América despierta

Otro punto de vista sobre estas latitudes

Archive for Agosto, 2011

Ago 31 2011

Este es el carabinero h.p. que mató a Manolito

Ayer Carabineros, la policía militarizada de Chile,  no tuvo más remedio que admitir que una bala policial, proveniente de una subametralladora Uzi a cargo del sargento Miguel Millacura, mató al adolescente Manuel Gutiérrez de 16 años en el sector santiaguino de Macul, en las primeras horas de la madrugada del pasado viernes 26 de agosto y cuando terminaba el exitoso paro general decretado por sindicalistas y estudiantes.

“Es un luz para aclarar el crimen”, afirmó el abogado que representa a la familia del menor fallecido.

Hasta entonces Carabineros  había negado absolutamente cualquier implicación en los hechos y descartó una investigación interna. Evidencias que fueron aportando testigos presenciales obligó a la institución policial a dar de baja y poner a disposición de la Justicia al sargento, que sujeto a interrogatorio admitió que tras el incidente, repuso las balas del arma con otra de su propiedad y limpió la metralleta.

Además de Millacura, Carabineros dio de baja a los cabos Patricio Bravo Muñoz, Francisco Vásquez Flores, el carabinero William Rodríguez y a la subteniente Claudia Iglesias, mientras el gobierno pidió la renuncia del general Sergio Gajardo, el oficial que había descartado una investigación interna del incidente.

Pero aún no se ha hecho justicia, y eso es algo que hay que apuntar muy bien.

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Ago 31 2011

SUBMARINO

Publicado por Maggie Marín en En el mundo

El ex vicepresidente norteamericano de George Bush, Dick Cheney, presentó ayer su libro de memorias y se quejó de que lo hayan apodado Darth Vader, como el villano de la Guerra de las Galaxias. En su libro respalda métodos de tortura, como el submarino, para interrogar a terroristas. Le preguntaron cuál sería su reacción si en otro país les aplicaran esa tortura a detenidos estadounidenses. “Creo que protestaríamos –respondió sin dudar– sobre la base de que tenemos obligaciones con nuestros ciudadanos.”

P12, hoy.

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Ago 30 2011

Sin gráficas

Publicado por Maggie Marín en General

AMIGOS, DESDE EL DOMINGO ME RESULTA IMPOSIBLE SUBIR FOTOS AL BLOG. ESPERO ME DISCULPEN.

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Ago 30 2011

Los estudiantes chilenos

Marcos Roitman Rosenmann

No se trata de idiotas, terroristas que lanzan coctel molotov o delincuentes que roban a las mujeres, como los calificó el presidente de la Asociación de Bancos de Chile. Ni tampoco criminales, subversivos o traidores a la patria. Son estudiantes. Para darnos cuenta del talante negociador y dialogal del gobierno con su juventud baste rescatar las palabras del senador pinochetista Carlos Larraín, quien se despachó a gusto diciendo que al gobierno …no le va a doblar la mano una manga de inútiles subversivos. Y si queremos incursionar en la Iglesia católica, el arzobispo de Santiago, monseñor Ezzati, subrayó: las utopías cuando no tienen racionalidad son solamente utopías. No podía ser de otra forma, la gran beneficiaria de la privatización de la educación en Chile ha sido la Iglesia, que controla más de 20 por ciento de la educación total y representa 70 por ciento del sector privado. Una verdadera bicoca. Sin duda no les apetece hablar de educación pública, gratuita y de calidad. La diatriba de insultos para descalificar las reivindicaciones de los estudiantes no es algo nuevo, pero en esta ocasión ha sobrepasado los límites de lo aceptable. La huelga de hambre, mantenida durante 37 días por seis estudiantes secundarios en la localidad de Buin, se levantó para evitar males mayores y no agregar leña al fuego. Su portavoz hizo gala de sentido común y responsabilidad cuando anunciaba su final. Con esto demostramos nuestro rechazo al gobierno que ha mantenido una postura de intransigencia e indolencia ante nuestras demandas y con una nula preocupación por la inminente pérdida de vidas humanas. El gobierno lo calificó de fantochada inútil.

La actitud del presidente Piñera y la bancada pinochetista se ha caracterizado por cerrar cualquier canal de entendimiento y tildar a los estudiantes de provocadores y necios. El nombramiento de una comisión parlamentaria sin ninguna capacidad legislativa para cambiar nada, se queda como una artimaña para dilatar y mantener el rumbo, buscando apagar el fuego inmediato y que los alumnos vuelvan a las aulas. Ya lo hicieron en la anterior huelga de los pingüinos. Pero los estudiantes han sido claros, es cuestión de decencia, si tenemos que estar un año en huelga lo haremos. Se trata, dice la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Camila Vallejo, de concebir la educación como un derecho universal y garantizado por el Estado en un sistema más igualitario, más inclusivo, más diverso y más democrático, y eso es una demanda del pueblo chileno, es una demanda de nuestras familias…

Iracundos, senadores y diputados han preferido la solución de fuerza. No en vano, en materia represiva, Chile obtiene matrícula de honor. Un sobresaliente cum laude. Sus fuerzas armadas y carabineros se han graduado en la tortura y la violación de los derechos humanos. Buen ejemplo es la lucha antiterrorista contra el pueblo mapuche. Han asesinado a un menor de 14 años, Manuel Gutierrez. Pero también, en estos días, llama la atención el uso de perros policías. Su tarea consiste en perseguir, morder e inmovilizar a la presa, en este caso los estudiantes. Perros de caza adiestrados para la cacería humana. Una vez conseguido el objetivo, esperan la llegada de su amo, quien remata la faena. Es decir, sacar la porra y darle una buena tunda de palos. El ritual es simple, primero costillas, luego los riñones, después las extremidades inferiores y por último las superiores. Sin olvidar, claro está, de incursionar en las partes nobles. Tanto estudiante en la calle no es bueno. Chile pierde imagen y se crea la sensación de caos. Mejor pecar por exceso de celo. Las cifras entre detenidos y heridos superó casi el millar en las dos jornadas de huelga general.

Mientras esto sucede a plena luz del día, una nueva generación de dirigentes estudiantiles hace gala de madurez política. No en vano 80 por ciento de la sociedad chilena les avala y defiende. El fracaso del sistema educacional chileno articulado a la lógica del mercado es palpable. La educación se ha convertido en un negocio, ya no se trata de formar en valores democráticos ni en principios solidarios. Por el contrario, se busca el beneficio y la rentabilidad a costa de perder la honra.

