América despierta

Otro punto de vista sobre estas latitudes

Ene 25 2010

Europa y América Latina: Los Bicentenarios

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Les recomiendo esta interesante reflexión, particularmente en momentos en que el panorama latinoamericano se ha ensombrecido con el cuartelazo en Honduras, la apertura de siete nuevas bases militares en Colombia, la llegada de la derecha pìnochetista a La Moneda, la “invasión inteligente” de Gringolandia en Haití…..En la foto un niño haitiano observa la llegada de los marines a su patria.

Ciego quien no quiera verlo. Parte del porvenir está en marcha en América latina. El continente se ha vuelto un gran laboratorio de movimientos sociales, de corrientes emancipadoras, de búsquedas de alternativas al neoliberalismo. Desde hace unos diez años, vientos libertadores están soplando. Pero que nadie piense que el movimiento es irreversible. Jamás en la historia se ha visto oligarquías abandonar sus privilegios sin resistir, cueste lo que cueste, incluso a precio de vidas humanas. Ese gran enfrentamiento de clase necesita reflexión de enjundia, estudio no apriorístico, y solidaridad lúcida.

La información latinoamericana en Europa resulta poca, y además muy parcial, distorsionada, e incluso, a veces, mentirosa. El diario “Le Monde”, en su sitio del 20 de enero, proclama: “Para Chávez, los Estados Unidos son responsables del seísmo” en Haití, cosa que Chávez nunca dijo. Se trata de desprestigiar a todos los que cuestionan el sistema dominante, la hegemonía de los Estados Unidos. Ojo con los “malos ejemplos”, ojo con cualquier supuesta “contagión”. La mayoría de las izquierdas europeas analizan los procesos latinoamericanos desde criterios eurocentristas reductores, desde tópicos neocolonialistas. Nos extraña siempre, su escaso nivel de información y de análisis frente a América latina, así como su tentación permanente de imponer modelos “del norte”, su manía aleccionadora …

Una izquierda europea en crisis, que necesitaría más bien rejuvenecerse en el hervidero latinoamericano, compartir ideas, experiencia, luchas, con modestia y espíritu abierto. Que necesitaría ir al encuentro de las innovaciones en Bolivia, Ecuador, Venezuela, Cuba, Brasil, Uruguay… : el multiculturalismo, la democracia participativa, el papel del estado, nuevas formas de propiedad social, cooperativa, el control y protección de las materias primas, de los recursos naturales, de la biodiversidad… Los cambios imperantes modifican la esencia de sociedades hasta hoy muy desiguales, buscan formas de integración soberana.

Los nuevos procesos cuestionan la historia nacional, los modelos impuestos, y se reapropian la identidad usurpada, reinvindican y asumen el mestizaje. En cambio, en Europa, se discrimina a los inmigrantes, se expulsa a los “sin papeles” (indocumentados), se cierran las fronteras Sur. Mientras en Francia se adopta una constitución europea elaborada por tecnócratas y ratificada sin voto popular, en varios países de América latina, procesos constituyentes, democráticos, de alta participación ciudadana, están refundando los países. ¿Quiénes somos nosotros para tanta condescendencia, para tanta soberbia? Europa ya no es el ombligo del mundo.

2010 es el año nuclear de los Bicentenarios. Ya son objeto de un intenso debate histórico, ideológico, y de un consenso bastante politiquero. Los temas del “peligro populista y nacionalista”, de “la revancha de los indígenas”, de “borrón y cuenta nueva”, se vuelven obsesivos. Las luchas de ayer remiten a las de hoy hacia la culminación de la Independencia; esa coherencia es peligrosa para el sistema dominante, y conviene ocultarla. Se trata de celebrar los Bicentenarios en una óptica polvorienta, vaciando la conmemoración de sentido y contenido político. La celebración oficial ya está desvinculando el pasado del presente, y tratando de disimular que el camino hacia una verdadera independencia está despejado.

Jean Ortiz. Profesor en la Universidad de Pau (Francia).

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Ene 11 2010

CUBA ES UNA NACION ETICA

Published by Maggie under En la Isla, General

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Cuba no merece una designación como país que promueve el terrorismo, como lo ha dicho el gobierno de Estados Unidos. Cuba, con toda razón, ha rechazado, por ilegítimo, el mecanismo mediante el cual el gobierno de Estados Unidos se arroga el derecho a certificar la conducta de otras naciones en materia de terrorismo y a emitir listas discriminatorias y selectivas, con fines políticos, mientras asume una posición de doble rasero al no juzgar y permitir que sigan en libertad los responsables confesos de horrendos actos terroristas contra Cuba. Cuba siempre ha tenido un desempeño ejemplar en la lucha contra el terrorismo a lo largo de su historia. Cuba condena todos los actos de terrorismo, en todas sus formas y manifestaciones. El territorio de Cuba nunca ha sido utilizado, ni se utilizará jamás, para organizar, financiar o ejecutar actos terroristas contra ningún país, incluyendo a Estados Unidos. Cuba es Estado. Parte de los 13 convenios internacionales existentes en materia de terrorismo y cumple estrictamente con las obligaciones emanadas de las resoluciones 1267, 1373 y 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en esta esfera.

