América despierta

Otro punto de vista sobre estas latitudes

Archive for the 'En Nuestra América' Category

Jun 14 2013

Un Quijote argentino cabalga por América

Por Gabriel Torres Rodríguez

“(…) El Che no flaquea, no se deja flaquear, aunque siente que su propio cuerpo es una piedra entre las piedras, pesada piedra que él arrastra avanzando a la cabeza de todos (…) caminan todos al ritmo de los que menos pueden: juntos serán todos salvados o perdidos. La metralla le rompe las piernas. Sentado, sigue peleando, hasta que le vuelan el fusil de las manos. El Che muere de bala, muere a traición, poco antes de cumplir cuarenta años, exactamente a la misma edad a la que murieron, también de bala, también a traición, Zapata y Sandino. ¿Ha muerto en 1967, en Bolivia, porque se equivocó de hora y de lugar, de ritmo y de manera? ¿O ha muerto nunca, en ninguna parte, porque no se equivocó en lo que de veras vale para todas las horas y lugares y ritmos y maneras?”

Eduardo Galeano

Nosotros los cubanos, tenemos esa rara manía de querer apropiarnos del Che sin pensar que es, posiblemente, la figura latinoamericana más universal. Y es que en Cuba el Che trasciende tanto por la estatura de sus acciones -en pos del bien del individuo y la nación- como por su esclarecido pensamiento.

Ernesto Guevara es la síntesis del rudo hombre de acción y el profundo pensador que supo desnudarse de los dogmas, del burocratismo y enfrentar una nueva realidad para América Latina y el mundo. Creo que fue el más revolucionario de los románticos: un extraño Quijote en el convulso siglo XX.

465 días fungió como Presidente del Banco Nacional, y le bastaron para demostrar su capacidad y liderazgo en esta esfera. La contrarrevolución y las ávidas miradas de afuera vieron un ingente peligro en esta designación, y tras la fortaleza demostrada sólo se dedicaron a denigrar su imagen.

Por aquellos días Fidel expresaba: “para que nadie se llame a engaño; el Che no está ahí para hacer ninguna barbaridad, el Che está ahí igual que cuando lo mandamos a Las Villas a impedir que pasaran los tropas enemigas hacia Oriente; lo he mandado al Banco Nacional a impedir que se vayan las divisas y para que el parque que tenemos en divisas pues se invierta correctamente”[1].

Varias medidas por él iniciadas fijaron al país en pos de la independencia económica: el cierre a la fuga de divisas y la nacionalización de todos los bancos y sus sucursales norteamericanas así como la salida de Cuba del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

Se metamorfoseó en dirigente de la industria y su presencia periódica en los lugares del país donde se acometían las principales inversiones llenaba de orgullo y alegría a los trabajadores. Una gran disciplina y un increíble sentido del deber caracterizaron al guerrillero durante esta etapa.

Su línea política era consecuente con el ejemplo y el sacrificio. Erigió lo que el llamó “trabajo voluntario”, que no fue más que el esfuerzo total y desinteresado de un hombre por el desarrollo de su Patria. Todavía guardan las fotos su imagen sobre la combinada, en un campo de caña; o armada su mano del machete como flamante mambí; o con el saco al hombro bañado de sudor y como escudo su diáfana sonrisa.

Su impacto en la subjetividad de los hijos de esta isla es tan íntimo que aún hoy, en pleno siglo XXI, los pequeños, en la escuela, se proponen ser como él.

El Che fue un gran marxista. Fue un maestro preclaro que explicó cómo debía ser un comunista, y comprendió los retos de la construcción del socialismo en Cuba. Estudió a Lenin, y en unos osados apuntes rebatió la  economía política que estudiaba la URSS.

Y después nos dejó solos y marchó al África. Y ahí comenzó la leyenda del Che Guevara, fue allí donde se hizo universal y de todos. Dejando atrás la comodidad de la familia, dejando todo atrás por un ideal, por un principio revolucionario de verdadero comunista: saldar su deuda con la humanidad.

Y regresó de la tierra negra. Vino a su cuna, como una premonición de su muerte. Recaló en el altiplano boliviano para ofrendar su sangre al continente y a las fuerzas que reaccionan contra los dominios del egoísmo y el capital.

El Che se convirtió en paradigma. En ícono de las juventudes revolucionarias del 68. En el ejemplo a seguir, en el modelo a imitar durante años de dictaduras castrenses y modelos neoliberales en Latinoamérica; durante el descalabro soviético y el despertar de las izquierdas, hoy, en nuestra América.

Pero, ¿por qué el Che? ¿Por qué un universitario francés, un joven de instituto mexicano, un minero en Bolivia o un hippie en los EE. UU levantarían una bandera con su imagen? ¿Qué representa Guevara para el mundo?

Cada quién ha absorbido lo mejor del Che, de sus acciones, de su pensamiento y de su poderosa ética. Cada intelectual ha ofrecido una interpretación de su figura y pensamiento. Muchas objetivas y cargadas de sentido. Otras, débiles y henchidas de subjetividad.

El Che es símbolo de unidad revolucionaria. Así lo demostraba en su Mensaje a la Tricontinental: “Y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún más efectiva, ¡qué grande sería el futuro, y qué cercano![2] Es partidario de la unión y la colaboración de las fuerzas que tienen un mismo camino. Propone unirse contra el capitalismo, y contra todo lo que convierta al hombre en esclavo del hombre.

Otra cuestión que haya expresión en su figura es la solidaridad, traducida como internacionalismo. Entendida como la entrega a otros pueblos del sudor y del alma. Esto lo convierte en mito. Lo identifica con el sueño unitario de Bolívar y Martí. Con la creación de una sola América alejada del imperialismo.

El Che significa revolución, cambio. Representa intransigencia y comunismo. Es un recurso legitimador de movimientos sociales, políticos y hasta culturales que abrazan las ideas de cambio como bandera, el cambio entendido como el ataque a las raíces de los males continentales, provenientes, en gran medida, del imperialismo y las lógicas de dominación capitalistas.

Instigador del nacimiento del “hombre nuevo” latinoamericano su figura y la influencia de la Revolución Cubana sirvieron de catalizador para la forja de experiencias revolucionarias en todo el continente. Su potencia soñadora, que lo lanzaba a la lucha sin condiciones materiales o políticas, resultó muy atractiva para los sufridos pueblos americanos, para la formación de líderes o vanguardias políticas que a la larga alcanzarían protagonismo en América.

El Che tuvo esa extraña habilidad de siempre discernir del mundo lo nuevo, lo diferente. Esa habilidad de trazar caminos para liberar al ser humano. Luchador ferviente contra el conservadurismo nunca vaciló en defender sus concepciones políticas en cualquier escenario, así fuera en la Asamblea General de las Naciones Unidas o en la fría meseta boliviana agobiado por el asma.

Hoy el Che se nos dibuja gigante. La estrella de su boina se transforma en faro y su estática mirada nos grita que (…) “Cada vez que derriban un árbol, el ruido se escucha muy lejos pero silenciosamente la brisa lleva millares de semillas”.

(La paradigmática figura de Ernesto Guevara de la Serna es hoy más recurrente que nunca. Este argentino cubano, o mejor, ese argentino del mundo, con su ejemplo, por su sacrificio y dolor es guía y motivo, energía y voluntad para esta tierra nuestra “desde el Río Bravo hasta la Patagonia”. Es San Ernesto de la Higuera, que recibe santos rezos en el lugar de su muerte. Es el Che icónico de las manifestaciones, que viaja con los jóvenes en pullovers bajo el golpe de las balas y el empuje de los chorros de agua. Es el Che de las fuerzas de izquierda, de los partidos comunistas y de la Revolución Cubana.)

[1] Tomado de: Héctor Rodríguez Llompart. Che comunista y economista en http://emba.cubaminrex.cu/

[2] Tomado de: Che Guevara, el sí­mbolo en los movimientos sociales latinoamericanos en http://www.centroche.co.cu/

Tomado de La Joven Cuba

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Jun 13 2013

“La presencia ausente de lo amado”

Entrevista a Juan Gelman

Por Silvia Arana

La presentadora de la Rueda de prensa con Juan Gelman en la Casa de la Cultura, Quito, 10 de junio de 2013, recordó que el poeta argentino se encuentra en Ecuador para recibir el Premio Honorífico “Poeta de dos hemisferios”, otorgado por el Encuentro de Poesía Paralelo Cero. Y que además recibiría otras distinciones como la condecoración Benjamín Carrión de la Casa de la Cultura Ecuatoriana,”Huésped Ilustre” del Municipio de Quito, condecoraciones de la Universidad Central y de la Universidad de Otavalo. Hizo un recorrido por la obra y los premios recibidos por Gelman, entre los que se destaca el Premio Cervantes 2007. Mencionó el compromiso político del escritor, periodista y militante perseguido por la Dictadura Militar Argentina (1976-1983), la que fue además responsable de la desaparición y asesinato de su hijo y de su nuera, al igual que del secuestro de su nieta.

Luego, Raúl Pérez Torres, presidente de la Casa de la Cultura, recordó su primer encuentro con Gelman, en los años ochenta. Dijo que pensaba encontrar al poeta más triste de la Tierra, y se sorprendió con el sentido de humor y la ironía, por su ética y una forma de luchar impregnada de esperanza.

A continuación, la trascripción de la charla con los periodistas*.

La primera pregunta va dirigida al poeta: ¿Cómo ha influido el exilio en su obra literaria, continúa hoy el exilio para usted?

J. G.: La segundo es muy claro: No, no me siento en exilio; elegí vivir en México, donde no estuve exiliado.

En cuanto a lo anterior, sí, el exilio influyó en mí, sobretodo porque ahí volví a los místicos españoles, San Juan de la Cruz, Santa Teresa. Y encontré un sentimiento muy semejante en ellos, porque tanto ellos como yo necesitaban y vivían la presencia ausente de lo amado: para ellos, Dios; para mí, el país, los familiares que perdieron la vida, los compañeros que perdieron la vida, amigos asesinados por la dictadura militar y también la pérdida de un proyecto que fracasó…

La segunda pregunta va dirigida al periodista Juan Gelman, que ha escrito sobre la persecución de los denunciantes de conciencia, como Bradley Manning, cuyo juicio se lleva a cabo en este momento en EE.UU. ¿Cuál piensa que es la razón fundamental del gobierno de EE.UU. para perseguir a los denunciantes de conciencia, como Manning?

J. G.: Entiendo que en el caso de Manning es muy claro lo que hizo: ayudó a destapar secretos diplomáticos que han shoqueado a muchos gobiernos, incluidos muchos gobiernos latinoamericanos, como cuando la Secretaria de Estado le pregunta el embajador estadounidense en Buenos Aires si los síntomas psicológicos de la presidenta, mostraban alguna tendencia hacia la locura. Pero creo que el propósito principal con respecto al soldado Manning está en la persona de Assange, para llevarlo a EE.UU. donde enfrentaría la pena de muerte. Y, en general, la moraleja (lección) a todos aquellos que se sienten indignados, que tienen un problema de conciencia y que se sientan impulsados a denunciar las atrocidades del imperio.

