América despierta

Otro punto de vista sobre estas latitudes

Archive for Enero, 2010

Ene 31 2010

Mini cuentos de KAFKA, un regalo de domingo

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Una de las muchas formas en que los artistas plásticos ven a Kafka, uno de los grandes literatos del siglo XX.

EL ZOPILOTE

Un zopilote estaba mordisqueándome los pies. Ya había despedazado mis botas y calcetas, y ahora ya estaba mordiendo mis propios pies. Una y otra vez les daba un mordisco, luego me rondaba varias veces, sin cesar, para después volver a continuar con su trabajo. Un caballero, de repente, pasó, echó un vistazo, y luego me preguntó por qué sufría al zopilote.

“Estoy perdido”, le dije. Cuando vino y comenzó a atacarme, yo por supuesto traté de hacer que se fuera, hasta traté de estrangularlo, pero estos animales son muy fuertes… estuvo a punto de echarse a mi cara, mas preferí sacrificar mis pies. Ahora están casi deshechos”. “¡Vete tú a saber, dejándote torturar de esta manera!”, me dijo el caballero. “Un tiro, y te echas al zopilote.” “¿En serio?”, dije. “¿Y usted me haría el favor?” “Con gusto,” dijo el caballero, “sólo tengo que ir a casa e ir por mi pistola. ¿Se podría usted esperar otra media hora?” “Quién sabe”, le dije, y me estuve por un momento, tieso de dolor. Entonces le dije: “Sin embargo, vaya a ver si puede… por favor”. “Muy bien”, dijo el caballero, “trataré de hacerlo lo más pronto que pueda”. Durante la conversación, el zopilote había estado tranquilamente escuchando, girando su ojo lentamente entre mí y el caballero. Ahora me había dado cuenta que había estado entendiéndolo todo; alzó ala, se hizo hacia atrás, para agarrar vuelo, y luego, como un jabalinista, lanzó su pico por mi boca, muy dentro de mí. Cayendo hacia atrás, me alivió el sentirle ahogarse irretrocediblemente en mi sangre, la cual estaba llenando cada uno de mis huecos, inundando cada una de mis costas.

UNA PEQUEÑA FABULA

“Ay”, dijo el ratón, “el mundo se está haciendo más chiquito cada día. Al principio era tan grande que yo tenía miedo, corría y corría, y me alegraba cuando al fin veía paredes a lo lejos a diestra y siniestra, pero estas largas paredes se han achicado tanto que ya estoy en la última cámara, y ahí en la esquina está la trampa a la cual yo debo caer”.

“Solamente tienes que cambiar tu dirección”, dijo el gato, y se lo comió.

LA PARTIDA

Ordené que trajeran mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes. Así que fui al establo yo mismo, le puse silla a mi caballo, y lo monté. A la distancia escuché el sonido de una trompeta, y le pregunté al sirviente qué significaba. El no sabía nada, y escuchó nada. En el portal me detuvo y preguntó: “¿A dónde va el patrón?” “No lo sé”, le dije, “simplemente fuera de aquí, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta”. “¿Así que usted conoce su meta?”, preguntó. “Sí”, repliqué, “te lo acabo de decir. Fuera de aquí, esa es mi meta”.

EL PASEO REPENTINO

Cuando por la noche uno parece haberse decidido terminantemente a quedarse en casa; se ha puesto una bata; después de la cena se ha sentado a la mesa iluminada, dispuesto a hacer aquel trabajo o a jugar aquel juego luego de terminado el cual habitualmente uno se va a dormir; cuando afuera el tiempo es tan malo que lo más natural es quedarse en casa; cuando uno ya ha pasado tan largo rato sentado tranquilo a la mesa que irse provocaría el asombro de todos; cuando ya la escalera está oscura y la puerta de calle trancada; y cuando entonces uno, a pesar de todo esto, presa de una repentina desazón, se cambia la bata; aparece en seguida vestido de calle; explica que tiene que salir, y además lo hace después de despedirse rápidamente; cuando uno cree haber dado a entender mayor o menor disgusto de acuerdo con la celeridad con que ha cerrado la casa dando un portazo; cuando en la calle uno se reencuentra, dueño de miembros que responden con una especial movilidad a esta libertad ya inesperada que uno les ha conseguido; cuando mediante esta sola decisión uno siente concentrada en sí toda la capacidad determinativa; cuando uno, otorgando al hecho una mayor importancia que la habitual, se da cuenta de que tiene más fuerza para provocar y soportar el más rápido cambio que necesidad de hacerlo, y cuando uno va así corriendo por las largas calles, entonces uno, por esa noche, se ha separado completamente de su familia, que se va escurriendo hacia la insustancialidad, mientras uno, completamente denso, negro de tan preciso, golpeándose los muslos por detrás, se yergue en su verdadera estatura.

Todo esto se intensifica aún más si a estas altas horas de la noche uno se dirige a casa de un amigo para saber cómo le va.

(Tomado de Argenpress Cultural)

Franz Kafka nació en Praga en 1883 en el seno de una familia judía y falleció en Austria en 1924. Su literatura se caracteriza por una marcada vocación metafísica y una síntesis de absurdo, ironía, fantasía y lucidez. Al morir pidió a su amigo y consejero literario, Max Brod, que quemase todos sus manuscritos. Brod incumplió sus deseos, permitiendo que entrásemos en contacto con una obra verdaderamente fascinante, que se ubica en las cumbres de la literatura alemana y se cuenta entre las más influyentes e innovadoras del siglo XX.

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Ene 30 2010

RAFAEL CORREA EN HAITÍ: “HAY MUCHO IMPERIALISMO EN LA AYUDA”

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“Dan el dinero, pero luego ese efectivo regresa a ellos mediante gastos oficiales, en cuestiones militares o por intermedio de sus organizaciones no gubernamentales”. En las fotos, Correa hoy en Puerto Príncipe

El gobernante de Ecuador y presidente pro témpore de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), Rafael Correa, llegó este sábado a Haití acompañando lo que denominó una modesta ayuda humanitaria de su país (doce médicos), y para comprobar la situación en esa devastada nación caribeña, por lo que al llegar su nave sobrevoló Puerto Príncipe, permitiéndole al joven y talentoso economista observar los daños causados por el terremoto del pasado 12 de enero.

Su visita, la segunda de máximo nivel tras la efectuada a mediados de enero por el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, coincidió con una neurálgica situación sanitaria debido a la escasez de insumos médicos y de las reservas de sangre; con los llamados del gobierno a que no se levanten casas hasta contar con un planeamiento urbano; con crecientes protestas porque la ayuda no está llegando a los damnificados; y con el anuncio de la oficina que coordina los asuntos Humanitarios de la ONU respecto a que el fondo de asistencia inmediata ya alcanzó 575 millones de dólares, 82 por ciento de los requerimientos fijados por ese organismo para responder a la catástrofe, que según los últimos reportes dejó un saldo de 180 mil muertos.

Correa condenó el “imperialismo” de los (países) donantes porque dan el dinero, pero luego ese efectivo regresa a ellos mediante gastos oficiales, en cuestiones militares o por intermedio de sus organizaciones no gubernamentales. En rueda de prensa junto a René Preval, enfatizó que el interlocutor válido de Haití es su gobierno. “No somos nosotros los que vamos a decidir qué hacer, son ustedes los que nos lo van a decir” le dijo en francés a su homólogo haitiano, quien admitió que uno de los problemas actuales es que los países que ayudan no han logrado coordinarse.

Preval criticó que muchos proyectos no pasan por su gobierno sino que se deciden directamente en algún país occidental y luego se aplican sobre el terreno sin la menor coordinación, ni entre las organizaciones de ayuda, ni con el gobierno haitiano.

Al respecto Correa insistió en que “lo poco o mucho que podamos ayudar los países latinoamericanos de UNASUR, llegue al pueblo haitiano”. En esta fase de la reconstrucción vamos a necesitar muchos recursos, humanos, materiales y financieros”, dijo

Esta tragedia nos ha dolido y conmovido a todos, declaró, y a seguidas agregó que la intención de su visita es hacer un diagnóstico in situ y conversar con las autoridades sobre la ayuda. “Ha sido muy fructífera, nos ha permitido aclarar muchas cosas”. También conversaron sobre las necesidades de Haití, en especial, la reconstrucción de las infraestructuras para que los ciudadanos puedan vivir en el campo, con fuentes de trabajo y no tengan que concentrarse en Puerto Príncipe, zona sísmica aún en peligro y que antes de la catástrofe tenía 3 millones de habitantes.

“Queremos actuar –abundó- en función de las prioridades del país caribeño, de lo que decidan el gobierno y el pueblo haitianos, y de salir adelante, en lo que deben de contar con los países del Sur. “¡Haití ha sido ejemplo para América Latina; fue el precursor de la independencia y apoyo a nuestras luchas, y tenemos una gran deuda con este pueblo”

“Haití hoy es para América Latina y el mundo dolor, es tristeza pero es también esperanza”, dijo Correa al expresar su convencimiento de que el país “que tanto ayudó a nuestras naciones a liberarse” en los tiempos de la colonia española, logrará reconstruirse sobre mejores bases socioeconómicas e infraestructura.