Cuba no posee, ni tiene intención de poseer, armas de exterminio en masa de ningún tipo y cumple sus obligaciones en virtud de los instrumentos internacionales que ha suscrito en materia de armas nucleares, químicas y biológicas. La Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba aprobó, el 20 de diciembre de 2001, la Ley 93, “Contra actos de terrorismo”, la cual tipificó todos los actos de terrorismo internacional como delitos graves y estableció penas muy severas. Cuba ha adoptado, además, medidas para prevenir y reprimir todo acto de terrorismo y todas las actividades relacionadas con este, incluida la financiación del terrorismo. Asimismo, ha incrementado la vigilancia de las fronteras y ha fomentado medidas para impedir el tráfico de armas e intensificar la cooperación judicial con otros países, para lo cual ha firmado 35 acuerdos en materia de asistencia jurídica y ha manifestado reiteradamente su disposición permanente de cooperar con todos los estados, en lo que respecta a esta materia.

En este espíritu, Cuba ha cooperado, incluso activamente, con el gobierno de Estados Unidos. En tres ocasiones (noviembre de 2001, diciembre de 2001 y marzo de 2002), Cuba propuso a las autoridades norteamericanas un proyecto de programa de cooperación bilateral para combatir el terrorismo, y en julio de 2009, Cuba reiteró su disposición a cooperar en esta esfera.

En varias ocasiones, las autoridades cubanas han hecho conocer al gobierno de Estados Unidos su disposición a intercambiar información sobre planes de atentados y acciones terroristas dirigidas contra objetivos en cualquiera de los dos países.

Sabido es que en 1984 Cuba alertó sobre un plan de atentado contra el presidente Ronald Reagan que condujo a la neutralización de los involucrados por parte de las autoridades norteamericanas. En 1998, se le concedió a la administración de Bill Clinton información sobre planes para estallar bombas en aviones de líneas aéreas cubanas o de otros países que viajaban Cuba. Asimismo, las autoridades cubanas han entregado al gobierno de Estados Unidos abundante información sobre actos terroristas cometidos contra Cuba.

En 1997, 1998, 2005 y 2006 Cuba entregó al FBI cuantiosas evidencias sobre las explosiones con bombas en varios centros turísticos cubanos, dándole, incluso, acceso a información acerca de los autores de los hechos, detenidos en Cuba, y a testigos. No debe olvidarse, además, que Cuba fue uno de los primeros países que condenó públicamente los criminales ataques terroristas del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos, trasladó su disposición a brindar asistencia médica y humanitaria a las víctimas y ofreció de inmediato abrir su espacio aéreo y sus aeropuertos para recibir a los aviones de pasajeros con destino a territorio norteamericano. A pesar de los numerosos actos terroristas procedentes de territorio norteamericano contra Cuba, la isla ha mantenido una conducta intachable y limpia en relación a cualquier hecho que pueda afectar a los ciudadanos norteamericanos, porque Cuba es una nación que se rige por principios políticos y normas éticas.

Se debe condenar la inclusión arbitraria de Cuba en la lista de 14 países cuyos ciudadanos serán sometidos a nuevas medidas restrictivas por decisión del gobierno de Estados Unidos.

Es necesaria la inmediata exclusión de Cuba de la lista de “Estados patrocinadores del terrorismo internacional”, ya que constituye una designación injusta, arbitraria y políticamente motivada, que contradice la conducta ejemplar de los cubanos en el enfrentamiento al terrorismo y pone en tela de juicio la seriedad de Estados Unidos en la lucha contra este flagelo.

Editorial del diario uruguayo La República, 9 de enero 2010

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Oct 27 2009

Kmilo100fuegos en el recuerdo (I)

Published by Maggie under General

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Por Maggie Marín

Largos y negros el cabello y la barba. Delgado el cuerpo. Sombrero alón. Sonrisa amplia, franca, contagiosa; en fin, una bella sonrisa. Las mangas siempre recogidas en los codos. Esa es la imagen que tengo prendida en las retinas desde mi niñez. El que fue y será por siempre. Pero el Señor de la Vanguardia, el héroe de la Sierra Maestra, de la invasión y de Yaguajay, es mucho más.

Tenía apenas 27 años cuando saltó para siempre a la inmortalidad. ¿Cómo se puede en tan corto tiempo hacer tantas y tamañas proezas en la guerra y en la paz y quedarse entre nosotros no solo como un héroe, también como un cubano más? Porque Camilo sigue arropado por una presencia que más allá de sus hazañas, es símbolo de una muy cubana alegría de vivir.

Estaba a punto de cumplir mis 12 años. Desde el histórico 1ro de enero y a contracorriente de la sobreprotección familiar me había zambullido en el tropel de una revolución que daba sus primeros pasos y que sin pedir permiso, sin apenas permitir que lo dedujésemos empezó a madurar a toda mi generación.

