América despierta

Otro punto de vista sobre estas latitudes

May 17 2013

ENTREVISTA EXCLUSIVA A LULA DA SILVA

Emir Sader y Pablo Gentili durante la entrevista con Lula da Silva

HOY RECIBIRA SIETE DOCTORADOS HONORIS CAUSA EN ARGENTINA

“Yo era un indeseable que llegué a una fiesta a la que nadie me había invitado”

Luiz Inácio Lula da Silva, la cabeza visible del actual proceso de cambio en Brasil, repasa los diez años de gobierno del Partido de los Trabajadores en diálogo con el actual secretario del Centro Latinoamericano de Ciencias Sociales, Pablo Gentili, y su antecesor, Emir Sader, que lo entrevistaron como parte de un libro sobre esa experiencia.

Por Emir Sader y Pablo Gentili

Luiz Inácio Lula da Silva es un ser práctico, intuitivo, que busca la resolución concreta de los problemas. Fue en buena medida por eso que se desarrolló en Brasil un complejo proceso de articulación política que tornó posible la prioridad de lo social y la promoción de políticas igualitarias, la soberanía externa y la recuperación del papel activo del Estado en la construcción de los derechos ciudadanos.

–¿Cuál es su balance de los diez años de gobierno del Partido de los Trabajadores?

–Creo que estos últimos diez años forman parte del mejor período que vivió Brasil en muchas décadas. Si analizamos las carencias que todavía existen, podemos reconocer que aún queda mucho por hacer para garantizarle a nuestro pueblo la conquista plena de ciudadanía. Pero si analizamos lo que hicimos, observaremos que otros países no consiguieron, en treinta años, hacer lo que nosotros conseguimos hacer en una década. Quebramos tabúes y prejuicios establecidos. Y algunas verdades se esfumaron. Primero probamos que era plenamente posible crecer distribuyendo riqueza, que no era necesario esperar el crecimiento para distribuir. Segundo, que era posible aumentar los salarios sin inflación. Durante los últimos diez años, los trabajadores tuvieron un aumento real en sus ingresos, el salario mínimo creció casi 74 por ciento y la inflación estuvo controlada. Tercero, durante esa década aumentamos nuestro comercio exterior y aumentamos nuestro mercado interno sin que eso entrase en conflicto. Antes decían que no era posible que crecieran al mismo tiempo el mercado externo y el mercado interno. Esos fueron algunos tabúes que rompimos. Y, al mismo tiempo, hicimos una cosa que yo considero extremadamente importante: probamos que poco dinero en mano de muchos es distribución de la riqueza y que mucho dinero en mano de pocos es la puerta para todo tipo de injusticias.

–¿La ruptura de esos tabúes fue percibida por la sociedad?

–Creo que mucha gente de clase media y rica terminó entendiéndolo. Quienes ironizaban sobre el Programa Beca Familia, el aumento del crédito para la agricultura familiar, el programa Luz para Todos y otras políticas sociales que desarrollamos, aquellos que los despreciaban diciendo que eran limosna, que eran mero asistencialismo, percibieron que fueron esos millones de personas, cada quien con un poquito de dinero en la mano, los que comenzaron a dar estabilidad a la economía brasileña. Hicieron que creciese, que generase empleo y más riqueza. Es una lógica que todo el mundo debería conocer. ¿Qué país del mundo va a crecer si su pueblo no tiene poder de compra? Desde el punto de vista económico, creo que nosotros marcamos una nueva trayectoria en la vida brasileña.

–¿Cuál es el gran legado de estos diez años de gobierno?

–Recuperamos el orgullo personal, el orgullo propio, la autoestima. Conquistamos cosas que antes parecían imposibles. Pasamos a ser más respetados en el mundo: la gente mira hoy a Brasil y no ve sólo chicos de la calle, Pelé o el Carnaval. Sabe que Brasil tiene gobierno, que este país tiene política, que este país pasó a ser tratado como referencia para muchas cosas que fueron decisivas en el mundo. Llegaremos al 2016 como la quinta economía del mundo. Pero lo más importante es tener en claro que el mayor objetivo de Brasil no es ser la quinta o la cuarta economía mundial. Es importante mejorar día a día la calidad de vida del pueblo brasileño, desde el punto de vista del salario, de la vivienda, del saneamiento básico o de la educación. Ya no nos tratan más como ciudadanos de segunda clase. Recuperamos el placer y el gusto de ser brasileños. El gusto de amar a nuestro país.

–¿Qué es lo que le produce más orgullo de todo lo que hizo en su gobierno?

–Siento mucho orgullo, en este caso es un orgullo muy personal, hasta un poco de vanidad, por pasar a la historia como el único presidente que no tuvo diploma universitario, pero creó más universidades en este país. Creamos 14 universidades nacionales nuevas, 126 nuevos campus universitarios y 214 escuelas técnicas superiores. Esto entre 2003 y 2010. Ayer recibí la carta de un señor que agradece la formación de su hijo, en Biomedicina. Es un chofer de ómnibus y también él está estudiando Derecho. Los dos pudieron cursar estudios universitarios gracias al Programa Universidad para Todos (Prouni). Pienso que esas cosas pasaron porque, en su sabiduría, el pueblo consiguió después de tanto tiempo, de tantos prejuicos, probar que uno del pueblo podía gobernar este país. Pudimos concretar aquellas tres promesas de mi discurso de asunción: “Primero voy a hacer lo necesario, después voy a hacer lo posible y, cuando menos lo imagine, estaré haciendo lo imposible”. Lo sagrado es no tener miedo de conversar con el pueblo. Cuando tenés un 92 por ciento de aprobación en las encuestas de opinión pública, quizá no necesitás conversar con el pueblo. Necesitás conversar con el pueblo cuando las papas queman, cuando estás siendo acusado, acorralado. Lo necesitás porque cuando conversás con el pueblo y lo hacés mirando a cada uno a los ojos, ellos saben distinguir qué es mentira y qué es verdad. Y quién está de qué lado en toda esta historia.

–¿La reacción de la oposición y de ciertos sectores de la prensa a los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) son desproporcionadas frente a esos resultados?

–En 1979, cuando surgió la bandera de la lucha por la libertad de organización política, posiblemente yo era la única referencia nacional unánime del movimiento sindical. Recuerdo que por primera vez hablé de la necesidad de creación del Partido de los Trabajadores en un encuentro en Sao Bernardo do Campo. Cuando finalmente lo fundamos, dijeron que no sería posible tener un partido con las características del PT, creado y dirigido por trabajadores. Después dijeron que no pasaríamos de una cosa pequeñita, linda y radical. Y nosotros no nacimos para ser bonitos ni radicales. Nacimos para tomar el poder.

–Pero también el PT nació para ser radical…

–El PT era muy rígido, y fue esa rigidez la que le permitió llegar donde llegó. Sólo que, cuando un partido crece mucho, entra gente de todas las especies. O sea: cuando uno define que va a crear un partido democrático de masas, al partido puede ingresar un cordero y puede ingresar un jaguar. Pero el partido llega al poder. Nuestra llegada al poder no fue vista por la actual oposición como una alternancia beneficiosa para la democracia. Ellos no lo vieron así. Yo era un indeseable que llegué a una fiesta a la que nadie me había invitado. Lo cierto es que entramos a la fiesta. Y lo peor para ellos: gobernamos bien. Así fue que intentaron usar el episodio del mensalao para acabar con el PT y, obviamente, terminar con mi gobierno. En esa época, había gente que decía: “El PT murió, el PT se terminó”. Pasaron seis años y quienes se acabaron fueron muchos de los partidos de oposición. El DEM ni sé si existe más. Creo que no. El Partido de la Socialdemocaracia Brasileña está intentando resucitar al “joven” Fernando Henrique Cardoso porque no creó liderazgos y no promovió nuevos cuadros. Estas cosas supongo que aumentan el resentimiento contra nosotros. Sin embargo, las elites nunca ganaron tanto dinero como durante mi gobierno. Ni las emisoras de televisión, que estaban casi todas quebradas. Ni los periódicos, que también estaban casi todos quebrados cuando asumí. Las empresas y los bancos nunca ganaron tanto. Pero los trabajadores también ganaron. El trabajador sólo puede ganar si a la empresa le va bien. No conozco, en la historia de la humanidad, un momento en que a una empresa le vaya mal y sus trabajadores consigan conquistar alguna otra cosa que no sea el desempleo.

–¿Por qué esto no se traduce en un análisis favorable de los gobiernos de Lula y Dilma por parte de la prensa brasileña?

–Este país está andando bien, pero es verdad que eso no se ve en la prensa. Es increíble. Una vez el ex presidente de Portugal Mário Soares vino a Brasil a hacerme una entrevista. Cuando llegó traía Le Monde, Der Spiegel, el Financial Times y muchas otras revistas y periódicos internacionales. Me dijo: “Lula, estoy enloquecido. Vengo de un continente en que todos sólo hablan bien de Brasil. Pero cuando llego aquí leo la prensa brasileña y dice que en este país nada anda bien”. Una parte de la prensa nacional parece querer sustituir a los partidos políticos. O sea, el debate que debería hacerse en el Parlamento, entre los partidos y por la sociedad, está siendo monopolizado por la prensa. Es realizado solamente por algunas redacciones y, dentro de ellas, por algunos pocos columnistas que intentan fingir que no son políticos, que son imparciales. Creo que eso es malo, muy malo. Intentar negar la política es un desastre. Es un error que puede ser cometido tanto por la derecha como por la izquierda. No sirvió en ningún lugar del mundo porque lo que vino después fue peor. Feliz la nación que tiene como interlocutores instituciones fuertes, sean ellas partidos, sindicatos, iglesias o movimientos sociales. Cuanto más fuertes sean las instituciones y los movimientos sociales, más fuerte será la democracia y más garantías tendrá. Y es esto lo que los sectores conservadores no comprenden.

–Lula, Brasil cambió en estos diez años y cambió para mejor. Y usted, ¿en qué cambió?

–Una de las cosas buenas de la vejez es sacar provecho de lo que te enseña la vida. La vida me enseñó mucho. Fundar un partido en las condiciones en las que lo hicimos fue muy difícil. Ahora que es un partido grande, todo es más fácil, pero yo viajaba de Norte a Sur de Brasil para hacer asambleas con tres o cuatro personas. Salía de San Pablo para Acre, en el extremo Norte, para hacer una reunión con diez personas o para convencer a Chico Mendes de que entrara en el PT. Era muy difícil hacer caravanas, viajar para el Nordeste, tomar un ómnibus, estar una semana caminando, haciendo reuniones al mediodía, con un sol terrible, explicando lo que era el PT para que la gente se afiliara. Yo cambié. Cambié porque aprendí mucho, pero continúo con los mismos ideales. Creo que sólo tiene sentido gobernar si uno consigue hacer que las personas más pobres tengan más oportunidades. Las personas necesitan solamente de oportunidades. Teniendo oportunidad, todo el mundo puede ser igual. La gente sólo necesita una chance. Creo que empezamos a hacer esto en mi gobierno. Pero la tarea no está terminada. Uno no cambia generaciones de equívocos en pocos años. Necesita tiempo para poder hacerlo. Creo que el camino que elegimos es el correcto.