Posteriormente ambos presidentes iniciaron un recorrido por la ciudad en un vehículo conducido por el propio Preval.

En tanto, mientras la Organización Mundial de la Salud informaba desde su sede en Ginebra que sus equipos en Haití reportan cada vez más casos de diarrea y sarampión, ya comenzó a implementarse el segundo escalón del estratégico proyecto del ALBA (la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), precisamente para evitar el estallido de plagas y epidemias.

Fuerzas cubanas especializadas en la lucha contra los vectores se encuentran desplegadas por Puerto Príncipe realizando un intenso trabajo, especialmente en las áreas con concentración de población, para reducir los riesgos. Así, seis brigadas apoyadas por otra fuerza, con equipos de fumigación y plaguicidas, aplican las acciones higiénico-sanitarias, de promoción, de prevención de salud y control de vectores.

En tanto, aludiendo a fuentes castrenses citadas hoy por The New York Times, PL reportó que la aviación militar estadounidense suspendió la evacuación de víctimas graves hacia La Florida y otros estados de la Unión, hasta confirmar quién pagará las facturas. Según NYT los vuelos procedentes de Haití con personas quemadas, con lesiones de columna y otras heridas serias terminaron el miércoles, luego de que el gobernador de Florida, Charlie Crist, solicitara apoyo federal para pagar por la atención.

El cese de los vuelos de asistencia médica por falta de dinero choca con los gastos por el envío y mantenimiento de más de miles de soldados gringos en Haití, más cuando el presidente Barack Obama prometió destinar 100 millones de dólares a esa nación. Por cierto, se ha confirmado que ya están destacados en Haití nada menos que 15 mil soldados gringos.

Fuentes: PL, Radio Cubana, AFP, Notimex, El Financiero y La Jornada, ambos de México

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Ene 29 2010

¿QUE HAITÍ VUELVE A LA NORMALIDAD?

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En la foto, desorden y caos en la entrega de alimentos. A diecisiete días del sismo algo así no debiera ocurrir…

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Quince días después del terremoto que terminó de devastar a la siempre devastada Haití , el aeropuerto de Puerto Príncipe mostraba su playa de operación de aeronaves totalmente vacía. Una imagen inédita en estos días de llegadas incesantes de ayuda. De cualquier forma, los vuelos siguen, la soledad del mediodía cambió luego con la llegada de un gigante carguero ruso fletado por una empresa francesa. Llegó enseguida un avión de carga panameño y después, otro gigante transporte de los marines estadounidenses. El panorama contrasta con las primeras jornadas tras el terremoto, donde se realizaban más de 100 operaciones diarias de despegue y aterrizaje. ¿Se acabó la solidaridad?

Si así fuera, sería más que preocupante. Es que la ayuda apenas llegó a algunas zonas y sigue distribuyéndose con muchas dificultades en los campamentos de los

sin techo del centro de Puerto Príncipe. Unos camiones blancos donde a veces pasan escombros, se usan también para transportar comida, dos de ellos se pararon este mediodía frente al palacio presidencial y comenzaron a arrojar cajas de cartón con bolsas de arroz marca “Lolita” (importado de Estados Unidos) y frijoles (o porotos) argentinos marca “Jujuy”.

Las arrojaban desde el camión, custodiado por los casos azules de las Naciones Unidas. Mujeres con niños pequeños, que comen muy mal, en un entorno de hacinamiento y falta de higiene ideal para cualquier epidemia, veían desde la vereda como los jóvenes se llevaban las sacas completas. Si alguna se rompía, ahí sí actuaban los más pequeños, juntando con las manos y corriendo hacia el interior del campamento.

La tensión provocada por la inoperancia de las Naciones Unidas la resuelven los cascos azules, a palazos limpios y algunos disparos al aire que asustan a los ya aterrados desplazados. Apartan a los que están cerca del camión, empujan a algunos periodistas y se van, haciendo sonar sirenas ensordecedoras. Atrás, dejan tierra arrasada: el amasijo de cajas de cartón del arroz y los frijoles se mezclan con el agua estancada, mezclada con mil olores de orín, basura y mierda, donde los niñitos hace tres minutos atrás terminaban de recoger del piso el arroz yanqui y los porotos argentinos.

En otras zonas de la ciudad, hay cuatro o cinco horas de cola para obtener una ración de manos de marines de los Estados Unidos. Y nunca alcanza. Siempre hay centenares que se quedan sin nada.

Este desorden organizativo, que esconde también un profundo desdén a la integridad humana y una clara distinción de clase (nosotros repartimos la ayuda de los ricos a ustedes los pobres) se completa con una casi total ausencia de lo que queda del Estado haitiano en las calles, y una todavía evidente desorientación sobre cómo pasar a la etapa de la construcción de la ciudad y su urgencia más evidente: salubridad y dignidad para las más de 600 mil personas que quedaron en la calle.

En algunas radios de Puerto Príncipe, a medida que pasa el impacto inicial, se retoman los discursos clasistas. Parece que el problema del terremoto no es tener que llorar a más de 150 mil personas, o los 300 mil heridos, muchos de ellos con secuelas permanentes, o los centenares de cadáveres que aún quedan por recoger bajo las más de 60 mil casas y edificios que colapsaron.

El problema es que los pobres de siempre y los pobres nuevos, pobres de toda pobreza, sin techo y sin trabajo, no pueden estar en los parques y las plazas cercanas al Palacio Presidencial. Por eso, ya con ningún disimulo, se habla de reubicarlos “en el campo”, lejos de los burgueses citadinos de Puerto Príncipe, o de lo que queda de ellos, también en alguna medida sepultados bajos los escombros.

Sacar a los sin techo de la ciudad es imposible. Cualquier intento en ese sentido será corregido por la vida y la lógica de la miseria. Los pobres volverán del campo a la ciudad a vender lo que pueden, o a conseguir algo que hacer cada día para comer. ¿Alguien puede imaginarse un ejército de centenares de miles viviendo sólo de la caridad internacional? ¿Por cuánto tiempo?

Haití no se debe reconstruir, se debe construir. Con soberanía alimentaria, trabajo digno y organización comunal. ¿Puede quedar eso en manos del gobierno de René Preval? Claramente no. A pesar de algunos acercamientos de ocasión a iniciativas integradoras en el continente, como Petrocaribe, en lo esencial sus políticas de los últimos cuatro años de gobierno no han modificado la herencia anterior del interinato neoconservador de Alexandre Boniface y de los encorsetados intentos redistributivos de Jean Bertrand Aristide.

Una ministra haitiana, el lunes, visitó el aeropuerto “administrado” por Estados Unidos para coordinar acciones de solidaridad de otros países caribeños. Su charla con funcionarios diplomáticos se extendió por más de media hora, lapso en el que el chofer de la funcionaria mantuvo encendido el vehículo de doble tracción, para conservar el aire acondicionado en la cabina. En Puerto Príncipe escasea el combustible desde el terremoto y el calor es intensísimo durante el día, especialmente en los campamentos de sin techo. En el vehículo de la ministra, no.

CNN emite un informe donde puede verse un supermercado en Puerto Príncipe que reabrió sus puertas y muestran también algunos vendedores en las calles. Una especie de vuelta a la normalidad. Aunque, claro, el supermercado está en Petionville, la zona rica de la ciudad.

En el mercado pobre, junto al puerto, también volvieron los vendedores. Ofrecen repollos de lechuga apilados junto a montañas de basura, atacadas por enormes cerdos.

La lógica del sistema desigual que puso Haití donde estaba antes del terremoto y le hizo pagar aún más caras las consecuencias del sismo, va surgiendo con claridad quince días después del desastre. ¿Cuándo se dará por terminada la reconstrucción de Haití? ¿Cuándo todos los habitantes de las zonas afectadas puedan vivir con dignidad y trabajo? ¿O simplemente cuando los ricos y los poderosos puedan volver a su burbuja de buena vida?
http://entrecenizasdehaiti.blogspot.com/

Marcos Salgado

Tomado de Rebelión Enero 29 2010

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Ene 28 2010

Honduras y los extranjeros

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Un día como hoy hace 157 años nació José Martí. ¿Cómo homenajearlo, modesta pero sentidamente, en mi blog?

Como el que busca encuentra, hallé en la inmensidad de su obra este artículo que aunque escrito hace más de 115 años, es de tal vigencia y sagacidad, que estremece y admira a un tiempo.

Por “descubrimientos” tan oportunos como este, decir como acostumbramos, que Martí está siempre con nosotros, nunca ha sido un ejercicio de retórica.

En la gráfica, el Maestro visto por Fabelo.

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José Martí

En nuestra América hay mucho más sentido de lo que se piensa, y los pueblos que pasan por menores; y lo son en territorio o habitantes más que en propósito y juicio, –van salvándose a timón seguro de la mala sangre de la colonia de ayer y de la dependencia y servidumbre a que los empezaba a llevar, por equivocado amor a formas ajenas y superficiales de república, un concepto falso, y criminal, de americanismo.

