América despierta

Otro punto de vista sobre estas latitudes

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Ago 31 2010

ADALBERTO ALVAREZ, EL CABALLERO DEL SON

Published by Maggie under En la Isla, General

Amaury con Adalberto en su estupendo programa, Con 2 que se quieran…

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, aquí, en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, en el barrio de Lezama, en los legendarios estudios de Sonido del ICAIC.Hoy nos compaña un hombre que vistió el Son de largo, un entrañable músico, de los más grandes que ha tenido la historia de nuestro país y además mi amigo y admirado, el maestro, Adalberto Álvarez.  ¿Qué tal, Adalberto, cómo tu estás?

Adalberto. Encantado de estar contigo aquí.

Amaury. ¡Qué gusto que accedieras a venir!

Adalberto. ¡Yo encantado! Para estar entre amigos de verdad.

Amaury. ¡Claro! Y entrevistar a una gloria de la música como tú, es un placer. La primera pregunta es sencilla, hay un personaje de tu familia que se ha convertido en una suerte de icono popular dentro de la música y es Rosa Zayas, tú mamá. Háblame de tu mamá.

Adalberto. Bueno, de mi mamá te podría estar hablando, no sé qué tiempo. Voy a tratar de resumirte un poco lo que era mi madre, que era todo. Desde niño mi madre fue una mujer muy sacrificada y muy de su hijo. Recuerdo todas las cosas que ella hizo para que yo pudiera estudiar y sacrificios, uno tras otro para que yo pudiera ser hoy en día la persona que soy. Pero al mismo tiempo jugó un papel muy importante en mi vida musical; mi madre cantaba la segunda voz.

Amaury. ¡Tan difícil!

Adalberto. ¡Muy difícil! Mi madre tocaba el piano, de oído, pero tocaba el piano. Mi madre era una mujer tan luchadora que después de tener ya casi más de 50 años, empezó a estudiar música y entró en el coro de Camagüey, en el coro profesional. Eran cosas de esas así, ¡vaya, increíble! Empezó a estudiar a esa edad y se fajaba en la casa con el solfeo y todas esas cosas, en el piano y yo la admiraba por esa tenacidad tan grande. Pero una de las cosas más importantes, aparte de que era mi consejera espiritual en la vida y era todo, era un poco la que hacía la censura de mis canciones. Todas las canciones se las consultaba a ella. Yo no sé si por el aché que tenía, o por qué lo hacía.

Amaury. ¡Aché, tenía mucho!

Adalberto. Tenía mucho (risas). Yo recuerdo, cuando tenía el proyecto de Son 14, que yo había escrito en una libreta como seis nombres, para ponerle a una agrupación, en el caso de que algún día yo dirigiera una orquesta: Son de América, Son de Cuba, Son no sé, Son no sé cuánto y después cuando conté los elementos que iban a integrar esa agrupación: Son 14. Y ella me dijo: ¡Ese es el nombre, ese nombre pega! Y empecé a escribir canciones para un Son 14 que no existía realmente y empecé a acumular canciones. Y cuando fui a hacer el primer disco de Son 14 con nuestro hermano Frank Fernández que fue el productor de ese disco, empezamos un día en mi casa en una descarga, estaba la gente del Conjunto Rumbabana y empezamos a tocar todos los temas que iban a ese disco y cuando canté “A Bayamo en coche”, mi madre me dijo: ¡ese es el que se va a pegar! Casi todo el mundo estaba en contra, le decían: No, “Se quema la Trocha”, porque es un tema de Santiago de Cuba… Y ella: es “A Bayamo en coche”. Y así, un día empecé a mencionarla en mis canciones de una forma u otra. Hice una canción que se llama En casa de Rosa Zayas y un día en el año 93, estando Rojitas en la orquesta como cantante de la orquesta, hice la canción “¿Y qué tú quieres que te den?”, y esta canción, poca gente lo sabe, la hice en la semana que estaba haciendo el sacerdocio de Ifá. Estaba en mi cuarto, ahí, estudiando y se me ocurrió esta canción. Recuerdo que había una serie de hermanos de religión ese día, el último día, que le llaman el día del yorye. Había un piano en mi casa y yo toqué esta canción al piano y toda aquella gente empezó a cantar ¿Y qué tú quieres que te den? y lo primero que dije fue: Rosa Zayas. Y se quedó ese Rosa Zayas.

Amaury. Y se convirtió en una figura…

Adalberto. La gente llegó a pensar que Rosa Zayas era la santera más importante que había en este país (risas) y te voy a decir algo: mi mamá nunca le hizo un santo a nadie.

Amaury. ¿Ah, no?

Adalberto. No, y la gente llegó a pensar que mi mamá tenía no sé cuántos ahijados. Mi mamá era una gente de esas que te decía: ¡Ten cuidado con eso! y es verdad que había que tener cuidado con eso. Eso es lo más grande que tenía mi mamá. Esa canción la convirtió en algo que todavía… Te cuento algo, un momento muy triste, muy duro, además, porque la gente no sabe, a veces, las penas que pasamos los artistas en momentos difíciles, que tenemos también. Cuando mi mamá falleció yo estaba de gira en el extranjero, estaba en Italia, y esa canción era la canción que estaba de moda, es todavía la canción más pegada de la orquesta mía. En este momento yo tengo que cerrar todos los conciertos…

Amaury. Es una de las canciones más pegadas de todas las orquestas.

Adalberto. Era muy difícil, Amaury, mi mamá estaba esperando que yo viniera para ser enterrada, y yo estaba tocando en los bailes y la gente me decía: ¡cántame Rosa Zayas, cántame Rosa Zayas! Te imaginas el momento tan difícil. Yo no podía decirle a la gente: Miren a mi mamá le pasó esto, no podía contagiar a la gente con lo que yo estaba pasando. Lo único que le pedía a ella en ese momento era que me ayudara a pasar ese momento tan difícil, saber que ella estaba aquí en esas condiciones y que yo estaba allá. Pero al mismo tiempo, después, cuando ya yo vine, pasó el tiempo, y me da mucha alegría ver cómo la gente la recuerda y cómo la gente me habla de ella con todo ese cariño. Ella fue la que me dio la idea de volver a grabar ese tema. Ese tema yo lo grabé en el 93 con Rojitas, una versión muy corta que duraba cinco minutos y un día yo tocando en un baile, empezamos a ponerle cosas a esa canción y a ponerle cosas y se convirtió en lo que es hoy en día esa canción, ¿no? y mi mamá me dijo un día: ¡Ay, mijo! ¿Por qué tú no dejas esa canción así, como está ahora? porque ella bailaba esa canción, cuando llegaba la parte de cantarle…

Amaury. ¡Es que era muy alegre!

Adalberto. Sí, en la parte de cantarle a Oyá que es el santo que ella tenía hecho, cuando llegaba esa parte, ella bailaba y se ponía que había que aguantarla y todo, aquello era… y me da la idea de que vuelva a grabar la canción y yo le decía: mima, no, el problema es que esa canción es muy larga, eso no hay quien lo ponga en la radio.

¡Pero, grábala, para el público, la gente lo va a querer, para el disco, grábala, hazme caso! me decía: ¡Acuérdate que lo que yo te digo…, hazme caso! y yo como casi siempre le hacía caso, la volví a grabar y esta versión fue la que realmente se convirtió en el éxito más importante de mi carrera artística, la canción más mencionada, la canción más tocada, la canción más esperada y mucha gente no me pide en los bailes ¿Y qué tú quieres que te den? Me piden: Rosa Zayas.

Amaury. ¿Tú naciste en Camagüey?

Adalberto. Yo nací en La Habana.

Amaury. ¡Ah!, ¿Tú naciste en La Habana?

Adalberto. Yo nací en Maternidad de Línea.

Amaury. ¿Por qué todo el mundo dice que tú eres de Camagüey?

Adalberto. Porque yo nací en La Habana y me inscribieron en Camagüey.

Amaury. ¡Ah, bueno!

Adalberto.  Yo estoy inscrito en Camagüey, o sea, que si me ven con una gorra de Industriales, por casualidad, que nadie se ponga bravo. (risas)

No, realmente me siento un camagüeyano empedernido.

Amaury. Pero tú eres industrialista. (risas)

Adalberto. Sí, porque bueno yo a Camagüey no puedo ir mucho ahora en estos momentos. Yo quiero mucho a Ulacia y todo eso, pero bueno… no me metas en esa candela ahora, que no me dejan entrar de Florida para allá. (risas)

Amaury. ¿Pero tú vas con alguna frecuencia?

Adalberto. Mucha frecuencia.

Amaury. Hay un hotel allí donde tú tocas el piano.

Adalberto. El Gran Hotel, que es como si fuera mi casa. Allí tengo un rincón, que es mi casa, o sea, mi habitación, las costumbres, es familia lo que yo tengo en ese lugar. Tengo a mi padre allí, en Camagüey, que sigue dirigiendo Los soneros de Camacho.

Amaury. ¡Una orquesta de la que tú formaste parte!, ¿no?

Adalberto. Sí, yo formé parte cuando se llamaba Avance Juvenil.

Amaury. ¿Cuánto aprendiste con él?

Adalberto. Ohhhh, todo lo que sé.

Amaury. Porque él es sabio.

Adalberto. Todo lo que sé de Arsenio (Rodríguez), de (Félix) Chapotín, de Lilí (Martínez).

Amaury. Eso es una maravilla, chico.

Adalberto. Entonces, ¡imagínate!, yo era chiquito y todos los ensayos y todas las cosas, y machacaba de todo lo que se perdía por ahí, el piano, yo quería ser pianista, nunca lo fui, pero bueno, yo quería. (risas)

Amaury. ¡Cómo vas a decir que tú no eres pianista, Adalberto y menos en televisión! Tú eres un pianista tremendo.

Adalberto. No, te voy a explicar ahora y voy a aclarar eso ahora. Mira, yo comencé a aprender los “tumbaos” con el piano, “tumbaos” y a poner acordes; tumbaos y acordes, tumbaos y acordes.Mi papá tenía un pianista que tocaba de oído, que era la copia de Lilí Martínez, era prácticamente la copia de ese hombre y yo le miraba tocar los tumbaos.

Yo toqué el piano en Son 14 y en el Avance Juvenil, te lo confieso, a base de tumbaos, los tumbaos míos eran los de Joseíto González, mi hermano, del que aprendí mucho, el director del Conjunto Rumbabana y él decía que para tocar Sones, lo que había que tocar bien era el tumbao. Los acordes los poníamos, pero si me sacabas de ahí… Frank Fernández me dio una clase de piano y desistió.

Amaury. (risas) ¿Adalberto, qué significa en tu vida la profesora Alicia Perea Maza?

Adalberto. ¡Oh! (admiración)

Amaury. Nuestra querida Alicia.

Adalberto. Mi niño precioso me dice ella, todavía me dice así.

Amaury. Mi niño precioso.

Adalberto. Mira, Alicia va a Camagüey a hacer unas pruebas de captación que se hacían para traer muchachos a las escuelas de arte, y me hizo la prueba. Empezaron a hacerme la prueba y parece que yo hacía bien todo lo que me estaban pidiendo y empezaron a pedirme más cosas y más cosas, y yo las hacía, entonces ya después me cuentan que no estaban en el programa de prueba, sino que era para ver hasta dónde yo daba y estuvieron un rato ahí, conversaban y se reían. Cuando terminó todo, todas las pruebas terminaron, sacaron a los muchachos, a todo el mundo le dieron las calificaciones y a mí no me decían nada, ella llamó a mi mamá y le dijo: ¡Señora, si usted me autoriza a él me lo llevo ya!

Amaury. ¡Así es Alicia!

Adalberto. Mi mamá vio los cielos abiertos y dijo: ¡Se lo regalo, lléveselo, si es para eso, lléveselo! y gracias a eso… (Alicia) dijo: El problema es que si lo dejo aquí, de momento aparece una beca para otra cosa, o pasa cualquier cosa…

Y le agradezco tanto eso a Alicia, porque gracias a ella entré a la Escuela Nacional de Arte y allí comenzó esa familiaridad tan hermosa que se mantiene hasta hoy en día. La quiero muchísimo, la quiero muchísimo.

Amaury. Compartimos el cariño.

Adalberto. Creo que mucha gente, lo compartimos con muchas personas.

Amaury. Hay un grupo, sí. Yo a veces le digo: ¡Alicia, usted tiene que crear un club de fans!

Adalberto. ¡Sí, es verdad!

Amaury. El club de fans de Alicia Perea. Y ella me dice: no, mi niñito…, pero su niño precioso ella siempre dice que es Adalberto Álvarez.

Adalberto. Sí, ella siempre, la verdad.

Amaury. Ahora, ya tú habías hablado que formaste Son 14, pero hay dos temas vinculados con Son 14, que yo quiero tocar. Ya tocaste “A Bayamo en coche”, que es una canción también histórica en todos los sentidos. ¿Por qué Santiago? ¿Por qué en Santiago Son 14? Esa sería una pregunta. Y la otra pregunta sería: ¿Cuándo tú descubres, a qué edad, que el Son es el corazón de nuestra música cubana?

Adalberto. Ya, bueno. En Santiago porque yo empecé en Camagüey. Cuando termino en la Escuela Nacional de Arte y me voy a Camagüey de profesor de Literatura Musical, me voy a dar clases a la Escuela Provincial de Música, de Camagüey. Pero esa tarea la compartía… cuando yo llego mi padre me dice: Ya tú estás listo para dirigir el Avance Juvenil y yo cojo la dirección del conjunto Avance Juvenil e incorporo al Avance Juvenil a varios músicos, muchachos graduados conmigo de la escuela y empiezo a experimentar, o sea, empiezo a poner todas mis canciones con todas las cosas que yo escribía, con el Avance Juvenil; que eran las canciones que yo tocaba primero y después Rumbabana montaba. Pero ¿qué pasa? Que yo estaba en Camagüey, y no podía grabar, no podía hacer nada en Camagüey, entonces yo se las daba a Joseíto (Rumbabana) para que mis canciones las pudiera escuchar la gente y Joseíto las grababa. Casi nunca me cambiaba el arreglo, a veces nos sentábamos juntos, teníamos una empatía muy grande.

Amaury. Es que ese era otro caballero.

Adalberto. Sí, un caballero, la verdad. Me enseñaba cosas…, mira, esto es por aquí. Las trompetas en los conjuntos, porque una cosa es con guitarra en la escuela, y otra cosa es con violín en la calle, es diferente por completo y entonces, maldades y cosas que fui aprendiendo en ese tiempo. Llegó un momento en que ya Camagüey no satisfacía las expectativas, era muy grande la fuerza y entonces Vaillant, el compositor santiaguero, Rodulfo Vaillant, presidente de la UNEAC de Santiago en este momento, va a Camagüey y me propone hacer un conjunto en Santiago de Cuba, a partir de que Santiago de Cuba, lo que era la parte de los conjuntos no estaba muy reforzada en ese momento y yo lo consulté con mi papá y me dijo: ¡Dale! Tiburón cantaba en la orquesta de mi padre, que poca gente sabe eso.

Amaury. Yo no lo sabía.

Adalberto. Bueno, a Tiburón le hicimos una prueba mi papá y yo. Tiburón era pelotero del equipo Granjeros (risas). Si él me está oyendo ahora va a decir: ¿Por qué tú estás haciendo el cuento ese, Lobo? Me decía Lobo ¿Por qué tú haces ese cuento?

Amaury. Porque sabe que estamos juntos.

Adalberto. Era pelotero del equipo Granjeros y el día que nos llevó a verlo jugar, porque nos hicieron un juego de exhibición, le dieron tres ponches. (risas) Ese cuento es el que él no quiere que haga (risas) y ahí se dio cuenta que mejor seguía en la música.

Se apareció un día a hacer una prueba para cantar en el Avance Juvenil, y yo a ese hombre le vi, como dice Frank (Fernández), esas palabras son de Frank: el son de la tierra adentro.

Amaury. ¡Pero es que lo tiene!

Adalberto. Este hombre no es un Pavarotti, no es un Carusso, pero tiene un alma, tiene una bomba, tiene una cosa, una simpatía, una cosa. Mi papá me decía: ¿qué tú crees? No, no, vamos a dejarlo en el Avance Juvenil y cuando ya yo decido irme a Santiago, al primero que me llevo es a Tiburón y fuimos para Santiago de Cuba, y allí todo no fue fácil. Nos fuimos cinco o seis músicos de Camagüey para Santiago. Vaillant nos ayudó mucho, porque mucha gente no creía en ese proyecto. Yo tuve un gran apoyo, sobre todo… cuando Son 14 salió, el 11 de noviembre del 78…

Amaury. …Y ya en Santiago es el Son en estado puro.

