América despierta

Otro punto de vista sobre estas latitudes

Ene 30 2010

RAFAEL CORREA EN HAITÍ: “HAY MUCHO IMPERIALISMO EN LA AYUDA”

Published by Maggie under En Nuestra América, General

aleqm5i7hmwynmox3v0niriezcos_3fmqwel-presidente-de-ecuador-rafael-correa-der-con-el-el-representante-especial-de-la-secretaria-general-de-la-onu-edmond-mule

correa-en-haiti

“Dan el dinero, pero luego ese efectivo regresa a ellos mediante gastos oficiales, en cuestiones militares o por intermedio de sus organizaciones no gubernamentales”. En las fotos, Correa hoy en Puerto Príncipe

El gobernante de Ecuador y presidente pro témpore de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), Rafael Correa, llegó este sábado a Haití acompañando lo que denominó una modesta ayuda humanitaria de su país (doce médicos), y para comprobar la situación en esa devastada nación caribeña, por lo que al llegar su nave sobrevoló Puerto Príncipe, permitiéndole al joven y talentoso economista observar los daños causados por el terremoto del pasado 12 de enero.

Su visita, la segunda de máximo nivel tras la efectuada a mediados de enero por el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, coincidió con una neurálgica situación sanitaria debido a la escasez de insumos médicos y de las reservas de sangre; con los llamados del gobierno a que no se levanten casas hasta contar con un planeamiento urbano; con crecientes protestas porque la ayuda no está llegando a los damnificados; y con el anuncio de la oficina que coordina los asuntos Humanitarios de la ONU respecto a que el fondo de asistencia inmediata ya alcanzó 575 millones de dólares, 82 por ciento de los requerimientos fijados por ese organismo para responder a la catástrofe, que según los últimos reportes dejó un saldo de 180 mil muertos.

Correa condenó el “imperialismo” de los (países) donantes porque dan el dinero, pero luego ese efectivo regresa a ellos mediante gastos oficiales, en cuestiones militares o por intermedio de sus organizaciones no gubernamentales. En rueda de prensa junto a René Preval, enfatizó que el interlocutor válido de Haití es su gobierno. “No somos nosotros los que vamos a decidir qué hacer, son ustedes los que nos lo van a decir” le dijo en francés a su homólogo haitiano, quien admitió que uno de los problemas actuales es que los países que ayudan no han logrado coordinarse.

Preval criticó que muchos proyectos no pasan por su gobierno sino que se deciden directamente en algún país occidental y luego se aplican sobre el terreno sin la menor coordinación, ni entre las organizaciones de ayuda, ni con el gobierno haitiano.

Al respecto Correa insistió en que “lo poco o mucho que podamos ayudar los países latinoamericanos de UNASUR, llegue al pueblo haitiano”. En esta fase de la reconstrucción vamos a necesitar muchos recursos, humanos, materiales y financieros”, dijo

Esta tragedia nos ha dolido y conmovido a todos, declaró, y a seguidas agregó que la intención de su visita es hacer un diagnóstico in situ y conversar con las autoridades sobre la ayuda. “Ha sido muy fructífera, nos ha permitido aclarar muchas cosas”. También conversaron sobre las necesidades de Haití, en especial, la reconstrucción de las infraestructuras para que los ciudadanos puedan vivir en el campo, con fuentes de trabajo y no tengan que concentrarse en Puerto Príncipe, zona sísmica aún en peligro y que antes de la catástrofe tenía 3 millones de habitantes.

“Queremos actuar –abundó- en función de las prioridades del país caribeño, de lo que decidan el gobierno y el pueblo haitianos, y de salir adelante, en lo que deben de contar con los países del Sur. “¡Haití ha sido ejemplo para América Latina; fue el precursor de la independencia y apoyo a nuestras luchas, y tenemos una gran deuda con este pueblo”

“Haití hoy es para América Latina y el mundo dolor, es tristeza pero es también esperanza”, dijo Correa al expresar su convencimiento de que el país “que tanto ayudó a nuestras naciones a liberarse” en los tiempos de la colonia española, logrará reconstruirse sobre mejores bases socioeconómicas e infraestructura.

Posteriormente ambos presidentes iniciaron un recorrido por la ciudad en un vehículo conducido por el propio Preval.