Lo que el americanismo sano pide es que cada pueblo de América se desenvuelva con el albedrío y propio ejercicio necesarios a la salud, aunque al cruzar el río se moje la ropa y al subir tropiece, sin dañarle la libertad a ningún otro pueblo, –que es puerta por donde los demás entrarán a dañarle la suya, –ni permitir que con la cubierta del negocio o cualquiera otra lo apague y cope un pueblo voraz e irreverente.

En América hay dos pueblos, y no más que dos, de alma muy diversa por los orígenes, antecedentes y costumbres, y sólo semejantes en la identidad fundamental humana.

De un lado está nuestra América, y todos sus pueblos son de una naturaleza, y de cuna parecida o igual, e igual mezcla imperante; de la otra parte está la América que no es nuestra, cuya enemistad no es cuerdo ni viable fomentar, y de la que con el decoro firme y la sagaz independencia no es imposible, y es útil, ser amigo.

Pero demuestra alma hemos de vivir, limpia de la mala iglesia, y de los hábitos de amo y de inmerecido lujo. Andemos nuestro camino, de menos a más, y sudemos nuestras enfermedades.

La grandeza de los pueblos no está en su tamaño, ni en las formas múltiples de la comodidad material, que en todos los pueblos aparecen según la necesidad de ellas, y se acumulan en las naciones prósperas, más que por genio especial de raza alguna, por el cebo de la ganancia que hay en satisfacerlas.

El pueblo más grande no es aquel en que una riqueza desigual y desenfrenada produce hombres crudos y sórdidos, y mujeres venales y egoístas: pueblo grande, cualquiera que sea su tamaño, es aquel que da hombres generosos y mujeres puras.

La prueba de cada civilización humana está en la especie de hombre y de mujer que en ella se produce.

De tiempo atrás venía apenando a los observadores americanos la imprudente facilidad con que Honduras, por sinrazón visible más confiada en los extraños que en los propios, se abrió a la gente rubia que con la fama de progreso le iba del Norte a obtener allí, a todo por nada, las empresas pingues que en su tierra les escasean o se les cierran.

Todo trabajador es santo y cada productor es una raíz; y al que traiga trabajo útil y cariño, venga de tierra fría o caliente, se le ha de abrir hueco ancho, como a un árbol nuevo; pero con el pretexto del trabajo, y la simpatía del americanismo, no han de venir a sentársenos sobre la tierra, sin dinero en la bolsa ni amistad en el corazón, los buscavidas y los ladrones.

Patria, Nueva York, 15 de diciembre de 1894

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Ene 27 2010

¡Y HONDURAS SIGUE ALLÍ!

Published by Maggie under En Nuestra América, General

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Por Maggie Marín

La debacle en Haití ha llevado a medio mundo a dejar en la estacada a Honduras sin proponérselo. No soy muy dada a creer a pie juntillas informaciones como la que asegura que el terremoto fue provocado a sabiendas por Estados Unidos, pero una cosa es cierta, les vino de perilla.

El Frente de Resistencia Contra el Golpe de Estado en Honduras estaba llevando adelante una lucha constante, denodada, encomiable, que tocaba profundamente el corazón de todos los que amamos a Nuestra América y dedicamos cada instante de nuestras vidas, en mayor o en menor medida y según las posibilidades y las circunstancias, a luchar por su fortalecimiento como región, por su unidad y su independencia de toda fuerza e influencia externas.

La resistencia hondureña ha seguido desplegando sus batallas, claro está, pero un elemento importante, podríamos llamarle el acompañamiento, tanto de la prensa alternativa como de organismos y organizaciones sin supeditación oficial alguna pero con buenas capacidades movilizativas, lógicamente no pudo mantener el mismo nivel de seguimiento y ya lo dijimos, de acompañamiento a esa Honduras que sigue doliendo tanto.

Hoy toma posesión José Porfirio Lobo, elegido con el voto de apenas el 13 por ciento de los electores, lo que sin duda alguna aunque vergonzoso, será un acto mediante el que de hecho se legitimará el Golpe de Estado del 28 de junio, la expulsión del presidente legítimo de los Hondureños, José Manuel Zelaya, la exoneración de sus culpas a los militares que lo capturaron, secuestraron y exiliaron a la fuerza, y el tele novelón dilatorio armado por Gringolandia con la colaboración del Premio Nóbel de la Paz Oscar Arias (Dios los cría y ellos se juntan…), de la OEA, de la Unión Europea y de otros personajes siniestros.

El hecho de que Latinoamérica no haya podido revertir este sucio golpe es, que duda cabe, una mancha que ojalá algún día podamos lavar adecuadamente. De hecho, hoy Lobo estará bastante desguarnecido cuando le impongan una banda presidencial tan espuriamente obtenida. Una ojeada a los gobernantes presentes será suficiente para comprobar esa soledad que de algún modo tiene que dolerle, aunque siga mostrando demasiado y sin pudor ni verguenza sus dientes caballunos.

Hoy la resistencia hondureña llevará a cabo gran Marcha Patriótica y Libertaria en la que participarán no solo diversas organizaciones nacionales sino además delegaciones de varios países. La intención es clara: mostrar pacíficamente al mundo la fuerza del pueblo hondureño y su oposición a que sean reconocidos los resultados de las últimas elecciones generales, total y absolutamente ilegales.

¿Quiénes por estas latitudes reconocerán en Lobo a un presidente legítimo? ¿Quién podrá olvidar las torturas, agresiones, muertes, prisiones y desaparecimientos forzados cometidos por las fuerzas armadas y la policía de ese país centroamericano con la anuencia de la oligarquía local, del espurio gobierno de Micheletti y de Estados Unidos?

Nada hay mejor que un día tras otro. Y por demás, es claro que no siempre la historia la escriben los vencedores.

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Ene 27 2010

INVASION HUMANITARIA

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Entrevista de Radio Centenario, emisora de Montevideo, Uruguay, a James Petras, Profesor emérito de sociología en la universidad de Binghamton (N.Y.). Intelectual emblemático de la izquierda estadounidense; miembro de la conferencia ‘antiimperialista’ Axis for Peace

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Chury: Petras, ¿cómo te va?

Petras: Aquí estamos, muy bien, preparando para la entrevista sobre esta acción criminal de las fuerzas norteamericanas que están invadiendo Haití y bloqueando las diferentes expediciones médicas que están tratando de ayudar allá al pueblo que está sufriendo por la catástrofe.

Chury: Un tema realmente grave y está trascendiendo al mundo la actitud asumida por el gobierno de Obama en estas circunstancias porque no hay dos lecturas: Estados Unidos está aprovechando una coyuntura desgraciada para tomar el poder en Haití

Petras: Sí, principalmente una reflexión de la centralidad militar en la política externa norteamericana que no es simplemente en el caso de Afganistán o Irak. No tiene otros medios para intervenir en crisis, siempre mandan las fuerzas militares primero a conseguir el control tanto de las bases militares, el puerto y todos los sistemas de comunicación. Los franceses y otros países se están quejando fuertemente por el hecho de que sus aviones de ayuda médica no podrían entrar en el aeropuerto. Lo que es un gran contraste es que los cubanos en las primeras 24 horas han apoyado un hospital médico que está tratando a cientos de pacientes cada día las 24 horas por día. Y la pequeña delegación cubana ha tratado 20 veces más pacientes que todo el equipo norteamericano que sólo ha tratado a 60 pacientes hasta ahora, entre los miles que están heridos. Y esta intervención militar hay que analizarla porque como no tiene ningunos equipos civiles activos en el exterior, siempre mandan a los militares porque todo el dinero del gobierno está canalizado a la parte militar.

Por eso quedan paralizados cuando tienen que actuar como civiles. Y este militarismo tiene una larga historia. Me imagino que los alumnos de escuelas uruguayas recuerdan la invasión de Montevideo por los marines en 1858. Y deben recordar que la principal fuente de entrenamiento para los militares que han creado esta situación de pobreza en Haití eran entrenados por los marines en 1915 que formó la base del poder de la familia Duvalier, la dictadura de 30 años que terminó en 1986. Este sistema dictatorial robó todo dinero de la isla, controlaron miles sino miles de millones de dólares que entraban al tesoro y después por fin el pueblo de Haití eligió un gobierno, de Bèrtrand Aristide, un ex cura, como presidente; un hombre populista, nacionalista, que no quería privatizar los recursos, el sistema de electricidad y telecomunicaciones entonces el Banco Mundial y el Fondo Monetario no permitieron entrar ningún préstamo y eso también perjudicó al país. Otro asunto es que como consecuencia de lo que pasó con Aristide, con su popularidad y sus programas sociales, el gobierno de Bush tumbó a Arístide con la invasión y el rapto del presidente Aristide que lo derrocó y pusieron un gobierno títere. Y este gobierno títere, conforme con las presiones del gobierno norteamericano y el Fondo Monetario, siguió la misma política favoreciendo a los ricos y a las empresas maquiladoras.
Por eso el país es pobre. Los que hablan de la pobreza en Haití no explican la historia de intervención norteamericana, no explican el apoyo de la dictadura de Duvalier, no hablan de la invasión y rapto del presidente Aristide. Esa es la fuente política de la pobreza. Y un punto más: los ricos se han beneficiado ¿y sabes qué? Las casas en el barrio de los ricos no están tan afectadas por el terremoto, siguen viviendo allá tras de las rejas los grandes ricos.
Por eso los marines entraron a proteger la propiedad de los ricos. Y cualquier pobre, cualquier persona con hambre con niños en la familia que se están muriendo de hambre, que trata de conseguir alguna comida en alguna tienda, ahora tiene que enfrentar a los marines y las balas que ya mataron e hirieron a algunos muertos de hambre protegiendo a los ricos.
Frente a la catástrofe, la primer consideración es proteger los barrios ricos y los almacenes que están vendiendo la comida en el mercado negro

Chury: Parece ser que el terremoto se puso como un servidor de los Estados Unidos para ocupar definitivamente Haití ¿no?

