Nov 16 2012
Entrevista con el Comandante Jesús Santrich, integrante de la delegación de Paz de las FARC-EP
La Cadena Radial Bolivariana – Voz de la Resistencia- realizó una entrevista al comandante Jesús Santrich, integrante del EMC de las FARC-EP y miembro de la delegación fariana en los diálogos por la Paz con Justicia Social. Dialogamos fraternalmente con el camarada alrededor de los temas centrales de la agenda, y de las posiciones de las FARC-EP para abordar la mesa de diálogos con el gobierno colombiano.
(Parte 1)
CRB: Sin dudas esta es una agenda distinta tanto en su forma como en su contenido. ¿Cómo definiría usted esta agenda a la que han denominado Acuerdo General para la terminación del Conflicto…?
Jesús Santrich: Es una agenda sencilla que trata de resumirse sin extenderse en demasiados conceptos, muchos de los puntos que las FARC ha elevado como banderas, reivindicando los intereses más sentidos del pueblo colombiano. Sobre todo en su preámbulo está recogido el espíritu de lo que las Farc anhelan abordar junto al pueblo para salir de este conflicto político-social-armado que desangra la patria. Hay mucha inspiración en instrumentos como el programa Agrario de los guerrilleros y la Plataforma Bolivariana por la nueva Colombia.
Por otro lado, y podríamos buscar muchos otros filones de interpretación, está en ese primer punto que prosigue al preámbulo, el abordaje del aspecto agrario y de desarrollo rural que es nodal como factor que ha generado la confrontación; con un detalle muy relevante y es que para las FARC es punto de partida el enfoque territorial del asunto.
En una formulación sencilla partimos de la definición del problema de la tierra como intrínseco al concepto de territorio, que implica la preocupación por la soberanía en asuntos como el del reordenamiento territorial, la definición de la soberanía alimentaria y el sentido de la patria. Fuera de ello es imposible abordar el tema.
Finalmente diría que en la suscripción de dicho acuerdo las FARC han dejado sentada su magnanimidad, su compromiso irreductible con la paz de Colombia.
CRB: El primer punto de la agenda es el difícil tema de la tierra y del territorio. Cómo abordará las FARC-EP este tema al calor de los diálogos?
Jesús Santrich: Bueno, de alguna manera ya lo he dicho al hacer la caracterización rápida del acuerdo, pero podríamos indicar algunos aspectos que son de uso común, que el gobierno los maneja plenamente y sabe que son punto de partida de las injusticias que mantienen viva la confrontación.
Por ejemplo la espantosa desigualdad que entraña la tenencia de la tierra. Para nadie es secreto que desde las FARC, históricamente nuestros planteamientos abogan por la redistribución de la tierra en un país donde en manos de unos pocos latifundistas está concentrada la propiedad de los fundos productivos.
Esta situación de desigualdad es inmensa, tanto como que el 41 % de la tierra está en manos de por ahí 100 mil personas; y esto es lo que trae la miseria al campo, porque esas tierras le han sido arrebatadas, despojadas a los campesinos mediante la violencia institucional y para-institucional.
Otras cifras hablan de que en manos de 2428 familias oligarcas está el 53.5 % de la tierra apta para cultivar; en contraste, 2 millones 200 mil familias campesinas sobrevivían en el área restante.
El Instituto Geográfico Agustín Codazzi calcula que las fincas con más de 500 hectáreas comprenden el 61% de la superficie predial y pertenecen al 0.4% de los propietarios, y la concentración dela tierra crece vertiginosamente.
Según las cuentas de este instituto IGAC y CORPOICA, del hectareaje apto para la agricultura que puede estar en el orden de las 21.5 millones de hectáreas, solamente se dedican para cultivos algo más de las 4 millones de hectáreas. Es muy superior el número de hectáreas dedicadas por los latifundistas a la ganadería extensiva. Eso puede estar por el orden de las 39 millones hectáreas en pastos destinados a un hato que no sobrepasa las 25 millones de cabezas, lo cual significa que se destina algo más de hectárea y media por animal.
A pesar de esta espantosa concentración de la tierra en pocas manos, (que coloca el índice Gini referido a la desigualdad en el plano de la distribución de la tierra, en 0.87), más del 60 % del sostenimiento alimentario del país depende de los pequeños propietarios y los aparceros, personas a las que no se les garantiza créditos, mercadeo ni condiciones laborables decentes.