En tanto, mientras la Organización Mundial de la Salud informaba desde su sede en Ginebra que sus equipos en Haití reportan cada vez más casos de diarrea y sarampión, ya comenzó a implementarse el segundo escalón del estratégico proyecto del ALBA (la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), precisamente para evitar el estallido de plagas y epidemias.

Fuerzas cubanas especializadas en la lucha contra los vectores se encuentran desplegadas por Puerto Príncipe realizando un intenso trabajo, especialmente en las áreas con concentración de población, para reducir los riesgos. Así, seis brigadas apoyadas por otra fuerza, con equipos de fumigación y plaguicidas, aplican las acciones higiénico-sanitarias, de promoción, de prevención de salud y control de vectores.

En tanto, aludiendo a fuentes castrenses citadas hoy por The New York Times, PL reportó que la aviación militar estadounidense suspendió la evacuación de víctimas graves hacia La Florida y otros estados de la Unión, hasta confirmar quién pagará las facturas. Según NYT los vuelos procedentes de Haití con personas quemadas, con lesiones de columna y otras heridas serias terminaron el miércoles, luego de que el gobernador de Florida, Charlie Crist, solicitara apoyo federal para pagar por la atención.

El cese de los vuelos de asistencia médica por falta de dinero choca con los gastos por el envío y mantenimiento de más de miles de soldados gringos en Haití, más cuando el presidente Barack Obama prometió destinar 100 millones de dólares a esa nación. Por cierto, se ha confirmado que ya están destacados en Haití nada menos que 15 mil soldados gringos.

Fuentes: PL, Radio Cubana, AFP, Notimex, El Financiero y La Jornada, ambos de México

4 respuestas hasta ahora

Dic 12 2009

ALBA: la marcha unida

Published by Maggie under General

1-alba-introduccion-logo-alba

Por Maggie Marín

“Es la hora de la marcha unida”. La frase del Apóstol cubano, José Martí, es hoy más oportuna que nunca y sin duda comienza a concretarse en La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y el Caribe, ALBA, que el próximo lunes, 14 de diciembre, cumplirá cinco años de fundado.

Con motivo de su cumpleaños, de la celebración en La Habana de su VIII Cumbre, y para favorecer la difusión de las raíces históricas y las peculiaridades de este inédito bloque, a partir de mañana publicaré en tres partes un artículo de mi autoría publicado en octubre reciente en Bohemia.

A manera de introducción he aquí algunas generalidades que vale tomar en cuenta a la hora de evaluar lo que es y queremos que sea el ALBA en lo adelante. Veamos:

De acuerdo a la ubicación geográfica y las diferencias culturales de sus miembros, es el mecanismo integracionista más diverso respecto de los ya existentes que además de hacer énfasis en aspectos mercantiles (como reducción de aranceles, eliminación de trabas al comercio y promoción de inversiones) se fundan esencialmente en la cercanía territorial: MERCOSUR, el Pacto Andino y el Sistema de Integración Centroamericano.

La excepcionalidad del ALBA reside no sólo en sus bases de complementariedad, solidaridad, comprensión de las diferencias, atención diversificada a los más vulnerables y rechazo a los egoísmos nacionales, sino también en las ideológicas y éticas.

El esquema alcanza desde el área andina hasta el Caribe, pasando por América Central; desde países con fuerte prosapia indígena hasta mixturados entre africanos y europeos, nacidos por mezcla amerindia, africana y europea, y mayoritariamente negros.

Tras su fundación en 2004 por Cuba y Venezuela el ALBA sumó a Bolivia en 2005, a Nicaragua en 2007, a Honduras en 2008, y a Antigua y Barbuda, Ecuador, y San Vicente y las Granadinas, el pasado mes de junio durante su V reunión cumbre celebrada en Carabobo, Venezuela, en ocasión de los 188 años de la batalla con que el Libertador Simón Bolívar culminó la independencia de Venezuela.

El bloque suma una superficie de más de dos millones de kilómetros cuadrados y una población que supera los 80 millones de personas.

