América despierta

Otro punto de vista sobre estas latitudes

Archive for Noviembre, 2010

Nov 22 2010

Mapuches, gente de la tierra, la sangre y el fuego

Publicado por Maggie en En Nuestra América

Las luchas mapuches son reprimidas y criminalizadas. Les aplican la Ley Antiterrorista de Pinochet por luchar contra intereses privados

El estado chileno tiene una gran deuda histórica con este pueblo que con la reciente huelga de hambre amplió el escenario de sus luchas. En la foto Luis Marileo, uno de los dos menores que protagonizaron la huelga


Su cultura es milenaria. Tienen lengua, medicina, vestimentas y otras formas culturales propias

Maggie Marín

Las serpientes Kai Kai y Ten Ten se pelearon. Luego diluvió durante meses. Obligados a refugiarse en un cerro cercano al Biobío, río del centro-sur de Chile, los contendientes comenzaron a poblar la tierra. Esa es, en apretadísima síntesis, la leyenda sobre el surgimiento de los mapuche (Gente de la Tierra).

Lo real es que ellos habitan aquellos territorios desde al menos 500 años antes de nuestra era, como bien muestran vestigios hallados. Territorios, la verdad sea dicha, de los que han sido y son desterrados con la excusa del progreso, el desarrollo, la modernidad. Así que aunque para entonces fuese una cifra colosal, a la llegada de los españoles sumaban nada menos que un millón. Al presente se calcula que unos 900 mil viven en el sur de Chile –país andino de 17 millones de habitantes donde es la mayor etnia originaria–, y otros 150 mil en el suroeste de Argentina.

Ese exiguo aumento de su número muestra crudamente una de las terribles herencias de la colonización y la neocolonización, así como de la intolerancia, el segregacionismo y el racismo de los estados modernos. Una tendencia que se acentuará si no cesan el despojo y el acoso de que son víctimas, y con ello, el drama de ese pueblo originario. Gente de la tierra Establecidos, pues, en el centro-sur de Chile y el suroeste de Argentina desde remotos tiempos, sus principales asentamientos están en Araucanía, a unos 600 kilómetros al sur de Santiago, donde les fueron arrebatadas sus tierras ancestrales. Porque este pueblo de cultura milenaria que tiene lengua, medicina, vestimentas y otras formas culturales propias, ha sido condenado al exterminio progresivo pero radical, primero por los conquistadores, después por los gobiernos

Pero a pesar de las matanzas sufridas en los siglos XVIII y XIX han resistido hasta lograr un proceso de asimilación de su cultura patrimonial durante parte del siglo XX. Hoy, 90 por ciento de ellos sobreviven penosamente entre la prisión, las enfermedades y el hambre. Su lucha es, por ende, por su existencia, y se articula con la relación casi sagrada que mantienen con la tierra y su hábitat.

Los latifundistas, la derecha y la ultraderecha han sido los principales enemigos y detractores del pueblo mapuche, cuya lucha, que podría definirse como un auténtico conflicto interminable, ha chocado con la discriminación, el maltrato, el autoritarismo, la represión y hasta las torturas. De hecho el batallar mapuche ya acumula 464 años. Luchadores y aguerridos, su primera insumisión y gran batalla por la tierra se remonta a 1546. También resistieron las embestidas del ejército argentino entre 1860 y 1883. Finalmente derrotados, sus territorios fueron desmembrados y transferidos al estado y de ahí a particulares –naturales o foráneos, individuos o corporaciones–, que se han ido adueñando de esas áreas al punto de que las comarcas y asentamientos mapuche han sido militarizados.

Ese y no otro es el germen del conflicto mapuche que llega hasta nuestros días. Porque si bien su lucha nunca está en las agendas informativas de los grandes medios transnacionalizados, sus demandas por autonomía y por las tierras nunca han cesado. En su página web www.mapuexpress.net denuncian que miles de hectáreas de sus tierras ancestrales están en manos de grandes terratenientes o de empresas forestales y proveedoras de energía (hidroeléctricas) privadas, y también que los recursos naturales de esos dominios son explotados de forma irracional, lo que pone en peligro la vida de los animales y la existencia de ecosistemas en que descansa el equilibrio de la vida.

En efecto, desde hace años los mapuche que habitan en Chile reclaman para sí unos tres millones de hectáreas en el sur del país, que han sido gradual e inexorablemente invadidas para destinarlas a diversos proyectos privados de explotación, sin la aquiescencia de quienes en correspondencia con su cultura y su cosmogonía, defienden con uñas y dientes más que la propia posesión, la salud de la madre tierra y de su hábitat original.

Así las cosas, la huelga de hambre que 38 presos mapuches (dos de ellos menores de edad) mantuvieron durante 90 días –desde el lunes 12 de julio y hasta el reciente 9 de octubre— en diversas cárceles del propio sur de Chile para exigir juicios justos y el fin de la aplicación de leyes extremas, fue prácticamente silenciada por los falsimedios. Cuando más, tratada como noticia de relleno.

Siempre arrinconados por las corporaciones mediáticas, por demás en esta ocasión la heroica huelga resultó velada por la espectacular cobertura que tuvo en Chile y en el ámbito mundial el hallazgo y salvamento de los 33 mineros atrapados a 688 metros bajo tierra en la mina San Antonio, en pleno desierto de Atacama.

Fueron organizaciones humanitarias las que, casi en exclusiva, llamaron la atención respecto a que la situación más grave de los comuneros mapuche actualmente y que los impulsó a adoptar la medida extrema es precisamente que decenas de sus líderes y activistas han sido juzgados y condenados por supuestos actos de terrorismo, bajo preceptos de una Ley Antiterrorista que impide las excarcelaciones durante los juicios y permite el doble enjuiciamiento en la justicia civil y militar y el uso de testigos sin rostro en las causas.

Implantada por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) para sancionar a sus opositores, la citada ley –aún vigente excepto pequeñas modificaciones– ha sido criticada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) porque, además de las arbitrariedades ya apuntadas, consiente que los acusados estén en prisión preventiva durante dos años e impide a los abogados defensores el acceso a la investigación y la presentación de testigos.

Tan manifiesta es la justeza de la lucha de ese pueblo amerindio que durante la huelga recibieron abierto respaldo de intelectuales, dirigentes sociales y religiosos chilenos, algunos de los cuales iniciaron ayunos solidarios. Además, el relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas, James Anaya, llamó al gobierno chileno a no aplicarles la ley antiterrorista y a buscar todas las alternativas jurídicas o políticas para solucionar el conflicto.

Otros organismos locales e internacionales, así como individuos de diversas entidades, sostienen posturas similares.

Para la directora del Programa de Estudios de Antropología Jurídica e Interculturalidad de la Facultad de Derecho de la estatal Universidad de Chile, Milka Castro, no hay duda, actualmente “se está violando el Convenio 169″ de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre pueblos indígenas y tribales, ratificado por Chile en 2008, porque no se consulta debidamente a los mapuche.

Castro admitió a IPS su sorpresa al constatar por la prensa que profesionales de la esfera pública y funcionarios del Estado conocen poco el Convenio y la Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas (de 2007), también firmada por Chile. Más aún, agregó, desconocen la diversidad cultural del país.

“Hay un estado de ignorancia histórica e intencionada que arranca desde la educación básica hasta llegar a la universidad”, añadió la antropóloga en referencia al proceso usurpatorio de tierras mapuches llevado a cabo por el estado a fines del siglo XIX y luego entregadas a particulares.

Por su parte el profesor de la Escuela de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, José Bengoa, explica: “Hay un grupo importante del pueblo mapuche que está planteando una relación diferente con la sociedad chilena en general, y con el Estado chileno, en particular”. En términos precisos y concretos, dice el académico, esto significa un proceso de descolonización frente al cual a los estados les cuesta mucho reaccionar, les cuesta mucho comprender.

La sociedad chilena sólo entiende la cuestión mapuche e indígena como una “relación subordinada”, con “la imagen del indígena respetuoso, que no hace gala de todos sus derechos” agregó Bengoa, autor de varios libros sobre el pueblo mapuche.

No corresponde a la realidad pensar que por demandar mejores condiciones de vida, los mapuches no quieren grados importantes de autogestión o autonomía. “Obviamente quienes demandan eso siempre han sido, en todas partes del planeta, las vanguardias, los grupos jóvenes, las elites, los intelectuales, las personas que piensan al pueblo como un colectivo, los que piensan a la nación mapuche como una proyección hacia el futuro”, sostuvo Bengoa.

La citada antropóloga Milka Castro hace diana cuando especifica que el del territorio es un asunto clave. “¿Quiénes están estudiando y discutiendo este tema de forma responsable y rigurosa en el país? ¿Cómo Chile puede solucionar ese problema?”, se pregunta. La reivindicación mapuche choca con intereses empresariales, sobre todo forestales, propietarios de tierras usurpadas a los indígenas en el sur, razona la académica.

Héctor Llaitul, dirigente de la Coordinadora Arauco Malleco, fue uno de los cinco presos políticos mapuche en huelga de hambre en la Cárcel El Manzano, de Concepción. Cuando Telesur lo entrevistó llevaba más de 50 días de ayuno y había perdido 17 kilos. Ha sido condenado a 103 años de prisión. “El mapuche sigue viviendo la invasión, dice. Está bajo una dictadura militar. Hasta hoy no salimos de la ocupación ancestral de nuestro territorio por sucesivos Estados. Arrastramos históricamente la dominación.