–Y el PT, ¿cambió?

–Existen dos partidos de los Trabajadores. Uno es el PT del Congreso, de los parlamentarios, el PT de los dirigentes. Otra cosa es el PT de la base. Yo diría que el 90 por ciento de la base del PT continúa igual a lo que era en 1980. Sigue queriendo un partido que no haga alianzas políticas, pero al mismo tiempo sabe que, para ganar, tiene que hacer acuerdos. Es una base muy exigente, muy solidaria y todavía desconocida por parte de la elite brasileña que conoce el PT sólo superficialmente. El PT es muy fuerte en los movimientos sociales y en el interior del país. Esa fortaleza no siempre se expresa en la cantidad de votos. Pero también está el PT de las elecciones. En Brasil, o hacemos una reforma política o la política va a tornarse más perversa de lo que ya fue en cualquier otro momento. Es necesario que las personas entiendan que no solamente deberíamos tener financiamiento público de la campaña, como también debería ser un delito el uso de dinero privado. Que es necesario hacer el voto por lista, para que la pelea se dé internamente en los partidos. Podríamos tener un modelo mixto (un voto puede ser para la lista, el otro para el candidato). Lo que no se puede es continuar como está actualmente. El PT necesita reaccionar e intentar poner la reforma política en la agenda pública. Algunas veces tengo la impresión de que los partidos políticos son un negocio, cuando, en rigor, deberían ser una institución extraordinariamente importante para la sociedad. La sociedad tendría que creer en los partidos y participar en ellos.

–¿Entonces el PT no necesariamente cambió para mejor?

–Cambió porque aprendió la convivencia democrática en la diversidad. Pero también creo que, en muchos momentos, el PT cometió las mismas desviaciones que criticaba en los otros partidos políticos. Ese es el juego electoral que está en danza: si el político no tiene dinero, no puede ser candidato y no tiene cómo ser elegido. Si no tiene dinero para pagar la televisión, no hace campaña. El PT tiene que aprender que, cuanto más fuerte sea, debe tornarse más serio y riguroso. El PT necesita volver a creer en los valores en que creíamos y que fueron banalizados por la disputa electoral. Yo, sinceramente, creo que éste es el tipo de legado que tenemos que dejarles a nuestros hijos y a nuestros nietos. Probar que es posible hacer política con seriedad. Uno puede jugar el juego político, puede hacer alianzas, puede hacer coaliciones, pero para hacer política no necesita establecer una relación promiscua con nadie. El PT necesita volver urgentemente a tener esto como un horizonte propio, como un ejercicio práctico de la democracia.

–¿Qué lamenta de esta última década?

–Si hay un ciudadano que no puede quejarse por estos últimos diez años, soy yo.

Tomado de Página/12

Sin comentarios

May 04 2013

Argentina: “Lo más rescatable es el alineamiento internacional”

Entrevista con el reconocido politólogo Atilio Boron

Por Osvaldo León

En Argentina, el mes de marzo se cerró con movilizaciones contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Sobre este y otros temas de la realidad argentina giró el diálogo con Atilio Boron, Director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED) de Buenos Aires, quien, entre otros aspectos, resalta el impacto de Hugo Chávez en la vida política de su país y el continente.

- ¿A qué responden las movilizaciones contra el gobierno que se han registrado últimamente?

Este es un año electoral, entonces hay una natural reactivación de los esfuerzos de las dirigencias políticas opositoras y de ciertos grupos oligopólicos mediáticos muy fuertes, como el grupo Clarín, para tratar de frenar las iniciativas del gobierno, sobre todo en el terreno de la democratización de los medios. Hay una ley de medios aprobada hace tres años que está trabada en la justicia, una ley de medios que afecta al principal monopolio u oligopolio que es el Grupo Clarín, que tiene un poderío inmenso. Hay otros oligopolios, pero este es el más importante. Y para frenar también un proyecto muy complejo que envió la Presidenta al Congreso que incorpora seis reformas al poder judicial, la ley es para democratizar el funcionamiento del poder judicial que tiene aspectos muy importantes, otros más debatibles, e incluso dentro de la propia coalición de gobierno se suscitó una polémica en torno a las medidas cautelares o los amparos, pero en general eso provocó una reactivación muy fuerte de la oposición. Es una oposición, hay que decirlo claramente, que está muy a la derecha del gobierno, o sea no es una oposición que uno pueda cifrar esperanzas que de ahí pueda surgir una superación del legado del kirchnerismo, más bien es un restauración, una movilización restauradora.

Te doy un solo ejemplo, para hacerlo más sencillo: el que fuera candidato por el Frente Amplio Progresista, (Hermes) Binner, declaró reciamente que si él fuera venezolano votaría a Capriles. Entonces ese es el tono que tiene la oposición hoy a Cristina, que no es solo exclusivo de Binner; sino en general de los principales referentes de esa oposición: todos son profundamente anti-chavistas, por supuesto anti-Correa, anti-Evo, anti-Daniel, anti-Cuba, anti-todo. Es una oposición que no representa sino este esfuerzo de reacción ante algunos avances hechos en estos diez años por el kirchnerismo.

Por cierto, son avances muy modestos, pero avances al fin, pues los temas fundamentales de la economía argentina no fueron tocados, las clases dominantes no fueron tocadas ni con el pétalo de una rosa, pero en el terreno cultural, en el terreno de derechos humanos el gobierno tuvo firmeza en la persecución de todos los violadores de los derechos humanos, los represores están unos tras otros llevados a las cortes, y esto la derecha no perdona. Y también en el terreno cultural, ha sido un gobierno abierto, progresista, apoyando justamente la ley de medios, el matrimonio igualitario, rebaja de la edad mínima para votar a 16 años, y, sobre todo, a mi manera de ver, lo más rescatable es el alineamiento internacional, un alineamiento internacional muy fuerte con los procesos emancipatorios de América Latina: fuerte respaldo a Venezuela, a los países del ALBA, muy buenas relaciones con Cuba.

Entonces, para mí, que creo que la lucha anti-imperialista es fundamental en América Latina, un gobierno con muchas limitaciones pero que, de todas maneras, se coloca en el lado correcto en la gran lucha anti-imperialista merece ser apoyado, señalándole las limitaciones que tiene en otros áreas, pero bueno, por lo menos un gobierno que no es cómplice de los planes de desestabilización del imperio en contra de Venezuela, Ecuador, Cuba, Bolivia. Pero esa derecha ahora ha logrado, viendo que el gobierno en algunos temas sensibles como medios o poder judicial está avanzando, desencadenar una avalancha fenomenal y un bombardeo mediático sobre “la dictadura que hay en Argentina”, hay grandes editoriales en la prensa sobe la “tiranía que está azotando a este país” y los tipos escriben en contra de todo y acusan a esto de ser una tiranía.

- Decías que la democratización de la justicia tiene puntos debatibles, ¿específicamente, cuáles son éstos?

Hay un punto que se refiere al tema de las medidas cautelares, el llamado amparo. Ha habido todo un debate porque el gobierno pretendió restringir la duración de los amparos, de las cautelares, pero resulta también que las cautelares favorecen a los movimientos sociales, a los trabajadores, a los pobladores, a la gente de menos ingresos, a los oprimidos, a los explotados, entonces, ahí se suscitó toda una discusión y hubo alguna corrección de todo eso, pero eso originó una fuerte discusión dentro del kirchnerismo. Además, a diferencia de la ley de medios que surge después de un debate nacional durante dos años y medio, esta ley prácticamente fue sacada entre gallos y medianoche, sin ninguna consulta previa con las organizaciones sociales, los movimientos sociales, ni dentro del propio kirchnerismo, entonces generó muchas resistencias.

- ¿Se trata de una respuesta al bloqueo que se ha dado en la justicia respecto a la ley de medios?

Si, totalmente. Y al hecho de que la justicia argentina requiere necesariamente de una democratización, el ingreso al poder judicial está muy controlado por lo que se llama la familia judicial, o sea los jueces y los funcionarios del poder judicial que se reproducen en el cargo, con sus hijos, sus nietos.

- ¿Una casta…?

Una casta muy privilegiada. Por ejemplo, los jueces y los funcionarios del poder judicial están exentos del pago del impuesto a las ganancias. Fíjate lo absurdo de la legislación económica argentina, el sueldo de un trabajador manual, como por ejemplo un recolector de residuos que tiene un sindicato muy poderoso, está pagando ganancias. Un juez que gana diez veces más de lo que ganan esos trabajadores, no paga ganancias. Si bien la ley no dice nada que los jueces deban pagar ganancias, pero se ve venir una política de reforma. Ahora la ley ha salido en el Congreso, pero la van a parar en el poder judicial, va a ser lo mismo que la ley sobre los medios. Y la presidenta no ha querido llamar a un referendo, como se llamó en Ecuador, que me parece pudo haber sido una medida buena para facilitar el pasaje de la ley y que el poder judicial no interfiera de manera tan abierta en contra de la ley.

- Otra de las críticas a la gestión de la Presidenta es que hay un descontrol de la economía. ¿Cuál es tu lectura?

Ha habido un problema muy serio con las divisas, con el dólar, porque el gobierno durante prácticamente 10 años no estableció ningún control sobre los giros, las remesas que hacían las empresas transnacionales que operaban en la Argentina. Y en un momento determinado se dieron cuenta que no tenían dólares suficientes para hacer frente, por ejemplo, a las demandas de dólar para importar productos básicos. Entonces impusieron algunas restricciones que son razonables, la idea es buena pero la forma como se implementa no es la más correcta. Porque la Argentina es un país que prácticamente no ha tenido moneda estable en los últimos ochenta años. Es una economía con una enorme propensión inflacionaria, entonces la gente ahorra en dólares. Tanto es así que el código civil de la Argentina establece que vos podés pagar los bienes que adquieres en pesos o en dólares, o sea no era una conducta ilegal la que tenía la gente.

La gente, por ejemplo, podía ahorrar de repente 100, 200, iban al banco, compraban sus dólares porque de esa manera no se les esfumaban los ahorros. Bueno todo eso ahora se acabó. Para comprar dólares tenés que tener una autorización especial. ¿Y a quién ha afectado esto fundamentalmente? A la base electoral del kirchnerismo. No a las grandes empresas que siguen moviéndose con los dólares con total facilidad, porque a pesar de estas restricciones cambiarias ellos se mueven en otro nivel, hacen transacciones de diferente tipo, apelan al mercado negro si es necesario y consiguen los dólares que quieren, porque además aunque los paguen caro, los venden más caro todavía. Pero sectores de la baja clase media, clase media, que ahorraban un poquito en dólares para poderse comprar un apartamentito pequeño, etc. Ahora no lo tienen. Y eso ha generado un malestar muy grande en ese sector social.

En esto incide el estilo de la gestión. Es un estilo muy avasallador, muy prepotente, muy poco político, y esto ha generado ese malestar en una clase media que en Argentina es muy importante. Tranquilamente es la mitad de la población, y esto ha generado una respuesta muy anti-gobierno. De todas maneras ha sido bastante exitosa la gestión económica de Argentina los últimos diez años. Por supuesto hay muchos problemas, pero digo, hay problemas en Alemania, hay problemas en Estados Unidos, ¿cuál es la economía que no tiene problemas?