La derecha pinochetista y los partidos de la Concertación han sido cómplices de esta política de rapiña educativa que supone una guerra a la educación con valores éticos. Resulta innoble que los que hasta hace unos años dirigieron el país y dieron por bueno este sistema, ex ministros, diputados y senadores del PPD, el Partido Socialista y la Democracia Cristiana, digan compartir las inquietudes y reivindicaciones de los estudiantes, sumándose al carro en el último minuto. No se puede ser mas hipócrita. Nuevamente Camila Vallejo apostilla. El pueblo chileno se cansó de eso. Hoy día creemos que es necesario cambiar el sistema político, cambiar el sistema económico para que justamente la redistribución del poder sea más justo, la distribución de la riqueza más justa y que tengamos condiciones dignas para desarrollarnos como seres humanos, y eso hoy en día no está garantizado. Llevamos 30 años con este modelo y ya no da abasto, la gente no lo quiere y quiere hoy día ser parte de la construcción de algo nuevo.

La clase política en Chile está en entredicho y no tiene muchas salidas, salvo incrementar la represión, cuestión que lamentablemente no podemos descartar. Hoy el pueblo chileno y lo mejor de su juventud está en la calle, defendiendo la dignidad y dejando al descubierto uno de los sistemas educativos mas injustos, elitistas y excluyentes. Sin duda, lo que Salvador Allende, en pleno bombardeo de La Moneda, vaticinaba para Chile, se está cumpliendo. Cuando mostraba su fe en Chile y su destino, señalaba a los estudiantes, entre otros, como depositarios de las futuras luchas democráticas. Sus nuevas generaciones han tomado el testigo y cumplen su voluntad, abrir las grandes alamedas por donde pueda pasar el hombre libre. Vivan los estudiantes chilenos.

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Ago 30 2011

Libia sí y no

Luís Britto García

O

En Libia no hay Conflicto entre Civilizaciones, porque no es Civilización una gavilla de asaltantes que destruye países para pelearse por sus despojos.

En Libia sí hay Guerra de Cuarta Generación, que vence con Photoshop la derrota en los hechos. Arranca con supuestas manifestaciones de las cuales no existen imágenes convincentes. Estos manifestantes mediáticos son víctimas de bombardeos imaginarios que no pueden confirmar ni Telesur ni la vigilancia satelital rusa ni la estadounidense. Para corregir tales hechos imaginarios, la tecnología mortífera real de los mayores imperios incinera Libia para asesinar a Gadafi, y el que resulta muerto es Younis, el jefe de los amotinados, pero por los propios amotinados.

NO

En Libia no hay rebelión democrática ni progresista, pues la democracia no se impone asesinando más de 1.200 civiles indefensos con 7.037 bombardeos acumulados en cinco meses, ni la promueven monárquicos Ydristas, mercenarios ni fieles colaboradores de aquel a quien ahora llaman tirano.

En Libia se aplica el plan maestro de Estados Unidos de destruir países manipulando diferencias étnicas o culturales, ya aplicado para desmantelar Yugoeslavia.

NO

En Libia no hay victoria militar. Hitler rindió en cinco días a Francia con bombardeos masivos. Cinco meses llevan los franceses más los ingleses más los italianos más los españoles más los alemanes más Estados Unidos más otros 42 países más fuerzas mercenarias más el club de ex funcionarios de Gadafi a quienes los medios llaman “los rebeldes”, bombardeando con tal ineficacia, que ahora recurren a la invasión abierta. La guerra contra Irak acabó en una semana, pero prosigue nueve años después. La guerra contra Libia no acaba en cinco meses, pero podría ser eterna.

El destino de Libia lo decidirá el mismo factor que impide la invasión a Cuba y la domesticación de Afganistán. El pueblo, armado, jamás será esclavizado.

NO

La aniquilación de Libia no aportará bienestar, derechos ni democracia. Los saqueadores ya pillaron 270.000 millones de dólares de sus reservas internacionales; sin ellas desaparecerán los avances en educación, salud y seguridad social conseguidos por Gadafi; para saquearlo mejor, el país será dividido: ello desencadenará una guerra civil inacabable.

La inmolación de Libia arruinará a los gobiernos que la consienten. Con bases en Libia, Estados Unidos y la Otan pondrán de rodillas a la Unión Africana y la Liga Árabe. Con energía saqueada, reducirán a la miseria las regalías para las entreguistas autocracias petroleras del Consejo de Cooperación del Golfo, las cuales caerán al no tener ingresos que redistribuir.

NO

El saqueo de Libia no salvará a los siete países hegemónicos que destruyeron sus economías reales, entregándose a la economía virtual del capitalismo financiero. Si triunfa el pillaje imperial, éste seguirá contra los miembros de la Opep hasta que el Imperio pueda estrangular a Rusia, China y la India con un bloqueo energético que llevará a la Última Guerra Mundial.

Libia decide nuestro destino. Denuncié que desde 2007 una ibérica “Fundación para el Análisis y Estudios Sociales” impulsada por José María Aznar adelanta una “Agenda de la Libertad” para América Latina que incluye una Internacional de sus derechas y privatización de su educación superior. También miente que la Triple Frontera “ha sido desde años un centro neurálgico de financiación de grupos terroristas islámicos”, y ordena que “América Latina debe cooperar en materia de seguridad y lucha contra el terrorismo internacional junto a Europa y América del Norte, mediante la creación de una asociación estratégica entre la Otan y Colombia. Asimismo, con aquellos otros países latinoamericanos que deseen sumarse a ella”. Suscriben este llamamiento a la invasión Julio Borges, Leopoldo López, Plinio Apuleyo Mendoza, Álvaro Vargas Llosa, Carlos Alberto Montaner, Andrés Pastrana…

PD: Comienza por fin la preproducción de La planta insolente, de Román Chalbaud, sobre la invasión a Venezuela por seis Imperios…

Tomado de Patria Grande

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Ago 30 2011

Después de la Puerta del Sol

¿A dónde va el M-15? Hoy la edición digital de Página/12 nos regala esta importante entrevista a Amador Fernández-Savater (Madrid, 1974) sobre los orígenes y el futuro del movimiento. La autora de la nota nos alerta que su entrevistado es nada menos que un atento cronista de las ocupaciones de plazas y las asambleas masivas de los llamados “indignados” en España. Para la colega argentina, Fernández-Savater analizó lo que quedó de aquellas protestas y lo que continúa del movimiento, una nueva visión, dijo, que ya no busca cambiar el mundo sino defenderlo contra quienes lo arruinan. Una lectura un poco larguita y hasta polémica, pero que en mi opinión resulta imprescindible para aquellos interesados en develar lo que pasa no solo en la “madre patria” sino en tantas partes del mundo donde la indignación está presente hoy. Aquí se las dejo

Verónica Gago

–¿Cuál es la novedad del 15-M para la cultura política española del último tiempo?