2 respuestas hasta ahora

Nov 18 2009

Los bárbaros a la conquista

Published by Maggie under En Nuestra América, General

bolivia11

Gringolandia está devorando a Colombia con la facilidad con que un lagarto captura una mosca

Por MAGGIE MARÍN

El gobernante del país más amenazado por las siete bases estadounidenses que Colombia instalará en su territorio tuvo que salir al paso a cínicas acusaciones en su contra, de Bogotá y de la contrarrevolución interna. El llamado a los militares y al pueblo para que estén preparados ante el peligro que representan esas instalaciones, dijo Hugo Chávez Frías recién, es una medida de precaución. “No hemos llamado a la guerra sino a defender la soberanía de Venezuela”.

La situación es tan grave que al repudio de los gobernantes de Bolivia, Evo Morales; de Ecuador, Rafael Correa; de Nicaragua, Daniel Ortega y de Paraguay, Fernando Lugo; se suma el rechazo de los de Argentina, Cristina Fernández, y de Brasil, y Luiz Inacio Lula da Silva, así como del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas), el Parlamento Andino, la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, los movimientos y organizaciones adscriptas al Foro Social Mundial, asociaciones de profesionales y los Premios Nóbel por la Paz Adolfo Pérez Esquivel y Rigoberta Munchú, entre otras entidades y personalidades de prestigio.

Con todo, en la cumbre del ALBA de diciembre próximo en La Habana, por los cinco años del ente integrador, el asunto de las bases volverá a ser tema principal.

La beligerancia es inherente y consustancial en las relaciones de poder y dominación de los imperios. De manera que tal como los que le antecedieron, para el que hoy se asienta en la América del Norte, guerra y militarización son vías que sustentan sus ejes de dominación. En Oriente Medio, en nuestra región y en el resto del mundo. Para él, dominar es controlar gobiernos, mercados, recursos y gentes. Dominar es tomar providencias para que nada ponga en peligro su tan cacareada y sacrosanta seguridad nacional, que la mayoría de las veces huele a petróleo.

Y dominar es además intervenir directamente y torcer los acontecimientos que no se ajusten a sus intereses, o entrometerse con los peores modos para mantener a raya a sus adversarios. Conque urdir una maniobra tras otra para sojuzgar y afirmarse está en el código genético de las esferas de poder de EE.UU.

Así, a inicios de este siglo las diversas modalidades del militarismo gringo marchaban “a buen paso” en Latinoamérica. En la fragua, por ejemplo, de instituciones militares dependientes; en la “lucha conjunta” contra el crimen internacional (terrorismo, narcotráfico, corrupción, inmigración ilegal y tráfico de armas, entre otras) y en los ejercicios militares de entrenamiento de las fuerzas armadas, por supuesto bajo la tutela del Comando Sur.

Según cifras del propio Comando, en 2006 se ejecutaron 60 “ejercicios conjuntos” en 22 países. Dos años más tarde, en 2008, superaron los 120 en más de 26 naciones. Y no es todo, porque a las usuales se sumaron modalidades injerencistas más sofisticadas: trabajos de inteligencia, control de fronteras, creación de bancos de información de datos personales, introducción de nuevas funciones y estilos en las fuerzas que se ocupan de la seguridad interna. E incluso, modificación del estatuto de la seguridad en el conjunto de responsabilidades y derechos de los estados.

Y junto al eje de dominación militar pretendieron “reorganizar”, “ordenar” y “disciplinar” a nuestras sociedades con mecanismos económicos. Como es lógico, la crisis que generó el neoliberalismo parió rebeldías. Y aún así siguieron intentándolo y ensayaron otras fórmulas de control. Pero la ola de insubordinaciones creció y ha sido a punta de rebeldía que se ha venido diseñando una América Latina que se sirvió de otra sagrada institución moldeada por EE.UU. para nosotros, la “democracia”, para elegir a gobernantes comprometidos con sus pueblos, no con los postulados ideológicos, políticos, económicos, culturales y militares gringos.

Hoy el supuesto enfrentamiento al narcotráfico y al terrorismo encubre en realidad otra invasión a América Latina, ya no tan silenciosa como querían los norteños y exigía el diseño contrainsurgente original. Es justamente en esa invasión que las bases militares tienen una particular importancia.