Poeta, mi pregunta tiene que ver con usted que vivió la época de dictadura, que vivió procesos de mucha violencia, que los sufrió en carne propia, ¿cómo analiza usted ahora que los gobiernos progresistas de América Latina, en caso específico el del presidente Correa, podrían cambiar el trabajo del poeta?

J. G.: Mire, no es que la poesía no registre esos cambios tan favorables, que se traducen en favor de nuestro pueblo, pero la poesía obedece a otras leyes, nadie sabe si Shakespeare era comunista o era derechista; ahí está su obra. Yo creo que el tema político-ideológico, ocupa un lugar en la subjetividad creadora pero no la ocupa toda.

También ocurren cosas curiosas, como el caso de Ezra Pound, que hizo propaganda en favor de Mussolini y escribió un poema contra la usura que ningún marxista, maoísta, leninista escribiera jamás.

Celine (autor de Viaje al fin de la noche) quien denunció la pobreza en Francia, perteneció al partido comunista y sin embargo terminó escribiendo los folletos más antisemitas y racistas que se hayan escrito jamás.

La relación ideología, política y literaria depende de cada quien y no es nada clara.

Por ejemplo, tenemos el caso de Borges, quien asistió a esa famosa comida en mayo del 76, y salió diciendo que los militares eran unos caballeros, aceptó un premio de Pinochet, dijo que España estaba mejor con el franquismo. Pero ocurrió que se enteró de las desapariciones de las personas, tema del que no sabía nada (estaba ciego, se juntaba con personas que jamás le iban a hablar de las barbaridades de la dictadura) y sin embargo, al hablar con esta amiga que tenía una amiga a la que le desaparecieron la hija, y al saber de qué se trataba firmó el primer manifiesto público contra las desapariciones que se hizo en Argentina. Un agente de los servicios que era locutor de radio lo llama por teléfono para decirle que había aparecido una firma de Borges, que no entendía de qué se trataba… que no entendía por qué. Borges, quien no tenía la memoria muy sólida, le dice “¿Cuál manifiesto?”. El locutor se apuró y dijo: “Ya sabíamos que no era su firma, que eran esas locas de Plaza de Mayo, que exigen la aparición de sus hijos que están en la clandestinidad o paseándose…”, Borges lo interrumpió y le dijo: “Yo firmé ese manifiesto.” Y se cortó la comunicación.

Hay un documental de la BBC de Londres, en el que se le hace esa pregunta, y Borges, con los ojos empozados, dice: “Ignorancia, Sra., pura ignorancia.”

A Borges en Argentina se lo discutía desde que yo era joven pero el tema de la escritura sigue vigente y finalmente, lo que importa en un autor es la obra.

Raúl Pérez Torres: Y Solzhenitsyn?

Está el caso de Primo Levi que estuvo un año en un campo de concentración… Ahí nace, desde el punto de vista de la escritura, ahí sucede a mi juicio, que aquellos que no han sufrido en carne propia, pero que tienen la sensibilidad, la imaginación, el conocimiento de la vida y descubren el horror, el mal. Como la Brontë que escribió entre otras cosas, una novela en la que describió como nadie el mal del amor, una mujer a la que no se le conoció pasión alguna, y sin embargo, escribió ese libro. En cambio, en un Primo Levi, en un Solzhenitsyn hay vacíos que no se pueden vencer.

Yo lo sé por experiencia personal; no sé trata solamente del dolor sufrido, se trata de vencer el dolor que intenta aniquilarnos el espíritu y convertirnos en tierra fértil de cualquier autoritarismo.

En estos tiempos que se lee menos, que las generaciones jóvenes leen poco. Ud., ¿cree que la poesía está herida o que goza de buena salud?

J. G.: Creo que los que están heridos son los editores, por no hablar de los críticos… [Risas] La poesía existe desde el fondo de los siglos, y ningún desastre ha podido destruir su continuidad. Un filósofo chino del siglo II A. de C. (por favor, no me pidan nombre) dijo:

“Todo el mundo habla de la utilidad de lo útil, nadie habla de la utilidad de lo inútil”.

La poesía va a existir hasta que el mundo se acabe. Hay poetas en todo el mundo, en occidente, en oriente, que crean una especie de orquesta sinfónica.

Creo que la poesía es necesaria porque quien la lee suele descubrir territorios interiores que no sabía que tenían, y por eso mismo, no tenían.

¿Cómo enamorar precisamente a la gente común y corriente de este caudal de sensaciones? Y con respecto a la cultura cómo tal, ¿cuál sería la aproximación hacia ella en el momento actual?

J. G.: Una pregunta compleja, yo creo… Ayer anduve por el centro histórico, por la ciudad antigua de Quito, y me emocioné mucho al ver que proyectos como “Quito de a pie” atraían a mucha gente, a la familia con sus hijos, y luego vimos espectáculos extraordinarios. Hicieron llorar a mi mujer, ¡yo no lloré porque soy macho! [Risas].

De manera se nota qué hay detrás de toda esa belleza, infraestructuras de gobierno para la difusión de la cultura.

Hay un aspecto fundamental, en mi juicio, ¿cómo puede usted pensar que un obrero -estoy pensando en la ciudad de México con 22 millones de habitantes- cómo quiere usted que un obrero que viaja 2 o 3 horas de ida al trabajo y otras tantas de regreso a su casa, ¿cómo pedirle que lea? Hay una cantidad de cuestiones socio-económicas que tienen un peso determinante.

Quería preguntarle sobre su apreciación de un concepto de cultura que vaya unificando América Latina.

J. G.: Yo creo que ese trabajo de difusión de la cultura no implica necesariamente un intercambio, creo que ayuda a una difusión de la “otra” cultura porque en América Latina hay una diversidad cultural impresionante, Solo en México hay cientos de etnias, algunas de cuyas lenguas están proceso de extinción. En ese sentido el cuidado de la lengua original, es parte de la comprensión del otro, ayuda a entender que el otro existe. Ayuda a extender los campos de fraternidad entre los pueblos y ayuda a crear un piso, en el que con el tiempo se podrá cumplir en toda América Latina el sueño de Bolívar.

He visto una biografía suya en formato electrónico, ¿le gustaría o tiene un problema con que su obra se difunda en formato electrónico?

J. G.: Sí, tengo un problema. Yo tengo 83 años. Para mí, tonterías como internet, wifi, me he olvidado que existen. Yo tengo una resistencia para leer novelas o ensayos en internet. Además tiene sus peligros, yo cometí la tontería de guardar en una computadora como 20 poemas, el aparato se enojó, se echó a perder y perdí los poemas. Para mí (no digo que sea para todos) es difícil leer en internet. Tampoco creo que vaya a desaparecer el libro.

Raúl Pérez Torres: Creo que lo que le pregunta es si permitiría que su libro sea difundido en internet?

J. G.: ¿Alguien puede responder a eso?

Maestro, usted tiene una capacidad hipnótica para leer sus poemas. ¿Cómo desarrolló esa capacidad?

J. G.: Mire, no me consta. Todo lo que uno escribió ayer, a uno le parece insatisfactorio porque la poesía es una señora muy difícil de agarrar. Y luego está el lector que no conoce todas esas desgracias, dificultades, infortunios. A veces me llegan testimonios en el sentido de que más de uno uso un poema de amor para ligar, y me causa mucha satisfacción [Risas]

Si un poema mío sirve para enamorar, estoy más que satisfecho.

Tengo algunas anécdotas, como cuando una vez que Benedetti se encontraba en Buenos Aires y una radio nos hizo una entrevista en conjunto.

Benedetti leyó su poema. Luego, yo leí un poema de amor. Al salir de la estación, una empleada se me acerca y me dice:

-¿Ud. escribió ese poema?

Le digo: -Sí.

Y ella dice: -¡Hijo de puta!.

-Mire Srta., yo entiendo que el poema no le satisfaga pero yo soy una persona decente.

-No, hijo de puta un novio que tuve que me dijo que él era el autor de su poema. [Risas]

Pero la insatisfacción es permanente, creo que reside -en algo que yo estoy absolutamente de acuerdo- en la definición de la belleza de Sor Juana Inés, que describe la belleza como una espiral. Termina el libro, muere la obsesión que lo motivó y usted está en otro punto, más adelante en ese espiral.

Ud. que ha vivido tiempos dramáticos en América Latina permítame parafrasear uno de sus poemas. ¿Ud. cree que ha terminado la época de la “crisis de la ternura” en América Latina?

Los militares argentinos quemaron muchos libros, entre ellos El Principito, único caso en que les di la razón porque la ternura atenta contra las dictaduras.

Yo creo que hay una crisis del individualismo, más que de la ternura… es una opinión personal, como cuando uno dice quién va a ganar el partido del martes… [Risas.]

[N. de la A.: Referencia al partido de fútbol Ecuador vs. Argentina, eliminatorias al mundial.]

Ud. como poeta, como ser humano con una experiencia de 83 años cómo ve la poesía política en este momento de crisis en la vieja Europa, con el movimiento de indignados, con lo que sucede en Turquía, ¿qué opinión tiene respecto al intento de la juventud de reclamar a la clase política?

J. G.: Yo estoy totalmente de acuerdo con que la gente, los indignados protesten. Pero, Ud. se refirió a la poesía política. Poesía política se viene escribiendo desde hace siglos, desde los griegos hasta Shakespeare, Ricardo III es un gran poema político, de una belleza extraordinaria que describe la política del poder.

El Dante también tiene su costado político.

Lo que yo creo es que el único tema de la poesía es la poesía, y por eso mismo en un poema lo esencial es que sea poesía, cualquiera sea el asunto que trate. Por eso la mención del tema del poema político… eso no afecta su valor poético.

Su poesía también ha sido también de preguntas, es decir, nos ha ido planteando interrogantes a través de su poesía. ¿Cuáles son los interrogantes de Juan Gelman hoy en día?

J. G.: ¡Vaya pregunta! Yo creo que cualquier artista, de toda disciplina, escribe o crea alrededor de muy pocas cosas porque hay muchas cuestiones absolutamente impenetrables.

Vuelvo a la imagen de Sor Juana, el desarrollo en espiral permite ver distintos puntos desde distintos umbrales.

Esa pregunta sobre las obsesiones… las obsesiones son múltiples, interminables.

Había un pintor japonés que a los 90 años dijo: “Ojalá llegue a los 100 para seguir perfeccionando mi técnica. Ojalá llegue a los 110 para entender cabalmente los misterios de la naturaleza. Y ojalá llegue a los 120 para poder pintar.” Es una expresión de las dificultades que todo arte entraña.

Ud. es un experto en poesía y además un lector que ha leído poesía latinoamericana, los poetas relevantes del Ecuador ya murieron. ¿Ud. ve nuevos poetas de Ecuador que vayan a tener relevancia en los próximos años?

J. G.: En el estado de balcanización que vivimos en América Latina no es fácil hallar libros de autores de otros países.

Hace muchísimos años me invitaron a un festival de poesía en Venezuela, y me encontré por primera vez -yo tenía 60 años- con un poeta excepcional, Juan Sánchez Peláez. No había un solo libro de él ni en Argentina ni en ningún otro país. Festivales, como este, ayudan a que se vayan conociendo, y descorriendo el velo para que poetas de diferentes países se vayan conociendo entre sí. Mi respuesta sería insuficiente porque no conozco bien la poesía ecuatoriana. Pa’ qué mentir, dice el tango.