–El periodista Guillem Martínez acuñó el término de Cultura de la Transición (CT) para nombrar la cultura –en sentido fuerte: maneras de ver, de hacer y de pensar– que ha sido hegemónica en España durante los últimos treinta años, la que nace con la derrota de los movimientos radicales de los ’70 (movimiento obrero autónomo, contracultura, etc.). La CT es una cultura esencialmente consensual, pero no en el sentido de que llegue a acuerdos mediante el diálogo de los desacuerdos, sino de que impone ya de entrada los límites de lo posible: la democracia-mercado es el único marco admisible de convivencia y organización de lo común, punto y final. La CT se dedica entonces desde hace treinta años a poner ese punto y final (una y otra vez): “eso no se discute”, “no sé de qué me hablas”, “el pasado ha pasado”, “no hay alternativa”, “o yo o el caos”, etc. Es una cultura profundamente desproblematizadora: no se pueden hacer preguntas sobre las formas de organizar la vida en común por fuera de lo posible autorizado. Y, por tanto, profundamente despolitizadora: porque la política va precisamente de hacer preguntas sobre los modos de estar juntos.

–¿Se percibe ahora una crisis de esa Cultura de la Transición?

–El poder de la CT se ha ido vaciando con los años. Por un lado, han ido desapareciendo o disminuyendo los miedos que la CT administraba e instrumentalizaba en tanto “poder de salvación”: golpe militar, terrorismo de ETA, ruptura de España, etc. Al mismo tiempo, se han ido perdiendo los derechos colectivos asociados al Estado del bienestar (privatizaciones, recortes, precarización generalizada, etc.) incluidos también en el consenso. La CT se percibe cada vez menos como protección y cada vez más como la fuente misma de los peligros contemporáneos. Por otro lado, las nuevas dinámicas sociales y culturales erosionan la legitimidad de la CT: la gente joven consume cada vez menos CT y cada vez más cultura de mercado, la Red habilita la posibilidad de un desborde del monopolio de la palabra que estaba en manos de los intelectuales y expertos CT, etc. En la CT, el consenso sobre las cuestiones políticas y económicas es absoluto: el sistema de partidos y el mercado no son ni pueden ser objeto de discusión. Sin embargo, se escenifica un conflicto permanente en el que estamos invitados a tomar partido: PSOE o PP, izquierda o derecha, capitalismo ilustrado o capitalismo troglodita, “las dos Españas”. Esa polarización organiza nuestro mapa de lo posible. Se puede hablar sobre nacionalismo, la lengua o el laicismo, pero no sobre la precariedad, los desahucios y las hipotecas. Se puede discutir sobre el tabaco, los límites de velocidad y los toros, pero no cuestionar la representación política. La derecha extrema ataca agresivamente el derecho al aborto, el matrimonio homosexual y la asignatura de Educación para la Ciudadanía. La izquierda progre responde educadamente con gestos simbólicos sobre el crucifijo en las escuelas, el multiculturalismo o el feminismo. Pero en cualquiera de los casos, la CT se asegura siempre el monopolio de los temas: decidir en torno a qué se piensa y en qué términos.

–¿El 15-M entonces ya expresa otra manera de entender el mundo?

–El movimiento 15-M cambia de tema. Evita cuidadosamente los debates identitarios que nos capturan en el tablero de ajedrez de la política-espectáculo y apunta directamente al mayor de los tabúes exigiendo “democracia real ya”. Es decir, afirmando que es el pueblo quien debe mandar y no los políticos ni el dinero. “Democracia real ya” es un enunciado que altera completamente el monopolio de las palabras y los temas que ejerce cotidianamente la CT. La desafección con respecto a la cultura consensual, que tiene un recorrido muy largo y se ha expresado de mil formas distintas a lo largo de años (desde el fenómeno de la abstención electoral hasta los movimientos sociales), se ha organizado en el 15-M como un hecho masivo y completamente central, ya no marginal, en la sociedad. En primer lugar como rechazo desafiante, explícito y sonoro de la política de (todos) los políticos. Las consignas más coreadas son “no nos representan” o “lo llaman democracia y no lo es”. Pero luego también como experimentación práctica y positiva del enunciado-consigna democracia real ya en asambleas, acampadas y redes sociales de todo tipo. El 15-M es la mayor brecha que hemos visto aparecer nunca en la CT.

–¿Pero cuáles acontecimientos señalarías como antecedentes de tal ruptura?

–Movimientos como la insumisión al servicio militar o por la recuperación de la memoria histórica, contra nuestras particulares leyes de punto final, han socavado profundamente las figuras y los relatos de la CT. Pero creo que el 15-M se engarza más directamente en el plano subjetivo con esos otros momentos recientes en los que hemos gritado masivamente “no nos representan” y “lo llaman democracia y no lo es”. Me refiero, por ejemplo, al “no a la guerra” en 2003, a la reacción social a los atentados terroristas del 11-M en 2004, al movimiento V de Vivienda en 2006 o a las movilizaciones contra la ley anti-descargas a partir de 2009. Los modos de politización que esos movimientos inauguran ya no se corresponden con los de los movimientos sociales: ni viejos ni nuevos.

–¿En qué sentido?

–En tanto no están convocados, protagonizados ni liderados por militantes o activistas, como en el caso de la okupación, la insumisión o la antiglobalización, sino por gente sin experiencia política previa; no extraen su fuerza de un programa o de una ideología, sino de una afectación sensible y en primera persona por algo que sucede; no se identifican a la izquierda o la derecha del tablero del ajedrez político, sino que escapan a esa alternativa proponiendo un nosotros no identitario, abierto e incluyente en el que cabe cualquiera; no buscan destruir este mundo para construir otro, sino que buscan defender y recrear el único mundo que hay contra los que lo estropean, sin programa utópico o alternativa global de sociedad; etc.

–¿Está hablando de movimientos sociales que no son movimientos sociales?

–Sí, casi diríamos más bien Objetos Voladores No Identificados. Difícilmente perceptibles para los radares del pensamiento crítico tradicional debido a su falta de pureza en lo que dicen y lo que hacen, a la dificultad para sumarlos a los movimientos sociales alternativos y/o antisistema. Algunos amigos los llamamos “espacios de anonimato” y los perseguimos desde hace años, completamente abducidos. El 15-M resuena con toda esta onda de politización atípica.

–Esto contrasta con una suerte de ansiedad, especialmente mediática, por saber quiénes son y qué quieren los que salieron a las calles el 15M…

–Hay algo que hizo el 15-M en primer lugar que fue indefinir la cuestión de la identidad. ¿PSOE o PP? ¿Izquierda o derecha? ¿Libertarios o socialdemócratas? ¿Apocalípticos o integrados? ¿Reformistas o revolucionarios? ¿Moderados o antisistema? Ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario. Las exigencias de nitidez y líneas precisas que imperan en las visiones dominantes de lo político están desconcertadas ante el 15-M. La naturaleza del movimiento suscita tantas discusiones intrigadas como la sonrisa de la Gioconda. No hay respuesta a la pregunta (policial) por la identidad: ¿quiénes son?, ¿qué quieren?. Estamos en huelga de identidades: somos lo que hacemos, queremos lo que somos. El 15-M es una fuerza política pero anti-política: plantea preguntas radicales sobre las formas de organizar la vida en común que no caben y trastocan el tablero de ajedrez político. Neutralizar esa potencia de interrogación pasa por asignarle una identidad: “son estos”, “quieren esto”. Los políticos y los medios presionan para que el 15-M se convierta en un “interlocutor válido” con sus propuestas, programas y alternativas. Saben que una identidad ya no hace preguntas, sino que ocupa un lugar en el tablero (o aspira a ello). Se convierte en un factor previsible en los cálculos políticos y las relaciones de fuerzas. Se vuelve gobernable.