Adalberto. …Sí, mira, yo llegué allí y lo primero que hice fue ir a la Casa de la Trova. Cuando empecé a ver el ambiente musical de Santiago de Cuba…, era una potencia…, Amaury, en Santiago había bailes los fines de semana en más de siete u ocho lugares.

Ahí estaban la Orquesta Los Taínos, La Típica Juventud, estaba Gloria Latina, estaban los Karachis, estaba Son 14, bueno, había una cantidad de orquestas en Santiago de Cuba con una potencia, con una calidad increíble, que yo llegué y dije: pero esto es un mundo aquí aparte, un mundo sonoro que aquello era una cosa…

Y yo dije, aquí para hacer un conjunto tengo que afincarla duro porque aquí no se puede tirar piedras y realmente nos pusimos… y cuando salió el 11 de noviembre del 78, Son 14, los santiagueros lo hicieron suyo.

Amaury. ¿Y quién te puso El Caballero del Son?

Adalberto. Ah, eso fue en Venezuela. Me estaban entrevistando y el periodista que me entrevista dice: existe un Caballero de la Salsa, que es Gilberto Santa Rosa…

Amaury. Muy amigo tuyo.

Adalberto. Muy amigo mío, muy amigo mío. Y me dice: Yo, oyendo sus letras, las letras de sus canciones, la forma en que usted trata las canciones, la forma en que usted escribe, yo le daría a usted el título de Caballero del Son. ¿Usted me lo permite? Y le digo: ¡Yo, encantado de la vida!, no hay problema ninguno. Entonces salió un escrito: Entrevista con Adalberto Álvarez, el Caballero del Son y, ahí se fue quedando ya esto del Caballero del Son. Gilberto y yo cuando nos vemos, nos saludamos y decimos: ¡Entre caballeros! Tenemos una gran amistad.

Amaury. Volviendo a Y qué tú quieres que de den. El tema religioso en cualquiera de sus formas, nada más que lo había tocado aquí, por lo menos a nivel muy popular,  Celina (González)…

Adalberto. …Celina, Celina, esa es mi otra madrina.

Amaury. Celina, bueno, Celina y Reutilio cuando cantaban Qué viva Changó. Pero ¿tú crees…?, yo lo creo, pero quiero saber si tú lo crees igual. ¿Tú crees que el hecho de que la música popular haya tomado otra vez el tema de los orishas con tanta libertad, con tanta naturalidad con que después las orquestas de todo tipo lo han tocado… crees que “Y que tú quieres que te den”, es la canción que arranca primero y que todo el mundo dice: Ah, sí se puede, se puede hablar de esto, no es tabú?

Adalberto.  Yo creo que sí, que esa canción cumplió dos objetivos. Bueno, en esa canción, primeramente no había objetivo ninguno de hacer proselitismo, nada. Es una canción que si tú la lees te da una explicación del sincretismo, realmente, Obatalá es la Mercedes, Oshún es la Caridad, ahí no se le dice a nadie: tienes que creer, pon un vaso de agua. Ahí no se habla nada de eso, ahí cada cuál debe hacer lo que siente que debe hacer y eso se deja a la elección de cada cual, pero es una canción que explicaba de alguna forma, esta cosa del sincretismo que existe. La otra cosa es que fue una de las primeras canciones donde yo, que no sabía cómo iba a explicar lo que sucedía en un cuarto de santo…La casa está repleta ya no caben más…, yo empiezo a rapear en el año 93 y después me doy cuenta que yo era rapero, chico (risas), pero sí creo que a partir de allí vinieron toda una serie de canciones, como también creo que se abusó un poco de eso.

Amaury. Sí, llegó un momento que nada más que se cantaba…

Adalberto. Creo que se abusó de eso y creo que eso no debe ser así. Tú puedes hacer una canción, pero tampoco puedes convertir eso en una tendencia… Creo que sofocaron un poco la…

Amaury. …No, y además eso no es un relajo, quiero decir, es una religión que tiene un peso y de la que somos de alguna manera responsables todos en este país de defenderla, los que creen, y los que no creen, pero es una responsabilidad como cubanos defender esa religión.

Adalberto. ¡Así mismo!

Amaury. Porque de por ahí venimos.

Adalberto. ¡De por ahí venimos!

Amaury. Los que son más blanquitos y los que somos menos blanquitos también.

Adalberto. Desde el África vinieron… (risas)

Amaury. ¿Por qué tú sales de Son 14?

Adalberto. Mira, yo llevaba en Santiago de Cuba como cinco años ya, con una familia que estaba todavía en Camagüey. Trabajaba 24 días en Santiago de Cuba y venía seis días a mi casa y ya no podía, o sea, el caso mío y otros músicos más. Realmente teníamos hijos y teníamos familia, y teníamos necesidad, o de vivir en Santiago o de vivir con la familia y realmente hubo un momento en que nos sentamos a hablar con las autoridades y ¡mira, que no se puede, así no! o venimos para acá, estamos aquí ya, o nos vamos para otro lugar. Yo no tuve otro motivo ni tuve problemas con los muchachos de Son 14, que todavía los tengo ahí como si fueran mis hijos. Tiburón sabe que…, él me lo dice todavía: esta orquesta es tuya. Y él sabe que me tiene aquí para lo que sea. De hecho lo he invitado a cantar conmigo, lo he invitado a giras conmigo internacionales, a Tiburón que es quien queda ahí de Son 14. Pero fue eso, Amaury, no fue otra cosa, tenía que decidir, tenía mi familia en juego y dije: no, ya.

Amaury. ¿Y cuándo entonces se crea Adalberto Álvarez y su Son?

Adalberto. Fue muy simpático, porque eso se crea en el año 84, a raíz de la visita de Oscar de León a Cuba. Ahí se crea…, hay una cosa muy simpática en el Festival de Varadero, que Oscar sale y yo nunca entendí por qué Oscar dijo eso, pero bueno, tú sabes que Oscar tiene sus cosas así de…

Amaury. Sí, es también muy intuitivo.

Adalberto. Sí, y dijo algo así como: ¡Aquí está Adalberto, que sé yo, que se cuánto, que si lo botaron de Son 14!, no sé, él dijo algo que motivó la atención de varias personas, en ese caso que se empezaron a interesar, que yo estaba en La Habana ya y realmente recibí la ayuda para tener la plantilla para poder hacer esta orquesta. También tenía un trabajo hecho ya antes, Amaury, lo había demostrado con Son 14, que podía hacer música, que podía tener una orquesta y yo creo que eso ayudó mucho también porque tenía todo un repertorio. Son 14 fue una de las orquestas más importantes de este país en un momento determinado.

Amaury. Sí, es verdad.

Adalberto. Y lo que pasó con Son 14 fue una revolución del Son en ese momento. Entonces eso dio un aval que permitió, lógicamente, que después yo pudiera hacer esta orquesta y un poco luchar entonces contra lo que yo mismo había creado porque tenía que ser una orquesta nueva. Yo no quise traer el nombre conmigo…

Amaury. …Eso dice mucho de ti porque la gente se mata por un nombre. Y una orquesta exitosa…

Adalberto. Era el nombre que estaba muy pegado en ese momento.

Amaury. Y ya en esa época tú empezaste a ser versionado, desde Son 14.

Adalberto. Sí, ahí fue. La mayor cantidad de versiones…

Amaury. Hasta Juan Luis Guerra.

Adalberto. Hizo A Santiago en coche.

Amaury. Hizo A Santiago en coche, por Santiago de los Caballeros.

Adalberto. La mayor cantidad de versiones salen de los tiempos míos con Son 14.

Amaury. Ahora, hay un tema Adalberto, que siempre te he querido preguntar. En los años 90, hay un -para mí maravilloso-, boom de la música popular bailable. Había un momento de explosividad y a alguna gente le empezó a molestar. Es decir, a algunos les pareció desmedido. A los que no nos pareció desmedido nos llama la atención que ahora de repente es casi todo lo contrario. ¿Cómo tú ves en la distancia aquel momento de florecimiento con todas las orquestas en su plenitud, con lo bailadores, la gente disfrutando el baile? ¿Qué pasó?

Adalberto. El primer error fue que se acabaron los lugares donde ir a bailar, ese es el primer error. Ese es un error que lo vamos a estar pagando toda la vida, yo no sé de quién es la culpa, pero el culpable de eso realmente cometió el crimen más grande que se pueda hacer con la música…, con la música auténtica del pueblo, de los de a pie, de este país en que vivimos nosotros… donde la gente… tú eres capaz de convocar a miles y miles de personas para ir a bailar. Tú sabes que aquí tú juntas tres orquestas en un lugar y pueden ir… tres orquestas de nombre y va cualquier cantidad de personas. Yo no sé, realmente, me rompo la cabeza y no sé, si se le ocurrió a alguien eso, debía estar preso, la verdad. La primera parte esa de los 90 tuvo referencia de los Van Van, de Manolito, de Revé, de Adalberto, que sé yo. Esta última etapa ahora, bueno, de Pupi, bueno, ¿y qué va a pasar después?

Amaury. Es que esa una gran pregunta. Ojala yo pudiera tener una respuesta, pero bueno, yo no estoy aquí para eso…

Adalberto. Si tú fueras mago, verdad (risas) podías decir qué va a pasar. Después de eso ¿qué viene después de eso en la música bailable? Esa es una gran preocupación y el problema es que..bueno, lo que puede pasar para arreglar eso es, que se vuelvan a crear los espacios bailables y que toda una serie de orquestas que están por ahí, así, que son buenas agrupaciones que hacen nuestra música. Sin obligar a nadie, que la gente va.

Mira cuando a mí me dijeron: ¿Qué usted piensa del regguetón? Todo el mundo vino a meterme porque pensaban que iba a decir: ¡El regguetón!, ¡eso, no!…

Amaury. Yo no te iba a preguntar. (risas)

Adalberto. No, no, yo te voy a decir lo que yo dije y lo que yo pienso. El regguetón es una opción de música, es una opción más. Lo que yo creo que es malo es dejar esa opción y quitar las otras. Entonces, hasta que no se creen los espacios, ahora se está retomando el espacio de la Tropical pero tiene que haber más lugares, la Tropical sola no da, por ejemplo, para Ciudad de La Habana.

Amaury. No, claro que no.

Adalberto. Tiene que haber lugares para todo el mundo, Amaury, para poder…, para que sea como fue siempre. En otros tiempos fue el rock and roll, el no sé qué más y todo pasó. Lo que nunca se va a ir, puedes vivir convencido, es nuestra música bailable porque cuando tú naces en cualquier hospital de Cuba, te lo… vaya, ahí llevas eso, tu carguita la llevas ahí, lo que pasa es que no se dan cuenta, hay que despertar a la gente lo que tiene.

Amaury. Es que esa música cubana es la que nos define.

Adalberto. Esa es la que nos define.

Amaury. Ahora, tú has sido un defensor, tú has estado ahí defendiendo el casino. ¿Tú crees que ya es hora de que se declare al Casino nuestro baile nacional y quitemos el Danzón como baile nacional?

Adalberto. No. (risas)

Amaury. Son esas cosas, tenemos la flor nacional, el baile nacional, pero yo tengo la impresión de que el Casino es más abarcador…

Adalberto. …Yo diría que es el baile más popular.

Amaury. Todo el mundo sabe dar la primera vuelta, la segunda vuelta, por dentro, por fuera.

Adalberto. Es el más popular, sí, pero yo creo que el Danzón es nuestro baile por un problema de, no sé, de…

Amaury. …De respeto a la tradición…

Adalberto. …De respeto a la tradición, pero indiscutiblemente el baile más popular de nuestra música bailable es el Casino. Es lo que se baila realmente, es lo que cada día se va complicando más y cada día se hacen eventos, y congresos en el mundo.

Amaury. Ya uno no puede, hay que tener como 20 años para bailar casino porque ya lo que hacen es malabares.

Adalberto. Y pienso que todavía falta darle un toque más de impulso a ese movimiento dentro de Cuba. Yo hablé una vez de las Casinotecas.

Amaury. Es una buena idea.

Adalberto. Que son pequeños espacios, que no llevaría ni orquestas en vivo, Amaury. Una Casinoteca es un lugar, que en vez de una Discoteca, una Casinoteca es una Discoteca con otra música y pueden ser lugares agradables.

Los lugares para bailar son salones de baile, siempre han sido salones de baile. Son espacios cerrados que se hacen para, precisamente, para que la gente pueda desenvolverse y desarrollar sus coreografías a la hora de bailar.

Entonces no resolvemos el problema con tres días de fiestas populares en un lugar y se acabó la fiesta popular y después, ¿dónde baila la gente?

Amaury. Claro.

Adalberto. Se acabó el baile. Entonces ¿qué pasa?, características de muchas ciudades, de la mayoría, diría yo que van a la misma plaza, a un parque de esos, te ponen dos bafles grandes, grandísimos, con una música, que ¡por favor! y empiezan todos aquellos muchachos a caminar para arriba y para abajo, para arriba y para abajo y tú dices: Bueno, pero ¿qué estamos haciendo caballeros, qué es lo que estamos haciendo? No hay un control de eso y te digo, no es quitarlo. Es darle opciones.

Amaury. Pero si alguien puede, si alguien tiene prestigio cultural, prestigio musical y prestigio político en el mundo de la música popular bailable, eres tú, así que yo creo que te tocó, entre tantas cosas, también, reclamar los lugares donde se deba… y no reclamar, exigir, porque exigiendo de esa manera, Adalberto, estás salvando la música cubana. Igual que se dijo que la cultura hay que salvarla, hay que salvar también el baile, hay que salvar la música cubana, porque todo eso es la cultura cubana también.

Adalberto. Mira, a mí me parece que nosotros somos el único país del mundo que podemos darnos el lujo de trazar una política coherente, una política musical coherente, dentro de nuestra isla ¿no? y no es difícil. No podemos seguir más entre papeles planificando cosas, entonces, qué sé yo qué; los proyectos no sé qué y todo se queda en papeles. Hay que ir a la concreta y un festival que dura… El festival, por ponerte un ejemplo: ¡El festival del Bolero, del 7 al 11! y sale por todos lados El Festival del Bolero, se acabó el 11 y el 12 ya tú no oyes un bolero más. Por qué no lo ponemos del primero de enero hasta el primero de enero del otro año. Tiene que estar el bolero, tiene que haber una pila de lugares donde tu puedas ir a escuchar boleros, feeling. Donde tú le des vida a la gente, a los tríos, a los cuartetos, a toda una serie de manifestaciones que se han ido perdiendo.

Amaury. Ahora, háblame sobre la competencia entre las orquestas, o sea la competencia sana, ¿eso es bueno?

Adalberto. Mientras sea de una forma sana, sí, es bueno, Amaury porque si eso no existe es como si tú, cuando tú ves que alguien…

Amaury. …Alguien apretó.

Adalberto. Alguien va, tú dices: tengo que ver con qué vengo ahora, porque Fulano me tiene… Lo que yo siempre he dicho que hay un pelotón, un pelotón de avanzada que puede ser de cuatro, de cinco, de seis, de siete, no sé, lo importante es estar en el pelotón ese. Si son de siete y tú eres el siete, no importa, trata de no irte del pelotón ese.

Amaury. Eso lo decía Pacho Alonso: Sí, yo soy el cuatro, pero estoy ahí.

Adalberto. Sí, es como una carrera de relevo, porque lógicamente, los temas son éxitos. Ahora viene Fulano, pega uno y después viene y coge un poquitico y después viene otro, y pega el otro. Pero tú tienes que estar siempre entre los que están pegando duro.

Por eso cuando a ti te dicen: una orquesta lleva, no sé, 40 años, tú dices: ¡ñó, caballeros!, ¿cómo ha durado tanto tiempo?, ¿entiendes?

Amaury. Porque ha estado funcionando.

Adalberto. Ahí es donde está el mérito, porque también están los palos del momento, yo recuerdo muchas canciones de muchas orquestas que se pegaron en un momento determinado y después…

Amaury. A veces con un tema nada más.

Adalberto. Sí y ya…

Amaury. …Fuera….

Adalberto. …La gasolina no era especial.

Amaury. (risas). No. Ahora, cuando tú estás grabando, yo he estado alguna vez por ahí cuando tú empiezas a diseñar tus discos y hay veces que algunos músicos vienen y te escriben una sesión de metales un poquito estridente, complicada y ahí sale Adalberto y dice: ¡Esto no es pa’esto, esto pertenece a otra orquesta! y hay mucha gente que dice después: Adalberto se está quedando atrás. Tú no suscribes ese punto de vista, está claro.

Adalberto. Mira, ayer casualmente estaba escuchando un tema de los Van Van, porque vino esa conversación y, te voy a explicar lo que pasa. Yo estoy grabando mi disco ahora y tengo muchachos en la orquesta que arreglan muy bien y lógicamente yo reparto las tareas. Siempre llamo a Joaquín para que haga algún arreglo, tengo muy buena comunicación con Joaquín desde la escuela.