Yo creo que uno de los temas más defectuosos ha sido el no-manejo absoluto de la inflación, no querer reconocer que la inflación es un problema real. Ellos cometieron un error muy grande: intervinieron el Instituto de Estadísticas y a partir de ahí se ha perdido toda credibilidad. Y no ha habido un combate eficaz en contra de la pobreza, ha sido un paliativo pero no un combate a fondo contra la pobreza, porque para hacer ese combate requerirían mucho más dinero, y para tener ese dinero habría que hacer una reforma tributaria que el gobierno no está dispuesto a hacer porque su nivel de enfrentamiento con la clase dominante es muy acotado.

Es menor de lo que señalan los medios. Cuando uno lee los medios en Argentina da la impresión de que hay un conflicto tremendo entre clase dominante y gobierno. No es así, para nada. Hay algunos sectores del capital que están enfrentados al gobierno, pero yo diría que básicamente eso se da en el campo, en el sector de la producción para la exportación de la soja, etc. Pero cuando uno mira el sector industrial, el sector bancario, financiero, con el gobierno no han tenido ningún enfrentamiento. Pero la prensa lo representa como si hubiera un brutal choque entre los sectores del capital y el gobierno, pero no es así. Grandes capitalistas han manifestado su apoyo al gobierno. La impresión que transmiten los medios es equivocada.

- ¿Y cuál es el eco que podría tener el nombramiento del Papa Francisco?

Yo personalmente no creo que tenga mucho eco. Se especuló mucho en eso de que podría ser Bergoglio el nuevo Juan Pablo II, pero creo que es una comparación a-histórica. La comparación real es que Juan Pablo II pudo hacer lo que hizo porque treinta años atrás el mundo era muy diferente al de hoy. Es una época completamente diferente…

- ¿Ni en Argentina?

Ni en Argentina, porque además él ahora ya tiene otras preocupaciones. No puede entrometerse dentro de la derecha argentina a ver quién es el que se va a enfrentar al heredero de Cristina. El tipo tiene una agenda de problemas. Así que yo creo que él debe de estar muy preocupado. No lo veo para nada interviniendo en Argentina.

- Ahora, ¿hasta qué punto es real que en la Argentina últimamente se ha registrado una politización de la juventud? Lo cual no se ve en muchos otros países.

Es real. En la Argentina es muy notable. Hay dos puntos fundamentales. Veinticinco de mayo del 2010, celebración de los doscientos años de la primera independencia. Y el veintisiete de octubre de ese mismo año, muerte de Néstor Kirchner. Eso produjo un shock fenomenal que llevó a un avance extraordinario en la re-politización de la juventud argentina, en un fenómeno que no se veía desde finales de los sesenta y principios de los setenta, que terminó luego con un baño de sangre que arranca en la época de los militares pero que ya venía un poquito antes con el gobierno de Perón y de Isabel Perón, en 1975. Desde aquella época no había habido un florecimiento tan impresionante de la politización de la juventud, que me parece que es un fenómeno muy positivo.

Pero además hay una latinoamericanización, que yo creo que es la gran herencia que nos deja Hugo Chávez. La idea de una América Latina como algo más que una consigna abstracta, sino como un proyecto concreto. Chávez es inmensamente popular en la Argentina. Y él fue un factor en ese fenómeno de la politización.

- ¿Esta politización básicamente se registra en el campo del kirchnerismo, con La Cámpora…?

No, no. Abarca sectores ideológicos muy diversos. No es solo el kirchnerismo. La izquierda está registrando por primera vez en muchos años – en 30 años – un fenómeno muy fuerte de incorporación de núcleos juveniles, y hay un cambio en la cultura política. Yo estoy, por ejemplo, cooperando con un proyecto que ha lanzado el Partido Comunista de Argentina que es el Centro de Estudio y Formación Marxista (CEFMA). A mí siempre me obsesionó el tema de la formación marxista tan débil y deficiente que yo encuentro en la izquierda latinoamericana, que desconoce ese fenomenal arsenal teórico que nos lega el marxismo. Entonces propuse la idea de crear estos CEFMA y hemos tenido una respuesta notable. Tan es así que se han abierto varias sedes. Y creo que en nuestras organizaciones de izquierda está pasando lo mismo, la juventud que vuelve a incorporarse a proyectos de izquierda, disímiles, diferentes, pero bueno, que aún dentro de su diversidad es un rasgo muy positivo. O sea no es sólo un fenómeno del kirchnerismo, es un fenómeno que abarca también a otros sectores. Y por supuesto la derecha también ha logrado captar algo de esta movilización juvenil.

- ¿Consideras que este fenómeno de politización de la juventud en la izquierda va a conducir a replanteamientos?

Yo espero que sí. Yo creo que sí. Aunque la izquierda en general ha sido bastante refractaria a autocriticarse. En general pocas fuerzas políticas en el mundo se auto-critican, la virtud de la auto-critica no es la más importante entre los partidos políticos, pero creo que es algo que debería fomentarse. Yo estoy proponiendo esto, incluso la auto-critica entre diferentes organizaciones de izquierda, porque creo que todos los que estamos en la izquierda tenemos que auto-criticarnos, todos hemos cometido errores, no hay organizaciones que no hayan cometido errores. Ha sido difícil, en general prima todavía demasiado una actitud medio sectaria que no le gusta demasiado la auto-crítica.

- Hacías referencia al impacto de Chávez en Argentina. ¿Cómo lo ves a nivel regional, con relación a los procesos de integración, por ejemplo?

Chávez nos deja dos grandes herencias: primero lo que te decía recién, la recuperación de un proyecto de emancipación de América Latina. Seamos muy claros en esto. América Latina es re-inventada primero por Fidel y el Che con la revolución cubana. Antes América Latina prácticamente no tenía una existencia, era una idea retórica sin ninguna clase de eficacia. Con la revolución cubana, América Latina aparece muy fuerte. Fidel y el Che en eso hicieron una tarea fenomenal.

Pero la tarea quedó inconclusa. Entre otras cosas porque Cuba tenía limitaciones materiales para poder ser la gran abanderada a lo largo de 50 años, en los cuales ha sido hostigada, perseguida, etc. Chávez de alguna manera levanta esa bandera y como decía antes, la lleva al contenido concreto. América Latina quiere decir PetroSur, América Latina quiere decir Banco del Sur, América Latina quiere decir PetroCaribe, América Latina quiere decir TeleSur, Radio del Sur, o sea, le dio contenido concreto a la idea de América Latina. Y eso empezó a pegar muy fuerte en vastos sectores de las sociedades latinoamericanas.

Y en segundo lugar, a Chávez le debemos la reinstalación del socialismo como horizonte de nuestra época. ¿Quién hablaba, después de la implosión de la Unión Soviética, después de la conversión de los partidos socialistas y comunistas sobre todo de Europa en fuerzas neoliberales, quien hablaba de que el socialismo era la única alternativa? ¡Nadie!

Sin embargo Chávez de alguna manera se convenció, porque él al principio no estaba convencido, yo conversé algo con él sobre este tema. Él dice, yo llego a esto como conclusión de un período de gobierno donde me doy cuenta que no tenemos solución dentro del capitalismo. Y vuelve a reinstalar con fuerza la idea del socialismo, del nuevo socialismo, del socialismo del buen vivir – como le llaman en Ecuador –, el bolivariano, como le llamen, pero revitaliza el socialismo. Y creo que eso ha pegado muy fuerte en América Latina.

¿Por qué? Porque además Chávez era un gran creador de instituciones. Él fue fundamental en la creación de la UNASUR, fue fundamental en conjuntar a los gobiernos de América Latina, establecer una comunicación fluida entre ellos. Fue fundamental en la creación de la CELAC. Fue fundamental en ir a EEUU y en la Asamblea General de las Naciones Unidas decir ‘Acá pasó el diablo. Por acá hay olor a azufre todavía’. Un anti-imperialismo llevado hasta las propias entrañas del imperio, y eso evidentemente tuvo un impacto notable.

Por eso yo creo que Chávez completó la tarea que iniciaron Fidel y el Che, e instala hoy en día una plataforma ideológica nueva en América Latina. Hace diez, quince años, no podía decirte las cosas que estoy diciendo… bueno, ¡yo las seguía diciendo! Iba a universidades o sindicatos a hablar de estas cosas, hablaba del imperialismo, y me miraban como si fuera fugitivo del parque jurásico. ¿De qué habla éste? ¿Del imperialismo? Pero si ya hay globalización, ya los Estados nacionales han desaparecido, hay grandes entidades supranacionales que son las que rigen el mundo. Y te decían ‘este es un estalinista’, simplemente por volver a las fuentes del marxismo. Hoy en día ha cambiado notablemente. Es un cambio cultural fenomenal. Y es bueno, porque además creo que la historia nos ha enseñado las duras lecciones del imperialismo.

Mira Honduras, mira Paraguay, mira las bases. En mi libro “América Latina, la geopolítica del imperialismo” hago el recuento, mejor dicho, cito el recuento de varios investigadores: al momento en que el libro entra en prensa en octubre del año pasado había 76 bases militares norteamericanas en América Latina y el Caribe. 76, no una, no dos, no cinco, no diez, 76. Si eso no es el imperialismo… Y eso creo que la gente lo asimiló, y creo que Chávez de alguna manera nos dijo ‘miren, esta es la realidad, nos podemos zafar de ella’.

Tomado de Alainet

Sin comentarios

Abr 26 2013

MUJERES DE ARMAS TOMAR

CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER Y DILMA ROUSSEFF DESTACARON LA IMPORTANCIA DE FORTALECER EL DIALOGO BILATERAL

La Presidenta de Argentina recibió a su par de Brasil en la Casa Rosada. Ambas coincidieron en la necesidad de profundizar el vínculo entre Argentina y Brasil ante “las dificultades del mundo desarrollado”. Hablaron de la minera Vale, la industria automotriz y el Mercosur.

Por Nicolás Lantos

Las presidentas de Brasil y la Argentina coincidieron ayer en la importancia de sostener el diálogo y la integración para fortalecer tanto la economía de ambos países como la estabilidad política en toda la región. Fue en el marco de la primera de una serie de reuniones bilaterales trimestrales que habían acordado Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff a fines del año pasado en Brasilia y que, luego de algunas demoras, se llevó a cabo ayer en Buenos Aires. La brasileña arribó a la Casa Rosada poco después del mediodía y durante la tarde se sucedieron reuniones, primero entre las dos mandatarias a solas, luego con diversos equipos de gobierno: los temas principales fueron el intercambio comercial, la complementación de la industria y la tensa relación entre la minera brasileña Vale y el gobierno nacional. La situación del Mercosur y la Unasur, luego de las elecciones en Paraguay y en Venezuela, también formó parte de la agenda.

“Cada vez más integración es nuestra respuesta a la crisis. De ahí la importancia que le damos a la relación bilateral”, resumió Rousseff durante el mensaje conjunto que ambas jefas de Estado dieron a la prensa luego de la jornada de reuniones y antes de compartir una cena de protocolo en el Museo del Bicentenario, ubicado detrás de la Casa de Gobierno. Por su parte, Fernández de Kirchner acotó: “Pasamos revista a toda la relación bilateral en materia de desarrollo y financiamiento y a las dificultades que hoy atraviesa el mundo desarrollado”.

