América despierta

Otro punto de vista sobre estas latitudes

Jun 30 2010

Saber la verdad a tiempo

Foto: Ismael Francisco


FIDEL CASTRO RUZ

Cuando escribía cada una de mis Reflexiones anteriores, a medida que una catástrofe para la humanidad se aproximaba aceleradamente, mi mayor preocupación era cumplir el deber elemental de informar a nuestro pueblo.

Hoy estoy más tranquilo que hace 26 días. Como siguen ocurriendo cosas en la corta espera, puedo reiterar y enriquecer la información a la opinión pública nacional e internacional.

Obama se comprometió en asistir el dos de julio al partido de cuartos de final, si su país obtenía la victoria en los octavos de final. Él debiera saber más que nadie, que esos cuartos de final no podrían realizarse ya que antes ocurrirán gravísimos acontecimientos, o al menos debiera saberlo.

El pasado viernes 25 de junio, una agencia internacional de noticias de conocida minuciosidad en los detalles de las informaciones que elabora, publicó las declaraciones del “…comandante de la Armada del cuerpo élite de los Guardianes de la Revolución Islámica, general Ali Fadavi…” -advirtiendo­- “…que si Estados Unidos y sus aliados inspeccionan a los barcos iraníes en aguas internacionales ‘recibirán una respuesta en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz’”.

La información fue tomada de la agencia local de noticias Mehr, de Irán.

Dicha agencia, según el despacho, comunicó: “Fadavi añadió que ‘la Armada de los Guardianes de la Revolución cuenta actualmente con centenares de embarcaciones dotadas con lanzaderas de misiles’.”

La información elaborada casi a la misma hora de lo publicado en Granma, o tal vez antes, parecía en algunos puntos una copia al carbón de los párrafos de la Reflexión elaborada el jueves 24 de junio y publicada en ese periódico el viernes 25.

La coincidencia se explica por el uso elemental que siempre aplico del razonamiento lógico. Yo no conocía una palabra de lo que publicó la agencia local iraní.

No albergo la menor duda de que tan pronto las naves de guerra de Estados Unidos e Israel ocupen sus puestos ­-junto al resto de las embarcaciones militares norteamericanas ubicadas en las proximidades de las costas iraníes­- e intenten inspeccionar el primer buque mercante de ese país, se desatará una lluvia de proyectiles en una y otra dirección. Será el momento exacto en que se iniciará la terrible guerra. No es posible prever cuántas naves se hundirán ni de qué bandera.

Saber la verdad a tiempo es para nuestro pueblo lo más importante.

No importa que casi todos por natural instinto, podría decirse que el 99,9 por ciento o más de mis compatriotas, conserven la esperanza y coincidan conmigo en el deseo sincero de estar equivocado. He conversado con personas de los círculos más cercanos y a la vez recibido noticias de tantos ciudadanos nobles, abnegados y cumplidores de su deber, que al leer mis Reflexiones no impugnan en lo más mínimo sus consideraciones, asimilan, creen y tragan en seco los razonamientos que expongo, sin embargo, dedican de inmediato su tiempo a cumplir con el trabajo, al que consagran sus energías.

Eso es precisamente lo que deseamos de nuestros compatriotas. Lo peor es que repentinamente se conozcan las noticias de gravísimos acontecimientos, sin haber escuchado antes noticia alguna sobre tales posibilidades, entonces cundirá el desconcierto y el pánico, que sería indigno de un pueblo heroico como el cubano, que estuvo a punto de ser objetivo de un ataque nuclear masivo en octubre de 1962, y no vaciló un instante en cumplir el deber.

En el desempeño de heroicas misiones internacionalistas, combatientes y jefes valientes de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias estuvieron a punto de ser víctimas de ataques nucleares contra las tropas cubanas que se aproximaban a la frontera sur de Angola, donde las fuerzas racistas sudafricanas habían sido desalojadas tras la batalla de Cuito Cuanavale y se atrincheraban en la frontera con Namibia.

El Pentágono, con el conocimiento del Presidente de Estados Unidos, suministró a los racistas sudafricanos alrededor de 14 armas nucleares a través de Israel, más poderosas que las que fueron lanzadas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, como hemos explicado en otras reflexiones.