La militarización de América Latina por EEUU se aprecia, además de lo antes dicho, en el fortalecimiento de sus instalaciones de control y comunicaciones en el subcontinente, al punto de que pueden realizar operaciones de inteligencia, fijas y móviles, en toda la región y han logrado incrementar su presencia militar y extender cada vez más sus bases militares a lo largo y ancho del territorio, lo que a su vez les permite introducirse en el espacio aéreo, terrestre, marítimo y fluvial de la mayor parte de nuestros países.

La puesta en funciones de las susodichas bases optimizará todo el dispositivo geoestratégico que apunta a la reconquista de América Latina. Porque, ¿qué tiene en miras el Imperio con esta suerte de diplomacia de las cañoneras? Pues claro que el petróleo, el agua, la energía, y la biodiversidad. Pero primero necesitan cercar, dominar, y destrozar si es posible, a los gobiernos díscolos. En primer lugar al de la Venezuela Bolivariana. Y de paso, acabar con la insurgencia colombiana.

No debe extrañar, pues, que el rechazo surgido cuando en enero se filtró la posibilidad de que Colombia cediese al poderoso vecino tres bases militares (solo de tres se habló entonces), se trocase en las exigencias actuales de que se respete la soberanía y la independencia de las naciones latinoamericanas y la paz regional. Desde entonces las posturas de los gobernantes de Venezuela, Ecuador, Bolivia y, Nicaragua han sido claras y fuertes al respecto, y han salido al paso a la reiterada pretensión colombiana y estadounidense de vincular a Caracas no solo con declaraciones sino con acciones guerreristas, como los sangrientos sucesos acaecidos en la frontera colombo-venezolana días atrás.

“Cualquier persona medianamente informada –escribió Fidel Castro en su reflexión del reciente 6 de noviembre– comprende de inmediato que el edulcorado “Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos”, firmado el 30 de octubre y publicado en la tarde del 2 de noviembre, equivale a la anexión de Colombia a Estados Unidos”. No es honesto, dice, “guardar silencio ahora y hablar después sobre soberanía, democracia, derechos humanos, libertad de opinión y otras delicias, cuando un país es devorado por el imperio con la misma facilidad con que un lagarto captura una mosca”.

Y enumeró en su artículo los antecedentes de “la vergonzosa absorción que convierte a Colombia en territorio de ultramar”, antes de enfatizar que lo que el imperio pretende ahora es enviar a los colombianos “a luchar contra sus hermanos venezolanos, ecuatorianos y otros pueblos bolivarianos y del ALBA, para aplastar la Revolución Venezolana, como trataron de hacer con la Revolución Cubana en abril de 1961”.

Por supuesto que nada justifica convertir a Colombia propiamente en base militar de Estados Unidos porque tal como sigue siendo denunciado tras filtrarse los detalles del abultado acuerdo (de 48 páginas y que puede ampliarse cada 10 años) las Fuerzas Armadas norteamericanas entrarán en posesión al mismo tiempo de los aeropuertos civiles, de cualquier otra instalación que les convenga y del espacio radioeléctrico. Tendrán además total impunidad si cometen delitos contra personas, bienes y hasta contra las mismísimas leyes de la nación sudamericana.

Por demás Gringolandia puede solicitar modificaciones en el total de sus soldados allí apostados, y los portaaviones y barcos de guerra que visiten las bases navales llevarán cuantos tripulantes requieran. Y pueden ser miles en uno solo de sus grandes portaaviones, dice también Fidel en su reflexión, que termina expresando que el gravísimo y trascendente problema que tiene lugar en Colombia no puede pasar inadvertido por los gobiernos latinoamericanos, y su convencimiento de que los pueblos reaccionarán.

“Sentirán el puñal que se clava en lo más profundo de sus sentimientos, en especial el de Colombia: ¡se opondrán, jamás se resignarán a tal infamia!”.

2 respuestas hasta ahora

Oct 17 2009

Evo Morales, símbolo y actor del despertar latinoamericano

Published by Maggie under En Nuestra América

evomanifestacion
Por Maggie Marín

La sola mención de su nombre exacerbaba a los sectores interesados en controlar los recursos naturales bolivianos y quedar bien con George Walter Bush en su cacareada y tramposa “lucha contra las drogas”. Evo Morales lo sabía, y lejos de inquietarse, se convencía más de la justeza de su lucha.

