América despierta

Otro punto de vista sobre estas latitudes

Ago 16 2010

La ONU, la impunidad y la guerra

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FIDEL CASTRO RUZ

La Resolución 1929 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el 9 de junio de 2010, selló el destino del imperialismo.

No sé cuántos se habrán percatado de que entre otras cosas absurdas, el Secretario General de esa institución, Ban Ki-moon, cumpliendo órdenes superiores, incurrió en el disparate de nombrar a Álvaro Uribe -cuando este estaba a punto de concluir su mandato- vicepresidente de la comisión encargada de investigar el ataque israelita a la flotilla humanitaria, que transportaba alimentos esenciales para la población sitiada en la franja de Gaza. El ataque se produjo en aguas internacionales a considerable distancia de la costa.

Dicha decisión le otorgaba a Uribe, acusado por crímenes de guerra, total impunidad como si un país lleno de fosas comunes con cadáveres de personas asesinadas, algunas hasta con dos mil víctimas, y siete bases militares yankis, más el resto de las bases militares colombianas a su servicio, no tuviera nada que ver con el terrorismo y el genocidio.

Por otro lado, el 10 de junio de 2010, el periodista cubano Randy Alonso, que dirige el programa “Mesa Redonda” de la televisión nacional, escribió en el sitio Web CubaDebate un artículo titulado: “El llamado Gobierno Mundial se reunió en Barcelona”, donde señala:

“Llegaron hasta el placentero hotel Dolce en carros de lujo con cristales oscuros o en helicópteros.”

“Eran los más de 100 jerarcas de la economía, las finanzas, la política y los medios de Norteamérica y Europa, quienes vinieron hasta este lugar para la reunión anual del Club de Bilderberg, una especie de gobierno mundial a la sombra.”

Otros articulistas honestos estaban siguiendo igual que él las noticias que lograron filtrarse del extraño encuentro. Alguien mucho más informado que ellos estaba siguiendo la pista de esos eventos desde hacía muchos años.

“El exclusivo Club que se reunió en Sitges nació en 1954. Surgió de la idea del consejero y analista político Joseph Retinger. Sus impulsores iniciales fueron el magnate norteamericano David Rockefeller, el Príncipe Bernardo de Holanda y el Primer Ministro belga, Paul Van Zeeland . Sus propósitos fundacionales eran combatir el creciente ‘antinorteamericanismo’ que había en la Europa de la época y enfrentar a la Unión Soviética y al comunismo que cobraba fuerza en el Viejo Continente.”

“Su primera reunión se celebró en el Hotel Bilderberg, en Osterbeck, Holanda, el 29 y 30 de mayo de 1954. De ahí salió el nombre del grupo, que desde entonces se ha reunido anualmente, con la excepción de 1976.”

“Hay un núcleo de afiliados permanentes que son los 39 miembros del Steering Comittee, el resto son invitados.”

“…la organización exige que nadie ‘conceda entrevistas’ ni revele nada de lo que ‘un participante individual haya dicho’. Es requisito imprescindible un dominio excelente de la lengua inglesa [...] no hay traductores presentes.”

“No se sabe a ciencia cierta los alcances reales del grupo. Los estudiosos del ente dicen que no es casualidad que se reúnan siempre poco antes que el G-8 (G-7 anteriormente) y que buscan un nuevo orden mundial de gobierno, ejército, economía e ideología única.”

“David Rockefeller dijo en un reportaje a la revista ‘Newsweek’: ‘Algo debe reemplazar a los gobiernos y el poder privado me parece la entidad adecuada para hacerlo’.”

“…el banquero James P. Warburg afirmó: ‘Guste o no guste tendremos un gobierno mundial. La única cuestión es si será por concesión o por imposición’.“

“‘Ellos conocían 10 meses antes la fecha exacta de la invasión de Irak; también lo que iba a pasar con la burbuja inmobiliaria. Con información como esa se puede hacer mucho dinero en toda clase de mercados. Y es que hablamos de clubes de poder y de saber’.