“Estamos en miserables tierras bajo una legislación de ocupación. La posibilidad que el Estado ofrece de recuperar tierras es si hay título de merced, los cuales fueron concedidos después de la ocupación, por una mínima parte del territorio. Pero toda la tierra ancestral que se recupere, es considerada ilegal. El Estado no nos ha consultado ni antes ni ahora sobre nada; han resuelto el tema dentro de su estructura material, ideológica y cultural. Nuestra lucha mapuche apunta a sentar las bases para crear una propuesta de liberación nacional”, añade.

El luchador refiere que en las ONU le hicieron 24 cuestionamientos al gobierno saliente de Michelle Bachelet por su accionar contra el pueblo mapuche. Y se pregunta cuántos puntos tendrá que responder el actual, presidido por el multi millonario Sebastián Piñera, cuando le pregunten. “La práctica de la tortura, la muerte y los allanamientos no comenzó ahora. Pero se agudizó. Porque la derecha ya tenía todo, sólo le faltaba el poder político. Ahora se intensifica el avance de las forestales y mineras, para seguir apoderándose de los territorios mapuche y otros pueblos. El Plan Araucanía que impulsa el gobierno, para nosotros es una copia en pequeño del Plan Colombia”, precisa.

Sobre la ley antiterrorista de marras expresó que la luchar para derogarla trasciende la causa mapuche. “Si bien hoy nos la aplican a nosotros, tarde o temprano se la aplicarán a cualquier otro movimiento que luche por condiciones más dignas de vida, por un proyecto político más justo, más humano”.

A comuneros y líderes mapuche como Héctor Llaitul, que solo podían ofrecer sus cuerpos para hacerse oír y que arrostraron la posibilidad de morir de inanición, deben su pueblo y otros luchadores sociales que el debate sobre la Ley Antiterrorista, la reforma de la justicia militar y la criminalización de las luchas sociales saltara del socavón de olvido en que se hallaba. De hecho la huelga fue suspendida luego de que al gobierno no le quedó otro remedio que firmar un acuerdo según el cual ajustará reformas a la ley y a las normas para el enjuiciamiento de los mapuche.

En la persona del ministro secretario general de la presidencia, Cristán Larroulet, el gobierno se comprometió a retirar las querellas que al amparo de la ley de marras enfrentaban los indígenas presos, acusados por la fiscalía de acciones violentas.

Sin embargo no lograron, como querían, la participación de la fiscalía en el acuerdo y que los fiscales retiren los procesamientos por la controvertida ley. Algunos líderes aducen que no obstante ese compromiso en verdad no hay garantías de que dicha legislación no se vuelva a aplicar a la protesta social mapuche. Luego es seguro que la batalla, lejos de terminarse, va a continuar.

Bien dicen los chilenos de bien que no habrá democracia verdadera en Chile mientras existan códigos represivos como la Ley Antiterrorista, y actitudes racistas y de marcada injusticia como las que han sufrido y sufren los mapuche. De momento esta protesta heroica puso sobre el tapete la gran deuda histórica del estado chileno con este pueblo y amplió el escenario de las luchas mapuches y los desafíos que deben enfrentar. La Gente de la Tierra, que duda cabe, los aceptará.

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Dícese que dicen…

Dicen los que saben, que los más antiguos de los antiguos estaban hechos de lluvia azul (…). Algunos dicen que, en realidad, eran dioses orlados de viento que buscaban la mejor tierra para sembrar sueños y, de pronto, sin previo aviso, en una tormenta imposible de relámpagos y volcanes fulgentes, se dibujó en toda su morena hermosura la primera lagmien mapuche. Toda esta tierra es tuya, le susurraron con fuego para que jamás nunca se le olvidara, ni a sus hijos, ni a los hijos de sus hijos. Y así a la gente de la tierra se les dio el Meli Witran Mapu – los cuatro puntos cardinales – para que allí hicieran el amor sin prisa y, también sin urgencia, compartieran los frutos de sus entrañas que eran, les dijeron, de todos y de nadie. Que aquí podrían construir su Mundo y su País, y les dieron choroyes y arrayanes, quilas y bandurrias, lagos y montañas, y en el centro de su corazón les dibujaron un río tan bello y tan azulado que daban ganas de llorar (…). Hilar su Mundo y su País, les dijeron, pero, con un dejo de tristeza y con descomunal pesadumbre, entornaron sus ojos de lluvia para advertirles que desde allende los mares vendrían de yelmo y alabardas para matarlos a todos en nombre de un dios ajeno. Que tuvieran cuidado, porque aquende la muerte se vestiría de uniforme chileno y argentino; y todo se lo dijeron en tiempos en que no existían ni Chile y Argentina, sino tan sólo el Wallmapu, el País Mapuche, su país de tierra fértil y pródiga y, por lo mismo, apetecible por forasteros de distinto signo.

(Fuente: Mundo Mapuche, de Tito Tricot, Telesur)

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Nov 19 2010

33 MUJERES BAJO TIERRA

Agencias de prensa,  medios establecidos (falseadores y no tantao), así como prensa de la llamada alternativa, han puesto a circular la noticia por el mundo desde hace unos días: En Lota, al sur de Chile, 33 mujeres se encerraron en la mina Chiflón del Diablo, a 900 metros de profundidad, e iniciaron una huelga de hambre exigiendo la restitución de sus trabajos, que les permitieron mantenerse luego del terremoto y maremoto del 27 de febrero pasado.

“Nosotras estamos pasando una etapa difícil, hemos tratado de transar muchas cosas y ya llegamos a las últimas consecuencias. Esto es lo que realmente el Gobierno quería ver, porque no nos han escuchado, no nos han abierto las puertas”, explicó Ivania Anabalón, del grupo de manifestantes, para Radio Cooperativa. El Gobernador de Concepción, Carlos Gonzales, acusó a las 33 mujeres de preparar este montaje junto con el Jefe de Gabinete de la Municipalidad de Lota, Vasili Carrillo. Al iniciar la huelga el lunes 16, Evelía Saldías explicó a los medios de prensa, que habían ido a La Moneda, a las oficinas del Gobierno de Chile y luego al Parlamento, donde la Presidenta de la Cámara de Diputados y el Presidente del Senado dijeron que se votaría dentro del presupuesto de 2011. Las mujeres dicen que representan a más de 12 mil trabajadoras que perdieron sus puestos de trabajo tras ser empleadas en labores de reconstrucción de viviendas, escuelas y trabajos de limpieza.

Por su parte, la argentina TELAM facturó así el último despacho que pude ver al respecto:

El gobierno de la región chilena de Concepción aceptó dialogar con 33 chilenas en huelga de hambre en reclamo de trabajo que se encerraron en un yacimiento minero a 900 metros de profundidad, situación que ya comenzaron a provocarles problemas de salud.

“No tengo ningún problema en recibirlas”, dijo la intendenta (gobernadora) de Concepción, Jacqueline Van Rysselberghe, nombrada en su cargo por el presidente Sebastián Piñera.

La funcionaria, que negó que la salud de las manifestantes esté complicada, como indicó el municipio de la empobrecida ciudad de Lota, aseveró que tras la protesta se esconden intenciones políticas.

“Cuando hay actores políticos que quieren generar conflicto eso me complica”, dijo Van Rysselberghe, citada por DPA, y aseguró que la acción es coordinada por el ex guerrillero y hoy funcionario Vasili Carillo.

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Nov 16 2010

CUMPLEAÑOS Y CUMPLEMES

Publicado por Maggie en General

La  princesa Ana Victoria en la plenitud de sus 22 meses,  con su hermanito Enriquito, que el mes próximo cumplirá 11 añitos

Maggie Marín

Hoy precisamente cumple 63 años. Para ella, después de los 50 cada cumpleaños ha sido un desafío y un laberinto. Al menos esa es su opinión. Aunque sabe que no la comparten muchos, incluidos algunos amigos y colegas para quienes es a partir de entonces que comienza la buena rumba. Piensa que en su caso pesa mucho la mala salud, que judto desde la famosa “media rueda” empezó a darle que hacer una y otra vez. Y es un axioma, está convencida, de que con los años otros problemas también, los familiares por ejemplo, o se arreglan o se complican más. Y con tendencia a enmarañarse. Porque en esos asuntos no hay medias tintas, no hay periodos de meseta. Dice.

Tiene pues descuidado su blog, esa, su paginita querida, desde hace unos cuantos días, y ni tiempo ha tenido de explicarle a sus lectores lo que le ocurre. Porque en las últimas semanas ha tenido y aún tiene problemas de salud y personales. La salud es vital, pero los ultimos son sin embargo los que mas le pesan, los que más le duelen. Se trata de su nietecita Ana Victoria, su princesita, esa reina de la casa que hoy también cumple, aunque en su caso solo suma (apenas y por suerte), 22 meses. La beba, pobrecita, ha estado enfermita. Un malhadado virus le descontroló el estómago. Y de pegueta la agarró una fortísima gripe. En fin que reciénauer su médica de familia le dio el alta tras ocho días de fiebres, tos, inapetencia…. Cuentan que entró al círculo infantil bailando, le dio un beso a su seño y empezó a jugar con sus amiguitos. Es terrible esa niña. Enérgica, voluntariosa, pero única, personalísima, esa chiquilla loca. Pero de que pasó unos días bien difíciles no hay duda. Y con ella sus padres, su hermanito y por supuesto, la abuelita.

Pero no les he contado otro asunto. El sábado, cuando la fiebre de la pequeña empezaba a ceder y con ello saliá de nuevo la luz en esa familia cubana, cuando parecía que las dificultades quedaban atrás y sus vidas comenzarían a encarrilarse por los raíles habituales, se le rompió la computadora a la cumpleañera.Si, a la sexagenaria. Y en su caso esa maquinita es muy, pero muy importante. Es, de hecho, una parte vital de su centro de trabajo, además de centro de recreación. Películas, seriales, disfruta por su medio esta señora, esta periodista con 45 años de trabajo, cuyos problemas pulmonares no le dan tregua, en especial si de caminar y subir escaleras o pendientes ascendentes se trata.