Petras: Sí, pero fíjate la resistencia. Lo que llaman las pandillas, realmente son una mezcla de gente con hambre, son grupos políticos organizados y pandillas, son una mezcla de todo y todo lo que tienen en común es que quieren comer, quieren agua, quieren reconstruir la casa, quieren encontrar los familiares bajo las piedras caída y no pueden quedarse con los brazos cruzados mientras las patrullas militares pasan buscando muertos y hay gente que grita bajo los edificios y los marines sólo buscan castigar a cualquier muerto de hambre que trata de conseguir una bolsa de harina. Eso va a detonar un gran levantamiento. Ya tenemos el caso del terremoto en Managua en el año 72 que provocó un levantamiento, tenemos el caso del terremoto en la ciudad de México que detonó una gran organización de barrios y una fuerza popular en todos los barrios populares de México por la falta de atención del gobierno Federal. Hay que ver cuáles son las consecuencias de esta forma criminal de actuar de Estados Unidos. La gente no va a olvidar que cuando tenían hambre y sed los oficiales del gobierno entregaron los puertos y las facilidades a los marines.

Chury: ¿Qué pasa con las Naciones Unidas y Banki Moon?

Petras: Bueno, las Naciones Unidas con las tropas encabezadas por Brasil pero incluyendo a los uruguayos, han actuado como la guardia de los ricos allá protegiendo la política norteamericana y ahora que el terremoto tumbó el edificio de Naciones Unidas no sé cuántos soldados de qué países han muerto. Pero la pregunta es ¿qué están haciendo estas tropas durante tantos años?
Porque entraron al país cuando Estados Unidos derrocó al presidente elegido Aristide y desde ahí en adelante sirven como una guardia represora de cualquier movimiento constitucionalista que trata de restaurar en el gobierno al presidente Aristide. Ahora mismo están volviendo a esta función. Los soldados de Naciones Unidas no han hecho nada para alimentar al pueblo y encontrar cadáveres; sólo sirven para circular en los barrios populares tirando balas contra cualquier persona o grupos de personas que buscan comida entrando a algunas tiendas que quedan. Pero ayuda humanitaria, olvídalo.

Chury: Petras, Estados Unidos ha conseguido un nuevo lugar para quedarse con sus fuerzas militares ¿no?

Petras: Sí, por razones de agresión contra Cuba y contra Venezuela. Esa es la razón estratégica. Tienen bases militares en Curazao, en Colombia, en Panamá, en El Salvador y ahora también tiene una base militar con más de 20 mil tropas y marines que están ocupando Haití bajo el pretexto humanitario.
No hay que olvidar que utilizaron el pretexto de intervención humanitaria para establecer bases militares en Kosovo y con la quiebra de Yugoslavia aprovecharon para intervenir, quebrar el país y conseguir un pedazo de territorio en la parte separatista de Kosovo. Eso de ayuda humanitaria es un viejo canto porque con los militares no es humanitaria, es militarista, es imperialista.

(Fuente www.voltairenet.org 23 de enero de 2010)

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Ene 27 2010

Haití desde el horror y los tormentos

Published by Maggie under En Nuestra América, General

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Esta mujer que nos mira con cierto reproche desde su desventura y desamparo es el alma de Haití, la nación que sumó a su pobreza y orfandad ancestrales el peor desastre natural de su historia

Por Maggie Marín

Lo primero fue el ruido atronador y aquella danza infernal de la tierra. Luego sobrevino la sorpresa, el espanto y una fría y pavorosa sensación de vacío y desamparo. La sacudida inicial fue de 7,3 grados en la escala Richter. El segundo temblor, de 5,9 grados, propagó el pánico y el reconcomio. A decenas de miles de residentes de la capital, Puerto Príncipe, apenas a 15 kilómetros del epicentro, el terremoto les arrebató la vida de inmediato.

Otros tantos miles —¿se sabrá algún día exactamente cuántos?— quedaron emparedados entre vigas retorcidas, muros abatidos y techos colapsados, y por demás, adoloridos por golpes y heridas y atormentados por el atávico terror humano a la sepultura en vida. Y aún otros miles que estaban en la calle, o que pudieron salir o han sido luego rescatados, sufrieron mutilaciones o heridas de mayor o menor riesgo.

Entre las muchas imágenes desgarradoras que comenzaron a darle la vuelta al mundo hay una que publicaron muchos medios: la mujer está semienterrada entre escombros, gris su piel y sus cabellos, como alas rotas de un ave las manos. No llora. Mira fijo a la cámara con ojos que ni indagan ni reflejan terror. Eso sí, irradia una tristeza, una desolación y una orfandad tan punzantes, que duele aun a los que estamos lejos del martirizado país, la primera república de Nuestra América, cuando en 1803 sus hijos negros vencieron a los soldados blancos de Napoleón Bonaparte, tras 12 años de lucha.

Pero no parece ser esta la última trampa que le puso la vida a esta mujer –viva imagen del Haití de hoy– ni a sus compatriotas, poco más de nueve millones hasta las cinco menos cinco de la tarde del martes 12 de enero.

Batallas por la vida: No es chovinismo, sino pura y simple verdad: cuando el planeta se enteraba de que Haití había sufrido un sismo descomunal, ya los médicos cubanos se habían sacudido el susto, las lágrimas y el polvo y estaban en la primera línea de su particular batalla por la vida. ¿Habrá que precisar que lo hacen, como en medio mundo, gratuita y desinteresadamente?

De modo que los 344 que se encontraban en Haití desde hace cerca de un año y apostados mayoritariamente en la propia capital, núcleo de la tragedia, fueron los primeros en brindar socorro a los heridos en seis puntos asistenciales y en plena calle. Por vocación y por convicción. Y no habían pasado 24 horas cuando otros 60 colaboradores llegaron a Puerto Príncipe, entre ellos especialistas del contingente Henry Reeve, expertos en emergencias y catástrofes similares, y dueños por ello de una particular práctica en desastres. Antes, pues, de las primeras 72 horas del desastre, los galenos de la Isla sumaban 417.

Para el viernes 15 habían atendido a más de tres mil pacientes y realizado cientos de intervenciones quirúrgicas. “Ha sido la más importante asistencia médica que ha recibido el pueblo haitiano en las primeras 72 horas”, acota un comunicado de la misión permanente de Cuba ante la ONU, donde se aclara que la solidaridad cubana no llegó con el terremoto sino que existe desde hace más de una década. Y es que hubo, y perduran, intentos de minimizar, arrinconar y desconocer esta colaboración.

Médicos de diversas nacionalidades entrevistados por colegas solo tienen elogios para los cubanos. “A nosotros nos recogen de noche, pernoctamos en otro lugar” —dijo un galeno chileno. “Los cubanos se quedan aquí las 24 horas, atendiendo de día y de noche. Es realmente admirable lo que hacen”.

Cual náufrago en medio del oleaje manipulador de aquellos instantes para ocultar el aporte de Cuba a Haití, el corresponsal de la CNN en inglés, Steve Kastenbaum, reconoció el trabajo del hospital organizado por los cubanos, “que ofrece atención médica de calidad” para las víctimas. “Hay muy pocos lugares donde los haitianos pueden acudir cuando están en necesidad de atención médica urgente en el centro de la ciudad. Sin embargo, nos encontramos con uno: el Hospital La Paz, administrado por personal médico cubano, aquí en Haití, junto a equipos de España y América Latina”, dijo.

Añadió: “Y es algo sorprendente de ver. Están dando atención médica de calidad a las personas gravemente heridas, con un promedio de seis a siete mil pacientes diarios, y cirugías, varias docenas al día. Tienen tres salas que no paran y trabajan durante toda la vuelta del reloj, 24×7, y es uno de los poquísimos lugares en toda la ciudad donde los haitianos puedan ir a tratar sus dolencias con una expectativa razonable para sobrevivir”.

Y siguió diciendo Steve Kastenbaum: “Hemos visto tantas lesiones traumáticas allí. No sé cuántas amputaciones, fracturas compuestas, heridas traumáticas en la carne. Sin embargo, estos equipos médicos, abrumados por la urgencia, encontraron maneras de cuidar a todos ellos, a pesar de ser por momentos críticas las provisiones de puntos de sutura, oxígeno, anestésicos y el agua, que necesitan para todas estas cosas. Ellos suplen las carencias con el suministro que llega, de España o de la Isla. Toda la atención se está ofreciendo de una manera muy ordenada”.