“Para los estudiosos, uno de los temas que más preocupa al Club es la ‘amenaza económica’ que significa China y su repercusión en las sociedades norteamericanas y europeas.

“Su influencia en la elite la demuestran algunos con el hecho de que Margaret Thatcher, Bill Clinton, Anthony Blair y Barack Obama estuvieron entre los invitados al Club antes de que fueran electos al más alto cargo gubernamental en Gran Bretaña y Estados Unidos. Obama acudió a la reunión de junio de 2008 en Virginia, EEUU, cinco meses antes de su triunfo electoral y su victoria se pronosticaba ya desde la reunión del 2007.”

“Entre tanto sigilo, la prensa fue sacando nombres por aquí y por allá. Entre los que llegaron a Sitges estaban importantes empresarios como los presidentes de la FIAT, Coca Cola, France Telecom, Telefónica de España, Suez, Siemens, Shell, Novartis y Airbus.

“También se reunieron gurúes de las finanzas y la economía como el famoso especulador George Soros, los asesores económicos de Obama, Paul Volcker y Larry Summers, el flamante Secretario del Tesoro Británico George Osborne, el exPresidente de Goldman Sachs y British Petroleum, Peter Shilton [...] el Presidente del Banco Mundial Robert Zoellic, el Director General del FMI Dominique Strauss-Kahn, el Director de la Organización Mundial del Comercio, Pascal Lamy, el Presidente del Banco Central Europeo Jean Claude Trichet, el Presidente del Banco Europeo de Inversiones, Philippe Maystad.”

¿Lo sabían nuestros lectores? ¿Algún órgano importante de la prensa hablada o escrita dijeron una palabra? ¿Es esa la libertad de prensa que tanto pregonan en occidente? ¿Puede alguno de ellos negar que estas reuniones sistemáticas de los más poderosos financistas del mundo se llevan a cabo todos los años, con excepción del año señalado?

“El poder militar envió algunos de sus halcones -continúa Randy- : el ex secretario de Defensa de Bush, Donald Rumsfeld, su subalterno, Paul Wolfowitz, el Secretario General de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, y su antecesor en el cargo, Jaap de Hoop Scheffer.”

“El magnate de la era digital Bill Gates, fue el único asistente que habló algo a la prensa antes del encuentro. ‘Soy uno de los que estará presente’, dijo y anunció que ‘Sobre la mesa habrá muchos debates financieros’.”

“Los especuladores de la noticia hablan de que el poder en la sombra analizó el futuro del euro y las estrategias para salvarlo, la situación de la economía europea y el rumbo de la crisis. Bajo la religión del mercado y el auxilio de los drásticos recortes sociales se quiere seguir prolongando la vida del enfermo.

“El Coordinador de Izquierda Unida, Cayo Lara, definió con claridad el mundo que nos imponen los Bildeberg: ‘Estamos en el mundo al revés; las democracias controladas, tuteladas y presionadas por las dictaduras de los poderes financieros’.”

“Lo más peligroso, que ha salido a la luz en el diario español Público, es el consenso mayoritario de los miembros del Club a favor de un ataque norteamericano a Irán [...] Recordar que los miembros del Club sabían la fecha exacta de la invasión a Irak del 2003 diez meses antes de que ocurriera”.

¿Es acaso una invención caprichosa la idea, cuando esto se suma a todas las evidencias expuestas en las últimas Reflexiones? La guerra contra Irán está ya decidida en los altos círculos del imperio, y sólo un esfuerzo extraordinario de la opinión mundial podría impedir que estalle en muy breve plazo. ¿Quién oculta la verdad? ¿Quién engaña? ¿Quién miente? ¿Algo de lo que aquí se afirma puede ser desmentido?

Una respuesta hasta ahora

Ago 12 2010

¡AY, MACARENA!