Según la Presidenta, el panorama global actual “exige por parte de ambos países esfuerzos para enfrentar estas dificultades que tenemos los países emergentes, que en las últimas décadas hemos sostenido el crecimiento económico global”. En ese sentido, la brasileña destacó “la importancia que Brasil y la Argentina tienen en esta región del mundo, donde tienen un rol muy importante” que excede a los dos países en la “búsqueda del desarrollo, compartiendo intereses comunes como la democracia, justicia social y la inclusión”.

Rousseff arribó al sector militar del Aeroparque Metropolitano minutos después de la una del mediodía. Allí fue recibida por el embajador de Argentina en Brasil, Luis María Kreckler, y su par brasileño en Buenos Aires, Everto Vieira Vargas, quienes la acompañaron hasta la Casa Rosada. La comitiva brasileña estaba conformada por el canciller Antonio Patriota; el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel; la ministra de Comunicación Social, Elena Chagas; la secretaria de Comercio Exterior, Tatiana Prazeres; el viceministro de Finanzas, Nelson Margosa; el asesor presidencial para temas internacionales, Marco Aurelio García, y la presidenta de Petrobras, Graca Foster, entre otros funcionarios.

Los visitantes fueron recibidos por CFK en el Salón de los Pintores y luego ambas mandatarias subieron al despacho presidencial, donde almorzaron a solas durante algo más de una hora. Luego pasaron al Salón Eva Perón, en el cual continuaron con el diálogo, ahora con la participación de funcionarios de diversas áreas que ingresaban y se retiraban de la sala de acuerdo con los temas que se iban sucediendo.

Uno de los temas centrales del encuentro fue la situación de la minera Vale, de capitales brasileños, que luego de comenzar una mina de potasio en Mendoza con inversiones previstas por seis mil millones de dólares, ahora quiere retirarse del negocio. Según pudo averiguar Página/12, Rousseff se comprometió a mediar con los titulares de la firma. “El diálogo es el mejor camino para encontrar soluciones y es por eso que tenemos la seguridad de que la empresa encontrará el camino para construir el mejor acuerdo con las autoridades argentinas”, manifestó.

Otro punto fuerte estuvo relacionado con la industria automotriz que ambos países comparten y con la necesidad de agregarles más valor a las partes producidas en la región y equilibrar la balanza comercial entre Argentina y Brasil, cuyo resultado está íntimamente ligado a este rubro. En ese sentido, se avanzó en la confección del Pacto Automotor Común destinado a reducir el desequilibrio en el próximo lustro. Para avanzar en los puntos inconclusos, cuadros técnicos de los dos países se reunirán la semana próxima en Montevideo.

Por último, Rousseff y CFK se refirieron a la integración regional, luego de que se sortearan con éxito las elecciones presidenciales en Paraguay y Venezuela. “Las relaciones de Brasil y Argentina son fuertes e inamovibles, basadas en la certeza de que juntos, con voluntad política, haremos todo más y mejor”, celebró Rousseff por la noche, en el brindis que dio durante la cena. “Esta alianza ha sido un factor de progreso y estabilidad no sólo para los dos países, sino también para Sudamérica y América latina”, concluyó.

Al respecto, Fernández de Kirchner propuso “una nueva reformulación de la alianza estratégica” atenta a los nuevos tiempos que corren, “de una manera más densa o profunda”, que incluya coordinar esfuerzos en “investigación, en ciencia, en tecnología, en conocimiento, para realmente conducir al conjunto de la región a un nuevo modelo de integración”.

Una cena como cierre

Como cierre de la visita de Dilma Rousseff al país, hubo una cena en honor a la presidenta del Brasil y su comitiva en el Museo del Bicentenario. Durante la misma, Rousseff valoró la “intensa” y “profunda” relación construida en los últimos años por Argentina y Brasil, y luego señaló: “Cristina y yo estamos empeñadas en progresar en la integración de los países y en superar las diferencias. Somos socios comerciales de primer orden y es mucho mejor cuando estamos juntos”. Cristina Fernández, por su parte, recordó las figuras de Néstor Kirchner y de Lula da Silva en la tarea de integración regional. Se refirió a ambos ex presidentes como “dos gigantes porque comprendieron que durante mucho tiempo, tal vez durante centurias, hubo intereses, que no vale la pena nombrar, porque todos sabemos cuáles son, que les interesaba mantenernos enfrentados, divididos (…) El gran mérito de esos hombres fue demostrar que se podía hacer otra política en estos países y que era necesario integrar definitivamente el Mercosur porque la suerte de uno y de otro país estaban vinculadas y atadas

Tomado de Página/12

Sin comentarios

Abr 21 2013

Los 118 tuits de Cristina

Aquí vemos a la mandataria del País del Plata cuando visitó la tumba de Chávez

En 48 horas, la cuenta @CFKArgentina lanzó 118 tuits que recogen el relato en primera persona de la asistencia de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner a la cumbre de Unasur en Lima, a la investidura del presidente Nicolás Maduro en Caracas y su visita a la tumba del expresidente venezolano Hugo Chávez. He aquí una reproducción íntegra de los mensajes. Se ha respetado su redacción original.