Aun si la famosa cadena ya hubiere silenciado A working hospital in Haiti, no importaría, está en cientos de blogs y sitios de la prensa alternativa. Y es que el tiro les salió por la culata, porque el apagón que quisieron imponerle a la solidaridad cubana ha insuflado vigores y energías novedosas en los blogueros honestos cubanos, urgidos por lectores, ansiosos de la información que los grandes medios corporativos les escamotean. “Gracias a ti me entero. Aquí no ponen nada de lo que dices”, me escribió un madrileño. “Mantenme al tanto, por favor, de esa gran labor que están ustedes haciendo para ayudar al pobre pueblo haitiano”, me pidió una colombiana residente en Estados Unidos.

Para auxiliar al pueblo haitiano, Cuba trabaja en coordinación con Venezuela, Namibia, Noruega, China, República Dominicana, México y Rusia, entre otros países, y autorizó de inmediato la solicitud de utilización del espacio aéreo de la región oriental del archipiélago por aviones de Estados Unidos para facilitar el trasiego de la asistencia humanitaria. A finales de la pasada semana el contingente medico se las arreglaba para atender los seis centros asistenciales, los cinco de diagnóstico integral, las carpas y hospitales de campaña ubicados en diversos puntos, y a los pacientes que salen a buscar cada mañana en zonas céntricas de la devastada urbe, donde hoy vive y pernocta la mayoría del pueblo.

A los hijos de la isla mayor del Caribe se unen los haitianos aquí graduados de médicos. Juntos socorren a mujeres, hombres, niños y ancianos que, menos la vida, lo perdieron todo. Hasta el miércoles 20 de enero, por ejemplo, habían atendido a más de 10 mil pacientes. Mientras, en idéntica fecha, un súper hospital de última tecnología instalado en el portaaviones estadounidense USS Carl Vinson, anclado a pocos kilómetros de la rada y reservado solo para pacientes y especialistas previamente escogidos, solo había atendido a 10 personas, 3 de ellas estadounidenses. La nave, última en llegar del espectacular convoy enviado por el presidente Barack Obama, tiene 3 mil 500 tripulantes (militares) y 55 médicos.

En tanto, los cubanos avanzan además en la creación de otros 11 hospitales provisionales que cuentan con equipos de tecnología de punta. Emocionados, los jóvenes facultativos haitianos nunca terminan de elogiar a sus colegas y maestros. “Eso necesita mi pobrecito pueblo: médicos, no soldados”.

Doce años de asistencia médica cubana en Haití: La asistencia sanitaria de la Isla mayor a Haití y a otros países de Centroamérica se inició en diciembre de 1998 tras el paso de los huracanes Mitch y George. Hasta hoy, seis mil 94 colaboradores cubanos de la salud han trabajado en aquella nación, llegando a realizar más de 14 millones de consultas médicas, 225 mil cirugías y 100 mil partos, por lo que han logrado salvar la vida de más de 230 mil haitianos. Antes del sismo, cinco Centros de Diagnóstico Integral construidos por Cuba y Venezuela prestaban servicio al pueblo haitiano; y a través de la Operación Milagro para pacientes con enfermedades oftalmológicas, 47 mil 273 haitianos fueron operados hasta el 31 de diciembre de 2009, al tiempo que 660 jóvenes de Haití estudian hoy en Cuba, 541 de ellos, medicina.

Asimismo, en esta ínsula se formaron 917 profesionales haitianos (570 médicos), porque la cooperación comprende otros sectores: educación (han sido alfabetizados 160 mil 30 haitianos) agricultura, energía, pesca y comunicaciones. “Lo que ha hecho Cuba por Haití es apenas un modesto ejemplo de cuánto más pudiera lograrse en ese país a largo plazo mediante la colaboración y asistencia internacionales, sobre todo por parte de aquellos Estados con mayores recursos económicos y financieros”, apunta el referido texto.

Una ayuda imposible de ocultar: El colega español Pascual Serrano, que desde hace tiempo viene desmontando las mentiras y manipulaciones de los falsimedios, publicó el viernes 15 un comentario que desenmascara aún más esta infame modalidad de la guerra contra Cuba. Bajo el título El País oculta 344 sanitarios cubanos en Haití, Serrano advierte que en la página 3 de su edición de papel, el periódico ibérico adjuntó a su crónica sobre el terremoto un cuadro titulado Ayuda financiera y equipos de asistencia, donde detallaba la ayuda de 23 países más la ONU, y según el cual, la nación que más personal sanitario tiene en Haití es Perú, con 250, seguido de Francia con 85. “Observamos que El País no incluye a Cuba entre los países que están ayudando a Haití. Por eso es bueno contar que los primeros en ofrecer asistencia sanitaria fueron los 344 médicos y paramédicos cubanos que desde hace doce años colaboran en la paupérrima isla caribeña”. Tras glosar el envió de más especialistas con material de emergencia después del terremoto, narra que los médicos cubanos “están prestando atención en seis centros sanitarios y la noche del día 14 llevaban atendidos a dos mil pacientes y realizadas 111 operaciones quirúrgicas. Pero para El País, que sí cita, por ejemplo, dos profesionales turcos y dos rusos, los 344 sanitarios cubanos no están en Haití”.

Cuna de luchas libertarias: Aunque su aciaga situación económica y social, su debilidad política y su miseria (el 80 por ciento de sus habitantes son pobres) parecieran negarlo, al proclamar en 1803 su independencia, Haití ganó en buena lid el título de cuna de las luchas libertarias contra el colonialismo en América Latina y el Caribe. Grande fue la paliza que le sonaron a los franceses. Por eso Europa nunca la perdonó, y tampoco Estados Unidos, que si bien pregonaba ser abanderado de la abolición y paladín de la igualdad, decidió no reconocer la peleada independencia haitiana durante 60 años después de terminada la guerra.

Dice Eduardo Galeano en su artículo Los Pecados de Haití: “La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía”.

En represalia a su revolución antiesclavista y anticolonial, Haití fue obligada a pagarle a Francia 150 millones de francos (más de 20 mil millones de dólares actuales) para indemnizar a los colonos por sus posesiones perdidas. Un alto precio por su independencia y una deuda que, más que todo, fue un instrumento neocolonial para facilitar el acceso de Europa a sus recursos naturales.

Sobrevino después la invasión estadounidense de 1915 a 1934, el apoyo gringo a la entronización de la feroz dictadura de los Duvalier de 1957 a 1986 (cuando Baby Doc fue derrocado por una rebelión popular), el golpe de estado y la dictadura del general Raoul Cedras, el quítate tú para ponerme yo de Gringolandia con el sacerdote salesiano Jean-Bertrand Aristide, el primer líder popular en casi 200 años y primer gobernante electo por votación en toda su historia.

“La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental”, termina así Galeano su artículo escrito en 1996 y que no necesita la radiografía de estos últimos 13 años, porque Haití siguió siendo no solo el país más pobre de Nuestra América y uno de los más paupérrimos del orbe, sino también uno de los más vapuleados, preteridos y desamparados del planeta.

Organizaciones haitianas y de otros países han denunciado la ocupación militar por 9 mil 65 uniformados de la nombrada Misión de Estabilización de la ONU en Haití (Minustah más conocidos por Cascos Azules) que soporta desde 2004 para “mantener el orden”, los excesos que cometen en no pocas ocasiones estos policías y soldados procedentes de diversos países, y por supuesto los impactos de la dominación impuesta por medio de la deuda externa, el libre comercio, el saqueo de su naturaleza y la invasión de intereses transnacionales de toda laya.

Por añadidura, Haití ha sufrido 65 desastres naturales en los últimos 28 años, en los que más de 8 mil personas han muerto y siete millones se han visto afectados. Pero su vulnerabilidad a las tragedias naturales -provocadas en gran medida por la devastación medioambiental, la inexistencia de infraestructuras básicas y el debilitamiento de la capacidad de acción del estado- no debe aislarse de las acciones que históricamente han atentado contra su soberanía, como revela el belga Eric Toussaint, presidente del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo. Porque Haití, que duda cabe, es un claro ejemplo de las nefastas consecuencias del colonialismo y del neocolonialismo, del injusto y excluyente orden internacional, y del más brutal intervencionismo.

La invasión “inteligente”: Aun en medio de tan brutal y conmovedor panorama, todavía hay quien piensa que aludir al despliegue militar de Estados Unidos en Haití en momentos tan dramáticos es politizar la tragedia. Y aquellos que dicen además que se intenta echar a otro las culpas por los traspiés que condujeron a que en la mitad de La Española se asiente lo que han dado en llamar un país fracasado, un “estado fallido”

Lógico, es preciso valorar en todas sus aristas este desastre que si bien pasará a engrosar las estadísticas de los peores terremotos acaecidos en el planeta, en Nuestra América, más que músculo para guarismos del pánico, será sobre todo fecha de luto y dolor. Por supuesto también hay que justipreciar la saga del sismo, que se multiplica cada día, complicando a diario más y más la situación y punteando con funestos tintes los acontecimientos por venir.