Y bien amigos, la cuestión es que justo en el espacio que ocupa su computadora en un pequeño escritorio, está pues una parte importante de su vida. Habrá que esperar entonces algunos días. Todo irá tomando su nivel. Cumplidos ya sus 63 y con un disco duro nuevo en la compu, el blog seguirá su rumbo, continuará transitando los caminos de esta américa más despierta que nunca.Y a Dios gracias que así sea, América. Que el horno no está para galleticas de dulce…

¡Mire usted, que casi olvido lo más importante!: ¡!Ana Victoria, mi princesa, te envío desde el ciberespacio un abracito fuerte, un besuco grandísimo en el codito y otros en los cachetes de tu carita preciosa!!. Felíz cumplemes, mi chiquitica. Mi niña loquita. Que sigas cumpliendo meses, añitos, para que sigas siendo la alegría de la casa. De tu abuelita Maggie, que en lo que a ella compete, si que ya no quiere cumplir más meses ni más años. ¡Solavaya!…

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Nov 02 2010

Brasil, con aroma de mujer

Publicado por Maggie en En Nuestra América

Dilma Rousseff, economista de 62 años y ex ministra de Lula por siete años será la primera presidenta del gigante sudamericano y la duodécima de la región. Este es el tánden Lula-Rousseff

Miles se lanzaron a la calle en Río de Janeiro, Sao Paulo, Brasilia y otras ciudades del inmenso país, para celebrar el triunfo de la candidata del PT de Lula

Por MAGGIE MARÍN

En un resultado que, cual si se tratase de una tercera elección a la presidencia, avala los ocho años de gestión de Luiz Inácio Lula da Silva, su candidata, Dilma Vana Rousseff (Belo Horizonte, 1947) triunfó en las elecciones de este último domingo. Un triunfo irrebatible, por cierto: derrotó por 56,05 contra 43, 95 al aspirante del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y ex gobernador, José Serra. “Votar a Dilma es votarme un poquito”, había dicho pocos días antes del balotaje el primer hombre de extracción obrera en ocupar tan alta responsabilidad en Latinoamérica y cuyo protagonismo en la campaña electoral fue grande y determinante.

Se validaron así las encuestas y las profecías de analistas: la postulante del Partido de los Trabajadores (PT) será a partir de 2011 la gobernante 40 de Brasil, país de 192 millones de habitantes, primero en la región por su economía, quinto más grande del orbe, y arquetípico entre las célebres potencias mundiales emergentes.

Saldada la primera vuelta del 3 de octubre, donde obtuvo mayoría de votos aunque no la forzosa mitad más uno, la ministra de energía primero y jefa de gabinete después de Lula, admitió que encararía la segunda con garra y energía. Ahora en su primer discurso, emocionada hasta las lágrimas, agradeció a éste su apoyo y prometió luchar para erradicar la miseria, aumentar el ahorro público y el control de la inflación, así como trabajar para conseguir tasas elevadas de crecimiento económico. “No podremos descansar mientras haya brasileños con hambre, mientras haya familias viviendo en las calles”.

Fue la oportunidad de los casi 137 millones de votantes para escoger un proyecto diferente al del carismático da Silva, que sellará su mandato con el índice de popularidad más alto logrado por un político en la historia del gigante sudamericano, y que ha conseguido disminuir el hambre y la pobreza, reducir espantosos índices de violencia, que 90 de cada 100 niños vayan a la escuela y asimismo comandó otras políticas sociales que apoyan las mayorías.

Y aún cuando el tema es polémico, el actual gobierno alcanzó también crecimientos sostenidos y “confianza en los mercados”, una cuestión vital en sociedades como la brasileña.

De entre los ejemplos que vale apuntar uno es sin duda cardinal: salvaguardar la industria petrolera en ámbitos estatales. Así, con la vestimenta y el casco blanco de Petrobrás y a bordo de una plataforma petrolera, días antes de la jornada electoral Lula dijo que esa empresa simboliza más a Brasil que el fútbol y el carnaval. Mientras, reunida con la Federación Única de Petroleros, Rousseff fustigó el plan de Serra, orientado a la privatización de Petrobrás.

En el mismísimo ojo del huracán de una campaña electoral larga por sus dos capítulos, el llamado tánden Lula-Rousseff no dejó de insistir en sus proposiciones estatizantes y programas sociales. Pero justo es anotar que además en estos años Brasil le dio a Latinoamérica y el Caribe una jerarquía inédita y consolidó su liderazgo en la Unión de Naciones Sudamericanas y en el MERCOSUR.

Por otro lado hay que decir sin ambages que Latinoamérica necesita a un Brasil como este que nos lega el sindicalista metalúrgico, y para nada el que comenzaría a moldear de inmediato el candidato derrotado, de mentalidad neoliberal pura.

¿Y quién es esta mujer? Pues hija de la profesora brasileña Dilma Koimbra Silva y del empresario y abogado búlgaro Pedro Rousseff, la futura gobernante integró una organización armada que enfrentó a la dictadura militar (1964-1985). Apresada en 1969 en Sao Paulo, sufrió torturas y tres años de cárcel. En estos días, un colega recordaba que por entonces un fiscal la calificó como “la Juana de Arco de la subversión”.

A los brasileños les prometió continuar el legado de políticas sociales y desarrollo económico del actual gobierno. Asegura que oirá a Lula cada vez que lo necesite porque tiene confianza política y personal en él. “Golpearé mucho a su puerta. Sé que la encontraré siempre abierta”, dijo. “La tarea de sucederlo es difícil y desafiante, pero sabré honrar ese legado y ampliar su obra”, añadió. Por su parte, Lula, al depositar su voto, había dijo:”No tengo ninguna duda de que ella va a hacer un gran gobierno para este país”.

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Nov 02 2010

Plata, plata, dinero

Publicado por Maggie en En el mundo

Juan Gelman

De todo se puede hacer plata en EE.UU., hasta de los inmigrantes a punto de ser deportados. Varias empresas privadas administran prisiones por las que alrededor de un millón de sin papeles han pasado en espera de su expulsión y en condiciones de pesadilla: mujeres y niños violados por los guardianes y muertes causadas por falta de atención médica básica. Las más importantes son la Corrections Corporation of America (CCA) y el GEO Group, las financia el gobierno y gozan del pleno apoyo de Wall Street. No es raro entonces que alienten con fuerza la criminalización y el encarcelamiento de centroamericanos, mexicanos y otros que entraron a la potencia del Norte en busca de trabajo.

La T. Don Hutton, una verdadera cárcel con sede en Taylor, Texas, es un caso que grita: en los primeros días de marzo de 2006 se comenzó a encerrar en ella a los padres y los hijos que iban a ser echados y no tardaron los informes y denuncias sobre el maltrato que el personal de la CCA propinaba a los niños. La Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) documentó los hechos en una querella judicial y se prohibió alojar a familias en T. Don Hutton, sólo podían ingresar mujeres (www.aclu.org, 26/8/07). El remedio fue peor que la enfermedad: se incrementaron los abusos sexuales y violaciones (www.aclu.org, 20/8/10). La Casa Blanca se ocupa de otras cosas, de guerras, por ejemplo.

Los presos deben pagar su atención médica y que puedan es difícil y aun imposible: en el centro de detención del condado texano de Reeves murieron cinco hombres entre agosto de 2008 y marzo de 2009 –dos suicidios incluidos– por inatención a su salud. El 12 de diciembre de 2008 falleció encerrado en solitario Jesús Manuel Galindo, aquejado de epilepsia, y los guardianes retiraron su cuerpo en una bolsa. Esto desató a mediodía un motín de proporciones: el 12 de diciembre se celebra el Día de la Virgen de Guadalupe, un hondureño y un mexicano recluidos en un calabozo quemaron un colchón y los demás cautivos obligaron a sus vigilantes a liberarlos (www.texasobserver, 7/10/09). Acudieron Rangers, agentes del FBI, policías y efectivos del Departamento de Seguridad Pública, pero no pudieron sofocar la protesta.

Comenzaron las negociaciones y los intermediarios descubrieron, para su sorpresa, que no se trataba de un enfrentamiento gangsteril, una cuestión racial o un estallido espontáneo de violencia: los presos tenían sus demandas por las pésimas condiciones en que los sume el GEO Group. Exigieron una reunión con miembros del Consulado mexicano, el FBI y los guardianes para exponer sus reivindicaciones. Por la tarde, una delegación de siete detenidos –un venezolano, un nigeriano, un cubano y cuatro mexicanos– denunciaron la comida incomible, el abuso del solitario para castigar a quienes pedían tratamiento médico y, sobre todo y ante todo, una completa falta de atención en la materia. Las autoridades prometieron soluciones y el motín terminó al día siguiente.

Promesas son promesas y menos de dos meses después, el 31 de enero del 2009 los presos tomaron nuevamente el control de la cárcel. Esta vez la rebelión duró cinco días y el valor de los daños causados por la represión y la resistencia ascendió a 20 millones de dólares. El GEO Group fue obligado a pagar compensaciones por los maltratos que su personal había infligidos a los internados en Pennsylvania, Texas, Illinois y Nuevo México –hasta 40 millones de dólares por la muerte de un preso en Raymondville–, pero esto poco dañó sus finanzas: acopia 1700 millones anuales.