–Desde el 15-M, la impugnación del sistema representativo convive con una búsqueda minuciosa del consenso asambleario, ¿cómo vincular ambos aspectos?

–Se viven como opuestos. El consenso de la CT funciona, como decíamos antes, prescribiendo ya de entrada los límites de lo posible: la democracia equivale a un sistema de representación en el marco de un sistema de partidos (reducido fundamentalmente a dos: PP y PSOE). En el movimiento 15-M, el consenso es una idea-fuerza muy importante. Pero los acuerdos se construyen haciendo dialogar a los desacuerdos en asambleas públicas donde cualquiera puede hablar en nombre propio y no existen las facciones-partidos. Las luchas de poder se sustituyen por la escucha activa, la elaboración de pensamiento colectivo, la atención hacia lo que se está construyendo entre todos, la confianza generosísima en la inteligencia del otro desconocido, el rechazo de los bloques mayoritarios y minoritarios, la búsqueda paciente de verdades incluyentes, el cuestionamiento y recuestionamiento constante de las decisiones tomadas, el privilegio del debate y el proceso sobre la eficacia de los resultados, etc.

–Fue llamativa también una suerte de coordinación espontánea en todo el país: empezaron a contagiarse los acampes en otras ciudades y en pequeños pueblos…

–La ocupación de todas las plazas de España es el gesto más radical desde la autoconvocatoria frente a las sedes del PP a la jornada de reflexión del 13-M de 2004. La paradoja es que ese desafío masivo se apoya en los recursos más ligeros: la no violencia, la idea-fuerza del respeto, el lenguaje despolitizado y humanista, la apertura sin límites, la búsqueda a toda costa del consenso, la interpelación positiva hacia la policía, etc. Esa es la paradoja en tensión que da toda su fuerza al movimiento. Sin el conflicto, sólo seríamos una simpática forma de vida “alternativa” más. Sin el costado empático e incluyente, sólo seríamos otro pequeño grupo “radical” separado e incapaz de morder la realidad. El sí sin el no es buenísmo. El no sin el sí es pura desesperación.

–¿Cómo continúa ese debate una vez levantada la acampada en Puerta del Sol?

–Durante un mes hemos asistido a asambleas de cinco o seis horas realmente apasionantes, extraordinarias y únicas como experiencias de inteligencia colectiva. Pero una vez abandonado el campamento de Sol que funcionaba como centro soberano en Madrid, la situación se ha modificado, ha pasado de acampada a movimiento, y hay un gran debate abierto en torno de la organización, la toma de decisiones, la noción de consenso y el espacio de las asambleas. ¿Sigue siendo viable pensar el consenso como unanimidad? ¿No lastra esa idea de consenso la agilidad de las iniciativas y las acciones? ¿Cómo organizar democráticamente un movimiento con varios centros? ¿Hay algo así como un movimiento? ¿Dónde están sus fronteras entre dentro y fuera? ¿Se puede articular sin totalizar? Como el movimiento 15-M es una novedad, el desafío es ahora pensar todas estas preguntas desde un nuevo cerebro y no aplicar las respuestas heredadas de los movimientos sociales u otros.

–Desde el principio, sin embargo, la pregunta era cómo ir más allá de Sol…

–Los acampados de Sol siempre supieron muy bien que su fuerza estaba fuera de Sol. Mejor dicho: la fuerza estaba en el vínculo vivo con lo que un amigo llama “la parte quieta del movimiento”, es decir, la población tocada y afectada por Sol aunque no participase directamente en la acampada. Sol nunca buscó la separación y por eso suscitó tantos flujos de solidaridad dentro/fuera (tan sólo el tercer día tuvo que hacerse un llamamiento para que los vecinos de Madrid dejasen de llevar comida que ya no se sabía dónde almacenar). Nunca se planteó como un afuera utópico ni como otro mundo posible, sino como una invitación al otro desconocido a luchar juntos en un plano de igualdad. En realidad, Sol no era lo Otro, sino este mismo mundo (con sus guarderías, sus placas solares, su biblioteca y su enfermería) pero construido y gobernado directamente por sus habitantes. En un grupo de debate, una chica por debajo de los veinte años dijo: “nos reprochan que somos muy abstractos, pero los abstractos son ellos”. Es la diferencia entre utopía y heterotopía. La utopía es otro mundo. La heterotopía es una pequeña distancia con respecto a la realidad que nos permite habitarla de otra manera. Sol era esa pequeña distancia.

–¿Qué experiencias de la crisis recoge el movimiento del 15-M?

–Entre enero y marzo se produjeron en España más de quince mil desalojos forzados de vivienda. Se trata de personas que no pueden asumir el pago de las hipotecas que contrataron en su día y son expulsadas de sus casas (lo que no les exime de la obligación de pagar el resto de la hipoteca pendiente). Me parece que los desahucios son la imagen más precisa de la crisis, quizá incluso también la imagen más precisa del capitalismo actual. Desahuciar, expulsar, desposeer, desarraigar, precarizar, fragilizar, arrojar a la intemperie y la incertidumbre… Para los mercados financieros que rigen nuestro mundo, todos somos materia desechable, prescindible, superflua. Ninguno está a salvo del gran desahucio capitalista. La alteración de todo es la norma y la estabilidad de algo es ahora la excepción. El miedo a quedar fuera es el acicate de fondo que nos empuja a todos a abrirnos paso a codazos en el día a día. Una de las líneas de acción del 15-M, una vez que las acampadas han perdido centralidad, es el bloqueo de los desahucios en marcha. Es una imagen que dice mucho sobre el movimiento. Dice por ejemplo que el 15-M no apunta a otros mundos posibles y utópicos, sino más bien a poder habitar el único que hay. Y eso pasa por nuestra capacidad para reinventar el vínculo social, porque no es el Estado quien puede detener la lógica del mercado, sino el otro desconocido que se planta frente a mi casa y bloquea el automatismo fatal del desahucio. Hoy por mí, mañana por ti.