  1. Falta poco para llegar a Lima a reunión de apoyo de Unasur a Venezuela.
  2. Ayer fue una mañana a puro teléfono, con Dilma, Juan Manuel, Sebastián, Nicolás, Ollanta y hoy a las 21 nos reuniremos en Lima.
  3. Despues partimos a Caracas, llegaremos a la madrugada. Mañana asume Nicolás Maduro como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.
  4. Unasur de pie y a full. Como siempre. No se puede aceptar el desconocimiento a la voluntad popular y a las instituciones de la democracia.
  5. Unasur debe seguir siendo un muro infranqueable a cualquier aventura antidemocrática y golpista.
  6. Provenga de donde provenga y apoye quien la apoye. Se entiende, no?
  7. Mañana a Caracas, sin Hugo. Va a ser fuerte y extraño al mismo tiempo. Sus funerales fueron tan impresionantes que estaba como aturdida.
  8. El sábado por la mañana voy a ir al Cuartel de la Montaña, donde descansa. Quiero estar un poco más sola, sin tanta gente, ni tanto ruido.
  9. Por qué será que los que viven con demasiada intensidad nos abandonan demasiado pronto?
  10. En algún momento habrán pensado o sentido que era necesario apurarse tanto, porque el tiempo no alcanzaba para lo que querían hacer?
  11. Seres únicos, entrañables y extraños a la vez. Irrepetibles. Sus ausencias se sienten más que sus pasadas presencias.
  12. Venezuela puede contar con Argentina. De la misma manera que otros países fueron apoyados y ayudados en situaciones difíciles.
  13. Recuerdo Ecuador-Colombia, Evo en Bolivia, Correa y su virtual secuestro, Colombia-Venezuela, Néstor, Hugo y Juan Manuel en Sta Marta.
  14. Todos los que necesiten la mano solidaria y el corazón, allí estará Unasur y cada uno de sus presidentes, sin condicionamientos.
  15. Hoy es Nicolás Maduro, Presidente electo de Venezuela en jornada cívica ejemplar, democracia para todos… y todas.
  16. Restan 2 hs. de vuelo para llegar a Lima.
  17. La Declaración de UNASUR que firmamos anoche en Lima, antes de viajar a Caracas a la asunción del Presidente Maduro pic.twitter.com/uEDst4NDSn
  18. Despegamos de Lima a las 2 de la madrugada. UNASUR reunida más de 3 horas, por Venezuela. Por la democracia.
  19. Como siempre, Dios mediante, documento excelente. Por UNANIMIDAD. Termine disfónica absoluta. Menos mal que las ideas se pueden escribir.
  20. Acordamos una comisión para acompañar investigación de la violencia del 15 de Abril, que causó la muerte de 8 ciudadanos venezolanos.
  21. Por qué será que en todas partes los que no pueden argumentar o convencer para ser mayoría, se tornan violentos? Porque son minoría?
  22. Saben que no lo creo. Nosotros hemos sido minoría y nunca ejercimos la violencia, sino que la hemos sufrido.
  23. Me tocó ser minoría absoluta (sola y solita) en el Parlamento argentino, y lo hice sin insultos, y sin incitación a la violencia.
  24. La violencia no es producto de un porcentaje electoral.
  25. Es uno de los peores aspectos de la condición humana, el de querer destruir al otro. Al que es diferente, al que piensa distinto.
  26. En síntesis: siempre ha sido el huevo de la serpiente. Perdón, me puse a pensar y como no puedo hablar por la disfonía, canalizo por acá.
  27. Dentro de todo es más saludable y absolutamente inofensivo.
  28. A las 6 llegamos a Caracas. Muda total (algunos se van a ilusionar). Me espera Leisbeth, como siempre. Que quién es Leisbeth?
  29. La Edecana que Hugo siempre me puso de escolta. Tte. Coronel. Muy dulce. La única vez q no estuvo junto a mí fue el 5/3 cuando Hugo partió.
  30. La encontré después. Se me acercó, transpirada y enrojecida, por el calor y el dolor.
  31. “Disculpe, mi Presidenta. No la pude acompañar.Tenía que estar junto a mi Comandante.” Leisbeth había recorrido kms junto al féretro de Hugo.
  32. Nos subimos al auto. Estoy medio dormida. Me parece escuchar la voz de Silvio Rodríguez cantando. Hago señas para que suban el volumen.
  33. Les dije, estaba muda. Es Silvio cantando Sueño con Serpientes. No es mi preferida pero me encanta. Mi favorita es Óleo d Mujer con Sombrero.
  34. Llego al hotel, con sueño y muda, pero con Leisbeth y Silvio, que ahora canta “Playa Girón”. My God, no todo está tan mal después de todo.
  35. Después del mediodía, a la Asamblea Nacional. Nicolás Maduro jura como Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.
  36. Durante el trayecto, observo inmensas construcciones y urbanizaciones en pleno Caracas.
  37. Le pregunto a Leisbeth. Me dice que son las que ordenó construir el Comandante en muchos lugares donde antes sólo vivían los ricos.
  38. Van a llegar a los 3 millones de viviendas, me cuenta. Se dan cuenta el por qué de tantas cosas, no?
  39. En la Asamblea, me saludan, tomo manos que se extienden y agradecen. Cuánto más lindas, que las que sólo sirven para insultar o golpear.
  40. Siempre me pregunto: Qué sentirá cuando llega a su casa alguien que sólo grita, agrede o golpea? Dormirá mejor? Será más feliz? Andá a saber
  41. De cualquier modo, a full con la mano extendida, la sonrisa y la alegría. Seguro que no me equivoco.
  42. Ingreso al recinto de la Asamblea Nacional. Una vez hablé allí. Hugo me había invitado a disertar frente a los parlamentarios.
  43. Gran Honor. Recuerdos imborrables. Hablé en el mismo lugar donde hoy lo hizo Nicolás.
  44. Se lo comento a Dilma que está sentada al lado mío. Al otro lado está sentado junto a mi Raúl Castro, Presidente de Cuba y de la CELAC.
  45. Nicolás levanta una y otra vez durante su discurso, la Constitución venezolana. Le cuento a Dilma que tengo un ejemplar igual.
  46. En su primera página dice: “A mi amigo entrañable y compañero Néstor Kirchner.”
  47. Firmado por Hugo el 25 de Mayo de 2003, el día que Néstor juró como Presidente. Van a ser diez años.
  48. Siempre estuvo, desde esa fecha, en el escritorio de la Rosada. Decidí llevármela y ponerla sobre la mesa de luz de Néstor.
  49. Confieso que me dió miedo que pudiera perderse. La siento como una verdadera reliquia histórica.
  50. De repente como una exhalación, alguien con una camiseta roja pasa corriendo por delante nuestro y se abalanza sobre Nicolás q está hablando
  51. Ojalá me equivoque. Pero estoy segura que esa será la foto que mañana estará en la mayoría de los diarios, y no la de Nicolás…
  52. … jurando frente a Diosdado Cabello, Pte de la Asamblea Nacional, y junto a María Gabriela, la hija de Hugo, que le colocó banda y collar.
  53. Discurso excelente de @NicolasMaduro convocando a todos los venezolanos y también al futuro. A la paz, a la democracia, al respeto.
  54. Habló de los problemas y de cómo encararlos. De proyectos y de obras. Me gustó. Lo vi firme y sereno.
  55. Condenó la xenofobia, contra cubanos… y colombianos. Aunque no lo crean contó que durante la campaña lo trataban de “perro colombiano”.
  56. Porque decían que su madre era colombiana. Como si fuera un estigma. También contó que golpearon a una médica cubana que perdió un ojo.
  57. A estos tipos les chifla el moño. Otra vez el huevo de la serpiente.
  58. Enumeró todas y cada una de las elecciones de éste bendito país. No conozco ningún otro en el mundo donde se hayan hecho tantas elecciones.
  59. Me gustó su autodefinición: “Soy el primer Presidente chavista y obrero.” Dios mío. Que continente, éste, el de la América del Sur.
  60. También me encantó el giro poético, cuando recreó el golpe del 2002: “Amanecimos de bala.” Impresionante. Les dije, todo aquí es muy fuerte
  61. Entre el público de la Asamblea, están los familiares de los muertos del día 15. Dolor y alegría. Todo junto. La vida.
  62. Más de las 20, en el hotel. De repente Caracas se ilumina con fuegos artificiales. Bocinazos. Tienen nuevo Presidente: Chavista y obrero.
  63. Mañana por la mañana iremos al Cuartel de la Montaña, donde descansa Hugo.
  64. Estoy por ir al Cuartel de la Montaña. Cuando llegue Leisbeth, la edecana, salimos.
  65. Ayer, cuando terminó el acto de jura de Nicolás, el médico me recomendó, por mi disfonía, no ir al desfile.
  66. Tuve que esperar que salieran todas las delegaciones y funcionarios que iban al acto.
  67. Leisbeth, me quiso llevar a un salón especial, pero yo preferí ir a un baño. Why?
  68. Porque ahi no tenés que hablar con nadie con quien no quieras hablar. Y de paso descansas. Había sillas y también una chica de maestranza.
  69. Bueno, creía que era una chica. Alta, delgada, bonita. También estaba Alicia Castro. Eramos todas mujeres. Obvio, si estabamos en el baño.
  70. Pero bueno, lo aclaro igual. Uno nunca sabe. A Rosaura, así se llama la chica, le pregunto como al pasar: Cuántos años tenés?
  71. Me contesta: “48 años”. What? Parece de veintipico! Alicia le pregunta que tratamiento hace. “Ninguno” contesta. Agrego: “Genética pura”.
  72. Nos distendemos. Leisbeth me muestra dos fotos de su nietita Sofía Victoria. Típica charla de mujeres en un baño. pic.twitter.com/2l3xLT319j
  73. Una es la nena con su mamá, y en la otra le pusieron los bigotes de Maduro durante la campaña. Ternura infinita. pic.twitter.com/XPvLC1PUUR
  74. De repente por los parlantes se escucha el himno venezolano cantado a capella por la voz inconfundible de Hugo con el pueblo de coro.
  75. Rosaura, la chica de maestranza, llora desconsoladamente. Leisbeth también. Siento un nudo en el estómago y los ojos llenos de lágrimas.
  76. No les dije? Todo aquí, es muy fuerte. Salimos para el hotel. La edecana se compromete a conseguirme los cds de Hugo cantando.
  77. Me dice que no se pueden conseguir en los negocios porque los hace el Pueblo. Ok, me rindo.
  78. Caracas. Amanecí de nubes y me voy de sol. Acabo de visitar el Cuartel de la Montaña. Está rodeado de barrios populares.
  79. Se divisa el palacio Miraflores. Me cuenta el jefe de la guarnición que Hugo siempre lo miraba desde su despacho. Cómo no lo iba a mirar!
  80. Allí planificó la insurrección contra Andrés Pérez. La 5ta República, epílogo trágico del Pacto del Punto Fijo, cuando estalló el Caracazo
  81. como le gustaba decir a Hugo: el Venezolazo. La crisis final de las políticas neoliberales.
  82. Represión y muerte al pueblo. Cualquier coincidencia con nuestra historia, no es casualidad.
  83. Contra eso se alzó Hugo desde el Cuartel de la Montaña. Y fracasó. “Por ahora”, como avisó al rendirse.
  84. Me muestran un cañón de época de la colonia restaurado a nuevo.
  85. Todos los días a las 4:25 hs. el viejo cañón lanza salvas que marcan la hora de su partida. pic.twitter.com/jO3rLiWDaQ
  86. 4:25? Evita partió a las 8:25. Que horarios tan caprichosos, no?
  87. Cuando ingreso al patio. Amplio, luminoso, al aire libre, no pude evitar una tristeza infinita.
  88. Hay cámaras de televisión, periodistas gráficos, cronistas. Me acompaña Cilia, la esposa de Nicolás.
  89. Amablemente les pido a todos si se pueden retirar. Quiero estar a solas. Gracias, muchas gracias. Espero que entiendan. Ojalá.
  90. El patio queda vacío y sólo me acompañan los cuatro húsares de Carabobo de la Guardia de Honor, custodia permanente. pic.twitter.com/VNTT2C1Pjw
  91. De algún lugar se oye en forma permanente a Hugo cantando bajito, como si flotara. Cómo le gustaba cantar!
  92. También se escucha el ruido del agua, de la fuente que rodea su espacio.
  93. Por un momento, todo es silencio. O por lo menos es lo que yo siento. Sólo escucho que junto conmigo lloran algunos de los húsares.
  94. Es extraño. Hasta hoy no se me había caído una lágrima. Ni siquiera el 5 de marzo, cuando me enteré. Tampoco cuando lo velé junto a tantos.
  95. En cambio Florencia, en la misa de la Academia Militar, lloró tanto que se tuvo que ir porque se ahogaba. Y yo nada.
  96. Era como si no quisiera admitirlo o aceptarlo. No se, algún día, si me decido, se lo explicaré a algún psicólogo o psicóloga.
  97. Giro en torno al féretro de mármol, una y otra vez. Y veo en la lápida una frase de un discurso de Hugo donde menciona a Alí Primera.
  98. Que quién es Alí Primera? Un cantante popular venezolano, militante del PC, que murió el 16/2/1985. 16/2 el día que nació mi hijo.
  99. Hugo partió el día que nació mi hermana. Que cosa, cuando una se pone vieja empieza con lo de las fechas…
  100. El último regalo que Hugo me hizo, fue la colección de cds de Alí Primera. Me los trajo su hija Maria a Olivos y me contó la historia.
  101. Siendo militar joven, su padre lo escuchaba a escondidas porque estaba prohibido que lo escucharan los militares.
  102. Leo el fragmento del discurso y la fecha. 12 de junio 2012. 12 de junio, el mismo día del último discurso de Perón. Y dale con las fechas
  103. Ese día yo estaba en Plaza de Mayo. Tenía 21 años. Año 1974. Mi madre! (que también estaba). Cuantas cosas. Cuanta historia.
  104. Que cosa las fechas y los hechos. Los lazos visibles. Y los invisibles también.
  105. Bajo a mirar dos retratos de Hugo en las galerías del patio, entra Nicolás con los que estaban afuera, y me acompañan a recorrer el lugar.
  106. Entramos a una capilla pequeña pero deliciosa. Dos vírgenes. La del Valle y… la Rosa Mística! La q se venera en La Plata. No puedo creer.
  107. Le digo a Nicolás que le voy a enviar para la capilla, una imagen de la Virgen de Luján. Y les cuento la historia. De la Virgen claro.
  108. Mayo de 1630. Una carreta viajaba rumbo a Brasil, cargada entre otras cosas, con 2 cajas, que contenían imágenes de vírgenes.
  109. Al intentar cruzar el río Luján, en Bs. As, la carreta no se movió más.
  110. Le pusieron más bueyes, y nada. La descargaron casi completa, y nada. Bajaron una de las cajas de las vírgenes y tampoco se movía.
  111. Cuando bajaron la última caja, la carreta arrancó sin dificultad. Volvieron a subir la caja con la Virgen, y otra vez la carreta no se movió.
  112. Porfiados los carreros y terca la Virgen. Abrieron la caja, era la Inmaculada morena. La carreta arrancó, y la virgen se quedó en Luján.
  113. Hoy está en la Basílica, donde se la venera como patrona de la Argentina. Quedaron fascinados con la historia.
  114. La restauración de la Basílica, fue la licitación Nro. 1 de Néstor. Eso no lo conté. Pero también es cierto.
  115. Hay dos salones con fotografías que recorren la vida de Hugo. La que más me conmovió es un inmenso mural. pic.twitter.com/CW4E0ejhEm
  116. Hugo de espaldas, caminando bajo la lluvia. El 4/10, en su último y más glorioso acto, que no fue, como algunos creen, su cierre de campaña
  117. Fue su último acto de amor. Lo supe más tarde, cuando me enteré de sus terribles e insoportables dolores. De su sacrificio casi inhumano.
  118. Le digo a Nicolás: Este es su lugar. Ni se les ocurra llevarlo a ningún otro, por más pomposo q parezca. Aquí empezó, y aquí se debe quedar
  119. Es SU LUGAR. En su cuartel, junto a los barrios. Soldado del pueblo. Definitivo y para siempre. Fuente: Agencias y prensa digital

Sin comentarios

Abr 20 2013

De Caracas a Buenos Aires

El desconocimiento de las elecciones por parte de Capriles fue una intentona desestabilizadora, tratando de aprovechar la pequeña diferencia de los resultados y la ausencia de Chávez. Por eso fue tan importante que América latina reconociera de inmediato el triunfo de Maduro

Por Luis Bruschtein

Para algunos, en Venezuela –como en Argentina y otros países latinoamericanos– confronta un polo republicano democrático con otro populista autoritario. Pero el supuesto sector populista autoritario ganó, en el caso venezolano, 17 elecciones con limpieza y la única vez que perdió, por muy poca diferencia, lo reconoció inmediatamente y sin problemas. Por el contrario, el supuesto sector republicano democrático viene de un golpe de Estado en 2002 y en estos días está al borde de propiciar otro. Es decir, para esa mirada que está tanto en la derecha como en la izquierda más aguada que suele acompañarla, habría que ser golpista para ser republicano y democrático. Es la ambigüedad de decir una cosa y hacer otra, como lo que pasa en Venezuela y también en Argentina, donde los caceroleros, que marcharon el jueves enarbolando alguna bandera de Capriles, dicen que se movilizan por la libertad de prensa y cuando encuentran a algún periodista que no piensa como ellos, lo agarran a patadas.

