Oct 18 2009
¿Mujeres al borde de un ataque de nervios?

Responsabilidades sin olvidar la alegría. Así somos
¡!!GUAOOOO!!!Aunque no era la favorita, Irina Bokova, una búlgara de 57 años, se estrenará en diciembre como nueva directora general de la UNESCO. Un nombramiento como ese y tras una elección muy disputada, me recordó las célebres pulseadas a que tan proclives son ingentes cantidades de machos de nuestra raza… ¿humana?
Pero bien, el asunto es que 166 de los 193 países miembros dieron finalmente el SI a la dama, que el próximo diciembre se convertirá en la primera mujer que ostenta ese cargo en la historia de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Tamaña porfía, o mejor, tanto rechazo a la Bokova es inaudito porque el predilecto hasta entonces, Faruk Hosni, ministro de Cultura de Egipto, está acusado de antisemitismo y su elección habría sido por tanto un contrasentido. Quizá Hosni no sea en verdad antisemita, pero huérfano de cualquier prueba a su favor a este respecto, aunque fuese solo una invención tal sospecha sería suficiente para poner en solfa su gestión.
Irina, embajadora de Bulgaria en Francia, será también la primera mujer oeste europea con tal responsabilidad en la ONU, donde ellas ya brillaban, sí, pero en las secretarías, ayudantías, traducciones y otras labores de ese corte. Es un mensaje, dijo. Un mensaje para que las mujeres “tengan más confianza, ambiciones y sueños de que pueden acceder a cargos similares”.
País pequeño, pobre, subdesarrollado y bloqueado, Cuba exhibe por su parte una intervención femenina en la sociedad que clasifica entre las primeras del orbe. Y no digo la primera por dos razones. Una, ese fenómeno (porque el machismo es más que un rezago latino) no está tan arraigado en naciones del norte de Europa (como Finlandia, Suecia y Noruega), donde es bastante normal que las féminas desempeñen altos cargos en el estado yen el ámbito empresarial; y dos, porque en nada nos favorece el estilo de querer ser los primeros.
Así, justamente cuando en París se anunciaba la elección de la Bokova, desde La Habana la francesa AFP lanzó al mundo un despacho noticioso donde reportó que aquí el 43,32 por ciento de los 614 diputados a la Asamblea Nacional (Parlamento), el 38,26 por ciento del total de los cargos ejecutivos, y el 66 por ciento de TODOS los técnico y profesionales, son mujeres.
Precisamente nuestro presidente, Raúl Castro, es quien más se empeña en incrementar la presencia femenina en la estructuras de alto nivel. Desde febrero de 2008 una decena han sido electas para ocupar, entre otras funciones, los ministerios de Educación, Industria Alimenticia, Trabajo y Seguridad Social, Finanzas (se ratificó a la titular en funciones) y tenemos una Contralora General de la República. Otras tres fueron elegidas para importantes responsabilidades en estamentos del Partido Comunista de Cuba.
“¿Y qué sabe esa mujer de petróleo?” fue una frase muy repetida en ámbitos masculinos cuando fue elegida la actual ministra de la Industria Básica. Refrenar el machismo es una lucha diaria, azarosa. Es una batalla contra potentes demonios, y que se libra no solo en Cuba, por supuesto. Algún día se ganará. En el planeta y aquí también. Quisiera vivir para contarlo.