Amaury. Joaquín Betancourt, un maestrazo.

Adalberto. Tocamos juntos en la misma orquesta y tengo a uno de los muchachos de la orquesta que arregla, que llega a veces con una cantidad de notas y yo le digo, ¡Con esa cantidad de notas, yo hago cuatro arreglos! El problema es el bailador. Entonces yo le ponía el ejemplo ayer, que estábamos en la Casa de la Música trabajando, le ponía el ejemplo y le decía: ¡Escucha el bajo, oye los trombones! ¿Cuántas notas hay ahí? Ahí hay 600 notas y cualquiera… Tú lo llamas ahora aparte y te toca la cantidad de notas que tú quieras. Lo que pasa es que hay que saber poner la nota en el momento que va. Tú puedes evolucionar y eres músico y vas a entender armónicamente y la gente va a saber que los acordes que estás poniendo son los acordes que tienen que ver con el mundo de hoy. Perfecto. Pero, mi’ijito, el tumbao del bajo, el tumbao del piano, el golpe de la tumbadora no me lo cambies, que los negritos míos bailan con eso. Si me cambias eso, ya me le vas a trocar la cosa a la gente. No, no, arriba tú más o menos me pones notas, pero esa parte, la cocina, como se dice, esa no me la puedes cambiar.

Amaury. ¿Tú crees que hay gente ahora, los muchachos más jóvenes que quieren transformar sin conocer?

Adalberto. Eso es un detalle, también, que está pasando. Siempre les digo: ¡Oigan referencias, hay que tener una referencia de lo que pasó! Ahora tú estás tocando en un baile y viene cualquier muchacho y tú estás tocando un Son y le dices: ¡dale, coge una vuelta ahí! y le das el piano y tienes que quitárselo rápido, porque no, porque no y si le das el bajo, piensa que tiene que cantar…, no saben, no, es que es un problema que lo primero que tiene que tener, el concepto que tiene que tener una persona que hace música para bailar, es respetar al bailador. Tú estás en función de ese que está ahí abajo. Cuando tú quieras tocar para ti ve a un teatro y entonces das un concierto en un teatro y tocas para ti. Voy a hacer un concierto en el Carlos Marx, señores, este concierto lo voy a hacer para que ustedes vean lo que yo toco, para que ustedes vean lo que la orquesta es capaz de hacer; ese día tú tocas otra cosa, pero cuando hay gente que está abajo bailando, ¿tú sabes que yo tengo una manía? -que a lo mejor son cosas de loco, no sé, yo siempre hago esto: Yo estoy tocando en un baile y busco la manera de ver cuál es el tipo que más incómodo está bailando. Y lo veo que está pasando trabajo y me da pena con ese hombre. Digo: estaré tocando muy rápido y entonces le digo a mi hermano, el Macho, que toca la percusión, le digo: ¡echa un poquito pa’atrás! y de momento cuando él se echa un poquito para atrás, veo que el tipo se acomoda y le veo la cara de felicidad y le digo a Macho: déjalo ahí, ni lo muevas de ahí. Estoy tocando para el que menos baila.

Amaury. Qué curioso eso.

Adalberto. Estas en función del bailador. El bailador no se para a mirar si tú pusiste un millón de notas rapidísimo, no se para a mirar eso, no, el bailador lo que está es gozando con lo que tú le estás poniendo, con los cantantes, con el coro que le pones, está participando, está en eso, tienes que tocar en función del bailador, independientemente de que sí, hay que hacer bien las armonías, pero te repito lo que te dije ahorita; la parte con que se baila, esa, hay que respetarla.

Amaury. Voy a irme a otro lado, a un lado más íntimo y ya casi estoy enfilando el final. ¿Cuántos hijos tú tienes?

Adalberto. (risas) Bueno, yo hasta el día de hoy tengo 8 hijos y espero ya haber terminado ese ciclo. Tengo 8 hijos que les he dado a la vida que son mis… Tengo 4 hembras y 4 varones. Tengo a mi hija y mi brazo derecho -como digo yo-, que es Dorgeris, la pianista.

Amaury. Sí, claro.

Adalberto. Creo que es la que, incluso, mi lugarteniente, a veces yo no voy a los conciertos y dejo la orquesta en sus manos y, olvídate, que ella sabe lo que tiene que hacer. Y tengo los otros, bueno, mi hija Jennifer. Te voy a decir los nombres de todos, porque si no, después que salga este programa…

Amaury. ¡Dale, claro que sí, claro que sí!

Adalberto. Me dicen que nada más que hablé de Dorgelis y entonces posiblemente no pueda entrar a ciertos barrios, no pueda entrar más nunca en la vida. Mira, las hembras son Yanitza, que es la mayor de mis hijas, Dorgeris, Jennifer y Alondra, que es la más pequeña, que tiene seis años ahora y los varones, bueno, mi tocayo, Adalbertico, que es el mayor; Alí, que es el otro lugarteniente que tengo, para algunas cosas. Abraham y Brian que es el más pequeño de todos, estudia piano y que hasta el día de hoy parece que va a ser un buen pianista. Y bueno, soy feliz con eso. Tengo mis nietos también.

Amaury. Es que cualquiera que te ve… parece que tú tienes 30 años.

Adalberto. Déjame decirte que yo estoy diciendo eso aquí porque estoy contigo, porque yo realmente, eso de nietos lo estoy diciendo porque, vaya, porque tú eres mi hermano y te lo voy a confesar públicamente. Yo siempre hablo de los sobrinos y esas cosas. Cuando tú hablas de nietos la gente dice: ¡concho!

Amaury. Yo siempre digo que la vejez la inventaron para lo blancos. Los mulatos y los prietos no se ponen viejos. Eso olvídate. Lo tuyo es un pacto con el demonio. No, porque además, ustedes lo están mirando por la cámara, pero yo lo tengo aquí a menos de un metro de mí, y parece un muchacho.

Adalberto. (risas) Y me siento joven, que es lo fundamental.

Amaury. Bueno, Adalberto, mi última pregunta. Tú has hablado con el orgullo que solo habla un padre de sus hijos pero supongamos que tú tuvieras que mandarle un mensaje a todos esos otros hijos que tú tienes en el país, que son tus seguidores, tus bailadores. Voy a ser más ambicioso, al pueblo de Cuba, ¿qué mensaje tú le mandarías?

Adalberto. Eso es, bueno, mira, tratando de ser un poquito, un poquito… El mensaje que yo le podría mandar en este momento a toda esa gente, es que por encima de todo, por encima de todo, crean en lo suyo, crean en lo nuestro y la palabra quizás no sea creer, quizás la palabra sea… vamos a defender nuestras raíces, nuestra cultura… Vamos a cuidar que no se pierda toda esa cosa tan linda que nos dejaron todas esas personas que pasaron antes que nosotros. Todo ese legado, sobre todo musicalmente hablando, que nos dejaron nuestros antecesores, vamos a cuidarlo. Eso está en manos de nosotros los artistas y en manos de nuestro pueblo. Yo creo que lo fundamental es que cuidemos de nuestra Patria.

Amaury. Gracias, Adalberto. Te admiro, tú sabes que te admiro mucho.

Adalberto. Y yo a ti.

Amaury. Nos hemos querido mucho.

Amaury. Ha sido una amistad contra viento y marea.

Adalberto. Así mismo es y tenemos que hacer otro tema.

Amaury. ¡Ah, bueno, sí, claro! Tú eres de los que ha grabado mis canciones. Muchas gracias, Adalberto, gracias por darme tu tiempo.

Adalberto. Gracias.

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Ago 26 2010

CHILE: El santuario de la espera

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En su edición de hoy, el argentino P12 publica este interesantísimo y actualizado reporte de Emilio Ruchansky desde el campamento montado en torno de la mina chilena San José. El colega nos cuenta como es la vida en el lugar, donde rescatistas, médicos, psicólogos y expertos se mezclan con los familiares de los mineros, con cocineros y periodistas.  Viven en carpas o casas rodantes, en medio del desierto de Atacama, de la tensión, el suspenso, los trabajos y las emociones. En la foto de arriba, el equipo de rescate en plena faena; abajo, André Sougarret, jefe del equipo, habla con periodistas rodeado de familiares de los mineros

Desde Copiapó

La pata de guanaco, esa flor aromática que creció con las últimas lluvias de julio en el desierto de Atacama, tiñe de violeta por tramos la monotonía de las montañas arenosas. El camino que separa el aeropuerto de Copiapó de la mina San José es de bichufita, un asfalto precario hecho con agua de mar y un derivado del petróleo. Fue hecho exclusivamente para llegar a la mina, explotada desde hace más de 120 años. Más adelante, el óxido de cobre extraído de las profundidades de los cerros mancha la arena anaranjada de un verde grisáceo. Hay piedras también, piedras que brillan porque tienen un poco de cuarzo. En las dunas todavía quedan los rastros de las ruedas del Rally Dakar corrido en enero. Y en el medio de las nubes de polvo, aparece una ciudad santuario. La llaman campamento esperanza.

En la entrada, controlada por carabineros, hay 32 banderas chilenas y una boliviana con el nombre de todos los mineros que quedaron atrapados a 688 metros de profundidad. A los costados hay carteles colgados con frases de aliento para algunos de “los 33 titanes”, en las piedras se ven oraciones escritas con marcador negro por sus hijos, hermanos y paredes que piden a los suyos: “No desmayes”, “fuerza”, “no te desanimes”, “te estamos esperando”. También está el cartel de la compañía minera San Esteban. “Juntos haremos una faena segura”, miente.

La intendenta Ximena Matas, quien le aclara a este diario que su cargo equivale al de gobernador en Argentina, informa que dos mineros tienen silicosis, una enfermedad típica de este trabajo, pero están bien. “En general están bien, les pedimos que hagan un mapa de dónde están para que podamos decirles qué zonas son peligrosas –cuenta la mujer, sonriente–, por la sonda les pasamos ungüento para la piel y pronto les daremos maquinitas electrónicas para ver películas, juegos de salón. Se les hizo llegar cosas religiosas porque son muy creyentes: les dimos rosarios para que puedan rezar, por ejemplo.”

A la primera sonda, la que logró constatar que todos los mineros están vivos, le dicen “Chanfle” porque hizo un movimiento errático, como si tratara de una pelota de fútbol. Gracias a eso lograron que llegara al lugar justo. Pronto, agrega Matas, les enviarán banderas de Chile para festejar el bicentenario, el 18 de septiembre. No tendrán vino y cerveza como pidieron. Saben que pasarán varios meses, aunque no debían saberlo. “El presidente los llamó y les dijo que iban a pasar Navidad con la familia y bueno… ahora tienen una idea”, reconoció la intendenta.

Su principal temor es que decaiga el ánimo y contra eso “no hay lucha posible”. Pero lo peor, confiesa, vendría si alguno se enferma y necesita atención especializada. Hay dos personas que saben poner inyecciones y medir la presión. “Pero si hay que operarlos se complica…”, dice la mujer, interrumpida por bocinazos y aplausos. Acaba de retirarse la máquina que trajo alegría y tranquilidad a la ciudad santuario, la que hizo las tres sondas: una para pasar alimentos, otra para comunicación y la última para ventilar el refugio de la mina.

En el comedor comunitario y gratuito, donde comen periodistas y camarógrafos y se ven, intercaladas, las caras largas de las silenciosas esposas de los titanes, hay tres altares rodeados de velas, fotos y mensajes. Está San Lorenzo, patrono de los mineros, vestido con túnica y casco rojo; también hay dos vírgenes de la Candelaria, la versión miniatura, custodiada por flores de plástico, y una de tamaño real con una túnica dorada. María, una mesera, dice que antes del domingo que trajo la prueba de vida, la ciudad parecía un cementerio: “Si no le daba de comer en la boca a una señora que tiritaba de frío, ¡se nos desmayaba, pó!”.

Atrás del comedor está la despensa y al lado una especie de guardería. Allí una voluntaria dibuja con los niños mientras se llenan de lágrimas los ojos. Se llama Paulina Palazzo Rojas, vive en Santiago, pero es de Copiapó, trabaja como asesora de una diputada. Cuenta que prefiere a los niños porque no están “envenenados” como los grandes desde que apareció el dinero. “Es el lado oscuro de esto, hace un rato se pelearon dos familias para quedarse con una donación. Pasamos de la tragedia a la oportunidad”, dice. Para los chicos nada significan los casi 700 metros de profundidad en los que viven sus padres: “Son solo números para ellos, no tienen una idea acabada de lo que pasa”.

Mientras las máquinas trabajan día y noche para cavar el hoyo de 66 centímetros de diámetro por el que serán rescatados los mineros, en la ciudad santuario una voluntaria dice por celular: “Hay poca gente y muchos periodistas”. No queda claro si fue un fallido o una crítica, pero es verdad que desde el domingo pasado, muchas familias volvieron a sus hogares después de pasar casi tres semanas, con sus carnets identificatorios, yendo y viniendo a la espera de alguna novedad tras la barrera que separa la mina de los curiosos. En las colinas se reavivan las fogatas de la tarde anterior y una cocinera anuncia a los gritos que hay chocolate caliente.

En las carpas y en las tiendas, las familias aprovechan para repasar los diarios antes de que se ponga el sol. Sobre el cerro se ve un agujero fallido por el que se quiso fundar un nuevo camino para explotar la vieja mina, que terminó perforándose más abajo. También hay un inmenso cuadrado delimitado con sogas para que nadie pise, ya que puede provocar algún derrumbe más abajo, donde los mineros pasan las horas tratando de entretenerse. Si no les piden hacer fichas médicas, les aconsejan rutinas físicas para que no se atrofien los músculos o toman sopa deshidratada en vez del agua con glucosa de los primeros días.

Arriba la gente hace cola frente a un carrito blanco, con luces rosas, donde se reparten sandwichs de churrasco. Por primera vez desde la tragedia, abundan las “tallas”, una especie de chiste corto. “Ustedes se podrán morir de pena, pero no de hambre”, le dice una voluntaria a la mujer de un minero, que pidió llevarse tres sandwichs.

Un sueño para Juan Andrés

“Amor tienes mucha razón es un milagro y debemos disfrutarlo, dando gracias a Dios Rey y Salvador, te quierooo. Dile a mamá que ke toy bien.” Carmen Baeza guarda la respuesta de su marido Juan Andrés Illanés Palma en una carpetita, junto a las fotos del hombre con el que vive desde hace 25 años en Chillán, al sur de Chile. Dicen que en la mina San José se pagaba bien porque era insegura. Ella no lo sabe, pero admite que su marido dejó otra mina, en la que también trabajaba en la parte electromecánica, porque ganaba mucho más. “Nunca me dijo cuánto, pero se notaba que tenía más plata. Entró acá para pagarle la universidad a nuestro hijo, él quiere que vivamos bien”, comenta.

Illanés Palma trabajaba siete días y descansaba otros siete. Su esposa vino con su hijo. “A él le gustan la carpintería y los autos, tiene un taller en casa y dejó todo listo para hacer una mesa. Es muy alegre, cada vez que llega a casa pone Credence, los Bee Gees o Neil Diamond, prende la tele, baila. No soporta el silencio. Seguro que debe sufrir mucho abajo con tanto silencio”, cuenta Baeza, que se dedica a cuidar ancianos.

Cuestión de ánimo

Esta nota, también de P12 la escribió, desde Santiago de Chile, Christian Palma

Las muestras de cariño reflejadas en los diversos artículos y obsequios que han comenzado a llegar al campamento La Esperanza van mermando en parte el sufrimiento y angustia por los cuales transita este puñado de chilenos curtidos por el inclemente sol de la mañana y las temperaturas bajo cero que se dejan caer sin compasión en el oscilante desierto chileno por la noche.

Es que todo lo que se envía al interior de la mina son verdaderos tesoros para los trabajadores que ya tomaron el peso a la cruda realidad, esa que dice no verán la luz del día al menos hasta diciembre.

La tragedia, que no sólo ha conmovido a Chile, sino a buena parte de mundo, fue descrita como “un infierno” por Luis Urzúa, uno de los mineros que la tarde del martes conversó telefónicamente con el presidente Sebastián Piñera. Urzúa y Mario Gómez son los mineros con más experiencia de los 33 atrapados desde el 5 de agosto. Por esta razón, han asumido el control de las actividades al interior del socavón en donde se encuentran, como las rutinas de alimentación, trabajo, descanso y sueño. Y, por supuesto, calmar la ansiedad y la presión de estar bajo miles de toneladas de piedras y tierra.