Recuerdo que Heidegger decía que solo se podía escribir poesía en griego o en alemán, ¿cuál dirías vos que es la especificidad del español, lo que otra lengua no tenga, para hacer poesía?

J. G.: Yo no conozco todas las lenguas del mundo, pero sí sé que gente que habla otras lenguas reconoce la musicalidad del castellano -yo prefiero llamarlo así, castellano. Hace años, durante mi exilio, estábamos en un recital de poesía en París, yo leí unos poemas y los poetas franceses, que no hablaban castellano, preguntaban de dónde salía eso, porque lo único que oían era la música de las palabras. Igual sucedía en Italia.

Del alemán sé que hay palabras de 14.224,24 sílabas… En cambio en castellano, creo que la palabra más larga es otorrinolaringólogo, y solo se usa cuando uno necesita consultar a ese especialista. El castellano es una lengua en estado de nacimiento, la lucha indígena de negarse durante 400 años a hablar castellano, ahora irrumpen y enriquecen nuestra lengua. Tuve una polémica con escritores que consideraban que esos vocablos “lastiman” la lengua. No es así. Ya Cervantes tuvo todo un discurso sobre la necesidad de ampliar el castellano…

La conversación finalizó con las carcajadas de los presentes ante la respuesta de Gelman al joven que le interrogó sobre el contenido de la “Carta a los jóvenes poetas” del futuro, cuyo contenido solo será conocido el 3 de mayo de 2050 -día en que Gelman cumpliría 120 años. Gelman le preguntó cuántos años tenía, el joven dijo “26″. Gelman acotó: “Entonces, puede esperar hasta el 2050.”

*Las primeras dos preguntas fueron formuladas por la autora, y el resto por periodistas de diferentes medios, que no fueron identificados, por el carácter informal de la charla.

Tomado de Rebelión

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Jun 12 2013

El camino es la integración

Responde al periodista, Theotonio dos Santos, Premio Economista Marxista 2013:
Por Osvaldo León

La región necesita integrarse. Primero, por una cuestión muy
importante: a todo nivel cuentan las escalas de producción…si no
tienes un mercado local y regional que garantice ese mercado es muy
difícil tener competitividad en cualquier producto.
En el acto de apertura del VIII Foro de la Asociación Mundial de
Economía Política (Florianópolis, 23-26 de mayo de 2013), el
científico social brasileño Theotonio dos Santos fue galardonado con
el Premio Economista Marxista 2013, que otorga esta entidad desde el
año 2011, como reconocimiento a su dilatada producción intelectual que
tiene como uno de los ejes la “Teoría de la Dependencia”, habida
cuenta de que participó en la sustentación inicial de ella.

Titulado en economía, sociología y ciencia política, este profesor
emérito de la Universidad Federal Fluminense y coordinador de la
Cátedra y Red UNESCO-ONU de Economía Global y Desarrollo Sustentable
(Reglen) llegó a la Conferencia de la Unión de Naciones Suramericanas
sobre “Recursos Naturales para un Desarrollo Integral de la Región”
(27-30 de mayo 2013) que tuvo lugar en Caracas, Venezuela, donde se
dio el diálogo que sigue a continuación.

- Los últimos días del pasado mes de marzo estuviste en China,
atendiendo las invitaciones de la Academia China de Ciencias Sociales
y de la de Xangai.  ¿Qué nos puedes decir sobre las expectativas de
ese país respecto a América Latina?

China tiene un interés muy grande por América Latina porque es una
fuente de materias primas que para ella es fundamental.  En los ’90
también consideraron establecer acuerdos de cooperación tecnológica,
particularmente con Brasil.  Entre el 94 y 95 finalmente se concretó
uno en la cuestión espacial, pero Brasil no cumplió gran parte del
acuerdo.  Y, bueno, China en este campo ha logrado un desarrollo
colosal, mientras que Brasil no ha conseguido enviar ningún cohete al
espacio.  Entonces, esta cooperación no avanzó mucho.  Ahora ellos
piensan mucho en América Latina para llegar a acuerdos regionales y ya
propusieron una reunión regional…

- ¿Con la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños)?

No tanto la Celac porque recién se formó, pero seguramente ahora lo
van a hacer.  El interés manifiesto es respecto a Mercosur y Unasur,
particularmente.  Ellos quieren llegar a acuerdos más amplios porque
están trabajando con escalas de producción muy grande, pero nuestras
comitivas que van allá llevan a empresarios que no conocen China, que
no saben qué es lo que pueden hacer, lo cual es mucha pérdida de
tiempo para ellos, siendo que esperan que se pueda hacer acuerdos
regionales porque están acostumbrados a operar así.  Entonces, el
problema es que nosotros no tenemos una articulación regional para
hacer buenas propuestas con ellos, pero creo que Unasur ahora va
tratar de crear condiciones para ese tipo de acuerdos, y para los
chinos será más fácil negociar con Unasur.

- De hecho, si se establece una negociación en bloque hay mejores
condiciones que si cada país va por su lado…

Claro que sí.  Podemos decir, por ejemplo, nosotros no queremos más
exportar materia prima pura, queremos exportar pero con un valor
agregado importante.  En algunos casos se puede llegar incluso a
acuerdos con ellos porque si nosotros no tenemos las condiciones
técnicas para hacer eso, creo que ellos estarán dispuestos a
transferir tecnología para nosotros.  Alguna gente dice que los chinos
nos están obligando a vender materia prima, no es así, no nos están
obligando a vender materia prima, pues los chinos compran de EEUU
básicamente productos industriales, compran de Europa y Japón
productos industriales, ya que tienen necesidad de productos
industriales.

Ahora bien, como nosotros no tenemos productos industriales tienen
todo el interés en comprar como materia prima, pero no hacen tanta
cuestión respecto de agregar valor porque ellos están trabajando mucho
en inversiones de alta tecnología, etc.  El tipo de productos que
podemos de inmediato ofrecer a ellos son, digamos, en vez de vender
hierro, vender acero, tal vez algo de metalurgia, etc.  Brasil podría,
por ejemplo, hacerlo sin mucho problema.  Entonces es ese tipo de
cosas que tenemos condiciones de vender ahora, pero con el tiempo
podemos agregar más valor.

Con Venezuela hicieron un acuerdo para adquirir petróleo y van a
entregar 17 acuerdos, ya entregaron un hospital completo con altísima
tecnología.  Este fue un acuerdo de bloque por el cual Venezuela le va
a asegurar una cuota de petróleo muy importante, tal vez con una cuota
de exportación mayor que la que va para Estados Unidos.  De modo que
para China va a ser muy importante tener una fuente definida a largo
plazo, en este caso el petróleo, pero si Venezuela tuviera condiciones
de exportar petroquímica creo que no sería tan dramático para ellos.

China está en una etapa de industrialización en la cual competir por
estas fases iniciales de industrialización no es tan importante para
ellos.  Claro que importa, pero si es condición para que obtenga una
serie de productos que la región le puede ofrecer y ella necesita,
pues tendrá que aceptar condiciones, no veo como puede dejar de
aceptar.  Además nosotros tenemos que hacer eso en general, no solo
con China.

- ¿Es esto factible con Estados Unidos y Europa?

Estados Unidos tiene dificultades de hacer negociaciones tan
generales, pero se les puede imponer también.  Los europeos querían
trabajar con el Mercosur a un nivel más regional y llegar a acuerdos
más generales pero en las negociaciones Brasil, con el apoyo de los
otros países, colocó una cuestión difícil: que dejen de subsidiar su
agricultura.  Bueno, dejar de subsidiar su agricultura significa
terminar con su agricultura y ahí hay un problema de seguridad
alimenticia, que nosotros acá podemos entregar con cierta facilidad,
pero gente que ha tenido varias guerras y que sabe lo que es no tener
alimentos en tu propia nación y tener que importarlos en situación de
guerra, sabe muy bien que esto es una cosa muy grave.  Entonces no sé
si Europa va a aceptar, veo que es muy difícil que dejen de subsidiar
su producción agrícola.

Con Estados Unidos es lo mismo.  Brasil también quiere que abandonen
ese subsidio, y Mercosur apoyó un poco esa idea, pero no creo que lo
van a dejar de hacer porque si lo hacen la producción será cero porque
es muy cara la producción agrícola en esos países, realmente no son
competitivos.  En el caso de Japón incluso plantean que no pueden
perder la tecnología agrícola de tipo campesino, etc. porque significa
perder todo un conocimiento que es muy importante; lo mismo está
pasando ahora con la industria, como han conservado también los
artesanos, ya que tiene ese sistema de tesoros nacionales que son los
grandes artesanos, los grandes actores de teatro, porque es una forma
de conocimiento y una práctica que si se elimina totalmente se pierde
toda una conexión histórica muy importante, y ahora con la industria
está pasando eso.  En efecto, como la industria está saltando a la
robótica y está desapareciendo la industria en muchos sectores, ellos
están creando sistemas para que se pueda conservar producción
industrial también con ese sentido de que no podemos perder toda una
era económica que desaparezca así.  Por lo mismo, esa gente no creo
que acepte esa idea de no subsidiar, de libre comercio, ellos quieren
libre comercio de los otros no de ellos, los otros sí no pueden
subsidiar, pero ellos sí.

- ¿Cómo evalúas los procesos de integración actualmente en curso en
América Latina?

La región necesita integrarse.  Primero, por una cuestión muy
importante: a todo nivel cuentan las escalas de producción.  Las
nuevas tecnologías que se están desarrollando masivamente exigen
escalas de producción muy grandes, entonces si no tienes un mercado
local y regional que garantice ese mercado es muy difícil tener
competitividad en cualquier producto.  Los chinos, por ejemplo, tienen
un mercado interno muy grande pero a pesar de eso, en ciertos
productos, para poder desarrollarlos, tienen que ser pensados en
términos planetarios, y para eso hay que estar en la punta de la
punta.  De modo que eso obliga a la región a buscar la integración, el
camino es la integración, y no hay duda de que hemos avanzado
bastante, por ejemplo, en muy poco tiempo el comercio de Brasil con el
mercado latinoamericano creció de casi 0.2% a más del 20%; se ve que
había un potencial de crecimiento enorme, paralizado por falta de
políticas de integración.

Ahora se está tomando conciencia de la necesidad de invertir en
infraestructura, por ejemplo, en materia de transportes, porque todo
está orientado hacia Estados Unidos y Europa.  Las inversiones en
infraestructura son relativamente grandes, pero existe un excedente
financiero en la región muy alto que si se aplica bien se puede
desarrollar eso internamente sin necesidad de ayuda internacional.

