responsabilidades y derechos de los estados.

Y junto al eje de dominación militar pretendieron “reorganizar”, “ordenar” y “disciplinar” a nuestras sociedades con mecanismos económicos. Como es lógico, la crisis que generó el neoliberalismo parió rebeldías. Y aún así siguieron intentándolo y ensayaron otras fórmulas de control. Pero la ola de insubordinaciones creció y ha sido a punta de rebeldía que se ha venido diseñando una América Latina que se sirvió de otra sagrada institución moldeada por EE.UU. para nosotros, la “democracia”, para elegir a gobernantes comprometidos con sus pueblos, no con los postulados ideológicos, políticos, económicos, culturales y militares gringos.

Hoy el supuesto enfrentamiento al narcotráfico y al terrorismo encubre en realidad otra invasión a América Latina, ya no tan silenciosa como querían los norteños y exigía el diseño contrainsurgente original. Es justamente en esa invasión que las bases militares tienen una particular importancia.

La militarización de América Latina por EEUU se aprecia, además de lo antes dicho, en el fortalecimiento de sus instalaciones de control y comunicaciones en el subcontinente, al punto de que pueden realizar operaciones de inteligencia, fijas y móviles, en toda la región y han logrado incrementar su presencia militar y extender cada vez más sus bases militares a lo largo y ancho del territorio, lo que a su vez les permite introducirse en el espacio aéreo, terrestre, marítimo y fluvial de la mayor parte de nuestros países.

La puesta en funciones de las susodichas bases optimizará todo el dispositivo geoestratégico que apunta a la reconquista de América Latina. Porque, ¿qué tiene en miras el Imperio con esta suerte de diplomacia de las cañoneras? Pues claro que el petróleo, el agua, la energía, y la biodiversidad. Pero primero necesitan cercar, dominar, y destrozar si es posible, a los gobiernos díscolos. En primer lugar al de la Venezuela Bolivariana. Y de paso, acabar con la insurgencia colombiana.

No debe extrañar, pues, que el rechazo surgido cuando en enero se filtró la posibilidad de que Colombia cediese al poderoso vecino tres bases militares (solo de tres se habló entonces), se trocase en las exigencias actuales de que se respete la soberanía y la independencia de las naciones latinoamericanas y la paz regional. Desde entonces las posturas de los gobernantes de Venezuela, Ecuador, Bolivia y, Nicaragua han sido claras y fuertes al respecto, y han salido al paso a la reiterada pretensión colombiana y estadounidense de vincular a Caracas no solo con declaraciones sino con acciones guerreristas, como los sangrientos sucesos acaecidos en la frontera colombo-venezolana días atrás.

“Cualquier persona medianamente informada –escribió Fidel Castro en su reflexión del reciente 6 de noviembre– comprende de inmediato que el edulcorado “Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos”, firmado el 30 de octubre y publicado en la tarde del 2 de noviembre, equivale a la anexión de Colombia a Estados Unidos”. No es honesto, dice, “guardar silencio ahora y hablar después sobre soberanía, democracia, derechos humanos, libertad de opinión y otras delicias, cuando un país es devorado por el imperio con la misma facilidad con que un lagarto captura una mosca”.

Y enumeró en su artículo los antecedentes de “la vergonzosa absorción que convierte a Colombia en territorio de ultramar”, antes de enfatizar que lo que el imperio pretende ahora es enviar a los colombianos “a luchar contra sus hermanos venezolanos, ecuatorianos y otros pueblos bolivarianos y del ALBA, para aplastar la Revolución Venezolana, como trataron de hacer con la Revolución Cubana en abril de 1961”.

Por supuesto que nada justifica convertir a Colombia propiamente en base militar de Estados Unidos porque tal como sigue siendo denunciado tras filtrarse los detalles del abultado acuerdo (de 48 páginas y que puede ampliarse cada 10 años) las Fuerzas Armadas norteamericanas entrarán en posesión al mismo tiempo de los aeropuertos civiles, de cualquier otra instalación que les convenga y del espacio radioeléctrico. Tendrán además total impunidad si cometen delitos contra personas, bienes y hasta contra las mismísimas leyes de la nación sudamericana.

Por demás Gringolandia puede solicitar modificaciones en el total de sus soldados allí apostados, y los portaaviones y barcos de guerra que visiten las bases navales llevarán cuantos tripulantes requieran. Y pueden ser miles en uno solo de sus grandes portaaviones, dice también Fidel en su reflexión, que termina expresando que el gravísimo y trascendente problema que tiene lugar en Colombia no puede pasar inadvertido por los gobiernos latinoamericanos, y su convencimiento de que los pueblos reaccionarán.

“Sentirán el puñal que se clava en lo más profundo de sus sentimientos, en especial el de Colombia: ¡se opondrán, jamás se resignarán a tal infamia!”.

2 respuestas hasta ahora