–La cuestión de la vivienda y los desalojos compulsivos es un tema central para pensar la continuidad del movimiento, entonces…

–Ningún desahucio había sido noticia hasta ahora. Un desahucio no puede ser “tema” para ningún intelectual de la CT. Casi por definición. Pero ahora sí se habla de ellos. Los desahucios aparecen en la prensa y la televisión. ¿Por qué? Simplemente porque algunas personas han decidido interrumpir ese mecanismo que se nos presentaba como una especie de fatalidad “natural”, mostrando que se trata de un problema completamente político. El bloqueo de un desahucio es un gesto que agujerea la cultura consensual: hace ver lo que se quería ocultar, problematiza y politiza lo que se quería “naturalizar”, esquiva todas las trampas identitarias y nos interpela a todos.

¿POR QUE AMADOR FERNANDEZ-SAVATER?

Los apuntes de la acampada

Verónica Gago

El movimiento del 15-M abrió en España una secuencia de ocupaciones de plazas, asambleas masivas y protestas de todo tipo. De una ciudad a otra se replicó en pocos días esa tecnología compleja de la acampada, armando comunidades al aire libre en las que se cocinaba, se fabricaban guarderías y bibliotecas, se discutía horas y horas, y se ponía en común la experiencia de la crisis. “Democracia real ya” fue la consigna clave gritada acá y allá pero también lo que se buscaba experimentar en esas plazas autogestionadas. Amador Fernández-Savater (Madrid, 1974) fue un atento y lúcido cronista de esas palabras nuevas que empezaban a rondar por la Puerta del Sol. Escribió una secuencia de “Apuntes de la acampada” en el periódico Público que tuvieron miles de lectores. Esos apuntes revelaban, sin embargo, un entrenamiento en la escucha: Fernández-Savater estuvo involucrado en el movimiento ciudadano que se originó tras los atentados del 11-M y de allí salió el libro colectivo Red Ciudadana tras el 11-M; cuando el sufrimiento no impide pensar ni actuar. Además, dirigió durante años la revista Archipiélago y actualmente es editor de Acuarela Libros. Se lo puede escuchar también semanalmente, haciendo “filosofía de garaje”, en el programa radial Una línea sobre el mar.

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Ago 30 2011

Ahora la clave es capturar a Gadafi

Muy completo y esclarecedor este comentario del colega de PL, quien con la economía de espacio propia de un avezado periodista de agencia noticiosa, logra entregarnos claves vitales para discernir lo que está pasando de verdad en Libia

Moisés Saab

Jefe de la redacción África-Medio Oriente de Prensa Latina.

Los acontecimientos en Libia se precipitan con el paso de las horas y la OTAN y el autodesignado Consejo Nacional (CNT) apresuran la cacería humana contra Muamar el Gadafi. Esa premura tiene una explicación: de su captura depende el éxito de meses de bombardeos y muerte para controlar Libia y sus recursos, pero también es un paso importante en la estrategia africana y medioriental de las potencias occidentales.

Evidencia de esa lógica es el esfuerzo con que las heterogéneas milicias del CNT entraron en Trípoli, la capital de la Jamahirya (estado de masas, en árabe) creada por Gadafi, la cual, aunque con pobre efecto práctico, tiene un impacto sicológico y de imagen pública para apoyar el empuje sobre todo de Francia e Italia para conseguir la aceptación universal de los insurgentes como representantes legítimos libios.

De nuevo el martes pasado la OTAN machacó el complejo de Bab el Aziziya, aunque es dable suponer que el objetivo no era apresar al elusivo líder libio, sino dar un golpe de efecto, en la misma línea de razonamiento que la alianza y sus protegidos del CNT siguieron al tomar la capital libia.

Aunque en la práctica es un ejercicio en futilidad, porque si en algún lugar no estaba Gadafi era justo en ese conjunto de construcciones, el esfuerzo tiene un propósito político: demostrar que están en control de la situación en el atormentado país del norte africano, en el contexto de la reunión de urgencia convocada por la Liga Árabe para el jueves 25 de este mes.

El jueves medios del CNT aseguraban tener rodeado un edificio en Trípoli en el cual suponían estaban guarecidos el líder libio y sus hijos, una hipótesis de dudosa pronóstico, cuenta habida del estado de cosas en la capital libia y la capacidad elusiva de que ha dado muestras Gadafi, quien esta semana reiteró que permanecerá en su país hasta la victoria o el martirio.

Pero la línea seguida por los insurgentes rindió frutos el jueves cuando la Liga de Países Arabes (LPA) acordó, a petición de su Comité de Iniciativas de Paz, conceder al CNT el asiento libio, un espaldarazo que lo hace, con un golpe de dados diplomático, representante legítimo del país a los ojos de los estados miembros con todo el peso que tal decisión conlleva.

La decisión, en rigor, era esperada, ya que la LPA desde el inicio condonó las sanciones económicas y políticas acordadas contra Libia por las potencias occidentales, ha estado a lo largo del conflicto del lado de los opositores de Gadafi y, además, condonó la agresión de la OTAN, iniciada al amparo de la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU.

Aunque ese texto sólo alude a la adopción de medidas para proteger a la población civil de alegados abusos de los derechos humanos en Libia y, en modo alguno, avala los ataques aéreos de la OTAN, alianza castrense que no es miembro del sistema de la ONU, la Liga cobró de esa manera a Gadafi sus frecuentes desplantes.

Y entre los países miembros, Catar, que participa en el esfuerzo castrense contra el gobierno libio y envió fuerzas especiales para que sirvieran de guardaespaldas a los miembros del CNT, todos ex ministros de la Jamahirya.

Los militares cataries compartieron esa tarea con colegas del SAS, el cuerpo de élite británico; la Fuerza Delta estadounidense y el Groupe des commando parachutiste de Francia, acorde con precisiones del sitio digital israelí debka.com, especializado en temas castrenses.

Pero el fenómeno libio encierra un grupo de complejidades que resulta ingenuo pasar por alto:

Gadafi sigue libre y en paradero desconocido; existen interrogantes sobre la repentina desaparición del panorama de algunas de sus unidades blindadas y, en perspectiva, las dificultades que comporta el control del vasto territorio libio constituyen una incógnita a tener en cuenta en la compleja ecuación.

Significativas porciones de ese país son en gran parte desérticas y coto privado de tribus beduinas que se consideran sus propios gobiernos y cuyas lealtades el CNT tiene que ganarse, una tarea de resultado impreciso.

Ese es uno de los factores que mueve a este cronista a considerar que en Libia, tampoco, la historia ha llegado a su fin.

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Ago 28 2011

Calles de Marianao

Ciro Bianchi Ross

Desconoce este escribidor cómo sería la cosa, pero imagina que antes de la década de los 50 del pasado siglo no resultaría nada fácil localizar una dirección en el territorio que se extiende al oeste del río Almendares y que era entonces un municipio único, Marianao.