Cuando vio que perdía por escasa diferencia, el candidato derrotado Henrique Capriles trató de apurar un pacto con el candidato ganador, Nicolás Maduro, que lo rechazó públicamente. Hacer un pacto a espaldas de los electores es democrático y rechazarlo sería populista.

Cuando le falló el pacto, Capriles desconoció el resultado electoral. Si la oposición, que abarca a la mitad menos uno de un país, desconoce la autoridad presidencial, ese país queda a merced de una gran conmoción y al borde de un golpe de Estado. Capriles dijo que hubo cientos de irregularidades, pero no presentó ni una sola denuncia. Las elecciones venezolanas son de las más monitoreadas del mundo y nadie detectó esas irregularidades.

La actitud de Capriles, buscando el golpe, sería democrática para esa mirada que se considera dueña excluyente de la democracia y la República.

Al denunciar el resultado de la elección y agitar a sus simpatizantes, Capriles promovió que miles de ellos salieran a las calles para atacar centros comunitarios y locales partidarios del chavismo, donde mataron a golpes y a tiros a ocho militantes chavistas, e incluso trataron de quemar vivo a uno de ellos.

Aquí en la Argentina, el socialista Hermes Binner dijo que las muertes no eran responsabilidad de Capriles, sino del populismo. Ya el candidato presidencial por el FAP, que se presenta como centroizquierda, había dicho que si hubiera sido venezolano, habría votado por el derechista Capriles, un hombre que participó como comando civil en el golpe del 2002, en el intento de asalto de la embajada cubana en Caracas.

La mayor parte de la izquierda y los movimientos populares latinoamericanos han reconocido la importancia de los procesos democráticos como la herramienta más eficaz para los procesos de transformación de las sociedades. Esa mayoría de la izquierda dejó a un lado la idea de la dictadura del proletariado y asumió que esos procesos de transformación van acompañando el desarrollo político de los pueblos y que la mejor garantía para ese desarrollo es un marco democrático.

En las últimas décadas han sido esos sectores de la izquierda, junto con movimientos nacionales y populares, los más comprometidos con los impulsos de profundización democrática y defensa de la democracia. El fenómeno, que caracteriza esta época, se expresa en Bolivia con el MAS, o en Brasil con el PT, por mencionar aquellos procesos que provienen claramente de corrientes de la izquierda revolucionaria. En Argentina, los protagonistas del actual proceso político tienen un origen más de tipo nacional y popular, sumados a fuerzas progresistas y de izquierda. La idea de soberanía y elección popular a través del voto está prácticamente en su génesis. Son fuerzas políticas que están acostumbradas a ganar o a perder en una elección. En Venezuela y Ecuador, son fuerzas políticas más nuevas, pero la composición es más o menos parecida.

Nunca antes en la historia latinoamericana hubo gobiernos que se coaligaran para contrarrestar intentonas militares, golpes parlamentarios o acciones desestabilizadoras en la región, como sucede ahora. Esos gobiernos que han hecho lo que nunca hicieron otros, son los acusados de populistas y autoritarios por países como Estados Unidos, que promovió numerosos golpes. La defensa de la democracia está garantizada por estos gobiernos. En cambio, las oposiciones están más unidas por el rechazo a cualquier forma de progreso social y distribución de la riqueza. Ese rechazo al cambio es la identidad real de esas oposiciones y no la defensa de la democracia, sobre la que tienen posiciones heterogéneas. Muchas de las fuerzas que las componen han sido golpistas, como las viejas derechas conservadoras, a las que se suman sectores que prefieren actuar como la izquierda de la derecha antes que ser verdaderamente de izquierda o centroizquierda y terminan por ser tan conservadores como sus aliados.

Esa vocación se demostró cuando Chávez perdió el referéndum en 2007 y lo reconoció y lo mismo hizo Néstor Kirchner cuando perdió las elecciones de 2009. También cuando los presidentes de los países del Mercosur, más Venezuela y Ecuador frenaron el golpe contra Evo Morales en Bolivia o cuando se negaron a reconocer a los golpistas de Honduras y Paraguay. Por supuesto, en estos dos países los golpes se dieron en nombre de la democracia.

El desconocimiento de las elecciones por parte de Capriles fue una intentona desestabilizadora, tratando de aprovechar la pequeña diferencia de los resultados y la ausencia de Chávez. Por eso fue tan importante que América latina reconociera de inmediato el triunfo de Maduro. Capriles había atacado a la Argentina durante su campaña y se molestó cuando Cristina Kirchner fue una de las primeras en reconocer el resultado y exhortó a que Estados Unidos hiciera lo mismo. La presidenta argentina lo hizo en una declaración pública, pero en ese momento hacían lo mismo Dilma Rousseff, Rafael Correa y otros mandatarios latinoamericanos. Cualquier demora podía ser fatal para la estabilidad democrática en Venezuela. Estados Unidos fue el único país que se prestó al juego antidemocrático de Capriles y demoró en reconocerlo.

Hubo otros dos gestos para consolidar al candidato ganador. La Unasur convocó a sus integrantes a Perú, desde donde emitieron una declaración de respaldo a Maduro. Y al día siguiente los mandatarios latinoamericanos viajaron a Caracas para participar en la asunción del nuevo presidente. Era evidente que Estados Unidos estaba interesado en desestabilizar al ganador de las elecciones porque en su frente interno la derecha republicana con base en Miami está directamente relacionada con la oposición venezolana. El secretario general de la OEA, Miguel Insulza (a quien Chávez llamaba “el insulzo”), titubeó al principio porque el reflejo de ese organismo regional fue siempre seguir a los Estados Unidos, por lo que ha sido tolerante con las dictaduras militares.

Este gran debate que se abre en América latina no está relacionado solamente con las vías alternativas al neoliberalismo o con los caminos de integración regional para poner un frente común ante los mercados internacionales, los organismos financieros y comerciales y ante los grandes bloques de poder. También es un debate por la defensa y la profundización de la democracia, con ampliación de derechos y mayor equidad social. En ese gran debate que tiene proyecciones mundiales, el polo verdaderamente democrático, el que respeta la democracia y la amplía y estimula, está constituido por los gobiernos populares y progresistas que las derechas califican despectivamente como populistas. Así lo demostró por enésima vez el escenario político venezolano.

Tomado de Página/12

Sin comentarios

Abr 09 2013

Murió la mano de hierro del ultracapitalismo

La “Dama” gobernó el Reino Unido entre 1979 y 1990, aplicó durísimos recortes y desarticuló el movimiento obrero. En la foto, ejemplar de la edición de ayer lunes del Evening Standard en una calle londinense, en la que alguien ha escrito “por fin” sobre la portada dedicada a la ex primera ministra británica Margaret Thatcher

DOS HECHOS DEFINIERON LA VIDA POLITICA DE LA THATCHER: LA GUERRA DE MALVINAS Y UN RADICAL PROGRAMA DE PRIVATIZACION ECONOMICA. EL DICTADOR ARGENTINO LEOPOLDO FORTUNATO GALTIERI LA ESPERA EN EL INFIERNO

Por Marcelo Justo, desde Londres para Página/12

En el plano internacional era la “Dama de Hierro”. Entre los británicos se añadía otro apodo más emblemático: “Ladrona del vaso de leche”. Dos hechos definieron su vida política: la guerra de Malvinas y el radical programa de privatización económica. Ambos marcan la particular contribución del general Leopoldo Fortunato Galtieri a la historia universal del siglo XX: sin Malvinas, Thatcher no se habría convertido en la heroína de la economía de mercado que comenzó a expandirse por todo el planeta desde mediados de los ’80. La ex primera ministra británica murió ayer, a los 87 años, a causa de un derrame cerebral.

Nacida Margaret Roberts el 13 de octubre de 1925 en Grantham (norte de Inglaterra), hija de un verdulero y pastor laico metodista, de quien diría en su autobiografía que había aprendido “todo lo que sabía de política”, Thatcher llegó al Parlamento en 1959 y a los primeros escalones del gobierno, dos años más tarde. El gran espaldarazo político lo obtuvo de la mano del conservador Edward Heath, quien le agradeció su apoyo en su elección como líder partidario, nombrándola ministra de Educación en 1970 con la misión de reducir el gasto estatal. Convencida de que la presencia del Estado en la economía y la vida individual era una de las grandes maldiciones del Reino Unido, Thatcher agradeció la oportunidad que le dio Heath y eliminó el vaso de leche para los niños de entre 7 y 11 años, episodio que le valió el apodo de “Ladrona”. “Aprendí una lección muy importante –diría en su autobiografía–. Me había ocasionado el máximo nivel de odio colectivo con el mínimo nivel de beneficio político.”

El gobierno de Edward Heath cayó en 1974 arrastrado por una crisis petrolera internacional y –hecho que la “Dama de Hierro” jamás olvidaría– la huelga de mineros y la semana laboral de tres días a causa de los cortes en el suministro eléctrico. En 1975 fue a la oficina de su mentor político, el mismo Heath, para informarle que intentaría disputarle el liderazgo del Partido Conservador. “Nunca ganarás. Buenos días”, fue la respuesta de Heath. Convertida en líder de la oposición, un diario soviético la calificó de “Dama de Hierro” luego de un virulento discurso contra la política de derechos humanos de la Unión Soviética, ayudándola como nadie a forjar con ese apodo su imagen pública. La crisis económica del gobierno laborista de James Callaghan y el famoso “Invierno del descontento”, con huelgas de recolectores de basura y enterradores que dejaron una imagen de parálisis absoluta de un país en la que ni los muertos podían descansar en paz, allanaron su victoria en las elecciones de 1979. Su primer encuentro con la prensa se recuerda por una cita que hizo de San Francisco de Asís y un inusual tono pacificador: “Donde haya desacuerdo, espero que traigamos armonía. Donde haya error, espero que aportemos verdad. Y donde haya desesperación, espero que demos esperanza”. San Francisco de Asís no volvió a figurar en sus discursos.

Con un durísimo programa de austeridad, con cortes del gasto público y aumentos impositivos, la economía se hundió en una recesión y, para diciembre de 1980, sólo el 23 por ciento de los británicos la apoyaba, el nivel más bajo desde que existían sondeos para un primer ministro. Los violentos disturbios sociales en las principales ciudades británicas en 1981 y un desempleo que superó las tres millones de personas –el triple del que había con el gobierno laborista– golpearon aún más la escasa popularidad de su gobierno. Todo siguió así hasta que apareció la Junta Militar argentina. La guerra de Malvinas le permitió reafirmar como nunca antes su imagen de “Dama de Hierro”, por más que documentos desclasificados el año pasado mostraran que durante el conflicto su posición fue más fluctuante de lo que dio a conocer con la victoria militar. Esta victoria le allanó el camino para el triunfo electoral en 1983 con una mayoría absoluta que le permitió avanzar con un radical programa de privatización y desregulación financiera que cambiarían el Reino Unido de la posguerra.