Por esto el agro va en decadencia, ya estamos importando alrededor de 10 millones de toneladas de alimentos.
La injusta estructuración latifundista de la tierra en Colombia no es consecuencia de la presencia guerrillera, son las aristocracias en el poder las que diseñaron este esquema que ahora profundizan para entregar el territorio a las trasnacionales de la extracción minera y del negocio de los agro-combustibles. Y digo esto, porque en nuestra visión el asunto no está planteado sólo en el plano de luchar por la titulación de predios. No, no. La concentración de la tierra ha tomado tanto vuelo que ahora hasta la titulación se utiliza para hacer despojo legal a los campesinos, tal como ahora lo plantea la famosa ley de restitución del presidente santos, que en el fondo busca una ulterior liberalización de mercados para que sean las trasnacionales las que se aprovechen de la legalización.
Nosotros tenemos una preocupación por la manera como los gobiernos neoliberales han ido sobreponiendo sus proyectos extractivos, agroindustriales, plantaciones para biocombustibles y megaproyectos minero-energéticos o de grandes presas, etc. sobre cualquier parte del territorio, destruyendo los suelos, arrasando el medio ambiente y dejando en desastre las relaciones socioculturales de las comunidades raizales.
Así entonces, este tema hay que mirarlo a fondo, no podemos permitir que se siga atentando con el suelo, el subsuelo y el sobre suelo, que es el conjunto del territorio con sus relaciones comunitarias y el sentido de soberanía y patria que es lo que interesa al pueblo colombiano antes que permitir que un gobierno cualquiera cumpla sus metas macro económicas que lo que hacen es enriquecer a las trasnacionales y a las entidades financieras.
Ley General Agraria y de Desarrollo Rural que tiene el gobierno medio en marcha y medio engavetada, es más que todo un proyecto de reordenamiento territorial que lo que busca es disponer el territorio para facilitar la incursión de las trasnacionales en un campo sin campesinos.
Eso es algo de enormes implicaciones para la soberanía y la sostenibilidad alimentaria y ambiental que no se puede pasar por alto. Incluso, se ha querido con este proyecto, en miras a favorecer las transnacionales, aniquilar las Unidades Agrarias Familiares y el tejido social de los pobladores del campo.
Tierra para la minería, para la explotación forestal, para la generación de agro-combustibles y no para resolver el asunto de la soberanía alimentaria, esto en el marco de la definición del uso de la tierra. Se asegura para los intereses latifundistas el monopolio de la definición del uso de la tierra, y este es otro asunto que habría que revisar con detenimiento.
No pasemos por alto tampoco que se encuentra esa figura problemática del llamado derecho de superficie, que desde el gobierno se pretende implantar precisamente porque coloca al campesino como un rentista de la tierra; que arrienda su pedacito de tierra por un valor determinado dentro de un determinado tiempo que puede estar en los 30 años, con la particularidad de que puede ser transferible; no la propiedad como tal sino el derecho sobre el usufructo de la propiedad, dentro de la lógica de la bancarización, solo comparable con los procesos de aseguramiento de las cosechas que hoy se están haciendo con compañías aseguradoras trasnacionales sobre las variables climáticas como: lluvias, sequías, etc.
Es más, cuando los campesinos comienzan a cultivar ya están pagando un seguro, es decir, ya los mismos costes de producción están relacionados con el sistema. Pero de todo lo complicado y fétido, lo más grave es la manera como el campesino es sacado de su terruño mediante estas argucias leguleyas. Por ahora te diría esto solamente.
(Parte 2)
La Cadena Radial Bolivariana -Voz de la Resistencia- presenta la segunda parte de la entrevista realizada al Comandante Jesús Santrich. Esta vez hablamos con él sobre el nefasto papel jugado por los medios de comunicación en Colombia, y su utilización como instrumento para atizar la guerra y la confrontación.
CRB: Los medios de comunicaciones en Colombia no sólo juzgan, condenan, y ocultan la realidad del conflicto, sino que son en la actualidad un instrumento para atizar la guerra. A raíz de la retención de Romeo Langlois las FARC propuso abrir un debate nacional e internacional sobre el papel de los medios y de los periodistas en el conflicto colombiano. ¿Qué le respondería usted a aquellas personas que calificaron a las FARC de descaradas al proponer un debate sobre la libertad de prensa a partir de la retención de un periodista?