Atento a esta situación, el entrenador de la selección chilena, Marcelo Bielsa, envió ayer una remera autografiada de “La Roja” hacia el yacimiento San José. La prenda iba dirigida al minero Franklin Lobos, ex jugador de fútbol y ex compañero de Iván Zamorano en Cobresal, el equipo profesional que representa a la Región de Atacama.

Diego Rivarola, otro argentino que juega en el país y que defiende a la Universidad de Chile, hizo lo propio con Jimmy Sánchez (19), el más joven de los trabajadores sepultados y cuyo grito a favor del club de sus amores se escuchó fuerte el lunes, día que se hizo el primer contacto auditivo entre el refugio y la superficie.

El parte médico de ayer, entregado por el ministro de Salud, Jaime Mañalich, quien asumió la vocería de las labores de rescate, destacó que todos los trabajadores se encuentren en buen estado, pero reconoció que será un gran desafío mantenerlos de igual manera el tiempo que dure el rescate.

“Se está montando una tarea de gran envergadura: ser capaces de mantener bien alimentados y sanos psicológicamente a un grupo de 33 trabajadores que están enterrados en la galería de una mina a 700 metros de profundidad es una misión sin precedentes en la historia médica”, dijo la autoridad.

En esta línea, precisó que los mineros están conscientes de que el tiempo para sacarlos desde el interior de la mina no será breve, pero los plazos aún no se les han informado con certeza, pues requiere de un trabajo psicológico más fino. “Hemos podido decirles que ellos no van a ser rescatados antes de las fiestas patrias y les hemos dicho que podrían estar con sus familias antes de Navidad. Ellos lo han aceptado y están tranquilos”, indicó el facultativo.

Otro de los líderes que van asumiendo funciones clave en el interior del yacimiento es Johnny Barrios. Este trabajador posee conocimientos sobre primeros auxilios, por lo cual fue designado monitor médico y su primera tarea fue examinar a cada uno de sus compañeros.

Ayer quedó habilitado un segundo sondaje, que permitirá mantener la comunicación sin interrupciones. Incluso se espera realizar una videoconferencia con los trabajadores este fin de semana.

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Ago 26 2010

Minero que sobrevivió al terremoto hoy está atrapado en el socavón de la San José

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Este es Raúl Bustos, un sobreviviente nato..

Desde Chile, Rodrigo Bustamante, de BBC Mundo, nos narra Raúl Bustos podría personificar las dos tragedias más fuertes que ha sufrido Chile durante el presente año: vivía en Talcahuano cuando la ciudad fue sacudida por el terremoto y el tsunami del 27 de febrero y hoy permanece atrapado en la mina San José tras ir a probar suerte al norte del país.

En su calidad de técnico mecánico de manutención hidráulico, Bustos aceptó una oferta para trasladarse hasta el yacimiento ubicado en las cercanías de Copiapó, a unos 800 kilómetros al norte de Santiago, y en la actualidad es uno de los 33 mineros que han sobrevivido más de dos semanas a 700 metros de profundidad.

Su padre, del mismo nombre, le relató a BBC Mundo la situación que vive este oriundo de Talcahauno, mientras en el campamento La Esperanza se lee un lienzo gigante que pide por su pronto regreso. “Él estaba trabajando todavía en los astilleros Asmar cuando lo contactaron de acá y le dijeron si quería venirse, porque se inició en minas en su calidad de técnico mecánico de manutención hidráulico. Él aceptó venirse para acá y aquí estamos a la espera de que salga”, comentó.

En el interior de la carpa decorada con imágenes del minero, Raúl Bustos padre no cree que su hijo esté tocado por la mala suerte, pese a que ha vivido en carne propia el terremoto que azotó a la zona centro sur de Chile y la tragedia en el desierto de Atacama. “Él está vinculado en esto, no sé si son cosas del destino o qué, pero creo que le habría sucedido cualquier otro tipo de accidente, en la calle o donde sea, como le sucedió ahora”, comentó.

El padre del minero destacó que una carta recibida desde las profundidades del yacimiento tranquilizó a la familia, ya que su hijo está -según dijo- de buen ánimo y confía en que va a estar de regreso para comer sus platos preferidos.

“Le enviamos una carta personal. Él nos contestó diciéndonos que nos quería mucho y que no hiciéramos nada fuera de lo normal porque estaba bien, y que cuando salga nos vamos a juntar y se va a servir las empanadas de su mamá, porque lo que más tiene es apetito”, expresó Raúl Bustos.

Sus padres retornarán a Talcahuano en los próximos días, porque sienten que la primera parte de la tarea “ya está hecha”.

En las afueras de la mina San José se mantendrá la esposa, Carola Narváez, quien llegó el segundo día después del accidente y nunca se movió de ahí.

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Ago 26 2010

Año tras año.. ¡la tomatina!

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Lógicamente enojado, Gallego Tropical nos envía desde Madrid sus consideraciones personales sobre La Tomatina, y anexa un artículo al respecto del que ni nombrar al autor quiere. ¿No sabe usted lo qué es La Tomatina….?

Con estupor al ver cómo se deleita el autor del siguiente artículo y sabiendo a lo que me expongo, reitero de frente mi oposición a esta fiesta, lo digo una vez más desde mi blog, sin tapujos y sin ponerme colorao.

En un mundo tan hambreado, la tomatina me parece una falta de respeto y de vergüenza.

Porque es una vergüenza que la fiesta de la tomatina, en Buñol, Valencia,

se realice tirando ¡cien mil kilos! de tomates solo para pasar un rato

de alcohol y otros “vueles”.

En tiempos revueltos para el mundo entero, se dice eso y no se cree.

Luego hablamos de crisis y puñetas, pero apenas se oye una voz que arremeta contra esto, que nos vendrá devuelto el día en que tengamos que lamentarnos por no tener un tomate que comer, solo porque a miles de mangansones ¡y mangansonas! les dé por irse de juerga… “volaos” y  ¡a tomatazos!

Señalo al Ayuntamiento de Valencia y a quienes tengan que ver con esto

en todas las esferas de la vida nacional, incluida la iglesia,

que recapaciten.

En el próximo año, que envíen todos esos kilos de tomates a los países

que no tienen nada para comer.

Aquí va el artículo de marras, aparecido hoy en la página valenciana

de la tomatina, no nombro al autor para no darle publicidad:

En tiempos de iPads, de televisores en formato 3D y móviles que graban  vídeo en calidad HD, a la gente le sigue gustando tirar tomates a la cara. Arrojados con fuerza y los dientes apretando el labio en claro gesto primitivo.

La Tomatina volvió a erigirse ayer en el núcleo del ocio mundial.

La cita de Buñol es una suerte de catarsis ‘made in Valencia’ pero con un sello  muy propio. No se trata de la delicada y policromática ‘batalla de las flores’,  sino de una enérgica liberación de inhibiciones.

Una sublimación hortelana de miles de biografías personales, diríase.

Y ayer por la mañana fueron 45.000 personas venidas de todo el mundo

las que se apretaron en las calles principales del municipio para desplegar  un hormiguero etílico con ganas de desfogarse, con voluntad de liberar tensiones y ajustar cuentas con el mundo a base de tomatazos al desconocido. Al recién conocido. O incluso al colega. Es la tomatina.

Pero Buñol amanece y avanza hasta el mediodía del siguiente modo.

Este cronista sale de su casa siendo todavía de noche, conduciendo por la carretera de Madrid, convencido de que al llegar hacia la Hoya de Buñol sólo hallará horneros y algún que otro policía local ‘castigado’.

Las impresiones van cambiando conforme a uno le adelantan varios taxis con ‘guiris’ vestidos para ir a la playa. En la salida a Buñol ya se forma una cola.

No son ni las 7.30 h. Trece autobuses arrimados en la cuneta de entrada al pueblo vomitan decenas de ‘guirufos’ que bajan a pecho descubierto.

Acabas en uno de tantos aparcamientos públicos improvisados (o sea, un solar tocho y varios colegas bajo una sombrilla cobrando tres ‘pavos’ por dejar tu carro a la solana). El tren chirría. Son las 7.45 h. y el cercanías de siete vagones suelta en el anden más efectivos con pasaporte extranjero.

Unos y otros, todos confluyen por la calle que cruza el pueblo y desciende a lomos del Castillo. Los lugareños hacen su agosto con los guiris a base de improvisadas barras de alcohol (básicamente birra y sangría, pues el sajón de 20 años tiene el mismo paladar que Sancho Panza, como de todos es sabido en la costa valenciana) y equipete de música bramando ‘disco’ y ‘house’.

Es la marcha militar. La calle se inclina para este ejército sajón. Buñol en

agosto es como Benicàssim en julio. Nos referimos al FIB y al perfil del

asistente. La proporción es de nueve guiris (ocho de los cuales británicos)

por un español. Las chicas se masajean los brazos, no en vano el sol se ha dejado ver hará apenas una hora y los ‘tomateros’ acuden ya con

la ropa de campaña: bañata, camiseta y gafas de buceo.

Los hay que van descalzados. Ah, casi olvido el principal complemento

del uniforme: el cubalitro. Vinacho o cerveza. No son ni las ocho de la

mañana y el personal bebe a cara de perro. Algunos ya van medio ‘mamados’ a tres horas vista de la esperada traca que libera los cinco camiones con sus 100 toneladas de tomates al lomo.

Muchos vecinos han apurado hasta la primera hora de la mañana del Día D (¿habría que decir Día T?) para tapiar las entradas de sus viviendas. Poco antes de las nueve de la mañana el espacio ‘vital’ comienza a reducirse en la calle por donde van a discurrir los camiones, al tiempo que la ingesta alcohólica actúa en progresión inversa.

Varios empujones, un cubata a la cara y ya se ha liado una pelea.

Una docena de tipos se empujan. Rollo aparcamiento de discoteca.

Alguien suelta una galleta y comienza el festival. Al primero que cae al suelo le llueve una cascada de patadas.

La calle está repleta de gente y se ha formado un ‘rogle’ alrededor del cual la peña observa la brutalidad como parte del acto de las fiestas del pueblo. Cualquier desalmado aprovecha para arrimarse y soltar una coz al caído antes de comentarlo con sus colegas.

El tipo de Protección Civil de mi lado, a menos de 20 metros de la bulla,

me ataja la palabra: «Yo ahí no me meto, con lo que me pagan… ni de coña.

Si cuando termine el jaleo alguien está mal iré a auxiliarle».

La brega termina. El efecto analgésico del alcohol permite retomar la

marcha a todos los implicados, incluso al pateado. Cuando la Policía Local consigue atravesar el hormiguero no queda ni rastro.

Y venga sangría. Y venga calimocho. Vamos, vamos, jaleo. 9.30 h. ya queda menos. No bebida, pues ‘prive’ hay a punta pala. El juego de subirse al palo engrasado para coger un jamón da sólo para los más próximos del hormiguero, así que a otros les da por trepar por las palmeras.

Muchos fotógrafos cargan sus equipos esperando captar la instantánea

de la mona Sheeta cayendo palmera abajo en postura calimochera imposible. A Dios gracias no sucede.

A la altura del Ayuntamiento, siempre en la calle que pasa frente a éste

y la Iglesia (insistimos, recorrido de los camiones), se instala el ‘Escuadrón de la Muerte’. Se trata de un grupo de ‘ciclaos’ de gimnasio que lucen torso tatuado inflado de esteroides. Su razón de estar allí es coger al primer ‘guiri’ con pinta de protagonizar ‘Los albóndigas en remojo’, zarandearlo, arrancarle de cuajo la camiseta y, se tercia, también el bañador para dejarlo en calzoncillos… “o en pelotas” (frase de la Redacción).

Qué chupi. La peña está asustada. Obviamente nadie se atreve a responder a las agresiones ante esta decena zampa-anabolizantes que se acogen al jolgorio del ‘aquí vale todo’ para humillar a los chavales de 20 años sin que nadie pueda recriminarles su actitud.

Con la ropa de cada víctima echa jirones, la rebozan en los charquillos

de sangría y birra del suelo para formar una bola compacta y arrojarla

con violencia al careto de algún incauto.

Desde los áticos y las terrazas, los vecinos de Buñol arrojan agua con

palanganas y cubos de fregar. El hormiguero de fieles a la tomatina lo

agradece alzando los brazos en gesto de plegaria. Desde el propio ayuntamiento se ofrecen vasos de vino a granel y pedazos de coca de salchicha.

Las 10 h. de la mañana quedaron atrás y algunas escaramuzas tomateras se desatan en las callejuelas vecinas. Son sofocadas de inmediato por miembros de Protección Civil o Policía Local.

Es una de las normas no escritas: ningún tomate antes ni después de la

tomatina. Como lo de ‘esclatar’ el tomate antes de arrojarlo.

Aunque ésta se cumple igual que la señal de no superar los 50 km/h

al entrar en Valencia por la Avenida del Cid O sea, ni Cristo.

A las 11 h. en punto se inicia el desfile de los camiones. La batalla tomatera libera tensiones. Pronto se forman los jugos en las aceras. El que se hubiera hecho un corte en la piel se acuerda nada más el tomate

le baña la herida.

Y lo de todos los años, tomatazos, ‘tomatoplanning’ (variante del ‘aquaplaning’ consistente en arrojarse en plancha y deslizarse sobre el zumo de tomate) desgarre de camisetas. Pasan las 12 y de los trenes aún sale gente corriendo calle abajo, sin camiseta, en busca del último tomatazo.

Que nadie te lo cuente.

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Ago 25 2010

Rescates exitosos de mineros

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El 28 de julio de 2002 fueron rescatados nueve mineros atrapados en un tunwel subterráneo de una mina de carbón en el condado de Somerset, Pensilvania.

A propósito de la noticia de que los mineros chilenos están con vida y que se adelantan medidas para rescatarlos — lo que sin embargo ya se ha advertido que puede demorar de 3 a 4 meses– el emporio mediático británico BBC publica una interesante lista de los rescates más notables de la última década. Veamos cuáles fueron:

China, 2010

El pasado 5 de abril 115 mineros chino fueron rescatados de una mina de carbón en la provincia de Shanxi, en la que habían quedado atrapados durante tres semanas por culpa de una inundación. Para sobrevivir, durante su encierro se alimentaron con cortezas de árbol, aserrín, papel y carbón.

China, 2008

La provincia de Shanxi, y sus minas de carbón, también fueron escenario de otro rescate exitoso, el 5 de agosto de 2008. Ocho mineros sobrevivieron bajo tierra durante cinco días, bebiendo su orina y alimentándose con polvo de carbón.

Australia 2006

Después de pasar dos semanas atrapados en una mina de oro de Beaconsfield, en la isla Tasmania, dos australianos pudieron ser llevados de vuelta hasta la superficie el 9 de mayo del 2006.

Solos en la oscuridad, a más de un kilómetro de profundidad y sin suficiente espacio para ponerse de pie, los mineros sobrevivieron a un derrumbe gracias a la protección brindada por una jaula de acero. Y luego de cinco días bebiendo el agua que se filtraba de las rocas, empezaron a recibir bebida y alimentos a través de una sonda.

Un tercer minero, sin embargo, pereció durante el accidente.

Polonia, 2006

El 27 de febrero de 2006 un minero polaco fue rescato de una mina de carbón en Silesia, en la que pasó atrapado durante cinco días a 1.030 de profundidad. Su supervivencia fue posible gracias a un tubo roto que transportaba oxígeno y que le permitió comunicarse con el equipo de rescate.

EE.UU., 2002

Nueve mineros estadounidenses pasaron más de 78 horas atrapados a 73 metros bajo tierra, en una mina de carbón de Pensilvania, luego de verse sorprendidos por una inundación. Gracias al uso de localizadores satelitales, el 28 de julio todos pudieron ser rescatados únicamente con heridas leves.

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Ago 25 2010

Broselianda, una mujer que lo quiere todo

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Admiro profundamente a esta mujer como actriz y como ser humano. Tiene una bis cómica nada común, y a su vez puede lograr que se nos encoja el corazón de angustia cuando se mete en la piel de un personaje dramático. Podría ser mi hija porque su madre, Rosa Ileana Boudet, y yo, hicimos la carrera de periodismo en la misma época, en la que también nació y creció mi hija Yoaima. De hecho a Broselianda la vi alguna vez de pequeñita, pero así no se vale. Si no pudo ver ayer el excelente programa de Amaury Pérez, CON 2 QUE SE QUIERAN, le recomiendo esta lectura, me lo agradecerá.

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, aquí en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, en el barrio de Lezama Lima, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC.

Hoy, esta noche, nos acompaña la gran actriz de teatro, de cine, de televisión y una mujer bellísima, mi amiga Broselianda Hernández. ¿Qué tal mi cielo, cómo tú estás? Gracias por venir.

Broselianda. Muy bien, gracias.

Amaury. Mi primera pregunta es: ¿Por qué tú has dicho en alguna entrevista que si fueras hombre quisieras ser como Carlos Díaz?