Desde el punto de vista cultural el avance ha sido pequeño, aunque hay
muchas iniciativas que están surgiendo.  Telesur logró entrar en casi
toda la región, pero no en Brasil.  En el plano cultural hay señales
importantes, hay iniciativas de encuentros.  En el plano
universitario, que debería ser mucho más amplio, no se ha logrado
prosperar en la región, como en la cuestión del reconocimiento de
títulos.  Y lo que Unasur está proponiendo es mucho más que eso:
plantea que lleguemos a tener estrategias conjuntas y ojalá ello
permita dar el salto.  Sería un error profundo no entender esto,
aunque desgraciadamente nuestra clase dominante históricamente no ha
demostrado una gran capacidad de buscar soluciones dentro de la
región, confiando en que su papel subordinado en la economía mundial
es lo mejor que pueda hacer.  Alguna gente ha ganado mucho con eso,
las comisiones de la deuda, por ejemplo, fueron fantásticas y se creo
ahí una burguesía compradora del sector financiero gigantesca.
Compañeros que eran profesores se metieron al gobierno, entraron en
esos acuerdos, obtuvieron sus comisiones, y hoy son banqueros.  Y eso
no aparece como corrupción.

En este momento hay un intento de lo que podríamos llamar un nuevo
“progresismo” que acepta que hay que permitir que haya ciertos avances
e incluso promoverlos eventualmente, para ganar un espacio histórico
amplio.  Y es así que gobiernos de derecha hablan de distribución de
la renta, de preocupación con el medio ambiente, en fin, con la idea
de hacer concesiones para evitar una radicalización muy grande, y para
ellos la integración es parte de un proceso de ese tipo.

- En este contexto, ¿cómo ves la Alianza del Pacífico?

¿Qué es lo que el gobierno de Estados Unidos puede ofrecer a los
países del área del Pacífico?, comercio con Estados Unidos.  Parte de
la crisis de este país es que registra un superávit comercial porque
importa mucho más de lo que exporta y eso tiene que ver con la
valorización del dólar, por eso está devaluando el dólar para aumentar
las exportaciones y lo está consiguiendo.  En tales condiciones, los
países que entran en tal asociación no hacen acuerdos entre ellos,
hacen acuerdos de cada uno de ellos con Estados Unidos, eso no es
integración.  Es más, cada uno de ellos en la relación con Estados
Unidos se va a convertir en deficitario.

Mira, Brasil, por ejemplo, tiene un superávit sobre todo con China,
pero tiene déficit con Estados Unidos que incluso está comprometiendo
el superávit en Brasil.  La relación con Estados Unidos tiende a ser
deficitaria.  Parece que Estados Unidos está ganando mercados en
Japón, pero Japón también está muy preocupado en mantener un
superávit, no veo que Japón se comprometa en una política que le lleve
a una posición deficitaria.  En todo caso, es evidente que es
importante la relación con Asia, pero Asia significa China, India, que
no están en el proyecto; entonces es una propuesta para que se pongan
al servicio de Estados Unidos.  De modo que considero que se trata de
una aventura y que los países que se embarquen van en un sentido
anti-integración, sin poder incluso decirlo porque sería el colmo del
error político y sus pueblos no aceptarían porque la idea de
integración es mayoritaria.  Entonces por ahí no veo mucho futuro.

Tomado de Alainet

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Jun 12 2013

Nicolás Maduro, el hombre de las circunstancias

El presidente Maduro demostró lealtad y compromiso para continuar al Revolución Bolivariana)

Por PSUV

Demos su oportunidad al camarada Nicolás Maduro quien, en menos de los 100 días de gracia que se le conceden usualmente a los presidentes para juzgar su gestión ha demostrado, como dice la conseja popular, ser flexible como el junco y sólido como el roble.

El Presidente Comandante Hugo Chávez nunca dio puntada sin dedal. Su intelecto privilegiado y su inmensa capacidad para presentir el curso que tomarían los eventos históricos en el futuro lo llevó a proponer al PSUV la candidatura de Nicolás Maduro a la Presidencia de la República… “Si algo me llegara a suceder…”

El Comandante sabía que su destino estaba sellado y presentía igualmente la cascada incontenible de amenazas contra el proceso bolivariano que desencadenaría su muerte prematura, no solo las promovidas por el imperio sino también las promovidas por la inmadurez ideológica y política de muchos camaradas que dicen defender la Revolución.

Pretender que el socialismo se puede construir en un solo país, particularmente en un país como el nuestro, que conserva una fuerte impronta neocolonial, es ilusión; si bien el 52 por ciento de los venezolanos y venezolanas apoya conscientemente el proceso revolucionario, un 48 por ciento conserva una mentalidad muy neocolonizada por los antivalores del capitalismo; consideran estos que es mejor vivir sometidos a la dictadura de la burguesía con tal de conservar la esperanza de, algún día, ser también millonarios como en el concurso de televisión.

De nada les vale conocer la horrible desgracia social, la miseria que ha impuesto el capitalismo neoliberal a los pueblos de Europa, o sin ir más lejos al pueblo colombiano, al chileno, al hondureño, al mexicano y al mismo pueblo de Estados Unidos, entre otros. Cada una de esas individualidades espera incorporarse a ese 1 por ciento de la población que disfruta, se enriquece y prospera a costa de la miseria del 99 por ciento restante.

La ausencia de verdaderas políticas de Estado en el campo de la Cultura, la Educación y la Comunicación, es decir conscientemente diseñadas y ejecutadas para descolonizar la mente de los ciudadanos y ciudadanas, y no solo no para ganar unas elecciones, favorece el aumento de la votación contrarevolucionaria. La ausencia de una definición clara de la praxis socialista que debemos ejecutar, del método de lucha para lograr ese objetivo, ha impedido que hasta ahora se logre una gestión orgánica de gobierno.

El Programa de la Patria plasma la propuesta socialista que nos planteó el Comandante Chávez, pero carecemos todavía de una propuesta sobre las prácticas que definan el modo y las maneras de lograr la transición al socialismo. Hay ministros que diseñan sus planes de gobierno pensando más en su pequeño conuco burocrático que en la totalidad de la Revolución. Es necesario a este respecto reconocer la organicidad de la misión para el combate de la delincuencia emprendida por el Ministro Ramírez Torres con el apoyo de la Fuerza Armada Bolivariana. La violencia es un problema social, cultural y económico cuya expresión fenoménica es el delito público. Una misión de misiones debería ser organizada para darle coherencia social y cultural a esa política pública.

La oposición, tanto la golpista como la derecha llamada democrática, adolece de una grave falla conceptual que es producto de su origen histórico. Desde el siglo XVIII hasta el presente la burguesía venezolana, en sus diversas encarnaciones, se ha contentado con ser un simple apéndice del sistema capitalista mundial. Su objetivo ha sido y es hacer dinero para beneficio personal sin pensar en el bienestar colectivo del pueblo al cual consideran como su siervo o su esclavo. La burguesía mantuana concibió la Independencia, como un negocio. Una vez lograda esta, los idealistas como Simón Bolívar que la concibieron e hicieron realidad esa Primera Independencia, estorbaban. Por eso triunfa Santander en Colombia e impone un régimen colonial interno, de opresión y dictadura de clase, que solo ha sido refutado con éxito por la acción de las FARC-EP y el ELN. Por eso también triunfan Páez y la camarilla de generales latifundistas e imponen su República Liberal Burguesa que fue y es refutada por el pueblo revolucionario, comenzando con la gesta del General de Hombres Libres, Ezequiel Zamora, y culminando, por ahora, con el Comandante de Hombres y Mujeres Libres, Hugo Chávez Frías.

Quisiéramos llamar a la reflexión, si ello es posible, a los camaradas que de manera oportunista o inconsciente, organizan de buena fe en sus microcosmos revolucionarios pequeñas guerrillas mediáticas y/o burocráticas. En este momento el proceso revolucionario bolivariano se ha debilitado con la muerte de su líder supremo, hay que actuar con solidez revolucionaria El Comandante Chávez, no obstante su estilo de gestión personalista ejercido durante largos años, al final de su vida reconoció la necesidad de organizar un liderazgo colectivo, plural, un repliegue táctico para conservar posiciones estratégicas donde el accionar de las primadonnas en lugar de aclarar, oscurece el horizonte.

Demos su oportunidad al camarada Nicolás Maduro quien, en menos de los 100 días de gracia que se le conceden usualmente a los presidentes para juzgar su gestión ha demostrado, como dice la conseja popular, ser flexible como el junco y sólido como el roble, condiciones necesarias para enfrentar esta arremetida mundial del imperio que está dispuesto a jugarse el todo por el todo para detener su declinación.

Las directivas del liderazgo colegiado político militar han logrado desactivar la fase de insurgencia delictiva aupada por la ultraderecha fascista de Primero Justicia y su impresentable dirigente Capriles Radonsky, quien cuenta también con el apoyo público de la ultra derecha fascista colombiana capitaneada por el sátrapa Uribe Vélez. No debemos olvidar que este siniestro e irresponsable personaje, Capriles, cuenta con apoyo electoral tanto de buena parte de los venezolanos de origen colombiano, cuyo voto se manifestó abrumadoramente a favor de Capriles en los comicios del 14 de Abril pasado, así como también de los colombianos ilegales -muchos de ellos paramilitares y reservistas del ejército colombiano que podrían constituirse en ejército mercenario cuando llegase el Imperio decidiese montar un plan de intervención tipo Libia o Siria. Dicho ejercito paramilitar–eventualmente- seria cínicamente bautizado entonces por los medios de la ultraderecha imperial como “combatientes de la libertad”. Pero serian derrotados por nuestra unidad cívico-militar.

Por el bien de nuestra revolución es necesario hacer análisis descarnados de la realidad sociopolítica que estamos viviendo, reconociendo lo bueno, tratando de reformar lo que pueda ser reformado, rechazando lo inútil y pernicioso y actuando en función de un solo objetivo: la Revolución Social.

Fuente: http://bit.ly/138FYmy

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Jun 10 2013

Venezuela y Maduro hoy: El corazón de las tinieblas

Andrés Figueroa Cornejo entrevista a Modesto Emilio Guerrero: “Maduro aún no es un líder nacional. Es un líder relativo y, a la vez, un presidente legitimado por el pueblo chavista”

“Decir la verdad y llegar juntos a la verdad”
Antonio Gramsci

“El chavismo sin Chávez” se titula el último libro lanzado apenas en
abril de 2013 por el periodista, escritor, poeta, y militante político
y social venezolano residente en Argentina, Modesto Emilio Guerrero.
Su condición de revolucionario y franco analista del devenir de los
conflictos del pueblo de Venezuela, vuelven a Modesto Guerrero una
fuente obligada de consulta para quienes hacen y piensan a
Latinoamérica como nave y humanidad que con su movimiento despeña al
capitalismo.

El programa Canto Libre emitido por la independiente Radio Sur (
www.radiosur.org.ar ) se entrevistó con Guerrero.

-Primero lo urgente. ¿De qué se trata la reciente solicitud del
presidente colombiano Juan Manuel Santos para integrar la OTAN
(Organización del Tratado del Atlántico Norte)?

“El anuncio que hizo Santos fue un juego de artificio para probar
relaciones de fuerzas y reacciones en América Latina. Santos pudo
haber dicho desde el principio ‘no podemos ir a la OTAN por razones
estatutarias, pero queremos tener relaciones de distinto tipo con
ella’, como el rango de Estado Asociado de la OTAN que se le concedió
a Argentina en 1991.