Published by Maggie under En Nuestra América

Créalo o no, Uribe eligió a las tropas apostadas en La Macarena para dirigir un mensaje de agradecimiento y despedida a las fuerzas militares…

MAGGIE MARÍN

Digo Macarena y cualquiera pensaría en una guapa andaluza con su bata de óvalos y vuelos, cantando seguidillas y bailando flamenco. Macarena se nombra precisamente un barrio en Sevilla, España; y macareno, allá en la madre patria, es equivalente a guapo, lindo, fanfarrón. Lamentablemente La Macarena a que me voy a referir no tiene ningún salero, muy al contrario, ahora mismo es centro de un macabro, pavoroso y demencial asunto.

Esta Macarena es un municipio del departamento de Meta, en Colombia, enclavado al sur de una serranía de idéntico nombre –legendaria por su megabiodiversidad–, y está envuelta en el horror de ser el territorio donde se encuentra la mayor fosa común de América Latina, que en 6 mil 500 metros cuadrados alberga a unas dos mil sepulturas cuyos únicos signos de identificación son un número de acta (¿de defunción?), una fecha parcial (solo el mes y el año), y el alias por el que (supuestamente) era conocida la persona que terminó enterrada en ese nicho sin nombre, tras quién sabe qué indigna y terrible muerte.

Ahora se afanan en el lugar peritos, expertos y forenses, pero durante mucho tiempo los lugareños estuvieron denunciando la existencia de ese gigantesco cementerio clandestino, y las autoridades se desentendían o sencillamente lo negaban, como hizo la propia cancillería colombiana a principios de este año

Tuvieron que aparecerse por el lugar algunas ONGs europeas para que el manto de secreto empezara a caer. Y el golpe de gracia, lo que finalmente develó esta ¿viva? muestra del terrorismo de estado en que ha vivido Colombia los últimos años fue una audiencia pública de Derechos Humanos convocada el 22 de julio por la senadora Gloria Inés Ramírez en la propia Macarena, y en la que participaron más de 800 personas entre campesinos de diversos municipios de la región, dirigentes del Congreso, lideres del partido opositor Polo Democrático Alternativo, organizaciones internacionales, delegaciones de EEUU, y del Parlamento Europeo.

Creo que sobre todo hay que poner atención en tres cuestiones: Una, Macarena es una zona campesina en plena selva, que fue bastión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y uno de los cinco municipios que el ex presidente Andrés Pastrana desmilitarizó entre 1999 y 2002 para efectuar negociaciones de paz con los guerrilleros. El diálogo fracasó, pero subsistieron acusaciones de que se cometieron allí muchísimas ejecuciones, torturas y desapariciones y desplazamientos forzosos.

Aseguran sus vecinos que tras quedar sin efecto esa zona de despeje que fuera escenario de dichas pláticas, muchos campesinos, sindicalistas y dirigentes sociales desaparecieron, mientras en el terreno que ocupa el cementerio clandestino, miembros del Ejército amontonaban cadáveres en bolsas negras casi todos los días.

La segunda cuestión que amerita una particular atención es que el complejo de fosas NN –sin nombre— que datan de 2004 a 2010, está anexo a una base militar donde funcionan brigadas móviles de la Fuerza de Despliegue Rápido Fudra, que recibe cooperación estadounidense en el marco del Plan Colombia, el programa que bajo una pretendido lucha contra el narcotráfico, es realmente la fachada que usan los gringos para combatir a las guerrillas a sangre y fuego, a un costo de más de ocho mil millones de dólares. Esa vecindad no es casual, claro que no, como tampoco que sea en La Macarena donde se halla este horror. Porque uno puede concluir que militares y paramilitares se la cobraron con saña contra una población donde nunca pudieron asentarse y en la que más de una vez sus habitantes se enfrentaron a los paramilitares con palos y escopetas, llegando en no pocas ocasiones a capturarlos y entregarlos a la fiscalía para que fuesen procesados y encarcelados.

La tercera cosa es que sobre esos miles de cadáveres pesa la acusación de que eran guerrilleros muertos en combate, pero todo apunta a que verdaderamente se trata de “falsos positivos”, como se conocen a los civiles víctimas de ejecuciones sumarias, que impúdicamente son reportados así, como guerrilleros muertos en combate.