Pongamos solo un ejemplo y no precisamente de los más complicados. La actual calle 42 llevaba el nombre de López Serrano entre las avenidas Primera y Quinta. A partir de ahí y hasta la calle 17 era la avenida Almendares, y se llamaba calle 12 entre la 17 y la avenida 41. La situación se complicaba cuando se avanzaba hacia el oeste por el Marianao antiguo y los nuevos repartos que crecieron a su alrededor.

En 1953 Marianao era ya el segundo municipio del país, por encima de las capitales provinciales. Ningún territorio habanero creció durante la República tanto como ese. Desde Almendares y Buenavista, fomentados en 1904, hasta el Balcón de la Lisa, 50 años después. Entre una fecha y otra surgieron —y cito sin atenerme a un orden cronológico— urbanizaciones como las del Country Club, Barandilla, La Coronela, La Sierra, Ampliación de Almendares, Miramar, Querejeta, Alturas de Miramar, Kohly, Náutico, Flores, Alturas de Belén y Pogolotti. También Finlay, Buen Retiro, Santa Felicia, Coco Solo. Zamora, San Rafael, Versalles, San Agustín, El Bosque, Alturas del Bosque…

Las manzanas de Miramar miden cien metros por las avenidas y 200 metros por las calles. Solo la Quinta Avenida mantenía una homogeneidad desde la salida del actual túnel de Calzada hasta la rotonda del Havana Yacht Club, actual círculo social obrero Julio Antonio Mella. Los otros ejes principales del municipio eran las avenidas 31, 41 y 51, que atravesaban el territorio de este a oeste con numerosas inflexiones.

Dentro de esa red principal se fomentaron las urbanizaciones ya apuntadas. Se diseñaban según la superficie de las fincas rústicas donde se asentaban y con las cuadrículas que más convenían a los intereses de los parceladores, me dice el profesor José Salom Compañy, un economista de la Construcción que participó en la rotulación de las calles, avenidas y casas de Marianao y que debe ser de los pocos sobrevivientes de esa empresa.

Añade el profesor Salom que desde la calle 36 hasta la 60, donde, por la finca rústica de Monte Barreto, se interrumpían las parcelaciones hasta la calle 84, desde el mar hasta la avenida Novena, existían seis parcelaciones distintas como el Residencial Miramar, entre las avenidas Primera y Quinta y las calles 36 y 42; y Ampliación del Reparto Miramar, entre Quinta y Séptima y 36 y 42. La Sierra ocupaba un polígono irregular entre 22 y 42 y Novena y 31, y sus parcelas se orientaban en un ángulo de 45 grados aproximados con relación a la Quinta Avenida. Le seguía el reparto Almendares, con igual cuadrícula, hasta la calle 60…

A partir de Miramar

La empresa telefónica y la llamada Compañía Cubana de Electricidad tenían especial interés en ordenar la numeración de las calles y las casas de Marianao a fin de facilitar el control de la clientela y agilizar las tareas de facturación y cobro. Fue precisamente el subadministrador de la empresa eléctrica en el municipio quien asumió la presidencia de la Comisión Local Urbana que, a instancias del municipio marianense, promovió y dirigió la numeración de las avenidas, calles y casas. Formaban parte de ese grupo representantes de la Cuban Telephone Company, así como de la Alcaldía de Marianao, ocupada entonces por Francisco Orúe González, un batistiano que respondía por el sobrenombre de «el Cabito».

La nueva urbanización consideró como avenidas a todas las arterias que corrían de este a oeste, paralelas al mar. Se les adjudicaron números impares. Las vías orientadas de norte a sur, transversales a las avenidas, resultaron calles y se les otorgaron números pares. En algunos lugares, dada la irregularidad de las urbanizaciones, hubo que añadir letras a los números que identificaban calles y avenidas. A las casas y los solares se les numeró a partir de los dígitos de la entrecalle y se añadió un número consecutivo que correspondía a la parcela. El empeño partió, comenta el profesor Salom, de la numeración de las vías del Reparto Miramar, que comenzaba en la calle 0 y llegaba hasta la 36, en dirección este-oeste, y desde la avenida Primera hasta la avenida Novena en dirección norte-sur. Esa numeración no fue alterada.

La nomenclatura de las calles va de menor a mayor partiendo de la desembocadura del río Almendares. Las de las avenidas va también de menor a mayor desde la línea de la costa.

Se acepta la propuesta

Hasta ese momento el nombre o número de las calles se inscribía en una placa elaborada en hierro fundido y posteriormente en calamina, que se adosaba a la pared de edificaciones situadas en las esquinas. El número de las viviendas estaba impreso asimismo en una placa. Esa solución se hacía inoperante en los nuevos repartos donde las regulaciones urbanísticas establecían que el área verde del parterre, la acera y el jardín alejaran la edificación unos cinco metros de la calle. En el Marianao antiguo la placa que indicaba el nombre o la numeración de las vías podía mantenerse adosada a las edificaciones. En las nuevas urbanizaciones se colocaron hitos prefabricados de terrazo en los parterres de las esquinas, sistema ya usado, en la década de los 30, en el Vedado y la Víbora. Así también lo hizo la Asociación de Propietarios y Vecinos del Reparto Miramar. Se decidió al fin que las señalizaciones en la nueva rotulación fueran elementos prefabricados de terrazo, con granulado de mármol crema de Sagua, aglomerado con cemento blanco y pulimentado después de grabar en su superficie los números correspondientes, rellenados (los números) con polvo de mármol negro de Pinar del Río, aglomerado con cemento blanco teñido con polvo negro.

En esa fecha, la única empresa en Cuba capaz de acometer dichas señales eran los Talleres Ornacem S.A., especializados en elementos ornamentales prefabricados de mortero de cemento, terrazo y yeso. Y es aquí donde el profesor Salom Compañy, que me suministró toda esta información, se vincula al proyecto de rotulación de las calles del antiguo municipio de Marianao. El padre de Salom era uno de los propietarios de Ornacem y él se desempeñaba como el administrador de los talleres. De inmediato se puso en contacto con la Dirección de Construcciones del Municipio y de allí lo remitieron a la Comisión de Rotulación, que aceptó la propuesta. Ya para ese entonces Ornacem mantenía relaciones de trabajo con el Ayuntamiento de Marianao: le ejecutaba el mobiliario urbano —bancos de terrazo, lozas de mortero para pisos, jardineras, farolas y otros elementos prefabricados— para los numerosos parques que se construyeron en la época en el territorio.

Curiosidades y chapuzas

No me extenderé en el relato del diseño de los hitos y su fabricación. Añadiré solo que su elaboración y colocación se organizó por medio de croquis que mostraban las cuatro esquinas de la intersección de las calles, señalaban los números de las vías y marcaban las dos esquinas donde se colocarían. El presidente de la Comisión confeccionaba personalmente esos croquis en original y dos copias. La primera quedaba en las oficinas de la Comisión; el original y la segunda copia se remitían a Ornacem. Una vez colocados los hitos, la empresa constructora adjuntaba el original a la factura que pasaba a la Comisión y con ese original en la mano un grupo de inspectores verificaba si el hito había sido puesto o no, sus condiciones y si su ubicación era la correcta.