Jesús Santrich: Mira el video que filmó el mismo Romeo Langlois puede ayudar a despejar dudas sobre las circunstancias en que fue capturado y el planteamiento que hicieron las FARC. Entre otras cosas este planteamiento no es coyuntural, constantemente hemos hablado de la necesidad de redefinir el papel delos medios que pretenden ser más que jueces, verdugos al servicio del poder económico.
Pero bien; sobre Langlois está claro que cuando es capturado, la guerrilla no sabe que él es periodista. Langlois está en un campo de batalla y cuando la guerrilla copa esa unidad militar, es capturado. Por la situación tan compleja del conflicto colombiano donde la injerencia extranjera, yanqui, israelí, inglesa…, es una realidad, a nosotros nos corresponde verificar de quién se trata, es un procedimiento elemental de seguridad.
Recuerden que en un pasado no lejano capturamos tres mercenarios yanquis de la Dyncorp, que es una empresa contratista delas muchas que hacen las tareas del intervencionismo yanqui en Colombia. Así las cosas, el debate sobre el papel de la prensa no gira en torno a la particular situación que vive Langlois sino en torno a la forma y el fondo como los grandes medios tratan los asuntos de la guerra civil que padece nuestra patria.
No hay objetividad, ayudan a la criminalización de la protesta social, generan situaciones de distorsión de la realidad, de complicidasd con el terrorismo de Estado, etc. Pero esto tiene una explicación y es que la gran prensa no tiene independencia, y no la tienen por que atiende a los intereses de sus propietarios latifundistas, amos de la especulación financiera y los depredadores del territorio.
CRB: ¿Podría darme algunos ejemplos?
Jesús Santrich: ¿Ejemplos?, bueno, sí, hay muchos. Los medios son propiedad de los grupos económicos poderosos que concentran la riqueza y el ingreso en Colombia. Tal concentración, valga decirlo, es extrema, y escandalosamente ascendente. Actualmente nuestro país se ubica como el segundo país más desigual del continente. Y esta situación de miseria para las mayorías, ayudan a justificarla o a ocultarla los medios de comunicación, reitero que para favorecer a los sectores económicos más poderosos.
Concretamente cinco grupos financieros controlan el 92% de los activos en comunicaciones: el Grupo Empresarial Antioqueño controla el 36 %; entre los grupos Santodomingo y Sarmiento Angulo controlan el 28%, y esto puede variar de un mes a otro así como de un mes a otro varían sus ganancias en términos exorbitantes
Algunos especialistas afirman que cuatro grupos económicos controlan la propiedad y los contenidos del 80% de los medios de comunicación; y estos cuatro grupos hacen parte de los cincuenta grupos económicos que en Colombia controlan no menos del 60% de la industria, los servicios, el comercio, el transporte y la agricultura; es decir, la economía.
El Grupo Español Prisa es el propietario de Caracol Radio, y al mismo tiempo son los dueños de El País de España.
El Grupo Santo Domingo es propietario de caracol Tv.; de El Espectador, y de siete emisoras más, las FM BLU Radio que son dirigidas en el plano noticioso por Néstor Morales.
El Grupo Ardila Lulle es dueño de RCN y andaba en el plan de concretar un acuerdo para hacer un negocio de riesgo compartido con Radio Súper que es de los conservadores Pava Camelo, en la idea de ampliar la emisión del programa La hora de la Verdad. Francisco Santos que era su director, de pronto salió por lo mediocre, es uno d elos llamados nuevos llaneros, acaparadores de tierras en los llanos orientales y el descarado jefe del paramilitar bloque Capital. En el canal de noticias está Rodrigo Pardo que es como de la ralea neoliberal Cesar Gavirista.
El Grupo Galvis es el dueño de Vanguardia Liberal en Bucaramanga, y eso equivale a decir que los dueños son sectores del Del tiempo ni qué decir; su amos están en el grupo AVAL, Sarmiento Angulo, proyectándose como un pulpo sobre la televisión digital y el mundo virtual de las comunicaciones. De hecho, son los dueños de CITYTV. La matriz es contrainsurgente, neo-liberalista, pro-imperialista.
El Colombiano es de rancia hechura conservadora; El Mundo es de sectores Uribeños, concretamente de la familia Correa; es decir de la rancia casta aristócrata y paramilitar de Álvaro Uribe Vélez.