Madurez, claro, forjada en y por lo acontecido dentro y fuera de fronteras. Atrás quedaba la niñez sin remordimientos ni tristezas. Pero aquel fatal octubre de 1959 ocurrió algo para lo que aún no estábamos listos: Camilo había desaparecido y hasta los niños estábamos tristes, perplejos y atormentados. Pasaban las horas, y los aviones y los barcos que lo buscaban por aire, tierra y mares, regresaban sin noticias.

En medio del angustioso operativo, alguien –nunca supe quién ni sus objetivos— lanzó un rumor, ¡Apareció Camilo!, que corrió como reguero de pólvora. Y Cuba fue una fiesta. En calles y avenidas los automovilistas hacían sonar las bocinas sin descanso, y los que viajaban en ómnibus gritaban y golpeaban con manos y pies pisos y ventanillas. En casas, fábricas, oficinas y escuelas hasta los desconocidos se abrazaban llorando. “¿Viste? ¡! Apareció Camilo!!”.

Luego la mala nueva cayó luego como piedra. No había aparecido el legendario Comandante de la gran sonrisa. Entonces se redobló la búsqueda, aún cuando todo indicaba que sería baldío.

Un mes y días antes el curso escolar había comenzado cumpliendo una de las más nobles promesas de la Revolución, convertir los cuarteles en escuelas. La decisión se materializó primero en el hasta entonces Campamento Militar de Colombia, en el barrio habanero de Marianao. Ese día de la entrega de aquella enorme escuela que ya para siempre fue Ciudad Libertad, muchos “locos bajitos” tuvimos el honor de estar presentes. En la tribuna y rodeados de la algarabía infantil, estaban Fidel, el Che y Camilo. ¡Bien que los recuerdo!

Camilo ejercía en mí una fascinación especial. De modo que aquella tórrida mañana del bautizo de Ciudad Libertad no me perdí ni una de sus miradas, ni uno solo de sus gestos, ninguna de sus sonrisas. Los retenía para siempre en la memoria. Mis pupilas infantiles, lógico, se prendían de los tres héroes, iban de uno al otro, pero siempre empezaban y terminaban en Camilo.

De modo que cuando lo seguían buscando con la esperanza como única certeza yo recordaba las miradas, los gestos y las sonrisas de los tres, pero en especial –con pelos y señales— las miradas, los gestos y las sonrisas de Camilo. Y lo evoqué de nuevo, llorando, cuando agotadas las ilusione, la verdad golpeó en toda su dimensión: nunca más lo volvería a ver.

Así, a lo largo de nuestras vidas aquellos cubanitos que hoy peinamos canas seguimos conectados a Camilo. Profundizamos en la historia de sus luchas, leímos e indagamos anécdotas de su vida. Por eso hoy estoy convencida de que jamás lo abandonó su alma de niño alegre, juguetón, simpático y travieso.

Dicen que gustaba de jugar a las bolas, al “taco” y a los escondidos; que era muy inquieto “Camilucho”; que siendo un adolescente disfrutaba tirando con una escopetica de perles, montando bicicleta, levantando pesas y haciendo ejercicios; que luego se siguió esculpiendo a si mismo como amigo excepcional y excelente hijo. Además se convirtió en un bailador de primera. Tenía, dicen, una envidiable simpatía natural y un gran sentido del humor.

Era, además, un patriota empedernido. Se deleitaba leyendo escritos de Antonio Maceo, y por azares de la vida fue herido de bala en una pierna en diciembre de 1955, durante un enfrentamiento con la policía del tirano Batista, en medio de un homenaje al Titán de Bronce.

Luego, cuando en plena guerra de liberación en la Sierra Maestra, Fidel le habló de la invasión de oriente a occidente (una proeza realizada por vez primera durante la Guerra de los 10 años contra España gracias precisamente al tesón y la audacia de Maceo), le lanzó: “Ese es el sueño de mi vida. El día que me mandes, bailo un mambo y un Cha cha chá”.

Ningún homenaje mejor en este aniversario 50 de su muerte, que esta definición, este perfil que hiciera el Che de su amigo, de su hermano Camilo:

“No hay que ver a Camilo como un héroe aislado realizando hazañas maravillosas al solo impulso de su genio, sino como una parte misma del pueblo que lo formó, como forma sus héroes, sus mártires o sus conductores en la selección inmensa de la lucha, con la rigidez de las condiciones bajo las cuales se efectuó. Camilo era hombre de ellas, de mil anécdotas, las creaba a su paso con naturalidad. Es que unía a su desenvoltura y a su aprecio por el pueblo, su personalidad; eso que a veces se olvida y se desconoce, eso que imprimía el sello de Camilo a todo lo que le pertenecía: el distintivo precioso que tan pocos hombres alcanzan de dejar marcado lo suyo en cada acción. Ya lo dijo Fidel: no tenía la cultura de los libros, tenía la inteligencia natural del pueblo, que lo había elegido entre miles para ponerlo en el lugar privilegiado a donde llegó, con golpes de audacia, con tesón, con inteligencia y devoción sin pares”.

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