El sitio Seeking Alpha, que presenta análisis de mercado muy tenidos en cuenta por Wall Street, reveló que los ingresos de la CCA ascendían a 1600 millones de dólares en 19 estados, con un margen de ganancia del 9,4 por ciento (//seekingalpha.com, 23/3/10). Y no es casual que en el presupuesto federal ocupe cada año más espacio el rubro de la represión a los inmigrantes. Estas empresas practican un lobby muy eficaz en los departamentos gubernamentales competentes: cada dólar que el GEO Group invirtió en dicha actividad en el período 2005/2009 se convirtió en 662 billetes verdes en los contratos que obtuvo por un valor total de casi mil millones de dólares. Por algo la inversión del gobierno en la materia aumentó un 51 por ciento desde 2006 a la fecha.

La Casa Blanca aplica la legislación aprobada en 1995 con más dureza cada vez. El número de operativos para detener inmigrantes en lugares de trabajo, vecindarios y hasta en paradas del transporte público y estaciones del subte se duplicó en 2007 en relación con el 2006, según las últimas cifras conocidas, y la cantidad de los encarcelados pasó de unos 250.000 a más de 310.000 en ese lapso. En tanto, los cerebros de Wall Street aconsejan a sus clientes comprar acciones de la CCA y el GEO Group. Perseguir, detener y deportar inmigrantes es un buen negocio en EE.UU.

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Nov 02 2010

La resurrección

Publicado por Maggie en En Nuestra América

Palabras de Cristina Fernández al despedir a Kirchner
Al retirarse del cementerio de Río Gallegos donde despidió a su compañero político y sentimental de toda la vida, la presidente Cristina Fernández de Kirchner entregó una definición que va mucho más allá del momento y el lugar en que la pronunció. “No vamos a cambiar justo ahora”, dijo con una sonrisa a pesar del dolor.
Horacio Verbitsky
Desde Río Gallegos. No era necesario ser creyente para sentir emoción durante la sobria y cálida ceremonia con que tres sacerdotes amigos de la familia Kirchner despidieron a Néstor, el viernes en el cementerio municipal de esta ciudad que él condujo, como intendente y gobernador. Todo transcurrió con una intensidad, un decoro y una ternura que ninguno de los privilegiados que pudimos asistir olvidará. Cristina quiso que la acompañara un centenar de personas, entre representantes de organismos defensores de los derechos humanos que llegaron desde Buenos Aires, familiares de Kirchner, unos pocos legisladores a los que siente próximos, como Agustín Rossi o Eduardo Fellner; amigos de toda la vida y compañeros de militancia, de ella, de Néstor y de Máximo Kirchner. En cambio, dispuso que los ministros y funcionarios no abandonaran el trabajo en Buenos Aires, con escasas excepciones. Algunos que ignoraban la consigna, o que decidieron ignorarla porque necesitaban una foto, debieron volverse del Aeroparque sin asiento en los aviones.
Murió sereno. Mientras aguardaba dentro de la capilla la llegada de la comitiva, el padre de Plaza de Mayo Julio Morresi se acercó a María Ostoic y le dijo que con su hijo se había ido el mejor. “Ya va a venir otro”, respondió la madre del ex presidente, que al filo de sus 90 años mostró una serenidad asombrosa. Contó que en el rostro de su hijo muerto vio una expresión relajada. “Murió sereno.” Como quien reflexiona en voz alta dijo que el acto en el Boxing Club con los gobernadores le sonó como una despedida y que no entendió qué intentaba transmitir Kirchner cuando dijo que volvía a Río Gallegos. “Tal vez así impidió una tragedia mayor”, reflexionó, enigmática. No parecía que estuviera hablando de política. Suspiró y dijo: “Vuelve a la ciudad en la que nació. Los hijos deberían enterrar a los padres y no al revés”. Amigos de Río Gallegos contaron que Kirchner acababa de comprar una parcela en el cementerio local y que la noche anterior a su muerte había hablado de ello con Cristina. Los dos dijeron que no les gustaban los velorios en el Congreso, a cajón abierto, en los que los restos de lo que fue una persona quedan expuestos a las miradas morbosas de cualquiera. En la segunda fila de la nave escuchaba estos comentarios la hija menor de María Ostoic, María Cristina Kirchner, Macris o la verdadera Cristina Kirchner, como bromean los íntimos, a quien acompañaban sus hijos, un morocho fornido de 12 años y una señoritunga pizpireta de 11. Farmacéutica del hospital local, Macris rara vez viaja a Buenos Aires. Todos los Kirchner han heredado la nariz de María Ostoic, pero Macris comparte el rostro romboidal de su sobrino Máximo, a quien se parece más que a sus hermanos Néstor y Alicia. Máximo, que durante más de veinte horas no se separó de su madre en la capilla ardiente, se estremeció con un recuerdo al abrazar a un compañero en Río Gallegos. “Al matar a ese pibe en Constitución también mataron a mi viejo. Estaba indignado. Todos esos tipos tienen que ir en cana”, musitó. Junto con Cristina y sus hijos llegó su hermana, la médica Giselle Fernández. En la capilla también se abrazaron Alessandra Minnicelli, la esposa del encanecido Julio De Vido, quien hace apenas un mes perdió a su hijo Facundo, de 21 años, en un estúpido accidente cuando su auto mordió un cordón y embistió un poste, y la actriz Andrea del Boca. Hace cuarenta años ambas actuaron en Andrea, una película infantil filmada en esa misma ciudad. No habían vuelto a verse desde entonces. Se tenían de la mano, con los ojos empañados por el llanto.
La muy austera ceremonia ocurrió en la capilla del único cementerio de Río Gallegos, que no es privado por si hace falta decirlo, y estuvo a cargo de tres sacerdotes de estrecha relación con la familia Kirchner. Junto al espacio reservado para el féretro instalaron una corona muy sencilla, de pocas pero frescas flores, con una cinta argentina de plástico que sólo decía Cristina, Máximo y Florencia. No fue una misa, sino la lectura de un breve texto bíblico y una conversación entre amigos. Por eso el obispo Juan Carlos Romanín, quien desde el conflicto docente encabezó la oposición provincial, aceptó un consejo de conocidos cautos y se abstuvo de comparecer. Todos tenían presente el sonoro improperio, “Hipócrita”, con que un feligrés católico respondió a las melifluas palabras del cardenal Jorge Bergoglio, y el fastidio que causó la fugaz aparición para las cámaras en la Casa Rosada de Alcides Jorge Pedro Casaretto, luego de siete años en que ambos políticos episcopales trataron de hacerle las cosas difíciles a Kirchner y a su esposa en todo lo que estuviera a su alcance. Esa jerarquía tiene escasa relación con el gobierno pero preferiría que se notara menos. Lo siente como una capitis diminutio porque sólo se concibe como parte de una Iglesia del poder, aunque declame lo contrario. En cambio se comentaba con tolerancia, por su edad y porque nunca hostilizó a Kirchner, el rezo del jubilado obispo de San Isidro y Morón, Oscar J. Laguna, y con respeto la discretísima visita del arzobispo de Luján, Agustín Radrizzani, a quien CFK debió consolar cuando le tomó las manos en un pasillo lateral, lejos de la vista del público, y la de su predecesor, el jubilado Rubén Di Monte.
Nunca Menos
Horacio Verbitsky
No pasaron dos horas desde la muerte de Néstor Kirchner antes de que comenzara el debate acerca de la gobernabilidad. Cada cual participó a su manera y con lo que pudo, desde análisis y propuestas racionales hasta expresiones emotivas. Abrieron punta las columnas y editoriales de los grandes medios. En forma explícita, invitaron a pensar todo de nuevo, pero en realidad propusieron una vez más la vieja lógica que imperó en el país hasta que el azar puso en la Casa Rosada al líder excepcional que acaba de morir.
Uno de los principales columnistas del matutino Clarín escribió que la decisión de que la candidata presidencial en 2007 fuera CFK constituyó el “primer error estratégico grave” de Kirchner. No hay un razonamiento que respalde esa afirmación, que debe aceptarse como un acto de fe. Ante una pregunta sobre algún hecho que hubiera detonado la confrontación sin tregua con el CEO del grupo económico que creció en torno de ese diario, Kirchner respondió hace un par de meses: “Vino a verme a Olivos para decirme que Cristina no podía ser presidente”. No puede reprocharse falta de coherencia a quien mantiene su posición más allá de la muerte. Lo mismo vale para el matutino La Nación, y su reiteración del mismo ultimátum que usó para saludar la llegada de Kirchner al gobierno. El 15 de mayo de 2003, cuando se supo que Carlos Menem no se presentaría a la segunda vuelta, tituló en su tapa que la Argentina había decidido darse gobierno por un año. Firmaba el artículo el director periodístico Claudio Escribano. Desde diez días antes, escribió, Kirchner sabía que “el principal asunto a resolver en el país es el de su gobernabilidad”. También en ese caso, Kirchner dio la explicación para una conducta tan extraña, sin precedentes en el periodismo argentino. Durante la campaña electoral había desayunado con Escribano quien le transmitió un pliego de condiciones:
1. “La Argentina debe alinearse con los Estados Unidos”.
2. “No queremos que haya más revisiones sobre la lucha contra la subversión. Creemos necesaria una reivindicación del desempeño de las Fuerzas Armadas”.
3. “No puede ser que no haya recibido a los empresarios”.
4. “Nos preocupa la posición argentina con respecto a Cuba”.
5. “Es muy grave el problema de la inseguridad. Debe llevarse tranquilidad a las fuerzas del orden con medidas excepcionales de seguridad”.
Kirchner respondió que su mayor preocupación era “que me acompañen los argentinos. Ocurre que usted y yo tenemos visiones distintas del país”. Hace ya largos siete años que La Nación procura en vano aportar al cumplimiento de su interesada profecía. La imprevista muerte de Kirchner le pareció el momento oportuno para reiterar la exigencia. “Sin Kirchner, Cristina puede asumir el poder”, tituló Rosendo Fraga su columna puesta on line a las 11:17 del miércoles 27. Con una prosa menos grandilocuente que la de Escribano, Fraga escribió que la presidente “tiene la oportunidad de modificar, rectificar, corregir, cambiar” las “políticas impuestas por su marido”. Como la primera de las “decisiones que se reclaman”, mencionó “tomar distancia de Hugo Moyano”. Si, en cambio, “insiste en la línea fijada por su marido, no le será fácil gobernar”. Reconoció que Kirchner “deja a su esposa con un gobierno sólido en lo económico, pero enfrentado con el sector productivo más importante del país que es el campo; en conflicto también con el sector industrial”. Por eso, no está en riesgo “la continuidad institucional, pero puede estarlo la gobernabilidad”, si Cristina no deja de ser “la presidenta de una facción para pasar a serlo de todos los argentinos”, es decir de todos los argentinos que cuentan para La Nación. En la misma línea, en el mismo diario y apenas dos horas después, Carlos Pagni ordenó “pensar todo de nuevo”, con un acuerdo entre oficialismo y oposición “para rodear a un gobierno débil”, aunque advierte que no es fácil que la presidente se reconozca débil. Agrega que “hay un líder omnipotente que ha muerto y una viuda al frente del Estado: Perón e Isabel, Kirchner y Cristina. ¿Quién será el Ricardo Balbín de este drama?”. Ni siquiera se priva de amagar que la sucesión presidencial “sigue previéndose para diciembre del año próximo”. Entre los conductores apetecidos para lo que sigue, arriesga los nombres de Daniel Scioli y de José Luis Gioja y también advierte contra Moyano. En los días siguientes continuaron los pronunciamientos en esa misma línea, en ése y en otros diarios asociados a los mismos negocios y proyectos políticos. Más allá de este chantaje, el debate sobre la gobernabilidad es legítimo. Kirchner comenzó a darlo el primer día de su gobierno y lo continuó después de su muerte, con la imponente eclosión de sentimientos y actitudes que estaban en las capas profundas de la sociedad y que la espuma de los días y la trivialidad de las polémicas mediáticas impedían ver. Una generación que nació durante la dictadura militar o en los primeros años posteriores, ocupó las calles de todo el país, con lágrimas en los ojos, para despedir al hombre que le ayudó a creer que la política era una herramienta apta para cambiar una sociedad demasiado injusta y que ellos tenían un sitio en ese intento. La comparación con Isabel y Balbín es una mera expresión de deseos. Cristina no es una frágil mujer que busque ni acepte la conmiseración de nadie ni hay entre los líderes opositores gestos de grandeza proporcionales al vacío que deja la partida de Kirchner (al margen de lo poco que le sirvió Balbín a la estabilidad institucional). La presidencia no es el regalo que recibió por consolar la senectud de un anciano fastidiado sino la consecuencia de un proyecto compartido con su compañero político y sentimental de toda la vida. Juntos construyeron un país pacificado, cuyas instituciones funcionan a pleno, respetado por todos los países de la región, cuyos líderes acompañaron a Cristina. Nunca antes Brasil y Chile habían declarado duelo nacional por algo ocurrido en la Argentina. La economía que crece como pocas en el mundo y como pocas veces antes en la Argentina. Esto ha permitido disminuir los niveles de pobreza e indigencia que de todos modos siguen siendo escandalosos y que constituyen la primera de las asignaturas pendientes. La pareja presidencial, como tantas veces los llamaron para erosionarlos, marcó un punto de inflexión en la larga decadencia argentina, que sin ellos conducía en línea recta a la catástrofe. Esta es la gobernabilidad democrática que, a derecha e izquierda, no soportan quienes anhelan volver al país para pocos ricos, pocos inteligentes, pocos militantes, la que hizo de Kirchner el primer presidente en demasiado tiempo que se retiró del gobierno y de la vida ahora, con altos grados de aprobación social. Si Alfonsín simboliza el Nunca Más, Kirchner deja como legado el Nunca Menos. El otro camino es el del ajuste y la represión, que termina a los palos y los tiros, con cuarenta muertos como el ciclo Menem-Cavallo-De la Rúa o con dos, como el del ex senador Eduardo Duhalde, con la industria en ruinas, la desocupación rampante, los salarios en el subsuelo y superganancias para quienes no se resignan a que otra Argentina sea posible.
(* “Nunca Más, Nunca Menos” es el título de una declaración de la rama argentina de la Sociedad Internacional para el Desarrollo, que dirige el economista Enrique Aschieri.)
El escenario sin Kirchner
EL ANALISIS DE LOS CONSULTORES POLITICOS