Broselianda. Bueno, yo creo que es al revés. Carlos Díaz un día me dijo: “Si yo fuera mujer quisiera ser Broselianda”

Amaury. A lo que tú respondiste…

Broselianda. …A lo que yo respondí: Si yo fuera hombre quisiera ser Carlos Díaz. Bueno, porque Carlos Díaz para mí es un ser entrañable, es un ser que vive a lo grande, que tiene miedos, angustias y que nos conectamos mucho en esta cosa del sentido del humor y de las ideas, de cómo pensamos. Yo digo que hemos envejecido juntos, porque nos une una amistad de mucho tiempo y de trabajo, pero más que el trabajo ha sido esa cosa entrañable que une a dos seres humanos, que es la empatía… Tenemos que ver, somos personas que tenemos mucho que ver.

Amaury. Uno puede trabajar con muchos amigos, pero Carlos Díaz es uno de los principales directores de teatro que tiene Cuba; esa amistad, ¿la llevan también a la hora de trabajar o tú ocupas tu sitio y Carlos Díaz ocupa el suyo?

Broselianda. Creo que la llevamos porque cuando te hablo de la empatía es eso, Amaury, es que sin decirnos nada, yo he podido llegar a un ensayo y decirle: “Espérate un momentico, Carlos, tengo que llorar allá afuera”, y él salir, quedarse serio, darme un cigarro -tipo película-, así, en silencio, él coge otro cigarro, termino de llorar y no hay nada más que hablar.

Amaury. Es que contigo todo es muy fácil porque tú eres una mujer muy inteligente, pero eso me lleva a mi siguiente pregunta porque tu abuela Adalgisa decía que la carrera de actriz no era una carrera para personas inteligentes. ¿Cómo te dijo eso tu abuela querida, a una mujer como tú, que eres brillante, además?

Broselianda. Bueno, mi bisabuela era la que se llamaba Adalgisa, y mi abuela se llama Ana María.

Amaury. ¿Quién fue la que te lo dijo, tu bisabuela o tu abuela?

Broselianda. Mi abuela. Mi abuela era médico, una médico genial.

Amaury. ¿Mamá de tu papá o de tu mamá?

Broselianda. De mi mamá. Fue la que me crió y no quiso ni que mi mamá fuera actriz ni yo tampoco. Decía eso, que la actuación no era una carrera para personas inteligentes. Eso me ha martillado toda la vida, esa sentencia, porque viniendo de ella, una mujer tan inteligente, intelectual también… y con el tiempo he tenido que demostrarme a mí misma que no, al contrario, no existe nada que se pueda hacer sin inteligencia. La inteligencia yo creo que lo es todo en un actor. Chaplin hablaba de las tres “i”: Intelecto, Imaginación e Intuición, pero la inteligencia tú te das cuenta cuando un actor es inteligente o no.

Amaury. ¿Siempre te das cuenta?

Broselianda. Siempre me doy cuenta.

Amaury. Cuando la persona agarra un personaje, tú dices: esa persona llegó a este personaje porque lo procesó intelectualmente.

Broselianda. Claro que sí, y notas los aportes que puede hacer un actor inteligente a un guión… cuando un actor puede generar continuamente a partir de un guión, elaborar toda una creación.

Amaury. Tú me decías que tu abuela era una intelectual y en tu familia también hay médicos. ¿A qué rama de la intelectualidad pertenecían tu abuela y tu familia?

Broselianda. Bueno, exacto, eran médicos, mi abuelo y mi abuela. A mi abuelo casi no lo conocí, murió a muy temprana edad, pero era un gran médico y también, bueno, mis antecedentes, esa bisabuela era maestra nocturna, tenía un vozarrón increíble, era una persona chiquititica, de ojos muy azules, y medio loca -medio loca porque lo adivino en las fotos-, y con toda su cultura y su gran inteligencia, se había casado con el bodeguero del pueblo.

Amaury. Que era seguramente un hombre inteligente, los bodegueros son siempre inteligentes.

Broselianda. Pero tenía muchas faltas de ortografía y así y todo ella lo amaba. Mi abuela no, mi abuela se casó con un médico, estudió la carrera de Medicina por él, pero se separaron muy jóvenes y casi no lo conocí.

Amaury. Hablaste antes de la familia y de tu mamá, Rosa Ileana Budet, una actriz y teatróloga. Ella hace años que no vive en Cuba, vive en Santa Mónica, pero un día estábamos tú y yo hablando de ella y me hiciste una anécdota preciosa, vinculada a una correspondencia, no la recuerdo tanto, era con un novio… ¿Cómo fue esa historia?

Broselianda. Eso es increíble, tengo que reconocer que mi mamá es una persona muy fuerte. Somos una estirpe fuerte, mi abuela, mi bisabuela y mi mamá. Mi mamá me tiene a mí con 17 años, o sea, la diferencia de edad es poca entre una madre y una hija, ¿no?, y estando en España en una gira teatral, recibo una carta de mi madre donde decía: “Me voy a encontrar con Felipe”. Felipe y mi mamá se habían conocido casi de muchachos, 16-17 años. Estudiaron en el Edison juntos y fue el primer amor de mi madre. A él se lo llevan de Cuba con 17 años, su familia, y mi mamá hace su vida, pero siempre con ese amor sublimado, incluso en la distancia. Ella escribe varios libros, y en cada libro aparece Felipe de alguna manera, pero mi mamá siempre supo que se iba a encontrar con él. ¿De qué manera?, no lo sé. Con el invento del e-mail, ese gran invento, mi mamá averigua las coordenadas de Felipe, ¡imagínate!, nunca más había sabido de él, pero siempre estaba presente Felipe. ¿Dónde estará? ¿Qué habrá sido de su vida? Ese hombre, ese hombre… en cada carta, en su memoria. Entonces eso de la ley de atracción y la cosa de “el secreto”, se cumple perfectamente, porque Felipe recibe una carta, ya ni siquiera un e-mail, el 29 de agosto, el día de su cumpleaños.

Amaury. En Santa Mónica, California.

Broselianda. Sí, en Santa Mónica recibe una carta y después es que viene este intercambio de e-mails, donde él le pregunta “¿te acuerdas de tal cosa? ¿Y todavía existe la natilla de…? no sé y un poco ese reencuentro viene a ser algo muy lindo, porque es el reencuentro también de él con su país, o sea, con Cuba. Incluso ellos, ya después logran una visa de fiancé (prometido), se casan y con ese intercambio de e-mails hacen un libro en conjunto que se llama así: Visa de fiancé.

Amaury. ¿Y tienen una vida…?

Broselianda. Una vida maravillosa. Mi mamá actualmente me dice: Brose, yo siempre supe que me iba a encontrar con él, no sé por qué, tenía que ser, eso estaba en mi destino. De verdad, es una mujer muy fuerte.

Amaury. ¿Y tú no tienes un Felipe por ahí?

Broselianda. Yo quisiera tener un Felipe. Sí, no sé. No, es una historia de amor lindísima, de verdad, te podría decir que casi hollywoodense en el sentido de que, ¡contra!, encontrarte después de tanto tiempo, con cincuenta y pico de años los dos, él un poquito más que ella, reencontrarse y que todo fluya, y que se enamoren y que de verdad sean felices y todo eso, pasa muy pocas veces en la vida.

Amaury. ¿Tu papá trabajó en el Grupo de los 12? ¿Qué cosa es el Grupo de los 12 y háblame de tu papá?

Broselianda. Tengo entendido que el Grupo de los 12 fue fundado por Vicente Revuelta, se aunaron varios teatristas importantes en ese momento. Estaban Flora Lauten, José Antonio Rodríguez, creo, si no me equivoco. Fue un grupo emblemático. Vicente como figura del teatro cubano y creo que universal, fue uno de los que más estudió todas las técnicas de (Jerzy) Grotowski, sobre todo Grotowski en Cuba, fue un grupo emblemático y mi padre fue fundador de ese grupo.

Amaury. ¿Pero él no te cría, no está a tu lado en tu infancia porque aparece Rine Leal?

Broselianda. Sí, ya estaban separados mi madre y él, pero a través de mi papá yo sí vi mucho el teatro desde dentro, iba mucho a las funciones. Y aparece Rine como figura fuerte paterna, porque bueno, me tocó, o sea, fue pareja de mi madre y estoy muy orgullosa de él. Rine para mí fue un padre, un padre lindo, el que te enseña a comer, cómo se come en un restaurante, modales, matemáticas, cuentos. Un hombre de una cultura súper vasta, maravilloso.

Amaury. ¿Pero tu niñez está entonces muy vinculada desde esa época, claro, por cuestiones familiares, pero también por necesidades espirituales tuyas y cuando niña, con el teatro y con la actuación y con los misterios…?

Broselianda. Claro, siempre. Mi mamá estudiando Periodismo y entonces me quedaba con mi abuela, si no me iba con ellos. Mi mamá empezó a estudiar justamente después de haberme tenido.

Amaury. ¿Pero tú crees que fue una niñez normal?

Broselianda.  No, para nada, demasiado intelectual.

Amaury. ¿O sea, los desajustes, los delirantes y amorosos desajustes que tiene tu personalidad están vinculadas con esa niñez atípica?

Broselianda. Muy atípica. Separarte de tu madre de alguna manera; no separarte emocionalmente, pero sí físicamente, siempre representa en el orden afectivo, una situación un poco fuerte. Claro que en aquella época era un proceso de la Revolución, los estudios, la mujer incorporada todo el tiempo y entonces los hijos estábamos un poco…

Amaury. ¿En tu grupo de amigos tú te considerabas un bicho raro?

Broselianda. No. Cuando entré al ISA (Instituto Superior de Arte) todo el mundo pensaba que yo no tenía nada que ver con una actriz, sino más bien con una teatróloga “polillosa”. Tenía ese estigma, ¿no? Y entonces me daban 4 todo el tiempo de 5, en actuación. Siempre me quise cambiar de carrera, hasta el segundo año decía: Yo voy a ser la peor actriz del mundo y todo el tiempo renegando de mi profesión o sea, ¿por qué voy a ser actriz, qué es esto? Esto no es para mí… yo nunca voy a ser actriz. Ese conflicto lo tuve años,

Amaury. Pero Brose, ¿cuándo cambió esa percepción sobre ti misma?

Broselianda. Yo creo que todavía no ha cambiado mucho.

Amaury. ¿Cómo que no ha cambiado? ¡Claro que ha cambiado! Tú eres una de las grandes actrices de Cuba y lo dice todo el mundo, además.

Broselianda. Sí, Amaury, pero a la hora de enfrentarme a los personajes, los enfrento todavía con muchos miedos. Todo el mundo dice que es muy bueno eso. Pienso que sí, que es bueno, pero no tanto y es esa cosa de la exigencia hacia uno mismo. Para mí actuar es un gran placer, pero también es una gran agonía. Siempre tengo esa doble mirada, esa mirada crítica todo el tiempo, lo mismo hacia mí que hacia un guión, que hacia…

Amaury. ¿Qué te pasó con el personaje que ibas a hacer en La casa vieja, de Léster Hamlet? ¿Te pasó algo parecido? Ibas a hacerlo y de pronto no lo hiciste.

Broselianda. No lo hice.

Amaury. Está bien, hasta ahí. Tú estudiaste, por supuesto, en el ISA y has estudiado actuación. Los métodos Stanislavski, Brecht, todos esos métodos. ¿Tú crees que son imprescindibles para un actor, que es imprescindible conocerlos, aprenderlos, estudiarlos, antes de llegar a una actuación como la que hiciste, la maravillosa, que hiciste en Barrio Cuba de Humberto (Solás)? ¿Tú crees que te sirvió todo eso para hacer esa escena?, que es de los momentos extraordinarios de la película.

Broselianda. Bueno, claro que sí, yo creo que la escuela, conocer todos estos métodos, sobre todo las bases de Stanislavski son importantísimas. Grotowski, esa cosa del distanciamiento, todo eso uno lo tiene aquí atrás (señalando el cerebelo) y sale en algún momento. Con Barrio Cuba hay una anécdota graciosa.

Amaury. ¡Ay, házmela!

Broselianda. Graciosa en el sentido de que me ofrecen esa pequeña escena y yo saqué unos volúmenes de “El arte secreto del actor”. Todos arriba de mi cama por tres días enteros y mi hija pasó un día por el cuarto y me dice: ¿Y tantos libros para qué, para una escena? Sí, yo estudio, yo soy una persona que estudio, tengo que estudiar, esta es una escena… y era metida en todo un rollo de… No me arrepiento, para nada. No creo que el resultado de esa escena haya venido de esos libros, para nada. Pero yo estaba muerta de miedo.

Amaury. ¿Pero por qué? ¿Por el personaje o por trabajar con Humberto?

Broselianda. Por todo. Era una pequeña escena que tenía… yo esto lo estoy intelectualizando ahora, hablando en voz alta, yo no intelectualicé esa parte; para mí era una gran cosa esa pequeña escena, que era buena y enfrentarme a Humberto por primera vez en mi vida, a alguien a quien admiraba tanto y no podía quedar mal. A mí no me importa si la escena se va después, yo tengo que dar todo lo que yo pueda dar aquí. Por eso te digo que lo de Grotowski y todo eso sí sirve, pero lo que más funcionó en esa escena fue la relación que establecimos Humberto y yo. Hablamos de la muerte, hablamos de la vida, hablamos de la vejez. Creo que hasta le dije: Yo quisiera decir: “¡Dame una gardenia, mamá. Dame una gardenia!” Y él me dijo: “¡Son otros tiempos!” Hablamos mucho, mucho.

Amaury. ¡Hasta yo hubiera querido decir: ¡Dame una gardenia, mamá! (risas)

Broselianda. Entonces para mí la escena fue un punto mágico, porque yo no veía la escena con lágrimas, o sea, uno siempre tiene esa tendencia a que la emoción puede no estar en la lágrima, y minutos antes de empezar la escena, él me dice: “¡Quiero que pases de la risa al llanto!” Respondí como un actor amigo mío: “¡Me esforzaré!” Entonces me dijo: “Tenemos goticas, pero nada impuesto…”

Amaury. Me esforzaré, parece un himno.

Broselianda. Y salió. Salió una primera toma que creo que olvidé algún texto. Repetí. Sí, volvió a salir. Pero él y Felito Lahera feron creando toda una atmósfera, de verdad, para que esa escena saliera.

Amaury. Y te premiaron por esa escena.

Broselianda. Sí. Un premio muy lindo, porque es un premio en Providence, en Estados Unidos. Pero ya te digo, más importante que el premio fue todo lo que yo viví en ese momento, el impacto después y que una escena tan pequeña haya quedado… Estaba con una amiga mía y no me acuerdo quién fue a ver Barrio Cuba y no sé quién le dijo: Contra, ¡qué buena la escena de la loca esa amiga tuya! (risas), y era yo, ¡tú sabes! Incluso, vaya, para mí de verdad fue un momento muy lindo porque recuerdo que yo vi la película en el Payret. La copia no estaba muy buena en el Payret y yo la veía y decía: ¡he oído tantos comentarios buenos, y yo no veo que he hecho tanto! Y después la vi mejor y vaya, de verdad, yo misma dije: ¡Contra, está emocionante!, Qué lindo, ¿no?, que haya pasado esto.

Amaury. Es fantástico. Te preguntaba lo de los métodos porque las actrices que no tienen una formación teatral, hablo de las actrices que hoy pueden estar rondando los 70, 80 años, la gente de la televisión, muchas personas de cine no creen en los métodos, creen en el empirismo que dejó huellas, en la televisión, sobre todo, en la televisión y en el cine en los años 50. Personas que no creían que eran necesarios, que salían ahí a poner el pecho y por eso era la pregunta.

Broselianda. Bueno, ya te dije lo de los libracos. Ya ahora, a partir de cierta edad, o no sé, de haber trabajado un poco más, yo confío un poco más en la intuición. A mí con Fernando Pérez ahora me pasó. Con la película de la infancia y la adolescencia de Martí, Fernando me pidió que no leyera nada. Y adivino por qué lo hizo. Cuando él fue a hablar conmigo acerca del personaje y me habló de los sucesos del Teatro Villanueva, yo no tengo una real cronología histórica como para saber que: “Los valientes habaneros/ se quitaron los sombreros/ ante la matrona fuerte/ y después que nos besamos/ como dos locos me dijo/: vamos pronto, vamos hijo/, la niña está sola, vamos.//” Eso de pronto salió, porque está, ya te digo, aquí, y porque recuerdo mucho los poemas de amor musicalizados por ti.

Amaury. De Martí.