Si no hubiera existido la reacción latinoamericana observada, la
prueba habría pasado y su ingreso a la OTAN, con estatuto o sin él,
sería una realidad. El vicepresidente colombiano -el ex comunista
Angelino Garzón- dio una explicación aun más anodina que la de Santos
porque trato de legitimar el movimiento, diciendo que ‘eso tiene que
ver con el interés nacional’. Luego apareció el ministro de Defensa,
Juan Carlos Pinzón, el cual declaró más o menos lo mismo, afirmando
que ‘se está creando una tormenta en un vaso de agua’. Para ellos
puede ser un vaso de agua, pero para nosotros se trata de aguas muy
revueltas.”

-¿Qué significa que Colombia se convierta en un Estado Asociado de la
OTAN cuando se apruebe su nuevo estatus?

“La condición de Estado Asociado corresponde a un estatuto especial
aprobado en 1989 para países extra OTAN. Argentina fue la primera
nación extra OTAN asociada, y aún no se ha retirado. Chile, por su
parte, fue asociada de facto a comienzo de los 80’, durante la guerra
de Malvinas. Todavía no existía el estatuto especial, pero fue usada
de Estado-nación para los despliegues satelitales y no satelitales en
el sur.”

-Lo de Argentina y Chile pasó hace más de dos y tres décadas…

“En el caso de Colombia estamos frente a una situación más grave que
lo ocurrido con Chile y, por supuesto, cien veces más grave que lo de
Argentina, porque se inserta al interior de un contexto de otro
continente que el de entonces, en otro momento histórico y bajo otras
relaciones de poder locales e internacionales. Ese es el secreto. Uno
de los elementos geopolíticos que se remueve con esta nueva relación
es el proceso de acuerdos por la paz, patrocinado por Noruega y
Venezuela, y realizado mediante la gestión de Cuba, con una de las
tres guerrillas colombianas. Lo primero que se puede concluir es que
el vínculo fresco de Colombia con la OTAN explota en UNASUR (Unión de
Naciones Suramericanas).”

-¿Por qué?

“Colombia no puede pertenecer al mismo tiempo al Consejo de Defensa
Suramericano de UNASUR y a la OTAN, que es otro consejo de defensa. El
de UNASUR es autónomo política y militarmente, y opuesto por el
vértice con la OTAN. En lógica política debería haber una presión de
Brasil y de Argentina sobre Colombia, además de la ya valiente
respuesta de Venezuela, Ecuador y Bolivia. De hecho, Bolivia exigió
una reunión urgente de UNASUR para poner en consideración crítica al
Estado colombiano por lo de la OTAN. Ahora bien, Brasil, que mantiene
la hegemonía subregional, y Argentina, que es el segundo país en ese
articulado de poderes, sostienen una vinculación muy estrecha con
Colombia. Brasil le vende los aviones y buena parte del pertrecho
militar a Colombia. Todo eso está en juego. Lula, Dilma o su emisario,
debe haberle preguntado al gobierno colombiano hasta dónde quiere
llegar, porque si se asocia a la OTAN tendrían que salir de UNASUR al
igual que Paraguay y Honduras.”

-No han pasado dos meses desde que Nicolás Maduro fue investido
Presidente de Venezuela. A riesgo de hacer evaluaciones apresuradas,
¿cuáles consideras sus fortalezas y debilidades?

“Estamos hablando de un gobierno y un presidente a prueba. Maduro aún
no es un líder nacional. Es un líder relativo y, a la vez, un
presidente legitimado por el pueblo chavista. La poca votación que
obtuvo no significa que no esté legitimado entre la población
chavista. Lo que le faltó se tradujo en abstención, y no en gente que
está por echarlo. Más bien se trata de un voto castigo. Entonces nos
referimos a un presidente a prueba con muy baja gobernabilidad. En
ciencias políticas se estima que 10 puntos de diferencia respecto del
candidato que le sigue es el número óptimo para definir una
sustentable gobernabilidad. En este caso, Maduro tiene sólo el 20 % de
esos 10 puntos. Es decir, estamos frente a una muy baja tasa en
términos electorales. Ello comporta un elemento altamente sensible en
una transición.”

-Pero los desgastes político-electorales son pan de cada día…

“Si esa cifra la hubiera sacado Chávez o el propio Maduro en un
segundo mandato, después de haber ganado una primera elección con 10
puntos de distancia de su siguiente contendor, no significaría el
mismo riesgo. Pero un gobierno que viene de la pérdida de su líder más
importante, el que ofrecía la unidad nacional y frenaba con su
presencia, con iniciativas políticas y con la potencia de su
personalidad muchos de los embates que hubo contra Venezuela, queda
medio desguarnecido.”

-¿A qué te refieres con un gobierno de transición?

“Maduro está gobernando un proceso de transición de un régimen a otro.
El régimen que existió con Hugo Chávez, murió con él. Se trataba de un
régimen profundamente progresivo, pero exageradamente personalista.
Ahora, y desde hace unos meses, se está construyendo un gobierno
colegiado entre el PSUV (Partido Socialista Unificado de Venezuela) y
las Fuerzas Armadas, más algunos lobbies menores que son parte de la
estructura del poder. Ese es el nuevo gobierno. Su característica
fundamental es que no contiene burgueses, como el de Chávez desde 2002
hasta que murió. He aquí el factor de continuidad. ¿Cuál es el riesgo?
Que el nuevo régimen que está armándose pueda sostener una relación
con la burguesía que no existía antes, e incluso contener a algún
representante indirecto de la burguesía en el gobierno. Si eso
ocurriera, estaríamos en presencia de un retroceso, de una regresión
institucional.”

-El imperialismo y sus extensiones nativas en Venezuela atacan
permanentemente al gobierno por los problemas económicos existentes. ¿Todos son causados por los enemigos del pueblo?

“Es una combinación. Los enemigos poseen las palancas principales de
la economía y son los ‘facturadores’ de la mayor parte del Producto
Interno Bruto (PIB) o de buena parte de él en los últimos 7 años.
Entre los dos sectores de la economía –estatal y privada- el que más
creció fue el privado. Esa contradicción y absurdo en términos
políticos, tiene expresiones económicas porque ellos controlan una
importante fracción del mercado importador, de los contratos de
inversión, de la banca y del comercio minorista.”

-¿La banca?

“El gobierno bolivariano compró y estatizó poderosos bancos, como el
Vizcaya y otros. Pero la burguesía sigue ostentando un poder
financiero relevante y que compite. Y competir significa que tiene
importancia.”

-¿Y cuál es el núcleo de la formación histórica y estado económico
actual del país?

“La burguesía tiene capacidad de competencia en una economía débil
como la venezolana. Y no débil porque le falte dinero, ¡le sobra! El
barril de petróleo está en USD102; se producen 3.200.000 barriles por
día y hay reservas probadas por 140 años más. Pero ese dinero no es
riqueza, no es fortaleza económica estructural. El asunto cardinal es
cómo se ha usado durante 85 años el dinero proveniente del petróleo y
cómo no se pudo cambiar durante los 13 años del gobierno de Chávez el
patrón primario exportador y rentista. La no superación de ese patrón
impide el desarrollo orgánico de Venezuela.”

-¿Por ejemplo?

“El total de las empresas bajo control obrero, agregándole las de
producción social, hacen poco más de mil. Entre esas empresas están
las más grandes metalúrgicas y cementeras, además de la industria
eléctrica (no PDVESA –Petróleos de Venezuela S.A.), pero no alcanzan a
superar el 4.8 % del PIB. Estas debilidades se transforman en grietas
que aprovechan los enemigos para crear inflación, porque ellos son los
que construyen los precios abajo. Y esa inflación permanente es la que
conduce a la devaluación en tanto debilita la moneda en relación al
mercado internacional. En eso se basa la fractura estructural a la que
se refieren un gran economista chavista, Víctor Álvarez, y otro no
chavista, pero de izquierda, llamado Manuel Sutherland. Si esto no se
resuelve, simplemente no hablemos del proyecto de un socialismo del
siglo XXI, porque no habría sustentabilidad para el gobierno de
Nicolás Maduro. Rusia es el principal exportador de petróleo del
mundo, pero se sostiene sobre la industria que dejó la Unión Soviética
que ofrece valor agregado a su producción. Esa es la contradicción de
la economía y de la política, que es la economía concentrada, por lo
demás.”

-¿A qué velocidad corre el reloj de Maduro?

“Los tiempos en política son tan valiosos como los programas o los
ministerios. El tiempo que tiene el gobierno de Maduro para superar
una economía rentista, al menos parcialmente, y remontar su baja
gobernabilidad, es muy breve. Son 6 años. En medio período, al tercer
año, de continuar la baja gobernabilidad, la derecha, con fuerte apoyo
internacional, nos puede hacer un referéndum revocatorio. Porque de
seguir así las cosas, en tres años más nos enfrentaremos a un
escenario de mayor descontento social, de más presiones huelguísticas,
de más demanda laboral y de más reclamos de los sectores que van
quedando rezagados del reparto.”

-¿Qué papel cumple Henrique Capriles en medio de la complejidad de la realidad venezolana, considerándolo como el ex candidato del
imperialismo?

“Fue el candidato del imperialismo, pero en términos bien relativos.
Los verdaderos candidatos del imperialismo son otros. Capriles fue el
candidato que pudo llegar a ser, es decir, ‘el más feo de la fiesta’.
Lo escogieron porque no tuvieron manera de ponerse de acuerdo para
llevar otro. Capriles tiene una política de ganar por elecciones. De
aprovechar la violencia y asesinato de chavistas para debilitar a un
gobierno al que quiere vencer electoralmente. Esa es su estrategia; no
un golpe de Estado ni una guerra. Si llegara a haber algo así, él
podría aprovecharlo, pero los eventuales golpistas no lo tomarían a él
como líder.

Capriles hasta hoy sigue alegando la legitimidad del gobierno de
Maduro, exactamente como lo está haciendo EEUU. Sin embargo, los tres
grandes grupos de la economía venezolana sí legalizaron y legitimaron
a Maduro como presidente hace dos semanas cuando se reunieron con él.
Esto es, descalificaron con su conducta a EEUU y a Capriles. Otras
contradicciones que tiene Capriles se manifiestan, por ejemplo, con el
Partido Acción Democrática, que pese a ser pequeño, cuenta con muchos
cuadros políticos experimentados, pero que, al mismo tiempo, es
opositor a Maduro y anti-caprilista. Luego tiene la competencia de
María Corina Machado (política ultraliberal) que quiere ser la jefa de
la oposición. Entonces, los enemigos del gobierno están juntos sólo
porque el chavismo es fuerte. El odio los mantiene unidos
transitoriamente.”

-¿Qué pasa con los sectores que, apoyando al gobierno, sostienen
posiciones críticas y de aceleración del proceso revolucionario, por
lo que no son bien vistos por zonas del gobierno?

“Eso ocurrió el 2001, el 2003, 2005, y desde el 2007. Siempre existió
esa diferencia de opiniones y conductas entre una izquierda muy fuerte
que hay en Venezuela, antes y propia del chavismo, y una capa
burocrática que se instaló en el aparato de Estado y lo tiene
secuestrado. Como toda franja privilegiada, huye de cualquier
cuestionamiento y, por tanto, huye de la democracia política, de la
libertad, del debate de ideas. Porque esa capa burocrática carece de
los argumentos para discutir y sólo cuenta con el poder de la fuerza.”