Por entonces, ser líder cocalero y diputado por el Movimiento al Socialismo (MAS, a la sazón la segunda fuerza política local) le valió sufrir una añeja táctica: lo provocaron, atacaron y acusaron de narcotraficante permanentemente.

En los 60 y 70 era de comunistas que tachaban a los mineros en lucha contra el sistema. Allí, en los combativos centros mineros donde se produjeron espantosas masacres, los dirigentes eran perseguidos, procesados y encarcelados, por comunistas.

En los años en que Evo era dirigente sindical, campesino y cocalero, y aún más cuando le disputó la presidencia a Gonzalo Sánchez de Losada, representante de los intereses estadounidenses y de la corrupta oligarquía local, era de narcotraficantes y terroristas que acusaban a los líderes populares.

Así me dijo este hombre extraordinario cuando lo entrevisté en La Habana, en el año 2004: “A los pobres o a quienes luchamos junto a los pueblos nos acusan permanentemente de todo, para someternos, humillarnos, marginarnos, y especialmente para seguir explotando nuestros recursos naturales”.

Pero la bribona táctica no sirvió a nivel popular. Fue electo con reiteración presidente de seis federaciones de productores de Coca del Chapare, en Cochabamba, y los combativos cocaleros enfrentaron al “Goñi” (Sánchez de Losada, que había llamado a cerrarle el paso al MAS en las elecciones municipales de aquel diciembre de 2004) vigorizando a la agrupación política de izquierda.

Evo siempre era noticia, y en ocasiones el responsable directo de su creciente popularidad era el mismo gobierno que quería eclipsarlo, como cuando lo acusaron de atentar contra la Fuerza de Tarea Conjunta, tras un incidente ocurrido por esas fechas en el propio Chapare.

Se trató de un auto-atentado. Un plan del gobierno para desprestigiarlo. En sartas de artimañas está, pues, curado de espanto Evo desde esos tiempos. De ahí que nunca termine de sorprendernos esa capacidad suya para hallar soluciones originales a las crisis que ha tenido que enfrentar insistentemente durante su gobierno, por más serias e irresolutas que parezcan.

Nacido el 26 de octubre de 1959 en la comunidad campesina aymará de Isallabi, canton Orinoco, en la provincia Ayllosulca, pasó buena parte de su infancia ayudando a sus padres en labores agrícolas y de pastoreo. La pobreza –me contó en esa ocasión– lo obligó a emigrar hacia el oriente del país, y llego al Chapare a mediados de la década del 70.

En 1978, en plena dictadura de Garcia Mesa, fue reclutado para el servicio militar obligatorio. Es siendo conscripto que fue testigo directo de la represión que sufría el movimiento cocalero. Es siendo soldado que quisieron usarlo durante los golpes de estado, instándolo a reprimir al movimiento cocalero, y a “meter bala”.

Por paradojas de la vida o como resultado de su particular extracción, estirpe y personalidad, lo cierto es que la difícil situación allí reinante empezó a perfilar su concientización, que lo impelió a ingresar en el sindicato del Chapare. El gran despertar se produjo cuando en 1981 fue testigo del asesinato de un joven quechua de la zona, quemado vivo por los militares, por narcotraficante.

El crimen lo sacudió. “No solo a mi, a todos los jóvenes de la comunidad y del sindicato San Francisco. Yo me preguntaba ¿Cómo el gobierno hace algo así?”. Entonces comenzó a discutir y analizar con sus compañeros la situación del país.

Tenía19 años cuando decidió apoyar mucho más al sindicato y a las otras organizaciones populares. Había nacido el líder.

En 1988 integra el ejecutivo de la federación y en el 92 obtiene la presidencia de las 6 federaciones que conforman la Coordinadora Campesina del Trópico. Desde entonces, cada dos años sus compañeros ratificaban al indígena que revolucionó la política boliviana en las elecciones presidenciales de junio del 2002.

Elegido diputado nacional por Izquierda Unida en 1997, fue expulsado luego por sus actitudes políticas. A posteriori le arrebataron la presidencia, tras resultar el segundo candidato mas votado. Obligado a elegir presidente entre el “subversivo” y el ex-mandatario Gonzalo Sánchez de Losada. Cuando encima USA amenazaba suspender la ayuda al país si elegían a Evo, el parlamento falló en su contra.