La mayoría de los encuestadores considera casi seguro que Cristina Fernández de Kirchner será la candidata presidencial del Frente para la Victoria en 2011. Creen que CFK es la candidata mejor situada y que ganaría la primera vuelta o, eventualmente, en un ballottage. La situación del peronismo.
Raúl Kollmann
La mayoría de los encuestadores considera que es muy posible, casi seguro, que Cristina Fernández de Kirchner será la candidata presidencial del Frente para la Victoria en 2011. Algunos creen que la reelección es un factor que unifica las fuerzas y evita la dispersión dentro del oficialismo. Por supuesto, todos coinciden en que eso dependerá de la decisión personal de la Presidenta y de cómo se va a sentir ahora sin la pareja que la acompañó a lo largo de los últimos 35 años. El pronóstico –siempre con la precariedad de que falta un año para los comicios– es que Cristina es la candidata mejor situada y que ganaría la primera vuelta. Algunos consultores creen que hay que esperar para diagnosticar si necesitará o no un ballottage, pero aún en esa instancia sería favorita. Ninguno de los consultados avizora problemas en la marcha cotidiana del Gobierno y el diagnóstico sobre lo que ocurrirá en el peronismo no es unánime.
Nueve de los principales consultores argentinos, le contestaron a Página/12.
–Después de la muerte de Néstor Kirchner, ¿cree efectivamente que Cristina Fernández será candidata en 2011? ¿O cree que habrá un candidato alternativo del kirchnerismo?
Manuel Mora y Araujo, de Ipsos-Mora y Araujo: No sé por qué habría que pensar que no sea candidata. La lógica es que lo sea. Habría que saber cómo ella va a organizar el esquema de gobierno y de conducción política. Hoy no veo candidatos alternativos. Cristina ya era una candidata posible antes de la muerte de Néstor. Por supuesto la decisión es de ella. No depende de un análisis de encuestas ni de opinión pública. Me imagino que las encuestas le deben dar bien ahora.
Enrique Zuleta Puceiro, de OPSM: En los regímenes presidencialistas, de no existir una cláusula constitucional que prohíba la reelección, la idea de reelección es casi forzosa. Diría que es una ficción ordenadora, eficaz e indispensable para la supervivencia de todo presidente. La sola idea de que quien gobierna dejará el poder en un plazo cierto y determinado desata de inmediato la guerra sucesoria, sumada a la conocida problemática del pato rengo. Desde esta perspectiva resulta difícil imaginar que la Presidenta cuente con un plazo de gracia. En el caso concreto de Cristina Fernández existen otros factores muy determinantes: la ferocidad de las disputas internas, propias de la tradición del peronismo, la necesidad de resignificar y dotar de nuevos contenidos al modelo político hasta ahora vigente. Néstor Kirchner deja un vacío inmenso: su capacidad de construcción política es insustituible. En lo inmediato, el único sucedáneo es tal vez una fuerte campaña electoral, única instancia capaz de imprimir una fuerza centrípeta que neutralice las tendencias centrífugas del Gobierno y, en general, del espacio político del peronismo. El Gobierno cuenta con buenos candidatos para acompañar a Cristina y en un esquema como el que acaba de agotarse podían todavía pensarse en hipótesis sugestivas como la de Daniel Scioli. Con la desaparición de Kirchner ese tipo de posibilidades afronta obstáculos poco menos que insalvables.
Doris Capurro, de Ibarómetro: Cristina Fernández es la heredera natural del legado de Néstor Kirchner. Ya era, de por sí, una excelente candidata, antes de la muerte de su marido. Ahora, luego del fallecimiento de Kirchner, se consolida y se concentra aún más el apoyo popular en ella. Ningún otro candidato alternativo del kirchnerismo alcanza la potencia de su figura.
Ricardo Rouvier, de Rouvier y Asociados: Pienso que CFK será la candidata. Y no sólo lo pienso estimando su voluntad y su garra, sino que lo creo lógico en términos de la continuidad de un proyecto político. Además, su discurso muchas veces recoge su experiencia militante; y seguir es un deber militante. Pero, la decisión es personalísima, nadie puede hacerlo por ella.
Hugo Haime, de Haime y Asociados: No han pasado más de 36 horas desde que Néstor Kirchner fue enterrado físicamente y la Presidenta está recién empezando su duelo personal. Me parece que es demasiado temprano para hablar de candidaturas dentro del oficialismo. Ya hemos visto que un ministro dio por supuesto que Cristina será candidata, pero otros ministros y dirigentes piensan que es muy temprano hablar de eso. Lo primero es continuar con la marcha del Gobierno. A Néstor Kirchner se le escuchó decir que las candidaturas quedaban para marzo. Por otro lado Cristina es un cuadro político pero también es un ser humano que debe recomponerse de la terrible situación personal que está viviendo. No creo que sea momento para presionarla con candidaturas –cosa que no descarto algunos harán– sino para apoyarla en la gestión. Pero finalmente todo dependerá de la decisión personal de Cristina.
Si la gestión del Gobierno, ayudada con la revalorización pública de la acción de Néstor Kirchner, que hemos vivido en los últimos días, más los aciertos propios de esta etapa logran mantener la estima pública, la decisión sobre la candidatura para Cristina será más fácil.
Carlos Fara, de Fara y Asociados: Lo más probable es que la candidata sea CFK. Sería lo más racional. Salvo que ella decida lo contrario. La única otra alternativa del kirchnerismo hoy es Scioli, pero necesitaría construir su candidatura a nivel nacional.
Roberto Bacman, del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP): Horas antes del fallecimiento de Néstor Kirchner, su propio discurso afirmaba que los candidatos del oficialismo para el 2011 serían él o su esposa Cristina Fernández. Hoy, a pocos días de la muerte del ex presidente, creo que tal afirmación es más válida que nunca y que la candidata natural del proyecto que representa al Frente para la Victoria sigue siendo Cristina. Es muy temprano para evaluar otros tipos de especulaciones acerca del candidato alternativo: Cristina posee la suficiente fortaleza y formación como para seguir al frente del proyecto.
Analía Del Franco, de Analogías: ¿Y por qué no sería CFK la candidata, si ya en vida de Néstor Kirchner era un escenario posible? Hoy, de alguna manera, ha mejorado sus chances con sólo mantener un nivel de gestión como el de los últimos meses. En septiembre contaba con un nivel de aprobación a su gobierno de 47 por ciento. Un sondeo también de Analogías realizado el 28 de octubre arroja un resultado que dice que el 66 por ciento de la población de área metropolitana la percibe con fortaleza para encarar esta nueva etapa. De mantenerse estas condiciones la habilitan tanto a postularse como para construir un delfín que la suceda.
Artemio López, de Equis: Cristina Kirchner es la única figura con proyección polítca y electoral capaz de representar el espacio construido tras la gestión de Néstor y su continuidad en 2007 por el actual gobierno.
Una Presidenta fortalecida
Raúl Kollmann