Aun así, dice el profesor Salom y ríe con toda su risa, algunas chapuzas se advierten en el trabajo. Como en el caso de la calle 30, que entre las avenidas Primera y 31 atraviesa las avenidas Tercera, Quinta y Séptima, pero al llegar a Novena, donde tiene lugar el encuentro de los repartos Miramar y La Sierra, la esquina nordeste es avenida Novena y calle 30, en tanto que la esquina sudoeste es 17 y 30.

Anotemos ahora una curiosidad que aporta mi interlocutor. La calle 10 hace en la avenida Novena una inflexión de unos 45 grados; es el encuentro de los repartos Miramar y Alturas de Miramar. Continúa entonces como Avenida 41, General Lázaro Cárdenas. Como identificación, se construyeron unos hitos rectangulares que en su parte superior llevan el rótulo de Ave. 41 y en la parte inferior muestran el nombre del ilustre militar y político mexicano. Es el único caso en el antiguo municipio de Marianao que se denominó con un nombre una calle o avenida, aunque se respetó el número para no romper la estructura del proyecto.

Tres años de trabajo

En las conversaciones iniciales entre el profesor Salom y la Comisión para la numeración y rotulación de avenidas, calles y locales, no pudo precisarse de entrada cuántos hitos sería necesario confeccionar. Se habló de una cantidad tentativa. Se realizarían entre 2 500 y 3 000 unidades al precio de 25 pesos cada una; cifra esta a la que el fabricante rebajó un 20 por ciento, cinco pesos. Disminución, en la época, nada despreciable para el cliente, y manejable por parte de los productores, dado el volumen de piezas que se debían ejecutar.

Precisa Salom Compañy: «La colocación de los hitos se organizaba semanalmente. Cuando una cuadrilla de obreros de Ornacem S.A., dirigida por Felicindo Cid, encargado general de los talleres, se trasladaba en uno o dos camiones plancha, con los hitos que se debían colocar, los materiales y las herramientas necesarias para su labor. Digamos, el mortero imprescindible para asentar los hitos se preparaba en seco y se envasaba en sacos para su traslado. Se llevaban bidones con agua para preparar el mortero en el lugar…».

El día anterior, Salom y Felicindo recorrían las áreas donde se colocarían los hitos y comprobaban que los sitios estuvieses libres de inconvenientes.

Recuerda Salom que el primer hito se emplazó en la esquina de la avenida Primera y calle 80, y que la primera casa numerada fue la 8002.

La rotulación del territorio del antiguo municipio de Marianao demoró tres años en total a partir de 1954 y lo convirtió, dice Rolando J. Rensoli en su libro La Habana, ciudad azul, en un lugar «moderno y grandioso».

Transcurrieron más de cinco décadas desde entonces y esos hitos, a pesar del tiempo, los accidentes, el vandalismo y la negligencia, siguen marcando el camino.

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Ago 28 2011

Cuánta falta nos hace el respeto

Leonardo Boff

La cultura moderna, desde sus albores en el siglo XVI, está asentada sobre una brutal falta de respeto. Primero hacia la naturaleza, tratada como un torturador trata a su víctima con el propósito de arrancarle todos sus secretos (Bacon). Después, con las poblaciones originarias de América Latina. En su Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias (1562) cuenta Bartolomé de las Casas, como testigo ocular, que los españoles «en sólo 48 años ocuparon una extensión mayor que el ancho y largo de toda Europa y una parte de Asia, robando y usurpando todo con crueldad, injusticia y tiranía, habiendo sido muertas y destruidas veinte millones de almas de un país que habíamos visto lleno de gente y de gente tan humana» (Décima Réplica). Luego esclavizó a millones de africanos, traídos para las Américas, negociados como «piezas» en el mercado y consumidos como carbón en la producción.

Sería larga la letanía de la falta de respeto de nuestra cultura, culminando en los campos de exterminio nazi con la aniquilación de millones de judíos, gitanos y otras personas consideradas inferiores.

Sabemos que una sociedad sólo se construye y da un salto hacia relaciones mínimamente humanas cuando establece el respeto de unos hacia otros. El respeto, como bien lo mostró Winnicott, nace en el seno de la familia, especialmente de la figura del padre, responsable del paso del mundo del yo hacia el mundo de los otros, que surgen como el primer límite a ser respetado. Uno de los criterios de una cultura es el grado de respeto y de autolimitación que sus miembros se imponen y observan. Surge entonces la justa medida, sinónimo de justicia. Si se rompen los límites, aparece el irrespeto y la imposición sobre los demás. Respeto supone reconocer al otro como otro y su valor intrínseco, bien sea persona o cualquier otro ser.

Entre las muchas crisis actuales, la falta generalizada de respeto es seguramente una de las más graves. La falta de respeto campea en todas las instancias de la vida individual, familiar, social e internacional. Por esta razón, el pensador búlgaro-francés Tzvetan Todorov en su reciente libro El miedo a los bárbaros (Galaxia Gutenberg 2008) advierte que si no superamos el miedo y el resentimiento y no asumimos la responsabilidad colectiva y el respeto universal no tendremos cómo proteger nuestro frágil planeta y la vida en la Tierra ya amenazada.

El tema del respeto nos remite a Albert Schweitzer (1875-1965), premio Nobel de la Paz en 1952. Natural de Alsacia, era uno de los más eminentes teólogos de su tiempo. Su libro Historia de las investigaciones sobre la vida de Jesús es un clásico, por mostrar que no se puede escribir científicamente una biografía de Jesús. Los evangelios contienen historia pero no son libros históricos. Son teologías que usan hechos históricos y narrativas con el objetivo de mostrar lo que Jesús significa para la salvación del mundo. Por eso, sabemos poco del Jesús de Nazaret real. Schweitzer comprendió que el Sermón de la Montaña es histórico y es importante vivirlo. Abandonó la cátedra de teología, dejó de dar conciertos de Bach (era uno de sus mejores intérpretes) y se matriculó en la facultad de medicina. Terminada la carrera, fue a Lambarene en Gabón, en África, para fundar un hospital y servir a enfermos del mal de Hansen. Y allí trabajó, dentro de las mayores limitaciones, todo el resto de su vida.

Confesaba explícitamente: «lo que necesitamos no es enviar allí misioneros que quieran convertir a los africanos, sino personas dispuestas a hacer por los pobres lo que debe ser hecho, si es que el Sermón de la Montaña y las palabras de Jesús tienen un sentido. Lo que realmente importa es volverse un simple ser humano que, en el espíritu de Jesús, hace alguna cosa por pequeña que sea».