¿Cómo evaluó ese escamoteo? “Bajo el padrinazgo de la embajada de los Estados Unidos se unieron los corruptos, los narcos, que están fundamentalmente en los partidos de la derecha y, claro, en el parlamento nos derrotaron”. Pero fuera siguieron siendo la primera fuerza política.

Bajo su liderazgo las luchas de los cocaleros fueron constantes, especialmente en el Chapare. En 2003 los cortes y bloqueos de carreteras comenzaron desde enero. Reclamaban su derecho a cultivar la coca, se oponían a la exportación del gas natural a Estados Unidos y al ALCA, Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, un engendro gringo hoy muerto y enterrado.

Ese 2004 de la entrevista –previa al nacimiento del ALBA en La Habana y año y medio antes de su triunfo electoral–, Evo aseveraba que el acuerdo era un instrumento económico de sometimiento y dominación gringo para complementar su estrategia de militarización con el Plan Colombia, el Plan Puebla Panamá y el Plan Dignidad, en Bolivia.

“Son un segundo Plan Cóndor. Están orientados –aseguró acertadamente- no solo a eliminar a los movimientos políticos con orientación antiimperialista, sino a exterminar a los pueblos indígenas que ahora con mucha fuerza reclamamos los territorios, para apoderarse de nuestras riquezas y nuestros recursos.

Y ello, como sabemos, es algo sagrado para los pueblos originarios de Nuestra América. “Las políticas económicas no deben estar sometidas a las transnacionales, sino subordinadas a preservar la biosfera, a salvar la vida en el planeta tierra. La agricultura debe respetar los pisos ecológicos para salvar la vida”, me dijo.

“Los pueblos indígenas vivimos en estrecha relación con la madre tierra, nuestra pacha mama, pero la cultura occidental esta dirigida a dominarla, no respeta la vida, y así esta destrozando el planeta. Este nuevo milenio debe ser el de los pueblos indígenas, el de los trabajadores, el de la gente digna y honesta”, me indicó también Evo Morales.

Y apuntó con claridad meridiana: “En Latinoamérica han crecido la conciencia y las luchas sociales, que acompañadas de luchas electorales, son un excelente instrumento para acabar con los movimientos políticos pro imperialistas”.

Evo, que duda cabe, es fruto de un movimiento indígena fuerte, social y políticamente, y también de los siglos de injusticia, hambre y miseria sufridos por el sector más desprotegido y marginado de esta región. Y, fruto al fin, maduró parejo en el torbellino de una Bolivia agonizante, estrangulada por el modelo económico neoliberal y el sistema, al punto de que solo con represión y violencia podían los gobiernos evitar el cambio.

En el fragor de las luchas –me dijo Evo Morales aquella tarde habanera en que lo conocí– ha crecido la conciencia de los pueblos, que impulsados por su propia situación, le han perdido el miedo a Estados Unidos. Seguir la lucha de nuestros antepasados es la única alternativa si queremos vivir con dignidad e independencia.

Fue igualmente en el fragor de esas luchas y de las que sin darle tregua le han impuesto Gringolandia y la derecha local estos últimos años, que creció y sigue creciendo este Evo Morales que en apenas nueve días cumplirá 50 años, y para el que en su última reflexión  con sobrada razón pide el compañero Fidel Castro un Premio Nóbel.

(Aclaración necesaria: Este comentario sobrepasó sobradamente las 50 líneas que prometí escribir en cada post, pero consideré que a quienes les interese la temática central de este blog no les disgustarán)

Aún no hay comentarios.

Oct 15 2009

Cochabamba nos trae un recado…

Published by Maggie under General

99984americalatinapuno

…Aunque nadie me dijo que a ti te lo dé, como dice el tumbáo, lo haré de cualquier forma, porque allí comienza hoy otra cita magna (la VII y extraordinaria) de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, un mecanismo integrador substancial y diferente a todas las tentativas unitarias anteriores, llámense MERCOSUR, Pacto Andino o Sistema de Integración Centroamericana. Nada que ver.