-¿Cómo se ha expresado?

“En enero de 2011 metieron preso al colombiano Julián Conrado (
http://www.lahaine.org/index.php?p=28341 ) y luego expulsaron del país
y fueron entregados a Santos 11 o 12 insurgentes. Entonces el gobierno
se manifestó contra la izquierda que se negó a aceptar todos los
términos del Pacto de Santa Marta (
http://www.telesurtv.net/articulos/2013/05/30/presidente-nicolas-maduro-exige-a-colombia-respeto-para-venezuela-4223.html
) y que implicó entregar guerrilleros al gobierno reaccionario de
Colombia. Algunos medios comunitarios fueron vetados, a la página
Aporrea se le quitó publicidad por orden del Ministerio de
Comunicaciones de aquel momento. Esas rispideces existían con Chávez y
después de él. Lo que hay ahora es una intensificación cualitativa de
ese modo de convivir –no en contradicción, siempre en
complementación-, donde se aprecian distintas metodologías y algunas
diferencias programáticas. Es cierto, todos confesamos en el Programa
de la Patria, en el Golpe de Timón y otros documentos. Pero no
confesamos en la maquinaria política del PSUV y menos en una parte de
la maquinaria burocrática que funciona al servicio de la corrupción.”

-Por ejemplo…

“¿Qué justificación tiene que un personaje como Temir Porras, un
burócrata corrupto en la gestión externa del gobierno desde hace 7
años, esté ahora como asesor fundamental del aparato de poder externo?
¿Cómo se puede permitir que Berruecos –miembro de la llamada
‘burguesía bolivariana’ y que no es parte del gobierno- comience a
tener peso? Entonces, la burguesía como clase tiene su representación
indirecta a través de la burocracia enriquecida. Y eso incluye a algunos militares y a muchos civiles.”

-Otra vez la que llamas ‘capa burocrática’…

“Esa capa burocrática tiene intereses propios. Hasta que ‘los Termir
Porras’ del gobierno venezolano no salgan del aparato de poder, habrá
una contradicción permanente entre los sectores que quieren, dentro y
fuera del gobierno, profundizar la transición bolivariana hacia el
camino socialista, versus aquellos que quieren conservar lo
conquistado como plataforma de enriquecimiento, privilegio y seguridad
personal. En este marco han surgido nuevas críticas.”

Tomado de La Haine

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Jun 09 2013

Entre el cielo y el infierno

En la foto el equipo negociador de las FARC-EP en La Habana

Comunicado desde La Habana de la Delegación de Paz de las FARC-EP

En el Limbo se encuentran los diálogos de La Habana por cuenta del
hombre que quiere pasar a la historia como el presidente que logró la
paz en Colombia.

Los ecos de la justa protesta del gobierno de la República Bolivariana
de Venezuela por la recepción de Santos al opositor Capriles en el
Palacio de Nariño, se replican aún con un sonoro vibrato.

No son pocos los que creen que el paso de Joe Biden vicepresidente de
los Estados Unidos por Bogotá, fue el origen del arrebato santista. Y
lo asocian con un plan de Washington encabezado por un caballo de
Troya de nombre “Alianza Pacífico”, que manejado por Washington, se
propone desestabilizar y descarrilar gobiernos populares como los de
Venezuela, Ecuador, Bolivia y Uruguay, entre otros. ¿Qué impulsaría a
Santos anunciar el fantasioso ingreso de Colombia a la OTAN? ¿Amenazar
a Venezuela, al Brasil?

A quienes aducen ingenuidad en la conducta del presidente no se les
cree tanto porque Santos no es ningún tonto. Como estadista está
obligado a medir el efecto de sus actuaciones.

Juan Manuel Santos sabía que su provocación contra el gobierno
legítimo de Venezuela estallaría como petardo en la mesa de diálogo de
La Habana, porque el tema Venezuela, país acompañante y facilitador
del proceso, era muy sensible para las FARC, que ve en los venezolanos
el principal factor generador de confianza, y en consecuencia a
artífices fundamentales del proceso de paz.

Por todo esto es que causa tanta perplejidad la invitación de Santos a
Capriles, precisamente cuando el entusiasmo por la paz clavaba su
bandera en el pico Everest de la reconciliación de los colombianos,
motivado en el acuerdo parcial sobre tierras, tema que representa la
nuez del conflicto. La actitud de Santos desinfló el optimismo, la
atmósfera favorable a la paz que se había logrado construir con tanto
esfuerzo en La Habana. La cuestión se resume en el hecho de que si no
fuera por Venezuela no tendría lugar el diálogo de paz de la capital
cubana.

Es contradictorio, abismalmente contradictorio, pretender pasar a la
historia como el presidente que hizo la paz, propiciando al mismo
tiempo una cadena de atentados contra la paz. El asesinato a sangre
fría de Alfonso Cano, el comandante adalid de la reconciliación, es ya
una mancha imborrable. Por otra parte nadie entiende por qué el
gobierno rechaza la necesaria tregua bilateral propuesta por las FARC
desde el inicio de las conversaciones, si de lo que se trata es de
parar la guerra. Durante los últimos 6 meses el ministro de defensa ha
actuado como francotirador sectario en contra el proceso, dejando la
sensación que no hay unidad de criterios en el gobierno. Y hasta el
propio presidente en persona no deja pasar oportunidad para
descalificar al interlocutor con acusaciones infundadas y amenazas de
ruptura.

Hay además otros elementos que están fastidiando el diálogo y la
construcción del acuerdo como ese molesto chasquido del látigo del
tiempo y de los ritmos en manos del gobierno. Un afán para qué, ¿para
precipitar un mal acuerdo, una paz mal hecha? La progresión de un
acuerdo tan trascendental no debe ser interferida ni por los tiempos
electorales ni los plazos legislativos. Paralelamente a las sesiones
de la mesa alguien desde las alturas orquesta campañas mediáticas que
siembran, con algún grado de perfidia, la idea de una guerrilla
victimaria de un lado, y del otro, la de un Estado seráfico, aleteando
inocente sin ninguna responsabilidad histórica por la violencia y el
terrorismo institucional.

Un gobierno que realmente quiera la paz no está marcando a cada rato
las líneas rojas de su intransigencia, de sus inamovibles, sino que
actúa con grandeza para facilitar el entendimiento. ¿Dónde está la
genialidad, dónde la sindéresis? Aquí lo que se ve es una gran
inconsecuencia. Y también una gran cicatería cuando se defiende con
argumentos tercos privilegios indignantes. Esas actitudes poco
contribuyen a la construcción de una atmósfera de paz. ¿Entonces los
diálogos para qué?

Hay que entender que éste no es un proceso de sometimiento, sino de
construcción de paz. No se trata de una incorporación de la
insurgencia al sistema político vigente, así como está, sin que se
opere ningún cambio a favor de las mayorías excluidas. ¿Entonces para
qué fue la lucha? El mejor epílogo de esta guerra debe ser rubricado
por cambios estructurales en lo político, económico y social que
propicien la superación de la pobreza y la desigualdad.

Tenemos que defender este proceso de paz, esta esperanza. Todos,
resueltamente, gobierno, guerrilla de las FARC y las organizaciones
sociales y políticas del país, debemos sumar voluntades para alcanzar,
luego de décadas de confrontación bélica, la anhelada reconciliación
con justicia social. Qué nos importan Uribe y Fedegan si estamos
resueltos a alcanzar la paz.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, junio 7 de 2013

Fuente: http://pazfarc-ep.blogspot.com.es/2013/06/comunicado-secretariado-de-las-farc-ep-entre-el-cielo-y-el-infierno.html?m=1

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Jun 09 2013

Santos quiere ser “el mejor de la clase”

Entrevista a Guillermo Almeyra, editorialista internacional del diario La Jornada, de México

La burguesía colombiana está profundamente dividida

Mario Hernandez (MH): Quiero traerte al ámbito latinoamericano. Me da la impresión que Santos nos está presentando un combo que merece un profundo análisis. Recibió a Capriles, dio un gran espaldarazo a la Alianza Pacífico y plantea el ingreso a la OTAN.

Guillermo Almeyra (GA): No hay que olvidarse que Colombia está en vísperas de elecciones. Santos pretende la reelección y la burguesía colombiana está profundamente dividida tanto con respecto al Proceso de paz como a Venezuela.

Por un lado, necesita mucho de una buena relación con Venezuela que es su principal cliente, tanto para las importaciones como para exportar, pero el sector de Uribe, del narcotráfico, de los terratenientes, de los paramilitares lo presionan a Santos diciendo que concilia con el gobierno venezolano y las FARC.

En un período electoral donde la elección se va a decidir por pocos votos, Santos gira a la derecha, además es derechista, independientemente que ahora, por razones tácticas, gire a la derecha siempre lo fue, no olvidemos que era el hombre de la represión en la época de Uribe.

MH: Fue su Ministro de Defensa.

GA: Nada menos. Además, Colombia forma parte fundamental de los planes norteamericanos para la región, por el Plan Colombia, la Alianza del Pacífico con los otros países que tienen gobiernos reaccionarios como Chile, en parte Perú, sobre todo México.

El ingreso a la OTAN es más que nada un gesto porque no creo que pueda concretar nada, también es una garantía para que EE. UU. no apueste a la carta de Uribe y reconozca a Santos como el mejor de la clase.

Ahí se mezclan el papel de la burguesía colombiana en la región, profundamente reaccionario, el temor de esa burguesía y, sobre todo, de los terratenientes por algún contagio venezolano, problemas tácticos electorales y una gran disputa inter-burguesa.

MH: Quiero apelar a tu condición de destacado analista internacional porque se anunció un acuerdo luego de seis meses de negociación entre el gobierno colombiano y las FARC en el primero de los seis puntos de la agenda de las conversaciones de paz que se desarrollan en La Habana acerca del problema agrario, pero nadie ha explicitado en qué consiste.

GA: Ese es el problema.

MH: Entonces estoy más o menos orientado porque nadie dice qué acordaron.

GA: Para el gobierno colombiano hablar de solución agraria es también una zanahoria electoral porque hay 2.500.000 de campesinos desplazados por Uribe y Santos cuando gobernaron juntos. La devolución de la tierra a esos campesinos no la van a hacer jamás. Es posible que les den asentamientos, ayudas, medidas cosméticas, no creo que sean radicales.

Las FARC están demasiado débiles como para poder imponer una revolución agraria, una reforma agraria profunda. Colombia ha tenido varias reformas agrarias, empezando por la que organizó Kennedy con la Alianza para el Progreso, que no resolvieron nada, al contrario, concentraron aún más la tierra, crearon una cantidad muy pequeña de campesinos privilegiados y nada más.

El problema de la tierra sigue siendo fundamental, sobre todo para los campesinos, incluso para los indígenas y una gran cantidad de gente que ya no es campesina y difícilmente pueda volver al campo porque han sido desplazados a las ciudades, millones de marginales que siguen pensando, teniendo relaciones y costumbres campesinas.

Es otra zanahoria electoral. Todo el mundo la agita pero nadie te la da de comer.