Broselianda. …De Martí y Nacha Guevara cantando “Amor de ciudad grande”, ese tipo de cosas.No soy una historiadora, pero parece que cuando de pronto le zumbo a Fernando Pérez aquel poema que es a raíz, precisamente de los sucesos de Villanueva, se habrá quedado sorprendido, y pensó: “a esta mujer no le puedo pedir que lea nada, porque de pronto me va a hacer una intelectual, y yo quiero una madre”.

Amaury. Pero lo que pasa es que Martí sería también un método porque Martí va sobre todos nosotros, los que son actores y los que no son actores.

Broselianda. Exactamente.

Amaury. Tú eras una persona que tienes una voz maravillosa, yo lo tengo que decir, me encanta tu voz porque tú puedes hacer con ella lo que te da la gana. ¿Cómo la distribuyes en los distintos medios?

Broselianda. Me ha costado trabajo. Justamente doblando la película de Martí, yo me oía y no me soportaba. Y lo hablé con una amiga, actriz, que siempre estamos hablando mucho de trabajo, que me ha ayudado mucho.

Amaury. ¿Cuál? ¿Qué amiga?

Broselianda. Isabel.

Amaury. Isabel Santos. ¿Cómo habla Isabel Santos contigo?

Broselianda. Tengo anécdotas muy graciosas con ella… Nosotras siempre nos admiramos mucho; una, porque yo siempre procedí del teatro y ella me decía: “lo que tú haces en el teatro yo no puedo hacerlo” (con voz grave) (risas). Le respondía: “Isa, yo en el cine…” Pero lo lindo de nosotras, que realmente es algo muy interesante, es que yo llego de una filmación, haciendo Una rosa de Francia, y Alfredo Mayo, el director de fotografía me decía: No me des tanto perfil. Y yo estaba con Pichi, Jorge Perugorría y yo decía: “¡Pero si la escena es completamente de perfil!” Y llamo a Isabel y le digo: “¡Isa, me pasó esto!” Y ella: “¡Eso es una cosa muy chea, un recurso muy…, pero yo te lo voy a enseñar!” Y me ha enseñado muchas cosas… (risas) Entonces ella se molesta porque yo la imito, pero es muy lindo porque ambas, siempre estamos hablando.

Amaury. Pero ella también te imita a ti.

Broselianda. Me imita a mí, ¿por qué no la voy a imitar? Con la Leonor me pasó que siempre la llamaba y le decía: “¡no voy a poder, no voy a poder!” Leo esta escena y me muero de miedo. Y ella: “¿Cómo no vas a poder? Sí puedes”(imitando la voz grave de Isabel Santos) (risas) Entonces es una suerte de retroalimentación, o sea, hablamos mucho, es una persona que me ha dado mucho ánimo para seguir.

Amaury. En una época de nuestras vidas nos vimos con frecuencia y a ti te gusta cantar. ¿Qué te gusta cantar?

Broselianda. Bueno, yo canto de todo.

Amaury. Sí, pero tú cantas boleros, te gustan los boleros pasionales, te gustan esas cantantes de mucha…

Broselianda. Sí, me gusta “Heridas”, me gusta mucho Annia Linares. Yo la adoro. Me gusta todo. Hago monólogos así con unas grandes improntas que me dan y los ofrendo mucho a mis amigos, a los amigos más cercanos y les encanta.

Amaury. No te preocupes, no te de miedo, no te voy a hacer cantar. Lo haces muy bien, a veces; digo, para divertir lo actúas exageradamente pero sí lo haces bien, cantas muy bien. Roberto Blanco y el teatro. Tú debutas en teatro y Roberto Blanco dirigiéndote.

Broselianda. Bueno, me gradúo con Roberto con los Cuentos del Decamerón. Cuando me gradúo, una graduación muy linda con Roberto, había dos grupos en muy importantes en Cuba en ese momento, que eran el “Buscón” y el “Irrumpe”. A mí me mandaron para Isla de Pinos, algo de eso y yo dije: ¡Yo no, yo soy Diploma de Oro y yo me quedo en La Habana y voy para uno de esos dos grupos, que son los más importantes  y yo quería estar en alguno de los dos!

Pero en el “Irrumpe” estaba Lili Rentería en ese momento, o sea, era la gran estrella de Roberto y José Antonio estaba buscando al personaje de la Ofelia, de Hamlet, en una versión muy linda que se llamó Cómicos para Hamlet y yo me fui a hacer el casting con José Antonio Rodríguez. Un casting maravilloso.

Amaury. ¿Qué cosa es un casting?

Broseliandia. Un casting, una prueba, porque estaban buscando una muchacha que hiciera la Ofelia y ese fue el personaje que me marcó. Entré por la puerta grande con la Ofelia y fue una cosa lindísima. Después empecé a girar con José Antonio. José Antonio fue mi gran maestro, mi gran todo.

A Roberto lo comparo un poco con Humberto, ¿no?: un hombre de una gran cultura, un gran conversador, una suerte de padre también, como lo fue José Antonio en su momento y yo tuve el privilegio de hacer la puesta, y la reposición después de tantísimos años de Yerma, que fue una puesta emblemática de Roberto. Ya Roberto estaba enfermo, yo en ese momento que estaba haciendo la María, no la Yerma, también estaba un poco enferma, y recuerdo que Roberto me alzaba por la cabeza como para controlar todos esos niveles de estrés y cuando muere Roberto, yo creo que es una de las muertes que más he sufrido en mi vida. Me conmocionó muchísimo.

Amaury. ¿Qué distancia hay entre la Broseliandia que triunfa, televisivamente en “Cuando el agua regresa a la tierra”, hasta “Doble juego”? ¿Cómo te has podido mover en la televisión? La televisión es un medio diferente al teatro y diferente al cine. Todo es más chiquito, se pueden hacer, me imagino, yo no soy actor, pero se pueden hacer gestos más contenidos que en el cine se convierten en una payasada.

Broseliandia. Bueno, en “Cuando el agua regresa a la tierra”, yo siempre digo, que cuando yo quiero, digamos, actuar bien, yo me coloco en aquella muchacha, que estaba como desnuda en el sentido de… desnuda como sin equipaje. Esa muchacha que no tiene técnica, que está frente a una cámara y es tan espontánea.

Amaury. Silvestre

Broseliandia. Silvestre, nació así y fue muy lindo, o sea, es un gran premio debutar en la televisión con una serie tan buena, con una cosa tan bien hecha y con un personaje tan bien estructurado. Con esa relación tan linda con el abuelo que me marcó.

Amaury. Tú dijiste en algún momento algo que a mí me impactó y es esta frase. Esta frase es tuya textual, escrito por ti: “Soy una mujer que lo quiere todo, pasión, libros, objetos, amigos”. ¿No te parece demasiado quererlo todo?

Broselianda. Sí, me parece demasiado. Yo siempre decía que yo era como el personaje de Meryl Streep en Plenty. Veía esa película y me veía a mí. No te creas, esa frase denota una ambición, pero una ambición bonita.

Amaury. Sí, y son las cosas que tú quieres, amigos.

Broselianda. Una ambición bonita, porque creo que me lo merezco, todo lo bonito me gusta. Los amigos, creo que tengo suficientes para ser feliz.

Amaury. ¡Y buenos!

Broselianda. ¡Y buenos, de verdad que sí! Soy muy feliz con mis amigos y de verdad que lo quiero todo y yo se lo decía a mi madre desde pequeña: ¡es que yo lo quiero todo, yo lo quiero todo, y ella me decía: Las personas inteligentes somos así, ¿sabes? (risas), vemos un objeto bonito y ¡qué linda esta taza! y tal libro y esta ropa porque es bonita, y este hombre y este niño. (risas)

Amaury. Voy a ir entonces…, porque ahí hablas de pasión, pero no hablas de pareja, o sea, la pasión puede ser una cosa mutante.

Broselianda. ¡Claro!. Yo creo que vivo de pasión en pasión. No es que… quizás le tenga miedo a la rutina, pero es que soy así… Yo creo que a esta edad uno no va cambiar tanto.

Amaury. ¡A qué edad, por favor! Tú eres una muchacha.

Broselianda. Mira, hay una cosa muy graciosa. Yo he ido caminando por la calle y la gente me dice: Brose, ¿cuándo tú vas a encontrar un hombre para tu vejez?

Amaury. ¿Para tu vejez? (con sorpresa)

Broselianda. Eso del compañero para la vejez…

Amaury. En un asilo hay muchísimos, en los asilos hay personas, enfermeros que se ocupan de eso cuando uno llega a la vejez. Pero tú eres una muchacha. Miren, ahora usted ven a Broselianda maquillada, además, Aymara (maquillista del programa) es una maravilla y la maquilló, pero cuando Broselianda llegó a este estudio hoy, parecía mi hija. No puede ser mi hija, pero puede estar cerca.

Broselianda. Me parece que no es una exageración de tu parte (risas).

Amaury. No, no lo es. Digo, que puedes ser mi hija, sí, que puedes ser mi hija es una exageración de mi parte. (risas)

Broselianda. Mira, no sé, a veces yo me siento de ochenta años, para qué decirte. A veces la depresión y… momentos bipolares, yo digo que soy muy bipolar… A veces le mando mensajes a mi mamá donde le digo: “Te mando un beso bipolar”, un beso intenso, pero sobre todo bipolar. Un beso que por la mañana va a ser muy alegre y por la tarde va a ser muy triste, pero realmente yo creo que no he terminado todavía de amar todo lo que se presente, ¿sabes? Porque hay personas que sí…, yo eso lo admiro, admiro las parejas de años… Quisiera, me da una envidia sana ese compañero de la vejez, pero yo necesito ese amor que quizás dura tres segundos, cuatro segundos, pero que me vuele la tapa de los sesos y que me levante del piso, que no tiene que ser ese día tras día… No es que eso no exista, yo creo que sí, pero a lo mejor yo no lo sé hacer.

Amaury. Hablemos de Sofía, de tu hija, tú tienes una hija adolescente.

Broselianda. Bueno, con eso te lo digo todo. Tengo una hija adolescente. Tengo una hija maravillosa.

Amaury. Que tú has criado sola.

Broselianda. Que yo he criado sola.

Amaury. Padre y madre.

Broselianda. Padre y madre y, ¿qué te voy a decir? Es mi vida, es mi todo. Le he dedicado todo tipo de cosas, desde funciones, entrevistas, mi vida entera se la he dedicado.

Amaury. ¡Vamos a dedicarle también el programa este!

Broselianda. ¡Vamos a dedicárselo!

Amaury. Mira, no había pasado, nunca le habíamos dedicado el programa a alguien. Vamos a dedicarle este programa, está dedicado a Sofía, la hija de Broselianda.

Broselianda. ¡Claro!

Amaury. Tú llegas a tu casa con un personaje, ya fuiste y lo hiciste. Sobre todo cuando estás haciendo teatro, más que cine, teatro que es todos los días haciendo lo mismo o casi lo mismo, porque nunca se hace lo mismo. ¿Cómo te desprendes de esos personajes en tu casa cuando llegas? ¿Normalmente qué pasa cuando tú llegas del teatro, llegas 11-12 de la noche después de una función? ¿Cómo ese personaje se va para volver a engancharlo al día siguiente?

Broselianda. Bueno, Amaury, eso es tétrico. Déjame decirte que yo pensaba que eso era un mito y yo hice un personaje en Vacante, Ágabe, que era… lo tuve que dejar. Porque era un personaje que removía todo, todo mi ser y salía en un carro todo el tiempo el personaje… Me levantaba de madrugada y era el personaje, el personaje y llegar con toda esa carga de dos horas de función. Además tenía una carga física fuerte; esa descarga de adrenalina, pérdida de peso. Incluso se habla que los actores de teatro pierden peso, no sé si también los del cine, pero supongo que también. Y es muy difícil, llegó un momento en que mi hija en un momento me dijo: ¿Sabes lo que dijo Marlon Brando un día en una entrevista? Que los actores no debían tener hijos. Me dejó así. Y yo dije: quizás, pero no sé por qué me lo dijo, todavía estoy por preguntárselo, pero es bien difícil. Lo que pasa es que hay que lograrlo, ¿sabes?, porque sin salud mental un actor tampoco es nada.

Amaury. ¿Por qué llegaste tan tarde al cine cubano?

Broselianda. Yo creo que tiene que ver más bien con esa cosa de los tipos físicos y de ese tipo también físico peculiar, esa voz peculiar y todas esas cosas, aunque yo había hecho una primera película muy joven con Víctor Cassaus. Después me condenaron al ostracismo, en el sentido de las películas…

Amaury. …Al ostracismo cinematográfico, porque en teatro…

Broselianda. De las películas cubanas, porque coproducciones sí me tocaban muchas, muchas que las agradezco muchísimo.

Amaury. ¿Qué es lo que más te ha gustado de lo que has hecho en el cine cubano?

Broselianda. No, de verdad que te diría que todo. O sea, contundente por pequeño, hablamos de la escena de Barrio Cuba, pero la Maggie con Enrique (Pineda Barnet); el personaje de “Mata, que Dios perdona” con Ismael Perdomo y ahora la película de Fernando (Pérez) fue un personaje bellísimo, la Leonor.

Amaury. Yo te dije al principio que no te quería hacer cantar. ¿No quieres cantar un poquito, un pedacito?

Broselianda. ¿Pero cómo qué?

Amaury. Como “Duele”, o como “Heridas”. Un pedacito, dos líneas.(Risas) De una que te guste mucho. Este es un programa atípico.

Broselianda. Es que “Heridas” es como muy fuerte.

Amaury. Un pedacito.

Broselianda. (Cantando) “Me gustas mucho, mucho pero mucho. / Me gustas tanto, tanto, que no sé si decirte que estoy enamorada. / Qué hermosa es mi Habana al salir el sol / bordeando la costa hacia el Malecón / y siento en mi Habana mi vibrar, su vibrar enamorado.”

Ritmo de ola y sol languidece, Amaury, languidece junto al Malecón. ¿Que en Cuba, que en mi país, no hay Harley-Davidson?. No, no me engañe, bárbaro. (risas y exclamaciones de admiración de Amaury) Ese es un homenaje a Celeste Mendoza.

Amaury. Mi vida. Hay una última pregunta. Es que deja ver cómo hago la última pregunta porque después de esto, de este momento…

Broselianda. “Languidece” (cantando). ¡Fíjate como lo tiro abajo!

Amaury. Sí, porque eso también tienes que decirlo como Celeste.

Broselianda. ¡Lo estoy tirando!

Amaury. ¡Mira como lo estoy tirando! Tú hiciste un personaje muy importante en esta película de Fernando Pérez. Porque tú hiciste la madre de Martí, Leonor Pérez. ¿Qué responsabilidades especiales, aparte de la que lleva una actriz, es representar el papel de la madre de nuestro Apóstol, Apóstol de nuestro país, de José Martí?

Broselianda. Bueno, ya te digo, Amaury, yo… cuando Fernando está buscando a la Leonor, que me ve, fue un cubo de agua fría. Me dice. Yo te veo muy esbelta, muy joven para el personaje y es cuando yo le suelto el famoso pedazo del poema. Pasan los días y Fernando me llama y me dice que lo ayude para buscar el Martí y nunca yo le había dicho esta frase a nadie en el mundo, ni siquiera a un hombre que me gustara.

Le digo: “Fernando, yo no te puedo ayudar, yo no soy tu amiga, yo soy Leonor Pérez.” Y quiere decir, con esto que te digo que el personaje me costó, me costó mucho trabajo. Aquí se sabe muy poco de esa mujer; que sí sabemos que es la madre de Martí, pero no sabía el grado de importancia que podía tener en la película. Tratándose de la infancia y la adolescencia, pues cobra mucha importancia.

El día que yo recibí la confirmación de que era yo, fue uno de los días más emocionantes y más alegres y más encontrados de mi vida. ¿Por qué?, lo luché, ¿sabes? Con esas cosas que uno dice: bueno, no era yo, no era yo y lo luché.

Entonces en cuanto al significado, cuando te dije que Fernando me dijo: no me leas nada, yo quiero solo a una madre. Después de hecha la película, es que empiezo a investigar sobre la vida de esta mujer. Por supuesto, la película no es la vida de Leonor Pérez, pero me doy cuenta que es una de las vidas más sufridas, una de las vidas más increíbles que yo haya leído. Una mujer con una entereza, una fuerza, una dulzura. Es todo un personaje maravilloso, sabemos que es venerada en Canarias, y además que es la madre de Martí. Cobra una importancia, además; una labor de caracterización total y completa, o sea, para mí cobra un significado, porque para mí es lo que Fernando me pidió: una madre, una madre cubana y la madre de Martí.

Amaury. Bueno, Brose, gracias por venir. Gracias por tu alegría, por tu atrevimiento, por tu osadía. Gracias también por tu amistad y por tu belleza.

Broselianda. Gracias a ti

Amaury. Siempre obligado. Muchas gracias.