Sería insensato politizar la desgracia de un pueblo que quizá nunca sepa con total exactitud la cifra de sus muertos; politizar la fatalidad que cayó sobre un gobierno dislocado por el colapso del Palacio Nacional, los ministerios y otros edificios públicos, las comunicaciones y las vías de tránsito habituales, entre otras infraestructuras. Politizar, en fin, la pérdida del 70 por ciento de su capital, esa Puerto Príncipe históricamente agobiada por la pobreza extrema y sólidamente marcada por los record de espanto que provocan el hambre, la inseguridad y la violencia, hijas predilectas de la injusticia, la inequidad y la miseria.

Ocurre sin embargo que Gringolandia ha logrado ser nuevamente el ombligo del mundo. Justo en la pulcra infografía publicada por El País el 15 de enero sobre la ayuda internacional, se alude al anuncio de Obama sobre el envío de 100 millones de dólares, 2 mil 200 marines, un portaviones, un buque hospital, 399 miembros de personal médico, 3 mil 500 infantes de marina y soldados de la 82 división Aerotransportada (la misma que participó en las invasiones a República Dominicana, Panamá y Granada), y 3 barcos anfibios.

Aunque olvidaron mencionar a las decenas de aviones y helicópteros para allá despachados y que el referido portaaviones es nuclear, en esa fecha un vocero en Washington anunciaba que en menos de una semana Haití contaría con 10 mil efectivos sobre el terreno haitiano, y el jefe de Estado Mayor Conjunto, almirante Michael Mullen, añadió que en base a las “necesidades urgentes e incesantes” de Haití, serían desviados unos cuatro mil soldados con despliegues previstos en Europa y Medio Oriente y tropas de intervención anfibia estacionadas en Nassau, Islas Bahamas

Luego, en inusitado gesto, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el jefe del Pentágono, Robert Gates, cancelaron viajes al extranjero para coordinar personalmente la “asistencia”. Lo cierto es que según denuncias, la buena marcha de lo que sus propios funcionarios califican de “masiva respuesta militar” posibilitará que en breve –quizá ya sea un hecho al escribir estas páginas — se encuentren en el castigado país entre 14 y 20 mil efectivos. A ello se suma el control total que ejercen sobre el aeropuerto de Puerto Príncipe desde el día posterior al terremoto (instalación que como todas sus similares el mundo es estratégica), lo que por cierto ha puesto en crisis la llegada y distribución de la ayuda internacional y generado por ello un caos adicional, estallidos de violencia, e incluso la represión y expulsión de los periodistas que lo venían usando como base de operaciones para su trabajo.

Los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, de Nicaragua, Daniel Ortega; y de Bolivia, Evo Morales, han denunciado que EEUU está aprovechándose de la situación para ocupar la nación caribeña y recomendaron el envío de hospitales, médicos y equipos de rescate en vez de tantos soldados. Chávez ha reiterado que los gringos se han instalado “sobre los cadáveres y las lágrimas de un pueblo delante de todo el mundo, descaradamente”, y sin consultar a la ONU ni a la OEA. Ya llegaron al Palacio Presidencial, denunció.

Ciertamente, en la mañana del martes 19 decenas de marines descendieron de helicópteros en predios del derruido edificio, que ya se encuentran custodiando, dentro y en sus alrededores. Chávez aseguró que “el imperio está en contraataque, tanto por golpes de Estado, tanto por la instalación de bases militares, la IV Flota, como por algunos procesos electorales que le han dado el triunfo a la derecha continental en estos últimos meses.

En tanto Bolivia solicitará a la ONU una reunión urgente para que el mundo repudie la “injusta, inhumana y oportunista” ocupación militar de Estados Unidos a Haití. Evo Morales expresó que “no es posible que Estados Unidos use la desgracia del pueblo haitiano para invadir y ocupar militarmente a ese país”. Calificó el hecho de sumamente grave y que debe provocar el rechazo de la comunidad internacional. “Es preciso ir a salvar vidas y no a ocupar militarmente. Haití no quiere más sangre y más muertes por el disparo de armas de fuego y la invasión, lo que quiere es sangre, medicamentos, alimentos, agua para salvar vidas”, puntualizó.

A estas denuncias se suman las protestas de la Comunidad del Caribe (CARICOM) por la negativa al permiso de aterrizaje en el aeropuerto de Puerto Príncipe que imposibilitó la llegada de una misión humanitaria y las críticas de Francia, Brasil y otros países, que también se quejan de la actuación de EE UU, de la falta de coordinación en la distribución de la ayuda, de la congestión en el aeropuerto y de que los vuelos de Washington tengan prioridad sobre los de otros países.

Alain Joyandet, secretario de Estado de Cooperación francés y quien protestara ante la potencia norteña por las dificultades que tuvo para que aterrizara un avión francés que transportaba un hospital móvil, afirmó el lunes que la ONU debe precisar el papel de aquel país en la ayuda humanitaria a Haití porque “no se trata de ocupar el país, sino de ayudarle a que recobre la vida”. Por su parte la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, alegó que más que “ayuda militar” por parte de Europa, se necesita una mayor coordinación para que la ayuda pueda llegar a los afectados.

¿Crear caos, desorden y violencia no justifica su presencia militar? ¿No es cierto que bajo el manto de una gran y humanitaria operación de adopción de niños huérfanos pareciera estar en marcha una nueva Operación Peter Pan? Reparemos es estos datos: a poco más de una semana del sismo Gringolandia ha desplegado el mayor “esfuerzo humanitario” de su historia. Si en tierra la cifra de sus soldados superará en breve los14 mil efectivos, en el aire cuentan con unos 30 helicópteros, mientras que en la costa están atracados barcos de la Guardia Costera,el mencionado “Carl Vinson” con la parodia de hospital a bordo, y el buque hospital “Comfort”, dicen que con 600 especialistas médicos a bordo, por cierto perteneciente a la Marina y último en llegar.

La matemática no engaña.

A la impúdica estrategia de Obama de socorrer a Haití a golpe de militarización el Premio Nóbel sumó lo que ha sido calificado de verdadera bofetada a la tragedia: convocar a Bill Clinton y a George W.Bush a liderar los esfuerzos de la ayuda humanitaria y codirigir un fondo. Fue Clinton quien en 1994 declaró el embargo económico que estranguló aún más a un país con el 80 por ciento de su población en la pobreza. Por su parte el emperador cariacontecido –incapaz de salvar a Nueva Orleans del Katrina— fue quien recortó la ayuda

norteamericana a Haití, y encabezó y financió el golpe de estado que derrocó el segundo gobierno de Aristide en 2004, lo que provocó la muerte de cientos de haitianos, profundizó la crisis política, económica y social, ahondó la pobreza, y se tradujo en la ocupación por las tropas de la ONU.

Es fácil de colegir: Gringolandia se está aprovechando abierta y desvergonzadamente de la tragedia de Haití para “ocupar” militarmente el país caribeño. Una vez más. No olvidemos que Haití reviste para la potencia una particular importancia estratégica por su ubicación geográfico, y que se encuentra muy cerca de Cuba y Venezuela.

En fin, que nunca una ayuda ha tenido tanto tufo a invasión.

Haití a la mayor brevedad: Con una superficie de 27 mil 750 km², Haití, la nación más pobre y subdesarrollada de América Latina., está situada en la porción occidental de la isla La Española, a donde llegó Colón en 1492. Fue en tierra haitiana que levantaron el 24 de diciembre la primera construcción en el Nuevo Mundo, un fortín llamado “La Navidad”. En esta zona abundaron posteriormente los ataques de piratas franceses que tenían su base en la isla Tortuga. En el siglo XVII Haití fue ocupada por Francia, cuyo dominio sobre su territorio fue sancionado en 1697.

La necesidad de mano de obra para las plantaciones de caña de azúcar motivó que fueran traídos de África esclavos negros que eran brutalmente explotados. Desde entonces se marcaron acentuadas barreras sociales, así que aunque la esclavitud se abolió en el siglo XVIII, las diferencias se mantienen. Hoy, de sus 7 millones 41 mil habitantes. el 60 por ciento son negros, 30 por ciento mulatos y 10 por ciento, blancos.

En el sector oriental de la isla está República Dominicana, que luchó por su identidad, proclamó su Independencia en 1821 y la concretó definitivamente en 1844. En tanto Haití ya la había promulgado en 1804. Fue intervenido por EE UU de 1915 a 1934. Después de varios cambios de gobierno, en 1957 comenzó la larga y aciaga dictadura de Françoise Duvalier, que continuó su hijo, y que sumió al pueblo en la incultura, la miseria, y la violencia.

La actual constitución rige desde el 29 de marzo de 1987. El gobierno consta de Sistema Ejecutivo: Presidente, Primer Ministro y Gabinete; Sistema Legislativo: Cámara de Diputados y Senado; y Sistema Judicial: Corte Suprema y Juzgados Departamentales.

El suelo de Haití es montañoso con cuatro planicies importantes. Tiene varios ríos, cortos y rápidos, y algunos lagos. El clima es caluroso en las costas y frío en las montañas. Sus principales actividades económicas son la agricultura y las industrias y manufacturas azucareras, textiles y destilerías. Se obtienen también productos para la alimentación del país, en especial maíz, mijo, mandioca, batata, cacao, café y banana.