Algunos entendidos en la materia a quienes he podido entrevistar e incluso intercambiar criterios son cautelosos con el ALBA. ¿Qué debe aceitar mejor sus mecanismos y como se dice en cubano, hacerse sentir? Cierto. A los periodistas nos gusta más ver y reportar hechos concretos que apelar a la retórica vana. ¿Que tiene mucho, muchísimo que hacer por delante? Lógico. Pero acumula apenas 5 años de fundada y que el sólo hecho de que sus elementos solidarios hayan logrado que casi dos millones de latinoamericanos puedan volver a ver (con la Operación Milagro), que tres millones y medios ya no sean analfabetos (la propia UNESCO ha refrendado que Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador son hoy por hoy territorios libres de analfabetismo)y que más de 6 mil 693 jóvenes de diversos países se graduaran de médicos (actualmente estudian la carrera más de 40 mil estudiantes), es “lo nunca visto”.

Esencialmente porque en una región como la nuestra, con más de 200 millones de pobres, 53 millones de hambrientos, y una larga y triste historia de despojo y latrocinio, lo anterior era un sueño.

La gran verdad, sin oratoria ni pedantería es que los entes integradores arriba aludidos solo se ocuparon del comercio y de asuntos aduanales, en fin de los negocios y de esa economía de mercado que como dice Eduardo Galeano lo que hace es fijar el precio de la gente y otras mercancías. Con políticos que eran hombres de siete meses y penetrada por las transnacionales (lamentablemente lo sigue estando) hasta la misma médula, la realidad de América Latina en este asunto vital no había podido ser de otra forma.

Debieron nacer, luchar para cumplir sus misiones en la vida y conocerse, Fidel Castro y Hugo Chávez, para que la integración latinoamericana empezara a bordear lo que soñaron Bolívar y Martí. Así, cuando emergió el ALBA, en La Habana, en 2004, salvo sus fundadores nadie dedujo a derechas que estaba surgiendo un mecanismo llamado a convertirse en plataforma de la más audaz, original e inédita integración económica, política, social y cultural que pudiera pensarse.

La utopía empezó a andar. Y anda. Ahora muchos quieren que el ALBA llegue a la mesa, a los estantes de los mercados (sobre todo los de la libreta), a las perchas de las tiendas de ropas, a las peleterías, etc., etc., etc. ¡Caramba! ¡Yo también! Claro que todos estamos ansiosos, que queremos que el ALBA camine con botas de siete leguas.

Pero vea usted apenas dos ejemplos: hoy en Cuba muchos que perdieron sus viviendas el año pasado, cuando la Isla fue desbastada por tres ciclones, viven seguros y confortables en “petrocasas”, y varias regiones o municipios como Sandino, en la occidental Pinar del Río, están siendo objeto de inversiones y mejorías enfocadas en el desarrollo de los territorios y en la calidad de vida de sus pobladores.

Lo grande, lo mayúsculo, no se ve, pero está ahí, como las empresas mixtas que van abriéndose paso y los buques mercantes operados de forma binacional. Y también son puros ejemplos. ¡Como lo es el cable de fibra óptica de mil 630 kilómetros que unirá a Cuba con Venezuela y que ayer mismo comenzó a ser instalado!

Para el ministro venezolano de Ciencia y Tecnología, Jesse Chacón, ese cable será sobre un elemento vital de las relaciones entre ambos países. Para nosotros será sangre fresca y rauda en nuestras venas, para dejar atrás la lentitud que sufrimos a diario cuando estamos en la red de redes. Recordemos que al presente el acceso de Cuba a Internet es por vía satelital, costosa y limitada, porque depende de una banda estrecha.

Este “cable de nuestros sueños” que como la sirenita reposará en el fondo del mar y será inaugurado en 2011 (la conexión será a través de dos pares de fibra óptica a cargo de la empresa mixta Telecomunicaciones Gran Caribe formada por Telecom Venezuela y Transbit de Cuba), costará casi 63 y medio millones de dólares y tendrá una capacidad de 640 giga bites, lo que multiplicará por 3 mil la conexión de la Isla con el exterior.

¿Luego entonces, camina o no camina el ALBA?

2 respuestas hasta ahora