Broselianda. Gracias.

Tomado de Cubadebate

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Ago 25 2010

Algunas minucias académicas, y otras naderías

Published by Maggie under General, Para escribidores

Luis Toledo Sande me envió por correo sin saber que era un regalo este artículo, de mucha importancia sobre todo para quienes tenemos a nuestro idioma en la mismísima base de nuestras predilecciones y nuestro trabajo diario. Comparto este regalo con ustedes. Lo recomiendo.

Al acto celebrado en el Instituto Cervantes para convocar desde Madrid al Congreso Internacional de la Lengua Española de 2007, acudió una buena representación de Colombia, en cuya ciudad de Cartagena de Indias tendría lugar el foro. Al expresar su júbilo por dicha asistencia, dos ministros españoles mencionaron a la directora del Instituto que, dijeron, honra “al señor Caro y Cuervo”. Pensando seguramente en cómo estarían revolviéndose en sus tumbas los huesos de los eminentes filólogos Miguel Antonio Caro y Rufino José Cuervo, un escritor y diplomático latinoamericano comentó por lo bajo, con una sonrisa triste: “¡Cuán feliz se sentirían con esa presencia los señores Ortega y Gasset!”

Nadie puede saberlo todo, ni está obligado a ello; pero, aunque aquellos ministros no hubieran tenido las responsabilidades que tenían, la anécdota valdría por sí sola para calzar este criterio: por lo general, el conocimiento que en las otrora metrópolis se tiene de las que fueron sus colonias resulta inferior al que en estas se tiene de aquellas. Felizmente, Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española (RAE), mostró el pensamiento con que ha favorecido cambios en esa institución. En un momento de su discurso, por ejemplo, se refirió al “vídeo (o video)” proyectado en aquel encuentro madrileño.

Al margen de la burocracia de los turnos, Colombia pudo haber sido antes la sede de uno de los Congresos sobre nuestro idioma: en ese país se fundó, en 1871, la primera de las Academias de la Lengua creadas fuera de España. El hecho se inscribe en el espíritu abierto en nuestra América, con Simón Bolívar de símbolo en el cénit, por el inicio de las independencias cuyo bicentenario se está celebrando, y que no fueron el subproducto de conflictos ajenos, sino el resultado de caminos y procesos propios: respuesta a una realidad colonial que no debe recordarse con rencores estériles, ni olvidarse.

Más recientemente se ha dado a Colombia espacio relevante en foros organizados en Madrid por instituciones de carácter internacional, algo que el autor de este artículo ha tratado en otras páginas publicadas. El pueblo colombiano merece que se alaben sus grandezas, las colectivas y las individuales, entre las que brillan desde el siglo xix los ya nombrados Caro y Cuervo, y, desde el xx, Gabriel García Márquez, justamente honrado en Cartagena de Indias por el Congreso de la Lengua que allí se llevó a cabo.

Pero al observador atento lo asalta una sospecha: el trato deferente dado a la presencia colombiana durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez en ciertos lares donde a este se le recibía palaciegamente, ¿no se habrá debido, en parte al menos, a la complicidad que él halló entre quienes no se sacan de los labios un concepto que no tienen de veras en su práctica política ni en el corazón, democracia? Los favores a Uribe coexistieron con las campañas de calumnias que se mantienen contra gobiernos empeñados en salvar la soberanía de sus países y administrar sus recursos para bien de sus pueblos. Y el mencionado concepto algo tiene que ver con esos propósitos, que merecen respeto.

Pero no piensan así los defensores del funcionamiento encomendero del capitalismo. Para ellos, apoyar a Uribe requería obviar unas pocas pequeñeces: organismos internacionales lo han acusado, con pruebas, de asesinatos en masa y de fuertes vínculos con el narcotráfico, aunque luego lo utilizara de pretexto para plegarse aún más a los planes de los Estados Unidos. La entrega del territorio de su país para bases militares que, llegado el momento, la potencia utilizaría contra pueblos y gobiernos indóciles, es un mérito ante ciertos ojos.

Hija de Jorge Eliecer Gaitán, líder progresista asesinado en 1948, en estos días Gloria Gaitán ha denunciado maniobras de políticos uribistas y de medios como la CNN, interesados en impedir la normalización de relaciones entre Colombia y Venezuela y seguir satanizando el proyecto bolivariano. Tales maniobras procuran sacar provecho de la oscura explosión de un coche bomba en el centro de Bogotá, para silenciar el descubrimiento, en el departamento de Meta, de una fosa común en la que los restos de cerca de dos mil personas asesinadas acusan a Uribe y a sus cómplices, y a sus posibles continuadores.

Estas notas, que empiezan recordando un foro vinculado con la RAE, no intentan vincularla con tan monstruosos hechos, sino apenas rozar parte de la realidad en la que ella tiene que hacer su labor. Aunque lo quisiera, no puede aislarse en su sede palacial, inaugurada en el área madrileña del Buen Retiro en 1894, cuando los independentistas cubanos reunían peso a peso los fondos necesarios para la guerra con que su patria merecía independizarse.

Es justo reconocer que, sobre todo en las últimas décadas, la RAE viene dando apreciables pasos positivos. En ello, por supuesto, influye el afán de emancipación política y cultural del conjunto de pueblos participantes, fuera de España, en la formación del idioma español desde 1492: reúnen cerca del noventa por ciento de sus hablantes y creadores. En eso está la base de justicia y de realidad, no de realeza, que exige que las veintidós Academias de la Lengua trabajen como verdaderas homólogas, con plena igualdad de derechos y deberes.

¿Se logrará ello plenamente mientras una de ellas conserve en su nombre el Real que le viene de su origen? Creada en un país monárquico, como lo es hoy, y que durante siglos fue metrópoli colonial, la RAE surgió con la pretensiones de “academia total”. Uno de sus estudiosos, el profesor español Juan Ramón Lodares, fallecido prematuramente, escribió que desde 1713 —año de su creación, aunque Felipe V, primer rey Borbón de España, la aprobó en 1714, cuando, “como casi todos los días de su vida, sólo hablaba francés”— se le llama “la Real Academia Española, Academia Española, la Academia (por ser la de más veteranía) o la Española a secas. No añadan de la lengua, que no les suele gustar a sus integrantes”. Pero otras hay en España, como la de la Historia y la de Bellas Artes.

Recientemente la RAE dio carta de ciudadanía a cerca de tres mil palabras, y modificó las acepciones y la grafía de algunas que ya estaban en él. Las palabras existen gracias al uso, inclúyalas o no las incluya el DRAE, pero es encomiable la voluntad de lograr que todas gocen del reconocimiento pertinente. No cabe en este artículo un inventario de las incorporaciones hechas. Pero pueden leerse en la versión digital del DRAE (www.rae.es), como avances de su próxima edición, la vigésima tercera.

Acto de ciencia, justicia y sentido común es que los vocablos dados al español por la América que lo habla y también lo ha hecho no se consideren meros americanismos, sino plenos ciudadanos del idioma. Saludemos que el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) haya sumado variantes como várice (aunque prefiera variz, más cerca del latín, varix, no varice ni várice), video, ícono y coctel, familiares en países de América, como Cuba, a las que priman en España. No obstante, algunas definiciones que aparecen en él se discuten.

También en las otrora colonias debemos librarnos de la herencia colonial. La obra de la RAE, incluido su lexicón, será tanto mejor en la medida en que todas las Academias de la Lengua funcionen con la igualdad de derechos propia de una familia de pueblos unidos por el mismo idioma. Pero no olvidemos que en ella, tanto en las ex colonias como en la ex metrópoli, perduran felizmente —aunque muchas han desaparecido— lenguas que fueron sojuzgadas y tildadas de inferiores en nombre del “derecho de conquista”.

El lenguaje es como la aritmética del pensamiento. Todas las personas que sepan hacerlo sacan sus cuentas con los mismos dígitos y con las mismas reglas. Pero las cuentas y las ideas de quienes calculan cómo estirar el salario —si lo tienen— hasta fin de mes, no equivalen a las de quienes buscan aumentar un caudal millonario. Teóricamente al menos, todos los hispanohablantes utilizamos el mismo fondo de vocablos y nos atenemos a la misma gramática, pero cosas bien distintas se piensan y se expresan con esos recursos, en dependencia de las condiciones de vida, los saberes, las aptitudes y las perspectivas de cada quien. Al expresar pensamiento, el lenguaje porta ideología. El simple saludo “adiós” concentra una herencia que no es menos fuerte porque lo usemos sin tenerla en cuenta.

Algunos comentaristas han impugnado ya el actual estado de cosas. El agudo periodista Kepa Arbizu se ha referido a la sustitución de aberzale, versión castellanizada, por abertzale, forma original en euskera, lengua vasca. A propósito de ese término, que el DRAE define como “dicho de un movimiento político y social vasco, y de sus seguidores: nacionalista radical”, Arbizu apunta: “Ni un acercamiento etimológico a la palabra, formada de aberri (nación) y zale (aficionado), ni uno social puede derivar en la decisión tomada por la RAE, que en cambio sí parece plasmar una opinión subjetiva, cosa que ha sido denunciada por partidos vascos”.

Ante la tendencia que aprecia en esa definición semántica, Arbizu halla motivo para inquietarse al ver que el DRAE persiste en su explicación de franquista: “perteneciente o relativo al franquismo” y “partidario del franquismo o seguidor de él”. Mientras que la significación de franquismo continúa reducida a “movimiento político y social de tendencia totalitaria, iniciado en España durante la Guerra Civil de 1936-1939, en torno al general Franco, y desarrollado durante los años que ocupó la jefatura del Estado”, y “período histórico que comprende el gobierno” de ese general. ¿Nada más tendencia totalitaria? ¿No fue una dictadura cruenta que actuó, decía su lema, “Por Dios y por la Patria”?

Si la “neutralidad” es propia de un diccionario de la lengua, no es pareja en el DRAE, que define etarra como “perteneciente o relativo a la organización terrorista ETA”. Aunque entonces el término no estaba de moda, el Franco alzado contra la República constitucional, y en general el fascismo y su variante nazi, fueron terroristas esencialmente, y el DRAE no dice nada que se parezca a eso. ¿No hay motivos para suspicacias como las de Arbizu ante dos nuevos moradores de aquel: antiespañol y antiespañolismo, con acepciones que resume la del primero, “contrario a todo lo relacionado con España”? Este juicio, con ese todo, sabe a fundamentalismo. En un mundo dominado por los Estados Unidos, recuerda la “Ley Patriótica” de la Administración Bush para justificar sus “guerras antiterroristas”, y hace pensar en la acusación de antiestadounidense por la Administración Obama a gobiernos populares contra los que se enfilan recursos como las bases asentadas en Colombia.

Según el DRAE, habrá muy pocos antiespañoles en el mundo. Para serlo habría que estar en contra de maravillas como el Quijote, que algo tiene que ver con España. Por la relación establecida entre radical y abertzale, la visión con que se define antiespañol da tela, cuando menos, para uniformes de la guardia civil. Las dos primeras acepciones que el DRAE pone a radical son “perteneciente o relativo a la raíz” y “fundamental, de raíz”, pero le siguen “partidario de reformas extremas, especialmente en sentido democrático” (¿no son extremas si van contra el poder del pueblo, que es la verdadera democracia?) y “extremoso, tajante, intransigente”.

Los medios dominantes usan radical perversamente. Lo asocian con la violencia y el terrorismo, no con la voluntad de combatir las injusticias desde la raíz. En algunos países, como España, nacionalismo radical se reserva para la voluntad de autonomía o independencia de determinados pueblos, y no se califica de nacionalista el pensamiento que aboga por mantener la integridad total del Estado-nación. Esa ideología es, pues, propia de la naturaleza humana, o lo que Dios manda para mantener la unión bajo la monarquía.

No han desaparecido las tendencias que vienen de cuando una República constitucional y progresista fue brutalmente derrocada por fuerzas sediciosas, terroristas, que usurparon el poder y el nombre Bando Nacional. Sus seguidores más visibles condenan el nacionalismo de otros, y —una perversión léxica más— sustituyeron aquel autobautizo por Partido Popular. Sus fiúrers —para proponer un germanismo que, españolizado al estilo del anglicismo líder, sería hasta más factográfico— quieren mermar a verdaderos defensores de pueblos llamándolos populistas, calificativo denostado, con razón o sin ella, desde la derecha y desde la izquierda; pero saneable tal vez por esta última.

Discutir sobre motivaciones y viabilidad de los nacionalismos les corresponde en especial a sus portadores respectivos. Los hijos y las hijas de pueblos nacidos de la lucha por la independencia no estamos autorizados a reprobarlos. El independentismo de estos pueblos lo repudiaron los integristas de entonces, como al actual los de ahora, esgrimiendo el “derecho de conquista” que utilizó la Corona para someter a las tierras vecinas hasta formar la llamada España. Tal fue el expansionismo con el que llegó a las Islas Canarias, africanas, y a otras próximas, antes de su desbordamiento trasatlántico en 1492. Pero este artículo no puede seguir explayándose. Reservemos otras minucias para textos futuros.

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Ago 23 2010

LA OBSECION DE LOS BUSH CON CUBA

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Max Lesnick

La obsesión de la familia Bush con Cuba y su empecinamiento por hacerle difícil la vida a los cubanos obliga a una pregunta: ¿Hay algún secreto o “agujero negro” en las relaciones de los Bush con esa isla del Caribe? En realidad no hay en eso ningún gato encerrado, porque el esqueleto escondido salió del clóset hace tiempo cuando se hizo una investigación y recuento de la vinculación del apellido Bush con Cuba realizado por Marcelo Pérez Suárez, doctor en Ciencias Políticas, del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

De  un  trabajo  suyo  tomamos  estos  reveladores datos:

George Herbert Walker, bisabuelo materno de George W. Bush, integrante de la adinerada familia liderada por Prescott Bush, se coloca como director de siete compañías que operaron en Cuba desde 1920. Se dedicaban al azúcar, la destilación de ron y al ferrocarril, que servía de infraestructura. Estas fueron The Cuba Company, The Cuban Railroad, Cuban Dominican Sugar, Barahona Sugar, Cuba Distilling, Sugar Estates of Oriente y Atlantic Fruit and Sugar.
Todas ellas se unieron en 1942 en la West Indies Sugar Company, nacionalizada en 1960 por el gobierno revolucionario cubano.

En 1953, fallece George H. Walker, pero su hijo de igual nombre (Jr.) y tío de George Bush, fue quien asumió las riendas de las mencionadas siete compañías. Paralelamente, ese propio año, George Bush (padre W. Bush) incursiona en el negocio del petróleo y funda la compañía petrolera Zapata Oil en Houston, Texas, creando la Zapata Offshore como subsidiaria.
Ya en 1958, Zapata Offshore firmó un contrato para explotar yacimientos petroleros a 40 millas de Cuba y al norte de Isabela de Sagua, en la provincia de Las Villas. Un negocio truncado también con el triunfo de la Revolución en 1959.
No obstante, eliminada la posibilidad de continuar los negocios e inversiones en Cuba, George Bush -padre- continuó siendo Presidente de Zapata Offshore hasta 1966.

La pista seguida a Zapata Offshore y su dueño George Bush, ha resultado un misterio por la vinculación de ambos a la CIA, demostrado en documentos desclasificados por los propios servicios secretos norteamericanos. También porque los récords de Zapata fueron destruidos. Una buena parte después de 1960, lo cual se asoció a proteger a George Bush, cuando empezaba su carrera política y desaparecieron completamente entre 1981 y 1983, cuando se inició como vicepresidente de EE.UU. Motivos habían.

Lo cierto es que por la vía de la West Indies Sugar y Zapata es muy probable que la familia Bush, además de ser afectadas sus negocios e inversiones en Cuba, haya mantenido algún “derecho” de reclamación a partir de las nacionalizaciones hechas por la Revolución. Recordaremos que muchas compañías se han continuado traspasando estos “derechos” hasta la actualidad, aspirando a recuperar las propiedades o una alta compensación, bajo la complicidad de las leyes y el gobierno norteamericano.

Fletcher Prouty, ex oficial de la CIA, confirmó en su libro publicado en 1973, El Team Secreto, que dos de los barcos utilizados en el desembarco por Girón -el Bárbara J y el Houston- fueron renombrados y pintados por el agente Bush en la base naval de Elizabeth City, de Carolina del Norte, antes de ser enviados a Cuba, y que su compañía Zapata Offshore fue utilizada como fachada.

En resumen que en las relaciones entre la familia Bush y Cuba no hay ningún “agujero negro”. Todo está más claro que el agua ni hay nada oculto que investigar.