La fuerte presencia estatal en la economía fue drásticamente reducida (venta de la automotriz Jaguar, de la telefónica British Telecom, de British Aerospace, de British Gas, etc.) y prácticamente aniquilada con la segunda ola de privatizaciones que siguió a la victoria electoral de 1987 (acero, petróleo, la British Airways, la Rolls-Royce, agua y electricidad). Apenas el Servicio Nacional de Salud y el sistema ferroviario se salvaron de la poda que incluyó al poderoso sector de viviendas municipales construido en la posguerra. A esta revolución neoliberal se añadió la desregulación del sector financiero con las nuevas reglas que rigieron a la Bolsa de Londres en 1986, el célebre Big Bang que muchos analistas sitúan como el origen de la turbulencia financiera mundial que azota al mundo desde 2007-2008. Al mismo tiempo, su imagen de dama implacable se consolidó con el atentado que sufrió a manos del IRA en 1984 y con su victoria sobre la huelga de mineros que terminó de desarticular el poderoso movimiento obrero británico de la posguerra. Esa imagen, tan importante en su carrera política, terminó convirtiéndose en la trampa que precipitaría su caída.

Enamorada de su propia intransigencia principista, asumiendo aires de reina con el electorado y su propio gabinete, Thatcher impulsó un impuesto a los servicios municipales que se basaba en el número de individuos que vivía en una casa y no en el valor de la vivienda. En marzo de 1990, una manifestación de cientos de miles de personas en el centro de Londres abrió el telón a la primera escena del último acto. A pesar de que sólo el 12 por ciento de los británicos apoyaba la medida, Thatcher apeló a ese escudo público que había forjado durante los años más exitosos de su carrera. “Ustedes cambien, esta dama jamás lo hará”, había dicho una vez, y se negó a dar marcha atrás. Fue un error garrafal. La gota que colmó el vaso fueron sus eternas peleas con Europa y el desdén público con que trató a su entonces viceprimer ministro Geoffrey Howe –uno de los cerebros económicos del thatcherismo–, forzando su renuncia.

En noviembre de 2011, un ex ministro, Michael Heseltine, forzó una votación sobre el liderazgo del Partido Conservador y, aunque Thatcher ganó la primera ronda, sus propios ministros y asesores le dejaron en claro que perdería en la segunda. “Fue la típica traición con una sonrisa en los labios”, le diría Thatcher a la BBC. Desconsolada, la “Dama de Hierro” renunció a su cargo. Una foto de la época la muestra con los ojos llorosos, mirando desde la ventana de su limusina la puerta de 10 Downing Street, residencia oficial que acababa de dejar después de 11 años en el poder. Era una imagen inusual, feroz, que muchos británicos celebraron en los pubs. Nada había conmovido a la “Dama de Hierro” en todos esos años. Nada salvo ese sueño, ahora roto, de eterno poder.

Tomado de Página/12

Sin comentarios

Abr 09 2013

Aquellos años crueles

Por Mario Wainfeld

Los argentinos tienen motivos válidos para odiarla. El hundimiento del General Belgrano fue un crimen de guerra, decidido por la líder de un imperio habituado a cometerlos. Una imagen que se repite en estos días la muestra desafiando a una periodista británica, como ella, preguntándole por la violación de la zona de exclusión. La primera ministra Margaret Thatcher replica en un inglés claro, casi silabeado. Habla de modo pausado que, cuenta la crónica, había aprendido tomando unas clases con el gran actor Laurence Olivier. No responde, saltea la pregunta, alega: “Ponía en riesgo a las naves británicas”. Traduzcámosla, apenas: si hay riesgo para el imperio, no hay que considerar la ley.

Fue primera ministra del imperio en decadencia, la primera mujer en llegar a ese cargo. El sistema parlamentario inglés, que arropa mucho al bipartidismo, viabiliza mandatos largos en momentos de estabilidad. “La Dama de Hierro” gobernó once años, entre 1979 y 1990. Su partido, el conservador, la desplazó para que su compañero John Major conservara Downing Street un buen tiempo más. Luego advino otro prolongado gobierno, el del laborista Tony Blair, que perduraría diez años, sin igualar el record de Thatcher.

Hablemos de vidas paralelas. El presidente norteamericano Ronald Reagan entró a la Casa Blanca en enero de 1981 y estuvo ocho años, dos períodos. Es el máximo que permite su Constitución, menos permisiva que el régimen inglés. Se retiró triunfador a principios de 1989. En noviembre de ese año se cayó el Muro de Berlín. Implosionó, se derruyó: ahora se sabe, en ese tiempo acaso no fuera tan claro. En el fin del mundo, como dice el papa Francisco, Carlos Menem llegó a la Casa Rosada en 1989: se mantuvo hasta 1999, reforma constitucional mediante.

Reagan y Thatcher encabezaron lo que dio en llamarse “revolución conservadora”, un aparente oxímoron. “Revol-con” la cifró, con humor y justeza, el brillante intelectual y ensayista argentino Arturo Armada. Eso hicieron esos dos políticos que podían parecer menores, pero que impusieron un paradigma que hizo escuela en el mundo.

Encontraron un momento propicio, supieron capitalizarlo. No fueron neoliberales. Se valieron del poder del Estado todo lo que pudieron. Invirtieron su signo, eso sí. Los treinta años gloriosos de la posguerra, los Estados benefactores de Occidente, las socialdemocracias, la amenaza comunista, estaban en decadencia.

Quizá sea exagerado decir que el neoconservadorismo fue pasión de multitudes, pero es riguroso apuntar que tuvo apoyo popular en muchas latitudes, incluyendo a nuestro Sur.

* * *

Las cronologías de los hechos políticos, que se sintetizan en las líneas precedentes, pueden ser precisas. Los procesos sociales, económicos y políticos resultan más chúcaros para encasillar, para ser fechados. Thatcher, como Reagan, captó el espíritu de una etapa en la que el individualismo competía con ventaja contra la solidaridad que generaron la posguerra europea, los modelos alternativos al capitalismo o los intentos serios de mitigar sus desigualdades.

Eficiencia, desregulación, flexibilización, firmeza o brutalidad frente a los desbordes sindicales o a todo tipo de rebeldía. Esas fueron herramientas que se aplicaron con matices en diversas comarcas. La etapa neo-con fue otra cosa. Permeó las conciencias, generó un imaginario que se hizo (bastante) colectivo, encontró las flaquezas de sus adversarios, hizo época.

No se habla de “una” política económica, se habla de política. No se alude a un paradigma económico sino a una ideología, una visión del mundo. No se trata de cambios en la propiedad de las empresas del Estado sino de una mentalidad que penetró muchas conciencias, que las permeó, que supo arar sobre un terreno ya sembrado.

Por aquel entonces, el sociólogo francés Alain Touraine escribió que las clases dominantes producen más modelos de comportamiento que bienes. Un modo sencillo de reescribir las grandes lecciones de Antonio Gramsci sobre hegemonía. El sálvese quien pueda (y yo puedo) era el mensaje, que hizo escuela.

Se discutió, claro, las resistencias fueron fenomenales. Se las abatió con impiedad, con el poder estatal, con violencia si era menester. También con aprobaciones ciudadanas. Rambo competía en el cine con Apocalipsis Now!, era una gran polémica… adivinen quién era más popular en Estados Unidos, y no sólo ahí.

* * *

No hay triunfo político como el que consiguió, más allá de las décadas de oro de Thatcher y Reagan, sin una victoria cultural. Las batallas culturales existen, antaño y ahora.

En aquel entonces, Mariano Grondona publicaba un libro titulado Bajo el imperio de las ideas morales. En un tramo exaltaba cómo una asamblea popular de una pequeña ciudad de Estados Unidos resistía a que se instalara un asilo de ancianos en su distrito. El Estado lo pagaba en su totalidad. Los vecinos no lo quisieron y lo vetaron, los gobernantes les hicieron la venia. Mariano leía esa ruindad, un summum de insolidaridad como un triunfo del individuo contra el Estado, el imperio de una peculiar “idea moral”. Captaba bien la esencia, entendía lo que había en juego. “El mercado”, eventualmente, está formado por seres humanos de carne y hueso. El poder económico es, con frecuencia, indigente desde el ángulo moral.

* * *

En la Argentina, el peronismo tradujo la revolución conservadora al criollo. Era, si se admite otra paradoja aparente, un trance impensable y al unísono el único factible. La enorme (ora perversa, ora benéfica) capacidad de adaptación del justicialismo hizo posible el atroz milagro. Menem llegó cuando Reagan y Thatcher ahuecaban el ala, mientras su siembra crecía. El franchising local del neo-con fue peronista, extremo. Devastó un amplio Estado de bienestar con fiereza incomparable, no igualada en casi ninguno de los países hermanos y vecinos.

* * *

La dictadura que saludó con euforia la primera victoria de Thatcher, le dio una insólita cobertura televisiva en su momento. Y, comentan los que saben, le dio una manito con la invasión a Malvinas porque la estrella electoral de la primera ministra flaqueaba, en la inminencia de una nueva compulsa en 1983. La estimación es opinable, en cambio es irrefutable que Thatcher, como Reagan, contó con amplio consenso electoral dentro de sus fronteras. Y hegemonía cultural mucho más allá de ellas.

El menemismo también logró aprobación mayoritaria en las urnas, con dos diferencias sensibles. La primera es que su jefe no era un conservador de estirpe, como Reagan y Thatcher, sino un nacional-popular. La segunda es que violó el contrato electoral, que contenía muy otras promesas… y fue revalidado.

La aprobación ciudadana… he ahí un dato cruel que complejiza un cruel legado.

La aflicción que atravesaron luego sus cuerpos y su muerte no deben alegrar a nadie. Son padecimientos de las personas, que suscitan la condigna piedad. Lo que sí es festejable es que, por lo menos en nuestro Sur, la era de su primacía cesó, otros paradigmas están en auge. Con aciertos, errores y carencias, pero con un sesgo ideológico diferente y más promisorio.

Tomado de Página/12

Sin comentarios

Abr 09 2013

HABLAN EX COMBATIENTES DE MALVINAS

“Thatcher será recordada por no dejar nada positivo”

Recordaron su decisión de hundir el Crucero General Belgrano fuera de la zona de exclusión. También sus políticas neoliberales.  En la foto, la “dama” de visita en las Malvinas, tras el fin de la guerra que toreó con mano dura

El gobierno nacional de Argentina evitó pronunciarse sobre el fallecimiento de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher. No hubo comunicados oficiales sobre la Dama de Hierro, de la que sí hablaron los ex combatientes de Malvinas. “Lamentablemente, murió impune”, dijeron de la mujer que en mayo del ’82 decidió el hundimiento del Crucero General Belgrano, que se encontraba fuera de la zona de exclusión, provocando la muerte de 323 tripulantes, doscientos de ellos de 19 y 20 años. Además, los ex combatientes rechazaron que Thatcher haya sido una adalid de la democracia y la libertad en el mundo, como dijeron algunos presidentes en sus condolencias: “No solamente profundizó la militarización a escala mundial, sino que el propio pueblo británico sufrió sus políticas neoliberales de ajuste y desempleo”.