Dos nuevas encuestas reafirman que, como efecto del fallecimiento de Néstor Kirchner, la Presidenta aparece con fortaleza en la opinión pública. Por un lado, un llamativo sondeo de Nueva Comunicación, la consultora que conduce César Mansilla, exhibe una asombrosa intención de voto en la Capital Federal: la Presidenta consigue casi el 32 por ciento de los votos, frente a Ricardo Alfonsín (15,9) y Mauricio Macri (13,1). Es una diferencia asombrosa teniendo en cuenta que el distrito porteño es de los más adversos. Es cierto, también, que se trata de un sondeo hecho tras el fuerte efecto que produjo la muerte del ex presidente. El 90 por ciento de los consultados cree que CFK terminará sin problemas su mandato y seis de cada diez porteños creen que no cambiará la política.
Paralelamente un estudio de Analogías, que lidera Analía Del Franco, concluye que dos de cada tres ciudadanos piensa que la Presidenta superará la difícil situación con fuerza, y un 60 por ciento cree que la oposición apoyará al Gobierno en su gestión
La situación en el peronismo
Rouvier: No me parece que haya posibilidad de un peronismo unificado. El peronismo que apoya al Gobierno seguirá ahí sobre la base de mantenerse; y el que no está no estará. Habrá propuestas de que Cristina presida el PJ y desde la tradición peronista es lo que corresponde. La cuestión principal sobre el peronismo que está en el kirchnerismo, a futuro, es cómo se realinea respecto del proyecto que desde el 2003 encarnaba Néstor Kirchner presidente. Ahí veo una cuestión ideológica y de metodología en que el peronismo buscará disminuir fuertemente los niveles de confrontación con el resto de los actores políticos y sociales. Es probable que las diferencias internas entre peronismo y kirchnerismo que eran salvadas por Néstor, en el futuro, adquieran mayor virulencia. Y las distancias entre el peronismo sindical y el político tendrán que ser manejadas cuidadosamente para evitar fugas que favorezcan a la oposición. Hacia el 2011, las posibilidades de continuidad estarán en mantener estas vertebraciones y alianzas internas con el menor número de pérdidas posibles. En el caso de la provincia de Buenos Aires veo a Scioli alineado con la Presidenta y candidato a gobernador.
Artemio López: Empalmando con el volumen actual de la Presidenta, el liderazgo interno que demanda el justicialismo está hoy absolutamente unificado en la figura de Cristina y no hay ningún espacio para alternativas a esta realidad incontrastable. El reforzamiento de su figura en la opinión pública, hoy Cristina tiene una imagen positiva del 57 por ciento, el respaldo de gobernadores e intendentes y muy especialmente el respaldo incondicional a su figura por parte de la CGT, con el soporte de poder social organizado que esto supone, son elementos determinantes para consolidar su liderazgo dentro del PJ que como estructura política, no admite conducción bifronte.
Las elecciones del 2011
Del Franco: El oficialismo en estas circunstancias ha fortalecido el primer lugar que ya tenía en primera vuelta. Lo va a mantener en el corto plazo y en el mediano plazo dependerá de cómo avance en la gestión, especialmente en lo económico. Si en este plano se mantiene por lo menos como hasta el momento y por otro lado no surgen excesivos ruidos en el orden de política interna del propio partido, se refuerzan las posibilidades de reelección del oficialismo. Además, la propia desaparición del jefe político del kirchnerismo le da a CFK la chance de reinaugurarse que todo oficialismo necesita para volver a ganar.
Fara: En primera vuelta, sin duda Cristina Fernández. Pero quizá pasando al ballottage. En esa eventual segunda vuelta, hay todavía muchos indecisos. Contra Cobos, que es hoy el mejor candidato opositor, la situación ya era favorable a los Kirchner antes de la muerte de Néstor.
Capurro: Ya antes de la muerte de Kirchner, el oficialismo se perfilaba como el sector con mayores posibilidades de ganar las elecciones de 2011. No hay ningún sector de la oposición que haya logrado –hasta acá– convocar o consolidar un proyecto alternativo ni un candidato atractivo para liderar a los ciudadanos que no quieren la continuidad de este proyecto. Aunque parezca una paradoja, la muerte de Kirchner revitaliza al kirchnerismo y potencia, aún más, las posibilidades de ganar. La desorientación estratégica de la oposición antes de la muerte de Kirchner era total. Su única estrategia era enfrentarlo por sus modos y sus formas. Hoy les queda enfrentar sus ideas, que cuentan con el apoyo de una importante mayoría de los argentinos. Están ante un verdadero problema. El estilo “confrontativo” de Kirchner acaba de ser revalorizado por una buena parte de la ciudadanía, como una lucha por convicciones. Los pronósticos de muchos analistas y encuestadores, en el sentido de que el kirchnerismo no podía romper la barrera (techo electoral) del 40 por ciento, y que no podría recuperar a los sectores desencantados del kirchnerismo, han quedado sepultados en estos días.
Bacman: Las encuestas previas al fallecimiento dejaban al descubierto un escenario que favorecía las posibilidades de triunfo de Néstor o Cristina. Aunque son fotos muy anticipadas, y queda un largo camino por recorrer hasta el día de los comicios (incluyendo una interna abierta, simultánea y obligatoria), Néstor Kirchner o Cristina Fernández poseían una ventaja comparativa estructural: porque proyectaban (sin voto en blanco ni indecisos) un par de puntos por encima del 40 por ciento y porque la oposición seguía sin la capacidad de superar el síndrome de heterogeneidad y dispersión. De tal modo, ninguno de sus probables candidatos lograba superar la barrera del 25 por ciento. Algunos resultados que se pueden adelantar de las primeras encuestas llevadas a cabo a pocas horas de la muerte de Kirchner (por supuesto hay que tomarlas como un primer dato previo) muestran una contundente tendencia al crecimiento en la imagen positiva de Cristina Fernández. Hacia mediados o fines de la próxima semana, ya se podrá contar con datos más firmes en relación con la imagen y, por supuesto, acerca de las nuevas tendencias electorales.
Un gesto inolvidable
Lila Pastoriza

20 de marzo de 2004. “Kirchner se emocionó al visitar la ESMA”, tituló La Nación. Alrededor de treinta sobrevivientes de la Escuela de Mecánica de la Armada volvíamos a entrar al sitio donde habíamos permanecido como detenidos desaparecidos. Lo hacíamos junto con el entonces presidente de la Nación, Néstor Kirchner, su esposa Cristina Fernández, el jefe de Gobierno de la Ciudad Aníbal Ibarra y otros altos funcionarios gubernamentales. El Estado nos amparaba. La iniciativa correspondía a Néstor Kirchner. Poco antes, a principios del mes, lo había anunciado en la Casa Rosada a varios integrantes del movimiento de derechos humanos. “Recuperaremos la ESMA. Pero antes yo iré a recorrerla con los sobrevivientes”, dijo entonces y por instantes yo dudé: ¿Sería cierto? No sólo lo fue sino que la actitud de Kirchner apareció como señal inequívoca de que algo estaba cambiando. Aquella visita, que anticipaba el anuncio del 24 de marzo de transformar el predio en un espacio de Memoria, constituyó para nosotros, los sobrevivientes, un invalorable acto de reparación y justicia hacia las víctimas.
A poco más de seis años de aquellos hechos, y ya en marcha un proceso que profundiza las transformaciones efectuadas, el país se conmociona por la inesperada muerte de Néstor Kirchner. A la incredulidad inicial, a la bronca y la tristeza, el pueblo argentino suma una explosión de reconocimiento a los logros de la gestión kirchnerista y de afecto al ex presidente muerto susceptible de transformar el dolor en energía colectiva.
“Gracias Néstor por darnos tanto. Por acompañarnos a la ESMA cuando nadie se animaba. Por hacernos soñar otra vez. Trataremos de corresponderte”, decía el mail enviado por dos ex compañeros de cautiverio ese miércoles 27. Hicimos nuestro ese reconocimiento. Al día siguiente varios sobrevivientes de la ESMA fuimos a despedir a Néstor Kirchner a la Capilla Ardiente instalada en la Rosada. Allí, frente al cajón y a una Cristina desolada pero firme, le agradecimos a viva voz aquel gesto inolvidable y generoso, su reivindicación de la militancia, el fin de la impunidad, la puesta en marcha de las políticas de memoria y justicia. Por eso y por mucho más, Néstor vive en nuestros corazones y en el de esa amalgama inmensa de argentinos que con su ¡Fuerza Cristina! expresó su voluntad de que este proceso de transformación siga adelante.