Max Lesnick, cubano residente en EEUU, es subdirector de Radio Miami, donde escribe un comentario cotidiano, El Duende, y tiene un blog (compartido con otro cubano) en el diario español El Mundo

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Ago 23 2010

FIDEL EN MESA REDONDA DOMINICAL

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Rosa Miriam Elizalde y Arleen Rodríguez Derivet

Fidel, una mesita, algunos papeles, una botella de agua. A sus espaldas el retrato de Martí -de pie, junto a un secreter de madera- es el único lujo de la salita. Se trata de la pintura que hemos visto en la televisión, durante la entrevista que le hicieron los periodistas venezolanos y en las fotografías de los encuentros que ha tenido con varios visitantes en las últimas semanas. Es el Martí de la foto de Jamaica, de traje y reloj al costado, a quien el autor anónimo del lienzo ha borrado los “yerbajos” del fondo, imagen que conmueve “como una oscura música/ que no comprendo bien”, como dirían los versos de Fina García Marruz.

Esta vez el auditorio de Fidel es familiar a los cubanos. Los domingos la Mesa Redonda descansa y regularmente se retransmite uno de los programas de la semana. No fue así este 22 de agosto, cuando un grupo de panelistas habituales fueron invitados a dialogar con Fidel, sin cortapisas: Randy Alonso, Arleen Rodríguez, Reinaldo Taladrid, Lázaro Barredo, Bárbara Betancourt, Nidia Díaz, Marina Menéndez, Oliver Zamora y Aixa Hevia. “Lo que yo necesito es que ustedes me hagan las preguntas más difíciles que me puedan hacer”, sugiere el Comandante en Jefe cuando nos recibe.

Lázaro Barredo comienza: “Hay quien cree que usted está siendo catastrofista”. Fidel reflexiona: “Sostener eso casi es una vergüenza. Y es conveniente que la gente se avergüence de su ignorancia. Si la gente se avergüenza de su ignorancia, va a aprender. Y si aprenden hay una esperanza.”

Nadie cuenta con la guerra, comenta. “Unos están dispuestos a lo que sea -Israel-. Otros están dispuestos a enfrentar el gobierno universal que le quieren imponer -el mundo más horrible que se podría concebir es el que quiere imponer el grupo de millonarios…”

El problema, señala, es el nuevo contexto que emerge en esta situación de pre guerra. “El mínimo de armas nucleares que se calculan hoy es de 20 000. Científicos nucleares cubanos aseguran que son 25 000 los artefactos nucleares y yo he hablado de que tienen una potencia 450 000 veces similar a la que destruyó Hiroshima. ¿Saben cuántas armas hacen falta detonar para que se produzca un invierno nuclear total, que oscurezca el mundo?  Cien.”

Una sola guerra parcial, por ejemplo, entre la India y Pakistán, “esa sola guerra entre dos países debilitos nuclearmente, podría producir ese invierno”, asegura. Sobre la base de las 25 000 armas nucleares, basta el 0,0004 por ciento de las bombas existentes para llevar al planeta al invierno nuclear. “Fíjate si el problema es serio”, enfatiza.

ISRAEL: Randy y Taladrid comentan una información que publicara en la noche del sábado The New York Times: el gobierno de los Estados Unidos informó a Israel que Irán no tendrá capacidad nuclear hasta por lo menos dentro de un año, y por tanto, no es necesario ningún plan de ataque por ahora.

“Sí, versiones periodísticas plantean que Irán tiene atrasos, porque las piezas para su planta nuclear no son muy modernas, no son de primera calidad y eso puedo retrasar el proyecto. Pero de todas formas a Israel le parece horrible que los iraníes estén tan cerca de poseer el arma nuclear, no importa cuando. Como si tardan tres años. Es algo intolerable para los israelitas. Y esa es una razón para atacar, si no atacan los yanquis”, complementa Fidel.

En la sala nadie se mueve. El Comandante habla despacio, midiendo las palabras. Tiene en sus manos un reciente análisis de The Atlantic, prestigiosa revista de Boston, que fundamenta la posibilidad de un ataque inminente en el Golfo Pérsico. El periodista Jeffrey Goldberg sostiene que “Israel se está preparando para bombardear a Irán”, afirmación que aparece en la portada de la página web de la publicación y ha generado un intenso debate en los Estados Unidos, unas 15 respuestas de analistas, aún antes de que el artículo se publique en la edición impresa.

“Este periodista presenta la posición de los países del Medio Oriente, que le tienen miedo a Irán. Tienen tales conflictos religiosos, tales antagonismos que deben estar asustados con razón. ¿Qué dejan para el mundo los israelitas? A ellos no les conviene avisarle a los yanquis que salieron los aviones israelíes, sino que lo quieren es comprometer a los yanquis. Si sale mal la cosa, esto sí que es el acabóse.”

FUERZA DE PERSUASIÓN: Fidel ha invitado a Cuba a Daniel Estulin, autor de la trilogía sobre el Club Bilderberg, un grupo integrado por multimillonarios e influyentes políticos que se reúnen anualmente en secreto para decidir el destino del mundo. “Conversar con él nos ayudará a aumentar lo que llamo ‘la fuerza de persuasión’”, asegura.

Luego comenta algunos de los 216 cables de agencias que entre el primero de junio y el 19 de agosto circularon en el mundo referidos al conflicto. “Ahora estamos en la cuenta regresiva de los 90 días otorgados por el Consejo de Seguridad para comenzar a inspeccionar los barcos. Termina el 9 de septiembre ese plazo. ¿Se va a desanimar Irán? ¿Qué le queda por inventar a los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad?”

El Comandante le pide a Randy que lea a todos el borrador de la Reflexión que acaba de terminar, titulada  “Listo para seguir discutiendo”, donde reitera que el Presidente Barack Obama es el único que puede dar la orden de inicio de la guerra nuclear. E insiste ante una pregunta de Taladrid sobre el papel de Rusia y China en el conflicto: “Si (estos dos países) se juntan para decirle a Obama bien claro que puede evitar el conflicto, puede ser enorme esa fuerza”.

El líder de la Revolución considera que hay una circunstancia sicológica que gravita en los acontecimientos: “Los iraníes creen que los israelíes no se van a atrever, porque sería una locura muy grande, y a ellos (los iraníes) la muerte no los asusta”, dice.

¿Cómo van a controlar los norteamericanos, por ejemplo, a Iraq, ahora que han ido retirando las tropas?, pregunta Randy. “No pueden controlar ese país. Ellos están metidos en un problema en el cual no tienen control, en la lógica vieja. Pero hay una nueva situación en la que todo cambia. Hay un viejo pensamiento y un nuevo pensamiento, ambos relacionados con la capacidad destructiva de estas armas y el peligro de guerra.”

¿Puede Obama o no puede decidir en estas circunstancias? “El tiene un poder constitucional. Él puede decidir. Tiene una Constitución que le da el derecho de ser el primero que apriete el gatillo. Más nada. Y por una vez la piel de zapa, que le permite satisfacer un deseo y no tres, como al protagonista de la novela (de Balzac). Solo puede pedir una cosa. Puede pedir la paz.”

KENNEDY: En un intervalo de la conversación, Taladrid comenta la entrevista que Fidel le concedió al periodista francés Jean Daniel, enviado a Cuba por el Presidente John Kennedy con la secreta misión de explorar las posibilidades de diálogo entre los dos países.

El viernes 22 de noviembre de 1963, día en que asesinaron a Kennedy, el Comandante en Jefe y el periodista almorzaban en una casa en Varadero y de pronto sonó el teléfono. Les dieron la noticia de que Kennedy había sido herido de gravedad en Dallas. Inmediatamente encendieron un radio donde escucharon los primeros detalles del magnicidio. Recuerda Jean Daniel que Fidel se preocupó: “Esto es terrible, ahora van a decir que nosotros lo hicimos”.

“A Jean Daniel -dice Taladrid- le impresionó mucho que usted comentó molesto que en aquel momento tan doloroso para la viuda, la prensa describía con detalles morbosos cómo a ella le corría la sangre por el vestido, y usted dijo: ‘No tienen decencia’. Y luego cuando se anunció la muerte del Presidente, se hizo un silencio y usted comentó: ‘Jean Daniel, esto es el final de su misión’.”

“Nadie tuvo que contarnos nada -recuerda Fidel-. Escuchamos la noticia en la radioemisora de Estados Unidos. Lo conté una vez: él (Kennedy) abrió la posibilidad de que se levantara el bloqueo, que era lo que más daño nos hacía.”

Fidel asegura que se leyó la biografía que le dedicó a Kennedy el historiador Arthur Schlesinger, de más de 900 páginas. “El vendió la tesis de que fue Oswald solo el culpable. Esa es la claudicación de un intelectual de prestigio. Ese libro confundió bastante, y hasta a mí mismo. Yo creía que el hombre que hizo la historia era honesto. Pero conscientemente, dijo una mentira.”

Y concluye: “Mira que han pasado cosas. ¡Oye, que en 50 años pasan cosas!”, se toca la frente y añade: “¡Y en 50 días miren cuántas cosas han pasado también!”

AJEDREZ POLÍTICO: Sobre los resultados del complejo ajedrez político en el que se juega hoy el destino de la especie humana, el Comandante en Jefe le dice a Arleen Rodríguez que “los yanquis están en jaque mate por más inteligentes que sean…”

El sistema se derrumba, lo mismo si hay guerra como si no, considera. “Todos tienen que desarmarse. Cuando se desarmen desaparece el imperio. Nadie puede decir cómo van a ser las cosas. Lo único que podemos decir es cómo no pueden ser las cosas…Nadie va a revivir después del riesgo de una guerra nuclear. ¿Van a construir armas nucleares otra vez? ¿Para qué?”

Taladrid encauza el diálogo hacia otra importante zona de conflicto: el sudeste asiático, donde se ha logrado detener temporalmente la crisis luego del diálogo entre la República Popular Democrática de Corea y la República Popular China. “Los coreanos dijeron la verdad a los chinos: ellos no hundieron el Cheonan. Pero cuando les echan la culpa, reaccionan diciendo que no se van a dejar desbaratar. Ellos pueden convertir a Seúl en un mar de llamas… No se van a dejar dar el primer golpe, después que la guerra estalle en Irán porque saben que de inmediato los atacarán. Seguro. De eso no se puede tener la menor duda.”

La conversación giró más tarde hacia nuestra región. Un hemisferio que no contaba en las guerras del pasado, pero que hoy tendría su cuota de sufrimiento y pérdidas por el vínculo con el país más poderoso y donde se asientan algunas de las principales fuerzas del poder mundial. “Colombia y México pueden influir para que cambien los acontecimientos”, asegura.

De los riesgos de todo tipo que enfrenta un Presidente con las características de Obama -”él tiene que cuidarse”, dice Fidel-; de las reales posibilidades que se crean para la liberación de los Cinco y de las experiencias cubanas que han convertido a su más importante líder político en el mejor entrenado para ver y alertar sobre los peligros de una dramática conflagración mundial, se trató en la última media hora del encuentro que se prolongó por más de 120 minutos.

“Está por ver qué va a ocurrir. Los políticos norteamericanos andan recorriendo el mundo y no saben cómo componerlo. ¡Tienen un enredo armado! Y como 20 cables cruzados. Si utilizan las armas nucleares, se desenreda todo. Hay que evitarlo. Es una situación nueva”, afirma.

Pero de nada valdría todo el esfuerzo que se está haciendo, si la guerra nuclear estuviera predeterminada. Fidel es enfático: “Tal como iba la cosa es lo que iba a pasar. Sin embargo, Obama sigue con el dedo en el gatillo y no dispone de mucho tiempo para tomar la decisión. Evitemos que lo haga. Todo lo que hay que hacer, hay que hacerlo ahora.”

http://www.cubadebate.cu/noticias/2010/08/23/fidel-en-mesa-redonda-de-domingo/

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Ago 23 2010

Estoy listo para seguir discutiendo

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FIDEL CASTRO

Observaba hace dos días a Vanessa Davies en su programa “Contragolpe” del canal 8, Venezolana de Televisión. Dialogaba y multiplicaba sus preguntas a Basem Tajeldine, venezolano inteligente y honesto que transpiraba nobleza en su rostro. En el momento en que encendí el televisor se abordaba mi tesis de que sólo Obama podía detener el desastre.

De inmediato, a la mente del historiador venía la idea del inconmensurable poder que se le atribuía. Y es así, sin duda alguna. Pero estamos pensando en dos poderes distintos.

El poder político real en Estados Unidos lo ostenta la poderosa oligarquía de los multimillonarios, que gobiernan no sólo a ese país sino también al mundo: el gigantesco poder del Club Bilderberg que describe Daniel Estulin, creado por los Rockefeller, y la Comisión Trilateral.

El aparato militar de Estados Unidos con sus organismos de seguridad, es mucho más poderoso que Barack Obama, Presidente de Estados Unidos. Él no creó ese aparato, ni tampoco el aparato lo creó a él. Fueron las excepcionales circunstancias de la crisis económica y la guerra los factores principales que llevaron a un descendiente del sector más discriminado de Estados Unidos, dotado de cultura e inteligencia, al cargo que ocupa.

¿En qué radica el poder de Obama en este momento? ¿Por qué yo afirmo que la guerra o la paz dependerán de él? Ojalá el intercambio entre la periodista y el historiador sirva para ilustrar el asunto.

Lo diré de otra forma: la famosa maletica con las claves y el botón para lanzar una bomba nuclear surgió con motivo de la terrible decisión que esto implicaba, el carácter devastador del arma, y la necesidad de no perder una fracción de minuto. Kennedy y Jruschov pasaron por esa experiencia, y Cuba estuvo a punto de ser el primer blanco de un ataque masivo con tales armas.

Todavía recuerdo la angustia reflejada en las preguntas que Kennedy le indicó hacerme al periodista francés Jean Daniel, cuando supo que vendría a Cuba y se reuniría conmigo. “¿Castro sabe lo cerca que estuvimos de una guerra mundial?”. Le indicó regresar de nuevo a Washington para conversar con él. Es una historia que se conoce bien.

Resultaba tan interesante el tema que lo invité a salir de La Habana, y estábamos abordando el asunto avanzada ya la mañana, en una casa próxima al mar de la famosa playa de Varadero.

Nadie tuvo que contarnos nada, porque de inmediato me avisaron del atentado y sintonizamos una radioemisora de Estados Unidos. En ese mismo instante se informaba que varios disparos habían herido de muerte al Presidente de Estados Unidos.

Manos mercenarias habían llevado a cabo el homicidio.

Para la derecha de Estados Unidos, incluyendo los mercenarios de la CIA que desembarcaron en Girón, no era lo suficientemente enérgico con Cuba.

Ha transcurrido desde entonces casi medio siglo. El mundo cambió, mucho más de 20 mil armas nucleares fueron desarrolladas, su poder destructor equivale a casi 450 mil veces el de la que destruyó la ciudad de Hiroshima. Cualquiera tiene derecho a preguntarse: ¿para qué sirve el maletín nuclear? ¿Puede acaso un Presidente dirigir algo tan sofisticado y complejo como una guerra nuclear?

Tal maletín es algo tan simbólico como el bastón de mando, que se mantiene en manos del Presidente como pura ficción.

El único hecho significativo es que en Estados Unidos hay una Constitución, la cual establece que sólo existe una persona en el país que puede dar la orden de iniciar una guerra, lo cual es ahora más importante que nunca, ya que una guerra nuclear mundial puede desatarse en un minuto y durar tal vez un día.

Entonces puedo hacer varias preguntas. ¿Puede alguien más que no sea el Presidente dar la orden de iniciar una guerra? ¿Necesitó otra facultad el propio Kennedy para atacar Girón y después desatarla en Vietnam? ¿Johnson para escalarla? ¿Nixon para bombardear demoledoramente ese país? ¿Reagan para invadir Granada? ¿Bush padre para atacar el 20 de diciembre de 1989 las ciudades de Panamá, Colón, demoler el barrio pobre de El Chorrillo, y matar allí millares de personas pobres? ¿La necesitó Clinton para atacar Serbia y crear Kosovo? ¿Bush hijo para la atroz invasión de Irak? Menciono por su orden solo varias de las fechorías más conocidas del imperio. Obama hasta hoy no ha hecho más que recibir la herencia.

El viejo pensamiento no se adapta fácilmente a las nuevas realidades.

Pues bien. He planteado la idea, no de que Obama sea poderoso o superpoderoso; él prefiere jugar básquet o pronunciar discursos; le han otorgado además el Premio Nobel de la Paz. Michael Moore lo exhortó a que ahora se lo ganara. Tal vez nunca nadie se imaginó, y él menos que nadie, la idea de que en esta etapa final del año 2010, si acata las instrucciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, a lo que tal vez lo exhorte con firmeza un surcoreano llamado Ban Ki-moon, será responsable de la desaparición de la especie humana.

Estoy listo para seguir discutiendo sobre el tema.

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