No soy profeta ni adivino. Nadie me informó una palabra de lo que iba a ocurrir; todo ha sido fruto de lo que hoy califico como el razonamiento lógico.

No somos novatos ni entrometidos en este complicado tema.

En la poscrisis nuclear, se puede augurar lo que ocurrirá en el resto de América de lengua iberoamericana.

En tales circunstancias, no se podrá hablar de capitalismo o socialismo. Sólo se abrirá una etapa de administración de los bienes y servicios disponibles en esta parte del continente. Inevitablemente seguirán gobernando cada país los que hoy están al frente del gobierno, varios muy cercanos al socialismo y otros llenos de euforia por la apertura de un mercado mundial que hoy se abre para los combustibles, el uranio, el cobre, el litio, el aluminio, el hierro, y otros metales que hoy se envían a los países desarrollados y ricos que desaparecerá repentinamente.

Abundantes alimentos que hoy se exportan a ese mercado mundial también desaparecerán de forma abrupta.

En semejantes circunstancias, los productos más elementales que se requieren para vivir: los alimentos, el agua, los combustibles y los recursos del hemisferio al sur de Estados Unidos, abundan para mantener un poco de civilización, cuyos avances descontrolados han dirigido la humanidad a semejante desastre.

Hay, sin embargo, cosas muy inciertas todavía, ¿podrán abstenerse las dos más poderosas potencias nucleares, Estados Unidos y Rusia, de emplear una contra la otra sus armas nucleares?

Lo que no cabe la menor duda es que desde Europa, las armas nucleares de Gran Bretaña y Francia, aliadas a Estados Unidos e Israel -que impusieron con entusiasmo la resolución que inevitablemente desatará la guerra, y ésta, por las razones explicadas, de inmediato se volverá nuclear-, amenazan el territorio ruso, aunque el país al igual que China ha tratado de evitar en la medida de las fuerzas y las posibilidades de cada una de ellas.

La economía de la superpotencia se derrumbará como castillo de naipes. La sociedad norteamericana es la menos preparada para soportar una catástrofe como la que el imperio ha creado en el propio territorio de donde partió.

Ignoramos cuáles serán los efectos ambientales de las armas nucleares, que inevitablemente estallarán en varias partes de nuestro planeta, y que en la variante menos grave, se van a producir en abundancia.

Aventurar hipótesis sería pura ciencia ficción de mi parte.

Junio 27 de 2010

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Ene 09 2010

AMERICA EN LAS MOCHILAS

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Por Maggie Marín

En este momento Santiago, Aldo y Alcides adelantan el último trecho rumbo al pináculo del llamado Techo de América, 6 mil 962 metros sobre el nivel del mar, faena iniciada en la madrugada de ayer viernes, hora de Argentina, y última del ascenso al Aconcagua que comenzaron el pasado 25 de diciembre. Así, antes de que este primer fin de semana del 2010 llegue a su fin allí quedará hincada la bandera con el logotipo de Los 5 creado por Gerardo Hernández, para reclamar desde tamaña altura la liberación del propio Gerardo y de sus compatriotas, presos también en Gringolandia desde 1998 por “terroristas”, Antonio Guerrero, René González, Ramón Labañino y Fernando González.

Alejandro Miranda, andinista de la provincia argentina de Mendoza, reporta por radio los pormenores del ascenso de sus tres paisanos y colegas desde las mismas estribaciones de la soberbia montaña, ubicada en territorio lindante entre el país del Plata y Chile, y conocida también como Centinela de América. “Avanza la expedición, con los Cinco y todo el continente en las mochilas”, dijo ayer.

Miranda señaló que el de los jóvenes andinistas es un gesto de solidaridad de la juventud de todo el continente con la causa de Los Cinco antiterroristas cubanos, y añadió que las acciones de los neuquinos como complejas. Primero debido a la exposición al viento y las bajas temperaturas, y asimismo por el dificultoso desplazamiento por senderos muy inclinados dentro de grandes formaciones rocosas, donde se sienten los severos efectos de la altitud como la falta de oxígeno, lo que hace peliagudo el tránsito de estos últimos mil metros.