Como bien dice un cable de IPS, los cementerios clandestinos y fosas comunes conocidos hasta ahora en Colombia fueron obra de los paramilitares, que el saliente presidente Álvaro Uribe desmovilizó parcialmente y por cuyas confesiones –a cambio de beneficios jurídicos– la Fiscalía ha podido recuperar 3.299 cuerpos, de los al menos 25.000 desaparecidos, según las más exiguas estimaciones.

El ahora ex-presidente Uribe, el hombre de Washington y el Pentágono en el Palacio de Nariño, el político corrupto con comprobados nexos con los narcos y los paramilitares, entre otros méritos ganados con el sudor de sus aquiescencias al país del Norte , ya está en Gringolandia, fungiendo como vicepresidente de una Comisión Internacional de la ONU que deberá investigar nada menos que el ataque israelí a la flotilla humanitaria que el 31 de mayo iba rumbo a la sitiada Franja de Gaza, una ilegal y brutal acción que dejó nueve muertos, decenas de heridos y torturados y levantó una ola de críticas contra Israel, país curiosamente implicado en más de una tropelía “uribista” y por lo tanto totalmente encantado con ese nombramiento desconcertante, inaudito, que socava aún más el crédito de un organismo ya bastante desprestigiado.

¡En que mundo tan torcido, loco, injusto y desvergonzado nos ha tocado vivir!!!

Antes de poner punto final a esta nota quiero que vean estas cifras, reveladas por Iván Cepeda Castro, representante a la cámara por el Polo Democrático Alternativo y afanoso luchador del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado:

En los últimos 20 años, en Colombia han desaparecido cerca de 50 mil personas, más que en Argentina, Chile y otros países que sufrieron cruentas dictaduras militares; el 10 por ciento de la población –¡más de 4 millones de personas!– está desplazado; se han producido más de 150 mil homicidios, 18 pueblos indígenas están a punto del exterminio en procesos que pueden ser catalogados de genocidios, y existe una gran destrucción de las comunidades. Por demás, sindicalistas y defensores de derechos humanos han sido víctimas de crímenes continuos durante estas dos décadas.

En La Macarena están los restos de dos mil de ellos, clamando a gritos su urgencia por ser identificados y porque se les haga justicia. Claro que es como pedirle peras al olmo, pero Juan Manuel Santos, el presidente que acaba de tomar posesión de su cargo en Colombia (y ex ministro de defensa de Uribe y representante de la más rancia oligarquía colombiana y  y y…..), podría, si quiere, hacer mucho al respecto. Lamentablemente, su cuna, su historia, sus compromisos, sus propensiones, sus querencias, apuntan que no querrá.

Una respuesta hasta ahora

Jul 30 2010

¿Por qué a Venezuela?

Published by Maggie under En Nuestra América, En Órbita

Ángel Guerra Cabrera

Lo que hay principalmente detrás del conflicto colombo-venezolano y su reciente agravamiento es que la revolución Bolivariana choca frontalmente con el plan de dominación estadounidense sobre América Latina. Que Venezuela, país con reservas de petróleo y gas entre las mayores del mundo, tenga un rumbo independiente en pos del socialismo, promueva la democracia participativa, la unidad e integración de América Latina, la solidaridad, la paz y la cooperación entre los pueblos es intolerable para el imperio.

Mucho más cuando movido por su sed insaciable de hidrocarburos y recursos naturales que comienzan a escasear, ha entrado en una carrera bélica permanente por el control de los países que los poseen y de las poblaciones que los habitan. Todo con el cínico pretexto de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico nada menos que enarbolada por el Estado campeón del terrorismo, primer mercado de droga en el mundo cuyas ganancias constituyen una gran tajada de su sistema financiero. A la élite de Estados Unidos la saca de quicio la amistad entrañable de Venezuela y Cuba y la profundización de los pasos para su unión económica, preámbulo, diríase, de su unión política. Raúl Castro ha resumido muy claramente el sentido de estos pasos en una reunión de alto nivel cubano-venezolana celebrada el simbólico 26 de julio: sólo unidos venceremos.