En medio de sus quehaceres de médico encontró tiempo para escribir. Su principal libro es Respeto ante la vida que él coloca como eje articulador de toda ética. «El bien», dice él, «consiste en respetar, conservar y elevar la vida hasta su máximo valor; el mal, en no respetar, destruir e impedir que la vida se desarrolle». Y concluye: «cuando el ser humano aprenda a respetar hasta al menor ser de la creación, sea animal o vegetal, nadie necesitará enseñarle a amar a su semejante; la gran tragedia de la vida es que muere dentro de un hombre mientras vive».

Qué urgente es oír y vivir este mensaje en los días sombríos que la humanidad está atravesando.

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Ago 27 2011

EL MUCHACHO QUE NO DEBIÓ MORIR

Manuel Eliseo Gutiérrez Reinoso, Manolito, era un buen chico. Tenía sólo 16 años. Vivía en la Villa Jaime Eyzaguirre, de la populosa comuna de Macul, ubicada en la zona sur oriente de la capital chilena. Cursaba el tercer año de la enseñanza media

Mireya Reinoso, la madre, solo atina a decir que siente un dolor muy grande. En la foto, los familiares del joven no pueden controlar el llanto

“Yo vi disparar a los carabineros y no soy el único testigo”, dijo Gerson Gutiérrez, el hermano que estaba con Manolito cuando recibió el balazo

Hay casi mil 500 detenidos y varios centenares de heridos, tras el extraordinario paro del jueves y el viernes

MAGGIE MARÍN

Los vecinos de la comuna dicen que Manuel Eliseo Gutiérrez Reinoso, Manolito, era un joven muy respetuoso, tranquilo, y querido por todos. Se crió en la Iglesia Metodista Pentecostal, a donde iba acompañando a su abuelita. Cuando se les pide que den otros detalles no dudan, y apuntan que “no se metía en las protestas ni en política y le gustaba jugar a la pelota”. En efecto, disfrutaba mucho jugar y lo hizo poco antes de su muerte, el jueves. “Estuvimos jugando a la pelota por la tarde”, le contó a un colega de Página/12 su amigo Giuseppe Ramírez, quien todavía no se acostumbra a la idea de su partida.

Era el menor de 4 hermanos. Todos, Isaac, Jacqueline, Gerson y Manolito vivían junto al resto de la familia en calle Olga Poblete 4668. En la madrugada del viernes 26 y tras la última de las dos jornadas del paro que removió a Chile, el muchacho ayudaba al desplazamiento en silla de ruedas a su hermano Gerson, de 23 años. Querían ver las manifestaciones y los cacerolazos que se escuchaban a escasa distancia. Atravesaban un paso elevado que cruza la avenida Américo Vespucio –un anillo vial que circunvala todo Santiago– cuando un carabinero disparó desde un carro patrulla. Fueron tres balazos. Uno de los proyectiles le entró por el tórax, provocándole la muerte solo minutos después. A Jacqueline los médicos le aseguraron que la bala que extrajeron del cuerpo de su hermanito era de grueso calibre

Gerson Gutiérrez afirma que vio al carabinero que le propinó el balazo a Manuel. “Disparó hacia la gente, era un radiopatrulla, mi hermano me dijo ‘me dieron’, se sacó la mano del pecho. Tenía su mano ensangrentada y un orificio en el pecho. Traté de reanimarlo, de que no se quedara dormido, y él me decía ‘estoy bien, hermano, tranquilo, voy a salir de esta’.

Hay otro testigo del homicidio. Giuseppe Ramírez, de 19, un amigo, lo vio todo. Ambos aseguran que la policía disparó sin mediar provocación alguna. Así que aunque carabineros pretende que lo exoneren de culpas (lo cual lamentablemente tiene muchas posibilidades de ocurrir), la familia los culpa y con razón.

La muerte de Monolito ha sido el tristísimo epílogo de las dos grandiosas jornadas de paro nacional, el miércoles 24 y el jueves 25, en las que solo en Santiago de Chile participaron unas 300 mil personas.

Con una popularidad de lástima, debilitado por movilizaciones que lo sacuden desde hace tres meses y que cada día ganan más en organización y respaldo popular, e incluso temeroso de que la llamada crisis estudiantil termine en una auténtica revolución, Sebastián Piñera ha hecho un llamado desde el Palacio de La Moneda a los estudiantes y a la Central Unitaria de trabajadores de Chile (CUT), la mayor del país, a dialogar “ahora mismo”.

Pablo Ramírez, dirigente estudiantil, fue tajante: “Tomaremos una posición el lunes o martes. Siempre hemos querido tener un acercamiento con el Ejecutivo, pero necesitamos garantías de que nuestras demandas serán parte de la discusión. Es la primera vez que el presidente nos llama a conversar”.

La huelga de 48 horas contó con el apoyo de más de 80 organizaciones obreras, de estudiantes y hasta de partidos de la oposición. Alumnos de todos los niveles de enseñanza fueron, pues, protagonistas principales de las marchas, insistiendo en demandar cambios en el sistema educativo que el gobierno apoya cada vez menos, mientras facilita el fomento de la privatización.

Y vale sopesar lo siguiente: de acuerdo a analistas, expertos y encuestas, más del 80 por ciento de la población apoyan las demandas estudiantiles.

Arturo Martínez, presidente de la CUT, aseguró que en todo el país participaron en total en las protestas unas 600 mil personas, destacándose no sólo la capital, sino también las 70 mil que asistieron a la marcha en Valparaíso y otras 50 mil en las ciudades de Concepción y Temuco. Más allá del número, verdaderamente impresionante, Martínez valoró también otro éxito, la presencia de “todos los sectores sociales que durante estos dos días expresaron su convicción de que Chile debe ser distinto”.

Según dirigentes sindicales y estudiantiles, otras significativas acciones tendrán lugar el 4 de septiembre –cuando se efectuará el sepelio del presidente Salvador Allende, cuyos restos fueron exhumados en mayo para delimitar si su muerte fue por suicidio o asesinato–, y el domingo 11, cuando se cumplen 38 años del cruento golpe militar que implantó la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990), quien cuando les dejó el poder a los civiles en 1990 ya había recibido asesoramiento gringos para que cumpliera con el objetivo de que más de dos décadas después aún pervivan la constitución que entronizó bajo su mando y toda una serie de medidas que adoptó para afirmar el neoliberalismo, apuntalar el control de las multinacionales sobre los recursos y la economía nacional, y ejercer gran control sobre la ciudadanía.

El sello de oro de las jornadas de este agosto de batallas e indignación lo puso la carismática presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), Camila Vallejo. Esta protesta, dijo, surgió como apoyo a las movilizaciones estudiantiles, pero que ahora pide reformas más profundas. “Creemos que necesitamos un cambio al sistema político y económico del país, para que la distribución del poder y la riqueza sea más justa y que tengamos así condiciones dignas para desarrollarnos como seres humanos”.

Más claro, amigos, ni el agua.

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