En Colombia, otro monstruo financiero, neoliberal que ya hace presencia es el CLARO, de Carlos Slim, propietario de Telmex, el cual viene acumulando en el sector de TV Cable. Ya tiene varios canales y su expansión es evidente, estableciendo paulatinamente el monopolio en el servicio de internet tal como ocurre en México. Este proceso de monopolización es de concreción a corto plazo.
Yo no imagino que una emisora de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, y ese título ya indica el tipo de explotador y saqueador que es, pueda tener un formato de comunicaciones favorable a las mayorías explotadas de este país. La fortuna de ese señor asciende a 74.000 millones de dólares, según datos del mes de julio, pero imagínense en cuanto estará si dos meses antes era de 70.800 millones. En dos meses se incrementó en 4,51 %, y esto no se logra abogando por los pobres señores.
En el caso de Luis Carlos Sarmiento Angulo, este hombre está clasificado en el puesto 39 de los más ricos del mundo; Creo que estaba ubicado en el puesto 67 y en un año ascendió 28 lugares. Su engorde económico se da sobre todo con la especulación financiera.
La fortuna que le calculan como banquero, como especulador financiero, como zángano de la economía real es de US$10.500 millones. Y digo que es un zángano con razón. Según FORBES estaría en el puesto número 75 de las personas más pudientes del mundo, pero entre los billonarios de FORBES que obtienen sus rentas del sector financiero, este colombiano tiene el tercer lugar en le planeta.
La especulación financiera de Sarmiento Angulo a arrojado el “milagrito” de colocarlo en el grupo de los poseedores de las 100 mayores fortunas del planeta. En América latina es el octavo. Todos estos personajes son los que han reprimarizado y financiarizado la economía malogrando al sector productivo. Y su ascenso como rentista no para, pues se dice que el Grupo AVAL con la compra de Credomatic le ha permitido a Sarmiento Angulo casi doblar su fortuna en un año.
Se calculaba esta fortuna en US$5.600 millones, pero ya hemos dicho que en un año paso a la cifra de 10500 millones de dólares. y esto implica que hace rato superó a Julio Mario Santo Domingo, que está en el puesto número 108 en la lista de FORBES con una fortuna de US$8.400. Pero no s que éste se hubiese estancado; no, de hecho subió 15 puestos y su fortuna se ubica como la número 11 respecto a las del resto de capitalistas de América Latina.
Todos estos elementos tiene que ver con el nuevo rediseño de la espacialidad capitalista que apunta a devastar el territorio con la agricultura extractiva y la depredación minero-energética. Y todo ello es silenciado, maquillado o justificado por la gran prensa.
Fíjense nada más el caso de Eike Fuhrken Batista, cuyo patrimonio que era 27.000 millones en 2010, ahora es de 31.000 millones de dólares. Este es el segundo “latinoamericano” más rico de una lista de 1200 personajes elaborada por FORBES; su auge deriva del saqueo minero del continente y cuando digo del continente incluyo la extracción de oro en Colombia.
Ustedes leen y escuchan en algunos medios, que las empresas brasileras y canadienses se “están robando el Show”, en el campo de la inversión minera. Esto es estúpido y criminal, pues aquí lo que se están robando es el país, y los grandes medios lo presentan como si fuese algo muy positivo; y claro esos medios son sus propagandistas. Ahí tiene usted el caso de la W FM, cuya propiedad es de Pacífic- Rubiales Energy corp., que miserablemente le chupa la sangre a los trabajadores petroleros tercerizados en Puerto Gaitán
En carta blanca todos son unos ladrones y responsables de la miseria nacional. El pueblo colombiano se empobrece, nuestro medio ambiente se destruye, nuestras riquezas se esfuman mientras las chequeras de Eike Batista se engordan. Usted puede escuchar de la prosperidad de Vale Do Rio, que la planta de aluminio que tomará requiere inversiones por 4 mil millones de dólares, pero nunca se entera a ciencia cierta cuanto se llevan, tal como ocurre en Cerromatoso, donde el saqueo ha sido descomunal.
Usted escucha de la prosperidad de Odebrecht, que es brasilera, o de Medoro Resources, que es una compañía minera canadiense que concentra su operación actual en Marmato (Caldas) y en Antioquia, con la compra de Frontino Gold Mines. Y sí, para ellos hay mucha prosperidad, pero a costa del desplazamiento de los pobladores de Marmato.