El imperio no perdona el importante papel de Venezuela en la liquidación del ALCA –proyecto de recolonización continental- y en el surgimiento de la ALBA, que practica las relaciones más fraternas y equitativas entre las naciones miembros y las promueve, aunque no sean miembros, con todas las naciones de América Latina y el Caribe.

En respuesta a la Venezuela bolivariana, a los grandes movimientos populares antineoliberales y gobiernos más independientes gestados por ellos, Washington restableció la IV Flota y llegó al extremo de instalar siete bases militares en Colombia lo que junto a otros factores presentes en ese país, constituye una peligrosa amenaza de agresión para Caracas, que había tensado seriamente las relaciones bilaterales. En este contexto se produce la festinada acusación por el representante de Bogotá en la OEA de que Caracas mantiene campamentos de las guerrillas colombianas en su territorio, una gravísima provocación que ha puesto en grave peligro la paz entre los dos países hermanos salida del fanatismo proyanqui de Álvaro Uribe y su febril afán de protagonismo desde que se frustró su proyecto reeleccionista.

El presidente Hugo Chávez ha hecho cuanto ha estado a su alcance por armonizar las relaciones con Colombia y evitar un conflicto bilateral. De hecho, a petición de Uribe se convirtió en un factor principalísimo de distensión de la larga guerra de sesenta años en el país vecino y ha insistido invariablemente en la necesidad de una salida política al conflicto. Con justa razón ha invitado a las guerrillas de las FARC y el ELN a que comprendan que las nuevas realidades políticas requieren un cambio en su estrategia de toma del poder mediante las armas por una de negociación, sin que ello implique rendirse. Chávez informó con visible dolor la ruptura de relaciones con Colombia: lo anuncio con una lágrima en el corazón, dijo.

Lula da Silva comentó su extrañeza por la conducta de Uribe cuando le faltan unos días para dejar la Casa de Nariño y “el nuevo presidente (Juan Manuel Santos) ha dado señales claras, incluso con los ministros que escogió, de que quiere construir la paz”. Lula, junto al ecuatoriano Rafael Correa, presidente pro tempore de UNASUR y su secretario general Néstor Kirchner han actuado rápidamente para atraer el tema al seno del mecanismo suramericano, un espacio, a diferencia de la OEA, favorable para que sin la presencia de Washington se expresen a plenitud los intereses de América Latina y el Caribe. UNASUR ha dado ya muestras de su capacidad de concertación política y esta es más necesaria que nunca para la región y para Venezuela en particular.

Tomado de Alainet.org

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Jul 27 2010

Uribe: función de despedida

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Atilio A. Boron

Incondicional peón del imperio, Alvaro Uribe se despide de la presidencia de Colombia con una nueva provocación: la denuncia de la existencia de campamentos de las FARC en territorio venezolano. Ni lerdo ni perezoso, el Departamento de Estado salió a respaldar sin reservas la acusación formulada por Bogotá en la OEA, alentado por la supuesta “contundencia” de las pruebas presentadas por Uribe que denuncian al gobierno de Hugo Chávez por permitir la instalación de campamentos de la FARC y la realización de diversos programas de entrenamiento militar de unos 1500 efectivos de la guerrilla en territorio venezolano. El vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley, declaró con singular insolencia que “Venezuela ha mostrado una conducta desafortunada e insolente” con su vecino y amenazó que si ese país “no coopera, Estados Unidos y los demás países obviamente lo tomarán en cuenta.” En la misma línea se manifestó el subsecretario adjunto para América latina, Arturo Valenzuela, declarando que la denuncia hecha por Uribe era “muy seria.” Ambas declaraciones hablan elocuentemente sobre el talante moral de ambos funcionarios.

Fueron los administradores imperiales quienes le pidieron a Uribe una última “prueba de amor” pocos días antes de abandonar la presidencia. Como es de público conocimiento, el prontuario que la DEA, la CIA y el FBI han venido construyendo sobre Uribe por sus íntimas y prolongadas vinculaciones con los narcos no le permite desobedecer ninguna orden originada en Washington, so pena de correr la misma suerte que el ex presidente panameño Manuel A. Noriega y terminar sus días en una cárcel de máxima seguridad de los Estados Unidos.