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La acción de Santiago, Aldo y Alcides es particularmente impactante en momentos en que los cubanos y todas las personas, organismos y organizaciones honestos y honorables del orbe impugnan la injustificada determinación del Departamento de Estado estadounidense de incluir a Cuba en la llamada lista de estados patrocinadores del terrorismo (junto a Irán, Siria y Sudán, así como de otros países considerados “de interés” como Afganistán, Argelia, Irak, Líbano, Libia, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudita, Somalia y Yemen), lo que implica la aplicación a cualquier pasajero cubano de humillantes medidas de control y seguridad en todos los aeropuertos del mundo.

Los viajeros cubanos (como los del resto de los estados “terroristas” mencionados) serán objeto de cacheos corporales, minucioso registro del equipaje de mano y refinadas técnicas de detección de explosivos.

Vale apuntar que es por razones meramente políticas que pretenden ofrecer así otra especie de coartada que justifique la prolongación del bloqueo económico decretado en febrero de 1962 y recientemente condenado por casi la totalidad de la comunidad internacional

Injusticia aparte, la gran paradoja de este último capítulo de la agresividad imperial contra la Ínsula caribeña es que los hechos son los que a través de casi medio siglo han demostrado que mientras Cuba exhibe siempre un récord ejemplar la lucha contra el terrorismo, es una de sus principales víctimas: 3 mil 478 de sus hijos han muerto y 2 mil 99 han quedado mutilados por actos terroristas promovidos, gestados y hasta solventados por ese norte revuelto y brutal de cuyas nefastas pretensiones tanto nos advirtiera José Martí.

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Ene 04 2010

LOS CHICOS DEL ACONCAGUA

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Por Maggie Marín

A la extrema izquierda de la primera foto vemos al colega Santiago Vega, conductor de programas radiales y televisivos y que ya ascendió el Aconcagua con anterioridad; en el centro está Aldo Bonavitta, que labura como empleado en un banco, y en el extremo derecho aparece Alcides Bonavitta, militante social. La instantánea fue tomada poco antes del ascenso de los neuquinos a la cúspide del volcán Lanin, de 3 mil 776 metros sobre el nivel del mar, enclavado en Neuquén, que presta su nombre al Parque Nacional que lo rodea, y se halla a poco más de 100 Km. de la ciudad de San Martín de los Andes, en el suroeste de la provincia argentina de Neuquén.

En las otras imágenes aparece primero Aldo, colmado por los triquimiquis propios de los alpinistas, y en la última, Alcides (con la pica y barba). Según el plan de ascenso ayer estuvieron en fase de descanso y aclimatación en el campamento 1. Hoy, lunes 4, deben estar transportando sus chécheres al campamento 2 (que se encuentra a 5 mil 800 msnm).Luego retornarán al 1 para de nuevo dedicar el día de mañana a descansar y aclimatarse, porque el miércoles 6 deben estar listos para subir y pernoctar en el 2, camino a la cumbre del coloso americano, de 6 mil 962 msnm.

Por cierto, fundada en 1898 a orillas del lago Lácar, San Martín de los Andes es precisamente la ciudad capital del departamento de Lácar, y está a mil 575 Km. de Buenos Aires. Se alza a 640 metros de altitud en medio de un valle de los Andes Patagónicos, entre bosques y lagos, lo que unido a una arquitectura cuyos principales elementos son la madera y la piedra, le imprime una gran belleza y un talante muy especial. De hecho, es un centro turístico. Cuenta con la estación de esquí Chapelco, muy demandada por esquiadores

Para la ascensión al Aconcagua, Aldo es el responsable de la logística, mientras que la misión de Alcides y Santiago es la de colocar en la cúspide del Centinela de América una bandera en reclamo de la liberación de los cinco luchadores antiterroristas cubanos encarcelados desde 1998 en Estados Unidos: Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González y René González.

Recapitulemos: Este valeroso trío de jóvenes argentinos, bien entrenados y con experiencia en el montañismo, iniciaron el pasado 25 de diciembre la ascensión a la montaña más alta de América, y deben asaltar la cumbre entre el viernes y domingo próximo.

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Dic 26 2009

¡TREPANDO AL TECHO DE AMÉRICA!