El principal problema que atraviesa Venezuela es económico

MH: Quiero dejar los últimos minutos para consultarte por el artículo que escribiste el pasado 26 de mayo. Lo he leído varias veces, inclusive le he pedido al periodista venezolano Modesto Emilio Guerrero hacer un programa especial la semana que viene dedicado a profundizar el tema que planteás allí. Al cumplirse hoy tres meses del fallecimiento de Hugo Chávez, me parece pertinente que hablemos sobre los peligros que atraviesa el proceso venezolano.

GA: El principal es el económico. Después de las inversiones que hará el Estado con las divisas que le procura el petróleo para Petrocaribe, el ALBA, etc., le quedarán unos U$S 40.000 millones, pero el año pasado importó por U$S 60.000 millones, es decir, tiene un agujero de U$S 20.000 millones para satisfacer el mercado interno de alimentos y productos de consumo. Para reducirlo hay que acotar el desperdicio de petróleo en el mercado interno para que quede más para vender en el exterior. Hay que seleccionar si las divisas se utilizan para comprar whisky o instrumentos quirúrgicos. Ver si se compran coches de lujo o trigo y maíz para los habitantes. Hay que establecer una política clara y firme que todavía no está.

Los controles, los acuerdos con la gran burguesía no resuelven el problema y sigue la inflación porque ante la falta de productos éstos se encarecen y además el mercado negro los lleva más para arriba de lo que deberían estar. Las medidas como el racionamiento tampoco sirven aunque sean más democráticas que la inflación porque afectan a todos por igual, aunque no sirvan para nada como ha demostrado la historia de Cuba.

El tema principal es aumentar la producción y sobre todo la de alimentos. Eso va a llevar meses porque tienen que plantar, cosechar, elaborar, en el mejor de los casos llevará meses, así que el momento actual es muy difícil porque la carencia de divisas provoca mucho descontento. Eso se puede paliar de muchas formas, haciendo participar a la gente, explicando las cosas claramente y otra, evitando un combate burocrático contando con los mismos burócratas que causaron la crisis y están educados en los métodos comerciales del capitalismo. De allí el fracaso.

MH: Creo que cumplimos.

GA: A toda velocidad, a pincelazos.

Tomado de Rebelión. Editado.

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Jun 09 2013

El gobierno de Colombia y su aspiración de ingresar en la OTAN

Por Luís Toledo Sande

Uno de los mayores logros de la política internacional desarrollada por Hugo Chávez fue el acercamiento que, en la estela o en medio de contradicciones nada menudas, se llegó a apreciar entre los gobiernos de la Venezuela Bolivariana y de Colombia, tras el término de la etapa presidencial del tenebroso Álvaro Uribe en el segundo de esos países. Tan grande era la importancia de ese acercamiento en la búsqueda de paz y de buenas relaciones entre los países de la región —o seguiría siéndolo, si él se mantuviese— que tal vez la concordia alcanzada suscitó esperanzas desmedidas. Esto se escribe con el deseo de que la sospecha carezca de razón, y pronto se restablezcan entre los dos gobiernos los nexos favorables para propósitos integracionistas como los encarnados en el ALBA, UNASUR y la CELAC.

El significado de esas organizaciones está a la vista, y sería ingenuo esperar que ellas no inquietaran al imperio, y que este, en sus ardides, no movilizara a sus servidores en el afán de neutralizarlas. Las tres se inscriben en las transformaciones geopolíticas que han puesto a nuestra América en el centro de las expectativas planetarias contra los designios imperiales que tienen puesto de mando en los Estados Unidos, cuartel general dividido entre la Casa Blanca y el Pentágono, garantía económica en Wall Street y conciliábulo agresivo en la OTAN, capitaneada desde aquella potencia. En trama semejante le ha tocado a Europa ser cada vez más arrastrada y humillada por el hijo putativo que le creció —con su venia— en la América del Norte, y que no se conforma con raptos mitológicos, sino con ominosos sometimientos.

El mandón no ha visto ni verá impasiblemente que la América Latina y el Caribe, área de pueblos que él estimaba condenada a ser por siempre su patio trasero, crezca y actúe con libertad en la defensa de los derechos populares y nacionales. Sobran evidencias de las maniobras desplegadas para impedir que tome o recupere las riendas de su destino. Recordemos apenas unas pocas: la invariable —salvo para arreciar— hostilidad contra la resistencia revolucionaria de Cuba; los permanentes intentos de derrocar, o desestabilizar al menos, los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador, entre otros; el golpe de estado en Honduras, cuando ya se suponía que procedimientos tales eran “cosa del pasado”.

Los imperialistas intentan que en la región predominen —si no pueden ser los únicos— los gobiernos dóciles a sus designios, y buscan seguir sembrando en ella plataformas militares al servicio de sus planes agresivos. Demasiado candor se requeriría para no ver dentro de esos planes, en lo más reciente, las bases militares establecidas en Colombia. Y habría que escudriñar también en el intercambio de gestos complacientes que durante años ha venido dándose entre el coyundeo madrileño de la Organización de Estados Iberoamericanos y el gobierno de Colombia, desde cuando lo representaba Uribe. ¿Alguien pondrá en duda que los manejos urdidos por una nación europea integrante de la OTAN, y que no logra ocultar sus reminiscencias de metrópoli colonial, forman parte de las maniobras imperiales?

Que en el transcurso de poco tiempo el actual presidente de los Estados Unidos —con un Premio Nobel de la Paz que se le regaló para que lo empleara inmoralmente en la carrera belicista de su país— visite Colombia, y que el presidente de este país reciba al irresponsable y criminal cabecilla de la oposición antibolivariana, no son actos aislados, ni aislables, de las mentadas maniobras: se inscriben en el centro de ellas. Ojalá el presidente colombiano logre de veras probar que en torno al aludido recibimiento, denunciado con dignidad bolivariana por el presidente de Venezuela, se produjo un mero malentendido. Pero no están los tiempos para que los estadistas, o quienes pretendan serlo, se permitan pueriles jueguitos de pandillas.

El presidente de Colombia, con la dolosa pretensión de movilizar el orgullo nacional de su país, ha declarado que este tiene “derecho a pensar en grande”. Pero ha tenido en su contra hasta el desdén con que desde la OTAN —agresiva, colonialista, genocida, racista, menospreciadora de pueblos— le han hecho saber, o le han recordado, que su país no cumple los requisitos geográficos para ingresar en esa alianza. No obstante, le han dejado abiertas las puertas para que Colombia colabore con la OTAN: le permiten suministrar carne de cañón para las guerras con que esta seguirá intentando imponerse en la búsqueda de petróleo, materias primas y mano de obra barata; en el sometimiento, el saqueo y la masacre de pueblos.

Indicios hay de que ahora se vive, como nunca antes, la posibilidad de poner fin a una guerra que ha devenido criminal negocio político y económico para el propio gobierno colombiano, y terrible tragedia para el pueblo de ese país. No se necesita ser demasiado suspicaz para percatarse de lo que ya se ha hecho notar: el presidente de Colombia puede estar buscando continuidad para ese negocio en la exportación de hijos de su pueblo como soldados del ejército invasor imperial, mientras él recibirá presumiblemente el apoyo material —económico— que le daría una Roma con recursos y sordidez más que suficientes para premiarlo, pero que no dejaría de despreciarlo por ello.

Toca al pueblo colombiano impedir que lo empleen en tan turbia y criminal red de intereses; y a los pueblos de nuestra América toda, y aun de la comunidad mundial en su conjunto, denunciar —para que fracasen— procedimientos que sirven a la matanza de inocentes. Ha ocurrido en Sarajevo, Irak, Afganistán, Libia, mientras el imperio prepara celadas similares en Siria, Irán y quién sabe en cuántas otros “oscuros rincones del planeta”, y sigue apoyando la masacre de palestinos por parte del ejército israelí.

Impídase que Colombia, o cualquier otro país de nuestra América, se convierta en el Israel de esta región. No hay en este caso que identificar pueblos y gobiernos, como tampoco ningún credo legítimo y abrazado honradamente se debe confundir con los manejos que a lo largo de la historia los poderosos han manipulado como “razones extraeconómicas” para justificar guerras y saqueos. Lo digno es pensar en grande al servicio de la libertad, la justicia y la soberanía de los pueblos.

Tomado del blog del autor. Ver enlace en este blog

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Jun 09 2013

Víctimas dudan en volver a declarar en nuevo juicio a Ríos Montt

El general retirado Efraín Ríos Montt enfrentará un nuevo tribunal, posiblemente en abril de 2014. Crédito

Por Louisa Reynolds, desde Guatemala para IPS

En Santa María Nebaj reina el miedo y la desconfianza. Los vecinos de este municipio indígena del noroeste de Guatemala creen que volverán a presionarlos para que no repitan los desgarradores testimonios de violaciones a los derechos humanos que prestaron en el juicio al exdictador Efraín Ríos Montt.

La incertidumbre de los testigos ixiles se instaló al conocer que pueden ser convocados para contar otra vez su trágica historia en nuevo juicio, después de que la Corte de Constitucionalidad (CC) acogió una de las tantas recusaciones presentadas por la defensa de los acusados y dejó sin efecto el tramo final del proceso a Ríos Montt.

Esa decisión anuló la sentencia a 80 años de prisión que le habían dictado el 10 de mayo.

Según la CC, el juicio debe volver atrás en el tiempo y retomarse a partir de lo actuado hasta el 19 de abril, cuando el Tribunal Primero A de Mayor Riesgo, presidido por la jueza Yassmín Barrios, ya había escuchado la mayoría de los testimonios y analizado los peritajes, y únicamente faltaba que la parte acusadora y la defensa resumieran sus argumentos y se dictara sentencia.

Como la ley guatemalteca prohíbe que una misma corte vuelva a emitir una opinión sobre un mismo caso, las nuevas actuaciones quedarán en manos del Tribunal de Mayor Riesgo B. Este tiene ya 21 procesos en su agenda, lo cual significa que el nuevo juicio a Ríos Montt y a su jefe de inteligencia, José Mauricio Rodríguez Sánchez, se programaría recién para abril de 2014.

La corte presidida por Barrios había concluido que el jefe de la dictadura desde marzo de 1982 al 8 de agosto de 1983 “tuvo el poder absoluto por lo que tenía pleno conocimiento de los crímenes ejecutados y no los detuvo a pesar de tener el poder de hacerlo”.

Así, Ríos Montt fue encontrado culpable de genocidio y delitos contra los deberes de humanidad, mientras que Rodríguez Sánchez fue absuelto, ya que se consideró que no existía suficiente evidencia para demostrar su involucramiento en esos crímenes.

Ese fallo significó un momento histórico, no sólo para Guatemala sino para muchos países latinoamericanos y de otras regiones que sufrieron experiencias represivas similares, ya que fue la primera vez que un exgobernante era condenado por genocidio por un tribunal de su propio país.

Extraños visitantes

Días después de que 98 ixiles narraran ante el Tribunal Primero A de Mayor Riesgo masacres, violaciones grupales contra mujeres y niñas, torturas y ejecuciones de que las habían sido víctimas o testigos, llegaron varias personas a la comunidad, quienes aseguraron que eran de un ente gubernamental dedicado al fomento del desarrollo agrícola y que realizaban un censo.

Pero la visita de los supuestos funcionarios despertó sospecha, ya que únicamente se dirigieron a las viviendas de los testigos y conocían de antemano sus datos personales, incluyendo sus nombres y el número de su documento personal de identificación.