Miente Uribe porque, en primer lugar, si las FARC controlan cerca del 30 por ciento del territorio nacional (como el propio gobierno colombiano lo ha reconocido más de una vez) no se entiende qué sentido puede tener distraer nada menos que 1500 hombres del teatro de operaciones en Colombia y organizar 85 campamentos guerrilleros en Venezuela. Es en la propia Colombia donde la crisis y putrefacción del Estado oligárquico permite que amplias franjas de su territorio, especialmente en las zonas selváticas, estén controladas por la guerrilla, los narcos y los paramilitares. Diversas autoridades ecuatorianas comentaron luego del ataque que las fuerzas colombianas realizaron en su territorio que Ecuador no limita al norte con Colombia sino con una tierra de nadie controlada por las organizaciones descriptas más arriba. Con una necedad sin límites Uribe acusa a sus vecinos de no hacer lo que él mismo ha dado sobradas muestras de ser incapaz de hacer: controlar su propio país. Cerrando los ojos ante esta realidad Estados Unidos se monta sobre esta falaz denuncia para, desde allí, acosar al gobierno bolivariano por su falta de colaboración en la lucha contra el narcotráfico, obviando el molesto hecho de que el mayor exportador mundial de cocaína –y, ahora, de narcotraficantes– es la Colombia militarizada por Uribe y devenida gracias a su invalorable colaboración en un protectorado norteamericano.

Ante semejante cuadro de descomposición política, denunciar que las FARC se instalan en Venezuela –¡y para colmo con el aval y la complicidad del gobierno de Hugo Chávez!– es una vulgar engañifa al servicio del imperio que carece por completo de entidad como para ser tomada mínimamente en serio.

En segundo lugar, ¿cómo olvidar que Uribe fue el hombre que mintió alevosamente cuando sus fuerzas, apoyadas por las de Estados Unidos, incursionaron en territorio ecuatoriano aduciendo que iban en persecución de una columna de las FARC. Las pruebas demostraron que los guerrilleros a los que supuestamente se perseguía luego de un enfrentamiento ocurrido en territorio colombiano estaban durmiendo –vestidos inclusive con pijamas– al momento de producirse el ataque y que, en consecuencia, lo que tuvo lugar en Santa Rosa de Sucumbíos no fue un combate sino lisa y llanamente una masacre indiscriminada.

Tercero, ¿cómo se le puede creer a un hombre que desde la presidencia convalidó la acción de los paramilitares y del terrorismo de Estado? El 16 de febrero de este año la unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía colombiana publicó un informe en el que se revela que algo más de 4000 paramilitares de las AUC, las Autodefensas Unidas de Colombia, aseguraron haber perpetrado 30.470 asesinatos en el período comprendido desde mediados de los ochenta hasta su “desmovilización” en 2003-2006. Agréguese a esto que tan sólo en el año 2009 los paracos y las “fuerzas de seguridad” asesinaron a 40 sindicalistas, convirtiendo a Colombia en el país más peligroso del mundo para ese tipo de actividad.

Cuarto, el denunciante es nada menos que el responsable intelectual y político de la masacre serial conocida con el nombre de “falsos positivos”. Durante los tres últimos años de gobierno de Uribe se comprobó que –ante el acoso del gobierno para que mostrara resultados concretos en la lucha contra la guerrilla– el ejército diseñó y ejecutó un plan criminal: recorrer las comunidades y aldeas más pobres del país ofreciendo trabajo a la enorme masa de desocupados y reclutando a un elevado número de indigentes, campesinos indefensos y jóvenes marginados, que luego eran asesinados a sangre fría y a sus cadáveres se los hacía pasar como pertenecientes a guerrilleros ejecutados en combate para cobrar la recompensa establecida por el gobierno u obtener estímulos o ascensos en su carrera militar. Según estimaciones muy conservadoras estos crímenes de Estado superan los mil casos.