Y hay prosperidad para Scotiabank y otro cúmulo de compañías trasnacionales, pro no para las mayorías empobrecidas de Colombia que son las que a nosotros nos preocupan, a pesar de los grandes medios de comunicación que hacen su guerra contrainsurgente de favorecimiento al neoliberalismo y al saqueo de la nación.
(Parte 3)
“Mientras habla de paz, el gobierno prosigue con la entrega del país a las transnacionales, en un acto de guerra”
CRB: El gobierno ha dicho que este es un acuerdo para terminar el conflicto, definiendo “fin del conflicto”, como el cese definitivo de las acciones militares. ¿Esta concepción es coincidente con la de las FARC-EP o es contradictoria?
Jesús Santrich: Hay un orden de la agenda y el primer punto es la tierra. Mirado esto, veremos si se da paso a la terminación del conflicto. De este punto debemos salir todos los colombianos satisfechos con lo que acordemos.
Nuestra visión es causal. Si no se resuelven las causas no se resuelve el conflicto; así las cosas, en la agenda no hay campo para la divagación o los trucos. Necesariamente hay que acabar con las causas sociales, económicas y políticas que generaron la confrontación para que se puedan llegar a la paz.
Entretanto se podría pactar una tregua, un cese de hostilidades, o una regularización de la guerra, etc. Eso ya debe definirse a partir del análisis, del debate y la participación popular.
Hay una agenda sencilla de diálogos, en la que estamos centrando todo nuestro empeño por sacar adelante sus contenidos. Se trata de una agenda entendible por cualquier persona, que además coloca como escenario sede de los diálogos la ciudad de la Habana. La instalación sería en Oslo y después, dice la agenda, pueden darse reuniones en cualquier otro lugar.
Por otro lado hay unos principios vinculantes que son la introducción a esa agenda que recogen el espíritu de los firmantes para luego abordar un primer punto Agrario y de desarrollo rural que tiene otros subtemas de gran interés todos ellos vinculados a una profunda noción que nosotros damos al problema de la tierra ligado al concepto de territorio, con una base esencial que es la soberanía patria.
Dentro de ese esquema muy elemental, pero al mismo tiempo esencial vamos a una mesa que no puede ser convertida como lo pretenden algunos medios de comunicación que fungen de verdugos y mercenarios de la contrainsurgencia mediática, en banquillo de acusados, donde las FARC son victimarios de todo lo que se les ocurra. No. Tampoco la mesa se contempla como un escenario de rendición; se trata de una mesa de diálogos en la que analizaremos vías, caminos para resolver los problemas políticos, sociales, económicos que sin duda son la causa de la confrontación.
Ligado a ello, seguramente tendremos que contemplar la necesidad de dar pasos hacia la desmilitarización y democratización tanto del Estado como de la sociedad, combinando ello con profundas trasformaciones socio-económicas que deben iniciar por cesar el neoliberalismo y la entrega miserable que se hace de nuestro territorio a las trasnacionales que lo están depredando.
Más de la mitad del territorio nacional ya ha sido destinado para que sea destrozado por la economía de enclave a costa del bienestar de comunidades como Marmato, la Colosa, el río Ranchería, Santurbán, etc. etc. etc. El gobierno debe cesar tanto descaro.
Es lamentable que mientras se habla de paz, se prosigue con la entrega del país a los consorcios financieros, constituyendo ello un acto de guerra. En concreto pareciera que hay elementos dedicados a recrudecer la guerra cada vez que hay anuncios de búsqueda de paz. Ustedes pueden ver no sólo a francotiradores alocatados, tipo Uribe Vélez, sino a elementos del mismo alto gobierno como el Ministro de Defensa, un dandi que parece lechuguin engominado argumentando el proceso como si se tratara de una mesa de rendición y no como una mesa para encontrarle salida a los problemas sociales que padece Colombia. Y eso sin mencionar a esa recua de periodistas estipendiados por los dueños de los medios de comunicación.
CRB : Desde el inicio de su gobierno, Santos ha dicho que quiere pasar a la historia como el presidente de la paz. ¿Cómo podría interpretarse esa afirmación? ¿Qué ha llevado realmente a Santos a sentarse en una mesa de diálogos con un interlocutor al que en los últimos diez años no se le ha rebajado del calificativo de bandidos y narcoterrorista? ¿Acaso no es esto un reconocimiento del carácter político y beligerante, negado hasta hace apenas unos días?