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Nov 01 2010

Manual contra el engaño

Noam Chomsky elaboró esta lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios.

1- LA ESTRATEGIA DE LA DISTRACCIÓN.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes.

La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.

“Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2- CREAR PROBLEMAS, Y DESPUÉS OFRECER SOLUCIONES.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad.

O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3- LA ESTRATEGIA DE LA GRADUALIDAD.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990:

Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4- LA ESTRATEGIA DE DIFERIR.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como”dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.

Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5- DIRIGIRSE Al PÚBLICO COMO CRIATURAS DE POCA EDAD.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental.

Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6- UTILIZAR EL ASPECTO EMOCIONAL MUCHO MÁS QUE LA REFLEXIÓN.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7- MANTENER AL PÚBLICO EN LA IGNORANCIA Y LA MEDIOCRIDAD.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la mas pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8- ESTIMULAR AL PÚBLICO A SER COMPLACIENTE CON LA MEDIOCRIDAD.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9- REFORZAR LA AUTO-CULPABILIDAD.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!
10- CONOCER A LOS INDIVIDUOS MEJOR DE LO QUE ELLOS MISMOS SE CONOCEN.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes.

Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

El autor es filósofo, activista y analista político. Es profesor emérito de Lingüística en el MIT y una de las figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX, reconocido en la comunidad científica y académica por sus importantes trabajos en teoría lingüística y ciencia cognitiva. Estados Unidos.

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Nov 01 2010

Para Eduardo Galeano Kirchner será un fuego difícil de apagar

El escritor uruguayo Eduardo Galeano dedicó desde Buenos Aires unas sentidas líneas a Néstor Kirchner:

Según me dijeron en la costa colombiana, un hombre viejo, pobre, pescador negro pudo subir al alto cielo y desde el alto cielo vio la tierra.

A la vuelta contó y dijo que los humanitos somos un mar de fuegos, hay fuegos grandes, fuegos chicos y fuegos de todos los colores.

Ningún fuego es igual a otro fuego. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros fuegos arden la vida con tantas ganas que no se pueden mirar sin parpadear y quien se acerca se enciende.

Néstor Kirchner fue uno de esos fuegos y será difícil apagarlo.

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Nov 01 2010

La muerte y la plaza

Publicado por Maggie en En Nuestra América

La despedida de las multitudes…

La última foto de Kirchner, con Cristiana y un matrimonio de jóvenes patagónicos que los  sorprendió en un restaurante de Río Gallegos y les pidió tomarsela juntos, como recuerdo…