Los indígenas los miraron con recelo y luego reportaron el incidente a la sede local del no gubernamental Centro de Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), que es querellante en el juicio.

CALDH comprobó que no existía ningún registro de la supuesta entidad y, ante ello, presentó una denuncia en el Ministerio Público y en la Procuraduría de los Derechos Humanos, exigiendo garantías de seguridad para los testigos y sobrevivientes de la represión.

Las víctimas, de cualquier forma, estaban decididas a buscar justicia. “Desde que empecé a luchar no tengo miedo, confío en lo que estoy diciendo. Necesitamos una sentencia real”, dijo a IPS el líder ixil Antonio Caba, el 12 de abril, días después de haber narrado ante los jueces las masacres y torturas que presenció, cuando tenía 11 años.

Lograr que las víctimas vencieran el miedo y se atrevieran a contar historias tan dolorosas y traumáticas ante un tribunal fue un proceso largo que requirió muchos años de acompañamiento psicosocial, explicó a IPS el portavoz del CALDH, José Rodríguez.

Bajo el mandato de Ríos Montt, el ejército y los paramilitares conocidos como Patrullas de Autodefensa Civil cometieron 334 matanzas, 19.000 asesinatos y desapariciones forzadas, destruyeron 600 aldeas y un millón de personas se vieron obligadas a dejar sus hogares, según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico.

Esta comisión fue creada por la Organización de las Naciones Unidas, a partir de los Acuerdos de Paz de 1996 entre el ejército y la entonces insurgente Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, con el fin de investigar las violaciones a los derechos humanos perpetradas en los 36 años de conflicto armado interno en Guatemala.

Algo sucedió camino al foro

A lo largo del juicio, la defensa había presentado una retahíla de amparos relacionados con presuntas ilegalidades en la forma en que se había conducido el caso.

El último de los recursos, una de varias recusaciones planteadas contra la jueza Barrios, había sido rechazado y el juicio siguió adelante hasta lograr la sentencia. Pero la CC dictaminó el 20 de mayo que el tribunal no debió haber continuado con el juicio hasta que la recusación se hubiera resuelto.

“Desde el inicio del juicio, los abogados de la defensa han intentado enredar el proceso mediante recursos de amparo y finalmente lo lograron. Aquí ha prevalecido un litigio malicioso que finalmente termina en un fallo que provoca más impunidad”, dijo a IPS el presidente de la Comisión Internacional de Juristas, Ramón Cadena.

La CC todavía no ha aclarado si el cambio de tribunal implica que todo el proceso deberá repetirse desde el inicio. Según Rodríguez, la interpretación de los abogados de CALDH es que sí deberá empezar de cero, lo cual significa que los 98 testigos deban volver a declarar.

Pero debido a los reveses que ha sufrido el caso, las víctimas han perdido fe en la justicia y más de la mitad ha manifestado que no están dispuestos a declarar nuevamente, más aún en un contexto de tensión y hostigamiento al interior de las comunidades ixiles.

“Las víctimas han dicho que no son juguete para que se les esté llamando a cada rato. Confiaron en la justicia y ahora se sienten defraudados y con temor”, aseveró Rodríguez.

Cadena alberga pocas esperanzas de que, si llega a repetirse el juicio, se logre por segunda vez una sentencia condenatoria contra Ríos Montt.

“Si bien los jueces están mostrando mayor independencia, hay sectores del poder económico que no van a permitir que se juzgue a los poderosos”, dijo con tono sombrío.

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Jun 06 2013

Implicaciones geopolíticas del ingreso de Colombia a la OTAN

Por Atilio Borón

El anuncio del presidente de Colombia Juan Manuel Santos de que “durante este mes de Junio suscribirá un acuerdo de cooperación con la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) para mostrar su disposición de ingresar a ella” ha causado una previsible conmoción en Nuestra América. Lo pronunció en un acto de ascensos a miembros de la Armada realizado en Bogotá, ocasión en la cual Santos señaló que Colombia tiene derecho a “pensar en grande”, y que él va a buscar ser de los mejores “ya no de la región, sino del mundo entero”. Continuó luego diciendo que “si logramos esa paz –refiriéndose a las conversaciones de paz que están en curso en Cuba, con el aval de los anfitriones, Noruega y Venezuela- nuestro Ejército está en la mejor posición para poder distinguirse también a nivel internacional. Ya lo estamos haciendo en muchos frentes”, aseguró Santos. Y piensa hacerlo nada menos que asociándose a la OTAN, una organización sobre la cual pesan innumerables crímenes de todo tipo perpetrados en la propia Europa (recordar el bombardeo a la ex Yugoslavia), a Libia y ahora su colaboración con los terroristas que han tomado a Siria por asalto.

Jacobo David Blinder, ensayista y periodista brasileño, fue uno de los primeros en alarmarse ante esta decisión del colombiano. Hasta ahora el único país de América Latina “aliado extra OTAN” era la Argentina, que obtuvo ese deshonroso status durante los nefastos años de Menem, y más específicamente en 1998, luego de participar en la Primera Guerra del Golfo (1991-1992) y aceptar todas las imposiciones impuestas por Washington en muchas áreas de la política pública, como por ejemplo desmantelar el proyecto del misil Cóndor y congelar el programa nuclear que durante décadas venía desarrollándose en la Argentina. Dos gravísimos atentados que suman poco más de un centenar de muertos –a la Embajada de Israel y a la AMIA- fue el saldo que dejó en la Argentina la represalia por haberse sumado a la organización terrorista noratlántica.

El status de “aliado extra OTAN” fue creado en 1989 por el Congreso de los Estados Unidos –no por la organización- como un mecanismo para reforzar los lazos militares con países situados fuera del área del Atlántico Norte pero que podrían ser de alguna ayuda en las numerosas guerras y procesos de desestabilización política que Estados Unidos despliega en los más apartados rincones del planeta. Australia, Egipto, Israel, Japón y Corea del Sur fueron los primeros en ingresar, y poco después lo hizo la Argentina, y ahora aspira a lograrlo Colombia. El sentido de esta iniciativa del Congreso norteamericano salta a la vista: se trata de legitimar y robustecer sus incesantes aventuras militares -inevitables durante los próximos treinta años, si leemos los documentos del Pentágono sobre futuros escenarios internacionales- con un aura de “consenso multilateral” que en realidad no tienen. Esta incorporación de los aliados extra-regionales de la OTAN, que está siendo promovida en los demás continentes, refleja la exigencia impuesta por la transformación de las fuerzas armadas de los Estados Unidos en su tránsito desde un ejército preparado para librar guerras en territorios acotados a una legión imperial que con sus bases militares de distinto tipo (más de mil en todo el planeta), sus fuerzas regulares, sus unidades de “despliegue rápido” y el creciente ejército de “contratistas” (vulgo: mercenarios) quiere estar preparada para intervenir en pocas horas para defender los intereses estadounidenses en cualquier punto caliente del planeta. Con su decisión Santos se pone al servicio de tan funesto proyecto.

A diferencia de la Argentina (que por supuesto debería renunciar sin más demora a su status en una organización criminal como la OTAN), el caso colombiano es muy especial, porque desde hace décadas recibe, en el marco del Plan Colombia, un muy importante apoyo económico y militar de Estados Unidos –de lejos el mayor de los países del área- y sólo superado por los desembolsos realizados en favor de Israel, Egipto, Irak y Corea del Sur y algún que otro aliado estratégico de Washington. Cuando Santos declara su vocación de proyectarse sobre el “mundo entero” lo que esto significa es su disposición para convertirse en cómplice de Washington, para movilizar sus bien pertrechadas fuerzas más allá del territorio colombiano y para intervenir en los países que el imperio procura desestabilizar, en primer lugar Venezuela. Es poco probable que su anuncio signifique que está dispuesto a enviar tropas a Afganistán u a otros teatros de guerra. La pretensión de la derecha colombiana, en el poder desde siempre, ha sido convertirse, especialmente a partir de la presidencia del narcopolítico Álvaro Uribe Vélez, en la “Israel de América Latina” erigiéndose, con el respaldo de la OTAN, en el gendarme regional del área para agredir a vecinos como Venezuela, Ecuador y otros -¿Bolivia, Nicaragua, Cuba?- que tengan la osadía de oponerse a los designios imperiales. Eso y no otra cosa es lo que significa su declaración.

Pero hay algo más: con su decisión Santos también pone irresponsablemente en entredicho la marcha de las conversaciones de paz con las FARC en La Habana (uno de cuyos avales es precisamente Venezuela), asestando un duro golpe a las expectativas de colombianas y colombianos que desde hace décadas quieren poner fin al conflicto armado que tan indecibles sufrimientos deparó para su pueblo. ¿Cómo podrían confiar los guerrilleros colombianos en un gobierno que no cesa de proclamar su vocación injerencista y militarista, ahora potenciada por su pretendida alianza con una organización de tintes tan delictivos como la OTAN? Por otra parte, esta decisión no puede sino debilitar –premeditadamente, por supuesto- los procesos de integración y unificación supranacional en curso en América Latina y el Caribe. La tesis de los “caballos de Troya” del imperio, que repetidamente hemos planteado en nuestros escritos sobre el tema, asumen renovada actualidad con la decisión del mandatario colombiano. ¿Qué hará ahora la UNASUR y cómo podrá actuar el Consejo de Defensa Suramericano cuyo mandato conferido por los jefes y jefas de estado de nuestros países ha sido consolidar a nuestra región como una zona de paz, como un área libre de la presencia de armas nucleares o de destrucción masiva, como una contribución a la paz mundial para lo cual se requiere construir una política de defensa común y fortalecer la cooperación regional en ese campo?

Es indiscutible que detrás de esta decisión del presidente colombiano se encuentra la mano de Washington, que paulatinamente convirtió a la OTAN en una organización delictiva de alcance mundial, rebalsando con creces el perímetro del Atlántico Norte que era su límite original. También se advertía la mano de Obama al impulsar, poco después de lanzada la Alianza del Pacífico (tentativa de resucitar el ALCA con otro nombre), la provocadora recepción por parte de Santos del líder golpista venezolano Henrique Capriles. Lo mismo puede percibirse ahora, con todas las implicaciones geopolíticas que tiene esa iniciativa al tensar la cuerda de las relaciones colombo-venezolanas; amenazar a sus vecinos y precipitar el aumento del gasto militar entre sus vecinos; debilitar a la UNASUR y la CELAC; alinearse con Gran Bretaña en el diferendo con la Argentina por Las Malvinas, dado que esa es la postura oficial de la OTAN. Y quien menciona esta organización no puede sino recordar que, como dicen los especialistas en el tema, el nervio y músculo de la OTAN los aporta Estados Unidos y no los otros estados miembros, reducidos al triste papel de simples peones del mandamás imperial. En suma: una nueva vuelta de tuerca de la contraofensiva imperialista en Nuestra América, que sólo podrá ser rechazada por la masiva movilización de los pueblos y la enérgica respuesta de los gobiernos genuinamente democráticos de la región. Esa será una de las pruebas de fuego que tendrán que sobrellevar en las próximas semanas.

Tomado de Rebelión

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