Puerto Príncipe (Port-au-Prince, con 752 mil 600 habitantes)), está situada en la bahía del mismo nombre y fue fundada por los franceses en 1749. Bautizada como L’Hospital, recibió el nombre actual en 1811. Como la mayoría de las viviendas carece de luz eléctrica, era común ver a estudiantes y artistas en la zona más iluminada de la ciudad (frente al Palacio de Gobierno), aprovechando esa luz, mejor y más económica que la de una titilante y efímera vela.

(Fuente: redcaribe.com)

Haití parece condenado al eterno tormento: Colonialismo, bloqueo, invasiones, dictaduras, corrupción, narcotráfico y desastres naturales, marcan el triste destino de la isla donde se produjo la primera rebelión de esclavos negros y la independencia de Francia en 1804. Presentado al mundo por la soberbia colonialista y racista como un “Estado fallido”, en represalia a la victoria revolucionaria que derrotó al mejor ejército de la época, dos siglos después, la imagen mediática del Estado haitiano sigue siendo la misma.

En la década de los 90 la creciente lucha del movimiento popular contra un tiránico sistema construido durante dos décadas de ocupación militar norteamericana, coincidió con el cambio de estrategia de Washington, sustituyendo dictaduras militares por gobiernos “democráticos” neoliberales. En las primeras elecciones democráticas de Haití en 1990, fue elegido presidente el sacerdote Jean-Bertrand Aristide, dando inicio a una etapa de refundación de la nación haitiana.

Sin embargo la construcción de una autóctona democracia haitiana, duró pocos años. La pugna entre fuerzas progresistas haitianas y la ultraderecha norteamericana aliada de la oligarquía afrancesada, culminó con el derrocamiento de Aristide en 2004. Los resultados no fueron los esperados por Washington, y poco después el presidente Clinton ordenó a los marines reinstalar en la presidencia al gobernante depuesto.

La reparación de la democracia ultrajada fue tan sorpresiva como fugaz. El presidente Bush invadió Haití arrastrando a Francia en la nueva violación de soberanía, derrocó y secuestró al presidente Aristide, lo desterró al continente africano e instaló un gobierno colonial. En junio del pasado año, la impune acción imperialista en Haití, fue imitada de forma grotesca por los militares hondureños.

Al devastador destino político haitiano se agregan los desastres naturales que, con refinada crueldad, azotan cíclicamente el pequeño territorio isleño, donde la extensa pobreza y el degradado medio ambiente provoca elevadas cifras de víctimas. Entre 2001 y marzo de 2007, los huracanes dejaron más de 18,000 muertos y 132,000 personas sin hogar. Se estima que 6,4 millones de personas resultaron de alguna manera afectadas.

Seis años después de la invasión norteamericana-francesa para “salvar” el “Estado fallido”, a pesar del despliegue de la ONU con una misión de 7 mil soldados, 2 mil policías y más de mil funcionarios civiles; la deforestación, el desempleo, los desastres naturales, las maquilas, y el TLC impuesto por EU que terminó con la agricultura, hacen de Haití el país más pobre del continente.

El liderato colonizador de Haití: EU, Francia y Canadá, parecen más interesados en una estabilidad militarizada, que en el ejercicio del derecho soberano del pueblo haitiano a la autodeterminación.

El alto costo en sufrimiento humano por la intensidad del terremoto en medio de la pobreza, parece un dramático grito de la naturaleza para que la comunidad internacional reconozca de una vez por todas el precario estado del pueblo haitiano, su causa y sus responsables. (Extractado de Rebelión)

Red de placas tectónicas: El sismo sacudió a una zona donde se ubica una compleja red de placas tectónicas y fallas geológicas. Haití está situado en medio de un vasto sistema de fallas geológicas que resultan del movimiento de la placa del Caribe y la enorme placa de Norteamérica. Igual que en otras zonas donde colindan placas tectónicas, en los límites de la placa del Caribe hay una actividad sísmica importante debido a estas fallas. Y fue el deslizamiento súbito de una de éstas, la falla de Enriquillo, la que condujo al desastre. Se calcula que el epicentro del terremoto, que midió 7 en la escala de Richter, fue a unos 15 kilómetros de Puerto Príncipe, y el hipocentro (el punto debajo de la superficie terrestre donde comenzó la ruptura) fue a sólo 8 kilómetros de la superficie. Esta proximidad a la superficie, afirman los expertos, aseguró que las fuerzas de choque de la tierra fueran lo más intensas y destructivas posible. El último gran terremoto en esta zona de Haití ocurrió hace 150 años.

(Fuente BBC)

Principales desastres de los últimos años:

1980: tormentas y sequía

1994: ciclón Gordon

2004: inundaciones y ciclón Jeanne

2007: ciclón Noel

2008: ciclones Gustav y Hanna

Las tormentas tropicales han sido el desastre natural que más se ha repetido, situándolo en el puesto 18 de un ranking de los 89 países con más riesgo de sufrir este tipo de catástrofes.

Fuente: BBC Mundo

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Ene 25 2010

Europa y América Latina: Los Bicentenarios

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Les recomiendo esta interesante reflexión, particularmente en momentos en que el panorama latinoamericano se ha ensombrecido con el cuartelazo en Honduras, la apertura de siete nuevas bases militares en Colombia, la llegada de la derecha pìnochetista a La Moneda, la “invasión inteligente” de Gringolandia en Haití…..En la foto un niño haitiano observa la llegada de los marines a su patria.

Ciego quien no quiera verlo. Parte del porvenir está en marcha en América latina. El continente se ha vuelto un gran laboratorio de movimientos sociales, de corrientes emancipadoras, de búsquedas de alternativas al neoliberalismo. Desde hace unos diez años, vientos libertadores están soplando. Pero que nadie piense que el movimiento es irreversible. Jamás en la historia se ha visto oligarquías abandonar sus privilegios sin resistir, cueste lo que cueste, incluso a precio de vidas humanas. Ese gran enfrentamiento de clase necesita reflexión de enjundia, estudio no apriorístico, y solidaridad lúcida.

La información latinoamericana en Europa resulta poca, y además muy parcial, distorsionada, e incluso, a veces, mentirosa. El diario “Le Monde”, en su sitio del 20 de enero, proclama: “Para Chávez, los Estados Unidos son responsables del seísmo” en Haití, cosa que Chávez nunca dijo. Se trata de desprestigiar a todos los que cuestionan el sistema dominante, la hegemonía de los Estados Unidos. Ojo con los “malos ejemplos”, ojo con cualquier supuesta “contagión”. La mayoría de las izquierdas europeas analizan los procesos latinoamericanos desde criterios eurocentristas reductores, desde tópicos neocolonialistas. Nos extraña siempre, su escaso nivel de información y de análisis frente a América latina, así como su tentación permanente de imponer modelos “del norte”, su manía aleccionadora …

Una izquierda europea en crisis, que necesitaría más bien rejuvenecerse en el hervidero latinoamericano, compartir ideas, experiencia, luchas, con modestia y espíritu abierto. Que necesitaría ir al encuentro de las innovaciones en Bolivia, Ecuador, Venezuela, Cuba, Brasil, Uruguay… : el multiculturalismo, la democracia participativa, el papel del estado, nuevas formas de propiedad social, cooperativa, el control y protección de las materias primas, de los recursos naturales, de la biodiversidad… Los cambios imperantes modifican la esencia de sociedades hasta hoy muy desiguales, buscan formas de integración soberana.

Los nuevos procesos cuestionan la historia nacional, los modelos impuestos, y se reapropian la identidad usurpada, reinvindican y asumen el mestizaje. En cambio, en Europa, se discrimina a los inmigrantes, se expulsa a los “sin papeles” (indocumentados), se cierran las fronteras Sur. Mientras en Francia se adopta una constitución europea elaborada por tecnócratas y ratificada sin voto popular, en varios países de América latina, procesos constituyentes, democráticos, de alta participación ciudadana, están refundando los países. ¿Quiénes somos nosotros para tanta condescendencia, para tanta soberbia? Europa ya no es el ombligo del mundo.

2010 es el año nuclear de los Bicentenarios. Ya son objeto de un intenso debate histórico, ideológico, y de un consenso bastante politiquero. Los temas del “peligro populista y nacionalista”, de “la revancha de los indígenas”, de “borrón y cuenta nueva”, se vuelven obsesivos. Las luchas de ayer remiten a las de hoy hacia la culminación de la Independencia; esa coherencia es peligrosa para el sistema dominante, y conviene ocultarla. Se trata de celebrar los Bicentenarios en una óptica polvorienta, vaciando la conmemoración de sentido y contenido político. La celebración oficial ya está desvinculando el pasado del presente, y tratando de disimular que el camino hacia una verdadera independencia está despejado.

Jean Ortiz. Profesor en la Universidad de Pau (Francia).