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Arriba, Mathias Zurbriggen. Abajo, ruta normal del ascenso a la cúspide del Aconcagua

Por Maggie Marín

A Mathias Zurbriggen lo surcaban emociones encontradas. Dañado por el mal de alturas que le comprimía los pulmones y le desordenaba el juicio, ojeaba en derredor y, aunque feliz, apenas podía dar crédito a lo que veían sus ojos. Pero no había dudas, estaba a 6 mil 962 metros y 60 centímetros sobre el nivel del mar, en la cima del cerro Aconcagua.

A sus pies se extendían los incomparables paisajes de la cordillera de los Andes: altísimas cúpulas, serranías desgastadas, conos volcánicos, mesetas, coladas de lava, valles, planicies, depresiones y desiertos. Transcurría el 14 de enero de 1897 y era el primero en erguirse en la cúspide del coloso, al menos desde que se comenzaron a registrar estas historias. Porque es difícil que de entre los araucanos y aymaras que por allí vivieron en la antigüedad ninguno se trazase una meta que no por aventurera y peligrosa, deja de ser parte de la inquieta condición humana. Ni tampoco entre los incas, que arribaron más tarde desde el distante Cuzco.

Puede uno preguntarse si el gusanillo del reto y la intriga no picó ni a uno de los cinco mil 300 hombres del ejército de José de San Martín, cuando en 1817 el general rioplatense atravesó los altos pasos fronterizos entre Argentina y Chile para liberar a este último del señorío español. Hablamos, aclaro, de cerros de más de 4 mil metros de altura. De rutas entre el Aconcagua y otros colosos como el Tupungato y el Mercedario.

Fue precisamente San Martín, el primero en recopilar datos sobre la montaña. Otros estudios y datos científicos aportarían más tarde Charles Darwin -cuando en 1835 su barco recaló en Valparaíso-, y el francés Pierre Joseph Pissis. Luego vendrían los nombres con los que también es conocido: el techo de América, el centinela de piedra.

Pero volvamos al suizo Zurbriggen. Había logrado someter una montaña que 14 años antes se cerró en banda ante el alemán Paul Gussfeldt, quien la descubriera y trazara la ruta hasta los 6 mil 560 metros. En aquel entonces una cadena de circunstancias lo obligó a volver atrás, despedazados sus sueños, cuando le faltaban 407 metros. Los últimos. Los más difíciles e inciertos.

Corría el 1883 y el explorador teutón carecía de equipamiento adecuado y algunos datos que portaba eran erróneos. Lo peor, no obstante, fue la terrible ventisca que se enseñoreaba en las alturas. De cualquier modo, él abrió el camino a los miles de alpinistas que desde entonces han convertido la ascensión al Aconcagua en una de las metas principales de sus vidas.

Entre los primeros, el inglés Edward Fitz Gerald, líder de un equipo de nueve hombres que emprendió la aventura a comienzos de 1897. Sin embargo, tampoco él coronó tan linda historia de andinismo, sino el jefe de guías de su partida, Mathias Zurbriggen. Solo unos días después otros dos de sus expedicionarios alcanzaron la cúspide.

Asimismo, está confirmado que el primer argentino en “hacer cumbre” fue el militar Nicolás Plantamura, el 8 de marzo de 1934, y que entre las féminas el honor correspondió a la francesa Adriana Bance, el 7 de marzo de 1940.

Pues ayer, 25 de diciembre de 2009, tres jóvenes de la provincia argentina de Neuquén iniciaron el ascenso a la cima del Aconcagua para desde el techo de América reclamar la libertad de cinco luchadores antiterroristas cubanos encarcelados desde 1998 en Estados Unidos: Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González y René González.

Los alpinistas, Santiago Vega, conductor radial y televisivo; Aldo Bonavitta, empleado bancario, y Alcides Bonavitta, militante social, llevarán una bandera con el logotipo creado por Gerardo para dejarla en el pico de la montaña. La expedición de estos compatriotas del Che Guevara, una proeza, un reto, y todo un poema, debe concluir al 18 de enero, tras desafiar el largo pedestal de sedimentos marinos que es este famoso pico, y los garrotazos de los fuertes vientos y las temperaturas extremas.

(Mañana postearé sobre otros interesantes detalles del Aconcagua)

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