Como ocurrió con todos los terrorismos de Estado que asolaron la región, los crímenes de lesa humanidad cometidos tenían también un trasfondo económico. En el caso de la Colombia de Uribe, entre las corruptas fuerzas armadas, los paramilitares y el narco se repartieron millones de hectáreas que en su desesperado éxodo dejaban tras de sí los campesinos desplazados por los bombardeos y masacres indiscriminadas a que estaban sometidos. La cifra de los campesinos desplazados ascendería a 4.500.000 y sus tierras –por lo menos unos seis millones de hectáreas– fueron luego transferidas, con gran provecho para los encargados de desalojarlos, a los terratenientes y el agronegocio, auspiciantes y cofinanciadores del paramilitarismo.

Este es el hombre que hoy levanta su dedo acusador en contra de la revolución bolivariana. Es evidente que lo suyo es una maniobra más, dictada por los estrategas del imperio, para acosar al gobierno de Hugo Chávez y para legitimar la violenta militarización de la política exterior norteamericana. Por eso Washington insiste en desplegar su impresionante dispositivo militar: allí están las siete bases en Colombia; en Aruba y Curazao, a pocos kilómetros del litoral marítimo venezolano; en El Salvador y en Honduras y, ahora, la autorización para introducir nada menos que 7000 marines y toda clase de armamento en la vecina Costa Rica. Por eso también la Cuarta Flota. El gobierno de Uribe cumple así un servicio de extraordinaria importancia tratando de crear las condiciones que justifiquen la intervención militar norteamericana en América del Sur y, en lo inmediato, mantener viva la tensión entre Colombia y Venezuela luego del recambio presidencial y perjudicar las chances electorales de Chávez.

Preocupado por su futuro y agobiado por el espectro de Noriega pudriéndose en una cárcel gringa, Uribe se esmera hasta el último día de su mandato para mostrar su total sumisión a los dictados de los imperialistas. Por eso es importante desenmascarar y denunciar al denunciante, y exigir la pronta intervención de la Unasur para desbaratar los planes de Washington en nuestra América. Este no es un tema para la OEA, que además no supo manejar la provocación uribista, sino para la Unasur, que será puesta a prueba con este incidente.

*Politólogo argentino

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Feb 02 2010

DIOS LOS CRÍA…

Published by Maggie under En Nuestra América, General

100131185701_sp_uribe_lobo_ap_512x288El pasado fin de semana Álvaro Uribe visitó a su “carnal” Porfirio Lobo, que estaba muy acomplejado y más solo que el uno porque casi ningún mandatario latinoamericano asistió a su espuria toma de posesión. Uribe era, que duda cabe, el más indicado para acercarle el hombro a Lobo para que el rico empresario hondureño derramara sus lágrimas con entera confianza.

Lobo y Uribe, que con su acción se convirtió en el primer gobernante que lo visita, charlaron y ajustaron cuentas para futuros acuerdos en los ámbitos agrícolas, comerciales y de seguridad, ¡donde si no! por espacio de tres horas. Ese convenio de seguridad –también llamado por Uribe Plan de Acción– que comenzará a funcionar el próximo 15 de febrero, contempla la cooperación de ambos personajes y gobiernos en la “lucha” contra las drogas, el tráfico de armas, el secuestro y la trata de personas, entre otros temas de ese corte.

¡Qué contentos deben estar en el Pentágono! ¡Y la Clinton! No hay que olvidarla, caramba, después de todo lo que se esforzó durante seis meses para evitar que “Mel” Zelaya recuperase la presidencia hondureña.

Bueno será que nos preparemos para estos encuentros y carantoñas cada tanto. Ellos dos y el chileno Piñera son ahora los niños lindos de Gringolandia en el traspatio. Por cierto, tampoco hay que olvidar al inefable Oscar Arias ni a Alan García. ¡Y miren que casualidad, son como un pentagonito en el sur!….