Edgardo Mocca

Los comentaristas del establishment mediático han mostrado una impresionante falta de sentido del tiempo y de las proporciones políticas. Varios de ellos tardaron nada más que unos minutos después de la muerte de Néstor Kirchner para salir a marcar la cancha como si el objeto de la reflexión fuera un rumor o una encuesta de las que ellos mismos alucinan y no la desaparición del personaje político más importante de las últimas décadas. Maniáticos de la operación política disfrazada de análisis y pronóstico, rápidamente imaginaron un tiempo de incertidumbre, un tiempo de confusión, de debilidad, de concertación y de consensos. Evocaron desaforadamente el fantasma de Isabel y reclamaron el surgimiento de algún Balbín. Entraron al juicio de un acontecimiento histórico desde el lugar del cálculo chiquito. Tanto apuro desbocado y lenguaraz fue castigado duramente por los hechos que sobrevinieron. Una plaza multitudinaria, cargada como pocas veces de la mejor energía colectiva desbarató los negros augurios y puso en escena a un actor al que nos hemos acostumbrado a ningunear. Lo hemos rebautizado “la gente”, “la opinión”. Lo hemos reducido a sondeos y a focus groups. Y sigue siendo el pueblo. La plaza mostró la política grande, la que no se deja encerrar en frases hechas y suele no respetar las reglas de la corrección. En medio del profundo dolor, se puso en acto una nueva coalición político-social. Con el valioso sello del pluralismo ideológico y cultural. Con innegable peso del folklore del peronismo, portado por una juventud que ha traducido sus símbolos históricos al lenguaje de la época. Y también con una presencia de la parte de la izquierda que ha escapado del narcisismo de las pequeñas identidades y reconocido la existencia de un proceso de transformaciones epocales. La plaza del adiós al líder modificó la escena. Desde ahora todos deben saber que el odio elitista, a veces sutilmente enmascarado en la pureza republicana, ya no es una brújula adecuada para seguir el viaje. Tal vez ya no era así antes de la muerte grande del miércoles último; se había empezado a insinuar en los festejos del Bicentenario y lo registraban todos los analistas de opinión pública. Pero el cambio de clima ha alcanzado una potencia y una visibilidad que lo convierten en una variable central de la etapa política que se abre. Las muertes magnas son enormes tajos que seccionan el tiempo. La de Kirchner nos devolvió a las horas de la emergencia de su liderazgo. Nos hizo recordar que este país que hoy discute si se puede o no pagar a los jubilados un porcentaje del sueldo de los trabajadores en actividad que no cobran en ningún lugar del mundo es el mismo al que un conjunto de “expertos” economistas aconsejaba, a principios de 2002, declararse en quiebra, suspender el funcionamiento de su Congreso y reemplazarlo por un comité internacional de expertos para que administrara sus ruinas. ¿Es el mismo país? Y el que murió es el mismo presidente al que el diario La Nación recibió en sus funciones con el amable pronóstico según el cual no llegaría a cumplir un año en ese lugar. En estos días hemos hecho –estamos haciendo– una rápida relectura del pasado inmediato. Y esa mirada de tiempos cortos pero centrales de nuestra historia nos enriquece y nos precave del vértigo mediático, experto en inducir el olvido del aire que respiramos ayer. Nos permite pensar la nueva etapa desde las grandes líneas del camino recorrido y no desde el escondrijo que proveen las “fuentes calificadas del peronismo del conurbano”, como llaman algunos columnistas a sus propias elucubraciones. Es esa mirada la que nos devuelve a un Néstor Kirchner diferente. Diferente al violento, autoritario y divisionista del que se hablaba hasta el miércoles y también del “animal político” prolijamente divorciado de todo contenido, que apareció en estos días. En efecto, al luchador por el poder se lo intenta oscurecer por la vía de la neutralización política. Es decir, no importa cuál es el significado del poder kirchnerista. No importa si permitió la jubilación de millones de mujeres y hombres privados de ese derecho. Si recuperó los aportes jubilatorios para el Estado. Si sacó al país del default con la negociación más digna que recuerde la historia. Si echó de la Corte a los cortesanos de Menem. Si impulsó la reapertura de los juicios a los terroristas de Estado. Si comenzó la democratización de los medios de comunicación (aunque, en este caso, para algunos esto sí importa, reinterpretado como ofensiva contra los “medios independientes”). Si volvió a reunir las paritarias, si hizo funcionar el Consejo del Salario. Si desvinculó en la práctica al país del FMI. Si promovió la integración regional y fue reconocido con la Secretaría General de la Unasur. Todo se reduce a una cuestión de poder, al margen de su contenido y concebido de modo autoritario. Tal vez pueda pensarse exactamente lo contrario. Que en democracia, las autoridades instituidas por la voluntad popular no tienen el derecho sino la obligación de ejercer el poder. Tienen el mandato de poner su poder legítima y legalmente constituido por encima de los poderes fácticos, de aquellos que pretenden colonizar la política desde el dinero, desde la propiedad y desde el dominio de la palabra. Este es un enorme legado del presidente que hoy lloramos. Un legado que significa un salto en calidad de nuestra democracia, un paso decisivo que será también un desafío para futuros gobiernos: nunca más poderes que se pretendan imponer a la soberanía popular. Es la disputa sobre ese contenido de la política –y no sobre el “poder” en abstracto– la que seguramente va a signar el futuro inmediato del país. No es casual la retórica de las plumas principales de los socios mayoritarios de Papel Prensa en estos días. El filo principal está dirigido a mostrar el “debilitamiento” del gobierno de Cristina Kirchner y la consecuente “incertidumbre” sobre el futuro. Detrás de este diagnóstico viene enseguida la terapia: “diálogo” y “consenso”. Palabras buenas y necesarias pero a las que hay que poner en contexto para averiguar su sentido. Porque como se utilizan en estos días tienen olor y sabor a la construcción de una escena nada neutral ni inocente: una presidenta débil, confusión y disputas en la fuerza política oficialista, necesidad de abandonar las confrontaciones y acceder a las demandas de aquellos grupos de interés afectados por las reformas en curso. Claro que a la operación fácilmente descifrable de los grandes medios no parece razonable oponerle la sensación de que acá no ha pasado nada y todo sigue igual. La pérdida de una figura de la estatura de Kirchner obliga a una pronta y eficaz rearticulación del dispositivo de gobierno que tendría que ir en la dirección de un sistema de decisiones menos concentrado y más colectivo. Es evidente que la situación en el peronismo ocupará el centro de la atención. Es una escena naturalmente conmocionada por la desaparición de su jefe, pero tal vez no necesariamente en el sentido de la diáspora inminente que desde hace mucho profetizan los peronólogos de Magnetto y de Mitre. Al peronismo, menos que a ninguna otra fuerza política, se le escapa el significado de las plazas que despidieron al ex presidente Kirchner. Saben que está en marcha una corriente muy profunda y muy masiva de solidaridad hacia la figura de Cristina. Y que en esas condiciones las jugadas de centrifugación de su poder en el movimiento son altamente riesgosas. Si esto es así, habrá que ver si no se abre paso una fuerza de dirección contraria, de reunificación. Por supuesto que esto tampoco será sencillo y lineal; no contar con los costos que puede acarrear a la fuerza gobernante la puja posicional interna que se abriría con esa hipótesis sería riesgoso. Pero la idea de “alambrar” a la fuerza de gobierno y cerrarse a la ampliación de su base de sustentación, desde el peronismo y fuera de él, sería igualmente equivocada. Los tiempos serán más difíciles para todo. Las desapariciones magnas modifican el mundo de la política. Nadie sabe cuándo surge un mito, pero todo hace pensar que en la Argentina acaba de nacer uno. Es muy probable que para hacer política en los días que vienen –oficialista o de oposición– se haga necesario reconocer esa novedad y no mantener las certezas que eran válidas hasta el miércoles pasado. Página/12 -Domingo 31 de octubre Edgardo Mocca Los comentaristas del establishment mediático han mostrado una impresionante falta de sentido del tiempo y de las proporciones políticas. Varios de ellos tardaron nada más que unos minutos después de la muerte de Néstor Kirchner para salir a marcar la cancha como si el objeto de la reflexión fuera un rumor o una encuesta de las que ellos mismos alucinan y no la desaparición del personaje político más importante de las últimas décadas. Maniáticos de la operación política disfrazada de análisis y pronóstico, rápidamente imaginaron un tiempo de incertidumbre, un tiempo de confusión, de debilidad, de concertación y de consensos. Evocaron desaforadamente el fantasma de Isabel y reclamaron el surgimiento de algún Balbín. Entraron al juicio de un acontecimiento histórico desde el lugar del cálculo chiquito. Tanto apuro desbocado y lenguaraz fue castigado duramente por los hechos que sobrevinieron. Una plaza multitudinaria, cargada como pocas veces de la mejor energía colectiva desbarató los negros augurios y puso en escena a un actor al que nos hemos acostumbrado a ningunear. Lo hemos rebautizado “la gente”, “la opinión”. Lo hemos reducido a sondeos y a focus groups. Y sigue siendo el pueblo. La plaza mostró la política grande, la que no se deja encerrar en frases hechas y suele no respetar las reglas de la corrección. En medio del profundo dolor, se puso en acto una nueva coalición político-social. Con el valioso sello del pluralismo ideológico y cultural. Con innegable peso del folklore del peronismo, portado por una juventud que ha traducido sus símbolos históricos al lenguaje de la época. Y también con una presencia de la parte de la izquierda que ha escapado del narcisismo de las pequeñas identidades y reconocido la existencia de un proceso de transformaciones epocales. La plaza del adiós al líder modificó la escena. Desde ahora todos deben saber que el odio elitista, a veces sutilmente enmascarado en la pureza republicana, ya no es una brújula adecuada para seguir el viaje. Tal vez ya no era así antes de la muerte grande del miércoles último; se había empezado a insinuar en los festejos del Bicentenario y lo registraban todos los analistas de opinión pública. Pero el cambio de clima ha alcanzado una potencia y una visibilidad que lo convierten en una variable central de la etapa política que se abre. Las muertes magnas son enormes tajos que seccionan el tiempo. La de Kirchner nos devolvió a las horas de la emergencia de su liderazgo. Nos hizo recordar que este país que hoy discute si se puede o no pagar a los jubilados un porcentaje del sueldo de los trabajadores en actividad que no cobran en ningún lugar del mundo es el mismo al que un conjunto de “expertos” economistas aconsejaba, a principios de 2002, declararse en quiebra, suspender el funcionamiento de su Congreso y reemplazarlo por un comité internacional de expertos para que administrara sus ruinas. ¿Es el mismo país? Y el que murió es el mismo presidente al que el diario La Nación recibió en sus funciones con el amable pronóstico según el cual no llegaría a cumplir un año en ese lugar. En estos días hemos hecho –estamos haciendo– una rápida relectura del pasado inmediato. Y esa mirada de tiempos cortos pero centrales de nuestra historia nos enriquece y nos precave del vértigo mediático, experto en inducir el olvido del aire que respiramos ayer. Nos permite pensar la nueva etapa desde las grandes líneas del camino recorrido y no desde el escondrijo que proveen las “fuentes calificadas del peronismo del conurbano”, como llaman algunos columnistas a sus propias elucubraciones. Es esa mirada la que nos devuelve a un Néstor Kirchner diferente. Diferente al violento, autoritario y divisionista del que se hablaba hasta el miércoles y también del “animal político” prolijamente divorciado de todo contenido, que apareció en estos días. En efecto, al luchador por el poder se lo intenta oscurecer por la vía de la neutralización política. Es decir, no importa cuál es el significado del poder kirchnerista. No importa si permitió la jubilación de millones de mujeres y hombres privados de ese derecho. Si recuperó los aportes jubilatorios para el Estado. Si sacó al país del default con la negociación más digna que recuerde la historia. Si echó de la Corte a los cortesanos de Menem. Si impulsó la reapertura de los juicios a los terroristas de Estado. Si comenzó la democratización de los medios de comunicación (aunque, en este caso, para algunos esto sí importa, reinterpretado como ofensiva contra los “medios independientes”). Si volvió a reunir las paritarias, si hizo funcionar el Consejo del Salario. Si desvinculó en la práctica al país del FMI. Si promovió la integración regional y fue reconocido con la Secretaría General de la Unasur. Todo se reduce a una cuestión de poder, al margen de su contenido y concebido de modo autoritario. Tal vez pueda pensarse exactamente lo contrario. Que en democracia, las autoridades instituidas por la voluntad popular no tienen el derecho sino la obligación de ejercer el poder. Tienen el mandato de poner su poder legítima y legalmente constituido por encima de los poderes fácticos, de aquellos que pretenden colonizar la política desde el dinero, desde la propiedad y desde el dominio de la palabra. Este es un enorme legado del presidente que hoy lloramos. Un legado que significa un salto en calidad de nuestra democracia, un paso decisivo que será también un desafío para futuros gobiernos: nunca más poderes que se pretendan imponer a la soberanía popular. Es la disputa sobre ese contenido de la política –y no sobre el “poder” en abstracto– la que seguramente va a signar el futuro inmediato del país. No es casual la retórica de las plumas principales de los socios mayoritarios de Papel Prensa en estos días. El filo principal está dirigido a mostrar el “debilitamiento” del gobierno de Cristina Kirchner y la consecuente “incertidumbre” sobre el futuro. Detrás de este diagnóstico viene enseguida la terapia: “diálogo” y “consenso”. Palabras buenas y necesarias pero a las que hay que poner en contexto para averiguar su sentido. Porque como se utilizan en estos días tienen olor y sabor a la construcción de una escena nada neutral ni inocente: una presidenta débil, confusión y disputas en la fuerza política oficialista, necesidad de abandonar las confrontaciones y acceder a las demandas de aquellos grupos de interés afectados por las reformas en curso. Claro que a la operación fácilmente descifrable de los grandes medios no parece razonable oponerle la sensación de que acá no ha pasado nada y todo sigue igual. La pérdida de una figura de la estatura de Kirchner obliga a una pronta y eficaz rearticulación del dispositivo de gobierno que tendría que ir en la dirección de un sistema de decisiones menos concentrado y más colectivo. Es evidente que la situación en el peronismo ocupará el centro de la atención. Es una escena naturalmente conmocionada por la desaparición de su jefe, pero tal vez no necesariamente en el sentido de la diáspora inminente que desde hace mucho profetizan los peronólogos de Magnetto y de Mitre. Al peronismo, menos que a ninguna otra fuerza política, se le escapa el significado de las plazas que despidieron al ex presidente Kirchner. Saben que está en marcha una corriente muy profunda y muy masiva de solidaridad hacia la figura de Cristina. Y que en esas condiciones las jugadas de centrifugación de su poder en el movimiento son altamente riesgosas. Si esto es así, habrá que ver si no se abre paso una fuerza de dirección contraria, de reunificación. Por supuesto que esto tampoco será sencillo y lineal; no contar con los costos que puede acarrear a la fuerza gobernante la puja posicional interna que se abriría con esa hipótesis sería riesgoso. Pero la idea de “alambrar” a la fuerza de gobierno y cerrarse a la ampliación de su base de sustentación, desde el peronismo y fuera de él, sería igualmente equivocada. Los tiempos serán más difíciles para todo. Las desapariciones magnas modifican el mundo de la política. Nadie sabe cuándo surge un mito, pero todo hace pensar que en la Argentina acaba de nacer uno. Es muy probable que para hacer política en los días que vienen –oficialista o de oposición– se haga necesario reconocer esa novedad y no mantener las certezas que eran válidas hasta el miércoles pasado. Página/12 -Domingo 31 de octubre

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