Una respuesta hasta ahora

Ene 25 2010

Jorge Perugorría en entrevista con Amaury Pérez

Published by Maggie under En la Isla, General

amaury-perez-jorge-perugorria-3-press-580x459 Perugorría: “Yo me llevo a Cuba conmigo dondequiera que voy”

El más internacional de los actores cubanos, Jorge Perugorría, no puede desprenderse de su Patria, por más lejos que viaje. Se lo ha confesado a Amaury Pérez, durante una de las entrevistas que el cantautor graba en los estudios del ICAIC de Prado y Trocadero, para el programa de próxima salida por la televisión cubana, “Con 2 que se quieran…”

A punto de terminar una hora de diálogo dinámico y divertido, Amaury le preguntó si durante sus numerosos viajes al extranjero quisiera llevarse a Cuba consigo o dejarla al cuidado de los amigos, y el actor no demoró un segundo en responder: “Me llevo a Cuba conmigo dondequiera que voy.”  Y contó cómo pone lo mismo a un europeo que  un sudamericano o a un japonés, a comer frijoles negros, a jugar dominó, a bailar con Van Van…

Cuba, la fidelidad, sus barrios, su familia, sus amigos, la actuación, la pintura,¡¡¡el cine¡¡¡¡¡, desfilaron por la conversación entre ambos artistas con una naturalidad y unas definiciones impresionantes, sentando desde el principio la certeza de que este hombre no es un solo el intérprete de muchos de los más importantes protagónicos del cine que se hace en Hispanoamérica: tiene conceptos muy claros sobre casi todos los asuntos de la vida, a la que le gusta definir en los términos de un loco que se topó por Galicia.: “La vida nos vive”.

Según Perugorría eso pasó con él. La vida y la relación con sus amigos, lo han llevado a casi todo lo que ha hecho con indiscutible éxito y declarado placer: desde la actuación, que comenzó haciendo extras en las Aventuras de la televisión y donde por poco pierde la vida, hasta la dirección de cine que ahora lo pondrá otra vez junto a Vladimir Cruz en un filme de ficción, ambos frente y tras las cámaras.

De la televisión habla con cierto tono de angustia por la calidad que ha perdido, entre carencias y dificultades, pero hay más ilusión que desesperanza cuando recuerda los intentos en que participó, en los años más duros del Periodo Especial, por hacerla mejor.

“Lo primero que tiene que rescatarse es gente de talento, convocarlos…” Pero aclara: “Yo me divorcié de la televisión  porque empecé una carrera en el cine que no me imaginaba y no he parado desde entonces.”

“Boceto”, un mediometraje experimental de Tomás Piard y no “Fresa y Chocolate”, marca la entrada de Perugorría al cine, después de un tránsito de lujo por el teatro con Humberto Rodríguez, Eugenio Hernández Espinosa  y Carlos Díaz, director de El Público, grupo desde el que se innovó con osadía en las más concurridas puestas de hace un par de décadas.

Carlos lo botó temporalmente del grupo mientras hacían la inolvidable trilogía de teatro norteamericano, después que el actor protagonizó una exhibición colectiva de nalgas masculinas en  una subida del telón al cierre de “Te y simpatía”.

De ahí su familiaridad con el desnudo que “siempre es difícil, pero para nosotros era parte del espíritu trasgresor de todo lo que hacíamos”.

“Fresa y Chocolate, un tema que me acompaña”. Con esa frase medio lezamiana, respondió el actor a la pregunta con que Amaury, más que poner una interrogante quiso pedírsela: “¿Qué podríamos agregar que no se ha dicho?”

Perugorría, sin embargo, no se conformó con explicar por qué esa película le cambió la vida -él y su esposa por poco no pueden entrar al estreno porque nadie los conocía y casi no pueden salir  por el asedio de un público transformado-; sino que prefirió destacar cómo, a partir de ella, se modificaron las percepciones internas y externas sobre el polémico tema y sobre el país.

“Conocemos todo lo que nos aportó dentro en cuanto a tolerancia y respeto a la diferencia, pero hacia fuera oxigenó nuestra imagen. Le dio al mundo una visión llena de matices de lo que es la sociedad cubana…y eso fue a principios de los 90…” “A mí me llena de orgullo.”

Pero junto a la rotunda certeza de que hacían algo tremendo, el actor recuerda que las necesidades de aquellos años lo obligaron a criar un puerco para alimentar a la familia. Cada noche, al terminar las grabaciones, corría al Lawton donde vivían entonces, para darle de comer a su puerquito. Al otro día las maquillistas tenían que pulirle una y otra vez las uñas para que lucieran como las del exquisito Diego.

“Yo estaba engordando mi puerco, pero con la conciencia de que el proyecto en el que trabajábamos era una película necesaria.”

Luego insiste: “Mi vida cambió esa noche en el cine Carlos Marx en que lloré como un espectador más.”

Pero Amaury insiste, quiere saber cómo lo trataba la gente en la calle después de hacer el papel de un  gay tan desafiante. Perugorría, que siempre ha sido un tipo de barrio, de los que no faltan en las mesas del dominó y hacía colas enormes para comprar una cerveza que le viraba el estómago al revés y que prometía no volver a tomar hasta que regresaba la pipa a Lawton, recuerda que algunos de los más duros dijeron: “qué va, él tiene que ser maricón…” Pero de ahí no pasó la fobia.

“Todo se lo debo a Fresa y Chocolate”, dice otra vez, cuando Amaury pregunta cómo se las ingenia para manejar los acentos de las diferentes lenguas en las que ha tenido que actuar bajo directores diferentes. “En Brasil dije que no hablaba portugués y me dijeron: no importa, ven. Antes de mi llegó Fresa y Chocolate.”

Como cualquier joven cubano, Perugorría falsificó credenciales para ver las películas de los festivales latinoamericanos de La Habana, su primera ventana hacia los países a los que luego viajaría para hacer protagónicos inesperados, como el Goya de Bigas Luna, la película que propició su reencuentro con la pintura, primera expresión artística en la que se involucró durante sus inolvidables años de vida en el Wajay, donde fue el hijo de padres divorciados, criado por la abuela, mientras la madre trabajaba horas y  horas voluntarias, como tantas madres de esa época linda en que trabajando se ganaba todo, desde un refrigerador hasta una casa y el país entero estaba contagiado con eso.

Desde la humildad del Wajay, barrio de la periferia donde habitan los primeros recuerdos de una infancia maravillosa en que una vecina llamada María Luisa lo bautizó como Pichy para toda la vida, por razones que conocerán cuando se trasmita la entrevista; Amaury hizo viajar a Perugorría hasta sus orígenes y el que parece su destino: la casa con todas las comodidades que su carrera le ha permitido tener en Santa Fe, tan cerca del mar como siempre quiso, en sintonía con su raíz de habitantes de cayos en el oriente del país.

Y ese viaje pareció sellar el nacimiento de una amistad  entre “dos que se quieren” antes de encontrarse. Amaury supo elaborar y colocar muy bien sus preguntas hasta conseguir que en cada respuesta hubiera de todo, pero especialmente conceptos, que no citas de este o aquel pensador o cineasta, sino conceptos muy propios y absolutamente necesarios, de alguien que no se ha conformado con hacer arte, lo ha pensado, repensado y trabajado para sostenerlo y mejorarlo.

Extractado de Cubadebate, 25 Enero 2010

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Ene 25 2010

OPS: excelente la ayuda médica cubana a Haití

Published by Maggie under En Nuestra América, General

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La directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Mirta Roses, tuvo palabras de elogio para la ayuda médica de Cuba a Haití ante el terremoto. “Excelente, maravilloso, sabemos que estaban aquí, todos los que ya estaban en Haití tienen una ventaja para la respuesta”, expresó ayer domingo a Prensa Latina a su llegada al Hospital Universitario La Paz, uno entre los más de diez donde laboran galenos de la isla mayor del Caribe.

Comentó que desde el inicio de la catástrofe los directivos de la OPS estaban desesperados por establecer contacto con la representación cubana en Haití para asegurarle que estaba activo el centro médico ProMed de la OPS y querían que tuviera conexión con la misión del país caribeño.

Prometió que la organización seguirá ayudando tanto a Haití como a República Dominicana, a este último sobre todo con los servicios en la frontera, y la coordinación de la ayuda internacional en el campo de la salud. Vienen, dijo, muchos voluntarios, espontáneamente, que no tienen un lugar asignado, ni una infraestructura, ni la logística de apoyo, prácticamente se convierten también en desplazados.

Compiten con los recursos de alimentos, de agua, de apoyo logístico que llegan para los damnificados del sismo, de ahí la necesidad de coordinar, de hacer primero una selección de esa oferta voluntaria que existe y ubicarla donde haya una organización, una disciplina, una infraestructura. De esa forma, subrayó Roses, se podrían aprovechar dichos recursos, de médicos y enfermeras, y el tipo de personas que se requiere, que no es el mismo que hizo falta durante los primeros 10 días.

En otro orden de cosas consideró que hay que restablecer cuanto antes los programas contra la tuberculosis, el VIH-sida, la malaria sobre todo, y continuar reforzándolos. “Ya se están montando los refuerzos de vacunación necesaria, yo no creo que vayamos a ver grandes catástrofes epidémicas en Haití”, estimó.

Ayer llegó a Haití otra brigada integrada por 63 médicos epidemiólogos y personal preparado para enfrentar emergencias sanitarias.

Fuente: Prensa Latina

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