Así lo señaló Ernesto Alonso, presidente de la Comisión Nacional de Ex Combatientes. “Margaret Thatcher va a ser recordada como una personalidad que no dejó nada positivo para la humanidad –aseguró en este sentido–. Para nosotros su figura está en el mismo plano que el genocida Leopoldo Fortunato Galtieri: los dos llevaron a nuestros países a una guerra que lo único que nos dejó fueron los cientos de muertos.”

Alonso habló desde La Plata, su ciudad, donde los ex combatientes realizan trabajos solidarios con los inundados. “El hundimiento del Belgrano fue la peor demostración de su personalidad política, porque terminó con toda posibilidad de una salida negociada, una salida por la paz. A partir de eso no hubo ningún camino de retorno a la resolución del conflicto por la vía diplomática.”

Desde Corrientes, el ex combatiente Orlando Pascua coincidió con Alonso. “Thatcher fue el conservadurismo, el neoliberalismo de los sistemas políticos más reaccionarios, lo que a nivel nacional tuvimos en el ’80, que nos trajo las consecuencias que todos conocimos en los ’90 y de las que en países como el nuestros hoy nos estamos recuperando por el hecho de que nos alejamos de esas políticas. Thatcher se pareció a Galtieri, los dos utilizaron la guerra. A ella, más allá de que la mayoría de los ingleses no conocían las Malvinas, le sirvió para resolver sus problemas internos. Thatcher marcó con Reagan ese modelo político, social, económico y cultural de las privatizaciones, del individualismo, que generó tanta pobreza.”

Pascua, que es coordinador nacional de la Red Compromiso Social por Malvinas, marcó sus diferencias con las declaraciones de Jorge Bergoglio, que como papa se dijo “triste” por la muerte de la ex primera ministra británica. “Yo no me siento ni triste ni contento, cumplió su ciclo biológico una persona que tenía 87 años. Para mí, es una oportunidad para reflexionar no sólo sobre lo que significó para los argentinos, sino también sobre lo que pasó con nuestros pueblos en esa década, ahora que Latinoamérica está dando ejemplo de un cambio en la historia. A los que la quieren mostrar como una luchadora por la democracia, hay que decir que más allá de que ella llegó a través de la voluntad popular, nadie vota para que le maten a los hijos, ni para ser pobre y quedarse desocupado. Ella inició las políticas de ajuste y avaló dictaduras como la de Augusto Pinochet en Chile.”

Por su parte, César González Trejo, apoderado de la Comisión de Familiares de la Caídos en Malvinas, lamentó que la muerte de la ex premier haya ocurrido antes de que la Argentina presente una denuncia ante la Corte Internacional de La Haya imputándole crímenes de guerra durante el ataque a la fuerzas argentina en 1982.

Entre quienes también comentaron la muerte de la Dama de Hierro estuvo la CTA que conduce Hugo Yasky. Lo hicieron de manera indirecta, difundiendo una nota de trabajadores británicos. En ella, el secretario general de la Asociación Mineros de Durham, David Hopper, declaró: “No siento ninguna tristeza, ella destruyó nuestra comunidad, nuestros pueblos y nuestra gente”. El dirigente agregó: “Nuestros hijos no tienen trabajo y nuestra comunidad está llena de problemas. No hay trabajo, no hay dinero, es un legado muy triste el que ella dejó”. Además Hopper agregó que tiene “muy malos recuerdos de lo que nos hizo. Puso a toda la nación en nuestra contra y la violencia con que nos trató fue terrible. Estoy contento de haber vivido más que ella. Hoy es un gran día para todos los mineros”.

Tomado de Página/12

Sin comentarios

Abr 08 2013

La Thatcher, ¿representante de los valores cristianos?

La primera ministra británica Margareth Thatcher visita a las tropas de la compañía y del Primer Batallón del Regimiento Real Hampshire, ‘Los Tigres’, en Goose Green, en las islas Malvinas, durante la guerra con Argentina en 1982

Escribe Atilio Borón hoy, en su blog:

SORPRENDENTES DECLARACIONES DEL PAPA FRANCISCO A PROPÓSITO DE LA MUERTE DE MARGARET THATCHER

Según lo informara Tarcisio Bertone, secretario de Estado de la Santa Sede, en su mensaje dirigido al Primer Ministro británico, David Cameron el Papa Francisco dijo que:
“El recuerda los valores cristianos que estaban en la base de su compromiso con el servicio público y en la promoción de la libertad entre la familia de las naciones”, asegura el texto, escrito en inglés
“Confiando su alma a la misericordia de Dios y asegurando a su familia y al pueblo británico un recuerdo en sus oraciones, el Santo Padre pide la abundante bendición de Dios para todos aquellos cuyas vidas ella tocó”
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1570762-el-papa-se-entristecio-por-la-muerte-de-margaret-thatcher

Puede ser que yo ya no entienda nada de nada, pero:

a) ¿son valores cristianos combatir hasta su destrucción al movimiento obrero británico, o persistir en una intransigencia absoluta ante la huelga de hambre de los prisioneros políticos del Ejército Republicano Irlandés, o librar junto a Ronald Reagan y Juan Pablo II una cruzada contra todas las conquistas económicas, sociales y culturales que los movimientos populares habían logrado después de la II Guerra Mundial?

b) “la abundante bendición de Dios para todos aquellos cuyas vidas ella tocó”, segun dice el mensaje,  ¿incluye a los 323 tripulantes del Crucero General Belgrano, hundido durante la Guerra de las Malvinas cuando se encontraba FUERA de la zona de exclusión y del teatro de operaciones del conflicto? Haber decidido hundir a ese crucero, sabiendo que la mayoría de sus tripulantes eran jóvenes conscriptos, ¿es un acto que revela los valores cristianos de la difunta?

Creo que a lo largo del siglo veinte hubo pocos líderes políticos en Occidente que representaran con tanta nitidez valores más antagónicos con los del cristianismo que la Señora Margaret Thatcher, reaccionaria integral en materia económica, política, social y cultural.  Mis peores sospechas acerca del “reformismo” del nuevo Papa se están confirmando a pasos agigantados…

Sin comentarios

Abr 08 2013

Más papistas que el Papa

Por Mariano Molina, periodista y docente argentino

Cuando el miércoles 13 de marzo el Vaticano anunciaba que Jorge Bergoglio era el elegido por los cardenales para ser el nuevo papa, más allá de la obvia sorpresa generalizada, un agitado debate político se presentó rápidamente en nuestro país. Quizás habría que recordar, antes de empezar, que la Iglesia es una congregación de fe y también un actor político, para no obnubilarse con el oro vaticano. Una obviedad que parece perdida en estos días de fervor papal.

La oposición política, casi siempre encabezada por las corporaciones mediáticas, se apuró a gritar a los cuatro vientos que la elección implicaba un gran cambio para el país, que el kirchnerismo estaba acorralado y que la Argentina se transformaría de cuajo frente a este “cambio de época”, de modales y de humores. Un diagnóstico como éste muestra por un lado las limitaciones graves de una gran parte del sistema político y, por el otro, la utilización instantánea de cualquier hecho, con tal de que pueda “servir” para atacar al Gobierno.

Un amplio sector del kirchnerismo, por su parte, vivió en los primeros instantes una situación compleja, ya que un gran opositor a muchas de las políticas importantes de este proceso era elegido como primus inter pares de la religión mayoritaria de nuestro país y de América. Pero, con el paso de los minutos, las horas y los días (y quizá con la cabeza más fría) se fue intuyendo que el ahora Francisco tiene una inmensidad de tareas frente a sí. Y que, como bien dijo el periodista Luis Bruschtein, sólo una buena prensa y un gran lobby pueden ocultar uno de los hechos más dramáticos de la Iglesia en los últimos siglos: que el motivo que lleva a que Bergoglio sea actualmente Francisco es la renuncia anterior del papa Benedicto a ser el “vicario de Dios en la Tierra”, dados los problemas internos de la misma institución que hoy se estremece entre la esperanza, el olvido y la necesidad urgente de reforma. Frente a este panorama, pensar que a Bergoglio le sobra mucho tiempo para dedicarle a la vida política local es mirarse demasiado el ombligo.

Pero aun así el Papa importa en la mundana política argentina, que al fin y al cabo es lo que aquí interesa. El espacio kirchnerista ha demostrado frente a este tema un interesante grado de diversidad y debate. Si logra mantener esta amplitud en otros temas, sólo la burbuja mediática podrá insistir en que es monolítico, verticalista y hasta “soldadesco”. Pero hay cuestiones que preocupan, porque durante los últimos tiempos parecía –quizá erróneamente– que se había superado cierta sinergia entre la vida política y la religión. Porque una cosa es la chicana graciosa de una charla de bar o una asamblea y otra distinta es que se convierta en práctica política el echar mano a cierta simbología religiosa, como si su utilización fuera gratuita. He aquí una gran banalidad. La peronización o no del Papa, de un lado, y su entronización como el salvador de los problemas mundanos de la politiquería, del otro, es una actitud rechazable, porque no sólo instrumentaliza la fe, sino que simplifica el debate político, arropándolo de lenguajes que no son los suyos, pero sobre todo, obviando que entre la autoridad democrática y el modo de elección papal hay un abismo, por suerte, insalvable.

Y frente al actor político que es la Iglesia todavía quedan muchos reclamos, pero también motivos para estar en la vereda de enfrente. Porque no sólo tuvo complicidades en la dictadura militar, sino que tampoco tuvo el atrevimiento, después de casi 30 años, de hacerse responsable de sus acciones. Y también porque este actor nunca dejó de operar e influir (como buena organización política) en aquellas políticas que considera que hay que realizar en nuestro país, muchas de ellas opuestas al proceso de cambio en curso.

El fervor mediático con el Papa y su utilización política ahora intenta hacernos creer que en la ciudad de Buenos Aires teníamos a un arzobispo casi igualito a Jaime de Nevares y no nos habíamos dado cuenta; así como intenta ubicar ahora a Benedicto XVI como un intelectualoide recalcitrante y a Bergoglio como un militante popular que se embarra los pies, ocultando que se trata de las dos caras de una misma moneda en el entramado de la Iglesia: el dogma, inseparable del pastoreo.

Hay una parte de la Iglesia que tiene una reconocida militancia barrial, que llega a los rincones más pobres de la sociedad: eso se conoce de toda la vida. Pero esa militancia no la convierte automáticamente en un movimiento popular progresista o liberador. Sobran los ejemplos de sectores conservadores y derechistas con fuerte arraigo y militancia entre los más necesitados de la sociedad: la llegada a ciertos barrios, se sabe, no es exclusividad de movimientos populares ni muchas veces prioridad de alguna izquierda. El Jorge Bergoglio que conoció esta ciudad, a mi modesto entender, se acerca más a esta opción conservadora por las masas, lo que no implica desconocer ciertas posiciones con las que es imposible no acordar –como, por ejemplo, su lucha contra la trata—. Pensar que cualquier religión y mucho más, sus líderes, son una caja de herramientas de recursos políticos a la mano no sólo es peligroso: también es ingenuo.

Tomado de Página/12

Sin comentarios

Next »