Jesús Santrich: La paz sólo será posible con el concurso del país nacional. No surge de un acuerdo de dos partes contendientes: gobierno y guerrilla; sino que se logrará cuando se escuche al país nacional, al pueblo raso quien trazará la ruta de la reconciliación colombiana.
Es un buen deseo el de Santos, pero la paz no la hace una sola persona, la paz no la puede hacer una sola persona.
Presidente de la paz, presidente de la paz…; bien, bien…, en apariencia, es un buen deseo; lo cierto es que hasta ahora es el ex-ministro de defensa en cuyo período, de la mano de Uribe Vélez, puso en marcha esa nefanda cosa que llaman falsos positivos. Ese es un hecho fáctico que tendría Santos que superar con demasiado esfuerzo y mucha comprensión de parte del pueblo colombiano que ha padecido estos crímenes.
Pero bien. Yo diría que lo ideal es que él desee que todas las generaciones del futuro recordaran a quienes hoy libramos esta guerra fratricida impuesta por la mezquindad de las oligarquías, como las generaciones que tuvimos la grandeza de instaurar la justicia social que le abrió camino a la “paz estable y duradera”.
Y es que hay otros asuntos que deberá superar Santos, su clase, y es que este no es un asunto sólo de deseo; tendrían que hacer todo el esfuerzo por no incurrir más en el error de creer que “la victoria es la paz”, asumiendo la ilusión militarista muy bien espetada por el Ministrillo de Defensa, de que la solución del problema no está en la solución de los problemas sociales que padece Colombia sino en la intensificación de la guerra que él sólo conoce desde su oficina.
Sobre el asunto de las razones que han llevado a Santos a reconocernos como interlocutores, no me atrevería a dar certezas porque sólo tengo, una entre otras que puede haber y es que hay una razón de conveniencia que históricamente han echado mano los gobernantes: cuando necesitan hablar, nos reconocen la condición política y cuando no, sencillamente hecha a un lado su anterior consideración. En eso no parecen contar con principios definidos.
En tdos caso ellos cuentan con la ventaja de que independientemente de su fluctuación “pragmática”, que es lo mismo que decir dúctil, o si se quiere acomodadiza, a la insurgencia colombiana le es inherente su condición de beligerancia más allá de que el gobierno de turno lo reconozca.
Pero, también creo que después de haberse parado de la mesa del Caguán y aventurado una guerra intensa de la mano del imperio yanqui sin lograr derrotarnos, seguramente habrán hecho una evaluación de largo plazo que los lleva a retomar caminos de mayor sensatez en la búsqueda de soluciones. Recordemos que Santos dijo durante su anuncio del proceso que él proseguía una iniciativa que ya traía Uribe Vélez.
Bueno, luego empeñó todo el tramo inicial de su gobierno para explorar conjuntamente con nosotros la posibilidad de soluciones dialogadas. Bien, en eso andamos. De alguna manera debe haber reconocimiento de que no ha sido posible derrotar la resistencia popular mediante la fuerza, mediante las fosas comunes, mediante los bombarderos, etc. y debe haberse considerado que para las FARC siempre ha dejado abierta la puerta del diálogo porque tenemos vocación de paz sin que ello implique que dejemos de avanzar en nuestros planes libertarios; ahí seguimos en la brega, en la pelea contra las trasnacionales y el régimen de terror. Por eso mismo le digo que esta mesa nadie la puede mirar como una mesa de claudicación.
Nosotros somos escollo al saqueo. Algo más, con certeza se podría afirmar que el gasto militar se le está volviendo insostenible al Estado colombiano y está haciendo cada vez más miserable la existencia de los colombianos, en la medida en que este despilfarro impide la inversión social. El presupuesto de guerra, independientemente que se lo denomine gasto de defensa o gasto de seguridad se traga más del 6.4 % del Producto interno Bruto.
Hablando en términos de dinero, Colombia destina no menos de 27 billones de pesos al año. y su ofensiva fratricida la financia también con los auxilios que Estados Unidos entrega para garantizar los intereses de las trasnacionales que explotan nuestros recursos.
Esto cuesta mucho, y lo que un momento dado el gobierno colocó como impuestos provisionales para sustentar la guerra se han ido convirtiendo en impuestos permanentes que también generan descontento en quienes tributan.
Hemos escuchado al min-defensa reiteradamente que el gasto militar se mantendrá con o sin desmovilización, lo cual constata que el empeño es entregar los recursos y eso implica mantener la seguridad a las ganancias del gran capital.
Tomado de Rebelión