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Nov 07 2009

La matanza, las bases y la ex gobernadora

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Por Maggie Marín

Barack Obama, Álvaro Uribe, Nidal Malik Hasan, y Janet Napolitano. ¿Y esa ringlera de nombres, podría preguntar cualquiera? Pues se pueden vincular más de lo que pudiera pensarse. Voy por partes y de atrás hacia delante.

Janet Napolitano, newyorkina y exgobernadora de Arizona, lleva 10 meses al frente del Departamento de Seguridad Nacional de EE UU. Monda y lironda, ayer mismo le dijo a un periodista de El País de España que Estados Unidos es ahora más seguro que antes del 11-S; más que hace cuatro años, más que hace un año. “Cada día mejoramos en cómo reducir los riesgos de otro atentado terrorista y cómo responder si ocurre”.

¿Gringolandia tranquilita ocho años después de lo que aún muchos aseguran que fue un auto atentado que permitió soltar los demonios de la guerra y la violencia a quienes llevaron y amparaban a Bush en la Casa Blanca?

Pues parece que en ese preciso instante Janet desconocía los detalles de la carnicería que acababa de protagonizar en Texas el comandante y psiquiatra militar Nidal Malik Hasan, y que con un saldo de 13 muertos y unos 30 heridos clasificó como la peor matanza en la historia de las bases militares estadounidenses.

A despecho de que hasta hoy nada indica que la reacción del militar (musulmán, de ascendencia jordana y con 39 años) fuera un acto terrorista u obedeciera a fanatismo religioso alguno, se trata sin dudas de un hecho que pone al descubierto una vez más que las inseguridades rodean a los estadounidenses en su propio territorio.

Nidal Malik Hasan llevaba tiempo intentando abandonar el ejército y estaba haciendo todo lo posible por no ser destinado al frente afgano. Se había sentido perseguido y rechazado por sus compañeros tras los ataques del 11-S.

El escenario del degolladero, Fort Hood, en Texas, es la mayor instalación militar estadounidense (alberga en sus predios a 55 mil militares) y una de las puertas de salida de los efectivos que parten hacia las guerras en Iraq y Afganistán. De hecho, de los 4 mil 600 soldados estadounidenses que han muerto en Iraq, 500 pertenecían a las tropas de Fort Hood.

Pienso que sin proponérselo, la acción del comandante estadounidense hizo mas patente la suerte de anexión de Colombia a Estados Unidos que acaba de producirse, porque los hechos sangrientos de Texas ocurrieron menos de una semana después de la firma entre Washington y Bogotá de un “acuerdo militar” que le permitirá a la potencia “conducir operaciones de espectro completo por toda América del Sur” desde siete instalaciones militares: Palanquero, Malambo, Tolemaida, Larandia, Apíay, Cartagena y Málaga. Y más, porque ese pacto aprueba el acceso y uso de las otras instalaciones y ubicaciones castrenses existentes en territorio colombiano, sin restricciones y en condiciones de una inmunidad tan total que es mejor llamarla por su nombre: completa impunidad.

La abogada y escritora venezolano-estadounidense Eva Golinger apuntaba ayer que aunque Barack Obama y Álvaro Uribe han mantenido públicamente que dicho acuerdo militar ampara solamente operaciones y actividades dentro del territorio colombiano para combatir el narcotráfico y el terrorismo interno y que ello no afectará a los países vecinos, “el documento de la Fuerza Aérea de EEUU confirma lo contrario e indica que las verdaderas intenciones y objetivos detrás del acuerdo son para poder realizar operaciones militares a nivel de la región para combatir la “amenaza constante de los gobiernos anti-estadounidenses”.

Pero la verdad es que la mayoría de los medios de comunicación del orbe se ocupan más de la degollina tejana, en menor medida del segundo golpe de estado que acaba de producirse en la martirizada Honduras (una acción gravísima que debiera levantar una ola de repudio mundial) y dejaron ya en el pasado el hecho “gravísimo y trascendente”, como calificará Fidel Castro a estos siete puñales clavados en el corazón latinoamericano y que por ello amerita no solo mil y una denuncias, sino la más férrea oposición de la totalidad de los países de Nuestra América.

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