Dic 29 2009
¡20 AÑOS NO ES NADA!

Carlitos. Cada día canta mejor
Por Maggie Marín
Raúl y yo trabajamos juntos una pila de añejos acá en La Habana. Ahora él me lo recuerda y de veras que ya había olvidado su origen oriental. Del oriente cubano, aclaro, porque que yo sepa, a nivel planetario este cubano reyoyo y jodedor no tiene nada que ver con el Oriente Cercano ni Medio. Pero a lo que iba, había entre nosotros buena química, buena onda, coordinábamos casi a la perfección nuestras misiones laborales en pro de la empresa común. Pero por esas revolturas, revueltas y vueltas que da la vida, como dijo un poeta, un buen día cada cual se fue por su lado y aquí paz y en el cielo gloria. En fin que dejamos de vernos.
Han pasado casi 20 años y, ahora, por esas trampas buenas de Internet –porque la verdad es que también tiene trampas malas como todo lo que hemos creado desde el comienzo de la historia humana ¿no?— hace apenas unos días nos reencontramos. Cubanos de pura cepa, a pesar del mucho tiempo que llevamos transitando caminos diferentes y distantes, él en la madre patria y yo en mi Isla, ya estamos de nuevo como si recién ayer nos hubiéramos dado el beso de despedida…. Bueno chao, Maggie…. Hasta mañana Raúl….
¿Que hay un océano de cosas no sabidas ni dichas en medio de esta amistad trunca? Lógico, pero con el tiempo iremos llenando esos espacios. Nos iremos contando las vidas y los milagros. Lo bueno y lo malo. Porque de todo, lo mejor y más verdadero es que ahora estamos conectados. Lo demás viene después. De hecho, ya está llegando.
¿Saben una cosa? A mi Internet me dio hasta un primo. Así nos decimos porque compartimos apellido. Es español mi primo Paco. Intercambiamos largos correos. Hablamos de nuestras familias, de la vida, del presente, del futuro. Ahora mismo estoy preocupada por su esposa —una cubana que le ha dado tres hijos y que él mismo me ha confesado que ama con locura—, a quien intervendrían quirúrgicamente en estos días. En fin que Paco, desde su virtualidad, y desde la mía igualmente por supuesto, es mi familia también.
Rosa, la polilla cubana; Sergio, desde su isla amada; Ricardo, con sus inquietudes. Ellos son también, dentro de otros pero más dentro de mi corazoncito, partes de mi vida desde que americadespierta vio la luz. ¡Y qué alegría experimento cuando me escriben! Ni hablar del entrañable Panchy, amigo de 39 años, socio a todas como se dice, que ha dado más brillo a nuestra amistad ahora, compartiendo sus hermosas crónicas de medio mundo.
¿Saben otra cosa? Yo creo que más que Internet, así en general, a quien habría que agradecerle esta labor casi misionera que según imagino ya le está quitando cierto peso de encima a la sección especializada en búsqueda de personas de la Cruz Roja, es al fenómeno de los blog. A la blogomanía. A esta blogósfera en la que estamos inmersos muchos, tantísimos, navegando, flotando, buceando, buscándonos y encontrándonos y apretando lazos de todo tipo.
Blogósfera en la que, dónde si no, casi a diario colgamos lo que más nos place o nos disgusta; lo que pensamos, lo que queremos, nuestras ideas, nuestros poemas, nuestras crónicas, en fin nuestras paginitas queridas, nuestros sentimientos y credos.
Soy reciente en estos menesteres. Como saben mis lectores confieso no solo que soy medio analfabeta digital sino que me costó mucho decidirme a inaugurar mi blog. Como ya escribí en mi nota Padezco de incontinencia bloguera, sabía que me consumiría mucho tiempo. Y así ha sido. Porque la incontinencia no cesa. Pero haber encontrado a Paco y ahora a Raúl paga con creces cualquier esfuerzo.
He perdido contacto habitual con amigas muy queridas, como Lorena, la argentino-estadounidense-brasileña que según supe ayer mismo ya está esperando su tercer hijo con Gilmar; y con la uruguayo-cubana Valeria Lavié, que aquí en la Isla vivió seis años y se hizo médico, y se la pasa buscando la manera de llegarse de nuevo a la ínsula aunque sea por dos semanas. Me duele, me inquieta, me tiene a cada rato sobre ascuas no saber más de ellas.
De modo que haber descubierto y reencontrado ahora a estos dos machangos –y claro que digo el término sin ánimo despreciativo sino todo lo contrario, con tremenda carga de cariño — bloqueros por más señas, es un regalo de la vida o quizá de este 2009 que ya en enero me regaló a la nieta más linda que ojos de abuela hayan visto, y que ya se va, se va, se va, y casi se fue……
En fin Raúl, amigo, aunque duelan cuando pasan y algunos digan ¡no, que exagerado!, ¡caramba que eso lo dijo posado en la banqueta de un bar y metiendo trago y cacahuetes!, no hay duda, Gardel tuvo razón cuando dijo y cantó que 20 años no es nada….Por cierto, dicen bien los argentinos, Carlitos canta cada día mejor. Al menos a mí me encanta cada vez más.
¡Feliz 2010 y sigamos juntos y amorosos en la red….!
Maggie, me has emocionado… lo menos que esperaba era esta mensión a mi humilde persona… Amiga, si quieres mas de esto, entrate a ese mundo loco de Facebook, al que solo visito máximo 30 minutos al dia porque me aturde, pero he encontrado gente olvidada y querida y muchos compañeros de lucha
Un abrazo y feliz 2010 y que sigas “incontinente” con tu blog!!
Amiga Rosa, escribí lo que sentía así que es muy bueno que te emocionaras ¿no? Ya sabes tu como es el asunto de la crónica, uno sabe como empieza y lo que quiere decir porque es lo que tiene trancado entre pecho y espalda, pero después ella misma se perfila y sale a su manera, develando cosas que aparentemente no existen o no son tan importantes. Solo aparentemente. Digo siempre que la crónica es, a su manera escueta y efímera, una novela y como tal, tiene efectos sicoanalíticos. Coincido contigo, debo entrar a Facebook pero como bien dices ese es un mundo loco y yo que estoy medio “tocada” le temo lo suyo. ¿Te atreves a darme un mínimo-técnico por correo para ver si me embullo? Recibe abrazos, cariños y mis mejores deseos para el año 2010, el 52 de la Revolución.